Archivo de la categoría: REFLEXIONES

Camagüey, 2019

Recuerdo uno de mis primeros viajes fuera de Cuba, en el ya lejano año 2001. Me habían invitado a Nueva York para hablar sobre el cine cubano. Y allí estaba yo, solo por completo, frente aquel público que por suerte hablaba el español.

Mi anfitrión me presentó con gran generosidad; exageró mis posibles méritos como investigador, y dejó abierto el coloquio resaltando que yo llegaba de Cuba, esa isla que en aquellos recintos académicos todavía ejerce gran fascinación.

Era la primera vez que hablaría en una universidad extranjera, y sentí que el terror paralizaba en mi garganta todo lo que había planificado decir. Fueron apenas unos segundos de pánico, pero a mí se me antojaba la eternidad misma.

Entonces me salió aquello que después he repetido muchas veces; tomé el micrófono para aclarar que en verdad yo no llegaba de Cuba, sino de Camagüey. Escuché las risas de las personas, y también la relajación inmediata de mi cuerpo: para ellos fue un chiste, pero yo acababa de descubrir que esa palabra (“Camagüey”), adquiría en mi mente un carácter mágico, protector.

Por eso es que me resulta tan difícil explicar mi relación con esta ciudad donde nací, y he vivido la mayor parte de mi existencia. Y créanme que no se trata de ese insoportable provincianismo que algunas veces se adueña del ánimo de quienes quieren resaltar los valores de una ciudad que, como todas, tiene zonas luminosas y abundantes zonas oscuras. No, es algo más complejo.

Así que siempre que llega esta fecha del 2 de febrero, no puedo evitar preguntarme qué es exactamente lo que todavía me sujeta a Camagüey. Alguna vez invoqué las razones del joven Heidegger cuando explicaba por qué no abandonaba la provincia. Yo supongo que tengan que existir razones menos metafísicas, aunque no por ello más transparentes.

Porque en mi caso Camagüey no es solo la calle de los cines que camino, la iglesia que a lo lejos dobla sus campanas en mis oídos, el café que acompaño con amigos presentes y ausentes.

Camagüey es una emoción que me gusta paladearla en silencio. Esa es la ventaja de haberla conocido y vivido. Que no importa que sigas aquí o te hayas ido: siempre la llevarás dentro.

Juan Antonio García Borrero   

Anuncios

Elogio de la razón transversal

Una de las metas que me propuse para este año que recién acaba de empezar, fue aprender a usar Twitter. No para ingresar en esa moda ingenua que te hace creer que, de verdad, puedes estar cerca de todos esos famosos y políticos que a diario tuitean lo primero que les llega a la cabeza: a mí Twitter, en tanto ciudadano, me interesa como herramienta de comunicación que bien pudiera ayudarnos a ser uno mismo, en medio de esa tendencia colectiva donde lo que más parece importar es ser como los demás esperan que uno sea.

Así que desde el 1 de enero me hice la cuenta, dejándome llevar de modo intuitivo por lo que en cada caso explican. Abrirse una cuenta en Twitter es fácil, pero generar contenidos que trasciendan, que resulten útiles más allá del ruido ambiente del cual forman parte, es otra cosa.

Todavía no me entero bien de qué es lo hay detrás de Twitter. Es decir, ya sé hacer lo que hace todo el mundo: tuitear, colgar fotos, comentar, etc. Pero la Historia nos ha demostrado que detrás de estos fenómenos hay caminos ocultos que son los que unos pocos aventureros (tildados de locos en su época) escogen, para llegar a un mañana donde el uso que al principio tenía la tecnología ha sido sustituido por otro que nadie imaginaba en un inicio.

Eso me hace pensar que la posible utilidad de Twitter no la vamos a encontrar en aquellas cuentas que más seguidores tienen. Al contrario. Habrá que rastrear con lupa en los perfiles de los que ahora mismo hacen suya la razón transversal (término acuñado por Wolfgang Welsch), y naturalizan el desplazamiento oblicuo a través de todo ese maremágnum de medios y redes que nos rodean.

