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Memorias de un Programa de Verano (3)

Sábado 20 de julio

Este sábado nos correspondió visitar el Museo Provincial Ignacio Agramonte. Vi a los niños del Cine Club Elpidio Valdés entusiasmados, tomando fotos, haciendo “paneos”.

No sé qué saldrá al final de todo esto, pero lo que más me ilusiona es ver cómo algunos de ellos ya se han convertido, junto a sus padres, en fieles seguidores de este Proyecto que les invita a conocer la ciudad que viven de una manera diferente: a través de los dispositivos móviles que ya poseen en sus manos.

El próximo sábado nos llegaremos a la Plaza del Carmen, y tendremos nuestro primer trabajo de mesa, para ir seleccionando las fotos y videos que serán incluidos en el documental realizado por ellos, y que proyectaremos en la pantalla grande del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo el sábado 17 de agosto.

Juan Antonio García Borrero

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Exposición “Un verano más frío”, de Paul Murray

Les recomiendo la Exposición de fotos que el próximo jueves 18 de julio, a las cinco de la tarde, dejaremos inaugurada en la Galería QR de Nuevo Mundo. Son fotos espléndidas del conocido fotógrafo norteamericano Paul Murray, curadas por Juan Carlos Mejías Ruiz, especialista del Consejo Provincial de las Artes Plásticas de Camagüey, y quien escribió las palabras del catálogo que ahora comparto.

“Un verano más frío”

Por M. Sc. Juan Carlos Mejías Ruiz (Curador)

No se trata de un juego de palabras, aún con hielo y temperaturas bajo cero en la Antártida, el Ártico e Islandia, se vive un verano, tiempo de alimentarse mejor para algunas especies, y de apareamiento para la mayoría de las que viven en esas lejanas regiones,  esta estación es de cada vez más altas temperaturas y menos área donde desplazarse, el cambio climático es una realidad apabullante, aún con estos paisajes que sobrecogen el espíritu con su glacial frialdad y que han cambiado sustancialmente en los últimos cincuenta años.

Paul Murray llama la atención sobre estas zonas del planeta para convencer, sin mucho esfuerzo, que es necesario preservar tanta belleza, al mismo tiempo comparte estos paisajes, de una calidad espectacular y que contrastan con nuestro entorno diario de isla caribeña, quizás nos ayude a olvidarnos de un junio que rompió los récords históricos de altas temperaturas para el país y de la nota fresca de… un verano más frio.

Sobre Paul Murray

Nativo de Rhode Island y viajero empedernido, Paul Murray es internacionalmente conocido por sus fotos a color y como talentoso periodista, su expresión en imágenes y palabras es una mezcla de los intereses de toda su vida: el arte, la literatura, la tecnología, la aviación, la vida urbana y los cambios sociales.

Al principio de su carrera, sus experiencias en fotografía y periodismo le valieron una beca en la Medill School del Instituto de Verano para Periodismo, de la Universidad del Noroeste. Esta empoderadora experiencia, combinada con la oportunidad de participar en el grupo de desarrollo acelerado de software y el grupo de trabajo y consulta de altas tecnologías de Boston, le dio la oportunidad de ampliar y enriquecer su visión y perspectivas.

Su aproximación a la fotografía y la vida se mantienen abiertas, confiando en sus instintos y descartando aquello que le resulte preconcebido o discordante. Él usa la tecnología para aumentar sus opciones creativas y productividad, pero esto de ninguna manera sustituye su visión y responsabilidad. Entre aquellos que lo han influenciado están los fotógrafos Dorothea Lange y Helen Levitt, la fotógrafa a luz natural Jay Maisel, el pintor y periodista Librado “Lee” Romero, el grabador y fotógrafo Walter “Rusty” Crump, y el diseñador Ken Done.

Es un firme creyente en devolver a la comunidad lo recibido, a través de su fotografía y sus escritos. Él ha aportado su talento a los esfuerzos comunitarios en numerosos lugares.

