CRÍTICA CULTURAL Y ANÁLISIS CULTURAL

Más que la crítica cultural, en este blog me interesaría fomentar el análisis cultural. Parece lo mismo, pero no lo es: en la crítica cultural lo que predomina es el juicio de un individuo que legitima o excluye lo que va pasando en su presente, mientras apunta con un dedo aquello que, de acuerdo a lo que sus pobres sentidos le indican, se le antoja que está bien o mal.

El analista, en cambio, está obligado a suspender temporalmente el ejercicio de sus pasiones, y dedicarse a describir los problemas con el fin de construir conocimientos que sirvan en un futuro. El analista cultural, a diferencia del crítico, necesita del debate sistemático para corregir o enriquecer sus apreciaciones, y siempre estará mirando al futuro. Y mientras el crítico se empeña en anular a sus contrarios desde su trinchera, el analista aspira a la crítica dialógica, y como cuatro ojos ven más que dos, sus argumentos suelen ser más enérgicos, más trascendentes que los del crítico tradicional.

Lamentablemente, algunos interpretan el análisis cultural (es decir, la descripción minuciosa de los inevitables problemas que genera la interacción de los individuos con las instituciones culturales de su tiempo, por ejemplo) como un ataque a sus gestiones particulares. Lo que pudiera verse entonces como fortaleza intelectual (la mirada atenta e intensa) es llevado al plano prosaico de lo personal: como si las teorías científicas que intentan aprehender las complejidades de un fenómeno cualquiera, se construyeran sobre la base de lo que determinados individuos, en razón de sus cargos temporales, puedan hacer o dejar de hacer.

Hay que luchar para que el análisis cultural, pese a la “inutilidad” de sus observaciones (pues casi siempre están mirando a largo plazo, lo que justifica el desprecio de los contemporáneos), no perezca ante el pragmatismo de la crítica que calcula utilidades inmediatas.

Necesitamos fomentar el culto al análisis, ya que solo en escenarios donde este sea dominante, las opiniones de los criticones que vienen y van como sus humores, y nos dejan sin tiempo para pensar en el futuro porque para ellos solo importa predicar el desastre del presente, podrán ser puestas en su lugar.

Lo cual no impide que el analista vea incluso mejor los mismos males apreciados por los críticos, llegando a la célebre conclusión de Valéry: “El futuro es como el resto, ya no es lo que era”.

Juan Antonio García Borrero

UNA TECNICA DE ANIMACIÓN EN CUBA: STOP-MOTION O CUADRO A CUADRO

Esta investigación de la joven historiadora del arte Leybis Leydis Rosales Arzuaga, es un buen ejemplo de lo mucho que se están expandiendo las indagaciones alrededor del audiovisual cubano. Zonas de nuestra creación audiovisual que con anterioridad apenas llamaban la atención de los estudiosos, ahora son examinadas con gran rigor. Comparto con los lectores del blog el texto.

UNA TECNICA DE ANIMACIÓN EN CUBA: STOP-MOTION O CUADRO A CUADRO

Por Leybis Leydis Rosales Arzuaga

Dentro de la animación en Cuba la técnica del stop-motion o cuadro a cuadro,[1] percibe un creciente número de obras notables por su acabado y por sus proposiciones artísticas, resultado de la madurez estético-conceptual que han ido alcanzando sus realizadores, quienes han asumido un papel mucho más activo en la elaboración de proyectos y de una visualidad con referentes cercanos a nuestro entorno, que se muestran cada vez con más fuerza y originalidad. Ahora, ya sea por pereza investigativa o subestimación del tema, estos valores siguen siendo hoy del todo ignorados, a no ser que una obra sea ganadora y se le haga al menos una reseña crítica en este contexto.

