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LENTES CUBANOS EN NUEVA YORK

Lentes Cubanos en Nueva York

Organizado y coordinado por Bach Media, compañía enfocada en la producción y distribución del cine cubano en la isla y el mundo, se desarrollará la muestra “Lentes cubanos: Cine contemporáneo y cineastas emergentes” (Cuban Lens: Contemporary Cinema and Emerging Filmakers), que tendrá lugar el venidero 31 de mayo desde las siete de la noche, en el Centro Rey Juan Carlos I de España de la New York University (NYU).

Se proyectarán las obras de corte documental y de fuerte aliento experimental Casa de la noche (Marcel Beltrán), Conectifai (Zoe Miranda), Abecé (Diana Montero), El hijo del sueño(Alejandro Alonso), Limbo (Rafael Ramírez) y Batería(Damián Sáinz), todas realizadas recientemente por egresados y por actuales estudiantes de la EICTV como parte de sus ejercicios de curso.

Con posterioridad a las proyecciones de estos materiales, algunos de los cuales han participado en importantes festivales del mundo, se desarrollará un conversatorio con algunos de sus realizadores, que comentarán acerca de temas como raza, emigración, género y tensiones acerca de la identidad, que resultan ejes de tales propuestas.

Cuban Lens… forma parte de un grupo de dos eventos, aunados bajo el título de Contemporary Cuba’s Films & Millenialsy que en la tarde del 1ro de junio reunirá a millenials cubanos —nacidos al borde del cambio de milenio, también calificados como Generación X o 00—, quienes hablarán sobre la creación y el consumo cultural en Cuba.

BREVE MANUAL PARA ENTRAR AL CALLEJÓN

Aunque conectarse al Portal El Callejón de los Milagros del Paseo Temático del Cine existente en Camagüey es fácil, no todos los amigos conocen los pasos a seguir.

Lo primero es recordar que el Portal solo puede ser visto desde el Paseo Temático, lo mismo en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, en el multicine Casablanca, o en la Cafetería Cine Café que está al final del Callejón. Por otro lado, muchas personas todavía confunden el wifi con Internet, y necesitamos reiterar que el Proyecto intenta fomentar el uso creativo de las tecnologías en función de la cultura audiovisual.

Para navegar, una vez que se esté en el Paseo es preciso activar el wifi del dispositivo inteligente que se tenga (teléfono, Tablet, laptop) con el fin de detectar las redes inalámbricas disponibles. En nuestro caso saldrán varias (Etecsa, por ejemplo, que habría que tener saldo para navegar, o Gran Hotel, que se requiere una contraseña), pero a la que hay que conectarse, que es absolutamente libre, es a la del Callejón de los Milagros.

Una vez conectado se puede acceder de varias maneras al Portal. O bien escribiendo en el navegador (ya sea Chrome o Mozilla Firefox) la dirección del Portal (www.callejon.cmg.cu), o escaneando la imagen de Código QR que aparece impresa en varias partes del Paseo. Una aplicación como el Zapya tiene incorporado un lector de Código QR, pero también dentro del Portal hemos dejado al alcance del usuario la aplicación QR Droid, que no solo permite leer los códigos, sino también crearlos de acuerdo a nuestros intereses más puntuales.

La idea es que el Portal funcione como un gran repositorio que resulte útil a la comunidad. Por el momento ya se pueden descargar libros, materiales audiovisuales, archivos de sonido, que se han puesto allí para apoyar los diversos eventos que han estado ocurriendo en el Paseo en estos últimos meses.

Así, por ejemplo, los que asistieron a las sesiones teóricas del más reciente Taller Nacional de Crítica Cinematográfica recordarán que allí se le rindió homenaje al cineasta Abbas Kiarostami. Pues bien, los interesados en la obra de este cineasta, si van a la zona de Descargas, podrán encontrar un módulo de diez libros que abordan la carrera de este realizador iraní.

El Portal ofrece otras herramientas, como son los Catálogos de fondos existentes en la bóveda del Centro Provincial del Cine, o una relación de las mejores películas de la Historia del cine que pueden ser alquiladas en la Mediateca de Nuevo Mundo.