Memorias de un Programa de Verano (2)

Sábado 13 de julio

Hoy a los miembros del Cine Club Elpidio Valdés les correspondía recorrer la ciudad en el Trencito que brinda servicios de ese tipo bajo los auspicios de la Oficina del Historiador, pero por razones ajenas a la Oficina, el tren fue sustituido por un ómnibus climatizado.

Por supuesto, no se vive de igual manera la experiencia de “recorrer” la ciudad con ventanillas por medio, que montados en uno de esos trenes diminutos que estimulan todo tipo de fantasías en los pasajeros.

De todos modos, los niños agradecieron el recorrido, tomaron fotos y videos, se ayudaron entre sí, escucharon lo que la guía Ana Margarita Sánchez les explicaba de cada uno de los sitios en los que depositábamos nuestra atención, y terminaron la jornada en el recién reinaugurado Parque de Diversiones Camilo Cienfuegos.

El próximo sábado tocará ir al Museo Provincial, y luego tendremos una suerte de clase práctica en el Centro Cultural de Artex “Fotogramas”, antes de disfrutar la película de 3D que esté en programación en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Juan Antonio García Borrero

Memorias de un Programa de Verano (1)

Sábado 6 de julio

Debo confesar una vez más que estos niños y niñas de la Escuela Primaria “Enrique Casals”, ubicada en la alejada comunidad Albaisa, e integrantes del Cine Club Elpidio Valdés, vuelven a sorprenderme.

Pensé que, por haber terminado el curso regular, perderíamos parte de ese entusiasmo que los había mantenido cercanos a lo que el Proyecto El Callejón de los Milagros intenta impulsar: por un lado el uso creativo de las tecnologías que ya tienen en sus manos, y por el otro, el descubrimiento crítico de una cultura audiovisual que ya forma parte de su entorno cotidiano, así como los lugares más emblemáticos de esta hermosa ciudad que nos hospeda.

Pero allí estaban junto a sus maestras de siempre, convirtiendo a la ciudad en una extensión de esa aula donde aprenden lo básico para más tarde integrarse como profesionales a la sociedad.

En esta primera ocasión visitamos el Centro de Interpretación de la Ciudad (más conocida como “La Maqueta”), el Parque Agramonte, y la sede de Producciones Audiovisuales Príncipe, antes de terminar con la proyección en 3D de la película Mi villano favorito en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Lo que me llamó la atención es el modo en que en esta primera ocasión se tomaron bien en serio nuestra sugerencia de que debían documentar a través del teléfono o las tablets las experiencias que estaban viviendo.

Quizás a ninguno de ellos les había pasado por la cabeza que alguna vez podrían hacer ellos mismos algunos de los audiovisuales que a diario consumen. Es más, quizás a ninguno les interese en un futuro ser cineastas. Pero es que lo primero que debe importarnos, cuando hablamos de impulsar desde edades tempranas la apreciación audiovisual, no es formar realizadores que solo estén atentos a lo estético, sino ciudadanos que aprendan a mirar de modo crítico los productos que pasan ante sus ojos, convirtiéndose en propagandas mudas, pero muy efectivas, de modos de convivencias divorciadas del sistema de vida colectiva que nos interesaría promover como nación.

El próximo sábado 13 de julio tocará recorrer una parte de la ciudad en el popular Trencito de la Oficina del Historiador. El recorrido, que se inicia en el Parque Agramonte a las nueve de la mañana, tiene planteada la siguiente ruta: calle Martí, Parque José Martí, calle Avellaneda, Museo Ferroviario, Avenida de Los Mártires, San Ramón, López-Recio, Plaza de los Trabajadores, Cisneros, Casino Campestre, y Parque de diversiones Camilo Cienfuegos. El regreso al Parque Agramonte ocurrirá a las 2 de la tarde.

