Jesús de Armas en la ENDAC

No se puede hablar de la animación en Cuba, sin mencionar el nombre de Jesús de Armas (n. San Antonio de los Baños, 1934- m. París, 20 de mayo de 2002). Fue el primer director que tuvo el Departamento de Dibujos Animados creado en 1960, y a él se le debe buena parte de ese indiscutible aire experimental que se respira en la animación de la primera etapa del ICAIC.

En los años cincuenta, luego de trabajar en varias agencias publicitarias, Jesús de Armas viaja a Hollywood con el fin expreso de aprender el arte de la animación. Y como describe a William Navarrete en una excelente entrevista:

“Después de haber regresado de los Estados Unidos, traté de fundar un departamento de dibujos animados. Se produce entonces el triunfo revolucionario de 1959 y acto seguido se crea el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC). Inmediatamente me incorporé a esta institución como formador y dirigí los primeros cortometrajes animados que se realizaron entonces: El Maná y La prensa seria, ambos de una duración de tres minutos y realizados en 1959, aunque exhibidos en 1960 por carencia de laboratorio para su procesamiento, algo que obligó a Néstor Almendros a viajar a Nueva York para efectuar este trabajo. Luego dirigí otros cortos como El cowboy, 1961; Napoleón de gratis, ese mismo año, en colaboración con Eduardo Manet; La quema de la caña y Remember Girón, también de 1961, así como AEIOU, de 1962. También hice El tiburón y la sardina y La Jutía. Todos estos cortos se procesaban en México, Hungría o Checoslovaquia, razón por la que salían con mucho retraso. En mi equipo trabajaban Manuel Lamar “Lillo”, José Reyes, Hernán Henríquez y Eduardo Muñoz Bachs, deudores como yo de lo que se hacía por entonces en Estados Unidos”.

Las diferencias ideológicas con el gobierno provocan la salida del ICAIC. A partir de entonces, su creación se encamina hacia la pintura, terreno donde termina alcanzando un altísimo grado de especialización en la cultura aborigen cubana, a partir de rigurosas investigaciones espeleológicas.   

En 1994 es invitado a presentar su obra pictórica en Francia, y allí decide quedarse a vivir, no sin provocar un altercado diplomático que casi le cuesta la expulsión de aquel país. No obstante, en el último momento es autorizado a seguir residiendo allá, y muere en el año 2002 en París.

En el año 2018 el Museo Nacional de Bellas Artes organizó una exposición de su trabajo con el título de “Jesús de Armas, drama y utopía”, curada por la especialista Laura Arañó.

JAGB


Jesús de Armas

(n. San Antonio de los Baños, 1934- m. París, 20 de mayo de 2002). Animador, caricaturista, ilustrador, pintor. En 1959 se inicia en la realización de breves cortos publicitarios de animación para la televisión. Hace caricaturas para diversos órganos de prensa. En 1960 es fundador del Departamento de Dibujos Animados del ICAIC y su director durante varios años. Realiza los primeros dibujos animados del ICAIC. Posteriormente abandona la animación para dedicarse a la pintura.


Filmografía

1960: El maná (Animación)

1960: La prensa seria (Animación)

1961: AEIOU (Animación)

1961: La quema de la caña (Animación)

1961: El realengo (Animación)

1961: Remember Girón (Animación)

1961: El tiburón y las sardinas (Animación)

1962: El cowboy (Animación)

1963: Cuba sí, yankis no (Animación)

1965: Pantomima Amor No.1 (Animación)

1965: La pieza (Animación)

1966: Un hombre y un chivo (Animación)

1966: Ostracismo (Animación)

1966: Sara, la jutía loca (Animación)

1967: La frontera (Animación)


Fuentes

Dean Luis Reyes: El cine como patria soñada

Hoy, mientras leía este artículo de Dean Luis Reyes, que es la séptima entrega que nos hace IPS del Dossier sobre el cine cubano independiente, no podía dejar de pensar en una gran amiga camagüeyana que vive en Canadá.

Fue por ella que conocí en su momento el corto Song for Cuba (2014), de Tamara Segura. Yo lo había visto en la Muestra 15 de los Nuevos Realizadores, pero fue mi amiga la que de verdad lo puso delante de mí con un ánimo crítico, y con ello, la posibilidad de pensar un poco más ese cuerpo audiovisual de la nación que trato de distinguir del cine nacional.

El fenómeno de los cineastas cubanos emigrados o exiliados es tan antiguo como la Revolución misma de 1959. Van desde aquellos documentales iniciales de Manuel de la Pedrosa (La verdad de Cuba/ 1962; Cuba, satélite 13/ 1963) y Manolo Alonso (La Cuba de ayer/ 1963), pasando por cintas como Photo Album (1984), de Enrique Oliver, Amigos (1985), de Iván Acosta, Cachao (1993), de Andy García, por mencionar algunas, llegando hasta las más recientes exhibidas en las Muestras de Jóvenes Realizadores.

