Archivo de la categoría: REFLEXIONES

MÚSICA, CINE, MEMORIA, IDENTIDAD

Ayer tuve el privilegio de participar como ponente en el evento teórico concebido para la Fiesta del Tinajón del Camagüey. Un verdadero lujo contar en la mesa con la compañía de la Dra. Verónica Fernández Díaz y el Maestro Reinaldo Echemendía Estrada, quienes disertaron sobre las agrupaciones soneras en Camagüey.

Debo confesar que cuando me invitaron sentí bastante preocupación, pues el eje temático giraba en torno a la presencia del son en las distintas manifestaciones artísticas en Camagüey, y yo estoy lejos de ser un musicólogo (aunque me guste la música), y en el caso del audiovisual realizado en la ciudad, todavía está por hacerse ese catálogo que nos permita recuperar la información que nos posibilitaría evaluar las maneras en que se ha registrado la actividad sonera en nuestras pantallas locales.

Pero precisamente escuchando las excelentes disertaciones de mis colegas, disertaciones cargadas de exquisita información, sentí que era necesario abandonar lo local (lo camagüeyano) para hablar de estrategias que tendrían que ver con lo que universalmente nos afecta como ciudadanos del siglo XXI.

Así que comencé citando al gran historiador Eric Hobsbawn con esta observación que hace en su libro Historia del siglo XX:

La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo xx. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven. Esto otorga a los historiadores, cuya tarea consiste en recordar lo que otros olvidan, mayor trascendencia que la que han tenido nunca, en estos años finales del segundo milenio. Pero por esa misma razón deben ser algo más que simples cronistas, recordadores y compiladores, aunque esta sea también una función necesaria de los historiadores”.

He allí el gran desafío que tenemos los encargados de preservar la memoria cultural de la nación. En una época como la nuestra, donde aparentemente todo está al alcance de un clic, en realidad corremos el riesgo de no retener nada. Es necesario, entonces, establecer alianzas que operen dentro de ese espíritu de creatividad colectiva que de un modo informal caracteriza a la época. Lee el resto de esta entrada

MILAN KUNDERA SOBRE “LAS MARGARITAS” DE CHYTILOVÁ

vera_chytilovaLeyendo la crítica que en su momento escribió Milán Kundera sobre el filme Las margaritas (Sedmikrásky/ 1966), de la cineasta checoslovaca Věra Chytilová (Ostrava, 2 de febrero de 1929 – Praga, 12 de marzo de 2014), me asalta la duda de si alguna vez este filme se estrenó en Cuba como parte de la programación del ICAIC.

De la cineasta se exhibieron varias cintas en Cuba, pero no me consta que esta se programara. Anoto las que recuerdo: Sobre algo distinto (O necem jinem/ 1964), Comemos frutas del árbol del paraíso (Ovoce stromú rajských jime/ 1969), El Juego de la manzana (Hra o jablko / 1976), Un Don Juan en retirada (Faunovo prilis pozdní odpoledne/ 1983), La Casa del lobo (Vlci bouda / 1986), y Un Golpe aquí, un golpe allá (Kopytemsem, kopytemtam/ 1988).

Lo cierto es que las observaciones que anota Kundera sobre Las margaritas (filme prohibido en Checoslovaquia tras la invasión de Praga) me han devuelto a la realidad más inmediata, y a los riesgos que ahora mismo corremos, ante la consolidación de tanta ignorancia ilustrada. Sobre todo me sobrecoge esa parte donde asegura que “La gente que vive al día, sin conciencia histórica y sin cultura, es capaz de transformar a su patria en un desierto sin historia, sin memoria y sin belleza”.

JAGB

“Hace poco vi una película llamada Las  margaritas que cuenta la historia de dos muchachas adolescentes soberbiamente repulsivas, soberanamente satisfechas de su espíritu limitado, que destruyen alegremente todo lo que sobrepasa su entendimiento.

