21 TALLER NACIONAL DE CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA: AUDIOVISUAL HECHO EN CAMAGÜEY

En esta vigesimoprimera edición del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, que se celebrará en la ciudad de Camagüey del 18 al 22 de marzo, hemos decidido dedicar su tercera sesión teórica al análisis del fenómeno audiovisual en el territorio.

Normalmente, las historiografías al uso se desentienden de estas producciones por considerarlas “demasiadas locales”. Sin embargo, ya sabemos cuánto de tesoro escondido hay en esas películas, sobre todo si, además de los juicios estéticos, incorporamos los enfoques que propician los estudios culturales. Por algo el cine aficionado, y las grabaciones caseras están llamando cada vez más la atención de los estudiosos.

En estos momentos estamos en la fase de curaduría de los materiales que finalmente serán programados, con el fin de ser exhibidos en las paredes del Callejón de los Milagros, y de esa forma, extender a la comunidad el acceso a este tipo de material que normalmente no pasa en salas de cine o televisoras.

En la sesión teórica queremos abordar el fenómeno con una perspectiva de conjunto: de modo que estaremos hablando de las producciones en sí (por ejemplo, las de Gustavo Pérez, nuestro documentalista más reconocido) pero también de “El Almacén de la Imagen”, de Hieroscopia, del evento “Las imágenes posibles”, de las producciones de Videoarte que ha propiciado el FIVAC, y de todo lo que en términos audiovisuales pueda resultar interesante para entender lo que, a la larga, es un fenómeno cultural con perfiles muy propio.

También hemos previsto la inauguración oficial de “El trapiche de luz”, obra del artista Oscar Rodríguez Lasseria colocada en el centro de El Callejón de los Milagros, así como una exposición de carteles de Angélica María Loucraft diseñados a partir de la obra documental de Eliecer Jiménez Almeida.

Juan Antonio García Borrero

DÍAS DE PERPLEJIDAD

Ayer viví uno de esos días donde la perplejidad se adueña de nuestra disposición afectiva todo el tiempo. Y he de agradecerlo: la perplejidad ha pasado a ser un objeto de lujo en nuestra época. Pareciera que hoy ya casi nada nos asombra, por lo que no hay invitación a conocer más.

Nos hemos acostumbrado a mirar las novedades, emitir algún que otro comentario, y seguir de largo en busca de otra novedad que, a su vez, se hará vieja en segundos. Antes las novedades duraban un poco más, pero ahora la fecha de caducidad se prevé casi para el día. Por eso el asombro ha perdido valor de uso, y con ello, parece anacrónico el deseo de conocer más.

Mas ayer el día me prodigó varias perplejidades acá en Camagüey. Primero, porque amanecimos dejando las condiciones creadas en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo para desarrollar el Primer Torneo Provincial de Dota 2. No me pregunten demasiado de qué va eso, porque todavía no me entero, pero cuando me hicieron la propuesta de usar el espacio di el sí porque uno no puede llegar a un juicio más o menos razonable, si antes no experimenta los hechos que después juzgará.

Para esa misma tarde habíamos previsto la presentación de La Gaceta de Cuba más reciente (Nro. 6 del 2014). Desde hace un par de años estoy intentando de que tanto La Gaceta de Cuba, como la revista Temas, tengan presentaciones habituales en nuestros predios: presentaciones y debates. No son las únicas publicaciones donde actualmente se discute la cultura cubana con un nivel de profundidad extraordinario, pero al ser La Gaceta, desde su surgimiento en 1962, la plataforma donde los miembros de la UNEAC han encontrado el mejor espacio para exponer sus ideas, me sigue pareciendo que debería estar entre las prioridades de las filiales actualizar a sus miembros con el contenido de la misma.

Y mientras llegaba la hora de la presentación en El Callejón de los Milagros decidí darme una vuelta por la sala oscura donde se proyectaban las incidencias del torneo. Repito: no me pidan que describa lo que allí vi, porque hay cosas que para entenderlas lo mejor es no explicarlas. No estoy juzgando: de lo que hablo es que en aquella sala casi llena, un grupo de personas muy jóvenes interactuaban con lo que sucedía en la pantalla, se emocionaban, aplaudían, imprecaban. Y nosotros, los más viejos, sin enterarnos de nada.