Pero como otras veces hemos dicho, para que exista un uso realmente eficaz y eficiente por parte de la comunidad (que es en definitiva a donde se dirige este proyecto sin ánimo de lucro) necesitamos incentivar las acciones de formación de usuarios. Solo si las personas consiguen ver con sus propios ojos las ventajas que trae para ellos el uso de estas tecnologías, estaremos contribuyendo a que la informatización del país se acelere.

Juan Antonio García Borrero

ATRAPADO (2017), de Daniel Chile

Recuerdo haber leído alguna vez esta fascinante idea de Tarkovski: “El artista existe porque la sociedad no es perfecta”. En Cuba nos cuesta trabajo entender que el cineasta no es exactamente un maestro de escuela. Por supuesto que ese conjunto de imágenes y sonidos que está articulando influyen en el imaginario que más tarde asocia “lo real” a lo que ve en pantalla, pero la responsabilidad del cineasta (como artista) es sacar a la luz lo complejo, lo que requiere de una mirada crítica y un debate permanente, porque más allá de lo circunstancial, estaría en juego nuestra esencia como seres humanos, como individuos que saben que la vida se construye a diario junto a los otros, y en ese cotidiano convivir lo cívico tendría un peso fundamental.

En este sentido, el cortometraje Atrapado (2017), de Daniel Chile,no deja de ser una película inquietante, al recordarnos que cada sujeto está condenado a elegir y establecer sus propias marcas de valores. Los contenidos de la conciencia individual no tienen un alcance universal, sencillamente porque como seres humanos partimos de nuestra existencia más puntual para en cada caso “decidir” qué es lo mejor. Yo lo resumiría de este modo: la gente no será por esencia buena o mala persona, sino que mientras viva estará todo el tiempo construyendo y reconstruyendo esa dimensión personal.

En el caso de Atrapado, desde el mismo título se nos avisa que estaremos en presencia de una historia en la que el encierro es el gran protagonista. Pero no hablo de un encierro físico, como el que viven aquellos que pasan alguna temporada en la cárcel: en el encierro del que habla el corto no hay muros ni barrotes (la libertad misma para decidir, como hubiese sugerido Sartre, sería la condena), y no tiene otro celador que la conciencia.

En los cuatro cortos que hasta ahora ha realizado Chile (Tres puntos/ 2008; Túnel/ 2011; Tarde para Ramón/ 2013, y Atrapado/ 2017) uno puede detectar una inquietud común por parte del realizador: los individuos comunes apresados en situaciones límites que van a transformar de un modo drástico sus rutinarias maneras de ser.

Pero no hay en el cineasta un deseo expreso de moralizar. Esto quizás confunda a quienes esperan del cine mensajes tranquilizadores donde el Bien siempre triunfa en la lucha contra el Mal. Chile se limita a colocar su cámara y observar con intensidad los comportamientos de sus personajes, que son seres insustanciales, acosados por los mismos problemas que en la vida real nos impacta a todos. Las acciones de ellos, sus decisiones a la hora de elegir una resolución de corte ético, será el detonante que activará en nosotros la revisión de esa escala de valores que nos sirve para convivir en sociedad.

En cuanto a lo formal, Atrapado es una película muy cuidada. No solo es eficaz la fotografía cuando nos construye ese asfixiante universo cerrado sobre el que se sostiene el drama, sino que el montaje se luce estableciendo prioridades narrativas. Dentro de la brevedad del corto hay un momento (obviamente, no debo entrar en mayores detalles porque vendería parte de la sorpresa que nos quiere regalar el guión) que parece interminable: en esos brevísimos segundos está concentrada toda la angustia del personaje (que, sobra decirlo, es la nuestra), y no es solamente lo visual, sino también la elaboradísima banda sonora, lo que va trasladando a nuestra subjetividad buena parte de la desazón del protagonista.

