Archivo de la categoría: POLÉMICAS

DE GARCÍA BORRERO A PONS GIRALT

Estimado Maikel:

Gracias por el comentario aportado. Por ahora estas son apenas opiniones que aparecen en un blog, pero estoy seguro que sirven para ir creando una conciencia alrededor de este asunto que necesita ser debatido en el marco de las humanidades.

Hasta ahora la informatización en Cuba es pensada apenas en el universo tecnológico, lo cual es natural, porque nuestros humanistas todavía no ven a este proceso como parte de su actividad creativa: la aprecian como algo ajeno, algo que le corresponde desarrollar a los informáticos. Y, lo peor de todo, como algo que solo es posible llevar adelante si se tiene Internet.

No quiero repetir los argumentos expuestos en mi intercambio con Gallego. Para mí Internet es fundamental, pero no el fin, sino en todo caso el medio que nos puede llevar a la verdadera meta: el uso creativo de todas esas tecnologías.

En otro post que publiqué con anterioridad hablé de las que considero las principales debilidades de la informatización en Cuba. Y debo reconocer que me convencieron las objeciones de algunos colegas que no estuvieron de acuerdo con mi crítica a la subjetividad analógica de nuestros directivos (aunque exista).

En efecto, hay muchos directivos que apuestan por la informatización de sus respectivas gestiones, pero: ¿dónde está la respuesta de nuestros informáticos?, ¿por qué la Universidad de Camagüey, por ejemplo, no acaba de extender a la comunidad camagüeyana muchos de los saberes que ya ha puesto en práctica en su recinto?, ¿por qué el Joven Club no sale de sus sedes e interviene allí donde Etecsa ya ha creado nichos de actividad digital gracias a los numerosos puntos Wifi?, ¿y por qué Etecsa, además de preocuparse por la gestión comercial, no establece alianzas con Cultura y Educación, y además de los servicios que les corresponde, estudia el fomento de nuevos “espacios inteligentes”?

Para mí sigue siendo un gran misterio ver cómo se consolidan en los barrios periféricos (y no tan periféricos) las redes informales a través de las cuales es posible “jugar” o intercambiar archivos, y nuestras salas cinematográficas, bibliotecas, museos, galerías, Ferias del Libro, etc, apenas se enteran de que existe este tipo de interacción entre los nuevos usuarios de las tecnologías emergentes.

Es decir, que en pleno siglo XXI en Cuba seguimos pensando que la cultura (que ya sabemos es mucho más que arte y literatura en su concepción clásica) se consume de la misma manera que hace veinte años, lo cual provoca que la brecha entre el sistema institucional y las nuevas audiencias sea cada vez mayor.

Lo curioso es que a lo largo y ancho de la isla hay numerosos ejemplos de informatización y uso creativo de la tecnología. Solo que al no operar sobre lo que pudiera ser una plataforma común, el impacto queda limitado a los predios donde tiene lugar, lo cual entra en contradicción con la esencia de la informatización, que busca atravesar de un modo integral a toda la sociedad.

Insisto que no es cosa que podamos lograr de un día para otro. Hay que discutir mucho, argumentar mucho, y sobre todo estudiar y escuchar mucho a ese gran ausente en todos estos escenarios donde se discute la informatización: la comunidad de usuarios. Porque es esa comunidad de usuarios (y no los directivos) la que a diario pone a circular aplicaciones para sus teléfonos que, de modo off line, les ayuda a saber un poco más de los medicamentos que necesita, los restaurantes que pueden visitar, la orientación por calles, y un largo etc.

Es ese tipo de inventiva la que yo veo que falta en la informatización pensada desde el sistema institucional. Siento que es hacia allí, hacia el ser humano que inventa los equipos, y no hacia los equipos de condicionan el comportamiento del individuo, que deberíamos dirigir primero nuestra atención.

