¿PARA QUÉ SERVIRÁN LOS CINES EN UN FUTURO?

Hace mucho tiempo que el cine ya no es líder del ocio en Cuba. Por eso cuando intentamos enseñarles a nuestros jóvenes estudiantes lo que la Historia del cine le ha aportado a la humanidad, muchos de ellos se muestran ajenos a nuestro entusiasmo. Esa generación ha visto mucho cine, pero ha ido poco al cine.

Cuando hablo de cine como exlíder del ocio me refiero a la antigua práctica mediante la cual, la gente acostumbraba a salir de la casa para meterse en una sala oscura y compartir con muchos la fascinación ante una inmensa pantalla. Como dije antes, hoy la gente ve más películas y series que nunca, pero lo hace en la sala de su casa, o en la intimidad de su habitación.

A juzgar por las investigaciones más serias, lo anterior parece una práctica cultural irreversible. ¿Significa eso que estarán condenadas a desaparecer esas salas colectivas donde otrora la gente creció mientras miraba las más disímiles historias? No lo creo. Tal vez lo que desaparezcan son las salas donde el espectador estaba condenado a participar de un modo más bien pasivo, observando desde su luneta lo que le contaban, pero es probable que ya estén sembradas las condiciones para que nazca un espectáculo cinematográfico en el que los nuevos públicos (nuestros estudiantes de ahora), tan habituados a lo interactivo, encuentren en las salas colectivas la mejor manera de completar los relatos que llegan a sus sentidos.

Para imaginar un universo así, obviamente tendríamos que liberarnos de la tiranía conceptual que nos han impuesto los defensores del cine tomado en cuenta solo como arte. Esto no significa que dejemos a un lado los indiscutibles logros que han conseguido varios cineastas en el refinamiento del lenguaje cinematográfico. Esas obras maestras están allí, y seguirán inspirando a nuevos cineastas que tratarán de escapar de las fauces del mercado y el entretenimiento baladí. Lee el resto de esta entrada

DE GARCÍA BORRERO A JOSÉ RAÚL GALLEGO RAMOS

Estimado Gallego:

En estos tiempos donde la creciente adicción colectiva al zapping y al selfie, vuelve tan anómala la posibilidad de encontrar textos de largo aliento intelectual, no quiero dejar de agradecer el artículo que con tanta gentileza enviaste al blog. No importa que, pese a la importancia de lo que expones, por el momento esté destinado a comentarse apenas en un blog: suele pasar que los debates sobre las cosas más relevantes terminan escuchándose a destiempo.

Recuerdo que en Camagüey, hacia finales de los noventa del siglo pasado, dedicamos la octava edición del Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica a las nuevas tecnologías y su impacto en el cine, su consumo, y sus nuevos públicos. No quiero hablar por los demás, pero me parece que este fue el Taller que menos agradecieron los críticos de cine del patio. Para mí, sin embargo, fue esencial.

Entre los asistentes de aquel evento estuvo Enrique González Manet, uno de los cubanos que con más sistematicidad estudió estos fenómenos de las tecnologías. No olvido que su ponencia comenzaba hablando de Alvin Toffler, el hombre que en los setenta ya había descrito con gran lucidez lo que estamos padeciendo ahora, al anotar:

Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento

No me avergüenza confesar que fue la primera vez que oía hablar de Toffler. La obsesión del cinéfilo empedernido que fui entonces me hacía creer que a un crítico de cine esos asuntos de tecnologías y comunicación no eran de su incumbencia. Los críticos cubanos de ahora seguimos haciendo lo mismo que González Manet describiera en su texto le hicieron a Toffler en su momento: ignorarlo.

