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Encuentro Cátedra Cinemateca en el marco de CICLA 2020

El próximo 25 de junio, a partir de las diez de la mañana y hasta las once y media, estaré conversando sobre cine cubano, vía Internet, gracias a la invitación de la Cinemateca de Bogotá, la Cinemateca Municipal de Medellín, y la Cinemateca la Tertulia de Cali.

Esto ocurrirá en el marco de la segunda edición del Encuentro Cátedra Cinemateca, un espacio de formación e investigación que, a su vez, forma parte del conjunto de actividades diseñado para la octava muestra de la CICLA-Cita con el Cine Latinoamericano.

Si revisan el Programa teórico (que podrán descargar aquí) verán que las reflexiones que se están proponiendo son bien provocadoras. Y en lo personal, considero que es todo un privilegio poder compartir espacio, entre otros destacados investigadores, con el estudioso Paul A. Schroeder, autor de Tomás Gutiérrez Alea. The Dialectics of a Filmmaker y Latin American Cinema. A Comparative History, dos volúmenes que me gusta tener siempre al alcance de mi vista.

En cuanto a mi intervención, estará orientada a comentar sobre la necesidad de enriquecer la historia canónica del cine cubano (todavía demasiada atenta a los “grandes acontecimientos fílmicos” inventariados en nuestro país) con una perspectiva transnacional que nos permita aprehender “lo audiovisual” vinculado a lo cubano, desde ventanas múltiples que piensen las prácticas cinematográficas lo mismo desde los textos, los contextos, las tecnologías, los espacios de socialización (salas cinematográficas, festivales, cine clubes, etc), los diversos géneros, los libros, así como las comunidades receptoras de esas actividades.

También será un buen momento para hablar de la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC), proyecto que precisamente propone, desde las Humanidades Digitales, la construcción de una plataforma donde el tránsito dinámico por todas estas áreas que en el relato dominante suele apreciarse como entes o espacios aislados, estimule la creación de rutas de aprendizajes y debates alejadas del canon establecido, pero que comparten una misma pretensión: el estudio de la imagen en movimiento, con Cuba como el dispositivo simbólico que aglutina e irradia a la vez.

Juan Antonio García Borrero


Encuentro Cátedra Cinemateca en el marco de CICLA 2020

Del 18 al 25 de junio, la Cinemateca de Bogotá – Gerencia de Artes Audiovisuales del Idartes y la Asociación de Agregados Culturales de América Latina y el Caribe en Colombia presentan la octava edición de La CICLA-Cita con el Cine Latinoamericano y que en esta octava edición se realiza en alianza con Retina Latina, la Cinemateca Municipal de Medellín y la Cinemateca la Tertulia de Cali en la búsqueda de seguir consolidándose como un espacio anual de reflexión sobre el cine latinoamericano.

En el marco de esta muestra se realizará entre el 23 y el 25 de junio la segunda edición del Encuentro Cátedra Cinemateca, un espacio de formación alrededor de la crítica y la investigación sobre el cine colombiano y latinoamericano, que en esta oportunidad aborda desde perspectivas, cómo se ha estudiado el cine en América Latina y los retos de estudiar cinematografías tan significativas y con desarrollos tan particulares como las producidas en el Caribe, que demandan ir más allá de las miradas canónicas para dar cuenta de una producción audiovisual fluida, diversa y contradictoria.

El Encuentro Cátedra Cinemateca tendrá conversaciones con invitados e invitadas especiales y mesas de diálogo tipo paneles, en los cuales se compartirá experiencias y visiones de la crítica cinematográfica.

¡Conéctate a través de nuestras redes de Facebook y Youtube y participa de la Cátedra Cinemateca!

Entre dos (1989), de Santiago Prado

Desde hace más o menos cinco años, cuando planteamos por primera vez la posibilidad de construir la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC), estamos insistiendo en la necesidad de estimular el trabajo colaborativo.

En principio, parece fácil, pero la mayoría de las personas que nos hemos vinculado al estudio y promoción de todo lo que se relaciona con el cine hecho por cubanos, nos formamos de acuerdo a los parámetros dictados por una época donde el individuo, sobre la base de sus esfuerzos, entregaba libros, artículos, etc.

Hoy el mundo se mueve en otras direcciones. Sin importar si vives en Camagüey o Nueva York, somos testigos de un fenómeno que, de modo exponencial, responde a las características de todos esos dispositivos de comunicación que usamos a diario: la producción colaborativa de contenidos digitales.

