Archivo de la categoría: DOCUMENTALES CUBANOS

LOS MEJORES DOCUMENTALES DEL ICAIC

Hace unos días publicamos una parte de la consulta convocada por la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica en el año 2008. Ya en aquel momento decíamos que toda encuesta siempre será en el fondo una gran provocación, pero ayudan a orientarse en medio de ese gran oceáno de imágenes y sonidos em que vivimos. Hoy compartimos la relación de documentales que los especialistas eligieron como los más destacados. (JAGB)

DOCUMENTALES CON MÁS VOTOS

NOW

(1965)/ 6’/ Director: Santiago Alvarez/ Montaje de noticieros y fotos sobre la lucha de los negros norteamericanos contra la discriminación racial (54 votos)

POR PRIMERA VEZ

(1967)/ 10’/ Director: Octavio Cortázar/ Las Unidades de Cine Móvil del ICAIC visitan un apartado lugar de las montañas orientales. Impresiones y opiniones de los campesinos de la zona que ven cine por primera vez (43 votos)

SUITE HABANA

(2003)/ 90’/ Director: Fernando Pérez/ Panorámica de uma ciudad en la que la multiplicidad de rostros y lugares se entrecruzan con las memorias de personajes anónimos. Seres sumamente peculiares que representan una curiosa diversidade de grupos sociales que viven en La Habana de hoy.  (38 votos)

COFFEA ARÁBIGA

(1968)/ 18’/ Director: Nicolás Guillén Landrián/ De forma novedosa y con un montaje experimental se aborda el cultivo del café, su proceso agrario e industrial (30 votos)

LBJ

(1968)/ 18’/ Director: Santiago Alvarez/ Sátira, a la vez que síntesis histórica y didáctica, de la violencia en los Estados Unidos, dada mediante los asesinatos de Martin Luther King, John y Robert Kennedy (18 votos)

VAQUEROS DEL CAUTO

(1965)/ 30’/ Director: Oscar Valdés/ El trabajo ganadero y los rasgos sicológicos de los hombres que se dedican a él dados a través de la vida de los vaqueros de la zona del río Cauto, en la provincia de Oriente.  (18 votos)

OCIEL DEL TOA

(1965)/ 17’/ Director: Nicolás Guillén Landrián/ Visión poética de los hechos y la vida a lo largo del río Toa. (17 votos)

CICLÓN

(1963)/ 22’/ Director: Santiago Alvarez/ El paso del ciclón Flora por las provincias de Oriente y Camagüey en octubre de 1963. Trabajos de salvamento y evacuación. (16 votos)

NOSOTROS LA MUSICA

(1964)/ 66’/ Director: Rogelio París/ La música, las canciones y los bailes cubanos más populares presentados en una mezcla de free cinema y revista musical. (15 votos)

HANOI MARTES 13

(1967)/ 34’/ Director: Santiago Álvarez/ La vida y la lucha por la libertad del pueblo vietnamita, partiendo del primer día en que comenzaron los bombardeos a la ciudad de Hanoi. (12 votos)

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EL ÚLTIMO BOHEMIO (2016), de Carlos León

miguel-escalona

Ayer un grupo de personas nos reunimos en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo para ver El último bohemio (2016), documental de Carlos León que aborda la figura del trovador camagüeyano Miguel Escalona (1949- 2001).

Hay que agradecerle al cantautor Silvio Rodríguez la iniciativa. Definitivamente Camagüey tiene en el juglar uno de los más efectivos promotores de sus principales valores. No solo estoy hablando de que bastaría escuchar los primeros acordes de “El Mayor” para pensar de inmediato en este región cubana, sino que en varias ocasiones Silvio ha hablado en público de personalidades agramontinas, como el escritor José Rodríguez Lastre (Nikitín), que lamentablemente no alcanzan en nuestro medio toda la visibilidad que se merecen.

Es bueno que, de pronto, el mapa cultural de Camagüey se esté expandiendo gracias al audiovisual: me refiero a esas acciones cinematográficas que van recuperando a protagonistas relegados por diversas circunstancias a las sombras. Pensemos en Severo Sarduy, rescatado por Oneyda González y Gustavo Pérez. ¿Cuánto terreno no queda aún por explorar?