Eso tiene su explicación en tanto todavía vemos el fenómeno de la revolución digital como algo que no afecta la noción primigenia que heredamos del cine, y que persiste en ser una noción esencialmente esteticista. A pesar de todas las revoluciones tecnológicas que ha vivido el cine, la crítica local permanece ajena a esos cambios: como en Los sobrevivientes de Titón, encerrados en su hermosa mansión habitada por una legión de prejuicios y fantasmas parisinos. Así que, quince años después de aquel Taller de la Crítica Cinematográfica, sigue siendo raro encontrar en Cuba un crítico que piense al llamado “séptimo arte” como parte de las contradicciones que vienen generando de modo exponencial las nuevas tecnologías, las cuales ya han afectado las maneras en que actualmente se hace y consume el audiovisual. Lee el resto de esta entrada

POST HIEROSCOPIA 2016

El término Hieroscopia alude al método de adivinación a través del cual se examinan las vísceras de un animal con el fin de leer el futuro. Hace seis años un grupo de jóvenes de Nuevitas (ciudad ubicada en la costa norte de Cuba), y sin ninguna formación académica, decidió impulsar un proyecto que les permitiera canalizar sus inquietudes de creación audiovisual, y apelaron al pez como el animal que les podía ayudar a recibir pronósticos confiables: no sé si las lecturas que hicieron entonces les alcanzó para ver que podían llegar a esta sexta edición, contando con la presencia del mismísimo Fernando Pérez, el director más destacado del cine cubano de los últimos veinte años, quien accedió incluso a ser dirigido como actor en uno de los cortos filmados durante el evento.

Han sido tres días (con sus tres noches), mágicos. Para que entiendan el énfasis de mi adjetivación y mi entusiasmo, tienen que ubicarse en el mapa de Cuba y averiguar dónde es que está ocurriendo desde hace seis años este evento vinculado al audiovisual. Nuevitas está muy lejos de La Habana o Santiago de Cuba. Incluso, está muy lejos de Camagüey. Hablamos de una ciudad que en su momento se soñó como uno de nuestros paradigmas de urbes industriales, pero que hoy no puede dejar de mostrar la factura que pasó el Período Especial, y las dificultades económicas que en sentido general afecta al país.

Vivir y soñar en Nuevitas nunca será lo mismo que vivir y soñar en La Habana o en Camagüey. No hay wifi en los parques. No hay cajeros automáticos u otros signos de modernidad tecnológica. Y la playa donde la gente se baña está lejos de parecerse a Varadero o Santa Lucía. Pues bien, en este lugar donde el día a día se hace más difícil que en otros, se organiza este evento que está pensando audiovisualmente a la comunidad desde la comunidad.

En el par de entrevistas que me hicieron en estos días quise resaltar que el gran valor que le veo al evento, tiene que ver menos con lo estéticamente cinematográfico (aunque la búsqueda de una excelencia audiovisual está entre las metas de sus creadores) que con lo comunitario. Todavía no alcanzamos a entender que la llamada alfabetización audiovisual, si la queremos más efectiva que formal, tendría que comenzar desde la base (desde la comunidad), y en Nuevitas, este grupo de jóvenes ha conseguido captar la importancia de esa estrategia. Lee el resto de esta entrada

SALVANDO AL HÉROE DE CULTO

Esta es mi más reciente contribución al sitio Progreso Semanal, en este caso hablando sobre el documental Héroe de culto, del realizador Ernesto Sánchez.

SALVANDO AL HÉROE DE CULTO

La relación de los “héroes” con el cine siempre ha resultado problemática. De acuerdo a la tradición, un héroe es ese individuo que, en algún momento consigue nombradía gracias a determinadas acciones públicas donde no puede faltar el sacrificio por los demás; mas la excepcionalidad de los héroes no siempre es reconocida como se merece; Goethe, por ejemplo, apuntaba: “Dicen que no hay héroe para su ayuda de cámara. Pero esto sólo se debe a que el héroe no puede ser reconocido sino por otro héroe. Es, sin embargo, probable que el ayuda de cámara sepa apreciar a sus iguales”.

