EL PAPEL DE LAS INSTITUCIONES CULTURALES CUBANAS EN EL SIGLO XXI

Una amiga mía, mitad en broma, mitad en serio, gusta repetir que este país está diseñado para que uno se canse. Me parece una observación ingeniosa aunque exagerada, que confunde al país con lo que es la existencia misma: es la existencia la que es milicia todos los días. Pero es verdad que en este país, ahora mismo, hay un montón de cosas que están pensadas para cansar a la gente: pensadas desde el absurdo burocrático y la inercia intelectual. Y si ese tipo de práctica no solo sobrevive, sino que se fortalece a diario, es porque la mayoría de las personas afectadas se cruzan de brazos, y lo asumen como algo natural.

Como trabajo en una institución cultural (que además, no está en la capital, sino en una provincia), y me interesa pensar en modernizar sus funciones desde ella, y no contra ella, voy a exponer en público algunas de las inquietudes que ahora mismo me embargan. Lo he dicho en otras ocasiones, y sé que no le gusta a algunos, pero para mí el sistema institucional cultural en Cuba tal como existe ahora mismo ha sido superado por la Historia, lo cual no quiere decir que hay que prescindir del mismo: en todo caso, reconocer esto nos obligaría a debatir de un modo transparente sus insuficiencias. Al menos yo, me siento comprometido con su necesaria modernización. Y dicho con más claridad: siento que el compromiso tiene que ser más con el hacer que con el hablar, que en eso los intelectuales pueden ser espléndidos a la par que pantagruélicos.

Pero sucede que esa pretensión de hacer muchas veces chocará contra los muros invisibles del conformismo institucional, y la excesiva burocratización de sus prácticas. Habría miles de ejemplos que poner, pero haré referencia a algo puntual que, en lo personal, lleva tiempo provocándome no pocas ansiedades: la libertad para pensar por cabeza propia desde una institución. Aunque parto de la anécdota me interesaría proyectar un posible debate a lo que puede suceder, ya sin nombres propios, en el sistema íntegro; preguntaría, ¿ese sistema institucional de la cultura está estimulando la creatividad individual en el plano de los sujetos, o por el contrario, intenta fortalecer una suerte de plantilla sobre y dentro de la cual deben operar todas las posibles iniciativas?

Aquí va mi ejemplo personal: hace poco un grupo de estudiantes norteamericanos que pasarán por Camagüey se mostraron interesados en que les impartiera una charla, y ya de paso, les mostrara la ciudad. Como sé que la institución donde trabajo no es mía (a diferencia de este blog, que sí es personal) hice la propuesta por los que se consideran los canales adecuados. Y la respuesta ha sido negativa: no podrán reunirse en ese Complejo Audiovisual Nuevo Mundo que todos los días intento concederle visibilidad académica en Internet y otros medios. Puedo hablarles en un paladar, en un bar, en un parque, pero no en Nuevo Mundo, pues para ello habría que hacer no se sabe cuántas consultas, obtener no se sabe cuántos permisos, lo que le daría la razón otra vez a mi amiga: este país está diseñado para que la gente se canse. A lo que yo añadiría: esta ciudad, en lo que al tiempo se refiere, todavía no ha vivido el 17D. Lee el resto de esta entrada

SOBRE LA LEY DE CINE EN CUBA

Hoy apareció en el sitio Progreso Semanal este texto que escribí sobre la necesidad de una Ley de cine en Cuba.

LA LEY DE CINE NO ES UN CAPRICHO DE LOS CINEASTAS

Juan Antonio García Borrero • 18 de junio, 2015

En mis tiempos de estudiante de Derecho en la Universidad de Camagüey nadie me habló de lo que significaba para un país tener una Ley de cine. Me hablaron del Derecho de autor, de la propiedad intelectual. De todo lo que, de alguna manera, protege legalmente a aquellos que producen cultura, y en muchos casos, viven de ella a partir de lo que el mercado va estableciendo como prioridades. Pero no me hablaron de los derechos de quienes consumen esa cultura producida, por lo que en términos jurídicos las relaciones que se establecen en el proceso cultural diario permanecieron mutiladas.

