Cibertertulia “Nicolás Guillén Landrián, el fantasma del Café”

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SANTA Y ANDRÉS (2016), de Carlos Lechuga

Comparto con los amigos del blog la crítica de Santa y Andrés que escribí para el sitio IPS.

SANTA Y ANDRÉS: UN CANTO A LA FRATERNIDAD ENTRE CUBANOS

Por Juan Antonio García Borrero

Santa y Andrés (2016), de Carlos Lechuga, comienza con un cartel informativo que, por reduccionista, contrasta con las complejidades y sutilezas humanas que más tarde encontramos desarrolladas en la historia. En ese cartel se nos avisa de un país donde el gobierno revolucionario ha decidido eliminar las lacras sociales, confinando al ostracismo a todo aquel que no cumpliera con los parámetros estipulados.

Se trata de uno de esos carteles con tufo a pedagogía que suelen aparecer en las películas (lo mismo si pertenecen a lo peor del realismo socialista o a la modalidad light del Hollywood escolar) cuando los realizadores quieren asegurar que se les entienda de modo transparente en cualquier parte del planeta.

No digo que en la mente de algunos (no solo dirigentes) esa fantasía mesiánica no siga funcionando de modo vehemente. Son los que hablan del bienestar de la “humanidad” (pensada en abstracto) sin reparar en las consecuencias que pueden traer sus acciones u omisiones para los seres humanos concretos, sus vecinos de carne y hueso. Y también sé que gracias a esos desvelos “salvadores” todavía se piensa en la realidad que construimos a diario desde la perspectiva binaria: ellos o nosotros; conmigo o contra mí.

El problema es que con un cartel introductorio como ese, Santa y Andrés corre el riesgo de condicionar una mirada que más tarde se moverá en el paisaje que nos muestra, con el prejuicio de quien ocupará la silla de Santa (transformada en nuestra cómoda luneta) sabiendo que no habrá debate, sino en todo caso acusación: lejos de abrir una discusión sobre nuestras memorias históricas, que son múltiples y encontradas, estará llamando a ubicarse en el otro extremo, en el extremo excluyente de quien en su momento fue excluido.

Lo curioso es que ese cartel está simplificando de un modo brutal lo realmente hermoso del filme: el canto a la fraternidad entre cubanos. Porque esta es una película sobre el carácter (ahora sí) mesiánico de la fraternidad, en un contexto donde se nos prohibió ser tierno (o por lo menos, comprensivo) con el diferente, y donde la solidaridad humana fue sustituida por la unidad ideológica, que siempre será la de un grupo que comparte ideas políticas, es decir, mucho menos que lo que demandaría la solidaridad de toda una nación. En el fondo, Santa y Andrés está ilustrando cómo ha funcionado en la Cuba revolucionaria lo que Bretch señalara alguna vez: “Nosotros los que preparamos el camino de la amabilidad, no podemos ser amables entre nosotros mismos”.

De allí que no sea una película cómoda de enfrentar. Forma parte de esa tendencia reciente del audiovisual cubano que alguna vez nombré cine forense, porque con sus historias se proponen diseccionar un pasado reciente que jamás ha sido examinado críticamente en nuestra esfera pública, un pasado que forma parte de la memoria más conflictiva de la nación, y que no en balde son los realizadores más jóvenes los que van sintiendo una lógica curiosidad por saber qué pasó, qué ha existido más allá de lo que el discurso oficial ha contado, ha exaltado, o ha omitido. (Para seguir leyendo, pinchar aquí)

CALENDARIO 2017 “EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS”

Ya estamos preparando la primera cibertertulia del año 2017 en “El Callejón de los Milagros” de Camagüey, la cual dedicaremos al cineasta camagüeyano Nicolás Guillén Landrián.

Para este mes, el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual propone varias actividades, al tiempo que seguimos trabajando en la construcción de un Catálogo Digital Interactivo, que a los interesados acceder de modo gratuito, mediante el wifi del Paseo Temático del Cine, a la información de los fondos audiovisuales existentes en la Mediateca del Complejo Nuevo Mundo.

De cada una de estas actividades estaremos brindando en cada momento información, pero como cortesía del Proyecto le regalamos este calendario 2017, con el cual podrá recordar mejor nuestras citas, incluyendo las cibertertulias de los últimos jueves de cada mes.