Paradójicamente, el cine que más se consume (el de la autoproclamada “ficción”, cuando ficción lo puede ser todo), pese a funcionar sobre la base de las proezas que son capaces de ejecutar sus protagonistas, ahora devenidos superhéroes, ha contribuido poco a que entendamos la naturaleza de estos seres excepcionales. Por el contrario, ese inmenso conjunto de películas que nos muestran a hombres que emulan con los dioses, lejos de humanizarnos el drama existencial con que invariablemente han tenido que lidiar, y con ello mostrárnoslos de carne y hueso, terminan desplazándolos al reino de lo inverosímil.

Eso explica la oposición radical de un Cesare Zavattini, que en los inicios de los sesenta le escribía a Alfredo Guevara:

“Yo estoy contra los personajes “excepcionales”, estoy contra los héroes, he sentido siempre mi odio instintivo contra ellos. Me sentía ofendido, excluido junto con millones de otros seres.

Todos somos personajes. Los héroes crean complejos de inferioridad en los espectadores. Ha llegado la hora de decir a los espectadores que son ellos los verdaderos protagonistas de la vida. El resultado será una llamada constante a la responsabilidad y a la dignidad de cada ser humano”

José Martí sigue siendo nuestro gran Héroe (así, con mayúscula), el paradigma hasta ahora insuperable de cubano que dedicara toda su vida (y la entrega en combate) a la construcción de una nación para el bien de todos. El cine de ficción ha intentado describir, sin demasiada suerte, la excepcionalidad de una existencia así. Es cierto que tenemos una película como El ojo del canario, donde Fernando Pérez nos muestra a un Martí más humano, más parecido a nosotros, pero en sentido general lo que predomina es el retrato de una nobleza que casi siempre termina desestimulando la complicidad, toda vez que nos condena a la condición de frustrados epígonos. Lee el resto de esta entrada

HIEROSCOPIA 2016 EN NUEVITAS

Dentro de un rato estaré saliendo hacia Nuevitas, con el fin de participar en la sexta edición del evento Hieroscopia. Saber que el realizador Fernando Pérez nos acompañará en estos días, le añade una dosis importante de atractivo, pero ya desde antes me interesaba asistir.

Será mi primera vez allí, y como le comentaba al anfitrión principal Pedro Martín Navarro, principal animador de este evento cinematográfico que no se parece a ninguno de los otros que se organiza en el país, lo que me seduce de su proyecto es que parte de la comunidad, y centra toda su atención en el desarrollo de la misma.

Pedro es un excelente amigo que no se cansa de llamarme “maestro”. No quiero pecar de demasiado modesto, pero cuando me preguntó (con miras a conformar su programa) cuál sería exactamente mi contribución, le dije (recordando a Unamuno) que a mí me gustaría aportar una parte de esa levadura intelectual que necesita el pan que, al final, tendríamos que hacer entre todos.

Así que le propuse abordar el uso creativo de las nuevas tecnologías, en función de las memorias locales. No sé qué saldrá de estos intercambios, pero voy dispuesto a aprender. La comunidad de jóvenes realizadores de Nuevitas seguramente me enseñarán muchísimas cosas que uno, atento a la historia global del cine, tiende a pasar por alto. Nos vemos a la vuelta.

Juan Antonio García Borrero

“INTRODUCIÓN AL CINE”, de Luis Álvarez Álvarez y Armando Pérez Padrón

Comparto con los amigos del blog las palabras de presentación del libro “Introducción al cine”, leídas en la UNEAC de Camagüey ayer por el escritor camagüeyano Ernesto Agüero.

