POR UNA CINEMATECA INFANTIL EN CAMAGÜEY

Una Cinemateca infantil en Camagüey, como la que queremos consolidar, tendría que proponerse mucho más que la mera programación de películas infantiles o para todas las edades, pues a estas alturas ya no estamos pensando en los niños y niñas como sujetos pasivos que van a recibir como autómatas, lo que los adultos decidieron que es “conveniente” que ellos vean: en realidad, hablamos de niños y niñas como verdaderos protagonistas del hecho cultural.

Pensar una Cinemateca infantil demandaría la preparación de profesores (más que críticos de cine al uso) que asuman ese conjunto de imágenes en movimiento, no como el momento en que los alumnos ponen una pausa a la construcción de conocimientos para entretenerse, sino como una extensión de ese mismo proceso: pues el cine, además de entretenimiento, puede ser una formidable herramienta cognitiva; una cosa no está reñida con la otra.

Con la Cinemateca infantil estaríamos poniendo al alcance de los niños aquellas películas que, según la crítica especializada, ostentan altos valores estéticos, y que ayudan a formar rasgos altruistas en los individuos. Pero todavía más importante será poner en manos de los niños y sus padres, las herramientas que les permitan pasar del consumo activo (pero intrascendente) al consumo creador.

Con esas herramientas se supone que el individuo (integrado a su familia, y no en solitario) tiene más posibilidades de aprender que no hay imagen inocente, porque esa imagen que consume (la más inofensiva) siempre formará parte de algo mayor, a lo que es preciso desenmascarar, identificar, diagnosticar. Como apuntaba Getino:

Promover la educación audiovisual desde la primera infancia en nuestras poblaciones, es también fundamental para atender las exigencias de una civilización y una cultura que tiene cada vez más como epicentro a la imagen en movimiento”.

Pensar una Cinemateca infantil en Camagüey, en fin, sería también pensar una respuesta a las muchas inquietudes planteadas en el pasado Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, celebrado en Camagüey en el mes de abril.

Juan Antonio García Borrero

INDEPENDIENTE

Si un término merecería ser rescatado cuanto antes de la gran carpa de las habladurías, es el de independiente. Cineasta independiente. Intelectual independiente. Crítico independiente. He allí palabras mayores que a diario vemos cómo se usan de la manera más superficial que uno pueda imaginar.

Lo triste no está en el autoengaño compartido que muchas veces pone en evidencia ese uso y abuso del concepto, sino en la consolidación de un sistema de apreciación de la realidad donde el binarismo que solo ve los polos, deja escapar la riqueza de los matices. ¿De qué hablamos realmente cuando se menciona lo de independiente? ¿De verdad podemos creer que la independencia existe allí donde apenas se persigue una libertad formal, digamos, una libertad retórica, y se deja intacto el orden de cosas que tanto nos molesta?

La Bruyére gustaba repetir algo que a mí se me antoja pudiera ser el lema de todo aquel que persiga la independencia: “Hacerse valer por cosas que no dependen de los demás, sino de uno mismo o renunciar a hacerse valer”. Pero en este mundo cada vez más conectado a nivel global, parece una verdadera utopía conseguir el reconocimiento apelando apenas a lo que depende de uno mismo.

¿Se tendría que renunciar entonces al reconocimiento individual? No lo creo. Aunque la época nos está dando verdaderas lecciones de las posibilidades colaborativas que brindan las nuevas tecnologías, eso no significa que desaparezca el sentido de lo independiente, pues en todo caso lo que sí se vuelve anacrónico es el antiguo modelo de lobo estepario en función de una subjetividad nihilista.

Para mí la lo de la independencia está mucho más allá de lo económico o lo político. Es algo complejo que demandaría más acciones efectivas y menos declaraciones de principio. Se lo comentaba Rossellini a Truffaut en una de sus conversaciones: “Hoy los hombres quieren ser libres de creer una verdad que les ha sido impuesta; ya no hay hombres que busquen su propia verdad y esto me parece extraordinariamente paradójico”.

Es esa Verdad personal que a diario buscamos la que al final alimenta la más auténtica independencia.

Juan Antonio García Borrero

UNIVERSIDAD DE AUSTIN EN LA CALLE DE LOS CINES

Hoy pasó por La Calle de los Cines de Camagüey, el grupo de estudiantes de la Universidad de Austin que participa en el Programa de Intercambio Académico organizado por César Salgado. Fue un verdadero placer hablarles del Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”.