Y hay aquí, en efecto, la posibilidad de acceder a una patria poliédrica donde se va descubriendo la identidad cubana en su permanente construcción.

JAGB


El cine como patria soñada

Los cineastas cubanos independientes emigrados del siglo XXI generalmente no cargan consigo el dolor del expatriado, aunque la pérdida forme parte de su experiencia.

Por Dean Luis Reyes 20 octubre, 2020

Cuando el documental A media voz (Heidi Hassan y Patricia Pérez Fernández, 2019) fue premiado en el Festival Internacional de Cine de La Habana, Hassan dijo en sus palabras de agradecimiento: «Con este premio el Festival legitima también el cine independiente cubano y a los cineastas cubanos que hacemos cine desde fuera del país».

A media voz, que había merecido antes el máximo premio del Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam, algo inédito para el cine cubano, recurre al cine autobiográfico y a la autoficción para construir su discurso en torno a la experiencia de la emigración como reinvención de la propia identidad. Para sus realizadoras Cuba no es el Edén perdido, sino parte indisoluble de aquello con lo que pueden construir un mundo para existir.

Heidi Hassan, quien reside hace más de una década en Europa, volvió a colaborar en este largometraje con Pérez Fernández, su antigua compañera de estudios de la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños, como hicieran previamente en Piscina municipal (2013), dirigido por la segunda, o en Otra isla (2014), de Hassan, ambos grabados en España.

Lejos de la sensación de pérdida y del desarraigo como eje dramático de muchas de las películas del cine cubano del exilio –con El súper (León Ichaso y Orlando Jiménez Leal, 1979) como paradigma–, A media voz supone otra manera de entender la diáspora cubana, donde la experiencia del emigrante tiene un cariz de aspiración y libre elección antes que de amargo extravío o de ruptura definitiva.

El cine de la diáspora cubana hoy es también un examen de la experiencia de pertenecer a algo más complejo que la idea de la patria que impone el nacionalismo. En ese sentido, Adriana F. Castellanos examina en Dos islas (2017), un documental que explora su historia familiar en busca de las raíces de la abuela, emigrante de Canarias que echó raíces en Cuba, su propia condición de emigrada que vive y ejerce como montajista en Polonia.

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Textos publicados en el Dossier Cine independiente en Cuba

Juan Antonio García Borrero: Historia del cine independiente en Cuba: memorias de una ausencia

Raydel Araoz: El cine independiente cubano y sus espacios

Gustavo Arcos: ¿Quién eres tú, cine independiente cubano?

Joel del Río: Independientes y seducidos por los géneros

Rafael Ramírez: En el iglú. De los cuadernos de Franz Akuva

Antonio Enrique González Rojas: La animación independiente cubana sí es continuidad

Dean Luis Reyes: El cine como patria soñada

Raúl García en la ENDAC

Imagen tomada de la Revista Cine Cubano Nro. 171

Hoy estamos presentando la página del sonidista Raúl García Aparicio en la ENDAC. Es algo que me reporta mucho placer, porque estamos hablando de uno de los grandes creadores que ha tenido el cine cubano, pero que lamentablemente, su legado sigue sin recibir la atención que se merece.

Recuerdo que, en ocasión de su fallecimiento, ocurrido el 9 de febrero del 2009, el cineasta Arturo Sotto envió al blog un mensaje que mucho dolía terminar de leer:

Asusta, sobrecoge el silencio de los medios ante la muerte de Raúl García. Desgraciadamente no se pudo concretar la entrevista que teníamos pactada para la Gaceta, cuando le envié el cuestionario ya no podía sentarse a la máquina. Un hombre que hizo tanto por el cine cubano, desde el joven actor de Soy Cuba, actor y sonidista, hasta el Ingeniero de Sonido que acumuló casi ochenta documentales y cuarenta películas de ficción. Raúl inventó aquel famoso “blimp blanco” para esconder el ruido de las cámaras y conseguir un sonido directo de calidad que pudiera seguir la cámara desenfrenada de Jorge Herrera en La primera carga al machete. Cuánto hay que hacer para que la muerte de un hombre del sonido no naufrague en el silencio. Asusta, sobrecoge, indigna; por el momento circulo su filmografía para que algunos ojos se detengan en la obra de este padre fundador de nuestro cine, de estos padres nacionales de los que deberíamos preocuparnos más. Sirva este email que te mando como una pequeña carga silenciosa de respeto y admiración”.

Por fortuna, en el número 172 de la Revista Cine Cubano apareció un precioso dossier de homenaje dedicado a Raúl García, donde puede leerse la estimulante entrevista realizada por Víctor Fowler, y el obituario firmado por Jerónimo Labrada, otro destacado sonidista.

La conversación con Fowler es de lo mejor que uno pueda encontrar en este terreno. El entrevistado hace gala de una modestia impresionante, tomando en cuenta la enorme experiencia que lograra acumular a lo largo de su extensísima carrera profesional, pero no son solo revelaciones técnicas las que pone a nuestra disposición, sino que con su relato ayuda a humanizar ese espacio (el ICAIC) que todavía goza de un perfil casi mítico, y sobre el cual llegaría a decir: “Mi primer trabajo fue el ICAIC y hasta hoy es el único que he tenido”.