Juan Antonio García Borrero

La utopía de los cines como espacios inteligentes

Este fin de semana vivimos en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo una jornada que me atrevería a calificar de “histórica”. Dejamos inaugurado el servicio de proyección 3D con un gran éxito de público, y en la noche del sábado proyectamos Yuli, función a la cual asistieron también varias personas.

No me interesa tanto resaltar el hecho puntual, como apreciarlo dentro de un conjunto de acciones que desde hace unos años se vienen implementando acá en Camagüey, con el fin de devolverle a los cines su atractivo de ente socializador.

Porque algo nos debería quedar claro a todos: por buena intención que tengan los Estados a la hora de promover “lo mejor” de la cultura a través de sus Políticas Culturales, nada de ello será efectivo si los públicos no encuentran en esos espacios algún estímulo que los motive a entrar.

En el caso de lo que se puede apreciar ahora mismo en Nuevo Mundo tendríamos que hablar, en primer lugar, de la calidad de las proyecciones. A partir de los noventa, la gente había olvidado (al menos en Camagüey) lo que es ver una película proyectada con un mínimo de calidad, pese a que en el Multicine Casablanca también existe un equipamiento de lujo.

Para muchos, las salas de cine (sobre todo en provincias) han terminado asociadas a esos lugares destartalados donde en los noventa era frecuente encontrar dos televisores en los que apenas se podía apreciar lo que se proyectaba.

Creo que todavía no tenemos demasiado clara la relación que se establece entre el consumo, los públicos, y los lugares donde se aprecian los productos audiovisuales. Y para colmo creemos que todo es una cuestión de inversión material, cuando realmente de lo que estamos necesitados son de acciones creativas donde se aprovechen los recursos disponibles y las oportunidades que podrían aportarnos las diversas alianzas estratégicas establecidas.

Juan Antonio García Borrero

Cinemateca y 3D

Escribo “Cinemateca” y “3D”, y no consigo alejar de mí la impresión de tropezar con una grotesca pareja de antónimos.

Uno trata de imaginar al espectador típico de las sesiones de Cinemateca, y aparece más bien un tipo de persona a la que le atrae el cine raro, experimental, alejado de los modelos convencionales de representación, mientras que el consumidor del cine 3D va por lo espectacular, eso que sin importar demasiado la historia que se cuente, le garantice un rato de intenso entretenimiento.

No en todos los lugares del país existe el privilegio de contar con proyecciones de la Cinemateca de Cuba. En Camagüey gozamos de ese servicio desde el 20 de enero de 1969, cuando se exhibió en el cine Casablanca la cinta Los 400 golpes, de Francois Truffaut; es decir, que este año estaríamos celebrando un aniversario cerrado (medio siglo) de aquel hecho histórico.

En todos estos años no han sido pocos los artistas, escritores, y cinéfilos en sentido general, que bajo el liderazgo inicial de Luciano Castillo (nuestro promotor por excelencia de esa actividad en la provincia, y no por gusto, actual director de la Cinemateca de Cuba) enriquecieron su formación artística asistiendo a esas proyecciones. Aquel era el sitio donde coincidían los pintores, los músicos, los escritores, unidos por el deseo de debatir lo que se acababa de ver.

En Camagüey la Cinemateca sigue proyectando en Nuevo Mundo todos los martes, a las cinco de la tarde, películas de calidad; pero el público cada vez es menor. Las nuevas generaciones ignoran lo que significa tener a la mano esos tesoros audiovisuales, y se dejan seducir apenas por los cantos del 3D.

Y no es que tengamos que prescindir de ese otro cine/espectáculo. Al contrario: ver La vida de Pi o Hugo en un entorno como el que hemos creado ahora mismo en Nuevo Mundo es una experiencia muy gratificante. Pero creer que el Cine (con mayúsculas) es solo eso que se aprecia en 3D, sería fomentar lo que llamo la 3iDiotización del gusto cinematográfico.

