Archivo de la categoría: AUDIOVISUAL JOVEN EN CUBA

ENTREVISTA CON ERNESTO SÁNCHEZ, DIRECTOR DE “HÉROE DE CULTO”

Formé parte del jurado que evaluó las obras que concursaron en la pasada Muestra Joven del ICAIC. No creo ser demasiado indiscreto si digo que Héroe de culto fue el material que desde el inicio de su proyección nos puso a todos los miembros en un mismo estado de ánimo. Y por unanimidad se le entregó el Premio al mejor documental.

Pero más allá de los premios, que siempre será algo muy discutible, a mí el material me interesa porque es capaz de mostrar continuidad en los jóvenes, de esa tradición crítica que los fundadores del ICAIC supieron inyectar a la producción del momento.

En el caso de este documental, hay una conexión directa con aquello que Titón hacía en La muerte de un burócrata, cuando al inicio de la película nos mostraba la mecanización del culto al héroe, la cual terminaba implicando la muerte del personaje que desencadena todo lo que ocurre en el filme.

Este es un asunto que lejos de perder vigencia, sigue haciéndose más crítico, como recientemente anotara en este mismo blog. Que un joven realizador como Ernesto Sánchez haga uso de su cine para llamar la atención sobre ello me parece sumamente estimulante. Comparto ahora la entrevista publicada en El Caimán Barbudo.

JAGB

PD: El trailer puede verse aquí.

ERNESTO SÁNCHEZ: DEL HASTÍO A LA PASIÓN

Por: María Antonieta Colunga

Ernesto Sánchez director Heroe de cultoCon apenas seis o siete años, Ernesto Sánchez tenía una opinión radical respecto al cine: “Me parecía una cosa muy aburrida”. Ser el hijo de su padre, el realizador cubano Jorge Luis Sánchez, lo había llevado a conocer el mundo audiovisual de afuera hacia dentro, empezando por las tripas: “tengo flashazos en la memoria de haber estado en los sets de filmación de Hello Hemingway y El verano feliz de la señora Forbes; pero eso de ver cómo repetían tomas y más tomas; mira, yo era un niño, y estaba para jugar y hacer bulla. La verdad es que aquello me resultaba muy tedioso.”

Su repulsión por las películas (o por la realización de estas), lo llevó al punto de perderse, “sin miserias”, el rodaje de la escena de Madagascar en que Fernando Pérez muestra una Habana abierta de brazos desde lo alto de sus azoteas. “Yo venía de la escuela y veo que hay como una revolución formada, varias cámaras en lo alto de mi edificio. Qué va, me fui huyendo de aquel lugar. Quizá ahora te diga que me arrepiento, pero en aquel momento estaba plenamente convencido de que… no estaba pa´ eso”.

Pero por suerte, al niño crecido le dio luego por ir al Chaplin, y en la inmensidad sin límites de lo oscuro descubrió, sin costuras, esa imagen última, el significado final de tantos “¡corten!”. Entonces se desató una sed insaciable por ver películas, por conocer y entender; y vinieron los estudios en la FAMCA, la asistencia de dirección y la realización de obra propia. Lee el resto de esta entrada

LA PELÍCULA (2015), de Janis Reyes y Colin Costes

De haber tenido algo de tiempo me hubiese gustado iniciar un intercambio con el crítico Antonio Enrique González Rojas, a propósito de este artículo que escribe sobre el documental La película (2015), de Janis Reyes y Colin Costes. Estoy de acuerdo en que el crítico no debe ser un censor, mucho menos en esta época en que lo trash, gracias a Youtube y sucedáneos, casi que figura como una virtud a la hora de la recepción.

El crítico (y el documentalista) debe examinar el fenómeno (el que sea) con naturalidad, pero yo creo que también debe hacer uso de ese papel donde le toca iluminar zonas asociadas a la responsabilidad del cine (más el documental), más allá de lo hedonista.

Yo no le pediría a las realizadoras un sermón en cuanto a esto, pero sí más elementos para entender en su complejidad el fenómeno. De todos modos, lo que pienso en cuanto a la película ya lo expresé en su momento aquí. Ahora lo ideal sería que otros propiciaran un buen debate alrededor del asunto.

