Archivo de la categoría: ENTREVISTAS

PAVEL GIROUD Y MANUEL IGLESIAS CONVERSAN

El blog de Manuel Iglesias El cine es cortar sigue consolidándose como uno de los mejores espacios para pensar el cine cubano. Esta conversación que sostiene el rector del sitio con el director Pavel Giroud, que recién inicia el camino que ha de transitar El acompañante, vale la pena leerla más de una vez.

PAVEL GIROUD: “NO SE PUEDE FILMAR, EDITAR, ILUMINAR O ESCRIBIR DESDE EL VACÍO”

Pavel Giroud (La Habana, 1972) es un joven cineasta cubano con una carrera muy fructífera, reconocido tanto en Cuba como en todo el mundo. Guionista, diseñador, director, este multifacético y agudisímo artista se encuentra actualmente de gira con su último largometraje de ficción “El Acompañante”, cinta que tuvo su estreno este mismo mes en el Festival de Busán y ahora, acompañada por él, se estrena hoy en los Estados Unidos en el 2015 Chicago International Film Festival -el evento cinematográfico más longevo de competición internacional en toda América del Norte, que este año cumple su edición 51- en la sección World Cinema, definida por el propio festival como “una mezcla de relatos clásicos y tendencias de vanguardia”.

Desde allí Pavel accede a esta entrevista exclusiva para ELCINEESCORTAR.

ECC: Pavel, tu tercer largometraje en solitario viene a estrenarse luego de 6 años de haber logrado premio en el Festival de Gontenborg en la categoría de Desarrollo de proyectos 2009, el Premio SGAE Julio Alejandro en la edición 2010 y Mejor Proyecto en Desarrollo en el 61 Festival de San Sebastián en 2013. Sé que ese argumento lo estabas trabajando desde mucho antes. ¿Ha sido muy complicado este proceso desde la gestación hasta su exhibición?

PG: Muy complejo. Comencé a escribirlo a la par del desarrollo. Le conté mi idea a Alejandro Brugués, cuando él estaba a punto de entrar a rodar “Juan de los Muertos”. Le entusiasmó mucho y me propuso llevar la producción desde la 5ta Avenida Prod y así comenzamos. Yo estaba ya convencido de no producir más con el ICAIC. Nos presentamos con el proyecto al primer evento de Industria que hizo el Festival de La Habana y ahí se nos une Pierre Edelman, un productor francés que ya había colaborado con David Lynch, Ken Loach y otros. Lee el resto de esta entrada

LÍA RODRÍGUEZ Y GONZÁLEZ ROJAS SOBRE LA LEY DE CINE EN CUBA

Muy recomendable este conversatorio entre la abogada y productora cubana Lía Rodríguez, y el crítico Antonio Enrique González Rojas, publicado por Circuito Líquido. En ese asunto de la Ley de Cine tenemos un mundo por aprender. Creo que como ciudadanos carecemos de educación jurídica elemental. Hablamos de derechos y deberes, pero casi siempre desde una percepción que atañe a los intereses más personales o de grupo. Lo cual está bien, porque como ciudadanos tenemos derechos, y hay que exigir que se respeten. Pero una cosa es eso, y otra es apreciar en su complejidad un fenómeno legal que va a afectar las relaciones de la nación, no solo con sus ciudadanos, sino con el resto del mundo. Y me alegra coincidir con Lía en algo: yo también quiero una Ley de Cine para Cuba, pero con el ICAIC como ente rector. Y si esto deriva en más desacuerdos con mis amigos del blog, pues perfecto… Disfruten de la entrevista, que vio la luz en dos partes.

JAGB

DEL CASO MELIÁN… A LEY DE CINE CUBANA. ENTREVISTA CON LÍA RODRIGUEZ (I)

25 septiembre, 2015

Por Antonio Enrique González Rojas

Lía Rodríguez, coordinadora del Sector Industria del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana y productora de largometrajes como el recién terminado El acompañante, de Pável Giroud y de la tetralogía fílmica de las obras de Leonardo Padura protagonizadas por Mario Conde (bajo la dirección del español Félix Viscarret) acude al llamo de Circuito Líquido. Dada su formación de base en el Derecho, desarrolló una tutoría en materia jurídica al realizador Carlos Melián, para su proyecto independiente de largometraje El caso Nolberto. Ello formó parte de las colaboraciones brindadas durante la octava edición del evento Haciendo Cine, organizado por la Muestra Joven ICAIC en 2015.

Desplegar “El caso Melián” sirvió, a la larga, como pivote para conversar a profundidad con Lía acerca del contexto legal inmediato de los creadores audiovisuales cubanos independientes; cuando el fantasma de la Ley de Cine recorre la nación.