Faltando entonces dos minutos para las cuatro de la tarde corrí al Callejón donde tendría lugar la presentación. Allí estábamos puntuales las tres personas que debíamos presentarla. Y nadie más. Ningún miembro de la UNEAC. Ningún joven escritor de la AHS. Solo nosotros tres, que aprovechamos para compartirnos un excelente café que hacen al fondo del callejón.

De vuelta a mi cueva en Nuevo Mundo, alcancé a escuchar los vítores del equipo triunfador en el torneo, festejando en el salón principal de la institución. Y la euforia de ellos era directamente proporcional a mi perplejidad.

Juan Antonio García Borrero

MAÑANA, PRESENTACIÓN DE “LA GACETA DE CUBA” Nro. 6/ 2014 EN CAMAGÜEY

Como anunciamos antes, mañana, a las cuatro de la tarde, estaremos presentando en “El Callejón de los Milagros” de Camagüey, “La Gaceta de Cuba” Nro. 6, correspondiente a los meses de noviembre y diciembre del 2014.

Más que una presentación como tal, me interesa que conversemos sobre La Gaceta en sí, el rol que juega la publicación dentro de ese inefable campo de ideas que hoy circulan a lo largo y ancho de la nación, y sobre todo, la impronta de la publicación en “las provincias”, que nunca ha sido igual que la que tiene en la capital. He tenido la suerte de que dos mujeres inteligentísimas, que además, han colaborado en más de una ocasión con la revista, me acompañen en esta oportunidad: me refiero a las escritoras Oneida González y María Antonia Borroto.

Ojalá que de la conversación que sostengamos mañana surjan ideas y escritos que puedan circular de modo horizontal y simultáneamente por todas las Filiales que tiene la UNEAC en el país. Aunque, bien miradas las cosas, las ideas y polémicas que a lo largo de su existencia han sido acogidas por La Gaceta de Cuba, importan a todos aquellos que se interesan por el debate de la cultura cubana, y no solamente a los miembros de la UNEAC.

JAGB

UN EVENTO SOBRE INFANCIA Y CIUDAD EN CAMAGÜEY

En la decimonovena edición del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, celebrado en Camagüey en el año 2013, tuvimos un invitado de lujo: Pablo Ramos. En aquella ocasión quisimos dejar sentadas las bases de un vínculo de trabajo con el hombre que más lejos había llevado entre nosotros las investigaciones en torno al universo audiovisual del niño latinoamericano. Pocos meses después, la muerte nos jugó a todos una mala pasada, al morir fuera de Cuba este excepcional investigador y activista comprometido con los derechos de los más pequeños.

En lo personal, sentí que lo que habíamos iniciado no podría tener ya continuidad, dada la gran carencia de investigadores en esa área, y sobre todo, la falta de una experiencia sistemática. Por eso me ha alegrado tanto el anuncio de la celebración en Camagüey de este evento multidisciplinario e internacional que ahora organizan la Universidad de Camagüey “Ignacio Agramonte Loynaz” (Cuba) y la Universidad de Granada (España), rectora principal del encuentro, a celebrarse entre los días 30 y 31 de marzo, y 1 de abril. Según las bases que me hacen llegar:

“La idea del Encuentro Internacional ParticipAndo: Infancia y Ciudad, surge de la necesidad de crear un espacio para la reflexión y el debate, encaminado a promover prácticas innovadoras en la concepción de la relación infancia-ciudad. Es nuestro objetivo primordial, mostrar a académicos e investigadores tanto nacionales como internacionales, los resultados e impactos de investigaciones multidisciplinarias que contribuyan a la meta suprema de lograr que nuestros infantes sean incluidos en la concepción y funcionamiento de su entorno de vida”.

Creo que pensar la ciudad desde la perspectiva de los niños, y sobre todo, pensarla con la voluntad multidisciplinaria de garantizarles vías efectivas de empoderamiento, es un desafío tremendo. Y los organizadores del encuentro parecen estar bien consciente de ellos, si leemos la Fundamentación del evento que realizarán, y que comparto con los amigos del blog. En la misma medida que se aproximen las fechas, iré colgando más información.

ENCUENTRO INTERNACIONAL
PARTICIPANDO: INFANCIA Y CIUDAD
Ciudad de Camagüey. Cuba.
Del 30 de marzo al 1 de abril del 2015.

