HORROR AL VACÍO

Ahora no podría precisar cuándo escuché por primera vez aquello de que nada pesa más en esta vida que una vida vacía.

Es ese horror al vacío existencial lo que nos ha convertido en orgullosas máquinas que no paran de construir todo el tiempo naderías. Y, autoengaño por medio, las exhibimos a diario como si se trataran de grandes trofeos arrancados en las más fieras batallas; sin enterarnos que mañana podríamos figurar en lo más selecto de ese ridículo Museo de lo Inútil que nuestros descendientes tal vez construyan para salvar la memoria de tanta vida sin fijador.

Claro que el asunto no es nuevo. El gran genio de Pascal lo advertía en su época:

“Así transcurre toda la vida. Se busca el reposo combatiendo una serie de obstáculos; y, una vez que se han superado, el reposo se vuelve insoportable; porque se piensa en las miserias en que nos encontramos o en las miserias que nos amenazan. E incluso en el caso de que nos viésemos al amparo de todas estas miserias, el aburrimiento saldría a flote por su propia iniciativa desde el fondo del corazón, donde está arraigado, y llenaría el espíritu con su veneno”.

Pero el ser humano también tiene la posibilidad de apelar a la Vida auténtica, esa que está más allá del circo social y las gratificaciones inmediatas, pero efímeras. Una Vida donde los individuos que somos (con nuestras virtudes y limitaciones) decidimos el curso de lo que queremos ser, y no lo que los otros esperan que seamos.

Juan Antonio García Borrero

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DESDE MI COMARCA AL NUEVO MUNDO

Ayer se grabó en el Paseo Temático del Cine el programa infantil “Desde mi comarca” (Televisión Camagüey). Hasta ese momento los niños que hacen el programa no sabían que en ese lugar hay una Wifi gratis, con un Portal que contiene muchísimos recursos educativos, los cuales pueden ser descargados sin costo alguno. Lo interesante es que, una vez más, los niños se conectaron en cinco minutos y ayudaron a algunos adultos presentes a navegar por esa red local.

Esto pone de manifiesto par de cosas: no basta con que tengamos la infraestructura creada; se necesita promover una formación de usuarios que permita poner en manos de los estudiantes y profesores no solo los dispositivos móviles, sino también los conocimientos básicos que los empuje a insertar en sus vidas, de un modo natural, el uso creativo de la tecnología.

Por eso es que resultaría tan importante que, además de la interacción de los niños y niñas entre sí, pueda apreciarse la presencia activa de los adultos (los padres y maestros). El trabajo con esos niños y niñas solo será efectivo si conseguimos garantizar un escenario donde el aprendizaje no tenga un perfil unidireccional, sino que se haga sólida la impresión de que todos estamos aprendiendo.

Quiero conectar esta idea con lo que ocurrirá el próximo sábado 28 de julio, a las once de la mañana, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo con la peña Cinema Payadiso, que conducirán los payasos Florecita y Cebollita. Para Denia Rodríguez León y Adiel Morales Rodríguez (que son los artistas que encarnan a Florecita y Cebollita) lo importante es motivar a los niños y niñas a que descubran el mágico mundo del cine a través del juego y la risa.

Por eso es que en esta primera ocasión estaremos presentándoles a los inolvidables protagonistas de esa extraordinaria película que es Cinema Paradiso (1988), de Giuseppe Tornatore. Como ya se ha apuntado en diversas investigaciones, más allá de los cambios tecnológicos y el tamaño de las pantallas que nos permiten apreciar las más insospechadas historias, las necesidades humanas que nos impulsan a consumir cine o audiovisual siguen siendo las mismas de antaño: necesidades cognitivas, afectivas, de integración personal y también social.

Pero eso sí: para que los nativos digitales se sientan motivados a hacer suyo el legado del cine (producto que responde por entero a la subjetividad analógica), necesitamos transformar nuestras antiguas metodologías en cuanto a comunicación. Tenemos que ser tan atrevidos e inocentes como esos niños y niñas a los que ahora mismo les guía eso que, como adultos, muchas veces ponemos en un segundo plano: la curiosidad intelectual ante lo nuevo.

Juan Antonio García Borrero

HOY, PASANDO REVISTA EN NUEVO MUNDO

Hoy, a las tres de la tarde, dejaremos inaugurado en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, el espacio “Pasando revista”, que los terceros miércoles de cada mes, conducirá el intelectual camagüeyano Jorge Santos Caballero.

El objetivo de “Pasando revista” es, básicamente, resaltar el papel que han jugado en Cuba las numerosas publicaciones seriadas, las cuales, cuando se miran con perspectiva de conjunto, permitirían explicar con sorprendente coherencia lo que ha sido la política cultural del país desde que los escritores y artistas decidieran agruparse en estas “ciudades letradas”.