Es posible entender esto porque el fenómeno de los derechos culturales es un asunto relativamente nuevo, y entre nosotros apenas se ha debatido. Es decir, como se da por sentado que hay una política cultural respaldada por un ministerio de Cultura, y un sistema de instituciones que, en teoría, cubre todas las expectativas culturales de la comunidad, se piensa que no es necesario discutir posibles actualizaciones de los marcos legales en que operan esas prácticas. El problema es que en la actualidad, entre nosotros muchas de las prácticas van por un lado y las instituciones por otro, y esa suerte de anomia cultural trae como consecuencia parálisis, diálogos de sordos, incomprensiones del momento histórico en que se vive.

En Cuba, desde hace un tiempo, ello viene sucediendo con el reclamo que los cineastas del patio hacen con el fin de que tengamos una Ley de Cine que responda a este siglo. Lo que todavía respalda legalmente la actividad cinematográfica en el país se lo debemos en lo fundamental a Alfredo Guevara, quien al formar parte del llamado Grupo de Tarará (aquel que paralelo a lo que se discutía en el palacio de Gobierno diseñaba casi en secreto las leyes más radicales de la naciente revolución), logró convertir en un cuerpo legal lo que hasta 1959 eran meras fantasías de quienes aspiraban a consolidar en Cuba una industria cinematográfica. Cabría preguntarse cómo fue posible que en medio de un país donde todo era convulso y crítico en aquellos instantes, y se priorizaban las leyes que tuviesen que ver con la tierra (Ley de Reforma Agraria) y la vivienda (Ley de Reforma Urbana), la aprobación de una ley fundando el ICAIC (primera institución cultural creada por la Revolución) alcanzase tal nivel de prioridad. Aquí no se podría soslayar, desde luego, la amistad existente entre Alfredo Guevara y Fidel Castro, pero al margen de eso que no deja de ser relevante, estaba la comprensión de la importancia que podía tener para la nación una ley que respaldara esa actividad, como si lo expresado por Dovshenko fuese entendido por políticos y cineastas: “El cine es caro, pero más caro es no tenerlo”. Lee el resto de esta entrada

MANUEL IGLESIAS SOBRE EL TEXTO DE DEAN LUIS REYES

Ayer republiqué en el blog el texto sobre cine independiente que el crítico Dean Luis Reyes concibió para Cuba contemporánea. Elogié el texto sin saber que casi al mismo tiempo mi admirado Manuel Iglesias le dedicaba una dura crítica en su blog. Y es que desde aquí no puedo acceder al mismo.

Ahora copio y pego la réplica de Iglesias porque me parece un punto de vista legítimo, y porque creo que podría propiciar un buen debate alrededor de la metodología que en la actualidad usamos para narrar la historia del cine cubano, que es, en eso estoy de acuerdo, mucho más que la historia de su cine de ficción.

Si encuentro el tiempo, me gustaría aportar otras ideas. Pero por lo pronto, comparto con los amigos las reservas de Manuel Iglesias.

JAGB

CINE INDEPENDIENTE CUBANO: TODOS SUS GÉNEROS, NO SOLO LA FICCIÓN

Manuel Iglesias (June 16, 2015)

Mi buen amigo Gustavo Arcos Fernández, agudo y polémico crítico, ensayista, y reconocido profesor de cine en Cuba, me ha acercado por medio de su muro en Facebook al texto "El cine independiente en Cuba. Cómo llegamos hasta aquí", publicado en "Cuba Contemporánea" por otro querido amigo y respetado crítico de cine: Dean Luis Reyes.

Sin embargo, me ha sorprendido sobremanera dicho texto.

Creo que este ensayo de Dean Luis, al que no le niego mérito suficiente, debería llamarse "El cine DE FICCION independiente en Cuba. Cómo llegamos hasta aquí", porque considero que posee una visión muy limitada en las referencias al cine documental que se realizó fuera de las alas del ICAIC…

Observo una toma de posición muy desacertada al reconocer como cine, "casi exclusivamente", a un solo género fílmico.

