Archivo de la categoría: Uncategorized

Cultura y Turismo en Camagüey: tan cerca, tan lejos…

Suelo llegar todos los días a la sede del Proyecto El Callejón de los Milagros un poco antes de las ocho de la mañana. Y los veo pasar, conducidos por un guía que les muestra de modo superficial el conjunto de imágenes colocadas en La calle de los cines.

Los veo prestarle atención a lo que el guía, a veces en francés, en italiano, o en inglés, les va comentando de lo que allí existe. Es un recorrido que dura menos de diez minutos, y jamás los he visto entrar a El Callejón de los Milagros.

Pero ellos, los turistas, no dejan de tirar fotos que quizás suben al instante a sus respectivas redes sociales. Viven ese momento que, de modo mecánico y compulsivo, congelan en una imagen que luego compartirán en Facebook o Instagram, pero no se han enterado de lo que significa vivir en Camagüey…, para no decir que no se enteran de lo que es Cuba, que es mucho más que ese conjunto de playas, hoteles de lujo, o comidas lezamianas inalcanzables para el cubano común.

Para ingresar en esa Cuba secreta que alguna vez incursionara María Zambrano, se necesitaría trazar una estrategia que, lamentablemente, Turismo y Cultura no acaban de concretar en Camagüey. Acá pareciera que, desde el Turismo, la Cultura sigue siendo una suerte de enlatado de estereotipos a ser consumidos por un grupo de individuos que en definitiva vienen a desconectar…

No dudo que existan turistas de ese perfil, pero también están los que seguramente van a agradecer ser protagonistas (y no simples espectadores) de lo que sería un quehacer cultural ajeno. Porque para eso, para ser nada más que espectadores, están las malas películas, o las promociones que una y otra vez repiten la imagen de un país que solo existe en la dimensión virtual.

Creo que el turismo de ciudad es una modalidad apenas explotada en Camagüey. Y menos explotado aún estaría el turismo que aprecia la cultura, no como un repositorio pasivo de bienes que se consumen, sino como algo que nos permite todo el tiempo interactuar con la comunidad y crecer como individuos.

Hasta donde sé, no hay convenios establecidos de una manera eficaz entre Cultura y Turismo que permitan trazar una buena estrategia de turismo cultural. Para no irnos del tramo urbano que mencionábamos al principio: alrededor de La calle de los cines hay un montón de hoteles que a diario hospedan buen número de turistas. En ese tramo hay galerías de arte, espacios donde se podrían proponer espectáculos musicales que se salgan de lo hegemónico, o proyecciones de películas que ayuden a apreciar a Cuba desde la complejidad.

Pero para eso la Agencia Paradiso, por ejemplo, también tendría que hacer lo suyo en la elaboración de paquetes atractivos, y Turismo aprovechar todo ese conjunto de fortalezas que muchas veces es apreciada mejor desde la distancia, que en la cercanía que nos deja ciegos.

Juan Antonio García Borrero

Lo que viene: el Café Nuevo Mundo

Ya tenemos prevista la fecha de inauguración del Café Nuevo Mundo para el próximo 24 de marzo. La elección de ese día no es gratuita: el 24 de marzo se festeja un nuevo aniversario de la creación del ICAIC, por lo que dedicaremos nuestra segunda Cibertertulia del mes a comentar los resultados de la encuesta convocada recientemente por la Cinemateca de Cuba con el fin de seleccionar los mejores filmes producidos por esa institución en todos estos años de existencia.

Además del Café como espacio de socialización dejaremos reinaugurada la Galería QR, que ya contaría con paredes para mostrar las obras (en vez de los cristales que antes se utilizaban), así como una iluminación más óptima.

Para esta primera Exposición (en la segunda temporada de la Galería) hemos decidido curar precisamente una muestra fotográfica a partir de los resultados de la encuesta mencionada antes, y la cual permitirá descargar, de modo gratuito, contenidos vinculados a esa selección de fotos (digamos, bandas sonoras de películas, fotos, críticas, etc).

Ese día también la Mediateca Tomás Gutiérrez Alea estará dando sus primeros pasos con una nueva modalidad de negocio, en tanto estaremos proponiendo que aquellos que deseen convertirse en socios de la misma, puedan tener una mayor autonomía a la hora de acceder y descargar las películas, catálogos y libros que la Mediateca ofrece, a través de los dispositivos móviles que ya tienen en sus manos.