Conocer las ideas y polémicas que han movilizado en cada época y contexto a los hacedores de “Revista de Avance”, “Orígenes”, “Ciclón”, “Cine Cubano”, “Lunes de Revolución”, “La Gaceta de Cuba”, “Revolución y Cultura”, o “Pensamiento crítico”, por mencionar apenas algunas, nos permitiría entender un poco mejor cómo se han construido estas maneras que tenemos de representarnos el mundo, con toda la complejidad que ello supone.

Para esta primera ocasión hablaremos de “La Gaceta de Cuba” Nro. 3, publicada en el año 2006, y que contiene un dossier donde se habla del cine cubano realizado en la diáspora, con textos firmados por Ana López, Jorge Ruffinelli, Enmanuel Vincenot, Miguel Coyula, entre otros.

Juan Antonio García Borrero

DE ERRORES, PERIODISMO Y CINE CUBANO

Pensar en el cine cubano muchas veces es pensar en una modalidad autóctona del periodismo. Y eso no ha estado ni estará bien, pues el cineasta y el periodista tienen funciones diferentes, aun cuando vivan sometidos a los embates de una misma realidad.

El periodista, por encima de todo, tiene el deber de informar sobre lo que acontece alrededor del ciudadano común, construyendo un puente que en principio debería facilitar las relaciones entre la gente que es gobernada y los servidores públicos. El cineasta, en cambio, tiene el deber de hacer cine, y eso incluye construir mundos que todavía no hemos experimentado en lo personal, pero que nos ayuda a imaginar futuros superiores a este presente que nos vapulea a diario.

Puede ocurrir, sin embargo, que el cineasta sienta la necesidad de decir lo que a la prensa cubana no le es permitido, como ha sucedido y todavía sucede en Cuba. Entonces llegan las “películas críticas” que tanto incomodan a quienes ocupan importantes posiciones de poder, y en la que es demasiado fácil reconocer a todos esos personajes que ahora mismo prefieren ver a Cuba estancada, inmóvil en el tiempo: los burócratas, los comisarios, los oportunistas que guardan silencio porque no conviene hablar en ese momento (como si expresar lo que uno siente tuviese que ver con lo que los demás esperan que digamos, y no con la voz de nuestra conciencia).

Recuerdo con dolor y vergüenza el revuelo originado en su momento por la película Alicia en el Pueblo de Maravillas (1991), aquel bullying orquestado desde los medios contra el equipo de realización de la cinta, y en especial contra su director Daniel Díaz Torres. Por aquellas fechas aún no había conocido personalmente a Daniel: él era simplemente el nombre de “alguien” a quien se atacaba sin piedad alguna en la prensa, y se le estigmatizaba como “contrarrevolucionario”.

Daniel Díaz Torres se murió haciendo películas críticas en Cuba, mientras algunos de los que lo vapulearon públicamente hoy viven defenestrados en el olvido, o en la mala memoria de quienes lo evocan. Y cuando conocí a Daniel pensé encontrarme a un hombre amargado, resentido con aquellos que tanto le hicieron padecer (a él y su familia), y en cambio, me encontré a un artista que jamás perdió de vista que, si asumes ese rol (el de artista), sabes que te toca el no conformismo, el disenso, la irreverencia. Por eso siguió haciendo “películas críticas”, sin importarle lo que coyunturalmente algunos dirían de él y su obra.

Saco a relucir su caso porque debió servirnos de lección para entender que la realidad nunca será esa caricatura binaria en la que podemos etiquetar de un modo facilista a los individuos como “esto y aquello”. Yo no sé si el periodismo puede captar esa complejidad debido a la misión partidista que en el fondo lo anima, pero si no puede, al menos pediría que no simplificara, que no diera pie a que los poderes construyan escenarios imaginarios que nada tienen que ver con la realidad de la gente de abajo.

Al periodista hay que exigirle una visión compleja, como mismo se le tiene que exigir al cineasta una representación donde estén incorporados los matices. Pero esa voluntad de entender la vida como algo complejo necesita también de la memoria, única herramienta que nos permitirá no caer en los mismos errores de antaño.

Ahora recuerdo aquel proyecto de filme que Titón no pudo realizar a finales de los ochenta, con el título precisamente de La periodista. A su entrevistadora Silvia Oroz le comentaría:

Es un proyecto que aún está en el comienzo. Lo que más claro tengo es que es un intento de llevar más lejos lo que no pude alcanzar en Hasta cierto punto. La trama se centrará en una periodista, que hace reportajes para la televisión, que plantea críticas y se enfrenta a los problemas que eso conlleva.