Y aquí tendríamos que hablar una vez más de lo que está faltando: una Política eficiente de formación de espectadores críticos. El problema fundamental que veo es que casi todo lo hemos dejado en la fase del diagnóstico: no se sabe cuántos foros, asambleas, congresos, se organizan a diario con el fin de hablar de la necesidad de ponerle coto a esa creciente masificación del mal gusto que afecta a la sociedad, pero hay pocas propuestas prácticas donde uno pueda apreciar que se trabaja de modo sistemático en la formación de los públicos.

Porque al final tendríamos que recordar lo evidente: los públicos no nacen hechos, hay que formarlos, crearles entornos donde descubran la cercanía espiritual a eso valioso que le ofrecen desde la institución. Ningún joven va a querer ver El ciudadano Kane tan solo porque los expertos les aseguren que es una de las mejores películas de todos los tiempos: primero necesitamos seducirlos, descubriendo los puentes que, no obstante la emergencia de nuevas prácticas culturales, permanecen por debajo de nuestro común existir.

Por lo pronto, en la Cinemateca de Camagüey seguiremos mostrando joyas de la cinematografía mundial, incluyendo a Los crímenes del museo de cera (House of Wax/ 1953), ese clásico de André de Toth interpretado por Vincent Price, y que ahora podrá apreciarse en todo el esplendor del 3D, gracias a la tecnología con la que ahora mismo cuenta el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Juan Antonio García Borrero

PD: Los precios de las entradas son los siguientes:

  • Niños: 5.00 pesos
  • Adultos: 10.00 pesos
  • Niños miembros del Cine Club Elpidio Valdés: 3.00 pesos

Las proyecciones serán de sábado a martes, en horario de la mañana para niños, y a las cinco de la tarde, para jóvenes y adultos.

Para formar espectadores críticos en el siglo XXI

Crear un cine-club es fácil; hacer que funcione de modo eficiente como vehículo de superación cultural para sus miembros no tanto, mucho más en una época como la nuestra donde el afán permanente de “novedades” relega a un segundo plano la actividad reflexiva, en tanto lo que importa es estar “informados” (o lo que es lo mismo, saber de lo último que salió en cartelera o fue reconocido con los Oscars).

El desafío se multiplica cuando el cine-club al que hemos nombrado Elpidio Valdés, está integrado por niños y niñas de la enseñanza primaria (cuarto, quinto, y sexto grado). Por lo general la membresía de un cine-club está conformada por adultos que ya han sido seducidos previamente por el cine como arte, y buscan refinar su gusto a partir de la apreciación y debates de filmes considerados “clásicos” o de gran calidad estética.

Pero en un cine-club con niños de tan corta edad (nativos digitales, al decir de Mark Prensky) es imposible pensar que estén buscando algo parecido. Con esos cortos años, estos niños que han nacido rodeados de artefactos electrónicos con los que han aprendido a jugar antes de aprender a leer y escribir, tienen todavía en su máximo esplendor esa capacidad de asombro que le permitiría tomarse muy en serio la conquista de cualquier cosa: no les intimida el fracaso en el aprendizaje porque gozan con la constante experimentación; pero eso sí, como todos los humanos necesitan que se les motive.

Nosotros, los adultos encargados de formarlos, tenemos como desventaja lo que Mark Prensky explicaba en su ya clásico Nativos e Inmigrantes digitales:

Los Inmigrantes Digitales que se dedican a la enseñanza están empleando una “lengua” obsoleta (la propia de la edad pre-digital) para instruir a una generación que controla perfectamente dicha “lengua”. Y esto es sobradamente conocido por los Nativos Digitales, quienes a menudo tienen la sensación de que a las aulas ha llegado, para instruirles, un nutrido contingente de extranjeros que hablan idiomas desconocidos, extranjeros con muy buena voluntad, sí, pero ininteligibles”.

De allí que en el Cine Club Elpidio Valdés aspiremos a construir un entorno donde se aprovechen al máximo el juego y la interactividad que propician el uso creativo de las tecnologías que ya se tienen en las manos.