En el caso de El último bohemio, digamos que los objetivos estaban bien claros en términos audiovisuales: traer ante nuestros ojos el legado de un creador que durante un buen tiempo inyectó vitalidad a nuestro panorama cultural. La evocación que dentro del filme hacen los amigos se agradece, porque nos ayuda a humanizar a una figura que en vida fue controvertida, irreverente.

Confieso que gracias al documental pude recuperar a un Miguel Escalona que se me había quedado en la memoria con una tonalidad más bien única, amable. Tuve la suerte de conocerlo hacia el final de su vida, de escuchar su trova con trago y sin trago. Y no sé por qué siempre que lo evocaba terminaba imponiéndose la imagen del trovador bonachón, todo el tiempo abierto a las bromas, con el respaldo de su inseparable guitarra.

Nada sabía de su pasado “incómodo”. Esa canción dedicada al Festival de la Música Popular del año 70, a la que Silvio Rodríguez alude en el documental, para mí era sencillamente impensable en su repertorio. Trato de imaginar un canto como esa en una fecha como aquella, y me erizo. Como lamento ahora no haberle preguntado a Escalona sobre esa época vivida, sobre sus encontronazos con el pensamiento sectario, y sobre todo, sobre su resistencia….

Ojalá que El último bohemio nos permita abrir ventanas a un mundo que permanece ignorado en Camagüey, sumergido. Y sobre todo que nos devuelva al Escalona que a través de la música, nos hablaba de su inmenso amor a la vida.

Juan Antonio García Borrero

HOY, EN NUEVO MUNDO, “CALALÚ” (2016), de Alberto Santos

Hoy 28 de diciembre, Día de los Inocentes, el cinematógrafo Lumiére cumple un nuevo aniversario de su aparición pública. Y en Camagüey lo estaremos festejando con la segunda parte de la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros”, hablando de lo sucedido en el recién finalizado Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

calaluAsí que nada mejor que proyectar y debatir el documental Calalú (2016), de Alberto Santos, con guión de Yanetsy León. Una historia conmovedora que nos introduce en un universo mágico, natural, que a muchos (acostumbrados al urbanocentrismo) pareciera que ya no existe.

Ayer en Nuevo Mundo, a propósito de la proyección de Severo secreto (2016), un grupo de amigos comentábamos la importancia de la mirada documental a la hora de preservar la memoria histórica de la nación. Pero no se trata, obviamente, solo de mirar al exterior. También hacia el interior de la nación permanecen en las sombras determinados actores que contribuyen a darle unidad a esa identidad nuestra en permanente construcción.

Calalú se asoma de un modo poético a una de esas zonas de la Cuba sumergida que no suele aparecer en nuestras conversaciones más habituales. Y nos humaniza a ese “otro” que los turistas visitan de un modo apresurado y superficial, regresando a sus respectivos países con la imagen del descendiente de aborigen que aún puede localizarse en Cuba.

Una gran suerte que los cinéfilos camagüeyanos podamos despedir el año 2017 con este regalo hecho precisamente en Camagüey.

Juan Antonio García Borrero

ENTREVISTA CON ERNESTO SÁNCHEZ, DIRECTOR DE “HÉROE DE CULTO”

Formé parte del jurado que evaluó las obras que concursaron en la pasada Muestra Joven del ICAIC. No creo ser demasiado indiscreto si digo que Héroe de culto fue el material que desde el inicio de su proyección nos puso a todos los miembros en un mismo estado de ánimo. Y por unanimidad se le entregó el Premio al mejor documental.

Pero más allá de los premios, que siempre será algo muy discutible, a mí el material me interesa porque es capaz de mostrar continuidad en los jóvenes, de esa tradición crítica que los fundadores del ICAIC supieron inyectar a la producción del momento.

En el caso de este documental, hay una conexión directa con aquello que Titón hacía en La muerte de un burócrata, cuando al inicio de la película nos mostraba la mecanización del culto al héroe, la cual terminaba implicando la muerte del personaje que desencadena todo lo que ocurre en el filme.