El Café Nuevo Mundo se integra de modo armónico a lo que el Proyecto El Callejón de los Milagros viene proponiendo desde hace cinco años: convertir a La Calle de los Cines de Camagüey en una Calle Inteligente de los Cines.

O lo que es lo mismo: acompañar desde la cultura audiovisual ese proceso de informatización cada vez más creciente que se viene consolidando dentro de la sociedad, pero que exige algo incluso más difícil que la adquisición de tecnologías: la formación de usuarios que sean capaces de convertir esas tecnologías que tienen en sus manos en herramientas útiles al crecimiento de sus vidas personales.

Juan Antonio García Borrero

Lecturas visuales al mundo actual

Por Gretel Díaz Montalvo (Tomado del Boletín Alero)

En medio del clásico olor a papel nuevo, a libro recién impreso Camagüey apuesta por una suerte de puente con lo digital dentro de esta Feria del Libro. Y es que la literatura sigue gustando, aún cuando la tecnología se riega entre la humanidad. Los soportes son los que han cambiado, quizás por eso dentro de la fiesta de los libros agramontinos se crearon mecanismos para la comercialización de textos digitales, así como el diálogo sobre los retos y desafíos de las nuevas tecnologías para la producción literaria.

La Empresa de Tecnologías de la Información y Servicios Telemáticos Avanzados (Citmatel) se unió a la idea y se encarga, por estos días, de facilitar obras en formato digital. Mientras que en el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, lugar especializado en fomentar el empleo de las nuevas tecnologías en pos de incrementar la cultura audiovisual, se debate sobre el tema.

Para Juan Antonio García Borrero, al frente del proyecto, “en esta época que revoluciona las prácticas culturales asociadas a la lectura, la Feria debe influir en la lectura y permitir el acceso a determinada cantidad de textos. Pero para eso hay que trazar estrategias para crear comunidades de lectores donde precisamente esa lectura sea un acto creativo que enriquezca y sea como un portal que guíe a otras realidades y contribuya al enriquecimiento del lector.

“A veces el empleo natural de la tecnología enmascara un uso no eficiente de los dispositivos y la Feria puede trastocar esa realidad al convertirse en una suerte de bisagra que una los tiempos analógicos y digitales”.

 

Tics más cine, otra buena mixtura

Pero la Feria busca más, quiere aunar toda la cultura en un mismo momento para generar experiencias enriquecedoras. Por ello, una de las Cibertertulias del Callejón de los Milagros se dedicó a contarnos cómo ser amantes del cine, pero a través de la mirada del reconocido politólogo Ignacio Ramonet.

La provocación partió de responder si existe o no una cinefilia en pleno siglo XXI. Para el periodista este es un tema que le apasionó desde sus años de estudiante, cuando inmerso en el mundo de los cines clubes en Marruecos se adentró a esa especie de “templo salvaje y autodidacta” que era comprender el cine.

“Soy un cinéfilo intenso que incluso he investigado sobre la semiótica del cine. Eso fue resultado de una época en la que se tenía que caminar kilómetros para ver un filme o saber a través de cuentos de otros que la habían visto. Era algo de sacrificio, pero que unió a muchos en una misma pasión.

“Hoy la cinefilia ha muerto y se siguen más las series y se crean clubes en torno a ellas. Existe una abundancia de imágenes que no se pueden controlar, con un clic consumes una película todas las veces que quieras y el propio cine de autores como Tarantino o Scorsese están contando sobre esa nostalgia”, señaló Ramonet.

La tarea que toca a muchos es apoyar la creación de oasis para cinéfilos, de nidos creadores de ese sentimiento. Urge estudiar las historias que se cuentan en los filmes, sobre todo en los que no están dirigidos a adolescentes, para saber vivir en el mundo de la imagen.

Un panel sobre arte y tecnologías en Nuevo Mundo

Hoy a las cuatro de la tarde, y como parte de las actividades de la 29 Feria del Libro en Camagüey, estaremos hablando en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo de los desafíos que impone a la creación artística y su promoción, la emergencia de ese conjunto de tecnologías digitales que, de un modo u otro, ya imperan en nuestras vidas cotidianas. También se presentarán libros digitales, entre ellos las últimas producciones de Cubaliteraria.