Juan Antonio García Borrero

A CUBAN MOVIE O EL MAKING OF DE UN EXORCISMO PSICOSOCIAL

Por: Antonio Enrique González Rojas | 3 de mayo de 2016

la pelicula documentalUno de los muchos desfases entre mi palmarés personal de la 15 Muestra Joven ICAIC y las decisiones del jurado oficial es el documental La película (Janis Reyes y Colin Costes, 2015). Resulta una suerte de enjundioso making of del filme (muy) independiente cubano Corazón cubano (2014), que fue rodado durante más de un año por un grupo de habitantes del barrio de Jesús María, y luego distribuido por canales (muy) alternativos. Sobre todo, estuvo destinada al cosmos barrial de sus creadores, donde gozó de enorme éxito, redundante sobre todo en la legitimación social de estos y —como testimonian ellos mismos—, en su reivindicación social.

Inevitablemente, La película conecta en intención y concepto con el ya clásico de la documentalística mundial American Movie (Chris Smith y Sarah Price, 1999), largometraje que sigue el espinoso pero pintoresco camino vital y fílmico (elementos que se funden por completo) del white trash centrosureño estadounidense Mark Borchardt, en su empeño por filmar su corto de terror Coven (Aquelarre), con el que a su vez financiará su largo Northwestener, de semejante género. Sujeto marginal, pobre, desconocedor casi absoluto del cine, tanto en lo técnico como en lo artístico, está movido solamente por un tesón admirable que durante más de una década de su vida lo guía para conseguir su propósito. Creador que pudiera clasificarse como naif, paso a paso redescubre el arte fílmico, lo crea desde el cero casi absoluto. Nunca vemos su obra, apenas algunas secuencias. Pero no importa, pues el proceso y su personalidad se convierten en los ejes de interés del documental de marras. Y sobre todo, la pasión. Lee el resto de esta entrada

MARINA (2015), de Haliam Pérez

Este documental que ahora reseña en IPS la estudiosa Mayté Madruga compitió en la pasada Muestra Joven del ICAIC.

MARINA: ENTRE FAMILIA, EMIGRACIÓN Y PATRIA

La construcción de la madre a través de la mirada de un extraño.

Por Mayté Madruga Hernández

cine-documental-marina-583x388Marina, largo documental presentado en la Muestra Joven ICAIC 2016, no puede ser descrita con tema generales y generalistas. Si se fuera a hacer este ejercicio se diría que es un largo sobre la emigración, sobre la Patria, o sobre la memoria.

Ópera prima de Haliam Pérez, convergen en el material su familia devenidos en personajes: su abuela, Caridad Marina Pérez; su tía Odalys Pérez; y sus tíos Jacinto Pérez y Arturo Pérez.

La mirada de este documental inevitablemente se convierte en la mirada de Haliam no solo por la relación intrínseca establecida entre los dispositivos cinematográficos referentes a la dirección y a la cámara, sino porque realmente Pérez no mira a una familia cualquiera sino a la suya, y aunque esta subjetividad queda declarada desde el mismo principio del audiovisual, la misma se le escapa al propio realizador, que aunque no aparece en cámara, propiamente dicho, se torna así mismo en personaje a analizar.

No es un recurso original, ni inexplorado, que el cineasta se convierta en personaje de lo que filma. Pero en Marina la relación establecida entre cámara y director toma ciertamente matices aún más tristes. Los personajes de los documentales suelen reaccionar ante la cámara de diversas maneras, pero lo más usual es que se empoderen e intenten exponer sus puntos de vista o incluso sacar beneficios, cuando el material adquiere cariz de denuncia; o que se intimiden por esta y representen una realidad ideal. Este vendría siendo el último caso para los personajes de Marina, quienes aparentemente recrean una “normalidad” ante cámara, pero más avanzado el metraje se muestra que la representación no es solo para el dispositivo fílmico, sino para el director/familiar/personaje. Lee el resto de esta entrada

MARINEROS DEL ESPÍRITU, SUELTEN AMARRAS…

Esto lo escribí para el sitio Progreso Semanal, a propósito de la 15 Muestra Joven del ICAIC, y me encanta la idea de compartir espacio con el joven Carlos Melián.