Para hablar concretamente del audiovisual cubano, si hoy nos asomamos a Internet será fácil comprobar que la información que ya existe sobre el mismo excede las posibilidades de lecturas individuales. Estamos infoxicados con tantas páginas, portales, blogs, etc, que a la larga reproducen el mismo escollo analógico que supondría sentarnos en una biblioteca a revisar, uno por uno, cada libro en soporte papel de los que se encuentra en esa institución. Dicho de otra manera, tanta información dispersa no necesariamente se convierte en conocimiento útil. Al contrario: por lo general termina siendo un simple dato aislado de un contexto mayor.

Por suerte, ya la ENDAC comienza a contar con colaboradores que, de forma altruista, contribuyen con fotos, artículos, comentarios. Hace unos días fue Carlos Barba, con su hermoso tributo a Rosita Fornés, y ahora es Ángel Segundo González González, quien nos hace llegar par de fotos de rodaje del filme hecho para la televisión, Entre dos (1989), de Santiago Prado.

Otra de las características que distinguiría a una plataforma digital de una Enciclopedia publicada en papel, es la posibilidad de todo el tiempo ser enriquecida, corregida, etc. Mientras esté online, y los usuarios accedan a la misma, hay posibilidades de que ellos contribuyan con fotos, videos, o audios privados que jamás habían llegado a la esfera pública, y por ende, tampoco a una institución.

Súmenle a ello que plataformas como Youtube suelen alojar esos materiales de los que normalmente el crítico escribía, condenando a su lector a pensar el cine… desde la literatura. Hoy WordPress nos permite incrustar videos y audios, por lo que esta podría ser una Enciclopedia donde, además de leer sobre las películas, podamos interactuar con los críticos, que a su vez hablarán directamente del audiovisual desde el audiovisual, y no desde la literatura.

Evidentemente, estamos viviendo un cambio de paradigma en las maneras de construir conocimientos en torno al audiovisual cubano, si bien todavía nos falta algo elemental: la formación de usuarios dueños de esas competencias digitales que permitirían convertir en conocimiento útil toda la información alojada en la red de redes.

Juan Antonio García Borrero


Entre dos

Año: 1989

País: Cuba

Género: Ficción

Formato:

Tiempo: 57’

Color: Color

Productora: Estudios Cinematográficos del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Dirección: Santiago Prado

Guión: Santiago Prado, inspirado en el cuento homónimo de Miguel Mejides

Fotografía: José Manuel Martínez Carmona

Camarógrafo: Iván Díaz

Asistente de cámara y Foquero: Ángel Segundo González González

Escenografía: Santiago Sánchez

Edición: Caridad Pascual

Iluminador, Dollyman: “El Bolo”

Reparto: Raúl Eguren, Josefina Enríquez, Margot de Armas, Daniel Jorge Jordán


Fotos del rodaje

De izquierda a derecha: Ángel Segundo González González (asistente de cámara y foquero), José Manuel Martínez Carmona (director de fotografía), Padilla (Asistente de Dirección), Santiago Prado (Director), Raúl Eguren (actor), y Chocolate (chofer). Foto cedida a la ENDAC por Ángel Segundo González González
De izquierda a derecha: Ángel Segundo González González, Iván Díaz (Camarógrafo) y «El Bolo» (Iluminador, Dollyman). Foto cedida a la ENDAC por Ángel Segundo González González

Rosita Fornés y su impronta en el cine

Todavía recuerdo el impacto que provocó en mí la premier del filme Papeles secundarios (1989), de Orlando Rojas, en el cine Guerrero de Camagüey. Llegué a la proyección sin tener idea de lo que vería, si bien pesaba bastante el hecho de que Rojas hubiese filmado antes Una novia para David (1985), que, en lo personal, sigue siendo una de las películas que más disfruto de las producidas por el ICAIC.

El empaque visual de Papeles secundarios ha resistido el paso del tiempo, gracias al desempeño de ese tándem perfecto que integraron Raúl Pérez Ureta en la fotografía, y Flavio Garciandía en la dirección de arte. Rojas reinventó el cine cubano de aquella época, y lo puso a dialogar con lo que ya estaba pasando en el mundo de las artes plásticas de la fecha: esa plasticidad que se respira a lo largo de todo el metraje no solo estaba en función de construir una película “hermosa”, sino de sembrar en los espectadores las inquietudes intelectuales que solo pueden conseguir las imágenes trabajadas desde lo polisémico.

A diferencia de aquel cine cubano donde el apego al “realismo” tradicional (incluyan Una novia para David) dictaba la norma, acá el trabajo con las luces y sombras, la ambientación de los espacios, lo meticuloso de la banda sonora, multiplicaban las posibilidades interpretativas de la historia.

Pero junto a eso, no me dejaba de sorprender el trabajo con los actores y actrices, y sobre todo el desempeño dramático de Rosita Fornés, toda una revelación para los que alimentábamos el equívoco de verla solo asociada al mundo del espectáculo de revista o variedades.