Aunque lo hemos repetido en varias ocasiones, la posible utilidad de la ENDAC se pondrá de manifiesto cuando se haga natural lo colaborativo. Sirva entonces esta página no solo como homenaje a Raúl García Aparicio, sino como el pretexto ideal para seguir enriqueciendo la historia del diseño sonoro del audiovisual cubano, que, si bien en los inicios de creado el ICAIC apenas podía contar con los créditos del ingeniero Eugenio Vesa, hoy ya puede mostrar un impresionante catálogo de sonidistas creativos.

Raúl García obtuvo varios reconocimientos a su obra, entre ellos cuatro veces el premio Caracol de sonido. La primera vez por el conjunto de su obra, la segunda por Algo más que una medalla, de Rogelio París, la tercera por el documental de Pedro Chaskel Una foto recorre el mundo, y la cuarta por La bella del Alhambra, de Enrique Pineda Barnet, que hoy (coincidiendo con el festejo por el Día de la Cultura Cubana) celebra un nuevo aniversario de su estreno.

JAGB


Raúl García

(n. La Habana, 26 de febrero de 1943- m. La Habana, 9 de febrero de 2009). Su nombre completo Raúl G. García Aparicio. Fundador del ICAIC, ingresa al mismo en el mes de noviembre de 1959 como mensajero. En 1960 comienza a trabajar en el Departamento de Sonido del ICAIC. Estudia un año de Ingeniería en Telecomunicaciones en la Universidad de La Habana. Uno de los artífices indiscutibles de la grabación del sonido en el cine cubano. Impartió numerosos cursos sobre técnica de sonido para el cine en los cursos del ICAIC, y fue profesor, asesor y coordinador de la Cátedra de sonido de La Escuela Internacional de Cine de San Antonio de Los Baños.


Filmografía

1961: Cuba’58 (Ficción)

1961: Guacanayabo (Doc)

1963: Minerva traduce el mar

1963: Colina Lenin (Doc)

1963: Festival de Música Popular (Doc)

1963: Historia de una batalla (Doc)

1963: Ismaelillo (Doc)

1963: El maestro del cilantro (Doc)

1963: Primer carnaval socialista (Doc)

1963: Primero de mayo socialista (Doc)

1963: Reunión de La Habana

1963: Abakuá (Doc)

1963: Grabados revolucionarios (Doc)

1964: Iré a Santiago (Doc)

1964: Superstición (Doc)

1965: Escuela de arte (1965)

1965: Felucho y Surgidero (Doc)

1965: Monte adentro (Doc)

1965: Sobre Luis Gómez (Doc)

1965: Vaqueros del Cauto (Doc)

1966: Papeles son papeles (Ficción)

1966: La fiesta (Doc)

1966: Pequeña crónica (Doc)

1966: Sin dolor (Doc)

1967: El bautizo (Ficción)

1967: Al agua (Doc)

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Fausto Canel en la ENDAC

Fausto Canel en 1960. Foto de Jesse Fernández, cortesía del cineasta.

La construcción de la página de Fausto Canel en la ENDAC es muy estimulante, por varias razones. No solo estamos hablando de uno de los fundadores del ICAIC, una de las seis o siete personas que, con apenas 19 años, ocupó en aquel lejano marzo de 1959, el quinto piso del Edificio Atlantic, contratado como una suerte de asistente de la Presidencia del Instituto.

Para mí Fausto es uno de los ejemplos que mejor ilustra esto que vengo defendiendo de construir entre todos “el cuerpo audiovisual de la nación”, que es mucho más que la sumatoria de películas y biografías.

Fausto Canel fue fundador del ICAIC. Ganó premios internacionales con el documental Hemingway y el largometraje Desarraigo. Obtuvo el favor popular con Papeles son papeles, una comedia que al hablar del cambio de moneda y el tráfico de dólares en aquellos tiempos de la Revolución, pudiera estar hablando de la realidad cubana de ahora mismo.

Pero cuando se marchó de Cuba, opuesto al gobierno de la isla, no dejó de hacer cine. No importa que muchas de esas películas no estuviesen hablando de Cuba. Lo que trato de defender en la ENDAC es que a diferencia del cine nacional (ese conjunto tangible de películas financiadas casi siempre por entes del Estado) el cuerpo audiovisual de la nación se nutre de una identidad inmaterial que nos hace hablar de los otros cubanos como miembros de una comunidad que, como diría Anderson, es imaginada como algo común. No importa que Fausto Canel filme en Europa un thriller ajeno al paisaje insular (Juego de poder), o escriba un libro con el título de Sin pedir permiso que sería una parte de la memoria de ese cinéfilo insaciable que siempre fue. Es el cine, como dispositivo afectivo, el que lo va articulando todo.