Con Atrapado Daniel Chile le concede a la historia del cortometraje cubano uno de sus mejores momentos. En países como México y España hay toda una escuela de cortometrajistas que han convertido en tradición esta práctica que, lamentablemente, no es respaldada por lo comercial.

Son pocos los cineastas cubanos que piensan en la realización del corto como un ejercicio de creación artística de absoluta legitimidad, pues se suele interpretar el mismo como el puente que llevará al largometraje. La excepción entre nosotros tal vez sería Juan Carlos Tabío, que ha realizado varios, entre ellos Dolly Back, todo un clásico, y también Jorge Molina, un verdadero especialista de esta modalidad. Atrapado vendría a enriquecer con creces ese panorama, al tiempo que nos deja a la espera de los futuros empeños del realizador.

Juan Antonio García Borrero

LA NUEVA FORMACIÓN DE USUARIOS DE LA INFORMACIÓN

En mis tiempos de estudiante de la Universidad, los profesores solían orientar la consulta de un montón de libros en la Biblioteca Provincial Julio Antonio Mella. Recuerdo mis primeras incursiones en aquel recinto todavía sagrado para mí: jamás olvidaré la imponente impresión que provocó aquel pantagruélico laberinto de estantes llenos de libros de los más diversos formatos; tampoco el auxilio que me brindaron los primeros bibliotecarios que me enseñaron a lidiar con un catálogo ordenado por autores, títulos, materia…

La formación de usuarios de la información es considerado un paso imprescindible si queremos que el conocimiento que se obtenga sea realmente creativo. De nada vale tener en la mano el teléfono más sofisticado o la Tablet de última generación, si no se conoce las potencialidades que hay en ellas, y que pueden multiplicar la efectividad del trabajo cultural.

Es por eso que, como parte de las acciones del Proyecto El Callejón de los Milagros, en cada una de nuestras cibertertulias estaremos previendo, junto a las presentaciones de películas y charlas, una acción de formación que nos permita compartir un conocimiento útil para la propia tertulia.

Esta tarde comenzaremos explicando para qué nos sirve la aplicación QR Droid, la cual ya puede descargarse gratuitamente del Portal El Callejón de los Milagros. Los que acudan a la cibertertulia con algún dispositivo inteligente (Tablet, teléfono, laptop), luego de descargar la aplicación, podrán escanear los códigos que estarán impresos en el segundo Boletín El Callejón de los Milagros que entregaremos en ese momento, lo que les permitiría interactuar directamente con el escenario informativo diseñado en el Portal.

Sé que cada uno de estos pequeños pasos que se dan en la anhelada ciberalfabetización que tanto necesita el país, apenas se notan todavía. Pero es importante que insistamos en darlos. Nos queda el consuelo de que los Lumiére brindaron su primera función para apenas 33 personas, y hoy el número de usuarios del cine es sencillamente una cifra inabarcable.

Juan Antonio García Borrero

ENTREVISTA CON DANIEL CHILE, DIRECTOR DE “ATRAPADO”

Mañana, a las cinco de la tarde, estaremos estrenando en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo el cortometraje Atrapado. Compartimos con los lectores del blog esta entrevista con su realizador Daniel Chile, publicada en el Portal de la Asociación Hermanos Saíz.

Daniel Chile: El cine es algo muy serio

Por: Lázaro J. Chirino | 10 de abril de 2017

Daniel Chile habla rápido, le pone expresividad a sus manos y te sigue el hilo conductor del diálogo. Así se convierte cualquier entrevista en una tertulia amena para quien quiera conocer cómo piensa y qué le inquieta.

Atrapado, su más reciente corto de ficción, es el pretexto para iniciar lo que sería un intercambio interesante con uno de los jóvenes realizadores audiovisuales más prometedores de los últimos tiempos en Cuba. Sus anteriores trabajos abordan el drama social, donde el hombre ocupa el centro de sus historias.

«Todos mis cortos siguen un hilo conductor y me he propuesto que el contexto del país tenga un impacto en los personajes, pero también me he propuesto tocar temas universales. Me interesan los conflictos relacionados con la naturaleza humana, que partan de un contexto cubano: la marginalidad, la soledad, la perspectiva, el pasado lacerando el presente y los conflictos éticos».