I

Desde el surgimiento de las manifestaciones artísticas, el ser humano ha intentado representar el movimiento. Este proceso es tan antiguo que lo podemos encontrar recreado en pinturas rupestres, en el arte egipcio, el griego, etc. El desarrollo de la física óptica y de la física cinética a finales del siglo xviii, unidos al atractivo que presuponía el fenómeno de la ilusión del movimiento, llevó a que principios del siglo xix fueran presentados en las exposiciones universales de la época los primeros juguetes ópticos,[2] tan sugerentes y atractivos que constituirían los cimientos sobre los cuales se edificaría la base tecnológica del séptimo arte. Con el surgimiento del cinematógrafo por los hermanos Lumière (1895), y el posterior desarrollo del cine en sus diferentes géneros (ciencia ficción, comedia, suspenso, drama) se fue recurriendo a elementos básicos de la animación como los dibujos, los recortables y las marionetas para lograr un mayor efectismo en las historias. Llegado el siglo xx, estas maneras de animar pasaron a ser centros de sus propias películas: surgía así el cine de animación.[3] Para dar la mayor sensación de realidad a la animación se fijó un estándar en la descomposición del movimiento en treinta cuadros por segundos. Tras el advenimiento de la era digital se han dispersado estas fronteras de la metódica, donde se facilita gran parte del trabajo artesanal que demanda la animación.

Con la llegada del nuevo milenio, nuestro país también comienza a recibir ecos de estas novedades tecnológicas. La realización de animados es una de las tantas aristas beneficiadas en la esfera audiovisual. En el dibujo tradicional se incorporan elementos digitales que facilitan una mayor inmediatez en las creaciones. En el 3D se empiezan a dar los primeros pasos con nuestras posibilidades tecnológicas y ya hay algunos intentos loables.[4] Sin embargo, el stop-motion, más conservador y tradicional en cuanto al formato de su técnica –dadas sus características artesanales–, se presenta mucho más prometedor en función de una revitalización estética y conceptual en sus piezas. Precisamente ese carácter artesanal deviene la cualidad más distintiva del stop-motion con respecto de sus homólogas. Y no solo se trata de la diversidad de materiales que puede combinar un realizador de stop-motion, sino que a diferencia de un animador en 2D o 3D, el creador de esta técnica además de saber dibujar, necesita poseer conocimientos y habilidades para el modelado, la escultura, el atrezzo, la talla en madera, etc. Las técnicas para el stop-motion constituyen un sistema abierto: a pesar de haber materiales de uso más frecuente –plastilina, papel recortado, arena, pinturas, fotografías, muñecos o marionetas– siempre es posible incluir otros nuevos. Lee el resto de esta entrada

LA CREATIVIDAD Y EL UNIVERSO AUDIOVISUAL DEL NIÑO CUBANO

Hay un aforismo de Nietzsche que invita a repensar la función que hasta ahora ha tenido la educación en la vida de los seres humanos: “La madurez del hombre consiste en recuperar la seriedad con que jugaba cuando era niño”.

No ha sido el único que puso en entredicho la eficacia de ese proceso que, en teoría, permite que los adultos entreguen un conjunto de saberes dirigidos a garantizar la emancipación intelectual de los menores. El problema no estaría en la educación, desde luego, sino en el sentido que se le imprime a ese adiestramiento. Si lo que domina, como hasta ahora ha estado dominando, es ese hábito en el cual una determinada autoridad llamada Maestro se encarga de transmitir conocimientos intocables, los cuales los alumnos recogerán de un modo pasivo y harto respetuoso, porque esa autoridad se encargó de enfatizar que eran “las grandes verdades”, entonces estaríamos en presencia de lo que alguien nombró con gran lucidez la pedagogía del fracaso.

En casos así, lo menos que se estaría estimulando en los alumnos es la creatividad personal. La enseñanza se basaría exclusivamente en la transmisión de dogmas cuya fría memorización será lo que garantizará el éxito en las evaluaciones. Así, la escuela termina convirtiéndose en una fábrica de epígonos donde se reciclan una y otra vez las mismas ideas de siempre, sin importar que la realidad esté planteando nuevos problemas a resolver.

En el caso de los niños y su universo audiovisual, la cosa es peor aún, porque el maestro piensa que su obligación está en “proteger” al menor de toda esa avalancha de imágenes violentas que los medios van prodigando por doquier. Y asume entonces el rol de Mesías del gusto infantil, imponiéndole al discípulo una agenda que, lejos de estimular su creatividad (es decir, la apropiación crítica de aquellos bienes simbólicos que circulan a su alrededor) lo que provoca es la intimidación, y el repliegue de sus potencialidades creativas.