En mi muy modesta opinión, y mi experiencia como creador y profesor de cine por más de 20 años en Cuba, amigo y confidente de hacedores de historias dentro y fuera de las instituciones dedicadas a la creación cinematográfica, creo que se ha aportado más desde el género documental que desde la ficción -y no dejemos de mencionar la animación- en los caminos hacia una ley de cine en Cuba, sobre todo desde la crisis del período especial. Posiblemente no desde la prensa, los reconocimientos y las pasarelas, pero si se quiere hablar de cine independiente en Cuba, y explorarlo con perspectiva histórica, minimizar equivale a excluir, aunque no sean las pretensiones del autor.

Otros textos, que pongo a consideración del lector, como "El documental cubano desde sus orígenes hasta nuestros días" (2004), de Mario Naito y "El cine cubano sumergido" (4 partes, 2007) de Juan Antonio García Borrero nos dan una visión complementaria, justa, profunda, global y no parcializada de un fenómeno en evolución, que nos ha llevado hasta la situación actual en el cine cubano.

DEAN LUIS REYES SOBRE EL CINE INDEPENDIENTE EN CUBA

Este es uno de los textos más completos que he leído sobre la producción de cine independiente en la isla. Faltan muchísimas zonas por explorar en la historia del audiovisual en Cuba o hecho por cubanos. Estoy pensando, por ejemplo, en las filmaciones que se hacían en el plano más doméstico, muchas veces para registrar lo familiar. Definitivamente, la historiografía del cine cubano tiene por delante muchísimo terreno por desandar.

EL CINE INDEPENDIENTE EN CUBA. CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ

Por Dean Luis Reyes (15 Jun 2015 – 6:28am)/ Tomado de Cuba Contemporánea

La historiografía del cine cubano ha solido enfrentar un grave problema de carácter nominalista a la hora de calificar las corrientes de creación laterales o paralelas al cine hegemónico. En el periodo anterior a 1959 y a la fundación del ICAIC, se califica a los realizadores cinematográficos afines a esa clase de producción como “entusiastas” (Vincenot)[1] o amateurs[2] (siguiendo el término común en Europa, de raíz francesa). Después de 1960, ha sido habitual calificarla como “cine aficionado”, hasta que en la década de 1990 y a partir del siglo XXI, tras nuevas revisiones, se imponen expresiones como “sumergido” (Borrero), underground (un préstamo de la cultura fílmica anglosajona) o independiente.

Comoquiera que sea, el cine cubano ha sido, exceptuando el breve periodo entre mediados de la década de 1960 y fines de los 80, cualquier cosa menos industrial. La mayor parte de los emprendimientos productivos ha dependido de iniciativas de grupos de individuos o de entidades de vida breve, insuficiente organización y recursos económicos irregulares. Un estudio serio de las lógicas de producción históricas del cine cubano no puede perder de vista el factor de la indigencia financiera y de la improvisación sobre los diseños de producción de buena parte de sus películas, lo cual ha hecho de la insolvencia, así como de la imposibilidad para construir una lógica de rentabilidad plausible y duradera, un factor indisoluble de la comprensión de sus derroteros.

Fuera de semejante cuestión de alcance universal, existe una constante de creación que discute con las corrientes temáticas, estilísticas y expresivas vigentes y que, expresándose mayormente a través del cortometraje, ha desafiado históricamente las rutinas del cine hegemónico. Entendiéndose por hegemónico aquella corriente dominante -sobre todo en la exhibición y comercialización- que suele ser legitimada socialmente como el modelo de manifestación deseable de un cine cubano pertinente para un contexto histórico equis. Lee el resto de esta entrada

EL PERIÓDICO GRANMA SOBRE LAS SALAS CINEMATOGRÁFICAS EN CUBA

Es bueno que en el periódico Granma se publicara un reportaje como este. Ya en Camagüey, hace algunos años el periódico Adelante publicó algo parecido, y a raíz de los pronunciamientos que hiciéramos en la Asamblea de la UNEAC del 2011 salieron a relucir las estrategias que hoy permiten que tengamos en la ciudad el único Paseo temático de los cines que existe en Cuba.