Entonces me atrevo a preguntarle si no tiene miedo de que los realizadores jóvenes cubanos caigan en una repetición de sus mismos códigos estéticos o temáticos. Sin pensarlo me dice:

«Existe una profunda preocupación por la Cuba actual. Por ejemplo, se reflejan temas como el envejecimiento, la economía, la supervivencia… y me parece muy válido. Quizás a veces se reiteran los temas… pero por algo será. Lo que debe abrirse el espectro porque el país no es solo eso. Deben hacerse otros géneros cinematográficos como suspenso, terror, comedia… El cine tiene un carácter transformador de la realidad y debe despertar reflexión en el público. Mientras no caiga en panfletos y se haga desde una verdad, es válido todo.»

La llegada de modernas tecnologías al país ha permitido democratizar el acceso a la creación. Cualquiera con una idea puede hacerla realidad con solo encender una cámara y luego editarla en su casa. El contexto nacional ha sido revolucionado para bien… pero ¿pone en peligro la calidad de lo que se produce?

«Es una bendición esto que ha ocurrido con la tecnología. No soy un detractor del fenómeno. Pero de pronto puede traer un dilema: cualquiera puede hacer un cortometraje de ficción o un largometraje. Pero siempre van a primar aquellos que emprendan una obra con la verdadera seriedad que se merece el cine que es un arte muy complejo y serio. Por ejemplo, yo filmo como si tuviera una cámara de 35 mm. Lo emprendo con la mayor madurez y sensibilidad que pueda». Lee el resto de esta entrada

EL AUDIOVISUAL CUBANO EN EL SIGLO XXI: SUS MEJORES PELÍCULAS

Mientras más reviso la relación de películas cubanas realizadas en lo que va del siglo XXI, más conciencia tomo de que hace mucho tiempo murió, y no nos habíamos enterado, el antiguo concepto de cine cubano.

En realidad, ya lo sospechábamos. Pero una cosa es imaginárselo, y otra contar con las evidencias. Es decir, contar con el diagnóstico claro que nace, no de las impresiones que de manera facilista los críticos vamos armando a partir de los rumores, las filias y las fobias, sino del examen de “las cosas mismas”, como dirían los buenos fenomenólogos.

Hasta ahora, cuando hablamos de cine cubano, todavía es demasiado dominante en nosotros lo que representa el ICAIC (el icaicentrismo). Y ciertamente en estos últimos diecisiete años el ICAIC ha aportado títulos relevantes (no adelantaré ninguno, porque de eso estaremos hablando el jueves en nuestra cibertertulia), pero la importancia de lo producido no se compara a la complejidad del escenario en que ahora mismo debe competir esa producción.

Sigo pensando que toda encuesta dirigida a dejar establecidas “las mejores películas…” al final deja saber más de los gustos y carencias de quienes las eligieron, que de las películas en sí. Una encuesta de ese tipo rara vez descansa sobre la más rigurosa perspectiva de conjunto. Más bien lo que hace es prolongar el autoritarismo de quienes antes ya habían decidido qué era lo mejor, pues también aquí funciona lo que Ortega y Gasset apuntaba en sus “Meditaciones del Quijote”: “Los que antes pasaron siguen gobernándonos y forman una oligarquía de la muerte que nos oprime”.

En el caso de las encuestas que se han convocado con el fin de seleccionar lo mejor del cine cubano, es raro encontrar disidencias que pongan en duda lo que ahora todo el mundo repite (que Memorias, Lucía, o La primera carga al machete no por gusto siguen siendo nuestros clásicos).

Yo no le discutiría jamás a un crítico la selección que haga. Solo le exigiría que me deje constancia de lo que ha dejado de ver y por qué. En esa dialéctica de lo visible y lo invisible seguramente podremos aprender más de lo que ha sucedido en la sociedad mientras se hacían las películas, que viendo esas cintas.