JAGB

LA CRÍTICA EN DOS PALABRAS

Hace un par de días una amiga me hizo llegar una pregunta a través del móvil: ¿qué significa para usted, en dos palabras, la crítica de cine que hace?

Ignoro si Facebook y Twitter son los que han puesto de moda esto de comentar en dos palabras lo que es brutalmente complejo. Pero no hay que descalificar esa práctica. Al contrario; los grandes maestros del aforismo (Lichtenberg, Nietzsche, Cioran, Canetti) siempre prefirieron la intensidad a la extensión.

Para decirlo más claro: es más fácil atestar cinco cuartillas de lugares comunes y habladurías, que construir un párrafo, uno solo, que invite a la meditación creativa. La agudeza es privilegio de pocos, y yo no me salvo de esa carencia común.

De todos modos, me he tomado el tiempo para pensar la pregunta. En ese lapso sé que hubiese podido concluir par de entradas para el blog, pero encontrar dos palabras que hablen de lo que aspiro sea la esencia del ejercicio crítico se las trae.

Y después de pensarlo mucho me atrevo por fin a suscribir lo que en el fondo sería para mí la crítica más rigurosa y exigente: curiosidad intelectual.

Juan Antonio García Borrero

SEVERO SECRETO (2016), de Gustavo Pérez y Oneyda González

SEVERO SECRETO, INGENIOSAMENTE PÚBLICO

Por Yanetsy León González (Publicado en el Periódico Adelante del 7 de enero del 2017)

Severo Sarduy ha vuelto a Cuba y le ha nacido otra vez a Camagüey. Le debemos al milagro del cine, a la terquedad de dos artistas que en la búsqueda difícil del justo perfil de un hombre, se han calibrado a sí mismos.

Oneyda González y Gustavo Pérez concluyeron el documental Severo secreto, acerca de ese camagüeyano creador del neobarroco, quien por una beca llegó a París con 23 años de edad, y allá murió sin olvidar su nación. Esa “ida sin regreso generó en el autor de la novela “De donde son los cantantes” (1967) una angustia en la que confluyen su forma de ver el arte, su aparente neutralidad política, y hasta su sexualidad”.

De Severo, intelectual presente en programas académicos de otros países, hay poco publicado en Cuba, y alrededor de él se han tejido confusiones. En cambio, aquí se eludieron las trampas de resentimientos en las que suele caerse cuando se trata de un personaje polémico.

Aunque resulte paradójico, lo más evidente de Severo secreto es la sinceridad con que fue hecho, durante ocho años. La espera demandó a Gustavo Pérez una paciencia increíble para no terminar la obra mientras existiera una ventana abierta a información y hallazgos. Ese proceso aquilató en Oneyda González su gusto de contar con el dominio del pensamiento en imágenes.

Cuando era proyecto ganaron el Premio Cinergia, llegaron al Lab Bolivia, estuvieron en el Festival de Cine de Guadalajara, y en el 2015 merecieron la beca de los Amigos de la Biblioteca de la Universidad de Princeton, Estados Unidos.

El texto fílmico de 64 minutos atesora parte de la obra pictórica del protagonista, conservada en la Colección Latinoamericana de la Universidad de Princeton, y testimonios de personas “tan cercanas a él, como Francois Wahl, quien por primera vez comparte públicamente sus archivos, y sobre el método de trabajo de Severo, y su universo privado”.

Este es un documental reflexivo a través de entrevistas, de un montaje contenido, y una narración cabal. En noviembre tuvo su preestreno en Argentina, durante el 4to. Simposio Literatura y Margen, dedicado a Severo Sarduy, en la Universidad Nacional de Tres de Febrero, en Buenos Aires.

La premier ocurrió en el 38 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana, donde participó como parte de la muestra oficial del evento, y el 27 de diciembre fue presentado aquí, en la Sala Nuevo Mundo, durante la cibertertulia que conduce el crítico Juan Antonio García Borrero.

Los restos de Severo se hallan en el Cementerio de Thais, en las afueras de París, pero ni allá ha logrado estar quieto. Su deseo expreso era “descansar” junto a Dolores Rondón. Será por su sed de tinajones. El 25 de febrero cumplirá sus 80. No dejemos quitárnoslo otra vez.