Un abrazo bien grande,

Juan Antonio García Borrero

PD:

Aquí te pongo otras entradas que dentro del blog hablan de este asunto:

Cultura e informatización del trabajo cultural en Cuba: tan lejos, tan cerca

Sobre la informatización ciudadana

La informatización explicada a los niños

Final y principio de un encuentro sobre cultura audiovisual y tecnologías digitales

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DE MAIKEL PONS GIRALT A GARCÍA BORRERO Y GALLEGO

Juani y Gallego:

Un abrazo para ustedes. Es muy interesante este debate que han sostenido, de verdad en lo personal he aprendido mucho con sus ideas al respecto de este tema. Coincido con la importancia de ambos posicionamientos: la ampliación del acceso a la internet y el consecuente diseño de políticas públicas creativas para humanizar el uso de las Tics.

Por ejemplo, pudiéramos analizar como estudio de caso la mejora significativa que en solo dos años tuvo el acceso a internet en la Universidad de Camagüey, ha sido un esfuerzo meritorio de las autoridades institucionales. Profesores y estudiantes tienen posibilidades amplias en estos momentos de acceso a las redes sociales y a las más diversas plataformas de búsquedas de información académica. Pueden acceder también, con procesos que se han desburocratizado bastante, a correos Gmail u otros internacionales y conectarse vía wifi desde sus propios equipos en diversas zonas de la universidad. Todavía el acceso no es suficiente es verdad, pero el salto al menos yo lo he sentido como profesor muy positivo y de una gran ayuda.

Pero haciendo una breve evaluación empírica, puedo decir que el salto en la creatividad y en la utilización de estas posibilidades tecnológicas no se expresa de igual forma. En la realidad puedes constatar que todavía el uso académico, profesional, docente, investigativo, humano que se hace de las tecnologías que la universidad pone gratuitamente a nuestro alcance es insuficiente, limitado, como dice Juani da la impresión de parecer “robot alegre”.

¿Qué hacen muchos estudiantes y profesores con el acceso “cuasi libre” y gratuito a internet en nuestras universidades? Interesante pregunta que en la práctica nos coloca ante escenarios de poca correspondencia en el binomio accesibilidad a internet-competencia académica y humana. Cada cual es libre de hacer lo que mejor entienda, pero soy del criterio que las redes sociales que permite hacer la interconexión digital tiene que servir ante todo para una globalización del desarrollo armónico y saludable, no para que solamente condicione a las personas a ser esclavas de criterios y conductas hegemónicas. Lee el resto de esta entrada

DE GARCÍA BORRERO A JOSÉ RAÚL GALLEGO

Querido Gallego:

Ante todo quiero agradecer la calidad de ese análisis que has hecho llegar al blog. En el sitio hay varias entradas dedicadas a este tema de la informatización en Cuba, pero hasta ahora no se ha generado un buen debate. Opiniones diversas si hay, casi todas expresadas con el laconismo que parece poner de moda Facebook, pero análisis como este que compartiste no abundan. Ya te imaginarás que encontrarme con este texto opera en mí como la alegría del náufrago que en medio del océano tropieza con un madero salvador.

Además, que ese análisis esté redactado por un “nativo digital” tiene a mi juicio un valor agregado, porque la informatización en este país está siendo pensada fundamentalmente por las generaciones analógicas, lo cual (aunque no se quiera) sesga el conjunto de criterios y prácticas propuestas con el inevitable autoritarismo que porta en esa tradición la jerarquía de los adultos.

No veas en lo anterior una denuncia de tipo generacional, o algo así. Para mí la cuestión del “aprendizaje” auténtico no distingue entre jóvenes y viejos. Al que de verdad la interese aprender, se sabrá más acosado por las preguntas que por las respuestas, y estará volviendo constantemente a la etapa en que nos iniciábamos en la escuela. Y en esto de la informatización, todos (viejos y jóvenes) estamos aprendiendo, y necesitamos de los debates permanentes, las argumentaciones inteligentes y réplicas penetrantes, el intercambio fluido de puntos de vistas muchas veces dispares.