Antonio E. González (AG): ¿Sobre qué leyes, estrategias y dinámicas jurídicas se estructura la tutoría que a través de Circuito Líquido haces al realizador Carlos Melián, con vistas a su proyecto de largometraje El caso Nolberto?

Lía Rodríguez (LR): En realidad, no se basa en ninguna Ley de Cine, en los términos típicos de países del entorno latinoamericano, porque es una norma que está aún por dictarse en Cuba. Se basa en las regulaciones existentes, en las preguntas que él tenía sobre la aplicación a programas de fondos internacionales como Ibermedia, y a la práctica jurídica de lo que es la contratación, imprescindible, básica y necesaria para la realización de una producción audiovisual. Esto es indispensable para que, luego del resultado artístico y de recepción por el público de la película terminada, tenga un recorrido internacional, porque es lo que él al final pretende: que su película se exhiba y tener la posibilidad de acceder a ventas internacionales. Por eso necesita una base jurídica mínima que establezca una documentación que siempre le van a pedir los distribuidores, agentes de ventas, televisoras… Lee el resto de esta entrada

CONVERSANDO CON JOAQUÍN BORGES-TRIANA (II)

Acá comparto la segunda parte del conversatorio (porque lo experimento como un conversatorio) con Borges-Triana. La entrevista íntegra la pueden encontrar aquí.

JB: Al revisar su bibliografía, me llama la atención que la mayoría de sus obras publicadas han aparecido fuera de Cuba o en las editoriales Ácana y Oriente, y apenas un par de títulos han salido a través de sellos editoriales habaneros. ¿Ello es por falta de gestión de su parte o por desinterés de las editoriales capitalinas en su trabajo?

JAGB: En esto de las publicaciones siempre hay algo de misterio. Lo mismo cuando te publican que cuando no. Yo he sido tremendamente afortunado porque ya son más de quince los libros publicados, y algunos reconocidos con premios como los de la crítica literaria, algo que no me esperaba, porque por lo general estos premios no se conceden a temáticas tan específicas como el cine. Con la editorial Oriente de Santiago de Cuba (y sobre todo con la editora Consuelo Muñiz) me he sentido muy cómodo. Siempre he dicho que yo solo escribo los libros, porque son los editores los que realmente los hacen. Y la relación con los editores puede ser la mayoría de las veces bastante tensa.

En el caso de la Editorial Oriente hay realmente una elección afectiva sobre la base de una complicidad de trabajo de larga duración. Ellos me han visto formarme como autor, e incluso, contradecirme hasta cierto punto en mis obras, y han asumido ese juego de una manera que me compromete. Con otras editoriales no ha sucedido así, pero no creo que sea algo personal: se trata de estilos de trabajo diferentes, perfiles editoriales que condicionan que en algún momento se prioricen determinados textos, de acuerdo con lo que está de moda o de lo que las circunstancias demanda. Pero, repito, en lo personal no puedo quejarme. Las editoriales han sido conmigo más que generosas.

JB: En su blog, Cine cubano, la pupila insomne, yo percibo que el tema de la cinematografía hecha por nuestros compatriotas es un telón de fondo para ofrecer una cosmovisión más abarcadora del debate y la crítica culturales en un sentido amplio. ¿Cuáles considera usted que sean los retos que hoy debe enfrentar su bitácora?

JAGB: Su percepción es correctísima. En todo lo que he escrito, el cine cubano es un pretexto que me permite adentrarme en asuntos más generales, asuntos que me importan como individuo y ciudadano, y cuya discusión en lo público es lo que me definiría en tanto intelectual. La verdad es que cuando abrí el sitiono tenía la menor idea del impacto que podía alcanzar. Lo abrí pensando más bien en ese espacio semiprivado que me iba permitir expresarme de un modoindividual y anotar esas “pequeñas verdades” que las Historias oficiales nunca registran.

Siete años después de creado ya puedo hablar del blog como algo colectivo, un espacio de debate, efectivamente, al cual han contribuido muchísimaspersonas, muchísimos cineastas, intelectuales, que con sus agudísimas y encontradas perspectivas han ayudado a iluminar mejor este fenómeno tan complejo que sería el audiovisual realizado por cubanos, pero no solamente la producción, porque también me interesa fomentar los debates en torno a la crítica de ese audiovisual, y a las audiencias que lo consumen, una asignatura realmente pendiente entre nosotros.

Los desafíos estarían entonces en esa zona donde se tendrían que construir entre todos los interesados un espacio para el debate desprejuiciado. Algobien difícil entre nosotros, dada la consolidada tradición de pensamiento binario que compartimos. Lee el resto de esta entrada

CONVERSANDO CON JOAQUÍN BORGES-TRIANA (I)

Me ha causado mucho placer recibir y sobre todo responder este cuestionario enviado por el crítico y ensayista Joaquín Borges-Triana, con el fin de ser publicadas las respuestas en El Caimán Barbudo. Debido a su extensión, compartiré la entrevista en tres momentos distintos.