Ignacio Ramonet: los milagros de la cinefilia en el siglo XXI

Vivimos una época donde el consumo audiovisual pudiera hacernos pensar que la cinefilia experimenta su máximo esplendor. Paradójicamente, a mí en lo personal me resulta cada vez más difícil encontrar individuos que compartan una mística que, definitivamente, asocio al pasado, y que no solo tenía que ver con la película que corríamos a apreciar en la pantalla grande de una sala oscura, sino también con los modos en que después de concluida la proyección, nos buscábamos para comentar la historia recién vista o la forma en que se contó esa historia.

Es decir, hoy hay a nuestro alrededor un gran número de consumidores de imágenes en movimiento que devoran con un frenesí adictivo cada una de las series que se van estrenando, o viven pendientes de los últimos estrenos que predeciblemente la Academia reconocerá por sus grandes valores visuales, pero sin establecer una perspectiva de conjunto que nos permita hablar de eso que se ha visto como parte de un todo que iría desde lo que hay que apreciar en una Cinemateca hasta la última entrega de Marvel.

Acá en Camagüey la cinefilia ha tenido sus particularidades, y es lo que todavía permite que hablemos de una calle de los cines que ha sobrevivido a todo tipo de uso y desuso tecnológico, para permanecer en nuestro imaginario colectivo como el espacio simbólico donde diversas generaciones van tejiendo diálogos que, a la manera de un cadáver exquisito, hablan de nuestras más diversas y contradictorias realidades. Y por eso es que también existe el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, El Almacén de la Imagen, el Festival de Videoarte, los Encuentros sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, las Jornadas de Artecómic, las sesiones del Cine Club Ernesto Caparrós, los libros sobre cine publicados por la Editorial Ácana…

Ignacio Ramonet es uno de esos cinéfilos incurables que todavía queda por esta época. Su nombre se asocia a la politología y al estudio sistemático de lo que estaría provocando la emergencia de todo ese conjunto de tecnologías que hoy amenazan con borrar la práctica de ir al cine como lo hacíamos antes.

Pero a pesar de eso (o quién sabe si por eso) Ramonet es sobre todo un gran cinéfilo, un consumidor compulsivo de esas historias (magnas o mínimas) que todavía es imprescindible vivirlas en una sala oscura, ajenos al vértigo de los imperativos que impone el zapping y las invasiones bárbaras de segundas y terceras pantallas.

Y es de eso, de la cinefilia en el siglo XXI, que estaremos hablando hoy con Ignacio Ramonet, a las cinco de la tarde, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo. Un sueño planteado por primera vez hace unos cinco años, y que al fin está a punto de ser una realidad.

Juan Antonio García Borrero

La Feria del Libro en El Callejón de los Milagros (II)

Como parte de las actividades teóricas programadas en el marco de la 29 Feria del Libro en Camagüey, se ha organizado en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo un panel que lleva el título de “Las nuevas tecnologías y la producción literaria y artística: retos y desafíos”.

En esa mesa conducida por Yoan Pico está previsto que participen Rodolfo Tamayo, María Antonia Borroto Trujillo, Manuel Castro, y el que suscribe. Además de ello, Marian Garrido presentará libros digitales pertenecientes al sello editorial de Cubaliteraria, y los interesados podrán descargar de modo gratuito un grupo de publicaciones alojadas en el Portal El Callejón de los Milagros.

No será la primera vez que hablaremos allí de este asunto. Yo diría que más bien este ha sido un tema que una y otra vez se retoma en nuestro entorno, pues como otras veces hemos advertido, el Proyecto tiene como misión principal fomentar el uso creativo de esas tecnologías emergentes que ya tenemos en las manos, en función de lo que podríamos llamar la informatización de la gestión cultural.

Ignoro cuál es el plan que como moderador de la mesa se estará planteando Yoan Pico. Supongo que no podremos eludir la teoría, pero en lo personal me encantaría que fuéramos capaces de, más que hablar de lo que desearíamos tener en un futuro (imaginarlo en un plano teórico), nos concentráramos en las potencialidades de todo eso que ya tenemos en nuestras manos, y que lamentablemente el sistema institucional de la cultura en Cuba todavía no aprovecha de manera óptima.

Hay varios ejemplos de quehacer informal que desde hace tiempo vienen marcando un referente en la isla, y que por las más diversas razones no acaban de ser incorporadas al trabajo cotidiano de las instituciones culturales. Pienso en proyectos como Claustrofobias (de Santiago de Cuba) o la propia La Liga, que tiene como líderes precisamente a María Antonia Borroto Trujillo y Yoan Pico.