Preocuparnos por el futuro de las salas cinematográficas en la isla está bien; me preocupa, sin embargo, que asumamos el análisis desde el presupuesto afectivo y casi único de la nostalgia. A la pregunta ¿se pierde la magia de las salas oscuras? yo opondría la interrogante, ¿qué es lo que pueden ganar los nuevos públicos (los públicos del siglo XXI) en una sala oscura con pantalla inmensa?

No es conveniente hablar de la experiencia del nuevo consumidor de imágenes en movimiento desde la piel y el cerebro del espectador cinematográfico del siglo XX, por culta que sea la experiencia del último. Es cierto que ver Conducta en pantalla grande, y rodeado de personas que participan de lo mismo, en medio de la oscuridad y el silencio, no tiene nada que ver con apreciarla en un televisor o en un ordenador. A mí me pasó con Relatos salvajes, cuando pude ver esa cinta argentina en la función que el año anterior dejó inaugurado el pasado Festival de Nuevo Cine Latinoamericano: la calidad de la proyección sencillamente me hechizó; luego volví a verla en pantallas más pequeñas, en un plano más doméstico, y ya no me funcionó igual. Me sigue gustando, pero la vi diferente; sin la misma magia, para decirlo como Granma.

También es cierto que las salas cinematográficas cubanas han sido una de las grandes víctimas del “período especial” que vivimos en los noventa en Cuba en el plano económico. Pero a mi juicio, tampoco se le ha respaldado en términos de pensamiento, y más bien se siguen programando actividades en ellas como si la historia del cine hubiese llegado a su fin desde los lejanos años sesenta, y ya no hubiese necesidad de renovar los modos de programar y promover. Se sigue discutiendo con mucho énfasis la suerte de nuestro cine, el mejor funcionamiento del ICAIC como ente rector de la política audiovisual en el país, pero se piensa poco en la suerte de esos espectadores que, en teoría, han de recibir proyecciones de calidad.

No hay que creer que el arreglo de un cine garantiza de modo automático que los espectadores regresen al mismo. En realidad necesitamos repensar las funciones de las salas que proyectan imágenes sobre una superficie en este siglo XXI que se nos hace viejo. Tenemos que pensar en cómo diseñar políticas de exhibición inteligentes, en las que quepan los indiscutibles valores del cine más tradicional, pero también los hallazgos creativos que ya se pueden apreciar en el uso de las nuevas tecnologías, y la consolidación de nuevos modelos narrativos, donde lo interactivo deviene esencial. Se trata de “abrirnos al mundo audiovisual” con un espíritu crítico, pero al mismo tiempo, desprejuiciado. Y no olvidar jamás que el cine será arte, pero también, espectáculo. Y espectáculo, al fin, necesita de estas salas públicas para poder apreciarse.

Pero, por supuesto, para lograr algo de coherencia en esto de querer y poder, necesitamos respaldos legales. Por ello esa Ley de Cine de la que tanto se habla fuera de los medios oficiales tendrá que pronunciarse al respecto. Y tendremos que pensar en las inversiones privadas y hasta extranjeras, las cuales aliviarían al Estado de cargas innecesarias e impensables para su gestión social. Y por existir precisamente algo pensado desde lo jurídico se garantizaría, asimismo, el encargo cultural de las instituciones relacionadas con el cine, y el audiovisual, en sentido. Pero, claro, pedirle al periódico Granma que hable de Ley de Cine en Cuba creo que por el momento es demasiado.

Juan Antonio García Borrero

La calle de los cines Camagüey

CINES EN CUBA: ¿SE PIERDE LA MAGIA DE LAS SALAS OSCURAS?