Lamentablemente, lo que domina entre nosotros no es eso. Aquí más bien lo habitual es tomar medidas pensadas a partir de la buena voluntad política, pero sin tener en cuenta a la realidad como es ella, en su complejidad: la imposición del “deber ser” en franco desapego a lo que está siendo. Pasó en su momento con aquella impopular medida gubernamental que puso fin a los 3D privados, sin crearse una alternativa institucional que dejara satisfechas las expectativas de una población que de todos modos buscará cubrirlas de un modo informal. Lee el resto de esta entrada

DE JOSÉ RAÚL GALLEGO A GARCÍA BORRERO

Mi querido Juany:

Lo primero, el abrazo de siempre y el respeto y la admiración por no cansarte de promover el diálogo en torno a estos temas, aun cuando los oídos sordos, la incomprensión, y también el cansancio siguen estando a la orden del día.

En tu post, la idea central que planteas es “Yo estoy de acuerdo en que Internet es un derecho de todos los ciudadanos, no un favor que el Estado hace para premiar a los que entienda se los merece, pero creo que paralelo a ello es preciso priorizar la formación de usuarios dirigida a impulsar la creatividad, pues no hay que confundir “consumo” con “creatividad”, o acceso a Internet con conocimiento útil.”

Con ello, coincido plenamente. Sin embargo, mis preocupaciones giran en torno a dos cuestiones:

  • Que esta idea relacionada con la necesidad del fomento de la creatividad sea asumida por algunos –específicamente aquellos con poder de decisión o quienes apuntalan desde el discurso ideológico las políticas del país- como una especie de zanahoria utilizada para entretenernos y justificar las demoras y restricciones al acceso a internet. Sería algo así como decir “aún no estamos listos para ‘enfrentarnos’ a internet, primero hay que desarrollar las potencialidades para su uso creativo.” Y mientras el tiempo sigue corriendo. Y el “paralelo a ello” que tú planteas, no se cumple.
  • Que la creatividad no debe ser “controlada”, dirigida a conveniencia, ni mucho menos pensar que será el resultado únicamente de políticas trazadas “desde arriba”.

Estas son las dos ideas que trataré de desarrollar.

Como mencionas en tu post, soy de los que creo fervientemente que internet –como ya lo han reconocido otros países, incluso con menos índice de desarrollo humano que Cuba- constituye un derecho humano y que así debe ser reconocido tanto en la reforma constitucional o en la nueva constitución que “se rumora” debe formularse pronto, como en la tan esperada Ley de Prensa –que también “se rumora”- debe estar al “aparecer” (Las comillas son solo para señalar la falta de información y participación que han caracterizado estos procesos, lo cual es algo que está marcado por los mismos tabúes que considero frenan las decisiones políticas respecto a la expansión de internet en Cuba, pero ese no es el tema de este diálogo).

Internet es un recurso valiosísimo para el acceso a la información de todo tipo –lúdica, académica, política, etc.-, es una vía de comunicación e interconexión como no había existido antes en la historia de la humanidad, y es también una plataforma cargada de instrumentos, herramientas y contenidos que permite desarrollar y potenciar tanto la creatividad más genuina como la estupidez más visceral. Lee el resto de esta entrada

“SANTA Y ANDRÉS”: NUESTRO ETERNO RETORNO DE LO IDÉNTICO

En estos días tiene lugar en las redes un debate (otro más), a propósito de la no exhibición de Santa y Andrés, de Carlos Lechuga, en el Festival de Cine de La Habana, que comienza hoy. En el blog “El cine es cortar”, de Manuel Iglesias, pueden encontrarse varias de las contribuciones al debate. Comparto con los amigos lo que en lo personal pienso sobre este asunto.

JAGB

“SANTA Y ANDRÉS”: NUESTRO ETERNO RETORNO DE LO IDÉNTICO

En estos días de duelo oficial por la muerte de Fidel, decidí refugiarme en el silencio, la relectura intensa de algunos de sus textos, y la reflexión. Sabía que un hecho como ese desataría la más encontradas pasiones, así que opté por alejarme un rato de las redes y el blog.