MARINEROS DEL ESPÍRITU, SUELTEN AMARRAS…

La “15 Muestra Joven ICAIC”, que acaba de concluir, apeló a un lema sumamente estimulante: suelten amarras… En la invitación uno intuye el deseo de que nos deshagamos de todos esas ligaduras mentales que van condicionando nuestras maneras de ver las cosas, al extremo de que llegamos a pensar en la escurridiza realidad como si se tratara de un pobre inventario de recuerdos y experiencias ya vividas.

En lo que a la práctica audiovisual se refiere, soltar amarras significaría explorar esos universos que permanecen escondidos detrás de las retóricas dominantes, casi siempre embelesadas en la exaltación de la apariencia (el realismo ingenuo) y el lamento inconsolable por lo que se quisiera ser y no se pudo o puede. Recuerdo que en las primeras muestras ese era el gesto que predominaba: mucha rabia y denuncia de lo que ya sabíamos, pero pocas exploraciones que estimulasen la creatividad y el distanciamiento de la noria que recicla más de lo mismo.

En la Muestra que acaba de concluir uno percibe el crecimiento. Muy mal se calcula el valor de estos encuentros si lo que se intenta descubrir en ellas son obras maestras o acabadas. Creo que el verdadero valor habría que interpretarlo a partir de las tendencias que uno va descubriendo en todas esas producciones dispares, realizadas en circunstancias muchas veces límites, donde la precariedad económica se convierte en el gran desafío a superar.

Como conjunto, lo más interesante esta vez estuvo en el apartado de la animación. Varios materiales, encabezados por la formidable No Country for Old Squares (2015), de Yolanda Durán Fernández y Ermitis Blanco, pusieron en evidencia el buen nivel de esa imaginación que se sabe libre de amarras, y es capaz de representar mundos donde la vocación filosófica, y la indagación que explora más allá de lo que puntualmente nos conforma, termina provocando múltiples lecturas. En ese sentido, historias como las que se representan en Hecho a propósito (2015), de Adriel Pérez de Medina, Acto de presencia (2013), de Bryan Romero y Asbel Paz, o Dany y el Club de los Berracos. Capítulo 5: Calixto Presidente (2015), de Víctor Alfonso Cedeño, nos permite comprobar que detrás de la diversidad de técnicas, puntos de vistas, personajes concebidos, hay una madurez colectiva. Lee el resto de esta entrada

PREMIOS 15 MUESTRA JOVEN ICAIC

Mejor Ficción: Caballos (Dirección: Fabián Suárez)

Mejor Documental: Héroe de culto (Dirección: Ernesto Sánchez Valdés)

Mejor Animación: No country for old squares (Dirección: Yolanda Durán Fernández/ Ermitis Blanco)

Premio Especial del jurado: La carga (Dirección: Víctor Alexis Guerrero Stoliar)

Menciones

Mención Ficción: Cada lunes, cada lluvia (Dirección: Rocío Aballí Hernández)

Mención Documental: El tío Alberto (Dirección: Marcel Beltrán) / La otra salida (Dirección: Menfesí Eversley Silva)

Mención Animación: Hecho a propósito (Dirección: Adriel Pérez de Medina Rodríguez)

Premios a Especialidades

Dirección: Leandro de la Rosa Jiménez por Patria Blanca.

Guion: Jessica Rodríguez por Espejuelos Oscuros

Edición: Beatriz Candelaria por Héroe de culto

Fotografía: Javier Labrador por Caballos

Sonido directo: Glenda Martínez por Nosotros, la banda

Diseño sonoro: Raymel Casamayor/ Irina Carballosa por Héroe de culto

El jurado reconoce el trabajo de los diseñadores de sonido de No country for old squares, Felix Riera y Edgar Davila

Música original: Alexis de la O y Ilian por No country for old squares

Dirección de arte: Tahimy Ocampo por Caballos y Patria Blanca

Producción: Lila Falcón por Patria Blanca y Nosotros, la banda

Actuación femenina: Neysis Alpízar por La cabeza dentro del agua

Se reconoce la actuación de las niñas Jany Oliva y Laura Molina por Sirenas

Actuación masculina: Milton García por Caballos

MARIO MASVIDAL SOBRE LA ANIMACIÓN EN LA MUESTRA JOVEN

Comparto este breve artículo escrito por Mario Masvidal para el Bisiesto de la Muestra Joven. Gran conocedor del tema, su texto sirve además para darle una mayor visibilidad a esa producción de animados presentados en el evento, y que confirma que hay muy buena salud en esa área de nuestro audiovisual.