JAGB Galería 3 - copia

JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO

Hoy más que nunca necesitamos del pensamiento crítico

Por Joaquín Borges-Triana

Foto: Ingrid Castellanos

No soy ni por asomo alguien cercano en su proceder a lo que se dice un cinéfilo. Sin embargo, siempre he tratado de mantenerme al tanto de lo que acontece en el universo del audiovisual nacional. Por ese camino de pretender ser alguien medianamente informado del quehacer artístico literario en Cuba, también me convertí en lector de la mayor cantidad de medios de comunicación vinculados a la esfera cultural y cuando comenzaron a surgir, de los blogs personales ideados a tales efectos. Así fue que un día me volví seguidor de la bitácora de Juan Antonio García Borrero. De numerosas lecturas de los textos de este camagüeyano defensor de lo que él ha llamado el “blogmail”, o sea, circular entre un grupo de interesados determinadas entradas del blog vía correo electrónico, he aprendido que entre nosotros, lo que conocemos “es la historia de una utopía, y utopía al fin, se prioriza al sujeto colectivo, su lado más fotogénico” (fragmentos de un post de la edición del blog de JAGB correspondiente al 1º de noviembre de 2009).

La influencia en mí de la obra de García Borrero ha sido tan fuerte que cuando me propuse hacer mi libro Músicos de Cuba y del mundo: Nadie se va del todo (publicado hasta ahora solo en el extranjero), la primera motivación que experimenté para preparar ese trabajo acerca de la importancia de estudiar qué había ocurrido con los roqueros, cantautores, poperos, timberos, raperos, jazzistas… que pasaron a integrar las filas de la diáspora cubana en años recientes, no me surgió escuchando uno de los tantos fonogramas grabados por ellos sino leyendo una de las emisiones del para mí imprescindible blog de Juan Antonio García Borrero, en el que se reproducían fragmentos de un ensayo de Cintio Vitier en torno a la identidad, donde con enorme sabiduría se afirmaba: “Del Estado podemos disentir; de la nación, en cuanto es un pueblo asentado en un territorio, podemos alejarnos; pero la nacionalidad, que en definitiva es la cultura en su más amplio sentido, nos une a todos.”

Por las razones antes expuestas, así como por el hecho de la reciente celebración del XXI Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, a través del e-mail realicé la siguiente entrevista al hacedor de la bitácora Cine cubano, la pupila insomne, sitio de Internet hecho por un bloguero que desde Camagüey mantiene al día su casa en el ciberespacio (a pesar de las limitadas capacidades de conexión de las que dispone) y que –en mi opinión–, es mucho más que un excelente crítico de cine para devenir uno de los pensadores de nuestra cultura de mayor relevancia en la actualidad.

JB: Usted es Licenciado en Derecho: ¿llegó a ejercer dicha profesión y cómo es que se produce el cambio profesional? ¿Esos estudios universitarios le sirvieron en algo para lo hecho con posterioridad?

JAGB: Me gradué de abogado por la Universidad de Camagüey en 1987, y cumplí una parte de mi servicio social en Holguín, ejerciendo como abogado de oficio en asuntos penales. Es una etapa de mi vida que recuerdo con mucho cariño, porque está asociada a esos años de juventud en que uno se está formando profesionalmente, y tiene unas ganas tremendas de reinventar el mundo. Por otro lado, esta es una carrera hermosa, que te ayuda a examinar más de cercaeso que llamamos condición humana. Sé que para algunos puede parecer una pesadilla esto que me tocó tantas veces de defender a los que infringían las leyes. Y es cierto que, siendo tan joven, no podía dejar de afectarme asumir la defensa de personas que llegaron a cometer crímenes horribles. Tuve la suerte de contar con colegas que me ayudaron a entender un poco el quid del asunto.

En primer lugar, se trata de una profesión que exige un gran rigor a la hora de ejercerla, y un gran humanismo a la hora de practicarla. Y no es que uno termine simpatizando con los delincuentes ni mucho menos; es que si de veras queremos hablar de establecer la justicia necesitamos pensar los hechos sin prejuicios, y atenernos a las evidencias, que no solamente son fácticas, sino que implican emociones, pasiones, zonas oscuras de la existencia donde nadie queda a salvo de poder experimentarlas en algún momento, porque antes que abogados, fiscales o instructores policiales, somos humanos. De hecho, conocí algún que otro fiscal que de acusadores en cierto momento pasaron a ser lamentablemente acusados. En aquellas fechas no tenía la experiencia vital de ahora, y era demasiado fuerte en mí la tendencia a moralizar con estos asuntos. De modo involuntario vivía la vida como si formara parte de algo donde estaban claramente delimitados los buenos y los malos. Aún así, intentaba entender las razones que podían llevar a un hombre o a una mujer a caer en esas situaciones límites. Y todo eso me ha servido para incorporarlo a la visión que tengo de la vida, incluyendo la que tengo del cine como producción cultural. Lee el resto de esta entrada