GUSTAVO ARCOS SOBRE EL CINE CUBANO

Comparto esta entrevista realizada a Gustavo Arcos en su reciente periplo académico por universidades norteamericanas. La versión en inglés la pueden consultar pinchando aquí.

Entrevista a Gustavo Arcos durante su visita a la Universidad John Hopkins, en Baltimore.

1. Fue maravilloso tenerte en la Universidad. ¿Cómo fue tu visita y cómo te parecieron las presentaciones de las películas?

Todo marchó muy bien, conforme a lo que Bernadette y el Departamento habían programado. Se presentaron dos filmes con su posterior Q&A, asistí a dos clases y compartí con profesores y estudiantes. La verdad es, que estoy muy complacido por las atenciones y la buena energía de todos para que este encuentro tuviera éxito. Además las películas se exhibieron en salas con magníficas condiciones lo que permitió una mejor recepción.

2. ¿Cuando la comunidad universitaria discutió tu trabajo y las dos películas, hubo algún momento o alguna pregunta que te haya llamado particularmente la atención? ¿Hay algo que te haya sorprendido?

No especialmente. He estado en debates similares en Cuba y encontré puntos de vista igual de interesantes. En el caso de Conducta, fue un filme muy discutido en mi país, que tuvo diversas interpretaciones. Desde luego, aqui hay desconocimiento de muchas cosas que ocurren en Cuba o la informacion es incompleta. El sistema educativo de mi país tiene una calidad reconocida universalmente y quizás por eso a algunos sorprenda lo que esta película cuenta. Creo que, como cualquier otro país también pueden apreciarse en el nuestro, problemas en la forma de educar o comprender a los estudiantes. Ese conflicto entre el mundo de la escuela y el real, entre el deber ser y el ser es muy fuerte y el espectador tiene reacciones según sus propias experiencias. Ambos filmes se acercaron al mundo de los adolescentes y jóvenes y fue muy bueno paran los asistentes ver como muchas de las angustias, dudas o preocupaciones por el futuro de estos muchachos están también aquí presentes. Pude apreciar que Conducta impactó emocionalmente a varios profesores.

3. Tu trabajo profesional se concentra en asuntos de exilio e identidad en el cine. Dicen que las películas que trajiste para mostrar captan el espíritu cubano en una forma a la que los estadounidenses probablemente no habían estado expuestos antes. ¿Tú tienes alguna conexión personal con la trama, los personajes o los temas de estas dos películas?

Desde hace 17 años trabajo directamente con jovenes artistas que tienen edades entre los 18 y los 30 años. Tengo un hijo, sobrinas que estan estudiando ahora y conozco lo que sucede en mi pais en el area educativa. Creo saber cuales son muchas de las angustias y obsesiones de los jovenes. Ese vacío o desesperanza que estos filmes relatan es verdadero. Lamenteblemente en Cuba, por diversas razones, se ha producido una emigracion muy fuerte y la mayor parte de ella esta conformada por jóvenes. En Cuba, de forma oficial, a través del instituto estatal de cinematografia o de manera alternativa gracias a las posibilidades que brindan las tecnologías, se filman muchos cortos y filmes que tratan temas como la emigración, la soledad, la ruptura familiar y las dificultades cotidianas. Ha sido una pena que dos países tan cercanos y con una historia cultural tan parecida, hayan estado tantas décadas enfrentados. Por eso hay muchas ideas que manipulan la realidad de uno y otro lado. El cine, el arte, el diálogo y estos intercambios ayudan a comprendernos y, espero , también permitan respetarnos. Lee el resto de esta entrada

EN MEMORIA DE FERNANDO MARTÍNEZ HEREDIA

En mi biblioteca personal, junto a los numerosos libros de cine que he conseguido acumular, ha quedado al alcance permanente de la mano “En el horno de los 90”, de Fernando Martínez Heredia. Sin darme cuenta, se ha convertido en una especie de libro talismán. Ya ni siquiera necesito leer los ensayos que lo componen íntegramente. Me basta regresar a sus páginas, hojearlo unos minutos, encontrar alguna idea de esas que lo anima a uno a sentarse a escribir, aunque sea en contra de lo que allí se expone. ¿Cuántos libros tendrán esa capacidad de provocación?, ¿cuántos autores alcanzan el privilegio de permanecer en la cabeza de sus lectores aunque no se le lea todos los días?