En todo caso, hay que agradecer a Juan Carlos Tabío la inteligencia mostrada al seleccionarla para el protagónico del filme Se permuta (1984), y antes de la obra teatral “La permuta”, concebidas a partir de una idea original de Tomás Gutiérrez Alea.  

Para Rosita Fornés, aquel papel abría las puertas de una nueva vida, como puede deducirse de las declaraciones que ofreciera en su momento:

Yo he filmado unas quince películas anteriormente, la mayoría en México, y una que hice en Puerto Rico, que no se llegó a estrenar nunca aquí. He sido muy exigente conmigo en la cuestión cinematográfica. Estuve siempre con el deseo de hacer algo verdaderamente importante, porque las películas que hice eran de tipo comercial, rodadas sin criterio artístico, sólo para sacar dinero fácilmente; los argumentos eran unas veces folletinescos, otras veces tontos, y no considero que tuve oportunidad de hacer una gran labor dentro de esas películas.

(…)

O sea, que hasta Se permuta, yo no había podido tener una satisfacción plena del trabajo en el cine. Esta película ha sido mi reaparición en el cine, después de largos años, y mi debut en el ICAIC, que es quien verdaderamente, después del triunfo de la Revolución, ha producido una industria cinematográfica seria en nuestro país, reconocida ya, premiada internacionalmente; para todos nosotros es un orgullo poder contar, hoy en día, con una industria ya fuerte, sólida, y entonces este debut mío, para mí significa mucho artísticamente. He realizado un personaje que yo le tomé gran amor, desde el momento que presentamos la versión teatral de La permuta”.

De todos modos, hoy sabemos que, para los nuevos enfoques historiográficos vinculados al cine, esas películas “menores” tienen un valor extraordinario a la hora de reconstruir los mapas de lo que ha sido la recepción cinematográfica. Son útiles para estudiar el modo en que los espectadores “comunes” han aprendido a convertir las historias proyectadas en las pantallas en áreas de intercambios culturales, donde entran en juego las identidades, las expectativas grupales, o la recepción de lo global en lo local.

Por último, junto a las películas de ficción interpretadas por Rosita Fornés, pienso que deberíamos concederle similar atención a esos documentales donde la actriz no solo habla de su labor personal (Rosita Fornés. Mis tres vidas/ 1996, de Luis Orlando Deulofeu), sino que con sus memorias orales contribuye a reconstruir otros relatos (Los Zafiros: música desde el borde del tiempo/ 2002, de Lorenzo de Stefano; Papeles principales/ 2007, de Carlos Barba, y Tin Tan/ 2010, de Francesco Taboada).

En Mejilla con mejilla (2011), de Delso Aquino y con guión de Nicolás Dorr, Rosita Fornés encarna el personaje de una vedette que ya vive su ocaso, y expresa el siguiente bocadillo: “Es que con las décadas vienen las cadencias y se puede llegar a la decadencia”.

Para ella, por suerte, la decadencia no llegó, sobre todo porque fue fiel a su pasión principal, esa que nunca habló de efímeras modas, sino de rigor y arte.  

Juan Antonio García Borrero

Filmografía de Rosita Fornés (Tomada de la ENDAC)

1939: Una aventura peligrosa, de Ramón Peón

1941: Romance musical, de Ernesto Caparrós

1945: El deseo, de Chano Urueta (México)

1946: Se acabaron las mujeres, de Ramón Peón (México)

1947: La carne manda, de Chano Urueta (México)

1948: Cara sucia, de Carlos Orellana (México)

1951: Del can-can al mambo, de Chano Urueta (México)

1951: Mujeres de teatro, de René Cardona (México)

1953: El mariachi desconocido/ Tin Tan en La Habana, de Gilberto Martínez Solares (México)

1953: Hotel Tropical o Me gustan todas, de Juan José Ortega (Cuba-México)

1953: Piel canela, de Juan José Ortega (Cuba-México)

1956: No me olvides nunca, de Juan José Ortega

1962: Palmer ha muerto, de Juan Fortuny (España)

1984: Se permuta, de Juan Carlos Tabío

1985: Plácido, de Sergio Giral

1987: Hoy como ayer, de Constante Diego

1989: Papeles secundarios, de Orlando Rojas

1994: Quiéreme y verás, de Daniel Díaz Torres

1996: Rosita Fornés. Mis tres vidas, de Luis Orlando Deulofeu

2001: Las noches de Constantinopla, de Orlando Rojas

2001: Al atardecer, de Tomás Piard

2002: Los Zafiros: música desde el borde del tiempo, de Lorenzo de Stefano (Documental)

2007: Papeles principales, de Carlos Barba (Documental)

2010: Tin Tan, de Francesco Taboada (Documental)

2011: Mejilla con mejilla, de Delso Aquino

Documental Rosita Fornés. Mis tres vidas (1996), de Luis Orlando Deulofeu

Rosita Fornés en la memoria de Carlos Barba

Rosita Fornés en “Se permuta” (1983), de Juan Carlos Tabío

Carlos Barba ha tenido la gentileza de regalar a la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano este hermoso tributo a Rosita Fornés.