Los retos y desafíos a los que alude el título del panel, por tanto, creo que no se concentrarían definitivamente en la carencia de tecnologías (que también influye, desde luego), como en la ausencia de una Política Pública que desde el área de las Humanidades Digitales acompañe a lo que en términos más generales ya viene impulsando la máxima dirección del país cuando se habla de informatizar a la sociedad.

Por eso, para mí la gran pregunta que debería movilizar las reflexiones de ese panel, sería esta: como artistas, ¿estamos preparados para incorporarnos a esas transformaciones que ya se viven de un modo natural en los escenarios de la vida cotidiana?

Juan Antonio García Borrero  

Memorias y traumas en la era de la indiferencia colectiva

Hace algún tiempo escribí para Progreso Semanal un texto que titulé Mariel: la cara cortada de la nación donde, entre otras cosas, anotaba:

“Si al principio hablé de una cicatriz que perdura en el rostro de la nación, es porque hasta el momento falta el estudio desprejuiciado que ponga en su lugar todo lo referido a ese momento histórico, y sus consecuencias. El estereotipo, en ambas orillas, nos sigue ganando la batalla, pues no solo se trata de evocar y explicar de un modo coherente los hechos en sí (mero positivismo historiográfico), sino de describir en el plano más humano lo que implicó para estos individuos la experiencia”.

Me viene a la mente aquel texto ahora que se vive este amargo diferendo entre la dirección del ICAIC y la Junta Directiva de la Muestra Joven, a propósito de la suspensión de la misma, y la no proyección del documental Sueños al pairo (2019), de José Luis Aparicio Ferrera y Fernando Fraguela Fosado.

Enfatizo lo de amargo, porque en mi caso no hay disfrute alguno en ser testigo de esta nueva confrontación. Quizás me afecta el hecho de querer a partes iguales a la institución ICAIC y a la Muestra Joven. Esto no me parecería honesto ocultarlo, en tanto uno siempre está hablando desde una disposición afectiva que es la que va a decidir, en el fondo, el modo en que vamos a intervenir ante este tipo de porfía: lo más común será ponerse a favor o en contra de una de las dos posiciones antagónicas, negar al que no cuenta con nuestro beneplácito, y borrar a ese contrario al que nuestro desafecto no dejará ver más que manchas y perversiones.

Lo que ahora escribo a modo de reflexión personal quiere apartarse de ese enfoque mutilador de tirios y troyanos, para aspirar a una visión de conjunto en la que la protagonista sea la Cultura nacional, o lo que es lo mismo, la nación reflejada en la Cultura, así con mayúsculas, haciendo mío en este caso lo que llaman el gran principio de la comunicación empática: “procure primero comprender y después ser comprendido”.

Ese principio fue lo que hizo que le prestara atención al Manifiesto del Cardumen elaborado por los jóvenes que organizan la Muestra, y que a mi juicio sigue siendo uno de los textos más hermosos y comprometidos que se hayan elaborado en la historia del audiovisual cubano, a la altura de los que en su momento firmaron los fundadores del ICAIC.

Ese texto pudo convertirse en punto de partida para trasformar en sistemático el debate que está pidiendo a gritos todo lo que tenga que ver con el fenómeno audiovisual vinculado a los cubanos, pero una vez más se optó por la confrontación estéril y el ataque ad hominem desde medios oficiales que vieron en los jóvenes y su producción independiente un peligro, algo que había que conjurar con descalificaciones que ayudaran a crear un estado de opinión negativa sobre todo entre lectores que no tienen por qué estar demasiado enterados de las interioridades de estas discusiones (peor aún: muchos de los que escribieron en contra del Cardumen jamás han asistido a una Muestra).

Y usaron términos y estrategias de reprobación que, no obstante, el tiempo transcurrido, no difieren demasiado de las que se utilizaron en 1656 por la comunidad judía para decretar la excomunión del gran filósofo Spinoza:

Con el juicio de los ángeles y la sentencia de los santos, anatematizamos, execramos, maldecimos y expulsamos a Baruch de Spinoza, con asentimiento de toda la sagrada comunidad, en presencia de los libros sagrados con los seiscientos trece principios allí inscriptos, pronunciando contra él la maldición con la que Elisha maldijo a los niños, y todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. […] Que sea maldito durante el día y maldito durante la noche; que sea maldito en su acostarse y en su levantarse; maldito en su salir y maldito en su entrar. Que el Señor nunca jamás lo perdone ni lo reconozca; que la ira y el desprecio de Dios ardan de aquí en adelante contra este hombre, lo carguen de todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley, y borren su nombre de debajo del cielo”.