Confieso que mi descubrimiento de Fernando Martínez Heredia fue casual, pero decisivo para en lo que a partir de ese encuentro entendí debía acompañar a todo acto de enjuiciamiento: el pensamiento crítico.

Antes de entrar en contacto con Martínez Heredia mi concepto de “crítica” se basaba únicamente en la mera impresión. Como todo buen crítico que respetara la tradición dominante, pensaba que bastaba con ver las películas, y dejar el testimonio de si habían sido de mi agrado o no, de acuerdo a un conjunto de reglas que ya otros críticos establecieron como la medida de las cosas en este universo de cinéfilos: como si el cine dependiese solo del cine.

Esa convicción comenzó a quebrarse cuando hallé, repito que de casualidad, el número 42 de Pensamiento Crítico dedicado al cine cubano. Encontrar allí a Fernando Pérez hablando de Memorias del subdesarrollo,o a Fernando Birri de Las aventuras de Juan Quinquin, en una revista que percibía al cine cubano no como algo único que se mira a su ombligo de modo inocente, sino como parte de un conjunto mucho mayor de problemas que aún afectan a la nación y sus ciudadanos, me hizo tomar conciencia de lo incompleta e inútil que podía ser la “crítica” cuando no se le acompañaba del pensamiento, pero entendido como herramienta integradora y humanista.

Lo cual me llevaría a descubrir la otra dimensión presente en el crítico tradicional, y que corre el peligro de quedar sepultada por la repetición desesperante de “las mismas palabras y los mismos gestos”, convertida en rutina: hablo de la dimensión del intelectual crítico, que es algo que se distingue del que simplemente pone a circular una opinión.

Supongo que ello tenga que ver con la historia de vida que también tardé en descubrir: la clausura de Pensamiento Crítico como uno de los tantos episodios funestos que sirvió para calificar de “gris” o “negro” aquellos años donde se patologizó “al diferente”, y se logró naturalizar la descalificación ad hóminem como el modo más legítimo de combatir a los supuestos “enemigos de la nación”.

Cuando en el año 2007 tuvo lugar en Cuba la protesta de los e-mails, Martínez Heredia fue uno de sus protagonistas. Y a muchos nos dio una lección tremenda de ética y militancia revolucionaria, pues teniendo en su memoria tantas anécdotas que contar donde su condición de “víctima” podía colocarlo de modo automático en el pedestal de los desencantados, de los negadores radicales, optó por lo que considero siempre más fecundo: la crítica a los problemas de fondo.

Por eso de aquel Balance del debate sobre “el Quinquenio Gris” que leyera en el momento en que presentaron el libro colectivo editado por Desiderio Navarro retengo lo que a su juicio era, y sigue siendo, una necesidad: “que entre todos identifiquemos bien el autoritarismo dogmático, acabemos con él y lo enterremos, pero muy profundamente”.

Esa convicción anti-dogmática probablemente explique la diversidad de mensajes que he leído a raíz de su muerte. Mensajes escritos desde los más dispares terrenos asociados al socialismo (porque es bueno recordar una verdad de Perogrullo: hay diversas maneras de pensar el socialismo en Cuba y luchar para que se convierta en algo justo). Alrededor de su figura intelectual, al margen de que podamos estar más o menos de acuerdo con sus ideas, sobresale el consenso que lo asume como un intelectual orgánico que, buen marxista al fin, ve en las contradicciones la fuente del desarrollo permanente.

Que esas contradicciones legítimas, necesarias, no se transformen por la ofuscación de algunos en algo que no es por esencia antagónico, debería asociarse a esa lucha contra el autoritarismo dogmático al que llamaba Martínez Heredia desde el permanente y enriquecedor pensamiento crítico.

Juan Antonio García Borrero

ULTIMOS DIAS EN LA HABANA (2016), de Fernando Pérez

Comparto esta crítica escrita por Antonio Enrique González Rojas, y publicada en el sitio IPS.

ÚLTIMOS DÍAS DE UNA ESPERANZA CON SABOR DE HELADO

Por Antonio Enrique González Rojas 9 Junio, 2017

El margen, con todo lo que de relativo y mutable tiene esta amplia categoría sociológica, cultural y política (o todo en uno), es el gran campo donde siempre se ha movido el cine de ficción de Fernando Pérez. Pletórico como está de personajes mayormente misantrópicos, relegados, segregados, melancólicos, extraviados en sus particulares selvas oscuras; a la vez que soñadores, esperanzados, disensores y disonantes respecto a sus contextos normados (verdadero significado de “normal”).