Entiendo a Harold Bloom cuando argumenta sus objeciones contra aquellos que, de modo indiscriminado, han querido democratizar el canon. Dice: “La inmortalidad durante un cuarto de hora se confiere ahora pródigamente, y puede considerarse una de las consecuencias más hilarantes de «abrir el canon».

A mí también me parece que, como críticos, estamos obligados a tener en cuenta ciertas jerarquías en función de lo estético. No para imponerlas, porque en ese caso lo discutible está en la creencia de que el crítico cuenta con un poder mesiánico que lo exonera del error, sino para estimular su discusión.

Hay cineastas cubanos a los que probablemente les interesaría pagar en efectivo con tal de no formar parte de esa selección canónica que hacen de modo sistemático los críticos (Jorge Molina, por ejemplo). Y, sin embargo, ese cine tendría un valor a descubrir en otras dimensiones.

En el caso de ese audiovisual cubano realizado en el siglo XXI, todo se complica porque, más que de una revolución de contenidos, estaríamos hablando de revueltas en el plano de la producción, distribución y consumo. Y eso confunde al crítico tradicional, que necesita tenerlo todo a la mano (algo que siempre fue un espejismo, por cierto).

El jueves, en la cibertertulia El Callejón de los Milagros, estaremos lejos de ofrecer un canon o un contracanon del cine cubano. Lo que importa es preguntarnos cómo dialogan esas películas con nosotros y la época que nos ha tocado vivir.

Juan Antonio García Borrero

LOS INTELECTUALES Y LA COMUNIDAD

Esta breve reflexión se inspira en algunas ideas expuestas por la Dra. Graziella Pogolotti, en una excelente entrevista concedida a Raúl Garcés y Rafael Hernández para la revista Temas Nro. 72 (octubre-diciembre de 2012). Allí se abordan varias cuestiones de interés, pero he querido retener este segmento porque conecta con inquietudes que desde hace algún tiempo me acosan. Cito a Graziella Pogolotti:

Es indiscutible que la actividad cultural ahora es mucho más extensa de lo que pudo serlo en cualquier otro momento anterior de nuestra historia; suceden cosas, y no solamente aquí en La Habana, pero ¿dónde queda ese registro? ¿Y cómo se convoca a los públicos? Tenemos decenas de peñas literarias. ¿Quiénes asisten? Los amigos del homenajeado. Se está produciendo una autofagia que no logra conectar y reproducirse en un ámbito mayor”.

Lo que la Dra. Pogolotti llama “autofagia” otras veces lo he nombrado “autismo del intelectual”. Con ello aludo a esos momentos donde los creadores terminan encerrándose en un universo (el suyo y el de sus más cercanos) que muchas veces confunden con el mundo en que a diario vivimos. En esos casos, la conexión con ese ámbito mayor que no es otra cosa que la “comunidad” a la que pertenecemos, sencillamente brilla por su ausencia.

Encontrar una respuesta que explique ese divorcio es demasiado complejo. Influyen muchos factores, porque el intelectual no es un ente especial o diferente del conjunto de humanos que conforman su auditorio. Pero sospecho que en esa brecha tiene un peso fundamental una suerte de fobia heredada, donde el trabajo comunitario no se percibe como algo que formaría parte de los deberes ilustrados.

Insertarse en la comunidad para pensarla desde allí (y no desde afuera) es algo que tal vez no tenga tanto glamour como escribir o hablar sobre ella en determinados espacios académicos o letrados. Así, se prefiere mantener una distancia que, en el fondo, no es otra cosa que resistencia a perder determinadas posiciones de poder.

Porque si en vez de seguir usando un lenguaje heredado de los viejos tiempos, dejamos que sea esa comunidad a la que pertenecemos la que hable con total espontaneidad, tal vez estaríamos contribuyendo a borrar las distancias. Y ya de paso influir con nuestros saberes de expertos en los cambios que necesita esa comunidad.