Los cubanos tuvimos en Pablo Ramos al hombre que más lejos llevó la lucha contra esa forma arcaica de vincular al niño con el audiovisual. Para Ramos, era imprescindible dejar de pensar en los niños como si fueran objetos que debían colocarse a salvo del efecto de los medios, y tratarlos como lo que verdaderamente son, sujetos que de acuerdo a la Convención sobre los Derechos del Niño han de tener garantizados los escenarios donde sea posible fomentar su creatividad, que nada tiene que ver con la mera imitación del mundo de los adultos. Según Ramos,

Desde esta nueva perspectiva, se ha promovido una educación para la comunicación que intenta superar el hiato entre una formación para la recepción o “lectura” de los medios y otra para la producción creativa o “escritura” de mensajes y que redimensione el papel del sujeto, de perceptor a creador de mensajes, y, aún más, de espectador a protagonista de procesos comunicacionales, gestados desde sus propias necesidades y capacidades. El sujeto se convierte en la dimensión nuclear en la educación para la comunicación, que se involucra, activamente en el proceso comunicativo”. Lee el resto de esta entrada

¿PARA QUÉ SERVIRÁN LOS CINES EN UN FUTURO?

Hace mucho tiempo que el cine ya no es líder del ocio en Cuba. Por eso cuando intentamos enseñarles a nuestros jóvenes estudiantes lo que la Historia del cine le ha aportado a la humanidad, muchos de ellos se muestran ajenos a nuestro entusiasmo. Esa generación ha visto mucho cine, pero ha ido poco al cine.

Cuando hablo de cine como exlíder del ocio me refiero a la antigua práctica mediante la cual, la gente acostumbraba a salir de la casa para meterse en una sala oscura y compartir con muchos la fascinación ante una inmensa pantalla. Como dije antes, hoy la gente ve más películas y series que nunca, pero lo hace en la sala de su casa, o en la intimidad de su habitación.

A juzgar por las investigaciones más serias, lo anterior parece una práctica cultural irreversible. ¿Significa eso que estarán condenadas a desaparecer esas salas colectivas donde otrora la gente creció mientras miraba las más disímiles historias? No lo creo. Tal vez lo que desaparezcan son las salas donde el espectador estaba condenado a participar de un modo más bien pasivo, observando desde su luneta lo que le contaban, pero es probable que ya estén sembradas las condiciones para que nazca un espectáculo cinematográfico en el que los nuevos públicos (nuestros estudiantes de ahora), tan habituados a lo interactivo, encuentren en las salas colectivas la mejor manera de completar los relatos que llegan a sus sentidos.

Para imaginar un universo así, obviamente tendríamos que liberarnos de la tiranía conceptual que nos han impuesto los defensores del cine tomado en cuenta solo como arte. Esto no significa que dejemos a un lado los indiscutibles logros que han conseguido varios cineastas en el refinamiento del lenguaje cinematográfico. Esas obras maestras están allí, y seguirán inspirando a nuevos cineastas que tratarán de escapar de las fauces del mercado y el entretenimiento baladí. Lee el resto de esta entrada

DE GARCÍA BORRERO A JOSÉ RAÚL GALLEGO RAMOS

Estimado Gallego:

En estos tiempos donde la creciente adicción colectiva al zapping y al selfie, vuelve tan anómala la posibilidad de encontrar textos de largo aliento intelectual, no quiero dejar de agradecer el artículo que con tanta gentileza enviaste al blog. No importa que, pese a la importancia de lo que expones, por el momento esté destinado a comentarse apenas en un blog: suele pasar que los debates sobre las cosas más relevantes terminan escuchándose a destiempo.

Recuerdo que en Camagüey, hacia finales de los noventa del siglo pasado, dedicamos la octava edición del Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica a las nuevas tecnologías y su impacto en el cine, su consumo, y sus nuevos públicos. No quiero hablar por los demás, pero me parece que este fue el Taller que menos agradecieron los críticos de cine del patio. Para mí, sin embargo, fue esencial.