ERIC ROHMER SOBRE NÉSTOR ALMENDROS

Néstor Almendros, naturalmente

Por Eric Rohmer (Publicado originalmente en Cahiers du Cinema, Abril de 1992)

Cuando un director quiere imprimir su sello en una película, no busca a sus colaboradores (actores, decoradores, músicos, operadores) por la fama y el renombre que tengan, ni tampoco porque sean los “mejores”. El autor de un film escoge al director de fotografía porque sabe que éste comparte su perspectiva, que el estilo de la imagen estará de acuerdo con la puesta en escena. Para que puedan trabajar juntos se necesita que haya una afinidad, que sus personalidades sean afines.

La luz

Antes de La Nouvelle Vague, todos los directores de fotografía decían cosas como: “Imposible hacer eso”, bajo el pretexto de que no habría suficiente luz. Los primeros en romper ese tipo de tabús (en atreverse a hacerlo) fueron Henri Decae (con Melville, con Chabrol en El bello Sergio y con Francois Truffaut en Los cuatrocientos golpes) y Nicolas Hayer (también con Jean-Pierre Melville y en El signo del león). Después aparecieron Néstor Almendros y Raoul Coutard.

Lo que caracterizó a la estética moderna de la Nueva Ola era, el principio, la verosimilitud, lo que Almendros llamaba “la lógica”: que la luz no viniera de un punto opuesto a una ventana, que no hubiera una sombra aquí si la luz venía de allá. Esta concepción se oponía a una iluminación que se consideraba clásica en la época, en la cual la luz jugaba con efectos especiales, irreales.

Había también una ruptura con la iluminación direccional y se aprovechaba más bien la luz de ambiente, creada a partir del reflejo, pensada y trabajada. Néstor Almendros utilizó reflectores ligeros, en zinc, para La coleccionista, o el papel canson para Ma Nuit Chez Maud, y se usó el poliestireno (icopor) mucho antes de que llegaran las lámparas soft-light, que difuminaban la luz al rebotarla.

Coutard seguía el mismo camino de Almendros, pero iba más allá que él, con una fotografía más en bruto, sin dudar en atacar la luz de frente, con personajes colocados en contraluz, lo que había sus caras apenas visibles. También utilizó la sobre y sub-exposición de la película: un trabajo más agresivo, que fue alentado por Godard.

Con Almendros el trabajo de iluminación era algo más ontológico: buscaba respetar la naturaleza de la luz y exprimir de ella la belleza. Manejaba la luz natural, recreándola y cuidándose al mismo tiempo de no hacer trampa, de no falsearla. Buscaba reproducir la verdadera luz, ubicarla en el instante exacto y crearla para que estuviera perfecta de acuerdo con la atmósfera que se quería transmitir. Esa era la búsqueda de Néstor Almendros: encontrar el momento exacto en el que la luz natural es tan ventajosa para la fotografía como cualquier bello amanecer artificial, labor que extendía a todos los demás niveles de la producción cinematográfica. Almendros asumía todos los riesgos de la iluminación frágil, llena de matices sutiles y no de contrastes forzosos, lo que le dada dos características a su trabajo fotográfico: por un lado, era riguroso, preciso y meticuloso; y por otra parte, se distinguía por ser rápido, efectivo y arriesgado.

En él, estos dos aspectos no se contradecían; eran sus aliados. Sin embargo, no puede negarse que, posteriormente, Almendros se inclinó hacia lo clásico y que en ello influyó directamente su traslado definitivo a los Estados Unidos, además de la época, que se caracterizaba por el retorno a una iluminación teatral. No creo que hubiéramos podido trabajar de nuevo juntos.

De todos modos, él rodaba cada vez menos películas, le gustaba trabajar menos; iba hacia su jubilación.

Pero dejó detrás suyo una escuela de nuevos fotógrafos y eso es lo importante. Néstor Almendros fue para mí, durante mucho tiempo, parte básica de mi obra, hasta tal punto, que llegué a no concebir un rodaje sin contar con él. Lee el resto de esta entrada

ADIOS, 2016

Nunca habrá un año que podamos decir que ha sido un año perfecto. Porque los años, como el tiempo, son ficciones que nos inventamos los seres humanos para lidiar con lo incontrolablemente imperfecto: la existencia. Y existir es vivir al mismo tiempo que perdemos cosas que nos importan, nos afectan: seres queridos, por ejemplo.