Esta página, entonces, no es solo la página de Fausto Canel, sino el espacio que te permite adentrarte en el fenómeno cinematográfico lo mismo de un modo sincrónico que diacrónico, y siempre con una voluntad transnacional. Véase también como una invitación para activar nuestras memorias, que, aunque diversas, siguen compartiendo un mismo horizonte.

JAGB


Fausto Canel en la ENDAC

(n. La Habana, 16 de octubre de 1939). Director, crítico de cine, novelista. A los 16 años gana una beca de la 20th Century Fox para estudiar Apreciación Cinematográfica en la Universidad de La Habana, con el profesor José Manuel Valdés Rodríguez. A los 17 funda y dirige el Cine Club del Colegio De La Salle (Vedado), mientras termina sus estudios de bachiller. A los 18 enseña Apreciación Cinematográfica a sus condiscípulos, y le invitan a escribir en la revista Cine Guía, del Centro Católico de Apreciación Cinematográfica. En 1959, a los 19, formaría parte de aquel primer grupo de 6 personas que ocuparon cinco oficinas del quinto piso del ICAIC, tras la fundación del mismo el 24 de marzo, siendo contratado en un primer momento como “ayudante a la Presidencia”. Ese mismo año publica su primera colaboración crítica en el magazín literario Lunes de Revolución.

Su debut como realizador del ICAIC ocurre con el didáctico El agua (1960). En esa primera etapa asume la responsabilidad de asistente de dirección en el documental Sexto aniversario (1959), de Julio García-Espinosa, y el largometraje de ficción Las doce sillas (1962), de Tomás Gutiérrez Alea.

Co-dirige con Joe Massot Carnaval (1962), primer documental a color del ICAIC, mientras que con Hemingway (1962) alcanza el Grand Prix del Festival Internacional de Sestri Levante, Italia, en 1963 (compartido con otro documental cubano: “Primer Carnaval Socialista”, de Alberto Roldán).

En 1965 debuta en la ficción con el cortometraje El final, que integra una trilogía nombrada “Un poco más de azul”, de la cual formaban parte también Elena, de Fernando Villaverde, y El encuentro, de Manuel Octavio Gómez (en su momento solo fue estrenado en los cines el corto de Manuel Octavio Gómez).

Con Desarraigo (1965), que para una parte de la crítica anuncia la mirada incisiva hacia el proceso revolucionario que más tarde se advierte en Memorias del subdesarrollo (1968), obtiene una Mención Especial en el Festival de San Sebastián de ese año.

Su última película filmada en Cuba fue Papeles son papeles (1966), una incisiva comedia que parte de una idea de Tomás Gutiérrez Alea, y que aborda el cambio de la moneda y el tráfico de dólares por grupos contrarrevolucionarios durante los primeros años de la Revolución.

En enero de 1969, tras su ruptura ideológica con el gobierno revolucionario, llega a Francia, donde es contratado como crítico de cine en Radio France Internacional (Departamento de Lenguas Ibéricas), y es nombrado corresponsal de la revista española Nuestro Cine. Con la ayuda del director de fotografía Néstor Almendros comienza a dirigir documentales para la televisión francesa.

Entre los materiales que filma en ese país están el cortometraje Patchwork (1970), que gana el Premio Cinémathèque de la Ville de Paris de ese año, Des images aux formules (1971), corto de animación que representó a Francia en el Festival Internacional de Cine Educacional, Tokio, 1974, Journal de Madrid (1973), cortometraje realizado con el fotógrafo cubano Ramón Suárez en un viaje a la España de Francisco Franco, y Des nouvelles images aux formules (1974), corto de animación.

También en 1974, escribe con la célebre actriz Jean Seberg el guión de Frontier Palace Hotel, para ser protagonizado por la cantante francesa Verónique Samson, Fabrice Luchini, y el músico norteamericano Stephen Stills, si bien el proyecto nunca se concretó. Un año después escribe y dirige À la derive, tercera historia del largometraje Transcontinental à la derive, filmado durante el Festival de Cannes de aquel año.

En 1977 fue contratado por la productora española J.L. Bermúdez de Castro, P.C. para viajar a España a escribir el guión de El General, basado en la novela de Eduarda Targioni. Un años después escribe y dirige Espera (1978), cortometraje de ficción con Héctor Alterio y Cipe Lincovsky, producido por X Films (Madrid).

Fausto Canel dirigiendo Juego de Poder

En 1979 es contratado por Straight Shooter Productions, Los Ángeles, para escribir Ultimátum, un proyecto que evolucionará hasta convertirse en Juego de poder (Power Game/ 1982), que terminará siendo realizada en España, como co-producción hispano-británica, con la fotografía del cubano Ramón F. Suárez.

Trabaja como primer ayudante de dirección en el equipo español de The Keep (1983), de Michael Mann, con Scott Glenn, Black Venus (1984), de Claude Mulot, y Rustler´s Rhapsody (1985), de Hugh Wilson, con Tom Berenger.