DESCRIPCION Y OBJETIVOS DEL EVENTO:

La idea del Encuentro Internacional ParticipAndo: Infancia y Ciudad, surge de la necesidad de crear un espacio para la reflexión y el debate, encaminado a promover prácticas innovadoras en la concepción de la relación infancia-ciudad. Es nuestro objetivo primordial, compartir con personal académico e investigador tanto nacional como internacional, los resultados e impactos de reflexiones y trabajos multidisciplinarios que contribuyan a la meta de lograr que la infancia ocupe de pleno derecho su lugar en la concepción y funcionamiento de su entorno de vida. A este debate se suman, obviamente, niñas y niños. Lee el resto de esta entrada

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL INDEPENDIENTE EN CUBA SERÁ EXHIBIDA EN MI AMI

Alegra mucho leer esta excelente nota publicada en Cuba Contemporánea, y que ahora me da mucho gusto compartir con los amigos del blog. Algo se mueve en esa producción realizada al margen de los mecanismos tradicionales de producción. Buenas noticias estas…

EMERGING CUBAN INDEPENDENT FILM/VIDEO ARTISTS": CINE CUBANO EN MIAMI

Por Marianela González

La noticia circula desde hace varias semanas: por primera vez, el cine independiente cubano será homenajeado, de conjunto, por un festival internacional fuera de la Isla. En su ya próxima edición, el Miami International Film Festival presenta trabajos de Marcel Beltrán, Carlos Quintela, Jessica Rodríguez y Claudia Calviño, no como fenómenos individuales –que lo son−, sino en lo que, como fenómeno (“Emerging Cuban Independent Film/Video Artists”) representan en el más amplio contexto de la cinematografía cubana.

¿Cuáles han sido, no obstante, los criterios de selección? ¿Qué les “dicen” estas producciones y estos cineastas a quienes han curado la muestra? ¿Cuál es la apuesta?

El cineasta cubano Orlando Rojas ha estado a cargo de la curaduría. Y no sorprende.

Formado como cineasta bajo la tutoría de Tomás Gutiérrez Alea y Humberto Solás, Rojas dirigió en Cuba Una novia para David (1985) y Papeles secundarios (1989) –para muchos, el mejor filme cubano de la década. Actualmente reside en los Estados Unidos y funge como programador en el Tower Theater de Miami. No extraña que la misma voz que en los años 80 apostaba en la Isla por un cine “incómodo”, consciente de que “el arte que no crea polémicas no es arte”, esté a cargo ahora de la primera muestra que en los Estados Unidos se acerca al cine independiente cubano como signo evidente de indagación artística y de riesgo en nuestra cinematografía actual.

“Una voz nueva”: cine independiente cubano en Miami

De acuerdo con el presupuesto original, donado por el Related Group, “se decidió desde un inicio invitar solo a cuatro cineastas menores de 40 años”, explica Orlando Rojas a Cuba Contemporánea. A partir de ahí, los siguientes criterios tienen como centro cuestiones artísticas y la posición de las individualidades, como artistas, dentro del “movimiento de cine independiente cubano”, que el propio Rojas tiene muy claras:

“Cada uno de ellos representa una voz nueva, claramente definida, dentro del panorama general del cine cubano. Desde mi punto de vista, Marcel tiene una voluntad de estilo y ritmo interno que casi ha desaparecido en nuestro cine; Claudia ha logrado elevar el rango creativo del productor cubano a un nivel nunca antes existente; también es inusitada la rara y perfecta mezcla entre documental y ficción que logra Rodríguez, y Quintela explora caminos entre la realidad y la metáfora con un sello único”.

“Han logrado un exquisito balance entre compromiso social y arte”, explica. “Puede haber perspectivas políticas en sus obras, pero los invitados, ante todo, artistas, priorizan un punto de vista artístico. En dos palabras: prefieren la reflexión, la búsqueda, la ambigüedad, al panfleto manipulador”. Lee el resto de esta entrada

APUNTES PARA UNA CONVERSACIÓN CON AMBROSIO FORNET

Querido Ambrosio:

He leído emocionado su texto “El doloroso sentir: apuntes para una conversación con mis nietos”. La emoción nace de ese sentimiento festivo que acompaña a quienes se tropiezan en medio de una tupida madrugada, sin otras luces en sus manos que no sean las muchas preguntas que puedan compartir con el fin de seguir el trayecto. Preguntas algunas veces incómodas, pero a mi juicio más útiles que el montón de respuestas que algunos ya creen tener en sus manos.