Respeto a quienes usan Facebook para expresar sus emociones (a favor o en contra) vinculadas al líder de la Revolución cubana, pero el análisis del pensamiento de Fidel Castro (que es lo que me interesaría) no cabe allí. Me refiero a un análisis serio que revise las esencias de eso que, al margen de las filias y las fobias, seguramente trascenderá en forma de fidelismo.

Así que mientras en lontananza llegaba hasta mis oídos el reiterado rumor televisivo de las multitudes expresando el dolor de muchos, yo me puse a releer en la intimidad de mi cueva “Cien horas con Fidel”, de Ignacio Ramonet, “Palabras a los intelectuales” (el famoso discurso de 1961), y el concepto de “Revolución” que acabamos de asumir como algo programático.

Debo confesar que mis lecturas de las ideas de Fidel no defieren de las otras que me importan: es decir, son lecturas críticas, en el sentido que siempre se le ha exigido al pensamiento que intenta revolucionar el mundo y nuestras maneras de representarlo. Revisemos la historia de las ideas: solo han sobrevivido aquellas que todavía generan grandes diferendos intelectuales; allí está Marx, describiendo como ninguno las profundas contradicciones del sistema capitalista; sospecho que lo mismo pasará con Fidel Castro, que seguirá siendo una inspiración para ese nutrido ejército de desposeídos que jamás aparecen como noticias en los medios más poderosos del planeta.

Pero como ya alerté, no me interesa apropiarme de las ideas del líder como si se tratara de un catecismo, sino al contrario, como una invitación permanente al debate creativo. “Palabras a los intelectuales”, por razones obvias al inspirarse en la censura de una película cubana, ha sido uno de los textos que más he estudiado, precisamente porque aún me escandaliza la sistemática contextomía a que es sometida por tirios y troyanos.

Como se sabe, el origen de todo estuvo en la prohibición decretada por el ICAIC contra el cortometraje PM (1961), de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal, pero en realidad, detrás de la censura se escondían (como se solapan ahora también, que seguimos prohibiendo películas cubanas) muchísimos intereses y contradicciones. No era la Revolución en abstracto lo que se estaba defendiendo (tampoco hoy), sino los intereses humanos, demasiado humanos, de varios de los protagonistas de aquel diferendo.

Duele ver la manera facilista en que todavía se apela al célebre apotegma “Dentro de la revolución todo, contra la revolución nada”, como si en ese discurso expresado por alguien en su juventud solo se hubiese dicho eso. Y duele ver el modo en que, de manera involuntaria, se sugiere que Fidel Castro alcanzó el máximo de su lucidez intelectual aquel año, y que por eso hay que seguir repitiendo como un dogma aquello que se dijo.

¿No es acaso un contrasentido que asumamos como un gran rasgo de sagacidad el concepto de “Revolución” suscrito en los finales de su vida, y, en cambio, sigamos apelando de modo acrítico a lo que afirmara Fidel en fechas tan tempranas de su trayectoria política? Mi criterio es que Fidel fue capaz de enriquecer sus ideas en el tiempo sin renunciar a sus principios, mientras que muchos de nosotros seguimos mirando y pensando el proceso político y cultural que vive la nación como si viviéramos todavía en la mitad del siglo XX.

De allí que no me sorprenda lo que esté ocurriendo con Santa y Andrés, el filme de Carlos Lechuga. No acabamos de asumir que mientras falte el debate transparente, plural, actualizado, estaremos condenados a prorrogar esta suerte de Déjà vu que nos va colocando como protagonistas de lujo en una obra cansina que pudiéramos titular (parafraseando a Saramago) “Ensayo sobre la sordera”. Lee el resto de esta entrada

LA PELÍCULA (2015), de Janis Reyes y Colin Costes

De haber tenido algo de tiempo me hubiese gustado iniciar un intercambio con el crítico Antonio Enrique González Rojas, a propósito de este artículo que escribe sobre el documental La película (2015), de Janis Reyes y Colin Costes. Estoy de acuerdo en que el crítico no debe ser un censor, mucho menos en esta época en que lo trash, gracias a Youtube y sucedáneos, casi que figura como una virtud a la hora de la recepción.

