Archivo de la categoría: CAMAGÜEY: LO QUE EL CINE SE LLEVÓ

EL SUICIDIO DE LA SABIDURÍA

Esta es una de las propuestas de cubierta para el libro que publicará próximamente la Editorial Ácana (Camagüey). La idea es presentarlo en el mes de abril, en el marco del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales.

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DE LA DOLCE VITA EN CAMAGÜEY…

la-dolce-vita-camagueyDebo confesar que a veces el desánimo se apodera de mí de un modo realmente intimidante. Esto no hay quien lo entienda. Mientras un grupo de personas, apoyadas por la voluntad política y gubernamental del territorio, tratan de promover la imagen de un Paseo Temático del Cine, donde predomine la perspectiva de conjunto, otros ignoran de modo olímpico lo que fue el resultado de estudios auspiciados por la Oficina del Historiador de la Ciudad.

Quizás algunos recuerden la queja que hace año y medio puse en este mismo blog, cuando de modo arbitrario quisieron cambiar el cartel de la barbería “El marido de la peluquera”. Ahora acaban de retirar el anuncio que identifica a la Cafetería “La Dolce Vita”, la cual pertenece al Cimex. Sin que por el medio propongan algún argumento. Sin que el directivo que autorizó que lo quitaran se sienta obligado a dar una explicación.

Definitivamente el Paseo Temático del Cine estará bien lejos de ser lo que queremos, mientras siga predominando ese pensamiento de “islita” que parecen llevar en vena buena parte de nuestros habitantes.

En el diccionario de algunos directivos de la villa parece que la terminología “conexión creativa” todavía no se ha inventado. Pensar en ella nos convierte en seres póstumos.

Juan Antonio García Borrero

CIBERTERTULIA SOBRE NICOLAS GUILLÉN LANDRIÁN EN CAMAGÜEY

invitacion-cibertertuliaMañana comienzan en Camagüey las actividades académicas del “VI Encuentro Científico José Antonio Aponte in memoriam”, y como parte de su programa, nuestra Cibertertulia El Callejón de los Milagros estará dedicada a revisar la obra del documentalista Nicolás Guillén Landrián.

Estas cibertertulias, organizadas por el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual El Callejón de los Milagros, se celebran los últimos jueves de cada mes, y tienen como objetivo combinar el humanismo de las tradicionales tertulias de los cafés con el uso creativo de las nuevas tecnologías.

En esta ocasión estamos invitando a recorrer parte de la obra de quien es considerado uno de los máximos exponentes de la creación documental en Cuba, aunque lamentablemente no goza del merecido reconocimiento público. En el conversatorio proyectaremos los documentales En un barrio viejo (1963) y Los del baile (1965), donde puede apreciarse el modo en que el cineasta se aproxima a la comunidad negra y sus prácticas culturales.

Lo más interesante, sin embargo, estará en el hecho de que aquellos interesados en acceder a las películas de Nicolasito, podrán descargarla de modo gratuito a través de sus dispositivos inteligentes (teléfonos, tablets, laptops, etc), conectándose vía wifi al portal El Callejón de los Milagros (www.callejon.cmg.cu), donde ya están disponibles.

Comparto con los interesados el programa general de actividades, y la nota escrita en su momento por la periodista Lourdes María Mazorra López.

Juan Antonio García Borrero  

 

Programa General José A. Aponte in Memoriam 2017

Día 25

Casa Diversidad Cultural Camagüeyana:

10:00 AM-5:00PM: Acreditación. (24 y 25)

8:30 PM: Cocktail de Bienvenida, Talento Artístico: Grupo “Rumbatá”.

Día 26

Parque Agramonte:

8:30 AM: Depósito de ofrenda floral en la tarja conmemorativa a los 8 líderes ahorcados en la Plaza Mayor.

Casa Diversidad Cultural Camagüeyana:

9:00 AM: Palabras Inaugurales por el Lic. Yoelxy Pilliner López.

9:15 AM: Conferencia “El antirracismo en el pensamiento y la acción de Fidel Castro”, por el Dr. Jorge Veranes Salina.