Entre los asistentes de aquel evento estuvo Enrique González Manet, uno de los cubanos que con más sistematicidad estudió estos fenómenos de las tecnologías. No olvido que su ponencia comenzaba hablando de Alvin Toffler, el hombre que en los setenta ya había descrito con gran lucidez lo que estamos padeciendo ahora, al anotar:

Un analfabeto será aquel que no sepa dónde ir a buscar la información que requiere en un momento dado para resolver una problemática concreta. La persona formada no lo será a base de conocimientos inamovibles que posea en su mente, sino en función de sus capacidades para conocer lo que precise en cada momento

No me avergüenza confesar que fue la primera vez que oía hablar de Toffler. La obsesión del cinéfilo empedernido que fui entonces me hacía creer que a un crítico de cine esos asuntos de tecnologías y comunicación no eran de su incumbencia. Los críticos cubanos de ahora seguimos haciendo lo mismo que González Manet describiera en su texto le hicieron a Toffler en su momento: ignorarlo.

Eso tiene su explicación en tanto todavía vemos el fenómeno de la revolución digital como algo que no afecta la noción primigenia que heredamos del cine, y que persiste en ser una noción esencialmente esteticista. A pesar de todas las revoluciones tecnológicas que ha vivido el cine, la crítica local permanece ajena a esos cambios: como en Los sobrevivientes de Titón, encerrados en su hermosa mansión habitada por una legión de prejuicios y fantasmas parisinos. Así que, quince años después de aquel Taller de la Crítica Cinematográfica, sigue siendo raro encontrar en Cuba un crítico que piense al llamado “séptimo arte” como parte de las contradicciones que vienen generando de modo exponencial las nuevas tecnologías, las cuales ya han afectado las maneras en que actualmente se hace y consume el audiovisual. Lee el resto de esta entrada

POST HIEROSCOPIA 2016

El término Hieroscopia alude al método de adivinación a través del cual se examinan las vísceras de un animal con el fin de leer el futuro. Hace seis años un grupo de jóvenes de Nuevitas (ciudad ubicada en la costa norte de Cuba), y sin ninguna formación académica, decidió impulsar un proyecto que les permitiera canalizar sus inquietudes de creación audiovisual, y apelaron al pez como el animal que les podía ayudar a recibir pronósticos confiables: no sé si las lecturas que hicieron entonces les alcanzó para ver que podían llegar a esta sexta edición, contando con la presencia del mismísimo Fernando Pérez, el director más destacado del cine cubano de los últimos veinte años, quien accedió incluso a ser dirigido como actor en uno de los cortos filmados durante el evento.

Han sido tres días (con sus tres noches), mágicos. Para que entiendan el énfasis de mi adjetivación y mi entusiasmo, tienen que ubicarse en el mapa de Cuba y averiguar dónde es que está ocurriendo desde hace seis años este evento vinculado al audiovisual. Nuevitas está muy lejos de La Habana o Santiago de Cuba. Incluso, está muy lejos de Camagüey. Hablamos de una ciudad que en su momento se soñó como uno de nuestros paradigmas de urbes industriales, pero que hoy no puede dejar de mostrar la factura que pasó el Período Especial, y las dificultades económicas que en sentido general afecta al país.

Vivir y soñar en Nuevitas nunca será lo mismo que vivir y soñar en La Habana o en Camagüey. No hay wifi en los parques. No hay cajeros automáticos u otros signos de modernidad tecnológica. Y la playa donde la gente se baña está lejos de parecerse a Varadero o Santa Lucía. Pues bien, en este lugar donde el día a día se hace más difícil que en otros, se organiza este evento que está pensando audiovisualmente a la comunidad desde la comunidad.

En el par de entrevistas que me hicieron en estos días quise resaltar que el gran valor que le veo al evento, tiene que ver menos con lo estéticamente cinematográfico (aunque la búsqueda de una excelencia audiovisual está entre las metas de sus creadores) que con lo comunitario. Todavía no alcanzamos a entender que la llamada alfabetización audiovisual, si la queremos más efectiva que formal, tendría que comenzar desde la base (desde la comunidad), y en Nuevitas, este grupo de jóvenes ha conseguido captar la importancia de esa estrategia. Lee el resto de esta entrada

SALVANDO AL HÉROE DE CULTO

Esta es mi más reciente contribución al sitio Progreso Semanal, en este caso hablando sobre el documental Héroe de culto, del realizador Ernesto Sánchez.