En 1985 es contratado como productor de comerciales de radio y televisión para la agencia neoyorquina The Bravo Group, sucursal hispana de Young & Rubicam. En 1987 dirige el documental de largometraje Campo minado (Mine Field) sobre la lucha por la democracia en el Cono Sur de Suramérica. Mil días después del regreso de la libertad, el documental analiza los problemas políticos pendientes en Argentina y Uruguay, mientras que en Chile la dictadura de Augusto Pinochet se aferra al poder.

En 1993 comienza la adaptación de su novela Enemy Love al cine. En 1994, Esparza/Katz Productions, Los Ángeles, compra una opción sobre el guión de Enemy Love, para ser dirigida por Ronald F. Maxwell (Gettysburg).

De 2001 al 2015 escribió y produjo programas de radio y televisión para Radio Tv Martí.

Ha publicado los libros Antonioni y otras aventuras (Ediciones R), Ni tiempo para pedir auxilio (Miami, 1991), sobre sus experiencias políticas en Cuba, Dire Straits (Miami, 2013), Sin pedir permiso (Miami, 2015), y Revólver (Miami, 2017).


Filmografía

1960: El tomate (Doc)

1960: Cooperativas agropecuarias (Doc)

1960: Carnaval (Doc)

1960: Torrens (Doc)

1961: Enciclopedia Popular No. 3. Cómo nace un periódico 

1960: El Congo 1960 (Doc)

1962: Hemingway (Doc)

1963: Pesca (Doc)

1965: Desarraigo (Ficción)

1966: Papeles son papeles (Ficción)

1970: Patchwork (Doc)

1971: Des images aux formules (Doc)

1973: Journal de Madrid (Doc)

1974: Des nouvelles images aux formules (Doc)

1975: À la derive (Fic)

1978: Espera (1978) (Fic)

1982: Juego de poder/ Power Game (Ficción)

1987: Campo minado (Mine Field). Doc


Libros

1962: Antonioni y otras aventuras (Ediciones R)

1991: Ni tiempo para pedir auxilio (Miami)

2013: Dire Straits (Miami)

2015: Sin pedir permiso (Miami)

2017: Revólver (Miami)

Rosa María Carreras en la ENDAC

Y para no abandonar el terreno de la animación, hoy les presentamos la página que tendría en la ENDAC la editora Rosa María Carreras (n. 30 de agosto de 1942), una de los grandes artífices de la animación en Cuba.  

Basta con revisar la extensísima filmografía de Rosa María (106 cortos y largometrajes como editora asistente, y 392 como editora también de cortos y animados), para confirmar lo que es evidente: necesitamos contar una Historia del cine donde esos “oficios invisibles” obtengan el mismo nivel de atención que ahora mismo tienen, por lo general, los directores.

Hay cierta tendencia a creer que son estos los que imponen en el equipo los caminos a recorrer, pero, ¿y si es a la inversa?, ¿si son los artistas de las diversas áreas, con su experiencia sostenida, los que determinan el resultado final?, ¿cuánto nos estaremos perdiendo de lo que fue el acto creativo del cual surge una película cuando seguimos dejando en las sombras “la historia fangosa”, la que no se ve?

La página de Rosa María Carreras, como todas las de la ENDAC, está en permanente construcción. Al ser la ENDAC un espacio colaborativo (y de hecho fue la propia Rosa María quien nos envió su currículum actualizado) seguramente se irá enriqueciendo en lo adelante.

Lo interesante es que, aun faltando muchísimo por registrar en esa página, la misma ya se conecta de modo automático con las de, para poner dos ejemplos, directores como Juan Padrón y Mario García-Montes, lo cual puede propiciarle al estudioso nuevos modos de apreciar el asunto de la animación en Cuba.  

JAGB


Rosa María Carreras

(n. 30 de agosto de 1942). Editora. Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Comienza a trabajar en el ICAIC en el mes de mayo de 1963. En un principio se desempeña como asistente de edición. A partir de 1978 asume el rol de editora de documentales, y desde 1983 se convierte en una de las más prolíficas y reconocidas montajistas de los Estudios de Películas de Animación del ICAIC.