En tal sentido, los niños y los padres documentarán mediante fotos y videos cada una de las experiencias que están viviendo, y sentirán curiosidad por ver cómo puede verse en pantalla grande todos esos momentos que se han vivido. Se trata de ofrecerle a la familia una oportunidad de desarrollar habilidades vinculadas a las nuevas alfabetizaciones mediáticas, vinculadas en este caso al consumo audiovisual.

Mi criterio es que cuando hablamos de formar espectadores críticos del siglo XXI debemos dejar a un lado buena parte de la retórica y las prácticas pedagógicas asumidas en el siglo XX. Hay que dejar a un lado esos sesgos cognitivos que nos impiden ver que nosotros, los adultos, también somos parte del problema cultural que intentamos resolver. Si creemos que por gozar de determinada ilustración cinematográfica ya estamos en condiciones de formar espectadores críticos, sencillamente estaríamos dejándonos llevar por el autoengaño.

Hay que pensar seriamente en crear entornos cineclubísticos que se conecten con lo real (en este caso, las comunidades mayores de las que son miembros estos cineclubistas), y a partir de allí, desplegar estrategias donde lo interesante no sea imponerle a los más jóvenes el culto de filmes clásicos, sino el descubrimiento de que estas películas, sino importar si son mudas o sonoras, en blanco y negro o a color, en 2D o 3D, nos ayudan a ser mejores personas.

Juan Antonio García Borrero

Diez conceptos claves para un Callejón de los milagros

He publicado varias veces las siguientes ideas. Pero no me canso de reiterarlas porque, en lo personal, juegan el rol de luces de orientación para el Proyecto El Callejón de los Milagros. No importa que las tecnologías sean sustituidas todos los días por otras más sofisticadas: los objetivos del Proyecto no cambiarán porque intentan impactar en lo que deberíamos considerar parte de nuestras Políticas Públicas.

Lamentablemente todavía nuestros debates se concentran demasiado en los efectos, sin reparar demasiado en las transformaciones que desde hace mucho ya están teniendo lugar en las bases de nuestra sociabilidad.

Tener a mano estos conceptos claves es lo que nos permitirá trabajar en los próximos meses con los miembros del Cine Club Elpidio Valdés.

JAGB

Nuestros diez conceptos claves:

JERARQUIZACIÓN DE LA CULTURA AUDIOVISUAL

En una época donde el “todo vale” pareciera que llegó para quedarse, y donde vivimos “infoxicados” con noticias banales que nos bombardean a diario, necesitamos recuperar el sentido crítico que permita ubicar dónde está lo valioso desde el punto de vista cultural, y ponerlo institucionalmente al alcance de quienes ahora mismo solo tienen conocimiento de lo que dicta el mercado y el consumo informal.

INCLUSIÓN DIGITAL GENUINA

Ya se ha reconocido en Cuba, al menos en teoría, el derecho de los ciudadanos a acceder libremente al mundo de los redes. Y cada vez hay más puntos wifi habilitados por Etecsa a lo largo de toda la isla, lo que garantizaría mayores facilidades para ese acceso. Sin embargo, la inclusión digital genuina no se satisface solamente con la conexión, pues en principio, estarían excluidos aquellos que no pueden pagar el todavía alto precio del servicio, pero también los que, teniendo los dispositivos y el dinero, carecen de las habilidades para usar creativamente esos instrumentos.

CIBERALFABETIZACIÓN

Si la alfabetización digital no parece tan necesaria como la otra alfabetización que nos ha enseñado a leer y escribir, es porque el conjunto de dispositivos que usamos a diario en el mundo digital, están diseñados para que se usen sin saber qué es lo que tenemos en las manos. Aprender a usar creativamente las herramientas que brinda la revolución electrónica (que no es solo Internet) tendría que formar parte de una política pública similar a la que se sostiene en las escuelas, donde los niños y niñas aprenden a distinguir el valor de esas palabras que usaron en una primera etapa sin tener idea de qué significaban. Lee el resto de esta entrada

Presentación especial de “Yuli”, de Icíar Bollaín

El próximo sábado 29 de junio, coincidiendo con el inicio del Programa de Verano organizado en Cuba, estaremos haciendo en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo una presentación especial del filme Yuli (2018), de Icíar Bollaín.