10:15 AM: Interpretación de Son Entero.

10:40 AM: Merienda

11:00 AM: Conferencia “Caminos que se cruzan: racismo, discriminación y sociedad en Cuba” del MSc. Jorge Santos:

12:30 M: Almuerzo

2:00-5:00 PM: Sesión de trabajo en paneles y/o por comisiones.

Callejón de los Milagros:

6:00 PM: Cibertertulia “Nicolás Guillén Landrián: el fantasma del Café”, por Juan Antonio García Borrero.  Lee el resto de esta entrada

EL ÚLTIMO BOHEMIO (2016), de Carlos León

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Ayer un grupo de personas nos reunimos en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo para ver El último bohemio (2016), documental de Carlos León que aborda la figura del trovador camagüeyano Miguel Escalona (1949- 2001).

Hay que agradecerle al cantautor Silvio Rodríguez la iniciativa. Definitivamente Camagüey tiene en el juglar uno de los más efectivos promotores de sus principales valores. No solo estoy hablando de que bastaría escuchar los primeros acordes de “El Mayor” para pensar de inmediato en este región cubana, sino que en varias ocasiones Silvio ha hablado en público de personalidades agramontinas, como el escritor José Rodríguez Lastre (Nikitín), que lamentablemente no alcanzan en nuestro medio toda la visibilidad que se merecen.

Es bueno que, de pronto, el mapa cultural de Camagüey se esté expandiendo gracias al audiovisual: me refiero a esas acciones cinematográficas que van recuperando a protagonistas relegados por diversas circunstancias a las sombras. Pensemos en Severo Sarduy, rescatado por Oneyda González y Gustavo Pérez. ¿Cuánto terreno no queda aún por explorar?

En el caso de El último bohemio, digamos que los objetivos estaban bien claros en términos audiovisuales: traer ante nuestros ojos el legado de un creador que durante un buen tiempo inyectó vitalidad a nuestro panorama cultural. La evocación que dentro del filme hacen los amigos se agradece, porque nos ayuda a humanizar a una figura que en vida fue controvertida, irreverente.

Confieso que gracias al documental pude recuperar a un Miguel Escalona que se me había quedado en la memoria con una tonalidad más bien única, amable. Tuve la suerte de conocerlo hacia el final de su vida, de escuchar su trova con trago y sin trago. Y no sé por qué siempre que lo evocaba terminaba imponiéndose la imagen del trovador bonachón, todo el tiempo abierto a las bromas, con el respaldo de su inseparable guitarra.

Nada sabía de su pasado “incómodo”. Esa canción dedicada al Festival de la Música Popular del año 70, a la que Silvio Rodríguez alude en el documental, para mí era sencillamente impensable en su repertorio. Trato de imaginar un canto como esa en una fecha como aquella, y me erizo. Como lamento ahora no haberle preguntado a Escalona sobre esa época vivida, sobre sus encontronazos con el pensamiento sectario, y sobre todo, sobre su resistencia….

Ojalá que El último bohemio nos permita abrir ventanas a un mundo que permanece ignorado en Camagüey, sumergido. Y sobre todo que nos devuelva al Escalona que a través de la música, nos hablaba de su inmenso amor a la vida.

Juan Antonio García Borrero

HOY, EN NUEVO MUNDO, “CALALÚ” (2016), de Alberto Santos

Hoy 28 de diciembre, Día de los Inocentes, el cinematógrafo Lumiére cumple un nuevo aniversario de su aparición pública. Y en Camagüey lo estaremos festejando con la segunda parte de la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros”, hablando de lo sucedido en el recién finalizado Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

calaluAsí que nada mejor que proyectar y debatir el documental Calalú (2016), de Alberto Santos, con guión de Yanetsy León. Una historia conmovedora que nos introduce en un universo mágico, natural, que a muchos (acostumbrados al urbanocentrismo) pareciera que ya no existe.