Son, sobre todo, personajes que avanzan en tarkovskiano zigzag hacia la felicidad emanada de la realización del auténtico yo en un entorno propicio, donde no deban transmutarse en estereotipos tolerables por sus semejantes. Algunos luchan, como los irredentos revolucionarios de Clandestinos (1988), o el disensor Pepe, de José Martí: el ojo del canario (2009); otros (se) buscan incesantemente sentidos de vida, como Laurita en Madagascar (1994) y Elpidio en La vida es silbar (1998); otros sueñan como Larita en Hello, Hemingway! (1990) y los múltiples protagonistas de Suite Habana (2003); otros, de hecho, rozan la felicidad antes de la inminente muerte, como Luis en La pared de las palabras (2015).

Últimos días en La Habana (2016) apela nuevamente a personajes acurrucados —casi atrincherados— en unos bordes donde han sido lanzados por circunstancias intolerantes, inmisericordes, reaccionarias, en épocas pasadas que huelen inquietantemente a presente. Como hondas mortíferas que fluyen desde el núcleo de un Big Bang nacional, aun tozudamente trepidante a pesar de la inevitable erosión del Tiempo y la Historia. Lee el resto de esta entrada

CINEMATECA EN CAMAGÜEY: LOS NUEVOS DESAFÍOS

Una buena noticia para los camagüeyanos: la Cinemateca de Cuba reinicia sus actividades en la ciudad de Camagüey, luego de un tiempo sin poder contar con esos servicios que, como recordarán algunos, fueron inaugurados el 20 de enero de 1969, cuando se exhibió en el cine Casablanca la cinta francesa Los 400 golpes.

Pero ya sabemos que no basta con que tengamos el servicio y las películas para exhibir. El gran desafío ahora será persuadir sobre todo a esos jóvenes que ahora mismo están estudiando para realizar audiovisuales, de que la Cinemateca es mucho más que un museo de películas antiguas.

En una época como la nuestra, el espejismo de que ya no hay que ir a un cine, porque podemos ver las películas en televisión o almacenadas en cualquier disco externo, puede resultar convincente para alguien a quien apenas le importe el consumo. Mas para el que quiere aprender cine, entender su devenir, su impacto socio-cultural, la Cinemateca es una verdadera Universidad, una Universidad insustituible.

Como apuntó alguna vez Nichòlas Garnham:

La cultura no está solamente compuesta por obras; está sobre todo compuesta por la historia de las obras, por su crítica, por su confrontación. La cultura cinematográfica no empezó casualmente con el nacimiento de las cinematecas. La vida, aun siendo corta, de una película en los cines, permite escribir artículos sobre esta película, hablar de ella, volver a verla, y tal vez cambiar de opinión sobre ella, o simplemente irla a ver porque se ha oído hablar de ella; esto es lo que yo llamo el “debate cultural”. Todo esto falta en la película emitida por televisión, manifestación única que desaparece en el momento mismo en que se realiza”.

El desafío, entonces, estaría en convertir a la Cinemateca en espacio de debate cultural, donde estos jóvenes reconozcan los debates de los maestros que ha tenido el cine como antecedentes de sus actuales inquietudes.

En el caso de Camagüey y su Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual El Callejón de los Milagros, pronto estaremos contando con una red social o comunidad virtual, que hará posible que exista la Cinemateca Wifi.

Como miembro de esa red, los espectadores tendrían acceso a bibliografía complementaria de los ciclos que se propongan, bandas sonoras, fototeca, así como un foro-debate que permitiría fomentar la interactividad entre los usuarios, y la posibilidad de intercambiar películas de interés a través de las nuevas tecnologías.

Juan Antonio García Borrero

MISIÓN Y VISIÓN DEL PROYECTO “EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS”

Ayer oficialmente se anunció que el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros” tendría su sede en lo que hoy se conoce como la Videoteca Lumiére.

La idea es convertir ese espacio en un área de influencia que permita fomentar el uso creativo de las nuevas tecnologías, vinculándolas al gran legado de la Historia del Cine, así como al pensamiento crítico que habría de acompañar al consumo del audiovisual en sus más diversas modalidades.

En la sede estaríamos ofreciendo un servicio comunitario, a través de la siguiente misión, y la visión que como proyecto nos proponemos a largo plazo.