El otro día transmitieron un discurso de Fidel por televisión, que me parece interesante porque apunta la idea de La periodista; en un tono autocrítico, dijo algo muy importante: que cuando se hacen cosas se tiene el derecho a cometer errores, a lo que no se tiene derecho es a reincidir en esos errores después de haber tomado conciencia de ello. Eso constituye el centro de la problemática de esta idea y el discurso de Fidel la estimula aún más”.[1]

Pero para ser honesto, a mí me parece que entre nosotros todavía el error es algo que no tiene nada que ver con lo que aconsejaba San Agustín: “Conviene matar el error, pero salvar a los que van errados”. Al contrario: acá por lo general se trata de matar dos pájaros de un tiro, porque lo que importa no es tanto la búsqueda de una Verdad que se construye entre muchos, como la utilidad de lo que piensan coyunturalmente los grupos.

Juan Antonio García Borrero

POR UN USO CREATIVO DEL TABLET

Mañana lunes, a las nueve de la mañana, comenzamos en la sede del Proyecto “El Callejón de los Milagros”, el primer curso coordinado con el Joven Club del municipio, con el fin de fomentar el uso creativo de los tablets.

Para este primer encuentro, la matrícula ya está cubierta, pero los interesados pueden matricular en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, para los otros dos que se impartirán en el mes de agosto. El curso es gratuito, y aunque las personas pueden llevar sus propios dispositivos, el Proyecto dispone de ocho tablets que podrán ser utilizadas por los matriculados.

JAGB

Curso: EL USO CREATIVO DEL TABLET

(Programa de 24 horas)

Modalidad: Presencial.

Tipo de curso: Corto.

INTRODUCCIÓN:

Con el desarrollo acelerado de la Ciencia y la Técnica y la introducción de la Nuevas Tecnologías, en nuestro país se lleva a cabo la masificación de la cultura informática a la sociedad, para esto los Joven Club de Computación y Electrónica contribuyen de manera gradual en la formación de estudiantes y la informatización de la población en general.

Un TABLET tiene mucho potencial, es una herramienta de trabajo y entretenimiento que debemos aprender cómo aprovecharlo al máximo. Para leer libros, artículos y revistas, hacer mucho más que ver videos, jugar y navegar.

En este programa trataremos las mejores aplicaciones para organizar el trabajo, la vida profesional gracias al Tablet, mientras se está en la casa, en la oficina o en cualquier otro lugar. Con las aplicaciones, con trucos y consejos podemos ser más eficientes en el trabajo y para tener una vida más organizada: basta un calendario o agenda, una lista de tareas, un cliente de email, una suite para abrir y modificar documentos y un método para compartirlo con los compañeros. Lee el resto de esta entrada

DESPIDIENDO A SERGIO Y SERGUÉI

Acabo de despedir a Ernesto Daranas y su tropa. Han sido dos días y dos noches formidables. No hablo solo de la respuesta del público ante la película, sino del ambiente de intercambio fraternal que se ha  conseguido construir.

Los dos Talleres de ayer (porque al final fueron eso: talleres), nos entregaron un montón de conocimientos técnicos, y nos dejaron con deseos de repetir experiencias de este tipo, donde no hay expertos que dictan sus sospechosas “verdades últimas”, sino personas sumergidas en un entorno de aprendizaje permanente.

El cine cubano necesita impregnarse de estas maneras de pensarse. Por lo pronto nuestro agradecimiento a Ernesto Daranas y su equipo de realización.

JAGB

SERGIO Y SERGUEI: ENCUENTRO CON LA PRENSA Y TALLER SOBRE DESAFÍOS TECNOLÓGICOS

La proyección de Sergio y Serguéi que disfrutamos anoche en el Multicine Casablanca tuvo mucho de mágica. No estoy hablando de si la película le pudo gustar más o menos al público (si nos guiamos por los aplausos, gustó bastante), sino de la experiencia de verla en una sala llena, con la presencia de Ernesto Daranas (su director) y una parte del equipo de realización, y hasta Tomás Cao (actor protagonista), que no obstante la distancia geográfica, saludó desde la pantalla grande a los asistentes.

Dentro de un rato, exactamente a las diez de la mañana, los interesados podrán compartir impresiones en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo con Ernesto Daranas (director), Héctor Noas (actor), Alejandro Menéndez (Dirección de fotografía), Laura Daranas (asistente del director), Pedro Suarez (Supervisor de postproducción), Jose Miguel Quevedo González (edición), Joel Ortega (Director General RTV Comercial), y Omar Olazabal (Productor Delegado Mediapro).