Filmografía como editora en los Estudios de Películas de Animación del ICAIC

1983: El alma trémula y sola, de Tulio Raggi

1983: Cecilín y el gordo, de Cecilio Avilés

1983: Celedonio, de Juan Padrón

1983: Matojo va a la playa, de Manuel Lamar

1983: Cecilín ayuda al almiquí, de Cecilio Avilés

1983: Los apuros de un gato, de Mario Rivas

1983: Nota para TV Española La Conchita

1983: Elpidio Valdés contra dólar y cañón, de Juan Padrón

1983: Trailer del largometraje Elpidio Valdés contra dólar y cañón

1984: Filminuto No. 8, de José Reyes

1984: Filminuto No. 9, de Mario García-Montes

1984: Yeyín y la ciudad escondida, de Ernesto Padrón

1984: Sueños y pesadillas, de Tulio Raggi

1984: Una leyenda americana, de Mario Rivas

1984: El bohío, de Mario Rivas

1985: Vampiros en la Habana, de Juan Padrón

1985: Filminuto No. 10, de Tulio Taggi

1985: Filminuto No. 11, de Mario Rivas

1985: Matojo va a la escuela, de Manuel Lamar

1985: Quinoscopio 1, de Juan Padrón

1985: Las orejas de Canela, de Tulio Raggi

1986: El reloj roto, de Tulio Raggi

1986: El loro pelado, de Mario Rivas

1986: Aborígenes, de Modesto García

1986: La gamita ciega, de Tulio Raggi

1986: Los dinosaurios, de Tulio Raggi

1986: Máximo Gómez y su última campaña, de Mario Rivas

1986: El pararrayos, de Modesto García

1986: Quinoscopio 2, de Juan Padrón

1987: Fauna cubana, de Mario García-Montes

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González Rojas: La animación independiente cubana sí es continuidad

Y también IPS se acerca al mundo de la animación en su sexta entrega del dossier que aborda el universo del cine independiente en Cuba. Y esta vez Antonio Enrique González Rojas cartografía esa producción audiovisual donde jóvenes realizadores retoman aquel perfil experimental de la animación cubana de los sesenta.  

El texto de González Rojas es, indiscutiblemente, un punto de partida, no de llegada. Precisamente en el mes de abril teníamos previsto celebrar en Camagüey el V Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, y justo el examen de la animación se contemplaba como el principal eje temático.

Seguramente cuando lo hagamos el próximo año (sí, soy optimista), González Rojas incorporará nuevas ideas. Por ejemplo, el uso de la animación en los créditos de las películas, que a veces son verdaderas joyas estéticas (pienso, por ejemplo, en Carnaval, de Fausto Canel), ¿no tendrían derecho a un análisis pormenorizado?

JAGB

La animación independiente cubana sí es continuidad

El legado artístico de la animación cubana de los años sesenta ha sido recuperado por creadores independientes, paralelos a la agenda cinematográfica oficial.

por Antonio Enrique González Rojas

La Resolución 44 del Ministro de Cultura -complementario del Decreto-Ley no. 373: Del creador audiovisual y cinematográfico independiente- refiere que el estatal Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) debe “dirigir y controlar la producción, programación y exhibición de obras audiovisuales con énfasis en el dibujo animado, destinadas a la formación ética y estética, fundamentalmente de niños y adolescentes”.

Esta es una de las pocas veces que en la extensa legislación se menciona el complejo campo creativo y lingüístico que es la animación, y solo para reducirla otra vez a una (el dibujo animado) de las tantas técnicas que integran su diverso espectro, y encasillarla en el nicho didáctico y moralista.

Se “legaliza” así la concepción instrumental y accesoria de la animación que durante cinco décadas ha mantenido la institución cine cubana, desde que en 1970 fuera abruptamente interrumpida una producción que mostró ingentes potenciales expresivos y discursivos, a tono con la libertad y la audacia artística preconizada entonces desde este organismo fundado por cineastas en 1959. El grupo, que en 1960 sería los Estudios de Animación del ICAIC, protagonizó ese período.

Desde el mayor desprejuicio, artistas de tan diversas procedencias como la poesía -Luis Rogelio Nogueras, realizador de Un sueño en el parque de 1965- y las artes visuales -como Sandu Darié, autor de los “proto-videoartes” Cocotología y El vuelo cósmico, ambos de 1967-, se sumaron a los realizadores que provenían de campos más cercanos al Séptimo Arte (como la publicidad), dispuestos a animar las más disímiles y complejas ideas.

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Textos anteriores publicados en el Dossier

Juan Antonio García Borrero: Historia del cine independiente en Cuba: memorias de una ausencia

Raydel Araoz: El cine independiente cubano y sus espacios

Gustavo Arcos: ¿Quién eres tú, cine independiente cubano?

Joel del Río: Independientes y seducidos por los géneros

Rafael Ramírez. En el iglú. De los cuadernos de Franz Akuva

Juan Padrón en la ENDAC

Ayer la tecnología frustró en parte la posibilidad de que el homenaje concebido al animador Juan Padrón en la Cibertertulia El Callejón de los Milagros, se cumpliera de acuerdo a lo pronosticado.

El azar quiso que justo ayer Telegram dejase de funcionar entre nosotros, por lo que el intercambio online que habíamos concebido con Ian Padrón y Silvia Padrón, hijos del artista, no fue posible (quiero agradecer sobre todo la paciencia de Ian, quien todo el tiempo se mantuvo al otro lado de la línea, proponiendo alternativas, y fue testigo del interés del público reunido).

Tampoco pudimos descargar por Wetransfer el video-homenaje editado en tiempo récord por la también animadora Ivette Ávila. Por suerte, el mismo formará parte de los fondos de la Mediateca Tomás Gutiérrez Alea, y será utilizado el próximo domingo en un nuevo homenaje que se le hará a Juan Padrón en la Librería Ateneo de la ciudad, y donde presentaremos el libro “Alas en el cine”, de Olga Marta Pérez.  