SALVANDO AL HÉROE DE CULTO

La relación de los “héroes” con el cine siempre ha resultado problemática. De acuerdo a la tradición, un héroe es ese individuo que, en algún momento consigue nombradía gracias a determinadas acciones públicas donde no puede faltar el sacrificio por los demás; mas la excepcionalidad de los héroes no siempre es reconocida como se merece; Goethe, por ejemplo, apuntaba: “Dicen que no hay héroe para su ayuda de cámara. Pero esto sólo se debe a que el héroe no puede ser reconocido sino por otro héroe. Es, sin embargo, probable que el ayuda de cámara sepa apreciar a sus iguales”.

Paradójicamente, el cine que más se consume (el de la autoproclamada “ficción”, cuando ficción lo puede ser todo), pese a funcionar sobre la base de las proezas que son capaces de ejecutar sus protagonistas, ahora devenidos superhéroes, ha contribuido poco a que entendamos la naturaleza de estos seres excepcionales. Por el contrario, ese inmenso conjunto de películas que nos muestran a hombres que emulan con los dioses, lejos de humanizarnos el drama existencial con que invariablemente han tenido que lidiar, y con ello mostrárnoslos de carne y hueso, terminan desplazándolos al reino de lo inverosímil.

Eso explica la oposición radical de un Cesare Zavattini, que en los inicios de los sesenta le escribía a Alfredo Guevara:

“Yo estoy contra los personajes “excepcionales”, estoy contra los héroes, he sentido siempre mi odio instintivo contra ellos. Me sentía ofendido, excluido junto con millones de otros seres.

Todos somos personajes. Los héroes crean complejos de inferioridad en los espectadores. Ha llegado la hora de decir a los espectadores que son ellos los verdaderos protagonistas de la vida. El resultado será una llamada constante a la responsabilidad y a la dignidad de cada ser humano”

José Martí sigue siendo nuestro gran Héroe (así, con mayúscula), el paradigma hasta ahora insuperable de cubano que dedicara toda su vida (y la entrega en combate) a la construcción de una nación para el bien de todos. El cine de ficción ha intentado describir, sin demasiada suerte, la excepcionalidad de una existencia así. Es cierto que tenemos una película como El ojo del canario, donde Fernando Pérez nos muestra a un Martí más humano, más parecido a nosotros, pero en sentido general lo que predomina es el retrato de una nobleza que casi siempre termina desestimulando la complicidad, toda vez que nos condena a la condición de frustrados epígonos. Lee el resto de esta entrada

HIEROSCOPIA 2016 EN NUEVITAS

Dentro de un rato estaré saliendo hacia Nuevitas, con el fin de participar en la sexta edición del evento Hieroscopia. Saber que el realizador Fernando Pérez nos acompañará en estos días, le añade una dosis importante de atractivo, pero ya desde antes me interesaba asistir.

Será mi primera vez allí, y como le comentaba al anfitrión principal Pedro Martín Navarro, principal animador de este evento cinematográfico que no se parece a ninguno de los otros que se organiza en el país, lo que me seduce de su proyecto es que parte de la comunidad, y centra toda su atención en el desarrollo de la misma.

Pedro es un excelente amigo que no se cansa de llamarme “maestro”. No quiero pecar de demasiado modesto, pero cuando me preguntó (con miras a conformar su programa) cuál sería exactamente mi contribución, le dije (recordando a Unamuno) que a mí me gustaría aportar una parte de esa levadura intelectual que necesita el pan que, al final, tendríamos que hacer entre todos.

Así que le propuse abordar el uso creativo de las nuevas tecnologías, en función de las memorias locales. No sé qué saldrá de estos intercambios, pero voy dispuesto a aprender. La comunidad de jóvenes realizadores de Nuevitas seguramente me enseñarán muchísimas cosas que uno, atento a la historia global del cine, tiende a pasar por alto. Nos vemos a la vuelta.