Ayer en Nuevo Mundo, a propósito de la proyección de Severo secreto (2016), un grupo de amigos comentábamos la importancia de la mirada documental a la hora de preservar la memoria histórica de la nación. Pero no se trata, obviamente, solo de mirar al exterior. También hacia el interior de la nación permanecen en las sombras determinados actores que contribuyen a darle unidad a esa identidad nuestra en permanente construcción.

Calalú se asoma de un modo poético a una de esas zonas de la Cuba sumergida que no suele aparecer en nuestras conversaciones más habituales. Y nos humaniza a ese “otro” que los turistas visitan de un modo apresurado y superficial, regresando a sus respectivos países con la imagen del descendiente de aborigen que aún puede localizarse en Cuba.

Una gran suerte que los cinéfilos camagüeyanos podamos despedir el año 2017 con este regalo hecho precisamente en Camagüey.

Juan Antonio García Borrero

MI AMIGA DISLEY ORAMA

Disley OramaComo la vida es un constante canje de ganancias y pérdidas, no ha dejado de afectarme la noticia de que Disley Orama Esquivel, directora del Centro Provincial del Cine de Camagüey en lo últimos diez años, acaba de pedir la renuncia a su cargo por razones de salud.

Desde el año pasado ya no trabajo allí, pero siento su salida como si todavía fuese su subordinado. A mi juicio, el Centro de Cine de Camagüey ha conocido dos períodos realmente brillantes, gracias a que en ambos momentos sus respectivos directores (Armando Pérez Padrón y Disley Orama) han sido genuinos líderes de la gestión cultural, y han sabido conformar equipos de trabajo sumamente eficientes. No quiero que se me acuse de chauvinista, ni de establecer absurdas comparaciones, pero no conozco en el resto del país otro Centro donde la defensa del cine como arte haya tenido tanta sistematicidad.

Si escribo este post hoy es porque corremos el riesgo de que lo realizado por Disley al frente del Centro caiga pronto en el olvido. Disley hizo su tesis de Maestría con el título de “Historia de la fundación y primeros años del teatro Ramón Virgilio Guerrero de la ciudad de Camagüey”, pero como los otros somos los que escribimos los libros publicados en editoriales nacionales, o tenemos un perfil más o menos público dentro del sistema de la cultura, pues enseguida se asocia todo lo realizado en Camagüey, en lo que a cine se refiere, exclusivamente a Luciano Castillo, Armando Pérez Padrón, o el que firma esto.

No le quito méritos a nadie, pero lo que intento es que no caigan en el olvido esas decisiones del directivo principal, sin las cuales hoy Camagüey sería otra de las tantas ciudades que carecen de cines, o en donde a pocos les importa la suerte final de esta zona de nuestra vida: honrar, ya lo han dicho muchas veces, honra. Lee el resto de esta entrada

PENSANDO EN NUEVA YORK, CAMAGÜEY, Y LOS MILAGROS

Desde hace algunas semanas ando con el cuerpo en Nueva York y la cabeza en Camagüey. O dicho de otro modo: con el lado izquierdo del cerebro en La Gran Manzana, y el derecho en “El Callejón de los Milagros” de nuestro Paseo Temático vinculado al cine.El Callejon de los Milagros

No importa que la despampanante publicidad que viene sobre uno mientras se camina la Quinta Avenida o Broadway, me recuerde de un modo más bien brutal que vivimos en un lugar marcado por el subdesarrollo. Y no importa que admitamos que la precariedad tecnológica y la disponibilidad de recursos financieros van a impedir que muchos de los sueños de animación de ese lugar se cumplan de inmediato. Pero si sigo soñando con impulsar en Camagüey este proyecto de animación socio-cultural “El Callejón de los Milagros”, es porque siento que con su desarrollo, estaríamos impulsando no un proyecto más, sino en todo caso, un conjunto de actitudes creativas que beneficiaría a la comunidad. Lee el resto de esta entrada

POLÍTICAS CULTURALES EN LA ÉPOCA DE LO TRANSNACIONAL

Hace un par de días pude almorzar en Nueva York con el joven Jesús Hernández Bach. Fui entusiasmado al almuerzo porque hacía poco había leído en On Cuba esta entrevista donde Jesús habla de la compañía de gestión audiovisual que acaba de crear acá en La Gran Manzana.