Por eso cada individuo, transcurrido doce meses, sentirá que el año habrá sido bueno o malo de acuerdo a ese balance de pérdidas y ganancias, y le abrigará la esperanza de que, clausurado ese período, vendrán cosas mejores. A mí me queda cada vez más claro que las cosas vienen solas, pero que los años que uno viva tendrán el color que uno se proponga ponerle. Colores vivos, colores muertos: eso lo escogemos nosotros.

En lo personal, yo no podría quejarme del 2016. Agradezco un mundo la posibilidad de haber visitado las ciudades de Providence y Nueva York, y hacer grandes amigos por allá, por ejemplo. Pero si me exigen ser todo lo sincero que debiera, para mí este año fue el de “El Callejón de los Milagros”.

Sé que aún no es lo que muchos esperamos. Sé que apenas hemos puesto los cimientos de este proyecto comunitario que pretende fomentar la cultura audiovisual y el uso creativo de las nuevas tecnologías. Pero hemos logrado algo que, en estos tiempos donde el individualismo pareciera ganar cada vez más terreno, tiene un valor excepcional: la colaboración de muchos a los que les importa el desarrollo de la comunidad camagüeyana.

Así que desde este, nuestro Callejón de los Milagros, les envío a todos los amigos el saludo de Fin de Año, y la invitación para que en el venidero sigamos compartiendo el gran milagro de la amistad y los sueños creativos.

Juan Antonio García Borrero

HOY, EN NUEVO MUNDO, “CALALÚ” (2016), de Alberto Santos

Hoy 28 de diciembre, Día de los Inocentes, el cinematógrafo Lumiére cumple un nuevo aniversario de su aparición pública. Y en Camagüey lo estaremos festejando con la segunda parte de la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros”, hablando de lo sucedido en el recién finalizado Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

calaluAsí que nada mejor que proyectar y debatir el documental Calalú (2016), de Alberto Santos, con guión de Yanetsy León. Una historia conmovedora que nos introduce en un universo mágico, natural, que a muchos (acostumbrados al urbanocentrismo) pareciera que ya no existe.

Ayer en Nuevo Mundo, a propósito de la proyección de Severo secreto (2016), un grupo de amigos comentábamos la importancia de la mirada documental a la hora de preservar la memoria histórica de la nación. Pero no se trata, obviamente, solo de mirar al exterior. También hacia el interior de la nación permanecen en las sombras determinados actores que contribuyen a darle unidad a esa identidad nuestra en permanente construcción.

Calalú se asoma de un modo poético a una de esas zonas de la Cuba sumergida que no suele aparecer en nuestras conversaciones más habituales. Y nos humaniza a ese “otro” que los turistas visitan de un modo apresurado y superficial, regresando a sus respectivos países con la imagen del descendiente de aborigen que aún puede localizarse en Cuba.

Una gran suerte que los cinéfilos camagüeyanos podamos despedir el año 2017 con este regalo hecho precisamente en Camagüey.

Juan Antonio García Borrero

LOS MEJORES FILMES EXHIBIDOS EN CUBA EN EL AÑO 2016

Como cada año, los miembros de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica (ACPC) realizan una votación para seleccionar los mejores filmes estrenados en las salas cinematográficas del país, así como para elegir lo mejor de la producción fílmica nacional. En el año 2016, los resultados han sido los siguientes:

LOS MEJORES FILMES ESTRENADOS COMERCIALMENTE EN 2016

1. El club / Chile / 2015 / Pablo Larraín

2. El clan / Argentina-España / 2015 / Pablo Trapero

3. El renacido / The Revenant /EE.UU. / 2015 / Alejadro González Iñárritu

4. El hijo de Saúl / Saul fia / Hungría / 2015 / László Nemes

5. El cartero de las noches blancas / Rusia / 2015 / Andrei M. Konchalovski

6. Juventud / Youth / Italia- Suiza- Francia- Reino Unido / 2015 / Paolo Sorrentino

7. El acompañante / Cuba-Venezuela-Colombia-Francia-Panamá / 2015 / Pavel Giroud

8. Los ocho odiosos / The Hateful Eight / EE.UU. / 2015 /Quentin Tarantino

9. La chica danesa / The Danish Girl / Reino Unido-Bélgica-EE.UU.-Dinamarca-Alemania / 2015 / Tom Hooper

10. La lección / Urok /

El fotógrafo

En primera plana / Spotlight /

Nota. No se consideraron en esta selección los filmes cubanos y extranjeros exhibidos en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, con vistas a ser tomados en cuenta cuando sean estrenados comercialmente.