Juan Antonio García Borrero

“INTRODUCIÓN AL CINE”, de Luis Álvarez Álvarez y Armando Pérez Padrón

Comparto con los amigos del blog las palabras de presentación del libro “Introducción al cine”, leídas en la UNEAC de Camagüey ayer por el escritor camagüeyano Ernesto Agüero.

PALABRAS SOBRE “INTRODUCCIÓN AL CINE”

A la manera del mítico coronel Aureliano Buendía en “Cien años de soledad”, guardo en mi memoria profunda no el día en que me llevaron a conocer el hielo, sino la primera vez en que me llevaron a una sala de cine. Y digo “me llevaron” con plena conciencia de la expresión, porque en la más temprana infancia me tocó ir allí de la mano de unos tíos, apasionados seguidores del séptimo arte y responsabilizados coyunturalmente con mi cuidado que no sabían qué hacer conmigo cuando las entradas para el estreno en Camagüey de Vértigo (De entre los muertos) de Hitchkock les quemaban los bolsillos. Por fin, como no era posible ni recomendable dejarme solo en casa, me convertí en involuntario espectador del estreno.

Por supuesto que hubiera necesitado al menos unos diez años más para comprender lo que sucedía en la pantalla y por lo mismo miré la película sin verla y esta dicotomía es algo a lo que me quiero referir más adelante. En esa ocasión sentí para siempre el impacto de la sala en penumbras, mientras el murmullo esporádico de los espectadores y los trazos de luz de las linternas de las acomodadoras generaban una atmósfera comparable al ritual de algún culto desconocido por mí en ese entonces y compartido, para mi extrañeza, por el resto de las personas que se hallaban en la sala.

Retomo ahora, a propósito de Introducción al cine, la diferencia semántica entre mirar y ver. Considero que aún en estos tiempos y quizás porque son estos tiempos, son muchos los seres humanos que miran películas sin verlas, pues al igual que sucede con la internet, uno puede ser aplastado por la urgencia de lo cotidiano que está dejando de serlo en forma constante y convirtiéndose en pasado con pasmosa rapidez; se requiere, entonces, al igual que sucede con el contenido de la red de redes, contar con información para informarse y valorar. Se trata de ayudar a comprender que el recurso es parte del discurso, en momentos en que los efectos especiales, unas veces para bien y otras para mal, se constituyen en el verdadero protagonista del film cuando prácticamente desde los orígenes (rudimentarios pero efectivos) fueron parte necesaria del recurso en función de la totalidad del discurso. Lee el resto de esta entrada

REINALDO GUZMÁN IN MEMÓRIAM

Acabo de conocer con mucha tristeza de la muerte de Reinaldo Guzmán en Miami. Para los que siguen la historia del cine cubano a partir únicamente de las películas y sus directores, su nombre no dirá mucho. Para los que sabemos que los cines nacionales deben su existencia al complejo ciclo de producción, distribución y exhibición, ese nombre, sin embargo, resultará esencial. Lo dice alguien que desde una ciudad de provincias (en este caso Camagüey) tiene que agradecer que este vicepresidente del ICAIC, durante su mandato, se esforzara para que la gestión cultural de esa institución se hiciera sentir con toda su fuerza aquí.

Camagüey, en lo que a cines se refiere, le debe mucho a tres vicepresidentes del ICAIC hoy fallecidos: José Manuel Pardo, Pablo Pacheco y Reinaldo Guzmán. En el caso de Guzmán, a él se debe la idea del Multicine Casablanca. Y como la gratitud es la memoria del corazón, no puedo olvidar aquel viaje por carretera que tanto Pacheco y Guzmán hicieron desde La Habana, tan solo para acompañarnos ante las autoridades de Camagüey, en aquel despacho que alguna vez solicitamos con el fin de rescatar las salas cinematográficas del hoy Paseo Temático “La calle de los cines”. Muertos los tres, no quiero imaginar qué pueda pasar en un futuro no muy lejano con esta ciudad fílmica que tanto les debe. Lee el resto de esta entrada

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