La ENDAC solo podrá crecer con este tipo de gesto colaborativo, siempre en función de defender la memoria del audiovisual hecho por cubanos en cualquier parte del planeta. Agradezco su complicidad, y nada mejor que iniciar la colaboración con este homenaje a nuestra Rosita Fornet, la vedette irrepetible, pero también la gran actriz de Se permuta y Papeles secundarios.

Los interesados podrán apreciar también el documental Papeles principales (2007), de Carlos Barba, donde precisamente Rosita está entre las personas que brindan el testimonio de su experiencia en ese gran filme, uno de los mejores del cine cubano de todos los tiempos. La calidad de imagen no es la mejor, pero vale la pena apreciarlo. Otra vez, gracias, Carlos.

Rosita Fornés en la memoria de Carlos Barba

En los años ochenta yo tenía como diez años, caminaba con mi abuela Hilda, temprano en la mañana y vimos a Rosa Fornés, que estaba de gira por Cuba, y comenzaba por Guantánamo; ella se hospedaba muy cerca de la casa de mi abuela y ya a esa hora había una multitud de personas alrededor de la artista, que saludaba a todos desde un Chevrolet convertible.

Parecía una película, una bella película. Una década y algo después, en el año 2006, filmé un documental titulado Papeles principales, que acompañaría a Papeles secundarios, de Orlando Rojas, como parte del bonus track del DVD que promovieron Impulso Récords, Fnac y el ICAIC.

Con un pequeño staff, compuesto por Eduardo Corría, Luis Enrique Prieto y yo, llegamos al reparto Siboney, a la casa de Rosita, protagonista de la cinta de 1989, de Orlando Rojas. Mi primer recuerdo desde la ventanilla del carro fue un gran camión de la basura frente a su casa y a Rosita en el portal, conversando con los muchachos que hacían el trabajo; ellos, colgados de la parte trasera del vehículo, escuchando embelesados a la gran vedette, quien cuando nos ve acercar los despide entre risas y un “nos vemos mañana”.

Para seguir leyendo, pinchar en este enlace

 

Sed (1991), de Enrique Álvarez

Seguimos rescatando en la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano justo ese cine cubano que aún no tiene Historia, porque apenas ha sido tomado en cuenta por el relato oficial. En este caso compartimos información de Sed (1991), el debut de Enrique Álvarez en la ficción, que contó con las actuaciones de Verónica López y Ricardo Vega (ya de paso invitamos a apreciar la cinta en el canal de este último en YouTube, pinchando aquí).

Pese a la juventud de su director, los escasos recursos utilizados en la producción, Sed logró obtener en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de aquel año el Premio Especial del Jurado, así como el Coral a la mejor música, concebida por Ulises Hernández. También se hizo del Gran Premio en la V Muestra de Cine Joven de aquellas fechas.

De allí que se entienda poco la escasa mención que se hace de un filme que ya estaba anunciando todas esas obsesiones que uno puede detectar ahora en parte de la producción de los más jóvenes, a partir del siglo XXI. De hecho, si me preguntaran yo diría que en Sed ya estaba la Laurita del Madagascar (1993), de Fernando Pérez, con todas esas quejas generacionales que explican la desmovilización espiritual que los hijos de Guillermo Tell, para decirlo como el trovador, mostraban en aquellos terribles e inciertos años noventa.

Recomiendo ver Sed conectada con La ola (1995), el filme que el propio Enrique Álvarez realizará a mediados de aquella década, y donde de alguna forma se exploran los dispositivos sumergidos de la nacionalidad que, de acuerdo con el autor, nos imantan a la experiencia insular. Y luego estaría el aspecto estético que, fiel al mismo, Enrique Álvarez convertirá en una característica intocable a lo largo de todo su cine.

JAGB


Sed

Año: 1991

País: Cuba

Formato: 35 mm

Tiempo: 48’

Productora: Taller de Cine de la Asociación Hermanos Saíz

Dirección: Enrique Álvarez

Guión: Enrique Álvarez

Fotografía: Santiago Yánez

Música: Ulises Hernández

Edición: Carlos Miranda, Inés María Álvarez

Sonidista: Marcos Madrigal

Grabación de música: Diego Figueroa

Efectos sonoros: Benito Amaro

Reparto: Verónica López, Ricardo Vega

Sinopsis

Dos jóvenes reflexionan sobre sus angustias existenciales y sus esperanzas en medio de una estación ferroviaria abandonada.