El crítico (y el documentalista) debe examinar el fenómeno (el que sea) con naturalidad, pero yo creo que también debe hacer uso de ese papel donde le toca iluminar zonas asociadas a la responsabilidad del cine (más el documental), más allá de lo hedonista.

Yo no le pediría a las realizadoras un sermón en cuanto a esto, pero sí más elementos para entender en su complejidad el fenómeno. De todos modos, lo que pienso en cuanto a la película ya lo expresé en su momento aquí. Ahora lo ideal sería que otros propiciaran un buen debate alrededor del asunto.

Juan Antonio García Borrero

A CUBAN MOVIE O EL MAKING OF DE UN EXORCISMO PSICOSOCIAL

Por: Antonio Enrique González Rojas | 3 de mayo de 2016

la pelicula documentalUno de los muchos desfases entre mi palmarés personal de la 15 Muestra Joven ICAIC y las decisiones del jurado oficial es el documental La película (Janis Reyes y Colin Costes, 2015). Resulta una suerte de enjundioso making of del filme (muy) independiente cubano Corazón cubano (2014), que fue rodado durante más de un año por un grupo de habitantes del barrio de Jesús María, y luego distribuido por canales (muy) alternativos. Sobre todo, estuvo destinada al cosmos barrial de sus creadores, donde gozó de enorme éxito, redundante sobre todo en la legitimación social de estos y —como testimonian ellos mismos—, en su reivindicación social.

Inevitablemente, La película conecta en intención y concepto con el ya clásico de la documentalística mundial American Movie (Chris Smith y Sarah Price, 1999), largometraje que sigue el espinoso pero pintoresco camino vital y fílmico (elementos que se funden por completo) del white trash centrosureño estadounidense Mark Borchardt, en su empeño por filmar su corto de terror Coven (Aquelarre), con el que a su vez financiará su largo Northwestener, de semejante género. Sujeto marginal, pobre, desconocedor casi absoluto del cine, tanto en lo técnico como en lo artístico, está movido solamente por un tesón admirable que durante más de una década de su vida lo guía para conseguir su propósito. Creador que pudiera clasificarse como naif, paso a paso redescubre el arte fílmico, lo crea desde el cero casi absoluto. Nunca vemos su obra, apenas algunas secuencias. Pero no importa, pues el proceso y su personalidad se convierten en los ejes de interés del documental de marras. Y sobre todo, la pasión. Lee el resto de esta entrada

LA UTOPÍA DE UNA CULTURA DEL DEBATE ILUSTRADO

Hoy Progreso Semanal publica este artículo que redacté hace ya varios días, y coincide en espíritu con el post anterior.

La utopía de una cultura del debate ilustrado

Juan Antonio García Borrero • 1 de diciembre, 2015

CAMAGUEY. Que en Cuba la cultura del debate es una asignatura pendiente, es algo que no necesita argumentarse. Existen muchísimas confrontaciones, intercambios de opiniones divergentes, peleas intelectuales que lamentablemente en demasiadas ocasiones terminan afectando las relaciones personales, pero cultura del debate no, porque eso es otra cosa que solo puede cultivarse en aquello que Lezama describía como cotos de mayor realeza.

Advierto que, a diferencia de Lezama, creo en la intervención pública del intelectual, lo que me pondría en el bando de Mañach, si se llegara a reeditar aquella polémica en que ambos sacaron a relucir el falso dilema de la fede o la sede. Pero eso sí, esas intervenciones tendrían que tener altura, y aspirar a algo más que la simple catarsis.