A propósito de la situación de los cines y salas de video en la capital y otras regiones del país, Granma se acerca al tema

Autor: Amelia Duarte de la Rosa | amelia@granma.cu

Autor: Diana Ferreiro | diana@granma.cu

Autor: Alain Valdés Sierra | alain@granma.cu

Autor: Julio Martínez Molina | internet@granma.cu

Autor: Miguel Febles Hernández | febles@granma.cu

11 de junio de 2015 17:06:53

Cada vez vemos más cine, pero no en el cine. Los últimos tiempos, unidos a los adelantos tecnológicos, ofrecen la posibilidad de llevarse al hogar lo que se quiera para ser visto a la hora más propicia y con la comodidad que cada cual requiere. Sin embargo, aunque la experiencia de ver películas en la pantalla del televisor no es mala en sí misma, ya se sabe que no es igual disfrutar de un filme en casa que en la sala oscura de un cine. La superioridad visual que puede ofrecer un salón bien equipado hace que todavía el cine, frente al televisor o el ordenador, mantenga una atracción indiscutible.

Pero, ¿son los adelantos tecnológicos las úni­cas causas de que los espectadores prefieran la sala del hogar a los cines? Además de que la televisión cubana transmite más de 3 000 películas al año y las personas pueden ad­quirir gran variedad de audiovisuales en el llamado paquete semanal o con los vendedores cuentapropistas de CD y DVD, el estado constructivo de muchas salas de cine a lo largo del país también determina esta considerable disminución de público. Lee el resto de esta entrada

CONVERSANDO CON INGRID CASTELLANOS, DIRECTORA DE “EL PASTOR DE LAS NUBES”

Comparto con los amigos esta entrevista publicada en el periódico Juventud Rebelde. De paso confieso sentirme frustrado porque no enviaron desde La Habana el animado El pastor de las nubes, que anunciaron debía estrenarse junto con Venecia, de Enrique Álvarez. La idea era hacer en Camagüey una presentación especial, como correspondía a un acontecimiento de este tipo, y más que la realizadora es camagüeyana. Ya antes habíamos hecho una presentación especial en el marco del XXI Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, pero su estreno oficial debió ser ahora.

JAGB

Reinventarnos con creatividad

Camagüey.— Su relación romántica con el cine inició a los 11 años, al admirar los movimientos de cámara de la película El ciudadano Kane. «Me hechizó la maestría artística del filme», recordó Ingrid Castellanos Morell, realizadora de audiovisuales y miembro de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de esta provincia. «Uno llegaba a preguntarse: ¿cómo hicieron aquellas escenas tan precisas? Para mí el cine nunca más fue entretenimiento, sino un aguijón para descubrir qué había detrás de las cámaras».

Durante tu efímera experiencia como realizadora, exhibes lauros como el Pitching del Almacén de la Imagen, en 2013, y el premio colateral de la Uneac. ¿Cuál es la fórmula para desarrollarse en esta profesión tan compleja?

—Consumir mucho cine. Esa ha sido mi mayor escuela. Soy asidua a los Cine Club y participo en los múltiples eventos relacionados con esta expresión artística. Leo, además, no poca crítica cinematográfica.

Eres periodista, ¿cuánto le agradeces a esta profesión?

—Soy periodista, pero el cine me desbordó. Siempre tuve claro lo que quería y, a pesar de tener oportunidades para ejercer el ejercicio reporteril, busqué mi realización en la AHS, donde encontré el espacio y entendimiento para mis aspiraciones profesionales.

«Al periodismo le agradezco la sólida preparación que gracias a él obtuve y las herramientas que me ofrece para mantenerme conectada con la sociedad circundante y con la investigación. Percibí en él la posibilidad para comprender el complejo mundo del séptimo arte».

¿Cómo llegas al Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic)?

—A través del premio Pitching del Almacén, el cual me abrió las puertas para hacer realidad el proyecto de animación El pastor de nubes, en 2014.

«La experiencia en los Estudios de Animación del Icaic ha sido impactante; otra escuela. En ellos encontré profesionales experimentados que me ayudaron muchísimo.