Por supuesto que puede resultar intimidante tener delante de sí tantos caminos abiertos que se bifurcan. Saco la cuenta por lo que a diario experimento, cuando comenzando el día, abro ansioso el correo electrónico, consulto Facebook, actualizo el blog, chateo con mis conocidos por Sijú, reviso el Nauta, respondo el Gmail al mismo tiempo que la llamada entrante al celular, y ahora, por último, me pongo al día en Twitter.

A simple vista, se ve que ya no soy aquel individuo que, treinta años atrás, planificaba de modo escalonado las acciones del día. Ahora todo parece que ocurre al mismo tiempo, y demasiado rápido para esas maneras de procesar la información de las que hacíamos gala hace tres décadas.

Y vuelvo a acordarme de Mohamed Alí cuando alertaba de que el hombre que a los 50 años mira la vida igual que cuando tenía 20, ha desperdiciado tres décadas de su existencia.

Juan Antonio García Borrero

Cine, tecnologías, y vida cívica

Ya no nos acordamos cómo fue que el ruido comenzó a invadir nuestro espacio público, hasta convertirse en una segunda piel de la sociedad. La mala memoria nos hace creer que las culpables son esas sofisticadas tecnologías que ahora permiten que el individuo se desplace con eso que considera que es “música” a donde quiera que vaya.

Pero, en realidad, entre nosotros esto empezó hace mucho. Yo nunca he podido ver de nuevo aquel corto de Juan Carlos Tabío titulado El radio (1976); lo vi muy joven, y, por supuesto, en aquel momento no conseguía entender hacia dónde iban los dardos críticos.

Sencillamente me parecía simpático observar a Tony González (San Antonio de los Baños, 1941- La Habana, 1979), atravesando la ciudad con su inmenso radio sobre los hombros, en un gesto idéntico al de los jóvenes que hoy imponen sus bocinas, emplazándolas allí donde les parezca más conveniente.

Más tampoco pensemos que es algo que le toca exclusivamente al cubano. Se trata, también, de un problema de época donde la utopía de un locus amoenus ha sido reemplazada por la falsa festividad, y que Nietzsche, en su libro La ciencia jovial ya comenzaba a describirnos:

Antiguamente se quería para sí una reputación: ahora eso ya no basta, puesto que el mercado se ha vuelto demasiado grande –se tiene que ser conocido a gritos. La consecuencia es que incluso las buenas gargantas tienen que desgañitarse, y las mejores mercancías serán ofrecidas por voces enronquecidas: hoy ya no hay más ningún genio sin la gritería del mercado y el enronquecimiento.

Sin duda, ésta es una mala época para el pensador: tiene que aprender a encontrar su silencio aún entre dos ruidos, y a hacerse el sordo por tanto tiempo, hasta que llegue a serlo. Mientras aún no ha aprendido esto, ciertamente está en peligro de perecer de impaciencia y de dolores de cabeza”.

Juan Antonio García Borrero

Sobre el Decreto 349

El pasado sábado 22 de diciembre, Fernando Rojas (viceministro del Ministerio de Cultura), sostuvo con algunos de los miembros de la UNEAC de Camagüey un encuentro para hablar del Decreto 349.

Agradecí la posibilidad del intercambio. El Decreto ha despertado opiniones tan encontradas que es bueno que se promueva ese tipo de debate, si bien creo que limitarlo a un foro físico (multicine Casablanca) donde por razones de espacio siempre estarán restringidas las capacidades, responde a una época que ya no es la que estaría promoviendo la Cuba del 3G y su propuesta de gobierno electrónico.

La exposición del viceministro fue prolija, e iluminó varias zonas de ese texto legal que, al menos a mí, todavía me provoca escozor. Insistió mucho en aclarar que el Decreto va contra “lo que pasa por arte sin ser arte”, y que únicamente establece regulaciones en materia de Política Cultural y prestación de servicios artísticos en la esfera pública. O dicho de otro modo: que no afecta la libertad de creación de los artistas, en tanto lo que busca es la protección de los mismos y de las jerarquías culturales.

Fui de los que intervine en la reunión y traté de exponer con sinceridad mis prevenciones. El intercambio con el viceministro y la posterior relectura del texto legal que el Ministerio propone implementar me tranquilizaron en algunos aspectos, y en otros, debo confesarlo, incrementó mis temores. Lee el resto de esta entrada

Adiós, 2018

Tomando en cuenta la fugacidad de nuestro tránsito por estos lares terrenales, la verdad es que no acabo de entender por qué hay que esperar a que llegue el fin de año para proponernos entonces cambios o metas nuevas en nuestras vidas.