MISIÓN DEL PROYECTO:

Contribuir a la informatización de la gestión cultural vinculada al consumo audiovisual, propiciando que el público obtenga mayores beneficios en el uso de las tecnologías, mediante el aprendizaje creativo.

VISIÓN DEL PROYECTO:

Impactar en una Política Pública que estimule el uso novedoso de las tecnologías en función de la Educación, la Cultura, y la creatividad de los miembros de la comunidad.

DIALÉCTICA DE TITÓN

Hacia 1981 el cine producido por el ICAIC comenzó a tomar conciencia de la necesidad de renovarse dramatúrgicamente. El espléndido éxito popular de Retrato de Teresa (1979), de Pastor Vega, terminó haciendo público lo que era un secreto a voces: la tremenda avidez que tenía el espectador cubano de descubrir su contemporaneidad, con todas sus contradicciones, en pantalla.

Aunque en los dos Festivales de Nuevo Cine Latinoamericano celebrados hasta la fecha en La Habana, los jurados habían priorizado el reconocimiento de filmes con temática histórica como Maluala (1979), o explícitamente militantes en el plano político (En tierra de Sandino/ 1980, de Jesús Díaz; Granada, pequeño país gran revolución/ 1980, de Víctor Casaus), la institución comenzaba a incluir en sus planes de producción proyectos que intentaban dialogar críticamente con la realidad.

Julio García-Espinosa, por ejemplo, había realizado con Son o no son (1980), un arriesgado experimento en el cual dinamitaba la banalización de la cultura de masas en Cuba, mientras que en 1982 Sergio Giral se aprestaba a rodar el guión escrito por Manuel Cofiño con el título de “Sangre y fuego”, donde abordó un caso de corrupción administrativa. Aunque ninguna de estas dos películas fueron estrenadas en los años que les hubiese correspondido una vez que finalizaran sus rodajes, ambas estaban participando de ese espíritu innovador y crítico, en el cual habría que incluir también al proyecto de filme de Titón titulado El encuentro, y Hasta cierto punto, que Gutiérrez Alea estrenará en 1982.

El denominador común de todos estos filmes, no obstante la desigualdad de estilos y resultados, estaría simbolizada por la mirada incómoda que se lanza no solo a la realidad, sino a las maneras en que se construye en la pantalla esa “realidad”. Esa es la inquietud dominante en el conjunto de ideas que Titón entrega en Dialéctica del espectador, libro que conocerá una versión en italiano en 1981, y al año siguiente será publicada en Cuba por Ediciones UNIÓN, llegando a obtener hasta uno de los Premios de la Crítica Literaria concedidos en 1983, y siendo reconocido por el estudioso Desiderio Navarro como “el primer libro cubano que se dedica a reflexionar sobre problemas de la teoría marxista de la recepción, sobre aspectos pragmáticos y funcionales del arte, sobre relaciones específicas que se constituyen entre la obra y el receptor”.

Juan Antonio García Borrero

ODET NOA SOBRE EL AUDIOVISUAL PARA LA PRIMERA INFANCIA

En el “Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías digitales”, que dedicamos a la infancia y su vínculo con estos elementos, tuvimos la suerte de contar con la presencia de Odet Noa, líder de un proyecto que trabaja con audiovisuales dirigidos a la primera infancia (es decir, a niños y niñas que aún no han llegado a la edad escolar).

Cada vez que leo lo que Odet escribe en la página que tiene el proyecto en Facebook, se me hace todavía más evidente la necesidad de tomar en cuenta esta edad si queremos que mañana la enseñanza audiovisual tenga un impacto real en la Política Pública de este país.

Por eso agradezco tanto la posibilidad de compartir estas reflexiones de Odet. Entre las prioridades que tiene el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual está poner al alcance de la familia un grupo de materiales y documentos que pueden ser útil para desarrollar estrategias de formación.

Por lo pronto, comparto esta reflexión de Odet Noa, y a los camagüeyanos les recuerdo que pueden descargar varios materiales accediendo al Portal El Callejón de los Milagros.

JAGB

ELEPHANT FEVER. REFLEXIONES SOBRE SU VALOR EDUCATIVO.