«Defiendo la humildad y el respeto a los mayores. Eso me ayudó a relacionarme espiritualmente con un equipo de trabajo que luego se convirtió en una gran familia a la que agradezco ese sueño, porque la animación es el resultado de un equipo de trabajo y del esfuerzo, el sacrificio, la paciencia y el talento de muchas personas». Lee el resto de esta entrada

EN HOLGUÍN: CUARTA JORNADA DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA JOVEN

Guardo excelentes recuerdos de este encuentro que organizan anualmente en Holguín. Si buscan rigor intelectual, polémicas de calidad, y sobre todo, enfoques novedosos relacionados con el cine y la imagen en movimiento, este es el evento. Y lo mejor que tiene es que las discusiones protagonizadas por estos jóvenes se prolongan hasta la madrugada, preferentemente en alguno de los parques tomados para la ocasión…

SE ABREN LAS PUERTAS A LA 4TA JORNADA DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA JOVEN, DEL 24 AL 28 DE JUNIO EN LA CIUDAD DE LOS PARQUES.

Por Reynaldo Lastre

La jornada de crítica cinematográfica que organiza la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Holguín, junto al Centro Provincial de Cine de la ciudad, arriban este junio a su cuarto aniversario. El evento que surgiera con el propósito de llenar un vacío a partir del desbalance territorial de las discusiones teóricas en torno al audiovisual, casi todas organizadas en la capital del país y la provincia de Camagüey, ya ha calado en terreno seguro. En rigor, Holguín necesita un evento de discusión sobre audiovisuales, sobre todo porque la provincia cuenta con uno de los tres centros de estudios superiores de arte del país, en los cuales tiene preponderancia el cine y la televisión. Además, el interés que ha venido suscitando el séptimo arte en las aulas universitarias, ya como espacio sociológico para estudiar a nuestro país desde otra perspectiva, ya desde los estudios fílmicos, donde cabe tanto la narratología como la propia crítica de cine, debe encontrar espacios de retroalimentación de los conocimientos adquiridos, lugares donde pueda discutirse con los especialistas que escriben los libros que más tarde son referenciados en el aula. En ese sentido, el evento ha tenido una excelente acogida más allá de los intereses de la propia AHS.

Como padre espiritual el certamen ha tenido al Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica de Camagüey, evento formador en el cual se ha discutido ya por más de dos décadas sobre cine cubano. La calidad de las ponencias y la organización del mismo nos motivaron a tomarlo como modelo y referencia. Sin embargo, para no repetir la experiencia, el nuestro decidió sortear las áreas de conocimiento que más relación tuvieran con los jóvenes, dígase críticos, investigadores, realizadores o consumidores propiamente.

Así, hace ya cuatro años, aparece por primera vez la idea de crear un espacio de debate en torno al audiovisual, el cual fue dedicado específicamente a las nuevas estrategias de la crítica cinematográfica y al videoarte como género. Para la ocasión invitamos a Juan Antonio García Borrero, quien disertara sobre la relación de la crítica con los espacios virtuales. Desde su experiencia con el blog Cine cubano, la pupila insomne, García Borrero reflexionó acerca del ocaso de lo que se ha dado en llamar la dictadura de los críticos, para dar paso a una nueva plataforma de debate, más horizontal y menos impositiva. También nos acompañó el crítico Gustavo Arcos, que enunciaba algunos de los retos de la crítica joven en Cuba. Con los realizadores Yauri Aliaga, de la provincia Granma, Karel Ducasse, de La Habana y Yasser Socarrás, de Camagüey, se conversó sobre los caminos del videoarte desde tres perspectivas distintas: la Universidad, La Televisión Cubana y el Almacén de la Imagen, evento de la Asociación en Camagüey. Se presentaron además libros y muestras audiovisuales. Lee el resto de esta entrada

PARA PADURA, DESDE CAMAGÜEY

Debo confesar que fue un duro golpe para mí no poder contar la semana pasada con la presencia de Leonardo Padura en Camagüey. Todavía no me resulta fácil asumir que tantos meses de contactos se fueran por la borda, en esta ocasión por razones que estaban más allá de lo humano.

Esta semana, tras la suspensión de la visita del escritor viajé a La Habana con la sensación de que, oficialmente, el hecho de que Padura nunca llegase a Camagüey no tenía la más mínima importancia para el sistema institucional. No hablo de los lectores y público que, bajo lluvia, acudieron a la cita que nunca tuvo lugar, sino de la reacción “oficial” ante lo acontecido.