PALABRAS SOBRE “INTRODUCCIÓN AL CINE”

A la manera del mítico coronel Aureliano Buendía en “Cien años de soledad”, guardo en mi memoria profunda no el día en que me llevaron a conocer el hielo, sino la primera vez en que me llevaron a una sala de cine. Y digo “me llevaron” con plena conciencia de la expresión, porque en la más temprana infancia me tocó ir allí de la mano de unos tíos, apasionados seguidores del séptimo arte y responsabilizados coyunturalmente con mi cuidado que no sabían qué hacer conmigo cuando las entradas para el estreno en Camagüey de Vértigo (De entre los muertos) de Hitchkock les quemaban los bolsillos. Por fin, como no era posible ni recomendable dejarme solo en casa, me convertí en involuntario espectador del estreno.

Por supuesto que hubiera necesitado al menos unos diez años más para comprender lo que sucedía en la pantalla y por lo mismo miré la película sin verla y esta dicotomía es algo a lo que me quiero referir más adelante. En esa ocasión sentí para siempre el impacto de la sala en penumbras, mientras el murmullo esporádico de los espectadores y los trazos de luz de las linternas de las acomodadoras generaban una atmósfera comparable al ritual de algún culto desconocido por mí en ese entonces y compartido, para mi extrañeza, por el resto de las personas que se hallaban en la sala.

Retomo ahora, a propósito de Introducción al cine, la diferencia semántica entre mirar y ver. Considero que aún en estos tiempos y quizás porque son estos tiempos, son muchos los seres humanos que miran películas sin verlas, pues al igual que sucede con la internet, uno puede ser aplastado por la urgencia de lo cotidiano que está dejando de serlo en forma constante y convirtiéndose en pasado con pasmosa rapidez; se requiere, entonces, al igual que sucede con el contenido de la red de redes, contar con información para informarse y valorar. Se trata de ayudar a comprender que el recurso es parte del discurso, en momentos en que los efectos especiales, unas veces para bien y otras para mal, se constituyen en el verdadero protagonista del film cuando prácticamente desde los orígenes (rudimentarios pero efectivos) fueron parte necesaria del recurso en función de la totalidad del discurso. Lee el resto de esta entrada

REINALDO GUZMÁN IN MEMÓRIAM

Acabo de conocer con mucha tristeza de la muerte de Reinaldo Guzmán en Miami. Para los que siguen la historia del cine cubano a partir únicamente de las películas y sus directores, su nombre no dirá mucho. Para los que sabemos que los cines nacionales deben su existencia al complejo ciclo de producción, distribución y exhibición, ese nombre, sin embargo, resultará esencial. Lo dice alguien que desde una ciudad de provincias (en este caso Camagüey) tiene que agradecer que este vicepresidente del ICAIC, durante su mandato, se esforzara para que la gestión cultural de esa institución se hiciera sentir con toda su fuerza aquí.

Camagüey, en lo que a cines se refiere, le debe mucho a tres vicepresidentes del ICAIC hoy fallecidos: José Manuel Pardo, Pablo Pacheco y Reinaldo Guzmán. En el caso de Guzmán, a él se debe la idea del Multicine Casablanca. Y como la gratitud es la memoria del corazón, no puedo olvidar aquel viaje por carretera que tanto Pacheco y Guzmán hicieron desde La Habana, tan solo para acompañarnos ante las autoridades de Camagüey, en aquel despacho que alguna vez solicitamos con el fin de rescatar las salas cinematográficas del hoy Paseo Temático “La calle de los cines”. Muertos los tres, no quiero imaginar qué pueda pasar en un futuro no muy lejano con esta ciudad fílmica que tanto les debe. Lee el resto de esta entrada

WIFI, INTERNET Y SUS USOS EN CUBA

Este artículo del joven profesor de la Universidad de Camagüey, José Raúl Gallego Ramos, me entusiasma por varias razones. La fundamental: se trata de una aproximación al fenómeno del wifi en Cuba que deja a un lado el impresionismo rápido y quejoso, para examinarlo desde una perspectiva culturológica y proponer una agenda práctica donde se estimula su uso creativo.

¿Qué tiene que ver esto con el mundo del audiovisual cubano, preguntarán algunos? Pues que hoy, cuando hablamos del uso de wifi en Cuba, estamos hablando de una práctica cultural emergente que podría beneficiar nuestras políticas públicas relacionadas con la cultura y su promoción.