Este es un asunto que lejos de perder vigencia, sigue haciéndose más crítico, como recientemente anotara en este mismo blog. Que un joven realizador como Ernesto Sánchez haga uso de su cine para llamar la atención sobre ello me parece sumamente estimulante. Comparto ahora la entrevista publicada en El Caimán Barbudo.

JAGB

PD: El trailer puede verse aquí.

ERNESTO SÁNCHEZ: DEL HASTÍO A LA PASIÓN

Por: María Antonieta Colunga

Ernesto Sánchez director Heroe de cultoCon apenas seis o siete años, Ernesto Sánchez tenía una opinión radical respecto al cine: “Me parecía una cosa muy aburrida”. Ser el hijo de su padre, el realizador cubano Jorge Luis Sánchez, lo había llevado a conocer el mundo audiovisual de afuera hacia dentro, empezando por las tripas: “tengo flashazos en la memoria de haber estado en los sets de filmación de Hello Hemingway y El verano feliz de la señora Forbes; pero eso de ver cómo repetían tomas y más tomas; mira, yo era un niño, y estaba para jugar y hacer bulla. La verdad es que aquello me resultaba muy tedioso.”

Su repulsión por las películas (o por la realización de estas), lo llevó al punto de perderse, “sin miserias”, el rodaje de la escena de Madagascar en que Fernando Pérez muestra una Habana abierta de brazos desde lo alto de sus azoteas. “Yo venía de la escuela y veo que hay como una revolución formada, varias cámaras en lo alto de mi edificio. Qué va, me fui huyendo de aquel lugar. Quizá ahora te diga que me arrepiento, pero en aquel momento estaba plenamente convencido de que… no estaba pa´ eso”.

Pero por suerte, al niño crecido le dio luego por ir al Chaplin, y en la inmensidad sin límites de lo oscuro descubrió, sin costuras, esa imagen última, el significado final de tantos “¡corten!”. Entonces se desató una sed insaciable por ver películas, por conocer y entender; y vinieron los estudios en la FAMCA, la asistencia de dirección y la realización de obra propia. Lee el resto de esta entrada

LA PELÍCULA (2015), de Janis Reyes y Colin Costes

De haber tenido algo de tiempo me hubiese gustado iniciar un intercambio con el crítico Antonio Enrique González Rojas, a propósito de este artículo que escribe sobre el documental La película (2015), de Janis Reyes y Colin Costes. Estoy de acuerdo en que el crítico no debe ser un censor, mucho menos en esta época en que lo trash, gracias a Youtube y sucedáneos, casi que figura como una virtud a la hora de la recepción.

El crítico (y el documentalista) debe examinar el fenómeno (el que sea) con naturalidad, pero yo creo que también debe hacer uso de ese papel donde le toca iluminar zonas asociadas a la responsabilidad del cine (más el documental), más allá de lo hedonista.

Yo no le pediría a las realizadoras un sermón en cuanto a esto, pero sí más elementos para entender en su complejidad el fenómeno. De todos modos, lo que pienso en cuanto a la película ya lo expresé en su momento aquí. Ahora lo ideal sería que otros propiciaran un buen debate alrededor del asunto.

Juan Antonio García Borrero

A CUBAN MOVIE O EL MAKING OF DE UN EXORCISMO PSICOSOCIAL

Por: Antonio Enrique González Rojas | 3 de mayo de 2016

la pelicula documentalUno de los muchos desfases entre mi palmarés personal de la 15 Muestra Joven ICAIC y las decisiones del jurado oficial es el documental La película (Janis Reyes y Colin Costes, 2015). Resulta una suerte de enjundioso making of del filme (muy) independiente cubano Corazón cubano (2014), que fue rodado durante más de un año por un grupo de habitantes del barrio de Jesús María, y luego distribuido por canales (muy) alternativos. Sobre todo, estuvo destinada al cosmos barrial de sus creadores, donde gozó de enorme éxito, redundante sobre todo en la legitimación social de estos y —como testimonian ellos mismos—, en su reivindicación social.