MARISOL TRUJILLO Y DANAE DIEGUEZ CONVERSAN

Agradezco a Danae Diéguez su gentileza, al compartir con los amigos del blog el fragmento de esta conversación que sostuvo con la realizadora cubana Marisol Trujillo (1940), directora de documentales como Lactancia (1978), El sitio en que tan bien se está (1978), Mariano (1980), Encuentro (1981), A escena (1981), Fumando espero (1982), Mujer ante el espejo (1983), Canción feliz (1983), Oración (1984), Mujer junto al faro (1984), y Paisaje breve (1985).    

MARISOL TRUJILLO: ES COMO SI ME HUBIERAN BORRADO DEL MAPA

Por Danae Diéguez

Es un nombre imprescindible dentro de la documentalística cubana. Marisol Trujillo apenas  es reconocida como realizadora, sobre todo para las nuevas generaciones de creadores/as audiovisuales. La visité varias veces y la entrevista se fue haciendo poco a poco, pues ella es una gran  conversadora y de pronto teníamos varios temas abiertos sin concluir.

Una de las veces que la visité fue con el equipo que dirigía la realizadora peruana Milagro Farfán, egresada de la EICTV,  mientras  hacían el documental Deja que yo te cuente la historia, filme que complejiza la mirada sobre el acceso de las mujeres como directoras de cine en Cuba. Allí, mientras vio la cámara, las luces y ella contando su historia se emocionó mucho. Eso sucedió por el año 2008 y ya yo la había visitado dos veces para conocerla primero y entrevistarla después. El intercambio con Marisol me ha ayudado a enrumbar cada entrevista que hago a las directoras, sobre todo porque aunque en las opiniones que da no siempre estamos de acuerdo- y de eso se trata- no es lo mismo una realizadora como ella que se forma en el ICAIC a otras que han hecho su obra desde otras instituciones, aunque pertenezcan a la misma generación o,  a las más jóvenes que ni siquiera desde las productoras institucionalizadas han realizado sus obras.  

Le prometí a Juany  darle un fragmento de la entrevista para el blog, pues aunque acá solo hablamos de cine, el intercambio es mucho más extenso y abordamos temas personales que ella me regala  y que estarán en la versión ampliada. Por ahora, es como dijo una vez la escritora Dulce María Loynaz, al referirse al interés que había causado su obra ya al final de su vida: “perdóneseme la inmodestia, pero es un acto de justicia”.

Pretendo  esta entrevista sea un acto de justicia con la realizadora Marisol Trujillo.

Usted comenzó haciendo crítica de cine. ¿Cómo pasa de la crítica a escribir guiones y después a dirigir? ¿Cómo es su entrada al ICAIC?

De pura casualidad, terminé mis estudios de Historia del Arte y me mandan a Jagüey Grande a hacer los años de Servicio Social. Se aparece una persona que yo conocía de Cultura, a la que hacía años que yo no veía y me preguntó qué  hacía allí, que no tenía profesor de Historia del Arte en la Escuela Provincial de Arte de Matanzas y me brindó la posibilidad de dar clases.

Un buen día estaba en la plaza Cadena, en la Universidad, con un novio mío y  llega Alfredo Guevara y empieza a hablar con él y me lo presenta,  le dice que doy clases de Historia del Arte, Alfredo me dice: ¿Y no te interesaría el cine?

Le dije que a me interesaban  muchas cosas y me dice que el cine tiene mucho que ver con la Historia del Arte, le dije que sí, que es verdad pues el cine tiene que ver con la música, mucho con las artes plásticas, con todo el mundo de la creación. Allí conversamos de esas cosas pero de ahí no pasó. Lee el resto de esta entrada

JORGE LUIS SÁNCHEZ SOBRE “IRREMEDIABLEMENTE JUNTOS”

Varios directores cubanos, así como algunos especialistas dedicados al estudio del cine nacional, vienen apuntando el interés -ahora más marcado y materializado en obras específicas- por crear historias desde las potencialidades y riesgos del llamado ‘cine de género’; ¿qué opina Jorge Luis Sánchez en este sentido?

He leído al respecto y a veces percibo ciertos efluvios pesimistas, o de añoranza paralizante hacia un pasado que no aguanta más por su excesiva idealización. Sus resultados –y me refiero al cine cubano hecho a finales de los años de la década del sesenta– no fueron ni tan de autor, ni tan exitosos; de no haber sido por un puñadito de películas por todos conocidas, excelentes por supuesto, pero cuyo número caben en una sola mano.