Se supone que a las instituciones cubanas les convenga esta cultura del debate, pues es con el intercambio sistemático de ideas que se garantiza el desarrollo permanente. De hecho, la UNEAC la promueve entre sus estatutos, al anotar en su artículo 5: “La UNEAC se adhiere a los principios de la democracia socialista y en consecuencia defiende el derecho a la información, a la palabra, al ejercicio del criterio, a la libertad de creación, a la investigación, a la experimentación, a la crítica, al debate y a la polémica”.

¿Por qué entonces, en la práctica, eso funciona tan poco?, ¿y por qué cuando funciona aparece el síndrome del bullying mediático, con una mayoría descalificando de modo violento al que, estando en minoría, se expresa según le dicte su conciencia? Lee el resto de esta entrada

BREVE ELOGIO DEL CONFLICTO

Entre cubanos, ser un tipo “conflictivo” siempre se ha asociado a lo negativo. Esta imagen se hizo aún más intensa en los últimos cincuenta años de vida nacional, toda vez que generar conflictos podía interpretarse como una clara entrega de armas al enemigo, algo que dañaba a la Revolución.

Esta manera de interpretar el conflicto responde a esa visión ancestral en la cual se aspira a anularlo, con el fin de construir escenarios paradisíacos donde no existan oposiciones o disidencias. En esta visión utópica por imposible, los seres humanos no cuentan como tales, sino que apenas tendrá valor la meta a la que se aspira, sin importar lo idealizada o deshumanizada que ella pueda estar.

Otros interpretan el conflicto como algo natural, pero eludible a partir del entendimiento que puedan lograr las partes en disputa. Según este enfoque, los conflictos suelen ser más bien malentendidos. Quienes asumen esta posición son menos idealistas que los que desean borrar los antagonismos, en tanto admiten, con Heráclito, que la guerra es padre de todas las cosas, pero olvidan evaluar el impacto de las condiciones sociales en el fomento de esa hostilidad, y delegan la solución no tanto en el cambio de las sociedades donde viven los seres en conflicto, como en la transformación interior de los individuos, su educación en función de ciertos valores establecidos. Al final, hay también una suerte de apología velada al sinflictivismo, o lo que es lo mismo, a la armonía artificial diseñada por determinados grupos.

Una tercera posición aprueba el conflicto no solo como algo natural, sino que es necesario fomentar, con el fin de garantizar el permanente desarrollo. Aquí pienso en la visión marxista de la sociedad, donde el conflicto y su resolución es algo esencial. Concebida como filosofía de emancipación (y no de dominación), es de suponer que a Marx le interesaba que los individuos tomasen conciencia de su pertenencia de clase, pero también que defendiesen su capacidad de pensar por cabeza propia, con todo lo que ello implicase para el sujeto en ser calificado como conflictivo (de hecho, Marx ha quedado en la historia de la humanidad como uno de los individuos más conflictivos de los que se tenga noticia).

Llegado a este punto, se nos hace obvio que no es el conflicto en sí lo que resulta negativo o punible, sino las maneras en que este se resuelve, o se deja de resolver. En tal sentido, necesitamos una sociedad que sepa crecer con los conflictos, no que termine mutilada por ellos. Una sociedad sin conflictos sería la instantánea de algo que ya no vive, pues como otras veces he apuntado, solo los muertos gozan del raro privilegio de la paz.

Juan Antonio García Borrero

GUSTAVO ARCOS SOBRE LOS VIDEOJUEGOS EN CUBA

PLANTAS CONTRA ZOMBIES. VOLVIENDO SOBRE LOS VIDEOJUEGOS EN CUBA

21 noviembre, 2015 No hay comentarios

Por: Gustavo Arcos Fernández-Britto

Acabo de leer en el sitio OnCuba, un artículo donde nuevamente se produce una satanización de los videojuegos. Ante tantas cifras espeluznantes, sobre los efectos que genera en los seres humanos, corrí a mirarme en el espejo a ver si ya me había transformado en Mr Hide. Mañana voy a salir a las tiendas de mi barrio, el Vedado, a comprar algunos de los diseñados en el país y que tanto se promueven en nuestros medios. Voy a deshacerme de Call of duty (donde mataba rusos o alemanes) y adquirir Gesta final (donde destruyo al ejército de Fulgencio Batista y hago la Revolución). Dejaré atrás Supermario y empezaré a jugar Superclaria.