Recuerdo que tan pronto la leí, le envié el link a mi otra gran amiga Mileydy Artiles, directora de fotografía que vive en Miami. Ellos no se conocen, pero tienen varios puntos en común: nacieron en Camagüey, estudiaron en la FAMCA, y ahora viven fuera de Cuba. Y lo más difícil: no han querido renunciar a esa gran quimera en cualquier parte del mundo que es querer hacer un “cine diferente”.

Como yo sigo viviendo en Camagüey, y defendiendo la utopía de impulsar la creatividad audiovisual, ya no desde Cuba, sino desde esa ciudad separada por 500 kilómetros de la capital, no pude evitar preguntarme cuánto no hemos perdido los camagüeyanos por no saber retener a los talentos locales.

El asunto es complejo, y precisamente porque es complejo demandaría de análisis sistemáticos, de debates transparentes y argumentados. Pero lamentablemente, hay que decirlo por lo claro, en Cuba las políticas culturales no se discuten y mucho menos se actualiza, pues para la mayoría ya fue escrita para siempre. A mí en lo personal me alarma sobremanera que, sobre todo después del 17D, se esté consolidando un discurso donde los intelectuales aparecen como los más “vulnerables” de la sociedad cubana, justo porque cuestionan las interpretaciones dogmáticas.

Yo no digo que en Cuba no existan intelectuales que ahora mismo defienden posiciones que van dirigidas a consolidar el neocolonialismo. Pero me parece mucho más cuestionable la posición de esos analistas políticos que supeditan la cultura a una ideología única (la que defienden ellos), como si la cultura no fuera algo vivo que necesita ser examinado desde los más disímiles ángulos.

A mí en lo personal me encantaría contribuir a que Camagüey se convirtiera, en lo que el audiovisual expandido se refiere, en una suerte de foco aglutinante, pero para ello necesitaríamos que las políticas culturales mirasen menos a la política que hasta ahora hemos conocido, y mucho más a la cultura, para desde allí volver a mirar la política. Porque es en la cultura donde podríamos construir ese consenso que articule de modo civilizado nuestras diferencias más profundas, siempre pensando en el bien del conjunto de comunidades que conforman la nación.

Juan Antonio García Borrero

LOS TIEMPOS DE NUEVO MUNDO

Nuevo Mundo en dos tiempos

Para los camagüeyanos, estas dos fotos de la sala Nuevo Mundo en épocas diferentes, aún con su inmovilidad, deben ser lo suficientemente reveladoras de la incesante dinámica a la que ha estado sometida la institución.

Los que las miren por encima, apenas advertirán dos fachadas diferentes. Pero ya lo comentaba Bergson: la forma es sólo una instantánea de una transición. Detrás de estas dos fotos se esconde una intensísima historia cultural que aún está por contarse, y que justo este año arriba a las tres décadas de actividad institucional. Una historia donde los camagüeyanos fueron testigos de la creación de la primera sala de video públicadel país, exactamente el domingo 2 de noviembre de 1986, con la exhibición del filme El joven maestro (The Young Master/ 1980), de Jackie Chan.

Para un historiador formado según los cánones que dicta la tradición de la disciplina, treinta años es nada. Y, sin embargo, en el caso de Nuevo Mundo ya podemos hablar de artefactos que forman parte de la pre-historia de ese audiovisual que hoy consumimos. ¿Quién se acuerda ahora mismo de aquellos cassettes Betamax que se utilizaban para proyectar las primeras películas?, ¿cuándo y debido a qué podemos localizar el cambio a los VHS, y qué implicó eso para programadores y públicos?, ¿en qué medida ha afectado, para bien o para mal, la entrada a escena del DVD y el Blu-Ray?