Un año nunca será más importante que el día que estamos viviendo, y lo que necesitamos es perseverancia para no cansarnos en esas 24 horas que hay por delante. Olvidémonos del talento, que eso no es lo que hace la diferencia: todo el mundo tiene talento para hacer algo de una forma especial, pero lo que no es demasiado común es la perseverancia para todos los días hacer un uso creativo de ese talento.

Así que lo que les deseo a mis amigos en este año que entra es mucha perseverancia, acompañada de las grandes cuatro S que, a mi juicio, ayudan a encontrar la dicha diaria que merecerían todos los individuos: salud, sabiduría, serenidad y sentido del humor.

Juan Antonio García Borrero

APUNTES PARA UN DEBATE: CULTURA Y MEDIOS EN LA ERA DIGITAL

Como parte de los preparativos del IX Congreso de la UNEAC, a celebrarse entre el 28 y el 30 de junio del 2019, la Comisión Permanente encargada de la Cultura y los Medios ha sometido a debate su informe.

Lo ideal sería que ese texto estuviese en la red, y recibiese las contribuciones críticas de todos los miembros, a lo largo y ancho de la isla. Es posible que esté, pero hoy he intentado acceder al espacio Se dice cubano (www.uneac.org.cu), que se anuncia como la publicación digital de la Comisión, y me da error. Así que apelo a esta vía para dar a conocer algunas de las impresiones que me deja el escrito.

El informe abre citando una parte de las palabras pronunciadas por el actual Presidente del país Miguel Díaz-Canel Bermúdez en la clausura del VIII Congreso de la UNEAC. La cita alude al innegable hecho de que hoy la cultura es la principal herramienta de dominación que tienen los poderes imperiales para someter a sus subalternos, pero como quedarse en el diagnóstico que se deduce de lo anterior es una sutil invitación a sentarnos en el muro de las lamentaciones, yo prefiero esta otra parte de ese mismo discurso pronunciado por Díaz-Canel en aquella ocasión:

Debemos evaluar con rigor el impacto de las nuevas tecnologías en el consumo cultural, en la creación y la distribución. No puede verse ese impacto como algo negativo, sino como un reto inédito para la relación de las instituciones con los creadores, que debe reforzarse sobre reglas de juego diferentes. Tenemos que usar las nuevas tecnologías para promover lo mejor del talento con que contamos”.

Lamentablemente, el Informe no se pronuncia en este aspecto pro-activo, tal vez porque, en sentido general, en estos cuatro años transcurridos después del Congreso, los miembros de la UNEAC no hemos conseguido estar a la altura del desafío creativo propuesto por el presidente. Al contrario, más bien nos hemos atrincherado en las viejas maneras de interpretar los fenómenos culturales, ignorando de forma tozuda lo que la realidad ya es, que en nada se parece a lo que era, ya no en el siglo pasado, sino hace cuatro años, cuando celebrábamos aquel Congreso.

De allí que lo que se expresa tenga ese tono incurablemente defensivo y (ultra)conservador, donde en nombre de la jerarquización, se patologiza de forma numantina todo aquello que no entra dentro de lo que está asumido (por el grupo que representamos) como lo valioso.

Imposible encontrar en este Informe indicios de que se haya explorado lo que puede aportar la creatividad en aquellos escenarios informales donde hoy se produce, distribuye y consume buena parte de la cultura (por suerte, instituciones como la Fundación Ludwig, por ejemplo, sí han venido trazando un valioso mapa); todo lo contrario: pareciera que el mundo cultural empieza y termina en los marcos institucionales. Lee el resto de esta entrada

ERNESTO DARANAS SOBRE EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN CUBANA

He leído con gran placer esta reflexión de Ernesto Daranas sobre nuestro Proyecto de Constitución. Una reflexión tan polémica como suele ser su cine, y por ello mismo, estimulante.