NO COUNTRY FOR OLD ANIMATORS

Por Mario Masvidal Saavedra

La animación, como la poesía, es un arte de juventud. Requiere la energía, la irreverencia y la fantasía de esa etapa de la vida. Por su propia naturaleza, el animado es un espacio ideal para la expresión de cualquier idea, para la experimentación audiovisual y para la aplicación de toda nueva aventura tecnológica en dicho ámbito. Con mayor o menor fortuna, ha tenido una notable presencia en cada edición de la Muestra Joven Icaic, en lo referido a la calidad tanto formal como de contenido.

Por lo general, los animados que se han presentado durante de estas 15 ediciones versaron sobre temas muy adultos y la factura de muchos ha tratado de evadir caminos trillados, ya sea por la inventiva desplegada ante la posesión o la carencia de recursos, por voluntad poética, o por todas estas razones juntas. Lo cierto es que en Cuba existe un potencial creciente de jóvenes animadores, no solo en el ámbito de la industria (icaic, tvc), sino también en las academias y fuera de ellas, en instituciones culturales y en la calle.

Los nueve cortos que se presentan a la consideración de todos en la 15ta. Muestra Joven, son un ejemplo de lo anteriormente expresado. En ellos se observa cierta pluralidad de técnicas, como la rotoscopia, la modelación 3 d, la animación 2 d más tradicional (o con auxilio de programas digitales de animación), la combinación de 2 d y 3 d . En fin, lo que se tiene a mano o se domina mejor. Podemos encontrar tanto a realizadores consagrados como a otros de menos fogueo en estas lides.

Se destacan nombres de realizadores ya reconocidos como Ermitis Blanco, Víctor Alfonso Cedeño y Randy Betancourt. Llama la atención en muchas de las obras –generalmente breves– el interés por los temas filosóficos y existenciales. Acto de presencia (Bryan Romero y Asbel Paz), Diferente (Alexander Rentería), Hecho a propósito (Adriel Pérez), Igor (Randy Betancourt), No country for old squares (Yolanda Durán y Ermitis Blanco), Dany y el club de los berracos. Capítulo 5: Calixto presidente (Víctor A. Cedeño) y Underground (José Ángel Pérez y Rosell Nápoles), abordan tópicos en los que se exploran e interrogan los límites y la naturaleza racional de la realidad, se hurga en la frontera entre lo cotidiano y lo absurdo, entre el poder y la subordinación, entre lo humano y lo tecnológico. Lee el resto de esta entrada

GUSTAVO ARCOS: EL CINE CUBANO Y SU CARPE DIEM

Este texto publicado por Gustavo Arcos en On Cuba es de los que me gustaría estar discutiendo en foros oficiales, no para sumar lamentos al ya interminable inventario de quejas e insatisfacciones que ha caracterizado, en la última década, las polémicas relacionadas con el audiovisual hecho por cubanos, sino para construir escenarios más inclusivos con las nuevas prácticas cinematográficas. Podrá ser un texto incómodo, con el cual es legítimo estar de acuerdo a medias, pero lo interesante es eso, que moviliza ideas, y las pone en función de examinar ese aquí y ahora que el sistema institucional pareciera condenar a la indiferencia.

Entre las cosas que soñé se lograra en Camagüey, aprovechando ese espacio único que es La calle de los cines, está ese festival o muestra del audiovisual cubano, donde se viera como algo natural lo mismo la más reciente producción del ICAIC que el último telefilme producido por RTV Comercial. Hubiese sido un primer paso en la actualización de nuestro modelo de representación del cine cubano (si el modelo económico se está reformulando, ¿por qué este otro no?).

Coincido con Gustavo Arcos: el audiovisual cubano más vivo no puede estar. Las que han envejecido y están en fase terminal son las estrategias institucionales que legitiman lo que es cine cubano o no, de acuerdo a las reglas establecidas en el siglo XX.