También yo le he escrito a mis descendientes: para ser más precisos, a los nietos de mis nietos. Pero tengo la impresión de que ambos, en el fondo, sabemos que nuestros contemporáneos entenderán que el diálogo va con ellos, pues somos nosotros (los ciudadanos que en definitiva somos) quienes estamos obligados a construirles a nuestros nietos los cimientos de una nación que por principio debería ser mejor que la que hasta ahora hemos vivido.

Mientras leía su texto no podía evitar comentarlo en mi interior. Lo disfruté una primera vez de un tirón; luego lo imprimí, y comencé a subrayar ideas que provocaban y todavía provocan mis deseos de repensarlas, y que, para colmo, se me antojaban entraban en diálogo con algunas que casualmente he estado expresando en estos días en mi blog.

Digo casual, pero los dos sabemos que esa coincidencia de temas e inquietudes en modo alguno es tal: no obstante nuestras diferencias de edades, ambos respondemos a un mismo espíritu de época, un espíritu que, como es natural, nos afecta de modo diverso, pero nos empuja a buscar soluciones comunes; a ello se suma que, más allá de las divergencias puntuales, ambos militamos en el mismo campo, ese que aspira a la justicia social antes que al fomento de un individualismo feroz que solo legitimaría el conocido “sálvese quien pueda” capitalista.

Por eso, aunque usted ha decidido “tratar el asunto” con sus nietos, yo no he podido resistir la tentación de asumir (no exento de pudor) ese papel de intruso que, como en la vida cotidiana, impulsa a algunos a intervenir en conversaciones ajenas. Después de todo, cuando en el mismo párrafo usted habla de “encontrar temas de conversación y un lenguaje común para dialogar de verdad” está poniendo a mi vista el madero salvador al cual suelo aferrarme desesperado siempre que aparece un interlocutor con esa voluntad.

Sé que es una impresión demasiado personal, pero a ratos siento que los cubanos vamos por la vida huérfanos de esa cultura del debate que permitiría reconocernos como parte de este mundo que a diario se renueva. Como consecuencia de ello vivimos instalados de modo acrítico en una tradición que nos compulsa a permanecer fieles a lo que nuestros próceres contribuyeron a construir en su momento: fieles sin más. De allí que sea tan difícil “conversar y dialogar de verdad” sobre todo si están por medio las miradas dispares: lo que va predominando hasta ahora es el interminable torneo de egos peleones, el oportunismo político disfrazado de abstracciones humanistas que mal disimulan los intereses particulares, y lo peor aún, el conformismo intelectual que renuncia a soñar un mundo diferente, pero diferente a lo que hasta ahora hemos conocido, se viva donde se viva. Lee el resto de esta entrada

PRESENTACIÓN DE “LA GACETA DE CUBA” EN “EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS”

El próximo viernes 27 de febrero, a las 4.00 pm, estaremos presentando en “El Callejón de los Milagros” de Camagüey, el número más reciente de “La Gaceta de Cuba”. Como un anticipo del contenido que podrán disfrutar, comparto con los amigos del blog este provocador texto del ensayista Ambrosio Fornet. A mí su lectura me ha motivado mucho, al extremo que también he tomado mis apuntes con el fin de prolongar mi propia conversación con él. Compartiré esos apuntes personales en el próximo post.

EL DOLORIDO SENTIR: APUNTES PARA UNA CONVERSACIÓN CON MIS NIETOS

Por Ambrosio Fornet

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El otro día un joven escritor a quien aprecio por su discreta franqueza me preguntó si yo no sentía que para nosotros, los viejos, este difícil momento de transición había empezado demasiado tarde. Le dije que sí, pero aclarándole que la mayoría de nosotros seguimos teniendo tareas y hasta planes –planes a corto plazo, se entiende–y que eso no iba a cambiar porque haya una sola moneda o el reconocimiento de las leyes del mercado o de ciertos rasgos de la naturaleza humana. Si vamos a seguir siendo escritores y artistas comprometidos de algún modo con un proyecto de desarrollo social y cultural, tendremos que seguir escribiendo, componiendo, pintando, actuando y, por supuesto, haciendo planes. Con la única diferencia de que ahora tendremos que ser más cautelosos –valga la paradoja–, porque ahora sabemos, dando por descontado el oficio, que con la buena fe y el entusiasmo no basta. Ahora es necesario dudar. Dudar de todo –diría yo, cartesianamente–, menos de la justicia de nuestra causa. Y por tanto es necesario estar abiertos a la crítica, para poder exigir el derecho a criticar.