Lo leo, y no puedo dejar de asumirlo como una prolongación de las intervenciones que pudimos escuchar en el pasado Primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, desarrollado en el mes de febrero en Camagüey.

Juan Antonio García Borrero

WIFI, INTERNET Y SUS USOS EN CUBA.

Por: José Raúl Gallego Ramos

Hace unos días leí sobre un estudio realizado por alumnos de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, en el cual daban cuenta de que Zapya e Imo eran las dos aplicaciones móviles más usadas en Cuba. Aunque el texto no abundaba en las características de la investigación, creo que su resultado es poco discutible y basta con “mirar” los teléfonos de personas cercanas o prestar un poco de atención en las zonas Wifi para comprobar que así es.

Y mientras leía no pude evitar que vinieran a mi mente las tantas veces que he escuchado a amigos, intelectuales e incluso funcionarios estatales y gubernamentales quejarse sobre “los usos” que se da a internet en las zonas wifi. Este estudio estoy seguro que le confirmaría a muchos de ellos que la gente está usando internet y los dispositivos móviles fundamentalmente para “chatear y pasarse videítos y juegos”, sin dudas posibilidades muy reducidas entre las múltiples que ofrecen las redes virtuales. Sin embargo, esa no es mi preocupación, en lo absoluto. Mi preocupación es: ¿para qué otra cosa la pueden a usar?

Me explico: las condiciones condicionan el uso. Así, por redundante que suene. Si usted crea un parque en una zona intrincada, no le pone luces ni diseña para ese sitio una programación sociocutural; pues es mucho más probable que este sea usado para realizar actividades ilícitas o no bien vistas públicamente, que como un lugar de esparcimiento familiar. Las condiciones, condicionan el uso. Lo mismo pasa con el internet que se “ofrece” en las zonas wifi en Cuba.

En primer lugar, el acceso a internet a la intemperie, desde dispositivos con pantallas y teclados pequeños, que además se tornan borrosos cuando inciden en ellos los rayos del sol hace bien difícil usar la red de redes para actividades que requieran de un mínimo de concentración y comodidad. Créanme que es casi imposible recopilar información y analizarla para una tesis, por ejemplo, mientras se está sentado al sol, incómodo, vigilando el tiempo porque “se te acaban los 2 CUC que pagaste” y con Yuneisy a tu lado chateando con su primo “El Tati” en Roma sobre cómo conseguir una visa; que dicho sea de paso, es para ella tan importante como la investigación para mí. Por tanto, es entendible que sean conversar y otras actividades más cercanas al esparcimiento, a la información menos densa, las que ocupen la mayor parte del tiempo de quienes acuden a las zonas wifi. Lee el resto de esta entrada

MEDITANDO: TECNOLOGÍA Y TRANSICIÓN CULTURAL EN CUBA

Comparto este artículo que Progreso Semanal me publica hoy.

MEDITANDO: TECNOLOGÍA Y TRANSICIÓN CULTURAL EN CUBA

Hace un par de meses participé en un evento académico organizado por la Universidad de Brown (Providence) con el título Cuban Transitions: What’s Left Out? Como es natural, los acuerdos tomados por los respectivos mandatarios de Cuba y Estados Unidos, tras las alocuciones públicas que ambos sostuvieran el 17 de diciembre del 2014, ha fomentado ese tipo de encuentro.

Aunque envié a los organizadores un resumen de una ponencia titulada “Emboscando al enemigo: la representación del norteamericano en el audiovisual cubano post 59”, traté de aprovechar los minutos finales de mi intervención argumentando un punto de vista que, por polémico, merece mayores precisiones: es decir, mientras que para algunos que participaban en el evento, el uso del término transición resultará inútil si antes no se esclarece qué entendemos por la misma, y qué estamos esperando de ella y qué dejamos fuera, en mi caso siento que desde mucho antes del 17D ya estaríamos viviendo en Cuba una transición sumergida de corte fundamentalmente cultural. En tal sentido, el 17D no sería la causa, sino en todo caso la consecuencia de esas sordas mutaciones.