Sobre el rodaje

“La historia literal de Sed son dos jóvenes que están en un lugar, en una situación de espera y con ansias de moverse, de trasladarse, sin saber cómo hacerlo. Es la metáfora de la necesidad de viajar hacia sí mismos. Tienen un evidente problema de identidad, de falta de armonía interior y precisan de buscarla.

Equivocadamente tratan de conseguirla cambiando de espacio. Por eso la importancia del espacio en la película, que es un personaje más; por esa la deliberada lentitud con que transcurre el tiempo de Sed, para que el espectador pueda apropiarse adecuadamente de este tercer personaje. Lee el resto de esta entrada

Los ecos de la Historia: 60 años del Noticiero ICAIC

Julio García-Espinosa, Santiago Álvarez, y Jean Luc Gordard en el rodaje de un Noticiero ICAIC

En una de las numerosas y emotivas entrevistas recogidas por Mayra I. Álvarez Díaz en su libro “El Noticiero ICAIC y sus voces”, el realizador Daniel Díaz Torres asegura sobre el mismo:

Era la escuela de cine del ICAIC. Ahora existen el ISA, la Escuela Internacional de Cine, pero una escuela como la que significó el Noticiero es insustituible. Allí se aprendía algo que en el cine es importante: nunca hay tiempo, todo hay que hacerlo bajo una cierta presión; se puede saber de la presencia del autor, pero uno tiene que saber también que el cine funciona a nivel industrial; hay una cantidad de compañeros que también ponen, de conjunto, esas voluntades artísticas que, al final, va a ser el Noticiero de la semana”.

Tal vez por allí ande la clave que explica la trascendencia que ha obtenido el Noticiero ICAIC como producto cultural. Sus hacedores asumían sus acciones como parte de un aprendizaje que se vivía a la par de la construcción de una nueva sociedad. Y en esa voluntad de búsqueda se iba reinventando el camino, lejos de todo lo que sonara a práctica ya establecida.

Claro está, el Noticiero no nace exactamente con ese perfil, sino que, como toda acción humana, va madurando y configurándose como parte de algo mayor que también está en permanente construcción. De allí la importancia de que el Noticiero sea percibido de un modo diacrónico, pero también sincrónico.

Como otras veces hemos explicado, la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano se propone borrar las antiguas fronteras, en la cual el ICAIC más bien se asumía como una sumatoria de entes aislados donde los realizadores de ficción iban por un lado, los documentalistas por otro, los animadores más allá, y los realizadores del Noticiero se colocaban en áreas adyacentes.

Hoy sabemos que la estética de algunos de los realizadores más importantes del cine cubano de ficción (Fernando Pérez, Daniel Díaz Torres, Rolando Díaz, entre otros), ha estado marcada por el tránsito por el Noticiero. Esas influencias a veces se han puesto de manifiesto de un modo explícito, en otras se adivinan a través de las estrategias de representación donde la construcción del “realismo cinematográfico” recuerda la práctica anterior.

Sin embargo, lo interesante del Noticiero ICAIC es que sus realizadores jamás se sintieron complacidos con la simple aprehensión de lo que aparecía en el encuadre. Allí están Ciclón o Now, para recordarnos que es la mano del artista (con su sensibilidad) quien en verdad puede iluminar esa zona de la realidad que se muestra, lo que va por detrás de eso que epidérmicamente pudiera conformar cualquier noticia (sin importar el medio en que aparezca).

En la ENDAC (que una vez más recuerdo que está en permanente construcción), los interesados en el tema pueden pinchar en este link, y consultar algunas de las entradas que ya existen donde lo mismo pueden encontrarse las fichas técnicas de los noticieros, algunas de las películas que se han hecho sobre el mismo o libros que se han escrito abordando el fenómeno.

De esta manera nos interesa impulsar un modo de pensar el audiovisual cubano, donde las películas y las biografías de los cineastas que las hacen sean importantes, pero igual de significativo resulte el estudio de la literatura o teoría que las examina, los espacios de socialización donde se discuten esas obras, así como las tecnologías o dispositivos que hicieron posible se conformara toda una “memoria” de la “memoria cinematográfica” que ya era el Noticiero en sí.

En el link de la ENDAC que compartimos ahora podrán encontrar las fichas técnicas de los treinta primeros Noticieros ICAIC, y en el caso del primero, si pinchan en el link de Youtube que allí aparece, se podrá apreciar y/o descargar del Canal del ICAIC ese primer material.