Por mucho tiempo entre nosotros, a cierto cine mal hecho –que ni buscaba ni encontraba– lo amparamos bajo el fardo de cine de autor en oposición simplona al cine más espuriamente comercial. Se mal interpretó la libertad creadora, que no fue absoluta, pero que fue la que abrió el ICAIC a los cineastas en su legítima aspiración de hacer un cine a tono con la nueva esencia humanista de la Revolución.

Esa actitud era una cosa, pero ser un ‘Autor’ en cine es otra. No acepto las fáciles antípodas que, cual eco, repiten que quien no hace cine comercial es un autor. Terminé la posproducción en México y allá hubo quien me dijo que la película era un musical de autor. Puedo pensar que si ahora estamos haciendo un cine de género, lo es también en oposición a la saturación de tanto cine medianito que se arropó bajo el manto de autor.

En lo personal, no me preocupo por constatar si lo que hago es un drama sicológico, un thriller, una comedia, o un no sé qué. Tampoco me preocupa ni siquiera la aspiración de ser autor, o ‘in-autor’; me ocupo de hacer auténticamente bien lo que me propongo.

 

Para leer la entrevista íntegra en Cubacine pinchar aquí

DANAE DIÉGUEZ CONVERSA CON TERESA ORDOQUI

Es probable que los lectores habituales de “Cine cubano, la pupila insomne”, recuerden aquella polémica que tuvo lugar en el blog, a propósito de la presencia femenina en el cine nacional. Presencia femenina no en cuanto a personajes, sino atendiendo a los roles de directora, responsable de la fotografía, dirección de arte, entre otras funciones que normalmente son asumidas por los hombres.

El debate estuvo animado, pero debo confesar que me quedé con deseos de escuchar una mayor cantidad de argumentos. No de opiniones, sino argumentos. En aquella ocasión sobraron las quejas, pero a veces daba la impresión que no pasaba del reproche de la hembra queriendo sustituir al macho. Digamos que me hubiese gustado un poco más de análisis alrededor de esas estructuras profundas que son las que propician que todavía hoy, muchas mujeres (si las dejan filmar) filmen de la misma manera que lo hubiese hecho un hombre.

Danae Diéguez pertenece a ese grupo de investigadores que, en nuestro país, pretende concederle a los estudios de género un alcance verdaderamente académico. Y ahora, con esta extraordinaria entrevista que le hace a la realizadora Teresa Ordoqui (recordada sobre todo por su filme Te llamarás inocencia/ 1987), y que pertenece a su libro aún inédito “Mujeres detrás de cámara”, nos regala una primicia de altos kilates.

Teresa Ordoqui, por su parte, estaría dentro de eso que alguna vez llamé “cine cubano sumergido”. Llegó a trabajar, incluso, en el primer ICAIC, pero ese detalle apenas se ha mencionado en los recuentos más recientes. Recuperar su nombre para que figure en el mapa audiovisual de la nación, deviene un deber elemental. Agradezco a Danae, entonces, por su regalo a los lectores del blog, o lo que es lo mismo, su complicidad intelectual.

Juan Antonio García Borrero

 

Teresa Ordoqui, directora de Te llamarás Inocencia: nosotros éramos el negocito de al lado.

Por Danae Diéguez

Esta es una entrevista realizada hace año y medio. Ya había revisado varias veces la copia de Te llamarás Inocencia (1988) película dirigida por Teresa Ordoqui  en los Estudios Fílmicos de la televisión, cuando tuve la oportunidad de entrevistarla. Creo que en el sentido de las relecturas incesantes que debemos hacerle al canon cinematográfico, estaría la de asumir una buena parte de la producción fílmica realizada fuera del ICAIC. Esta perspectiva nos ubica ante un grupo de películas que pudiéramos atender desde diferentes aspectos  que pondrían a dialogar a los contextos de producción y la relación de estos con el lenguaje y los modos de representación en temas como la raza, género, generación, entre otros muchos. En el caso de un filme como Te llamarás Inocencia, una de esas aristas estaría relacionada con el acceso de las mujeres a la dirección en el largometraje de ficción, fuera de la industria cinematográfica (ICAIC) y hasta dónde existe, o no,  una mirada femenina al abordar ciertas zonas de la representación, algo poco discutido en nuestro ámbito.