LOS MEJORES FILMES CUBANOS EXHIBIDOS EN 2016 (no estrenados comercialmente aún)

Mejor largometraje de ficción: Últimos días en La Habana, Fernando Pérez

Mejor cortometraje de ficción: Molina´s Rebecca, Jorge Molina

Mejor documental: Héroe de culto, Ernesto Sánchez

Mejor dibujo animado: No Country for Old Squares, Ermitis Blanco

LOS MEJORES FILMES VISTOS EN EL 38 FESTIVAL

1. El ciudadano ilustre / Argentina / 2016 /

2. Acquarius / Brasil / 2016 / Kleber Mendoça

3. Neruda / Chile / 2016 / Pablo Larraín

Participaron en la votación 24 miembros: Alberto Ramos, Antonio Mazón, Arístides O´Farrill, Azucena Plasencia, Carlos Galiano, Cira Peraza, Francisco Martínez Hraste, Gustavo Arcos, Gustavo Béquer, Ileana Margarita Rodríguez, Jorge Calderón, Jorge Villa, Juan Carlos Vallinas, Juan Ramón Ferrera, Julio Martínez Molina, Leanny Pintado, Luciano Castillo, Luis Rey Yero, Mario Naito, Mayra Álvarez, Mireya Castañeda, Pedro Antonio García, Rubén Padrón, Teresita Jorge.

DEL CINEMATÓGRAFO DE LOS LUMIÈRE AL CINE DIGITAL: LA FIESTA INTERMINABLE

El 28 de diciembre de 1895, los hermanos Lumière exhibieron por primera vez al público su cinematógrafo, en el Grand Café del bulevar de los Capuchinos de París. No sé si en otras partes de Cuba se festeja esa fecha, pero en Camagüey cada 28 de diciembre (coincidiendo con el del Día de los Inocentes) es el pretexto que permite reunir a un grupo de amigos con el fin de hablar sobre la imagen en movimiento.

Es por eso que el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, invita a su Cibertertulia del mes de diciembre en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, para disfrutar de los documentales Severo secreto (2016), de Oneyda González y Gustavo Pérez, mañana 27 y Calalú (2016), de Alberto Santos, el miércoles 28, los cuales participaron en el recién concluido Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano.

Será la oportunidad para hacernos preguntas sobre esta producción audiovisual latinoamericana que sigue siendo nueva y latinoamericana, pero respondiendo a los modernos imperativos tecnológicos que impone la época. Una de las mejores maneras de actualizar las herramientas analíticas que nos permitiría entender por dónde va ahora mismo el fenómeno, sería aprovechando esas ideas que en forma de libro todos los años nos regala el Festival.

De allí que también estemos organizando una muestra expositiva con algunos de los libros y revistas presentados en el evento, y los cuales ya forman parte de los fondos bibliográficos de la Mediateca del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo. He aquí la relación de esos títulos recientemente adquiridos:

– “La edad de las ilusiones. El cine de Fernando Pérez”. Autor: Joel del Río/ Editorial: Ediciones ICAIC.

– “Cronología del cine cubano IV (1953-1959). Autores: Arturo Agramonte, Luciano Castillo/ Editorial: Ediciones ICAIC.

– “Vivir bajo la lluvia. Julio García-Espinosa”. Compilación: Dolores Calviño/ Editorial: Ediciones ICAIC.

– “Rufo Caballero. Un ídolo imposible”. Compilación: Rubens Riol/ Editorial: Ediciones ICAIC.

– “Memorias de un director de arte”. Autor: Pedro García-Espinosa/ Editorial: Ediciones ICAIC.

– “Road-Book del Cine Latinoamericano”. Autor: Pedro Zurita

– “Luis Ospina: todo comenzó por el archivo”. Autora: Juana Suárez

– “Studies in Spanish & Latin American Cinemas”. Volumen 13 Número 2.

– La Gaceta de Cuba Nro. 5. Septiembre-Octubre 2016 (Incluye un dossier homenaje a Julio García-Espinosa)

– Revista Cine Cuba Nro. 199. Mayo-Agosto 2016.

– Revista Cine Cuba Nro. 200. Septiembre-Diciembre 2016.

– Revista Nuevo Cine Latinoamericano Nro. 18. Invierno 2016