Juan Antonio García Borrero

EL CINE CUBANO Y SU CARPE DIEM

22 septiembre, 2015

Por: Gustavo Arcos Fernández-Britto

Muchos intelectuales vinculados al cine piensan que el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos ha sido desmantelado y aunque su acta de defunción no está firmada, todos sabemos que nada de lo que fue, es. Sobrevive gracias a ese capital simbólico que un día lo llevó a ser uno de los mayores y más sólidos proyectos culturales de la nación. La línea conservadora que tantas veces intentó acabar con la institución (recordar los sucesos alrededor del corto PM en 1961, los ataques durante el Congreso de Educación y Cultura en 1971 o el incidente alrededor de Alicia en el pueblo de maravillas en el 1991) debe estar de fiesta. El ICAIC ha muerto. ¡Gloria eterna!

Ocupémonos entonces del cine cubano, del que todos hablan y permanece vivo. Precisemos algo: cine, no quiere decir ICAIC. Cada año, entre cortos, documentales y largometrajes, se filman en la Isla un centenar de películas. Parte notable de ellas se genera en la periferia de las instituciones oficiales, las cuales al parecer han quedado confinadas al mero papeleo. La iniciativa, el arte, las ideas, el talento, las herramientas, la tecnología y la difusión de las obras, están en manos de los cineastas. No importa si son jóvenes o experimentados, si viven aquí o a mil millas, si recuerdan su pasado o tienen Alzheimer. Lo esencial es crear y no esperar. Los burócratas destruyeron una institución, los artistas salvan el cine.

Cada película cubana, que se exhiba en algún lugar del planeta, es un triunfo de la constancia y la energía creativa frente a la necedad y el inmovilismo. Con ellas se legitima un nuevo modelo, una diferente forma de sentir y hacer el cine, mucho más libre y atomizada, que coloca el interés individual, por encima del institucional. Nadie dice que es fácil, pero tampoco imposible. Lee el resto de esta entrada

CINE INDEPENDIENTE EN CUBA: ALGUNOS PROBLEMAS EN TORNO A SU CONCEPTO

Comparto este texto que acaba de publicarme Altercine en IPS.

Cine independiente en Cuba: algunos problemas en torno a su concepto

Hace unos días, el crítico cubano Dean Luis Reyes publicó un texto titulado El cine independiente en Cuba. Cómo llegamos hasta aquí. Me pareció digno de elogiar públicamente, porque está escrito con el rigor investigativo al cual ya nos tiene acostumbrado su autor, y porque ayuda a enriquecer ese concepto de cine cubano que hasta hace poco se asociaba solamente a lo producido por el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos). Ignoraba yo que, casi de modo simultáneo, desde su blog El cine es cortar, el experimentado editor Manuel Iglesias anotaría varias reservas hacia ese ensayo, en tanto observaba “una toma de posición muy desacertada al reconocer como cine, “casi exclusivamente”, a un solo género fílmico” (en este caso la ficción).

Las demandas de Iglesias me parecen legítimas y, por otro lado, tras una segunda lectura, confieso que el término “independiente” utilizado por Reyes no acaba de dejarme satisfecho en esto de describir esa zona de la producción audiovisual nacida “en los márgenes” de lo oficial, o de lo hegemónicamente establecido como norma. Pienso que, más allá de la buena voluntad epistemológica que busca vivificar nuestros modos de pensar estos fenómenos, seguimos cayendo de modo inconsciente en algunas trampas que estudiosos de otras latitudes han sabido sortear. Por eso quisiera desarrollar ahora algunas provocaciones que ojalá estimulen con posterioridad un debate.

Para empezar, el concepto mismo de “lo independiente” todavía no nos queda claro: ¿independiente de qué?, ¿del ICAIC como centro productor?, ¿hablaríamos entonces apenas de independencia institucional o económica?, ¿o estaríamos atentos, sobre todo, a lo que los creadores se estaban proponiendo en sus obras, al margen del campo en que estuviesen operando? Y una pregunta aún más provocadora: ¿con el término independiente no estaremos nombrando algo que en realidad no existe? ¿Hasta qué punto debemos llamar “independiente” a un conjunto de filmes realizados fuera de la institución, pero que operan muchas veces con las mismas estrategias discursivas que esas producciones realizadas de modo oficial? Lee el resto de esta entrada