Cuando se lee este tipo de reniego uno no puede resistir la tentación de ponerle rostros contemporáneos a esa voz que llega intimidante desde el más allá. Porque es muy difícil que aquellos que decidan expresar sus ideas en lo público no reciban en algún momento, lo mismo de un lado que de otro, muestras de este tipo de intolerancia patética donde las emociones secuestran hasta la más mínima posibilidad de intercambio racional (Nietzsche lo apuntaba de un modo ejemplar: “Nunca será comprendido lo que hacemos; sólo será siempre alabado y reprochado”).

En el caso que ahora ocupa nuestra atención, pasaría lo mismo de un lado o de otro. Porque en el afán de legitimar el derecho de los jóvenes cineastas a repasar lo que ha sido nuestro devenir histórico, y establecer interpretaciones que estén más ajustadas al horizonte de expectativas que los movilizan (horizonte vital que no puede coincidir con el que tenemos los de más edad), tendemos a desacreditar lo que se ha logrado por el ICAIC en los dos últimos años. Y eso no me parece justo.

Por suerte, en el más reciente Comunicado de la Junta Directiva de la Muestra Joven se alude a ello, algo que me parece crucial si queremos, de veras, encontrar una solución a la crisis: porque lo que importa, creo yo, es encontrar una solución.

Una solución que, de ahora en adelante, garantice que la Muestra sea ese espacio donde la creatividad artística, el debate transparente y desprejuiciado, fluya de modo natural y no se vea obstaculizado por maneras decimonónicas de entender la gestión cultural, o presiones ajenas a lo artístico. Y eso quien mejor lo puede defender es el ICAIC (creador de la Muestra), si apelara a la larga tradición de defensa del cine como arte, que siempre será algo incómodo, herético, y permanentemente revolucionario.

Ojalá que en estos tiempos donde la indiferencia colectiva ante los problemas del “otro” se consolida a diario, una indiferencia que vive encadenando “quince minutos de famosas polémicas” que se desvanecen una tras otra dejando intacto el orden de las cosas que debieran cambiar, seamos capaces de adquirir conciencia de la gran responsabilidad que enfrentamos con esto de la preservación de las memorias históricas, esas que incluyen los logros de la nación, pero también sus traumas y sus distopías.

¿Qué ha sido lo único positivo que por el momento sí he disfrutado de esta polémica?: el regreso público de Mike Porcel a nuestro escenario cultural, ese del cual nunca debió ser expulsado. He leído con gran placer las páginas de evocación escritas por Joaquín Borges Triana o Rafael Rojas, entre otros, y me he emocionado hasta lo indecible con ese breve video compartido por Juan Vilar en las redes, donde se escucha al gran cantautor Eduardo Ramos mostrar con insólita valentía su arrepentimiento por aquello que sucedió hace tantos años.

Serán esas actitudes humanistas, y la mirada desprejuiciada de los jóvenes, las que nos ayuden a curar, en algún momento, la cara cortada de la nación.

Juan Antonio García Borrero

Declaración de la Junta Directiva de la Muestra Joven

«Descentralizando», este es el eslogan de la campaña que el Comité Organizador lanzaría en la edición 19ª de la Muestra Joven, Cuba . Retoma la gráfica y la fuerza de la Zafra de los 10 Millones, justo a 50 años de esa epopeya política y popular. Queríamos hablar de proyectos colectivos, de grandes hazañas, de la adrenalina que mueve la reconstrucción constante, y también de la posibilidad del fracaso, de sus causas para no repetirlas, y de sus consecuencias para luchar contra ellas.

Pero como en 1970, es mayor el deseo de la utopía que la oportunidad real de alcanzar una meta colosal. Y es tristemente irónico en nuestro caso, porque el espíritu que nos movía no comulgaba con la tentación de abolir el centro, cuando solo queríamos ensancharlo, multiplicarlo, convencidos de que solo una sociedad plural y memoriosa, abierta al libre debate de ideas, nos curará de excesos, rencores y peligrosos deslumbramientos.

Esta es una Muestra que se sabía incompleta sin la Gira Nacional y apostaba por ella tras el capítulo habanero; que invitaba a reflexionar sobre el audiovisual que se produce y piensa más allá de la capital; que veía al cine incompleto sin el aporte de las artes visuales y estrenaría la sección Cine Expandido. Una Muestra que sería consagrada a la memoria de Tomás Piard, autor pionero del cine independiente en Cuba, que aun dentro de las instituciones no depuso sus obsesiones y criterios.