Me pareció una parábola de actualidad y llena de sentido sobre el vandalismo. ¿Qué es un vándalo? No es el campesino analfabeto que, en un impulso de rebeldía, incendia el castillo del propietario. El vándalo, tal como lo veo a mi alrededor, tiene asegurada su vida material: sabe leer y escribir, está satisfecho consigo mismo y en conjunto no ha sufrido daño del que quiera vengarse. Es un orgulloso limitado que cabalga sobre sus derechos democráticos.

Se imagina que uno de sus derechos es crear el mundo a su imagen; y como el mundo está colmado de cosas que no entiende, lo crea a su imagen, devastándolo. Así, un adolescente decapitará una estatua en un parque, porque sobrepasa de manera ofensiva la estatura humana.

La gente que vive al día, sin conciencia histórica y sin cultura, es capaz de transformar a su patria en un desierto sin historia, sin memoria y sin belleza” (Milan Kundera a propósito de Las margaritas/ 1966, de Věra Chytilová).

CUBA ENTRE LO ASERTIVO Y LO SECTARIO

cuba si o noComo Cuba parece estar de moda en las conversaciones más comunes (y no únicamente por Chanel), pues parece imposible llegar a un lugar donde estén reunidos más de tres extranjeros, y que uno de ellos no te pregunte qué va a pasar en la isla.

No sé qué tenemos los cubanos que nos siguen viendo cara de profetas, cuando en nuestro caso los pronósticos vinculados el proceso político que se vive desde 1959 ha sido un impresionante surtidor de malentendidos. Aún así, medio siglo después, todavía hay gente que insiste en hablar como si a Batista lo hubiesen sacado del poder ayer, y todo lo que representa Fidel Castro fuese a desaparecer de un día para otro, tan solo porque Barack Obama visitó la isla hace unos meses.

Si le prestáramos más atención a la Historia, es probable que entendiéramos un poco mejor por qué las revoluciones son inevitables y dejan su impronta, para bien o para mal, al margen de sus líderes. Y es que allí donde existan relaciones de poder siempre estará latente la posibilidad de una revolución, de un cambio radical del orden de las cosas. A su manera lo explicaba Mark Twain mucho antes que se iniciara en Cuba un proceso comunista: “Dicen que soy revolucionario por simpatías, nacimiento, crianza y principios. Me pongo siempre del lado de los revolucionarios porque jamás existió una revolución sin que existieran previamente circunstancias opresivas e intolerables contra las que rebelarse”. Lee el resto de esta entrada

POR UNA POLÉMICA CREATIVA

A los cubanos nos gusta polemizar. Lo hacemos casi todo el tiempo, lo mismo cuando hablamos de pelota que de política. Para algunos eso es un gran defecto; yo asumo el criterio de Friedrich Schlegel:

Para mí, empero, la polémica es mucho más que un mal necesario; cuando es como debe ser, es para mí el sello de la más viva efectividad de lo divino en el hombre, la piedra de toque de un entendimiento maduro. ¿No debería ser el comienzo del conocimiento que diferencia lo bueno de lo malo?”.

El problema entre nosotros es que más que polemistas que buscan determinadas “verdades”, por lo general somos antagonistas que intentan anularse entre sí, en virtud de los prejuicios que cada cual ya posee (y a esos prejuicios llamamos argumentos) Por eso cuando uno accede a una de las tantas controversias que tienen lugar entre cubanos, uno no se sorprende con las conclusiones a las que se intentan arribar: no son polémicas; son actos de reafirmación de lo que ya conocíamos.

No digo que eso está mal. Yo creo que los individuos deben defender con fuerza sus convicciones. Lo que resulta más cuestionable es que hablemos de la búsqueda del conocimiento como si esa pesquisa solo fuera posible encaminarla desde nuestro único punto de vista.