Hemos tenido que renunciar a muchas ilusiones –que ahora muchos llaman utopías—pero no podemos renunciar a la idea de que un mundo mejor es posible sin negarnos a nosotros mismos. En el vocabulario insular se ha reinstalado con mucha fuerza el adjetivo “pragmático” –un anglicismo, ¿no?–, y me parece muy bien que empecemos a considerarlo una virtud; pero no –para predicar con el ejemplo– sin someterlo antes a prueba. Porque los pragmáticos se equivocan también, y más cuando pretenden asomarse a un medio como el nuestro, donde la simple fórmula de dos más dos no siempre da cuatro.

Creo que a los intelectuales y artistas, tanto viejos como nuevos, la crisis nos da una oportunidad de crecer y demostrar una vez más lo que somos. Después de todo, utopía es –según el diccionario de la RAE– un proyecto optimista “que aparece como irrealizable en el momento de su formulación”, así que lo que cometimos, al creer que ya aquello estaba a nuestro alcance, fue también un error semántico. Error costoso, sin duda –lo estamos viendo–, pero reparable, lo que nos abre la alternativa de reorientarnos sin sobresaltos hacia lo que Sánchez Vázquez se atrevió a llamar la utopía posible. El papel que en esa alternativa debe desempeñar la Economía es decisivo. Decisivo, sí, pero insuficiente. Porque falta ahí un ingrediente básico, que es la Cultura. Varona decía que la moral no se enseña, sino que se inocula. De la cultura que no sea simple instrucción o pedantería podría decirse algo semejante. Así que a nosotros nos toca, en gran medida, darle a esa acción profiláctica un carácter orgánico, lo que sólo se logrará completando la fórmula incompleta del pragmatismo. Que la Economía permita desarrollar al máximo las fuerzas productivas del país, pero que ese imprescindible y ansiado desarrollo no vaya a borrar la memoria del pasado ni a distorsionar la visión del futuro, porque ese marco es el único en el que puede insertarse orgánicamente nuestro rostro, el rostro colectivo. Lee el resto de esta entrada

LA OBRA DEL SIGLO (2015), de Carlos Quintela

ESCOMBROS

Por Edgar Soberón Torchía

«La obra del siglo» (Cuba-Argentina-Alemania-Suiza, 2015) de Carlos Quintela. 101′. B-N/Color. En español y ruso.

A pesar de su disposición jovial y personalidad diáfana, con Carlos Quintela, las cosas no son «fáciles»: su flujo de ideas es coherente, pero al adepto a las lecturas epidérmicas le puede resultar un poco complejo. La piscina, su ópera prima, parecía el simple relato de un día de verano en la vida de cinco personajes que coincidían en una pileta, pero había más, desde hilos dramáticos que no se evidenciaban con los acostumbrados recursos de la narrativa cinematográfica, hasta una calculada estrategia para filmar la sencilla trama. Ahora en su obra siguiente, La obra del siglo, la complejidad es evidente, es parte intrínseca e integral del paquete completo. Obra ambiciosa, a veces hasta excesiva y apabullante, es una constatación tanto fríamente objetiva como dolorosamente sentida de la futilidad de las obras humanas, erigidas a espaldas de las necesidades reales de las mayorías.

A cualquiera que lea mi resumen, le puede sonar a retórica: sin embargo, Quintela pone sobre la mesa la fracasada y truncada edificación de una metrópoli nuclear, en medio de la escasez y las limitaciones del entorno. Al final de la película, la palabra que surgió en mi mente fue «escombros», porque, aunque, como extranjero, ame al pueblo cubano, aunque le deba desde cariño hasta conocimientos, pasando por salud y un alto sentido de dignidad continental, lo que queda expuesto es la falta de previsión y humanismo esencial en acciones que se disfrazan de monumentos al bienestar colectivo. Lee el resto de esta entrada

VENECIA (2014), de Enrique (Kiki) Álvarez

VENECIA O CATARSIS DE UNA NOCHE DE VERANO

Por Antonio Enrique González Rojas (Tomado de Altercine)