Teresa Ordoqui realiza su película en 1987 y se estrena para los televidentes cubanos en 1988. Después de Sara Gómez que en 1974 realizara su película De cierta manera, en el ICAIC, no habíamos tenido a una mujer detrás de las cámaras en la dirección de largometrajes de ficción. Siempre digo que este es un fenómeno a valorar en varias direcciones: el acceso de las mujeres a la dirección, un espacio habitado sistemáticamente por varones en el que la lectura no puede ser solo numérica, sino, y sobre todo, desde un análisis en el que intervengan relaciones de poder, anclaje de políticas públicas y el punto de partida de las mujeres como condición necesaria para el acceso a ciertos desempeños laborales y creativos;  la otra dirección, pero muy relacionada con esta, se encuentra en el desmontaje del texto fílmico: la mirada, los temas que se abordan, la conformación de los personajes femeninos en su relación con los masculinos, entre otros. Lee el resto de esta entrada

CONVERSANDO CON MARÍA ANTONIA BORROTO

Juan Antonio García Borrero: un hombre en construcción

Por María Antonia Borroto

Quisiera imaginar esta charla como un momento de esa conversación interminable que a lo largo de unos cuantos años he sostenido con Juan Antonio García Borrero, bien en mi papel de reportera —siempre al tanto del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica—,  cuando lo he entrevistado —en el sentido estricto del término— o cuando simplemente hemos comentado algún filme o conversado sobre planes, sueños, nostalgias…

 Toda entrevista tiene mucho en común con las antiguas técnicas de adivinación, las que, se dice, son una suerte de corte transversal en la vida del sujeto: unos minutos después, el resultado sería otro, no ya por la posible falsía del artilugio, sino por sutiles cambios en la disposición de las cosas. Una entrevista nunca es definitiva, y ello es magnífico: nos permite el reencuentro, el recomienzo: la atractiva sensación posible por la rara confluencia entre entrevistado y entrevistador que los manuales, amén de su profesionalidad, no osan siquiera describir en toda su grandeza.

Poco antes de tener las respuestas a este cuestionario recibí del propio Juan Antonio García una invitación para participar en un debate on line, generado desde su blog “Cine cubano, la pupila insomne”, sobre el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Excelentemente escrito, el texto en que me convidaba a opinar sobre un asunto de veras palpitante muestra que sí, que Juany es un buen conversador, según lo prueban sus propios libros. Esa es la vocación de los talleres, esa la vocación del blog: generar la discusión inteligente, el intercambio de ideas e intentar así ayudar a romper la abulia que a ratos parece adueñarse de todo y envolvernos en sus espesas redes: desperezarnos, de eso se trata. No dar nada por sentado ni acomodarnos en la inercia, acaso las más terribles enemigas de la vida intelectual. Lee el resto de esta entrada

VERDES VERDADES DE ENRIQUE PINEDA BARNET

Verdes verdades Entrevista a Enrique Pineda Barnet

Por Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco

Siempre resulta difícil escribir sobre una película que aún no se ha estrenado. Es como desandar una cuerda floja o cruzar unas gigantescas arenas movedizas. Pero si esa película se llama Verde verde y está dirigida por Enrique Pineda Barnet, lo resulta aún más. Podríamos intentar el camino fácil y comenzar diciendo que en un sórdido bar del puerto, Alfredo, un hombre de 48 años, paramédico de navegación mercantil y trotamundos, conoce a Carlos, un atractivo machazo treintañero, técnico en informática. Podríamos también señalar que ese encuentro será la génesis de una lucha de opuestos. Y aunque nada de ello pecaría de incorrecto, no rozaríamos, ni por asomo, las esencias de Verde verde.

Los riesgos consustanciales a cualquier proyecto cinematográfico anterior de Enrique Pineda Barnet, se densifican esta vez y logran romper las ataduras con sus precedentes. Un espectador ingenuo pudiera augurar el más rotundo de los fracasos, porque, a fin de cuentas, la homosexualidad «ya ha sido tocada otras veces en el cine cubano». En la Isla, como se sabe, basta que un creador se concentre en una problemática, para que se tienda una especie de velo de protección sobre ella. Es como si por un acuerdo tácito y no firmado, volver sobre antiguos derroteros, aun desde perspectivas diferentes, fuese poco menos que una concesión artística o una falta de originalidad. Pineda Barnet trasciende esos reparos y tras su largo camino recorrido, da la orden para que se proyecten unos hondos desgarramientos, que comenzaron a crecer desde hace mucho, antes de 1950, cuando un joven de aspecto efébico recitaba en el Instituto de la Víbora Elegía del condenado, mientras Carlos Piñeiro interpretaba al piano La catedral sumergida, de Debussy.