Por: Odet Noa Cománs

Publicado: https://www.facebook.com/proyectocelep/

Elefant fever es sin dudas un audiovisual pensado para niños de la primera infancia. Lo primero que lo revela es la imagen, sencilla, solo con los elementos precisos para captar la atención de un niño pequeño desde el primer momento. Ya no se necesitan de los conocidos colores primarios para llamar la atención en estas edades, lo que destacan son diferentes tonos de verde y azul, además del carmelita. No me atrevo a hablar mucho en términos técnicos porque no soy realizadora, eso se lo dejo a nuestros colegas realizadores y fotógrafos a los que hemos compartido el audiovisual. Me referiré más de las características de la historia y el valor educativo para los niños.

Quiero destacar la calidad del audiovisual, que desde su concepción encaja con las características de la edad. Tiempo de duración perfecto (4 minutos aproximadamente). Esto se suma a la excelente utilización de sonidos y música que acompañan la historia, sin diálogos, ni texto, se puede decir que son los sonidos los que refuerzan los comportamientos y los sentimientos de los protagonistas. Al analizar el diálogo del caracol al que no se le entiende la jerigonza que habla, pero que si permite a un niño percibir de inmediato las emociones que trasmite, en este caso negativas, porque lo han molestado y por tanto el caracol se ha puesto bravo. Los elementos antes mencionados, características de la imagen y del sonido empleados en el audiovisual influyen en el desarrollo de los niños. ¿De qué manera?

ü Captan la atención y la memoria del niño, por tanto hace que fijen aquello que pasa en la historia en ese momento y esto a su vez repercute en sus posteriores comportamientos puesto que de identificarse el niño con algún personaje probablemente imite sus comportamientos y con ello sus emociones, sentimientos y la manera de expresarlos a los demás.

Así un elefante que estornuda, un perro solidario y un caracol encerrado y protestón son los protagonistas de este audiovisual. El uso de elementos inverosímil que sorprende y contribuye al desarrollo de la imaginación de los pequeños es también de destacar en esta historia, la búsqueda de alternativas por desaparecer el estornudo es en ocasiones simpática y casi absurda, pero que funciona extraordinariamente bien para divertir si tenemos en cuenta la imaginación en estas edades.

Me atrevo a asegurar que a la mayoría de los niños y niñas de la primera infancia les gustará, pedirán verlo nuevamente, entristecerán con el elefante sin saber, al igual que él, lo que le sucede. Y sentirán satisfacción cuando en el final vean que el caracol los ayuda y los tres terminan siendo amigos.

El valor fundamental está justo en los mensajes que transmite la historia, el final es una enseñanza rotunda: todos podemos buscar alternativas a los problemas y darle soluciones con adecuada comunicación y afectividad. Necesitamos ayudar a los otros, fijarnos en lo que pasa a nuestro alrededor. Ser solidarios y no egoístas. El caracol sabía la respuesta desde el inicio pero por no fijarse en los que estaban a su alrededor no hizo que el elefante se sintiera mejor antes, así hubiese obtenido un beneficio también para él: dormir más y mejor después de haber ayudado.

Lo otro que nos puede enseñar es que es necesario buscar la causa del problema. El perro intentó ayudar al elefante pero pensó que con tapar la trompa era suficiente, por tanto no basta tapar el sol con un dedo se trata de buscar lo que provoca el daño, en este caso lo que provocaba el estornudo era la fiebre y el catarro.

Una tercera enseñanza que encuentro es que debemos saber pedir ayuda a los demás, en ocasiones los otros están encerrados en sus propios asuntos y debemos hacerles ver que si entre todos nos ayudamos la vida es más armoniosa. El caracol estaba encerrado y queriendo dormir pero si el elefante y el perro hubiesen pedido su opinión desde el principio con amabilidad y respecto probablemente hubieran resuelto más rápido su problema.

Sin embargo debo señalar que estas enseñanzas encontradas por mí y otras muchas que podrían encontrar otros adultos, no son necesariamente las que se llevarán los niños. Lo que quiero decir es que si compartimos la historia con ellos, si la vemos, si no nos detenemos a pensar en lo positivo que tiene para la educación de un niño, si lo acompañamos y luego destacamos aquello que vimos que le llamó la atención, buscamos respuestas entre todos y le transmitimos estas enseñanzas, el audiovisual será más provechoso.

Necesitamos que los miembros de la familia, se detengan a disfrutar la belleza del audiovisual, a interpretarlo, a transmitir sus enseñanzas a los más pequeños. Las maneras son muchas y las decidirá cada cual.