Para que una polémica sea creativa en lo epistemológico necesitamos, en primer lugar, liberarnos de los prejuicios que ya diseñan nuestro horizonte de expectativas. Necesitamos comprender que nuestro punto de vista siempre estará limitado por nuestras filias y nuestras fobias. Necesitamos asumir que nuestra disposición afectiva, por objetiva que se pretenda nuestra pretensión de evaluar la realidad, siempre nos estará empujando hacia un lado o hacia otro.

Repito: no creo que tengamos que renunciar a nuestras visiones más arraigadas, ni hacer del término medio aristotélico un fetiche conciliador, pero sí sería saludable no olvidar que la vida siempre será más creativa que diez o doce individuos enfrascados en cambiar el mundo.

Juan Antonio García Borrero

POLÍTICAS CULTURALES EN LA ÉPOCA DE LO TRANSNACIONAL

Hace un par de días pude almorzar en Nueva York con el joven Jesús Hernández Bach. Fui entusiasmado al almuerzo porque hacía poco había leído en On Cuba esta entrevista donde Jesús habla de la compañía de gestión audiovisual que acaba de crear acá en La Gran Manzana.

Recuerdo que tan pronto la leí, le envié el link a mi otra gran amiga Mileydy Artiles, directora de fotografía que vive en Miami. Ellos no se conocen, pero tienen varios puntos en común: nacieron en Camagüey, estudiaron en la FAMCA, y ahora viven fuera de Cuba. Y lo más difícil: no han querido renunciar a esa gran quimera en cualquier parte del mundo que es querer hacer un “cine diferente”.

Como yo sigo viviendo en Camagüey, y defendiendo la utopía de impulsar la creatividad audiovisual, ya no desde Cuba, sino desde esa ciudad separada por 500 kilómetros de la capital, no pude evitar preguntarme cuánto no hemos perdido los camagüeyanos por no saber retener a los talentos locales.

El asunto es complejo, y precisamente porque es complejo demandaría de análisis sistemáticos, de debates transparentes y argumentados. Pero lamentablemente, hay que decirlo por lo claro, en Cuba las políticas culturales no se discuten y mucho menos se actualiza, pues para la mayoría ya fue escrita para siempre. A mí en lo personal me alarma sobremanera que, sobre todo después del 17D, se esté consolidando un discurso donde los intelectuales aparecen como los más “vulnerables” de la sociedad cubana, justo porque cuestionan las interpretaciones dogmáticas.

Yo no digo que en Cuba no existan intelectuales que ahora mismo defienden posiciones que van dirigidas a consolidar el neocolonialismo. Pero me parece mucho más cuestionable la posición de esos analistas políticos que supeditan la cultura a una ideología única (la que defienden ellos), como si la cultura no fuera algo vivo que necesita ser examinado desde los más disímiles ángulos.

A mí en lo personal me encantaría contribuir a que Camagüey se convirtiera, en lo que el audiovisual expandido se refiere, en una suerte de foco aglutinante, pero para ello necesitaríamos que las políticas culturales mirasen menos a la política que hasta ahora hemos conocido, y mucho más a la cultura, para desde allí volver a mirar la política. Porque es en la cultura donde podríamos construir ese consenso que articule de modo civilizado nuestras diferencias más profundas, siempre pensando en el bien del conjunto de comunidades que conforman la nación.

Juan Antonio García Borrero

LUIS BUÑUEL SOBRE EL CINE

Luis Buñuel“Está comprobado desde hace tiempo que el cine posee una cualidad adormecedora, vemos las películas como medio hinoptizados. Y como las escenas son muy rápidas, no se puede ejercer la crítica sobre la marcha, porque perderíamos el hilo de los acontecimientos. El público de cine es conformista: sabe lo que quiere y exige que se lo den como él quiere. Y lo que quiere es no pensar, no complicarse; el asesino tiene que morir, la prostituta tendrá que ser redimida o muerta, el bien triunfará siempre sobre el mal, etcétera. Esta pereza mental encaja perfectamente con un apetito siempre renovado por ver y oir historias contadas en folletín” (Luis Buñuel en entrevista publicada en “México en la cultura”, 1958)

POST OBAMA: Y AHORA, ¿POST QUÉ?