Juan Antonio García Borrero

Noticiero ICAIC en orden cronológico (Del 1 al 30)

Noticiero ICAIC Nro. 1

Noticiero ICAIC Nro. 2

Noticiero ICAIC Nro. 3

Noticiero ICAIC Nro. 4

Noticiero ICAIC Nro. 5

Noticiero ICAIC Nro. 6

Noticiero ICAIC Nro. 7

Noticiero ICAIC Nro. 8

Noticiero ICAIC Nro. 9

Noticiero ICAIC Nro. 10

Noticiero ICAIC Nro. 11

Noticiero ICAIC Nro. 12

Noticiero ICAIC Nro. 13

Noticiero ICAIC Nro. 14

Noticiero ICAIC Nro. 15

Noticiero ICAIC Nro. 16

Noticiero ICAIC Nro. 17

Noticiero ICAIC Nro. 18

Noticiero ICAIC Nro. 19

Noticiero ICAIC Nro. 20

Noticiero ICAIC Nro. 21

Noticiero ICAIC Nro. 22

Noticiero ICAIC Nro. 23

Noticiero ICAIC Nro. 24

Noticiero ICAIC Nro. 25

Noticiero ICAIC Nro. 26

Noticiero ICAIC Nro. 27

Noticiero ICAIC Nro. 28

Noticiero ICAIC Nro. 29

Noticiero ICAIC Nro. 30

Convocatoria al Fondo de Fomento del Cine Cubano 2020

¡Y se hizo la luz…!

Convocatoria al Fondo de Fomento del Cine Cubano 2020

Redacción Cubacine

1ra. Convocatoria Fondo de Fomento del Cine Cubano 2020

En cumplimiento de lo establecido en el Acuerdo 8613 del Consejo de Ministros del 14 de junio del 2019 y de la política aprobada a partir del Decreto Ley 373/2019 del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) anuncia la apertura de la primera convocatoria del Fondo de Fomento del Cine Cubano (FFCC), con el objetivo de potenciar el desarrollo de la cinematografía nacional.

En medio de las complejas circunstancias que atraviesa el país, producto de la pandemia por la enfermedad COVID-19, se ha decidido lanzar este Fondo de Fomento después de intensas jornadas de estudio y discusión sobre su trascendencia cultural y factibilidad financiera. El Estado y el Gobierno cubanos apoyan este proceso, el cual abre nuevas oportunidades de construcción del cine cubano y estrecha la relación de las instituciones con los creadores.

El Fondo de Fomento abre su primera convocatoria dentro de la Categoría de Largometrajes en las siguientes modalidades:

-ESCRITURA DE GUION DE PROYECTOS DE LARGOMETRAJES DE FICCIÓN, DOCUMENTAL Y ANIMACIÓN.

-DESARROLLO DE PROYECTOS DE LARGOMETRAJES DE FICCIÓN, DOCUMENTAL Y ANIMACIÓN.

-POSTPRODUCCIÓN DE PROYECTOS DE LARGOMETRAJES DE FICCIÓN, DOCUMENTAL Y ANIMACIÓN.

Para seguir leyendo, pinchar aquí.

El jinete sin cabeza (1972), de Vladimir Váinstock

Foto tomada de Internet

Este es otro ejemplo de agujero negro dentro de la historia del audiovisual cubano, y que queremos abordar en la ENDAC. Si a la grandiosidad visual de Soy Cuba le costó trabajo ser reconocida por los críticos, nos será fácil imaginar el destino que le espera a películas como El jinete sin cabeza (Vsadnik bez golovy/ 1972), de Vladimir Váinstock, que tal vez no buscaban otro interés que el simple entretenimiento, algo que para la crítica tradicional de aquel momento (esa que solo andaba a la caza de alturas estéticas), sencillamente no contaba.

Y, sin embargo, también aquí hay huellas del audiovisual cubano que merecen rastrearse. No solo porque en su elenco figuren en el esplendor de su belleza física las cubanas Eslinda Núñez y Farah María, y los actores Enrique Santiesteban y Alejandro Lugo, sino porque detrás de lo que uno ve en pantalla (los mensajes explícitos), permanecen sumergidas todas esas tramas culturales que van desde lo político (colaboración de la URSS con el ICAIC en el llamado “quinquenio gris”) hasta esa asignatura pendiente que tenemos acá, que tendría que ver con la recepción y los modos en que los cubanos asumíamos esos productos importados del campo socialista.