GUSTAVO ARCOS SOBRE EL ISA EN LOS NOVENTA…

Le pedí a Gustavo Arcos una reflexión en torno a lo acontecido con el Instituto Superior de Arte en esos años noventa que finalmente revisamos en el 21 Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Normalmente lo acontecido en ese campus no es tomado en cuenta por los análisis tradicionales. Y sin embargo, yo pienso que allí comenzaba a germinar mucho de lo que hoy nos inquieta. El texto de Arcos es polémico, como suelen ser los suyos, e invita a seguir pensando el asunto…

HABÍA UNA VEZ…

Por Gustavo Arcos

Mi amigo Juan Antonio me ha pedido que escriba unas palabras sobre la historia de la Facultad de Medios Audiovisuales. El Taller de Crítica Cinematográfica dedica su presente edición a leer la década de los 90 desde la perspectiva del cine, el arte y los creadores, en un proceso interactivo que no excluye al contexto. Pero… ¿cómo escribir de algo que ha estado tan silenciado e invisible? Viajar en el tiempo es un acto traumático, si además lo hacemos a un territorio casi inexplorado, la empresa puede ser una locura.

Dicen que los sueños de la razón, engendran monstruos. Espero que éste no sea el caso y así evitamos que nos devore a todos antes de terminar mi exposición. Aclaro, que parto de una lógica especulativa que pretende: recordar, sugerir y provocar. Ojalá, surjan de ella, nuevos acercamientos y lecturas, pues estamos hablando de un espacio institucional que ha producido una vasta obra cultural en sus casi 30 años de existencia.

Primero a lo primero; llegué como profesor de Historia del Cine, a la Facultad de Medios Audiovisuales a finales de los noventa, el mismo año que se le otorgaba al Instituto Superior de Arte, una extraña distinción, el Premio Imperial de las Artes que confería una Asociación Japonesa de alto nivel. En ese momento, la escuelita de cine, que es como casi todo el mundo la conocía, estaba ubicada en una casona de la calle 5ta y 20, frente a la embajada del Congo, ¿o era de Nigeria?, en la lujosa barriada de Miramar y solo ofrecía cursos por encuentros quincenales, a trabajadores de los medios. El lugar podía ser muchas cosas, pero nadie podía imaginar que detrás de la copiosa vegetación que cubría su entrada, se diseñaba de alguna manera el futuro de la industria audiovisual del país. Lee el resto de esta entrada

LA OBRA DEL SIGLO (2015), de Carlos Quintela

ESCOMBROS

Por Edgar Soberón Torchía

«La obra del siglo» (Cuba-Argentina-Alemania-Suiza, 2015) de Carlos Quintela. 101′. B-N/Color. En español y ruso.

A pesar de su disposición jovial y personalidad diáfana, con Carlos Quintela, las cosas no son «fáciles»: su flujo de ideas es coherente, pero al adepto a las lecturas epidérmicas le puede resultar un poco complejo. La piscina, su ópera prima, parecía el simple relato de un día de verano en la vida de cinco personajes que coincidían en una pileta, pero había más, desde hilos dramáticos que no se evidenciaban con los acostumbrados recursos de la narrativa cinematográfica, hasta una calculada estrategia para filmar la sencilla trama. Ahora en su obra siguiente, La obra del siglo, la complejidad es evidente, es parte intrínseca e integral del paquete completo. Obra ambiciosa, a veces hasta excesiva y apabullante, es una constatación tanto fríamente objetiva como dolorosamente sentida de la futilidad de las obras humanas, erigidas a espaldas de las necesidades reales de las mayorías.

A cualquiera que lea mi resumen, le puede sonar a retórica: sin embargo, Quintela pone sobre la mesa la fracasada y truncada edificación de una metrópoli nuclear, en medio de la escasez y las limitaciones del entorno. Al final de la película, la palabra que surgió en mi mente fue «escombros», porque, aunque, como extranjero, ame al pueblo cubano, aunque le deba desde cariño hasta conocimientos, pasando por salud y un alto sentido de dignidad continental, lo que queda expuesto es la falta de previsión y humanismo esencial en acciones que se disfrazan de monumentos al bienestar colectivo. Lee el resto de esta entrada