Inevitablemente, La película conecta en intención y concepto con el ya clásico de la documentalística mundial American Movie (Chris Smith y Sarah Price, 1999), largometraje que sigue el espinoso pero pintoresco camino vital y fílmico (elementos que se funden por completo) del white trash centrosureño estadounidense Mark Borchardt, en su empeño por filmar su corto de terror Coven (Aquelarre), con el que a su vez financiará su largo Northwestener, de semejante género. Sujeto marginal, pobre, desconocedor casi absoluto del cine, tanto en lo técnico como en lo artístico, está movido solamente por un tesón admirable que durante más de una década de su vida lo guía para conseguir su propósito. Creador que pudiera clasificarse como naif, paso a paso redescubre el arte fílmico, lo crea desde el cero casi absoluto. Nunca vemos su obra, apenas algunas secuencias. Pero no importa, pues el proceso y su personalidad se convierten en los ejes de interés del documental de marras. Y sobre todo, la pasión. Lee el resto de esta entrada

MARINA (2015), de Haliam Pérez

Este documental que ahora reseña en IPS la estudiosa Mayté Madruga compitió en la pasada Muestra Joven del ICAIC.

MARINA: ENTRE FAMILIA, EMIGRACIÓN Y PATRIA

La construcción de la madre a través de la mirada de un extraño.

Por Mayté Madruga Hernández

cine-documental-marina-583x388Marina, largo documental presentado en la Muestra Joven ICAIC 2016, no puede ser descrita con tema generales y generalistas. Si se fuera a hacer este ejercicio se diría que es un largo sobre la emigración, sobre la Patria, o sobre la memoria.

Ópera prima de Haliam Pérez, convergen en el material su familia devenidos en personajes: su abuela, Caridad Marina Pérez; su tía Odalys Pérez; y sus tíos Jacinto Pérez y Arturo Pérez.

La mirada de este documental inevitablemente se convierte en la mirada de Haliam no solo por la relación intrínseca establecida entre los dispositivos cinematográficos referentes a la dirección y a la cámara, sino porque realmente Pérez no mira a una familia cualquiera sino a la suya, y aunque esta subjetividad queda declarada desde el mismo principio del audiovisual, la misma se le escapa al propio realizador, que aunque no aparece en cámara, propiamente dicho, se torna así mismo en personaje a analizar.

No es un recurso original, ni inexplorado, que el cineasta se convierta en personaje de lo que filma. Pero en Marina la relación establecida entre cámara y director toma ciertamente matices aún más tristes. Los personajes de los documentales suelen reaccionar ante la cámara de diversas maneras, pero lo más usual es que se empoderen e intenten exponer sus puntos de vista o incluso sacar beneficios, cuando el material adquiere cariz de denuncia; o que se intimiden por esta y representen una realidad ideal. Este vendría siendo el último caso para los personajes de Marina, quienes aparentemente recrean una “normalidad” ante cámara, pero más avanzado el metraje se muestra que la representación no es solo para el dispositivo fílmico, sino para el director/familiar/personaje. Lee el resto de esta entrada

IVÁN NÁPOLES, PREMIO NACIONAL DE CINE 2016

Me ha dado muchísimo gusto escribir este artículo sobre Iván Nápoles para el sitio Progreso Semanal. La entrega que le hacen del Premio Nacional de Cine es merecidísima, y sería una excelente oportunidad para reestrenar a lo largo y ancho de Cuba el documental de Isabel Santos Viaje al país que ya no existe. Poco a poco la historia fangosa del cine cubano (esa que contrasta con la historia de neón, o sea, la historia representada generalmente por directores y actores alabados en festivales donde se estrenan las cintas) comienza a ganar naturalidad entre nosotros.

JAGB

El hombre de la cámara: Premio Nacional de Cine 2016

Juan Antonio García Borrero • 5 de marzo, 2016

Hasta hace poco, la lectura canónica del cine cubano depositaba casi toda la responsabilidad de la creación en el director. Así, Titón, García-Espinosa, Santiago Álvarez, Solás, entre otros, serían los demiurgos que iluminaron con sus ideas a quienes trabajaron en función de sus indicaciones. Esta manera trasnochada de ver el proceso creador apenas reparaba en las contribuciones de aquellos que, encargándose de lo que otras veces he llamado “oficios invisibles”, posibilitaban el sentido último de lo que el espectador vería finalmente en pantalla.