Pero las tiendas no existen y apuesto mi casa, si alguien me recuerda cuántos de estos juegos diseñados en Cuba, han sido promovidos eficazmente en la TV u otros espacios. Entonces, ¿de qué estamos hablando? El artículo no ofrece alternativas, o eres un adicto o un fanático, que a fin de cuentas son la misma cosa. Los especialistas citados nos hablan de chicos con poco desarrollo intelectual, gordura, deformaciones corporales, nerviosismo, ansiedad, comportamientos violentos, escasa socialización y toda una gama de padecimientos solo curables con una lobotomía. Aparecen cifras y estadísticas alarmantes aunque algunas de ellas tengan 15 años de realizadas.

Bien, aceptemos parte de estas investigaciones solo para recordar que cualquier actividad humana que se haga de forma obsesiva o extrema, termina afectando al individuo. A esas estadísticas y opiniones se les pudiera contraponer otras muchas que hablan de cómo estos juegos son liberadores de stress, desarrollan las capacidades visuales y espaciales, la coordinación, los reflejos y múltiples habilidades necesarias en el mundo contemporáneo donde la informática está presente en prácticamente todos los órdenes de nuestra vida. Lee el resto de esta entrada

PARA CERRAR LA CIBERTERTULIA DEL CAFÉ CIUDAD

Quisiera, con este post, cerrar el capítulo de la cibertertulia suspendida en el Café Ciudad de Camagüey. Agradezco todos los mensajes solidarios que me han hecho llegar, y no voy a desdecirme ahora de lo que en su momento elogié de la Oficina del Historiador de la Ciudad: nunca me sumaré a los que, en virtud de sus estados de ánimo, construyen sus mapas afectivos, o elogian o descalifican de acuerdo a la circunstancia que estén viviendo.

Aunque no tenga todos los detalles, y tal vez nunca los conozca, no pienso que exista detrás de la suspensión una objeción política o algo así. Más que censura, pienso que funcionó la autocensura. Y otra vez nos pasaron factura esos instintos que promueve el pensamiento de tribu, y que no sé si operan del mismo modo en otras partes, pero que en Camagüey ya se ha cobrado varias víctimas en lo que a buenos proyectos culturales se refiere. Hay demasiado conservadurismo intelectual en esta ciudad, y es del fenómeno asociado al pensamiento tribal (y no de los individuos en sí), y la autocensura institucional que se desprende del mismo, de lo en todo caso me gustaría debatir, si alguien entendiese que fuese necesario.

Cuando hablo de pensamiento de tribu me refiero a esa tendencia a establecer perímetros férreos de acción entre entidades que, en la práctica, a estas alturas debieran estar aliadas y funcionando a partir de la colaboración que plantea estos tiempos, y no de la obsoleta compartimentación heredada del siglo pasado. Lo que se llegó a conseguir con la anunciada cibertertulia, aun cuando no se realizara, a mi juicio es un ejemplo de que lo perseguido en aquel Primer Foro de Consumo Audiovisual celebrado en La Habana el año pasado, sí es posible: me refiero a la necesidad de construir una plataforma donde confluyan de modo natural los saberes más contemporáneos de la educación, la cultura y las tecnologías más recientes, en este caso, con la participación de Etecsa, la Facultad de Informática de la Universidad de Camagüey, y la UPEC aliadas a la Oficina del Historiador (lo ideal hubiese sido que se sumaran también Cultura, la AHS, la Uneac, etc). Lee el resto de esta entrada