Por suerte, para levantarme un poco el ánimo, Padura ha prometido que esa visita ocurrirá el próximo año, y que se desplazará a Camagüey por sus medios. También ha tenido la gentileza de darle a la Editorial Ácana de Camagüey los derechos de publicación de uno de sus textos, lo cual nos concedería el pretexto perfecto para tenerlo aquí en el momento de la presentación de ese libro.

Escucharlo decir esas cosas alivia un poco lo de la decepción, pero yo sé que será difícil, bien difícil, lograr robarle de nuevo un par de días de esa agenda de trabajo que cada vez se hace más ocupada. Y conseguir que otros (como lo logramos ahora) se sensibilicen con la posibilidad de contar con el regalo de su presencia en la ciudad.

Por suerte, ha llegado esta tremenda noticia de que Leonardo Padura acaba de recibir el premio Princesa de Asturias de las Letras, y eso nos compensa. Y otra vez me devuelve el deseo de tenerlo por acá para que los camagüeyanos que admiran su obra en Camagüey puedan compartir la alegría. Así que espero que, tarde o temprano, lo tengamos acá.

Juan Antonio García Borrero

PD: Como es lógico, a raíz de conocerse la noticia, han aparecido un sinnúmero de artículos. Pero este texto escrito por el también excelente escritor Abilio Estévez me ha encantado. Lo comparto con los amigos del blog.

PARA CELEBRAR A UN AMIGO QUE GANA PREMIOS IMPORTANTES

El escritor cubano Abilio Estévez recuerda los inicios literarios de Leonardo Padura, premio Princesa de Asturias de las Letras 2015

ABILIO ESTÉVEZ | 10/06/2015

Creo tener la certeza de que ya Leonardo Padura se ha reconciliado con la idea de que no será nunca un jugador de las Grandes Ligas. Ya no será el suyo el destino del gran Orestes Miñoso. Al menos con eso soñó en un tiempo, con el béisbol y los jonrones y los estadios repletos. Esa ambición es de hace muchos años, cuando lo conocí. Entonces trabajábamos los dos por las mañanas en la oficina de la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana, y estudiábamos por la tarde. Él tenía diecinueve años; yo, veinte. Y no puedo negar que a veces me resultara un poco irritante aquel compañero que, para mi gusto, hablaba demasiado de pelota. Su vitalidad no cazaba bien con el concepto romántico, casaliano (de Julián del Casal), que yo tenía de lo que debía de ser un escritor. Lee el resto de esta entrada

ACTORES Y ACTRICES FUERA DE CUBA

Hoy recibí por correo este interesante artículo, que habla de los éxitos alcanzados por algunos actores y actrices cubanas fuera de la isla. Hace algún tiempo, en este mismo blog, comenté la necesidad que tenemos de impulsar una mirada académica sobre el asunto, y anotaba: Tenemos excelentes estudios sobre los directores de cine cubano, los guionistas, los fotógrafos, pero, ¿dónde estará ahora mismo nuestro equivalente del famoso libro de Richard Dyer: “Stars”?.

Sabemos que actores y actrices son algo más que una cara bonita en pantalla. Su imagen juega un rol importante en las negociaciones que la audiencia establece frente a la pantalla, asimilando determinadas fantasías y aspiraciones.

No todos los intérpretes consiguen marcar al imaginario popular: algunos han conseguido con apenas dos o tres papeles imponer un hito y devenir figuras emblemáticas. La calidad actoral ayuda, desde luego, pero creo que tendríamos que hablar también de una conjura de muchas circunstancias. De allí lo difícil de repetirlo, ya no solo en Cuba, sino fuera, donde el mercado transnacional va imponiendo pautas, estereotipos, en función no tanto de la calidad de lo que se cuenta, sino de lo que las audiencias esperan.

Es un tema complejo, que merecería un estudio más profundo. Pero sobre todo, una investigación que nos permita abarcar las contribuciones de los muchos actores y actrices cubanas que sin llegar al “éxito fulgurante”, también han contribuido.