 Supongo que no ha sido el único cineasta que ha puesto por escrito sus ideas sobre nuestra futura Ley de Leyes. A mí me hubiese encantado escuchar otras voces de cineastas, de la misma manera que décadas atrás los cineastas se asomaban a la esfera pública, con Alfredo Guevara a la cabeza, y discutían esos puntos de vista que más allá de lo que como individuo o ciudadano uno puede proponer, nos habla de esa especial sensibilidad que suele descubrirse en el arte.

PD: El texto de Daranas puede consultarse también en el excelente blog de Julio César Guanche “La Cosa”, donde se está estimulando el debate académico del anteproyecto.

 

Sobre el Proyecto de Constitución

Por Ernesto Daranas

Algunas cuestiones de partida

Parte del sistema legal cubano se ha centrado en ofrecer respuestas coyunturales a los problemas derivados del propio diseño nacional. En consecuencia, más que un estructurado cuerpo de leyes, se cuenta con un apreciable grupo de disposiciones transitorias, de carácter regulatorio y a veces disonantes con la propia Constitución vigente. El Proyecto presentado no escapa del todo a esa tradición, y su diálogo con la Gaceta Oficial número 35 (10 de julio de 2018), resulta inevitable, en tanto coinciden en el tiempo y comulgan en algunas intenciones.

La referida Gaceta (que incluye el polémico Decreto 349) regulariza y limita el ya estrecho marco de acción de los emprendedores cubanos, haciendo explícita la visión del legislador sobre una de las zonas más comentadas del Proyecto: el reconocimiento de la propiedad privada y la puerta que esto abre hacia una economía mixta. Nuevamente, la legalidad cubana sale a la caza de una realidad que se le adelanta, esta vez parcialmente propiciada por las propias reformas de la última década que, junto a un grupo de medidas largamente esperadas, han incrementado el costo de la vida, los niveles de pobreza y las diferencias sociales. Lee el resto de esta entrada

MÚSICA, CINE, MEMORIA, IDENTIDAD

Ayer tuve el privilegio de participar como ponente en el evento teórico concebido para la Fiesta del Tinajón del Camagüey. Un verdadero lujo contar en la mesa con la compañía de la Dra. Verónica Fernández Díaz y el Maestro Reinaldo Echemendía Estrada, quienes disertaron sobre las agrupaciones soneras en Camagüey.

Debo confesar que cuando me invitaron sentí bastante preocupación, pues el eje temático giraba en torno a la presencia del son en las distintas manifestaciones artísticas en Camagüey, y yo estoy lejos de ser un musicólogo (aunque me guste la música), y en el caso del audiovisual realizado en la ciudad, todavía está por hacerse ese catálogo que nos permita recuperar la información que nos posibilitaría evaluar las maneras en que se ha registrado la actividad sonera en nuestras pantallas locales.

Pero precisamente escuchando las excelentes disertaciones de mis colegas, disertaciones cargadas de exquisita información, sentí que era necesario abandonar lo local (lo camagüeyano) para hablar de estrategias que tendrían que ver con lo que universalmente nos afecta como ciudadanos del siglo XXI.

Así que comencé citando al gran historiador Eric Hobsbawn con esta observación que hace en su libro Historia del siglo XX:

La destrucción del pasado, o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia contemporánea del individuo con la de generaciones anteriores, es uno de los fenómenos más característicos y extraños de las postrimerías del siglo xx. En su mayor parte, los jóvenes, hombres y mujeres, de este final de siglo crecen en una suerte de presente permanente sin relación orgánica alguna con el pasado del tiempo en el que viven. Esto otorga a los historiadores, cuya tarea consiste en recordar lo que otros olvidan, mayor trascendencia que la que han tenido nunca, en estos años finales del segundo milenio. Pero por esa misma razón deben ser algo más que simples cronistas, recordadores y compiladores, aunque esta sea también una función necesaria de los historiadores”.

He allí el gran desafío que tenemos los encargados de preservar la memoria cultural de la nación. En una época como la nuestra, donde aparentemente todo está al alcance de un clic, en realidad corremos el riesgo de no retener nada. Es necesario, entonces, establecer alianzas que operen dentro de ese espíritu de creatividad colectiva que de un modo informal caracteriza a la época. Lee el resto de esta entrada

MILAN KUNDERA SOBRE “LAS MARGARITAS” DE CHYTILOVÁ

vera_chytilovaLeyendo la crítica que en su momento escribió Milán Kundera sobre el filme Las margaritas (Sedmikrásky/ 1966), de la cineasta checoslovaca Věra Chytilová (Ostrava, 2 de febrero de 1929 – Praga, 12 de marzo de 2014), me asalta la duda de si alguna vez este filme se estrenó en Cuba como parte de la programación del ICAIC.