La película, que cuenta con guión de Paul Laverty, y está inspirada en la autobiografía de Carlos Acosta titulada “No Way Home”, aborda la vida del famoso bailarín negro. Con la presentación estaremos dejando inaugurado, a su vez, el espacio “Cine y danza”, auspiciado por el Proyecto El Callejón de los Milagros, y que una vez al mes conducirá Ángel Alberto Padrón Hernández, gran conocedor del tema e incansable promotor cultural.


Ficha técnica del filme:

Título: Yuli

Año: 2018// Ficción// Tiempo: 109’// Color// Productora: Hijo de Ogún A.I.E, Morena Films, .L, Potboiler Productions Limited, Producciones de la 5ta. Avenida, Galápagos Media// Productor: Juan Gordon, Andrea Calderwood, Claudia Calviño, Michael Weber, Viola Fügen, Pau Calpe// Guión: Paul Laverty, inspirada en No Way Home, autobiografía de Carlos Acosta// Fotografía: Alex Catalán// Edición: Nacho Ruiz Capillas// Sonido: Pelayo Gutiérrez, Eva Valiño// Dirección artística: Laia Colet// Música: Alberto Iglesias// Actúan: Carlos Acosta, Santiago Alfonso, Keyvin Martínez, Edilson Manuel Olbera, Laura de la Uz, Yerlin Pérez, Mario Elías, Andrea Doimeadiós.

Sinopsis:

Yuli relata la vida de Carlos Acosta, leyenda de la danza y primer bailarín negro cubano en interpretar algunos de los papeles más famosos del ballet, originalmente escritos para blancos, en compañías como el Houston Ballet o el Royal Ballet de Londres, donde ha sido primer bailarín durante más de quince años. El filme abarca desde su dura infancia hasta su madurez, etapa protagonizada por él mismo, quien, pese al éxito y el reconocimiento internacional, nunca olvidó sus orígenes.

Exposiciones QR en Nuevo Mundo

El pasado 15 de junio dejamos inaugurada en la Galería QR del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, la exposición “Naturaleza de una expresión”, del artista visual Nelson Miranda Varona. La exposición formó parte del Programa de actividades de la recién concluida Segunda Bienal de Diseño, que tuvo a Camagüey como subsede entre el 13 y el 16 de junio.

Comparto imágenes del día de la inauguración, y los invitamos a que aprecien este conjunto de carteles diseñados por Nelson Miranda Varona, los cuales estarán expuestos hasta el día 17 de julio.

Aprovechamos para anunciar que ya están programadas tres exposiciones más en nuestra Galería: el 18 de julio podremos admirar algunas de las fotos del talentoso fotógrafo norteamericano Paul Murray; el 1 de agosto le corresponderá el turno al camagüeyano Gustavo Linares con un conjunto de instantáneas que se asoman a la Naturaleza, y el 15 de agosto será el reconocido pintor Elpidio Huerta quien mostrará algunos de sus grabados.

Como hemos explicado en otras ocasiones, con la Galería QR estamos proponiendo un espacio donde funcione sobre todo lo transmedial. Gracias a la red pública y gratuita El Callejón de los Milagros, cada una de las piezas expuestas cuentan con un Código QR que permite a los espectadores interactuar desde sus dispositivos móviles con lo que se está mostrando físicamente, y descargar contenidos audiovisuales y textos que enriquecen la propuesta original del artista, así como dejar comentarios sobre lo que han visto.

Juan Antonio García Borrero