De todos modos, ayer pudimos presentar en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo la página de Juan Padrón en la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC), la cual estará en permanente construcción, y permite acceder no solo a su biofilmografía, sino establecer conexiones con la producción audiovisual cubana, mirada en su conjunto, lo mismo desde las películas, las técnicas y tecnologías que se utilizan, o los libros que se escriben.

Pues, en realidad, cada uno de los filmes de Juan Padrón son pretextos que nos animan a insertarnos en otros universos creativos que, a la larga, conforman de modo poliédrico el mundo de la animación en Cuba.

JAGB


Filmografía

1974: Una aventura de Elpidio Valdés

1974: Horologium, que quiere decir: reloj

1974: Elpidio Valdés contra el tren militar

1974: La silla

1974: Velocipedia

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Cibertertulia El Callejón de los Milagros sobre Juan Padrón

Inauguración del Cine Club Infantil “Elpidio Valdés” en El Callejón de los Milagros de Camagüey

Mañana jueves, a las cuatro de la tarde, estaremos dedicando la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” a Juan Padrón, el inigualable creador del personaje Elpidio Valdés y realizador, entre otros, del filme de culto Vampiros en La Habana.

Va a ser difícil aportar algo novedoso en este homenaje colectivo que se le realiza a lo largo de toda la isla, en el marco de la Jornada por la Cultura Cubana. Pero para el Proyecto “El Callejón de los Milagros” esa demostración pública de admiración y respeto hacia su obra se combina con la gratitud más puntual.

A Juan Padrón le debemos que hoy exista precisamente en El Callejón de los Milagros un Elpidio Valdés a tamaño real que fue diseñado por él mismo, en un gesto de altruismo que todavía nos conmueve. Y el día que develamos esa imagen quedó inaugurado el Cine Club de Creación Infantil “Elpidio Valdés”, con niños de una escuela del reparto Albaisa, ubicado en la periferia de la ciudad.

Como parte del homenaje que le queremos brindar, será presentada su página dentro de la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano, la cual permitirá acceder no solo a la información correspondiente a su vida artística, sino conectar cada uno de sus filmes con esa producción mayor que sería todo el cine cubano, y que incluye a la animación en todas sus modalidades.

Pocas veces los artistas consiguen apoderarse del imaginario público de un modo tan contundente. Juan Padrón lo consiguió con creces, y es por eso que ahora su muerte física está muy lejos de ser una verdadera despedida.

JAGB

En el iglú. De los cuadernos de Franz Akuva

He aquí el quinto texto que sobre el cine independiente en Cuba, nos entrega IPS. Y en esta ocasión ha sido firmado por Rafael Ramírez, uno de los cineastas cubanos que con mayor seriedad hace suya la voluntad de ser independiente

EN EL IGLÚ. DE LOS CUADERNOS DE FRANZ AKUVA

Por Rafael Ramírez

Desde hace tres años trabajo en lo que he llamado la Trilogía del Lenguaje. De esta he logrado filmar dos de sus partes (Los perros de Amundsen y Las campañas de invierno)

Son 3 esferas o mundos que colisionan en el espacio y el tiempo, sin advertirlo.

Solo establecen nodos entre sí. Los nodos son las aberraciones, paisajes y resistencias del lenguaje.

Yo solo atestiguo la colisión. La colisión es esencialmente inaudible, invisible. Está aposentada en el virus del tiempo.

Bien, eso significa que lo humano-antropológico ha muerto aquí.

No hay humanidad. Solo paisaje. Paisaje oriental.

Restos.

Lo que se mueve, lo que parece estar vivo, es un eco.

*

Me siento y lo vuelvo a ver. Chequeo en mis listas. Es la vez número 20. En el iglú, 2008. Dirigido por Lester Romero y Emmanuel Martin. Este es un filme manifiesto. ¿Pero quién tiene el valor de suscribirlo?

*

Euclides Da Cunha, en su estudio antropológico-histórico-militar Los sertones, trata de explicar desde el instrumental positivista, la erudición de los padres fundadores americanos y las teorías lombrosianas, aquel complejo sentimiento del hombre civilizado ante lo salvaje. Pero ese salvajismo es susceptible a las gradaciones: el salvajismo, por instantes, puede transvalorarse en lo dionisiaco. Entonces aparece un sistema coherente, que se resiste a las aprehensiones del “homo logicus”. Y si el Oriente de Cuba es nuestro sertao, nuestro Nordeste. ¿Quién es nuestro Da Cunha?

*

Si existe la entelequia que llamamos Cine cubano, entonces imaginemos, por un momento, el ectoplasma llamado Cine oriental. Este cine tiene un manifiesto, no escrito, si no fílmico. Y ese manifiesto es En el iglú. Han pasado doce años desde que se filmó. Como un monolito sigue inquietando con solo estar ahí, con el solo gesto de permanecer.