De la cineasta se exhibieron varias cintas en Cuba, pero no me consta que esta se programara. Anoto las que recuerdo: Sobre algo distinto (O necem jinem/ 1964), Comemos frutas del árbol del paraíso (Ovoce stromú rajských jime/ 1969), El Juego de la manzana (Hra o jablko / 1976), Un Don Juan en retirada (Faunovo prilis pozdní odpoledne/ 1983), La Casa del lobo (Vlci bouda / 1986), y Un Golpe aquí, un golpe allá (Kopytemsem, kopytemtam/ 1988).

Lo cierto es que las observaciones que anota Kundera sobre Las margaritas (filme prohibido en Checoslovaquia tras la invasión de Praga) me han devuelto a la realidad más inmediata, y a los riesgos que ahora mismo corremos, ante la consolidación de tanta ignorancia ilustrada. Sobre todo me sobrecoge esa parte donde asegura que “La gente que vive al día, sin conciencia histórica y sin cultura, es capaz de transformar a su patria en un desierto sin historia, sin memoria y sin belleza”.

JAGB

“Hace poco vi una película llamada Las  margaritas que cuenta la historia de dos muchachas adolescentes soberbiamente repulsivas, soberanamente satisfechas de su espíritu limitado, que destruyen alegremente todo lo que sobrepasa su entendimiento.

Me pareció una parábola de actualidad y llena de sentido sobre el vandalismo. ¿Qué es un vándalo? No es el campesino analfabeto que, en un impulso de rebeldía, incendia el castillo del propietario. El vándalo, tal como lo veo a mi alrededor, tiene asegurada su vida material: sabe leer y escribir, está satisfecho consigo mismo y en conjunto no ha sufrido daño del que quiera vengarse. Es un orgulloso limitado que cabalga sobre sus derechos democráticos.

Se imagina que uno de sus derechos es crear el mundo a su imagen; y como el mundo está colmado de cosas que no entiende, lo crea a su imagen, devastándolo. Así, un adolescente decapitará una estatua en un parque, porque sobrepasa de manera ofensiva la estatura humana.

La gente que vive al día, sin conciencia histórica y sin cultura, es capaz de transformar a su patria en un desierto sin historia, sin memoria y sin belleza” (Milan Kundera a propósito de Las margaritas/ 1966, de Věra Chytilová).

CUBA ENTRE LO ASERTIVO Y LO SECTARIO

cuba si o noComo Cuba parece estar de moda en las conversaciones más comunes (y no únicamente por Chanel), pues parece imposible llegar a un lugar donde estén reunidos más de tres extranjeros, y que uno de ellos no te pregunte qué va a pasar en la isla.

No sé qué tenemos los cubanos que nos siguen viendo cara de profetas, cuando en nuestro caso los pronósticos vinculados el proceso político que se vive desde 1959 ha sido un impresionante surtidor de malentendidos. Aún así, medio siglo después, todavía hay gente que insiste en hablar como si a Batista lo hubiesen sacado del poder ayer, y todo lo que representa Fidel Castro fuese a desaparecer de un día para otro, tan solo porque Barack Obama visitó la isla hace unos meses.

Si le prestáramos más atención a la Historia, es probable que entendiéramos un poco mejor por qué las revoluciones son inevitables y dejan su impronta, para bien o para mal, al margen de sus líderes. Y es que allí donde existan relaciones de poder siempre estará latente la posibilidad de una revolución, de un cambio radical del orden de las cosas. A su manera lo explicaba Mark Twain mucho antes que se iniciara en Cuba un proceso comunista: “Dicen que soy revolucionario por simpatías, nacimiento, crianza y principios. Me pongo siempre del lado de los revolucionarios porque jamás existió una revolución sin que existieran previamente circunstancias opresivas e intolerables contra las que rebelarse”. Lee el resto de esta entrada