Tampoco queremos deponer los nuestros, a saber: que los filmes sean evaluados por profesionales competentes y que su fallo sea inapelable; que la curaduría del evento refleje el amplio panorama de la producción nacional, tendencias y puntos de vista; que el diálogo con los creadores que presentan sus obras, muchas veces perfectibles, se dé en el más absoluto respeto; que no se excluya ningún filme por discrepancias ideológicas. Lee el resto de esta entrada

Nota del ICAIC

Publicado en Cubacine

28 febrero, 2020

Dirección del ICAIC

La autorización o no del uso de materiales protegidos por el derecho de autor y la propiedad intelectual es una práctica a la que permanentemente se enfrentan los productores de obras audiovisuales.

Refiriéndonos al caso particular del documental Sueños al pairo, de los realizadores José Luis Aparicio y Fernando Fraguela, declaramos que el ICAIC no autoriza la inclusión de material de su propiedad en la producción y terminación del mismo.

La denegación del uso de imágenes propiedad del ICAIC incluidas en el documental, no se refiere a la exhibición de este en la Muestra de cine joven o en cualquier otro evento o certamen cinematográfico, sino a la producción y terminación del documental en sí. Ello determina que el documental no cuenta con las autorizaciones y licencias del titular de las imágenes de archivo, para presentarse en foros de exhibición nacionales o internacionales.

Vale aclarar que esta negativa no se refiere al material específico sobre Mike Porcel, a quien está dedicado el filme. Así lo demuestra nuestra disposición de apoyar el proyecto en su etapa de desarrollo, cuando fue presentado en el evento Haciendo Cine de 2017. Tampoco se refiere a las problemáticas del momento histórico que rodearon al artista, explícitamente abordadas desde sus criterios en el documental por el propio Mike Porcel y los entrevistados.

Nos ceñimos exclusivamente, de acuerdo con nuestro legítimo derecho como titular de las imágenes incluidas en el documental, a no autorizar el uso de estas en un montaje en el que adquieren un sentido contextual que no compartimos.

Por otra parte, creemos oportuno reiterar que el ICAIC creó la MUESTRA en el año 2000 con el propósito de estimular la producción de los artistas jóvenes y no se apartará del compromiso de promover el trabajo de las nuevas generaciones de cineastas, con esta u otras iniciativas centradas en ese objetivo.

La Habana, 28 de febrero de 2020

Año 62 de la Revolución

Premio Nacional de Cine 2020 para Francisco Prats y Senel Paz

Premio Nacional de Cine 2020 para Francisco Prats y Senel Paz

(Publicado en Cuba Debate) 27 febrero 2020

El productor de animados Francisco (Paco) Prats y el guionista y profesor Senel Paz obtuvieron el voto del jurado como acreedores del Premio Nacional de Cine 2020 por su larga y sostenida carrera en el ámbito cinematográfico cubano.

En el año en que los Estudios de Animación del ICAIC cumplen sus seis décadas de fundado, uno de sus creadores más relevantes obtiene el premio, como distinción a su carrera como director del Departamento de Dibujos Animados del ICAIC y actualmente se desempeña como Productor en los Estudios de Animación del ICAIC, es uno de los nombres imprescindibles en la historia de los dibujos animados en Cuba después de 1959.

Por su parte, Senel Paz es el guionista de importantes obras de nuestra cinematografía por la creación de los guiones para los filmes Una novia para David (1985), Adorables mentiras (1991), Fresa y chocolate (1993), Lista de espera (2001) y otras muchas que lo han consagrado como uno de los creadores de mayor presencia en el cine cubano en esta especialidad.

El jurado estuvo presidido por Jerónimo Labrada, profesor y sonidista de larga trayectoria del cine cubano y acreedor del Premio Nacional de Cine 2019.

Junto a Labrada compartieron las funciones como miembros del jurado el presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, Iván Giroud, el crítico Antonio Mazón Robau, el guionista y escritor Eliseo Altunaga, el realizador Jorge Oliver, el cineasta Arturo Sotto y Lourdes de los Santos, realizadora de documentales y Presidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC.

El Premio Nacional de Cine se entregará de manera oficial el próximo 24 de marzo, fecha en que se celebra el 61 aniversario de fundado el Instituto del cine cubano.