Verde verde se revela como un juego de infinitos símbolos. El director vuelve el rostro, hurga en su biblioteca cuasi renacentista, no solo física, sino también emotiva, y nos sitúa, junto con Carlos, entre las fantasmagorías que el personaje ha de recorrer para exorcizar, si es eso posible, sus pánicos ancestrales. Con él acaso también tenderemos las manos suplicando ayuda, en un gesto que ya Dante hizo a Beatriz, y Don Juan, a Sor Juana Inés. Miraremos tratando de descifrar las claves en medio de ese ambiente onírico y fantasmal, situado en un no-lugar y acaso hasta en un no-tiempo. Y como en un cuadro de El Bosco, aparecerán los furtivos hombres solitarios de Rocío García, calculándose a distancia o brindando en nombre de las penas y la felicidad. En el estudio rojizo de Alfredo, como las Isadoras de La Bella del Alhambra, surgirá transfigurado un Ícaro caído de Evelio Lecour, que se cubre el rostro con sus alas de cera, de vergüenza por haber volado demasiado cerca del Sol, recordándonos, quizás, que son imposibles las evasiones cuando se pretende salir de un laberinto. Vuelven, aunque se detecten bajo una pátina de invisibilidad, los esperpentos de Antonia Eiriz con toda su intensidad descarnada; las damas enigmáticas de Toulouse-Lautrec diluidas en las orgías parisinas; los desnudos masculinos y femeninos de Egon Schiele, evocando un erotismo que nos advierte de la amenaza de la muerte y la soledad.

En Alfredo y en Carlos reencarnarán los sufrimientos de los personajes, eternamente iniciadores e iniciados, de Pier Paolo Pasolini en Actos impuros y Amado mío, y todas las lecturas compulsivas de Pineda Barnet: desde la Biblia, pasando por el Reinaldo Arenas de Antes que anochezca e Inferno, hasta el José Lezama Lima de Paradiso, el Herman Hesse de El lobo estepario y el Romain Rolland de Juan Cristóbal. Porque todo en Verde verde nos remite a un referente. No obstante, esa compleja urdimbre, ese tránsito cultural contaminado, confluyente, afortunadamente caótico, se resuelve con la aparente simplicidad de una trama lineal, donde asistimos a un duelo sensual, del que poco a poco va emanando un dolor que nos pertenece como herencia maldita, porque se instala y se hace inamovible.

PREGUNTA: Se adentra en un proyecto que, excepto la economía de locaciones, no guarda otra relación aparente con su última película exhibida, La anunciación. Verde verde es un filme que corre riesgos, no solo temáticos. En él palpita la crudeza de los prejuicios y el profundo miedo de un ser humano por asumirse a plenitud. ¿Qué deudas consigo mismo salda ahora Enrique Pineda Barnet?

RESPUESTA: La película tiene y no tiene relación, porque si se ponen a ver, toda mi obra es consecutiva y consecuente con lo anterior y lo futuro, de maneras diferentes, por distintos caminos. Anteayer en Regla, exhibí La anunciación, y como parte del mismo programa, se proyectó First. Broselianda Hernández y Verónica Lynn me acompañaban en el teatro: «Oye, esto tiene que ver con First», y les contesté: «Y con Verde verde.» Es como una semilla, y la expresión «deuda conmigo» es justa también, porque se trata de un saldo de mis sentimientos, mis reflexiones, mi manera de proyectarme en la vida. First también era una deuda inmensa, que salió en 1996, en Puerto Rico, y esto no es casual. El hecho es que por la distancia, la identificación con ese país que comparte una gran identidad con Cuba; allí, rodeado de alumnos cariñosos, de una corriente afectiva muy fuerte, experimenté la distancia, una especie de ensayo de exilio, sentí esa sensación, aunque no estuviese exiliado, de estar lejos y cerca. Ese ambiente generó una soledad en compañía muy particular, y en esa soledad, una noche comencé a escribir y salió First como un poema. Poco a poco lo fui redondeando y me di cuenta de que necesitaba terminarlo, darle verdadero cuerpo. Lo construí como monólogo teatral, y me planteé incorporar elementos de la plástica y del cine, pero siempre con la idea de un monólogo para uno de mis estudiantes. Luego, en un restaurante budista, me invitaron a que hiciera un performance, y presenté First; yo mismo asumí la actuación, y en ese proceso me percaté de algunas dificultades del texto. Conté con la colaboración de Luis Enrique Juliá, un músico puertorriqueño que me apoyó con la guitarra. Recuerdo que cuando lancé la pedrada al espejo, salpicaban cristales. Terminé incluso con la sensación de que estaba herido; así que debía buscar un elemento para proteger al futuro actor que lo interpretara, y se me ocurrió –como trabajaba con elementos tan primarios y tan bíblicos al mismo tiempo– usar la red del pescador, tirarla sobre el espejo. Fue una solución dual.