Era predecible que la visita de Obama a Cuba pusiese de manifiesto aquello de que nada hay más fácil que advertir cómo cubanos de ideologías radicalmente opuestas, terminan abrazados en una misma posición: la intolerancia.

Es obvio que tras las intervenciones públicas de los presidentes de las dos naciones, los medios de ambas orillas se ocupasen de resaltar las diferencias: así, a Obama se le sigue amonestando por su llamado a olvidar el pasado, mientras que del discurso de Raúl se cuestionaría su reclamo a no seguir politizando el tema de los derechos humanos.

Por lo general, los analistas que asumen desde los extremos esas posiciones críticas elaboran sus informes a partir de las posiciones que ya han estado defendiendo en la práctica, de acuerdo a un conjunto de convicciones y principios políticos que los definen en el espacio público, y se cuidan de mezclar a los dos mandatarios en al análisis; eso quiere decir que hablarán de Obama o de Raúl por separado, pero no de los discursos de ambos formando parte de un todo, y si lo hacen, será para contraponerlos, y con ello, seguir consolidando el prejuicio que ya se tenía.

Tengo una manera diferente de pensar en este asunto. Cuando Obama dice, textualmente, “conozco la historia, pero me niego a verme atrapado por ella”, y Raúl invita a no seguir politizando los derechos humanos, están pidiendo más o menos lo mismo: nos están instigando a pensar creativamente el presente, para con ello imaginar un futuro realmente diferente. Ambos están hablando desde lo políticamente realista. Lee el resto de esta entrada

SOBRE LA CREATIVIDAD

Mi curiosidad intelectual últimamente me lleva a pensar una y otra vez en el fenómeno de la creatividad. ¿Por qué, pese a tener todas las oportunidades para ser creativos, por lo general los individuos nos resistimos a entregarnos a la creación consciente?, ¿por qué, en sentido general, optamos por dejarnos llevar por la rutina y el acomodamiento a una circunstancia que alguna vez funcionó, y lejos de intervenir creativamente en los diversos escenarios que nos toca vivir (que siempre serán nuevos), nos convertimos en epígonos de nuestras costumbres?

Mucha gente se autoengaña creyendo que la creatividad consiste en tener muchas labores en el día. En realidad lo creativo tiene que ver con la inventiva, no con la repetición rutinaria de prácticas que lo único que hace es consolidar un orden de cosas que ya existía, pero que no conduce a nada nuevo.

De hecho, eso que en su momento se consiguió de un modo creativo y brillante puede convertirse en el gran tirano que impide nuestra renovación, según apuntan en ese curso sobre creatividad publicado recientemente en Cuba:

Otro factor que obstaculiza la creatividad es el status quo o estado actual. Esto significa que, una vez que se ha tenido una idea brillante y fue aceptada, se comienza a recibir una serie de recompensas (publicaciones, patentes, dinero, ciclos de conferencia, aparición en radio y TV, crónicas en periódicos) que llevan al sujeto a elaborar subproductos de ella y se siguen obteniendo recompensas. La persona desea mantenerse donde está y deja de funcionar creativamente y no se vuelve a arriesgar”.

Traigo a colación todo esto a propósito de ese uso creativo de las nuevas tecnologías que intentamos impulsar en Camagüey. ¿Nos hemos preguntado por qué, pese a que tenemos las tecnologías a la mano, y el Know-How distribuido en tantas entidades estatales y no estatales, el analfabetismo tecnológico sigue siendo tan dominante?

Según los estudiosos son tres los factores que ahora mismo determinan que la brecha digital entre alfabetizados y no alfabetizados siga existiendo, y, peor aún, se haga más profunda. El primero es el acceso a la tecnología, desde luego; el segundo es la carencia de cursos que preparen a los individuos en el uso creativo de las tecnologías; pero el tercero tal vez sea el más grave: la falta de motivación para asumir esa alfabetización como algo útil.