Llamo transición cultural a ese conjunto de prácticas asociadas al universo tecnológico que viene operando desde hace mucho en el seno de la sociedad cubana, pero que por carecer de una formalidad institucional, apenas son tomadas en cuenta en las narrativas oficiales, o consideradas por esos analistas que prefieren concentrarse en lo explícitamente político.

La transición de la que hablo no se ha iniciado en virtud de algún decreto presidencial, o por planes trazados meticulosamente por los enemigos declarados de la Revolución cubana (en todo caso, en los últimos tiempos estos los que se han dedicado es a sacar provecho de las nuevas circunstancias). Esa transición ha nacido de un espíritu de época que nada tiene que ver con lo que se vivía dos décadas atrás, y es protagonizada por individuos (no solo jóvenes) que encuentran en esos dispositivos cada vez más comunes en nuestras vidas cotidianas (tablets, teléfonos, laptop) la posibilidad de habitar mundos paralelos a los que el Estado, como ente rector de una vida pública muy controlada, había diseñado en la antigüedad. Lee el resto de esta entrada

JORNADAS ARTE COMIC EN CAMAGÜEY

Desde el miércoles pasado se viene desarrollando en Camagüey la “VI Jornada de Arte Comic”, auspiciada por el Centro Provincial de Artes Plásticas del territorio, y ayer tuve la oportunidad de compartir, junto a Alfredo Fuentes y Teresa Bustillo, algunas ideas en un panel titulado “Hibridaciones de lenguaje: comic, animación y videojuegos en los entresijos del audiovisual contemporáneo”.

A diferencia de las observaciones de Alfredo y Teresa, verdaderos especialistas en estos asuntos, como demostraron en sus respectivas disertaciones, quise dirigir las mías hacia la zona que tiene que ver con los estudios culturales. En este sentido, hice alusión al interés que en los últimos siento por la llamada cultura audiovisual expandida, en cuyo seno estarían integrándose de un modo todo el tiempo dinámico, esas expresiones tan radicalmente diferentes entre sí, pero con un denominador común: la imagen en movimiento.

Lo que más aprecio de estas Jornadas desarrolladas en Camagüey es que ayudan a naturalizar entre nosotros, y con verdadero rigor académico, la necesidad de impulsar estudios que contribuyan a modernizar las miradas que podamos tener de estas nuevas prácticas culturales.

En el programa de este evento que, sin dudas algunas, sería la acción más importante que hasta ahora existe dirigida a promover el arte del cómic, se nos dice que:

Las jornadas del cómic nace en el 2010 con el propósito de difundir y acercar al público cubano a la historieta como objeto de producción artística. En sus vertientes literaria y gráfica, así como a través de nuevos productos culturales que nacen bajo la hibridación que esta alienta como medio, permitiendo conocer el proceso creativo y las posibilidades expresivas del llamado “noveno arte” en su desarrollo histórico y contemporáneo. Más allá del mero concepto de “historieta” (tebeo, fumetti, bande desineé, comic, manga, etc), ligado a nuestra cultura popular y entendido como un “banal” medio de entretenimiento principalmente destinado a un público infantil y juvenil, el comic se consolida en la actualidad como un medio de expresión artístico con sus propias y únicas características, enlazando la expresión gráfico-literaria en interrelaciones con otras manifestaciones artísticas, como ningún otro soporte puede hacerlo”.

Se trata, por tanto, de otro gran esfuerzo intelectual, dirigido a entender de un modo más a tono con el espíritu de nuestra época, la coexistencia de esas nuevas modalidades del consumo cultural que ya funciona entre nosotros.

Juan Antonio García Borrero

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