Para seguir leyendo, pinchar aquí:

https://www.ipscuba.net/espacios/altercine/atisbos-desde-el-borde/en-el-iglu-de-los-cuadernos-de-franz-akuva/?fbclid=IwAR2IIm-LwYdX-U8xk_6apvK91IpI-U9j0T0QJZ4cpycB2hFelIg38B2iMbc

Guillermo Cabrera Infante sobre el cine experimental en Cuba

El artículo que nos enviara Fausto Canel sobre la Muestra de Cine Experimental proyectada en el Lyceum de La Habana en 1959, ha propiciado que hoy, gracias a la gentileza de Iván Giroud, podamos compartir el texto que escribiera Guillermo Cabrera Infante sobre el mismo evento. El artículo apareció en la revista Carteles Nro. 7 del 14 de febrero de 1960, en la página 44.  

Este breve texto hay que verlo no solo como otro brillante ejercicio literario de su autor, sino como parte de las pugnas simbólicas que ya estaban teniendo lugar entre los miembros de Lunes de Revolución y sus simpatizantes, y Alfredo Guevara, quien dirigía el ICAIC.

Recordemos que 1959 había logrado aglutinar a las más diversas personalidades alrededor del proyecto revolucionario. El ICAIC sería la primera institución cultural en ser creada por las leyes del nuevo gobierno, y como vicepresidente de la misma figuraría muy brevemente Cabrera Infante. La armonía no duró demasiado, y yo diría, que fue más bien una tregua a esas pugnas que ya se vivían desde los cincuenta, en aquel contexto donde ese grupo de amigos que adoraban el cine (Néstor Almendros, Cabrera Infante, Germán Puig, Ricardo Vigón, Tomás Gutiérrez Alea, Alfredo Guevara, Julio García-Espinosa, entre otros) se expresaban de muy diversas maneras, lo mismo a través de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, o las acciones de la primera Cinemateca cubana.  

De allí que este texto de Caín sea, además de la reseña de algo puntual, el síntoma que permitirá entender un poco mejor lo que llegará más tarde con PM.

JAGB


Cine experimental cubano

Por G. Caín

El hecho de que una de las películas se llame The Mount of Luna y otra esté filmada en la despedida del año 58 en Nueva York, no consigue otra cosa que señalar las dificultades que han encontrado los pocos cubanos que se han dedicado al cine experimental. El cronista recuerda otros ejemplos del pasado y piensa que el esfuerzo baldío, el trabajo malgastado, el vacío público no correspondían enteramente con el tiempo del desprecio de la Tiranía, sino que alcanza hasta la fácil democracia de un Carlos Prío o el desenfado a mano armada de Grau. Están Germán Puig y Edmundo Desnoes, filmando su película con muy escasos recursos y con un dominio del medio tan pobre, que lo que era expresionismo se convertía en naturalismo y lo que era simbolismo en pornografía. Y Plácido González Gómez haciendo su Cimarrón como si fuera la costosa producción del mismo nombre y no un corto de 18 minutos, porque tuvo que filmarla en tres años. O Ramón Fernando luchando con las madrugadas de Tallapiedra, con Adela Escartín y Vicente Revuelta para atrapar un pañuelo que flotaba imperturbable en la bruma.

Ahora estos esfuerzos se han juntado y se han exhibido varias veces las películas más logradas de los realizadores experimentales cubanos. No se puede hablar todavía del talento de un Bakhrage o de la técnica de un Kenneth Angers o de la heterodoxia de Bland o del profesionalismo de Morris Engels o de la pupila alerta de Robert Frank o la intrepidez de Lionel Rogosin. Pero Néstor Almendros, por ejemplo, ofrece una cierta lección de conceptos nuevos del montaje, en su breve, deportiva, brillante 58-59. Almendros—que parece ser la estrella de este grupo, seguido muy de cerca por el buen gusto para el color de Antonio Cernuda—saca su cámara a la calle y entre gente que espera el año nuevo en Times Square, pasea un ojo ávido y simpático, que lo mismo otea un borracho tambaleante que una pareja de amantes inconsecuentes o un grupo de muchachos ruidosos. Almendros no tiene miedo a casi nada y su cámara vuela, pasea, nada, corre, mira arriba y abajo y se siente tan cómoda en la mano como en el carril. Luego, en el cuarto de montaje, ha olvidado los conceptos de los seguidores de Eisenstein y en vez de colocar una foto junto a otra, deja que la acción fluya con la misma suavidad y con idéntica naturalidad a la de la cámara-ojo: lo que la cámara ve es lo que el espectador ve y aunque hay una aparente facilidad, Almendros filmó su corto en dos horas y le tomó seis meses montarlo. Es una pena que Almendros se empeñe en proyectar siempre a 58-59 acompañado de El monte de la Luna, un pretencioso análisis de una historia banal a través de close-ups y que pertenece a la clase de cine que Néstor Almendros pretende declarar obsoleto con 58-59.

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