Pienso que uno de los grandes desafíos que tenemos en este país es lograr construir escenarios donde la motivación para ser creativos se convierta en algo deseable, pues, como ya se viene comprobando, tenemos las tecnologías, las salas de navegación, los cursos impartidos por instructores del Joven Club, pero carecemos de una motivación generalizada que invite al uso creativo. Y esa vocación por la creatividad, valga la redundancia, también hay que crearla.

Juan Antonio García Borrero

AQUEL LEÓN QUE RUGÍA

momentos_historicos filmando al leon de la metroMe ha dado nostalgia ver esta foto. Mi generación llegó al cine producido por la Metro-Goldwyn-Mayer, cuando ya quedaba poco de aquel poderío inicial que, de la mano de Marcus Loew, Louis B. Mayer, e Irving Thalberg, logró consolidarla como una de las productoras más poderosas en toda la historia del cine norteamericano.

Para principios de los cincuenta, la televisión (entre otros factores) había comenzado a minar aquel sistema de estudios que permitiera a lo largo de dos décadas el reinado de compañías como Twentieth Century-Fox, Warner Brothers, RKO, Columbia, Paramount, entre otras.

Las películas de la MGM las descubrí en la televisión cubana, durante mi niñez y adolescencia. Entonces no tenía idea de las marcadas diferencias establecidas entre las de la Metro y la de los otrosestudios. Lo cierto es que la calidad de muchas de esas películas me marcó para siempre; estoy hablando, por ejemplo, de Lo que el viento se llevó (1939), o El mago de Oz (1939). Luego descubrí otras a través de las programaciones de los cine-clubes, como Ninotchka(1939), Ben Hur (1959), Doctor Zhivago (1965), o 2001, una odisea espacial (1968).

Hoy sé que había en esas películas una marcada intención de marcar con el glamour aquellas tramas desarrolladas muchas veces en espectaculares escenarios, y conestrellas rutilantes como Greta Garbo, Clark Gable, Joan Crawford, o Jean Harlow, que lograban seducirnos para siempre.

Ignoraba, en cambio, esa historia oscura que, como en todo gran imperio, coexistía con el brillo público, el oropel; nada sabía del odio que Louis B. Mayer despertaba en algunos de sus rivales. Herman J. Mankiewicz no se aguantó la lengua para describirlo de este modo: “Tiene la memoria de un elefante y la piel de un elefante. La única diferencia es que los elefantes son vegetarianos y la dieta de Mayer es su prójimo”. Aunque cuando murió, Samuel Goldwyn llegaría más lejos en el exabrupto: “Mucha gente vino a su funeral porque querían estar seguros de que el hijo de puta estaba muerto”.

Hoy nos quedan esas películas de la MGM que nos hicieron soñar, muchas de ellas premiadas con varios premios Oscars. Pero yo sobre todo sigo recordando a aquel león que rugía, y rugía, y rugía…

Juan Antonio García Borrero

 

POST FERIA

Para ser domingo, me parece estar viviendo hoy un día de gloria. Pero pensándolo mejor, lo de la gloria tiene que ver más con el regreso a casa, que con el domingo en sí, que es un día que por lo general me aburre.

No alcancé a ver demasiado de la Feria del Libro, pero lo que viví he de agradecerlo. La jornada dedicada a presentar los tres nuevos libros de la Editorial Oriente dedicados al cine (Retrato de grupo con cámara, de Luciano Castillo, El regreso de Ricardo Vigón, de Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco, e Intrusos en el paraíso, del que suscribe), tuvo para mí un valor colateral.

Y es que los tres libros fueron presentados por David Leyva González, Antonio Enrique González Rojas, y Reynaldo Lastre, tres de los ensayistas más destacados de esa generación de jóvenes pensadores nacidos en los ochenta, y que el último tuviera la buena idea de compilar recientemente en un volumen ya imprescindible que tituló “Anatomía de una isla (Jóvenes ensayistas cubanos)” (Ediciones La Luz, Holguín, 2015).

JAGB