Tras una cinta como Jirafas (2013), con total prevalencia de espacios cerrados, física y explícitamente opresivos, donde los tres personajes protagónicos flotan, yertos, en una marisma de incertidumbre y desarraigo, el realizador cubano Enrique (Kiki) Álvarez, sin abandonar el intimismo, ni siquiera la preferencia por relatar las interacciones entre un mínimo grupo de seres humanos, aborda con Venecia (2014) los espacios abiertos, tan populosos como las calles habaneras de un agosto de carnaval o una discoteca. Ámbitos sobrepoblados estos que, por contraste, aguzan las soledades de las protagonistas Mónica (Marybel García Garzón), Mayelín (Marianela Pupo) y Violeta (Claudia Muñiz) y resultan igualmente asfixiantes como escenarios ajenos por los cuales deambulan —¿huyen, buscan?— estas tres mujeres, durante una noche de verano, tras la salida del trabajo con el sueldo mensual. La lejana Venecia resulta símbolo de lo inalcanzado e inalcanzable, como lo es Madagascar para la Laurita del mediometraje de Fernando Pérez; o, de una manera más críptica y sutil, el Brasil de la cinta homónima de Terry Gilliam (1985) y Japón, en la igualmente titulada, dirigida por Carlos Reygadas (2002).

Con menos —o casi ninguna— pretensiones existencialistas y simbolistas que en obras previas como Sed (1991), La Ola (1995) y la propia Jirafas —donde los personajes se revelan como íconos de una generación perdida de sí y de la nación, extranjeros de sino camusiano—, Álvarez, auxiliado por las habilidades fotográficas de Nicolás Ordóñez, asume casi una postura de neutro documentalista de Free cinema, para registrar casi desde el extrañamiento, fisgonear (en la acepción más noble del término) un pasaje como que aleatorio de la vida de tres personas "comunes", que pueden ser cubanas, brasileñas o malgaches, cuya reunión casual deviene instante cero para recontar sus vidas. Lee el resto de esta entrada

GUSTAVO ARCOS SOBRE EL NETFLIX EN CUBA

El pasado lunes 9 de febrero, leímos que Netflix, la plataforma que ofrece descargas on line de filmes y series, abría sus servicios a Cuba. Por el momento la noticia tiene solo una validez simbólica puesto que para el ciudadano común, internet y los pagos con tarjetas de crédito son solo una quimera. Sin embargo, el apreciable gesto de la compañía, se anuncia como premonitorio de los muchos que vendrán durante el presente año y que conectarían a la isla con las dinámicas tecnológicas, financieras, interactivas y de consumo virtual, tan comunes en el mundo contemporáneo.

Ahora, en teoría, los ciudadanos cubanos pueden acceder al extenso catálogo de películas y programas de televisión que posee el sitio, con más de 50 millones de suscriptores en todo el planeta. ¿Hay filmes cubanos allí? Probablemente no, pero… ¿pudieran nuestros realizadores y distribuidores colocarlos a partir de ahora? Tampoco, puesto que no existen convenios oficiales entre Cuba y EEUU para la explotación de los productos generados en nuestra industria cultural y se sabe, que la casi totalidad de los filmes cubanos pertenecen al ICAIC, o sea, al Estado.

Cuando en breve tiempo, otras grandes empresas de la informática y las comunicaciones quieran regularizar sus servicios con Cuba, se toparán con un país cuyas leyes en este campo se encuentran limitadas en su acción, pero sobre todo, inoperantes en el territorio norteamericano. De tal manera, poco después de establecidas las relaciones diplomáticas entre los dos países deberán sentarse los expertos legales, para tratar infinidad de cuestiones sobre el patrimonio, los derechos de explotación de las obras artísticas y la comercialización de los productos audiovisuales a ambos lados del estrecho de la Florida.

Tales pactos, reducirán notablemente la llamada piratería, una práctica mutua que lleva más de medio siglo de aplicación. Del lado cubano fue legitimada por el gobierno revolucionario cuando el bloqueo y otras formas de aislamiento internacional cercaron la isla en los años 60 y 70. Por esa época, una parte notable de la cultura universal fue, sin pedirle autorización ni licencias a nadie, puesta en manos del pueblo. Habría que decir también, que muchos intelectuales del mundo cedieron de buena gana sus derechos, identificados con el proyecto social que recién comenzaba. El copiar y reproducir fue práctica reforzada por el discurso integrador de la Revolución y sus acciones para llevar la cultura a las masas. En el mismo sentido, ni siquiera se discutían las cuestiones del derecho de autor con los creadores nacionales, o los beneficios por la comercialización de sus obras, pues tales prerrogativas se asociaban con un pensamiento burgués, anticuado e ideológicamente reprobado. Durante bastante tiempo, el dinero, y su posesión más allá del salario básico, fue estigmatizado y algunas palabras (cliente, ganancia, beneficios, mercado, negocios) también. Lee el resto de esta entrada

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