Pero, por supuesto, tendríamos que pensar en la comunidad, no como algo estático que está allí para recibir nuestras orientaciones. En la comunidad la gente vive, sueña, sufre, en un estado de sopor permanente. El intelectual, cuando no está jugando el rol de orientador, también está constantemente a cada minuto aprendiendo a vivir. Y necesita actualizarse con todo lo que está pasando a su alrededor.

Por eso resultaría tan importante una vez más aprender a aprender, y permitir que los más jóvenes, por ejemplo, nos permitan entrar sin recelos en su mundo, que es un mundo que por razones culturales y tecnológicas muchas veces se nos antoja ajeno. De allí que aplauda de modo incondicional esta otra sugerencia de la Dra. Pogolotti:

Hay que saber escuchar, renunciar a cierto reflejo condicionado que hemos venido desarrollando en el tiempo, y que nos tiene siempre en guardia para dar una respuesta inmediata. El diálogo, la capacidad de escuchar no es eso; se trata de saber de dónde vienen esas preocupaciones e intereses de los jóvenes, dejar que hablen y no sientan que pueda producirse a consecuencia de eso alguna forma de represalia. Hay que construir un puente de confianza

Juan Antonio García Borrero

CIBERTERTULIA EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS

“MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO”, EL GUIÓN

Los estudiosos de la obra de Tomás Gutiérrez Alea van a tener en este nuevo libro de Ediciones ICAIC, un referente insoslayable. Se trata del segundo libro de la Colección “Guión Cubano” de esta casa editorial, y que pone en manos del lector el guión de Edmundo Desnoes y Titón sobre el que se construyera el filme más significativo de toda la historia del cine cubano.

El libro cuenta con un prólogo de Astrid Santana Fernández de Castro, quien ya nos diera muestras de gran agudeza analítica en el libro que dedicó a examinar las relaciones de la película con la literatura. Asimismo incluye entrevistas con Edmundo Desnoes y Nelson Rodríguez, así como textos de Román de la Campa, Rufo Caballero, y Luciano Castillo, vinculados a la adaptación de la novela y el trabajo de guión.

Comparto un fragmento del artículo que escribí para el volumen, en este caso hablando sobre la recepción del filme en 1968, el memorable año de su estreno.

JAGB

SOBRE LA RECEPCIÓN DE “MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO” EN 1968 (Fragmento)

Por Juan Antonio García Borrero

Para los cubanos de aquellas fechas, el 19 de agosto de 1968 fue un día más bien anodino. Comparado con otros de aquel año que pareció estremecer todo el planeta, y nombrado en Cuba “Año del Guerrillero Heroico” en honor al desaparecido Ernesto Che Guevara, ese día puntual apenas es retenido por quienes elaboran informes históricos relacionados con la isla.

Puede entenderse el bajo perfil de esa jornada. Esas veinticuatro horas carecían del glamour que acompañó al 4 de enero, cuando quedó inaugurado en la capital el Congreso Cultural de La Habana; o del dramatismo del 28 de ese mismo mes, cuando se denuncia públicamente la existencia de una “microfacción” encabezada por el comunista Aníbal Escalante, quienes se oponen a la política del gobierno revolucionario; o del vigor del 13 de marzo, que es el día que Fidel Castro anuncia el inicio de la “ofensiva revolucionaria”, con la que se nacionalizan todas las pequeñas empresas que todavía existían a lo largo y ancho del país en manos privadas. En sentido general, las noticias nacionales reflejadas en los periódicos de ese día apenas parecen ser el eco del esfuerzo colectivo que se le pide al pueblo para hacer realidad la “Zafra de los Diez Millones”, la cual tendrá lugar en solo dieciséis meses.