Por eso la entrega del Premio Nacional de Cine al director de fotografía Iván Nápoles (La Habana, 9 de noviembre de 1933) viene a ser otro capítulo importante de esa nueva Historia del cine cubano que ya se viene escribiendo, donde el reconocimiento a la labor de estos artistas que casi siempre trabajaron a las órdenes de nuestros grandes “autores”, implica una relectura radical de lo que ha sido el proceso creativo del audiovisual en Cuba.

En esta nueva lectura, si se quisiera entender la esencia de un fenómeno como lo fue el Noticiero ICAIC, no se podría explicar a partir de la figura única de Santiago Álvarez, por genial que fuera (y lo fue) su liderazgo, en tanto, como resaltaría el propio Santiago:

“Para todo este trabajo, fue muy importante la labor desempeñada por camarógrafos, sonidistas, editores, mesa de animación, todos excelentes profesionales: Iván Nápoles, Dervis Pastor Espinosa, Raúl Pérez Ureta, Arturo Agramonte, Julio Simoneau, Jerónimo Labrada, Jorge Pucheux, Pepín Rodríguez, Tuto, Rosalía, Miriam Talavera, Norma Torrado, Idalberto Gálvez, Gloria Argüelles, Julia Yip, en fin todos aquellos sin los cuales la labor del noticiero habría sido imposible”.

En el blog Cine cubano, la pupila insomne ya se han mencionado varios ejemplos de esas contribuciones pasadas por alto por la crítica tradicional: recuérdese la secuencia del Sergio de Memorias del subdesarrollo desintegrándose en la pantalla, gracias a la pericia de Jorge Pucheux en la truca, o las fotos quemadas del linchamiento del negro en Now, exclusividad del ingenio de Pepín Rodríguez. Lee el resto de esta entrada

SOBRE “PM” OTRA VEZ

Hace unos días publicaron en “El Nuevo Herald” un artículo sobre el controvertido documental PM (1961), de Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante, por su 55 aniversario. Arturo Arias Polo, uno de sus autores, tuvo la gentileza de enviarme un cuestionario, con el fin de incluir alguna cita dentro del texto. Comparto ahora las preguntas y respuestas íntegras.

JAGB

  1. Como estudioso del cine cubano que no vivió en el caso “PM”, ¿cuál es tu visión sobre el tema desde la perspectiva de hoy?

Como casi todos los cubanos de mi generación, descubrí a PM por azar. Al ser esta película víctima de una prolongada Damnatiomemoriae (condena de la memoria), similar a como la practicaba en su momento el antiguo senado romano, era imposible que pudiera enterarme de lo sucedido. Todo lo que llegaba hasta mí de PM procedía del famoso discurso de Fidel Castro a los intelectuales, a propósito de su censura por parte del ICAIC. Pero el que quiera entender de verdad lo ocurrido con la cinta debe ir más allá de ella, y volver a vivir la época, con todas sus pugnas y utopías. De otro modo nos quedaremos con la explicación más superficial donde apenas aparecen censores y censurados, sin una explicación humana de lo que realmente sucediera en la historia profunda.

El hecho de no haber vivido la época en cierta forma me brinda la ventaja del investigador que puede tomar cierta distancia de tirios y troyanos, y asumir una versión más compleja, más enriquecida que la que consiguen ofrecer los involucrados. Y es que a mí como investigador me interesa regresar a estos hechos con un sentido constructivo. Quiero decir, me interesa pensar críticamente la memoria histórica, mas siempre de cara al futuro. Como ha afirmado Todorov, “el mal sufrido debe inscribirse en la memoria colectiva, pero para dar una nueva oportunidad al porvenir”. Lee el resto de esta entrada

CÓDIGO COLOR. MEMORIAS (2015), de William Sabourin O’Reilly

gigante-bioProyectarán en Camagüey obra de realizador cubano-norteamericano

Camagüey- El documental Código Color. Memorias, del realizador cubano-norteamericano William Sabourin O’Reilly, tendrá una presentación especial el próximo 30 de enero, en el Salón Platino del Multicine Casablanca de la ciudad de Camagüey.