Juan Antonio García Borrero


El jinete sin cabeza

Título original: Vsadnik bez golovy

Año: 1972

País: URSS, Cuba

Género: Ficción

Formato: 35 mm

Tiempo: 100’

Color: Color

Productora: Lenfilm

Dirección: Vladimir Váinstock

Guión: Thomas Mayne Reid, Pavel Finn, Vladimir Vaynshtok, basada en la novela homónima de Thomas Mayne Reid

Fotografía: Konstantin Ryzhov

Música: Nikita Bogoslovsky

Edición: Konstantin Ryzhov

Reparto: Oleg Vidov (Gerald Maurice), Ludmila Savelyeva (Louise Poindexter), Eslinda Núñez (Isidora Covarubio), Enrique Santiesteban (El Coyote), Alejandro Lugo (Woodley Poindexter), Aarne Üksküla (Cassius Calhoun), Ivan Ivanovich Petroc (Zeb Stump), Rolando Reyes Díaz (Mayor), Aleksandr Milokostyj (Henry Poindexter), Platon Leslie (Pluton), Farah María.

Sinopsis:

Texas, Estados Unidos, 1850. Louise Poindexter, hija de un rico hombre de la región es cortejada por el poderoso Cassius Calhoun y el humilde vaquero Gerald Maurice. Ella se enamora del último, pero la desaparición de su hermano, junto a un misterioso jinete sin cabeza que comienza a rondar el lugar, complicará el romance…

FAMCA: una Historia por contar…

Días de diciembre (2016), de Carla Valdés León

Le pregunté a Gustavo Arcos si existía algún Catálogo de lo producido por la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), que fue creada en el año 1988. “No hay nada”, me dijo, así que como tantas cosas vinculadas al audiovisual cubano que aún no tiene Historia, esa también la tendremos que comenzar a construir partiendo prácticamente de cero.

Recuerdo que en el mes de marzo del año 2015 le dedicamos aquel Taller Nacional de Crítica Cinematográfica al análisis de lo producido en los años noventa. Entonces le pedí a Gustavo que escribiera una ponencia donde nos hablara de lo sucedido en ese otro punto ciego del cine cubano: es increíble cómo seguimos pasando por alto el debate de lo sucedido en esas áreas donde se supone comenzó a germinar todo eso que hoy vemos en forma de películas realizadas por los más jóvenes, o polémicas protagonizadas por los mismos.

¿Dónde aprendieron a pensar de la manera en que hoy se expresan?, ¿qué cine vieron que evidentemente no tiene nada que ver con el defendido en el ICAIC hasta hace poco?, ¿cómo no darnos cuenta que en la FAMCA ya se estaba preparando, para bien, la relectura crítica de un canon demasiado restrictivo?

La relación de películas producidas por la FAMCA, que podrá apreciarse en este link de la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano, no es definitiva. Pero algo que debemos de acabar de entender es que precisamente nuestra época nos está invitando a pensar la Historia como algo siempre abierto, o algo en permanente construcción, a diferencia de esos sistemas cerrados que solía entregar la historiografía anterior.

Por eso es posible que, dentro de tres o cuatro días, cuando se revise de nuevo el link, ya estén incorporadas nuevas fichas, toda vez que estamos hablando de una herramienta que lo que facilita es el trabajo colaborativo. Y eso es lo interesante: que estaríamos hablando de construir una Historia Pública del audiovisual cubano (que incluye lo que produce el ICAIC, o las escuelas de cine, lo mismo en La Habana, Camagüey u Holguín), basada en el intercambio de memorias que fluyen desde las más insospechadas fuentes, a partir de los aportes de quienes están conectados a esta gran red de redes.

Por lo pronto, comparto con los amigos del blog este texto escrito por el propio Gustavo Arcos para una Muestra-Homenaje organizada por el Festival de Cine de La Habana en el año 2010, mientras reitero la invitación a colaborar con la ENDAC, una plataforma donde caben todos.

Juan Antonio García Borrero


FAMCA (Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual)

Ella trabaja (2007), de Jesús Hernández Bach

La Facultad de Arte de los medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA) fue creada en 1988. Por aquellos años el panorama cinematográfico del país sufría radicales transformaciones. La aparición del video como soporte y la entrada al país de nuevas tecnologías asociadas a él, potenciaban la creencia de que el cine era una posibilidad real y tangible para muchos. Contar una historia, expresarse a través de las imágenes pareció entonces no una quimera, sino un viejo sueño hecho realidad.

Hasta esa fecha, la formación profesional de nuestros cineastas o técnicos estaba montada esencialmente sobre una visión pragmática, que legitimaba la práctica como actitud creadora. Hacer cine era un acto de fe, un modo de sentir el mundo y también de mejorarlo. La experiencia y la sabiduría llegaban solo a través del ejercicio, rodar ya era una forma de aprender y aunque la industria instrumentó cursos y talleres de formación profesional, nunca llegó a materializarse la idea de crear una Escuela de Cine hasta ya entrado los años ochenta. Primero fue la Fundación de Cine Latinoamericano, después la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños y finalmente, aunque casi en la misma época, la FAMCA que se ubicaba docente y administrativamente dentro del Instituto Superior de Arte.