Narrar la historia de una institución cultural supone mucho más que el inventario positivista de sus actividades. El público que ha acudido a Nuevo Mundo siempre ha sido diferente al de Casablanca, por ejemplo, lo cual supone la existencia de un pacto no escrito que valdría la pena explorar desde diversos ángulos. Y no estoy hablando solamente de ese público fiel a los Talleres de la Crítica Cinematográfica, o al Cine-Club Francois Truffaut, o a El Almacén de la Imagen, sino del público (o los públicos) en sentido general. Lee el resto de esta entrada

RECUERDO DE UN PARQUE Y SUS MILAGROS

Ahora que el proyecto de animación de El Callejón de los Milagros comienza a ver la luz, recupero esta crónica que escribí justo cuando comenzaban a demoler aquel pequeño parque que existía entre los cines Casablanca y Encanto.

Leer el texto casi tres años después, y mirar las fotos de aquel momento provoca en mí un estremecimiento colosal. ¿Así que eso es lo que de modo vago llamamos “viajar al futuro”?; y ahora que el futuro es presente, casi pasado otra vez, ¿entonces qué?

JAGB

UN PARQUE, UNA DESPEDIDA

Parque de los cinesYa empezaron a demoler el parquecito que estaba entre los cines Casablanca y Encanto de Camagüey. Y el local del fondo que durante mucho tiempo funcionó como Departamento de Promoción Cinematográfica, y del cual fui jefe durante más o menos quince años. Todo esto a propósito del “Paseo temático del cine” que tendremos en el 2014 por el aniversario 500 de la ciudad.

Durante los noventa del siglo pasado, ese pequeño parque tuvo su hechizo colectivo. Allí se congregaban sobre todo la gente joven para ver los fragmentos de películas y los videos musicales que exhibíamos en un televisor debidamente amplificado. Y entre musicales y avances, el viejo Tororico anunciaba las películas que se exhibían por esos jornadas en los cines.

Dentro de unos días nada quedará físicamente de ese lugar. Nada, salvo las fotos que estoy tomando, entre curioso y expectante, de ese proceso persistente de demolición. Los historiadores, en un futuro, tal vez hablen de un modo vago de que allí, alguna vez, existió algo que los pobladores de entonces llamaban “el parquecito de los cines”. Pero en sentido general, lo único que los nuevos moradores percibirán (hasta que a su vez dejen de verlo por el exceso de costumbre) será ese nuevo paso peatonal que los de ahora estamos proyectando en nuestras mentes.

Entonces los futuros camagüeyanos verán ese elegante bar Casablanca que aún no existe, pero que en mis sueños presentes se me antoja como el único lugar de la ciudad donde se podrá escuchar hasta el amanecer (¡ay, Nueva Orleáns, cuánto me has marcado!) buenas descargas de jazz, en medio de fotos que remiten al “cine negro”, al cine de las mujeres fatales que miran a cámara con su cigarrillo a medio consumir, y obliga al buenazo de Rick (Bogart) a rogarle a Sam (Dooley Wilson) que toque por enésima vez la dichosa “As Time Goes By”.

No quiero parecer demasiado enfático en estos apuntes que hago. Exaltar demasiado lo que va quedando naturalmente atrás, en el fondo no está haciendo otra cosa que enmascarar el miedo a lo nuevo. Y nos coloca sin querer al borde del ridículo permanente. Lo auténtico estaría, en todo caso, en dejar una nota serena que haga saber de modo escueto y sin estridencia que allí existió algo que fue importante para la gente de entonces. Nada más.

Tal vez deba corregir lo anterior: la gente de entonces es apenas el individuo que soy yo mismo. El que ahora se asoma a este parque que está a punto de desaparecer y congela en una foto el instante preciso en que un pedazo de muro cae cerca de mis pies, provocando un estruendo similar al de algún portazo feroz en víspera de un divorcio tempestuoso. Para el caso, el divorcio del cine tal como lo entendíamos el siglo pasado con la nueva época.

Como amante empedernido que he sido de ese cine que nos deja, imprimiré esa foto, y al dorso anotaré una de las tantas greguerías de Ramón Gómez de la Serna: “Donde rompen los amantes para siempre queda el monumento de su despedida. Lo volverán a ver intacto y marmóreo cuantas veces pasan por este sitio”.

Juan Antonio García Borrero