Para abrir esa sesión de preguntas y respuestas presentaremos el cartel serigráfico de la película, creado por el destacado diseñador Raupa, y en la tarde, proyectaremos algunas cápsulas audiovisuales que muestran el proceso de realización y post-producción de este filme que, en términos de visualidad, supone todo un desafío para el cine cubano, lo cual permitirá a esa gran especialista que es Pedro Suárez hablarnos de los retos tecnológicos que debieron asumirse.

Esta premier de Sergio y Serguéi en Camagüey ha sido organizada como algo que va más allá de la simple proyección del filme. Más que una premier la hemos pensado como una suerte de Taller que permita ejercitar el pensamiento crítico y el aprendizaje en red.

Hoy en la noche, a las ocho y treinta, se proyecta por segunda ocasión la cinta.

Juan Antonio García Borrero

HOY, SERGIO Y SERGUEI EN CAMAGÜEY

Todo está preparado para esta fiesta del cine que queremos organizar a partir de esta noche en Camagüey. Una fiesta donde pretendemos ir más allá de la simple proyección de una película, para dejarnos arrstrar por la magia que siempre ha acompañado a este fenómeno cultural.

Porque quizás no se recuerda que lo que hace grande al cine no son las películas por sí solas, sino todo lo que se logra concertar a su alrededor: el público acudiendo a una sala para sumergirse en una historia que lo saca de su vida cotidiana, y hora y media después lo devuelve a la realidad enriquecido, con nuevas nociones de lo que es la existencia.

Por eso es que, además de la proyección de Sergio y Serguéi en las noches de hoy y mañana, tendremos otras acciones. Y el jueves, a las diez de la mañana, en exclusiva de esta premier, estaremos presentando en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo el cartel serigráfico de la película, creado por el destacado diseñador Raúl Valdés González (Raupa). Y luego habrá un encuentro para intercambiar con el director (E. Daranas), actor (Héctor Noas), y parte del equipo de realización, y en la tarde estaremos exhibiendo una suerte de Making of… con el fin de introducirnos en las interioridades de la realización del filme.

Mientras escribo esto, no he podido evitar desplazarme en el tiempo, y regresar a esa instantánea que aparece por allá arriba. Allí está Ernesto Daranas, en medio de ese Callejón de los Milagros que todavía no tenía forma. Eso fue en el 2014. Daranas acababa de estrenar en Camagüey su exitosa Conducta, y quiso venir a esta ciudad con la cual confesara de inmediato sentirse deslumbrado, sobre todo con este Proyecto de La Calle de los Cines que estamos tratando de impulsar.

Y prometió que su próxima película sería presentada en premier nacional aquí, en este Paseo Temático del Cine que, paradójicamente, entre nosotros todavía no se aprecia como una fortaleza cultural. Y aquí lo tenemos, viajando a Camagüey para presentar esta noche, con parte de su equipo, Sergio y Serguéi.

Juan Antonio García Borrero

TALLER “LOS RETOS TECNOLÓGICOS DE SERGIO Y SERGUÉI”

SERGIO Y SERGUÉI, DE GIBARA A CAMAGÜEY

El público del Festival Internacional de Gibara acaba de concederle su premio al filme cubano Sergio y Serguéi (2017), de Ernesto Daranas, y en apenas tres días serán los espectadores camagüeyanos los que valorarán la más reciente película del creador de Los dioses rotos y Conducta.

En el caso de Camagüey, no solo tendremos la oportunidad de apreciar la cinta los días 11 y 12 de julio en la pantalla inmensa del Multicine Casablanca, siempre a las 8.30 pm, sino que, el día 12, a las diez de la mañana, contaremos en Nuevo Mundo con una Conferencia de Prensa en la que estará presente una parte del equipo de realización (Ernesto Daranas/ director, Héctor Noas/ actor, Alejandro Menéndez/ Dirección de fotografía, José Miguel Quevedo/ Montaje, Laura Daranas/ Asistente de dirección, Pedro Suárez/ Supervisor de post-producción, Joel Ortega/ Director General RTV COMERCIAL, y Omar Olazábar/ Productor delegado MEDIAPRO). En la tarde del 12 el experimentado Pedro Suárez ofrecerá una disertación sobre los desafíos tecnológicos que impuso la realización del filme.

Aprovechamos para recordar que la información sobre Sergio y Serguéi, incluyendo el tráiler, puede ser descargado sin costo alguno del Portal “El Callejón de los Milagros”, así como la Aplicación “El Callejón de los Milagros” que le permitirá mantener actualizada su cartelera cinematográfica y de eventos.

Juan Antonio García Borrero