En sus primeros diez años, esta Facultad llevó el nombre de Escuela de Cine, Radio y Televisión, abierta solo para personas con experiencia en los medios. Pero la extraordinaria expansión de la creación audiovisual generada con las nuevas tecnologías, propició la apertura en 2001 de los cursos regulares en la FAMCA, habilitados para todos aquellos que tuvieran el talento o las cualidades especiales para entrar en sus predios y recibir una formación completa, que mezclara razonablemente la teoría con la práctica y les permitiera tras cinco años de estudios, realizar obras de cualquier género dentro de la nueva cartografía audiovisual de la nación.

Así, la inmensa mayoría de las películas o materiales filmados en el país en los últimos diez años, que han obtenido premios, aplausos y reconocimientos de la crítica, provienen de corrientes alternativas o que se mueven en la periferia de la industria. Ahí están, para citar solo los más laureados entre los de la FAMCA: Video de familia, Habaneceres, Dos hermanos, Las manos y el ángel, deMoler, Motos, Buscándote Habana, El grito, Model Town, 72 horas, Rara Avis, Zona de silencio, Raza, La bestia, Trovador, La bala, Tacones cercanos y Close Up.

Llama la atención también cómo la existencia de la FAMCA ha posibilitado que talentosos jóvenes de todos los rincones de la Isla puedan integrarse a ese nuevo mapa audiovisual y dentro de él habría que apuntar la mayoritaria presencia de mujeres en sus cursos, egresadas de dirección y fotografía, especialidades que por décadas y criterios reduccionistas le resultaron esquivas.

Nombres como los de Tomás Piard, Ernesto Fundora, Rudy Mora, Orlando Cruzata, Humberto Padrón, Esteban Insausti, Marilyn Solaya, Tamara Morales, Alejandro Ramírez Anderson, Inti Herrera, Luis Najmías Jr, Jessica Rodríguez, Juan Carlos Travieso, Lester Hamlet, Alina Rodríguez, Roly Peña o Ian Padrón son solo unos pocos de los cientos que se han graduado o cursado estudios en ella. Valgan sus obras y este reconocimiento que les brinda el Festival como Muestra de la extraordinaria voluntad creadora de los que, profesores o alumnos, han sabido alzarse cada día y durante dos décadas para conjurar el olvido”

Gustavo Arcos. Un acto de Fe. Publicado en el Catálogo del 32 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana, 2010

Oculta (2016), de Jessica Franca Artigas

 

José Martí en el audiovisual cubano

Los que pinchen el siguiente link de la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC), podrán encontrar una amplia relación de películas vinculadas a la figura de José Martí.

No es en modo alguno un listado definitivo, toda vez que la ENDAC se propone precisamente como un espacio colaborativo donde, de modo permanente, se comparta información pública vinculada al audiovisual cubano, sin importar el lugar donde ese audiovisual se haga, las fechas, o los modos de producción.

Martí ha sido desde temprano una figura controversial para el cine cubano. Piénsese en lo vivido por Jean Angelo a raíz de su filme La que se murió de amor (1942), también conocido como Martí en Guatemala y La niña de Guatemala, para comprender que todo intento de humanizar al Apóstol en la pantalla estará condenado a fomentar los más enconados desencuentros.

Debo decir que en lo personal nunca me he sentido obligado a ser como Martí, sino en todo caso a ser con Martí. Porque en lo personal ese es el legado que más aprecio: su vocación para entender la vida como algo inclusivo, no excluyente. Esa filosofía suya de vida, que tiene que ver con lo asertivo, es lo que muchas veces ha inspirado en mí el deseo de intentar entender las razones de los otros, aunque esas razones no sean las que yo comparta en el plano personal.

Creo que Martí seguirá siendo durante mucho tiempo una suerte de vasto territorio donde uno va encontrando señales que ayudan a entender el mundo, no como abstracción, sino como algo concreto que hay que tomar en el día a día.

Y luego está esa empatía con los que tienen menos, con los que en su comentario al famoso texto de Spencer sobre la nueva esclavitud propuesta por el socialismo, él anota que más allá de las críticas que se hacen al colectivismo, al final quedaría el imperativo de resolver la misma situación precaria que originó la utopía socialista.

En las películas que aquí se relacionan hay distintas maneras de apropiarse de Martí, desde la aplaudida forma en que Fernando Pérez lo dibuja en El ojo del canario, pasando por los disparates del Indio Fernández en La rosa blanca (1954) o Gordon Douglas en Santiago (1956), hasta llegar a esos animados que se inspiran en sus poemas.

Lo ideal es que, a partir de ahora ese mapa de Martí en el audiovisual, crezca sistemáticamente con los envíos de información que realizadores y lectores conectados a la red, se sientan motivados de enviar a la página.

Juan Antonio García Borrero