Juan Antonio García Borrero  

PD: El sitio donde aparece el artículo es este.

10 ACTORES Y ACTRICES TRIUNFADORES FUERA DE CUBA

¿Sabías que hay una «chica Almodóvar» cubana? ¿Quieres conocer sobre el trabajo de algunos actores y actrices cubanos en el exterior? Esta semana proponemos una lista sobre el tema.

A muchos hace años no los vemos en la pantalla cubana a tal punto que ya nos acostumbramos a los nuevos rostros y voces que dan vida a nuestras series, telenovelas y películas. Pero, a veces, nos asaltan los recuerdos, o quizás alguna cinta de reposición o un archivo de los de «Contra el olvido» nos trae a la memoria nombres y caras que obligan a preguntamos qué fue de esos actores y actrices que no vemos con frecuencia.

Esta Soy Cuba trae una lista de 10 actores y actrices que han triunfado en el exterior gracias a su talento. Entérate con nosotros de qué han estado haciendo en los últimos tiempos. Lee el resto de esta entrada

REGRESO A ÍTACA (2014), de Laurent Cantet

He aquí al azar haciendo otras de sus travesuras inocentes. El azar, que rompe con todo lo que uno pueda prever. Si no hubiese sucedido lo de Cubana de Aviación, Leonardo Padura estaría hoy en Camagüey, y en la noche habríamos presentado en el multicine Casablanca Regreso a Ítaca (2014), de Laurent Cantet. Como se sabe la película ha conocido episodios de censura oficial, aunque afortunadamente fue proyectada un par de veces en el marco del Festival de Cine Francés, y circula ampliamente en el popular “paquete”.

Como intelectual, me parece sumamente cuestionable que las películas se censuren, si no hay en ellas llamados al odio o al exterminio de los otros. No me interesa hacerme cómplice del secuestro que determinados grupos políticos (aquí o allá) hacen de las obras de arte según los intereses puntuales que defienden. Es decir, me interesa fomentar un espíritu crítico en los individuos, una responsabilidad crítica, y no un paternalismo de Estado que intenta indicarles a las personas qué es bueno o no ver, leer, escuchar. Las películas no se prohíben: en todo caso se discuten.

Pero hablaba del azar y la inocencia de su devenir, y es que justo hoy, Progreso Semanal me publica una nota que escribí sobre el filme. La comparto con los amigos del blog.

JAGB

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Ítaca, el camino de la memoria

El 22 de febrero de 1960, el gran pensador francés Jean Paul Sartre arribó a La Habana. Llegaba acompañado de esa otra gran pensadora que fue Simone de Beauvoir. La Revolución liderada por Fidel Castro desde el 1 de enero de 1959 había comenzado rápidamente a radicalizarse, y contaba con un multitudinario apoyo popular. La foto que lo muestra en la escalerilla del avión, junto a Carlos Franqui, Guillermo Cabrera Infante, Virgilio Piñera y José Baragaño (apenas una pequeñísima parte de la tribu letrada de “Lunes de Revolución”) todavía transmite algo de su fascinación inicial por la Revolución.

Se sabe que el filósofo visitó lugares que no aparecían en las guías para turistas, se reunió con políticos e intelectuales, y escribió un texto que suele ser el punto de partida de aquellos cubanólogos que desean entender algo del hechizo de la izquierda europea de esos momentos por la Cuba revolucionaria: “Huracán sobre el azúcar”. Como diez años después Sartre terminó separándose de manera más bien amarga de la Revolución, los detractores del proceso revolucionario suelen ensañarse con él, acusándolo cuando menos de ingenuo; olvidan, sin embargo, que aunque entusiasmado con la Revolución, Sartre jamás renunció a su papel crítico como intelectual. Esto se nota con aquello que dice en medio de su encuentro con escritores cubanos que apoyaban al gobierno en aquellos instantes (incluyendo, desde luego, a los de “Lunes de Revolución”): “No olviden que los intelectuales no se encuentran jamás felices en ninguna parte. Cuba es su paraíso, pero yo les deseo que se quede así, que siga siéndolo”. Lee el resto de esta entrada

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