Regresé a Cuba y me reuní con los alumnos de mi taller Arca, nariz, alhambre (Arca, porque rescata las cosas no nombradas; nariz, porque olfatea, husmea, busca; y alhambre, porque es comunicador y está en equilibrio, como el cruce sobre el Niágara). Ellos dijeron que necesitábamos hacer First, se entusiasmaron mucho. Ciento veinte dólares era todo con lo que contábamos, y nos decidimos a filmarlo con una camarita regular. Nos prestaron el fondo del Teatro Nacional, detrás del telón, y allí filmamos First en una noche. ¿Con quién? Con Héctor Noas, que era nuestro actor esencial, el hijo del taller, digamos. Y ahora, cuando lo vimos en pantalla grande en Regla, descubrimos que Verde verde tiene su origen también en First. ¿Qué pasa? Es uno contra uno, es el ser o no ser, lo peor y lo mejor de mí. Son los destrozos del alma, los pedazos propios, expuestos en Verde verde de una manera brutal, cruda. No dejan de estar en La anunciación, solo que en otra corriente, relacionada con la separación familiar. Esta vez se trata del hombre, de sus sufrimientos individuales. Ese proceso no está concluido, apenas empezó a tener cuerpo propio en La anunciación, y se está cuajando en Verde verde. Quizás cuaje en otra obra más adelante, inclusive no cinematográfica.

(Para leer la entrevista íntegra, ir a la Revista Cine Cubano y pinchar aquí)

SANGRE, SUDOR Y SEMEN: MÁS DE JORGE MOLINA Y EL CINE CUBANO

Acabo de leer en el blog del cineasta Jorge Molina las respuestas que le concediera a la estudiante de periodismo Lidia Hernández Tapia. Le he pedido autorización para colgarla también en este sitio, cosa a la que ha accedido gustoso. Comparto con los lectores estas provocadoras e irreverentes reflexiones, que vienen a engrosar esta suerte de Molinoteca que hemos creado en Cine cubano, la pupila insomne.

JAGB

JORGE MOLINA: SEXO, VIOLENCIA Y LENGUAJE DE ADULTOS
Por: Lidia Hernández Tapia

El cineasta cubano comparte sus criterios sobre el Cine Joven y la renovación del séptimo arte en Cuba.

Sexo, asesinato, violencia, sangre, son las constantes en la obra del cineasta Jorge Molina. Surrealismo, horror, e incluso el hardcore se funden en sus filmes irreverentes, para hacerlo indiscutiblemente único en el panorama cinematográfico cubano de todos los tiempos.

Graduado de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), inaugura con Molina´s Culpa (1992) una obra sólida y con un sello identitario, que la distingue del estilo oficialista. Sus producciones independientes, o alternativas a la industria, liberan un aliento provocador y desprejuiciado ante las zonas más perversas del ser humano. No siempre bien recibido por las instituciones oficiales, mal mirado tras la moralina y el extremismo, Molina se separa de la tradición realista característica del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), como el más claro exponente del llamado Cine Joven cubano.
Detrás de la cámara, o frente a ella, como productor o guionista, filmar es un acto de pasión y rebeldía (con causa), “una terapia para no matar a alguien”; porque como ha dicho el crítico camagüeyano Juan Antonio García Borrero, Molina no pertenece al Homo sapiens, sino al Homo cinematográfico.

-Mientras los cineastas cubanos prefieren contar historias más cercanas a su realidad, ¿por qué Molina hace un cine más fantasioso, menos realista?

Será porque me eduqué en un mundo de fantasía, leyendo a Dumas, Salgari, Verne, Jack London… todos tan cinematográficos. Mientras leía, visualizaba sus historias, estaban las historietas de Luís Lorenzo en Pionero, las de Kombey, Ronín (esa era de él y Juan Padrón), pero sobre todo las de Matías Pérez, eso de que lo secuestraran extraterrestres y después regresara como justiciero espacial, eran geniales.

Siempre he visto el cine como un lugar para soñar. Yo no quiero ver los problemas que tengo en mi casa, ni los de mis amigos. Para eso voy a la casa de al lado, de un amigo, le pregunto qué problema tiene y como puedo ayudarlo. No es que quiera ir al cine a evadirme, me refiero a sentir otras sensaciones, distintas de mi cotidianidad.
También pasa con las historias que se me ocurren. El día que se me ocurra una historia sobre la realidad inmediata, por supuesto que la voy a hacer. No me considero un realizador de un solo tipo de obra, puedo hacer una película sobre cualquier tema, así sea de de ballet o de Kung- fu, si tengo un guión que me enamore. Mi hija mayor me dice que haga una película para ella, y el día que se me ocurra la haré. Cuando estoy orquestando una historia que lleve implícito algo de la realidad, de pronto aparece un chorro de sangre de una cabeza, me salen cosas así, no es que las busque. Entonces todo lo real se va al carajo. Lee el resto de esta entrada