Aquel 19 de agosto de 1968, sin embargo, fue estrenado en los cines América, Radiocentro (Yara), Mónaco, Tosca, City Hall y Metropolitan el que todavía es considerado por muchos, el mejor filme de toda la historia del cine nacional: Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea. En carta dirigida once días después a Ramón F. Suárez, director de fotografía del filme que había abandonado el país, Titón evoca ese momento del siguiente modo:

“Ya se estrenó la película en seis cines simultáneamente. Lejos de lo que esperábamos, ha resultado un éxito de público sorprendente. Mucho más que cualquier otra película cubana, incluyendo el Burócrata. Hoy se cumple la segunda semana y todavía hay colas impresionantes cualquier día de la semana. Y lejos de lo que esperábamos también, la película no resulta tan polémica ni nada de eso. La gente en su gran mayoría la acoge con entusiasmo (pienso yo que van un poco prejuiciados con la cosa de los premios y todo eso) y son pocos los que están en contra. Claro que ha encontrado algunos enemigos irritados (interesantes e importantes) lo cual me tranquiliza algo con mi conciencia. Lo principal de todo, y eso sí lo esperábamos, es que la película conmueve y hace pensar a la gente. Los inquieta. Y si están a favor de la película es porque sienten que eso los ayuda a comprender muchas cosas. Ha sido un verdadero succes, como diría la gorda de Fandiño.

No tengo las críticas a mano. Me imagino que tu madre te las enviará. De todas maneras, eso es lo más deprimente de todo. No hacen más que repetir cosas que ya hemos dicho en los dos cinedebates que se celebraron antes del estreno y ponerse de parte de la película sin aportar ningún punto de vista original, sin desentrañar su verdadero significado. Es triste, en medio de todo”.[1]

El hecho de que en la misiva Gutiérrez Alea se muestre inconforme con la recepción crítica que ha tenido en su estreno Memorias del subdesarrollo, no hace más que confirmar que las lecturas de una película siempre implicará la existencia de espectadores que intervienen en la decodificación de los mensajes desde su propia historicidad.

Los que asistieron a esas primeras exhibiciones de lo que hoy consideramos nuestro gran clásico, lo hacían desde el sistema de convenciones y creencias que entonces eran dominantes en ese momento puntual. Por otro lado, “el éxito” al que alude Titón habría que verlo asociado a esa necesidad que tenían (y aún tienen) los cubanos de asomarse a sus producciones nacionales; El cineasta cubano Manuel Herrera, quien siendo director de la Cinemateca de Cuba organizaría un homenaje al filme por sus cuarenta años, y fue testigo del estreno, evoca aquel momento de la siguiente manera:

“No sería justo decir que fue un éxito en su estreno. Casi que hubiera sido intrascendente si en su época el estreno de un filme cubano no hubiera sido “de por sí” un hecho cultural importante.

Se estaba en el preludio de la zafra más monumental de nuestra historia, que nunca llegó a consumarse. En lo político parecía que de nuevo nos encaminábamos a un acercamiento al bloque socialista, una vez apagados los aires de la “primavera de Praga” y del “mayo francés”. En lo interno varias fuerzas se enfrentaban por el dominio de la cultura, y una sombra de "dirigismo cultural” ya pretendía acechar a nuestros intelectuales y artistas. Se abría un espacio a Occidente en nuestras pantallas, monopolizadas hasta entonces por un decadente “realismo socialista” que más que abrirnos a la creación, la cerraba. Poco faltaba para que el llamado quinquenio gris asomara en nuestra historia, precedido por una “ofensiva revolucionaria” que pretendiendo ser un paso adelante retrocedía inevitablemente hacia los oscuros prolegómenos de las unidades militares de ayuda a la producción”.[2]

Juan Antonio García Borrero

Notas

PRESENTACIÓN DE “ATRAPADO”, de Daniel Chile, en Camagüey

El próximo jueves, a las cinco de la tarde, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, estaremos presentando en la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” el cortometraje Atrapado (2016), de Daniel Chile.

De acuerdo a la sinopsis, Roldán es un repartidor de pizzas que vive en una casa en pésimas condiciones y su esposa está a punto de dar a luz. Sin embargo, la entrega de una pizza a un cliente le dará un vuelco a su vida… El cortometraje está interpretado por Carlos Luis González, Alicia Hechavarría, Aramís Delgado y Patricio Wood.

Esa tarde, en la segunda parte del evento, estaremos hablando de las mejores películas cubanas realizadas en el siglo XXI.