Proyectado en diciembre de 2015 en el 37 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano y en la ciudad de Santiago de Cuba, el audiovisual propone explorar el complejo tema de los prejuicios raciales, a partir de hechos ocurridos en la década del 50 del pasado siglo.

Tras media hora de historias paradójicas, teorías físicas y conceptos, hace reflexionar al espectador sobre el color de la piel.

El filme estuvo producido por la Fundación Caguayo, con el escultor y pintor Alberto Lescay Merencio, Bryan Bailey, la producción de Antonia Zennaro, la musicalización de Alberto Lescay Castellanos y Alexey Martí y la coproducción de Saily Rivas Hung.

Código de Color. Memorias logra trasladar al espectador a un período determinante en la historia de Cuba, donde teje historias paradójicas y dramáticas, en ocasiones desgarrantes y las entrelaza con simples teorías físicas y conceptos artísticos sobre el color del entorno.

Además, aborda en aproximadamente media hora otros temas entre los que destacan: ¿Cómo los seres humanos percibimos y nos afecta el color? y ¿Cómo han evolucionado las relaciones interraciales durante la formación de nuestra sociedad?

Para contribuir a la mejor apreciación de ese audiovisual en la ciudad camagüeyana sesionará un panel de especialistas que estará conformado por Elda Cento, Premio Nacional de Historia 2015, Juan Antonio García, escritor y crítico cinematográfico y Pável Alejandro Barrios, crítico de arte. El documental estará en cartelera durante todo el mes de febrero en la provincia.

Autor: Diana Verdecia Santos

GUSTAVO PÉREZ: ME GUSTARÍA TRASCENDER, PERO NO ME PREOCUPA

Tenía pendiente leerme con calma esta entrevista publicada en Caimán Barbudo. La comparto ahora con los amigos del blog, que nunca es tarde si lo que se dice es bueno.

GUSTAVO PÉREZ: ME GUSTARÍA TRASCENDER, PERO NO ME PREOCUPA*

Por: Diona Espinosa Naranjo. 13|11|2015

Gustavo vive fuera de todos los centros, del económico, del de poder, alejado de la capital cubana. En Camagüey, al margen de los habituales circuitos de producción cinematográfica en el país, ha desarrollado una obra reconocida en certámenes como el Festival Internacional de Cine Pobre Humberto Solás, el Santiago Álvarez in memoriam y el Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Sin vacilaciones se inició en el mundo del documental durante el Período Especial, cuando en Cuba apenas existían recursos de filmación. En su hacer de poeta, fotógrafo y documentalista, posee una actitud casi monástica. Gustavo es uno de esos hombres incapaces de renunciar a su trabajo, con una postura cívica y ética que le impiden desviarse del camino hacia su próximo proyecto.

En tiempos en que la Industria del cine apenas logró subsidiar la producción ¿Qué importancia tuvo para usted iniciarse en esa época? ¿Qué hizo para sobrevivir a esa determinación?

No tengo formación académica como cineasta. Soy un hombre del campo, graduado de Cultura Física y Deporte. En el año 1983 comencé a escribir poesía y acercarme al mundo de la cultura. Me fugaba de la escuela los miércoles y asistía a la cinemateca del cine Guerrero, en Camagüey para ver la selección de películas que Luciano Castillo proyectaba, todavía en 35 mm. Luego, en 1984, me enteré de un curso de cine que impartirían en la televisión. Al terminarlo, decidí trabajar en TV Camagüey, aunque en un principio no recibiera salario.

Me gustaba la idea de filmar historias. Siempre tomé muy en serio que trabajaba en una televisora comunitaria. Por tal motivo, nunca intenté hacer una televisión parecida a la nacional o de otro tipo. Por aquella época fundamos el certamen El Almacén de la Imagen, aunque según la bibliografía actual no se me considere como uno de sus fundadores. Lee el resto de esta entrada