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En memoria de Germán Puig

Presento la página de Germán Puig en la ENDAC, sin poder evitar que una fortísima sensación de fracaso personal me convierta en su presa.

Ocurrió lo que tanto temía. Germán Puig murió en Barcelona sin poder regresar a Cuba. No hablo de un regreso físico, sino a través de su arte, que es lo que en casos como el suyo define mejor su existencia.

A mí me parece increíble y absurdo que el grueso de los cubanos siga ignorando de quién estamos hablando. En realidad, su redescubrimiento público se lo debemos al estudioso francés Emmanuel Vincenot, quien fue el primero en devolver a la luz la historia de la primera Cinemateca de Cuba, fundada por Puig y Ricardo Vigón en el año 1952.

Gracias a esa investigación primigenia se ha podido reconstruir ese momento decisivo de nuestra cultura nacional, que involucró nombres tan imprescindibles como los de Tomás Gutiérrez Alea, Néstor Almendros, Guillermo Cabrera Infante, por citar algunos.

A partir de esa investigación han crecido las aproximaciones. Léase el capítulo que le dedican Luciano Castillo y Arturo Agramonte en el tercer tomo de su imponente “Cronología del cine cubano”. También lo concebido por Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco en la biografía habanera de Guillermo Cabrera Infante. O disfruten de la entrevista que le realizara Manuel Zayas a propósito de un homenaje que le hicieran a Puig en Madrid.   

En el blog “Cine cubano, la pupila insomne” pueden localizarse varias entradas. Yo mismo me adentré en este asunto con un tono que no fue el mejor, y que he tratado de curar en la práctica, porque he entendido que como historiadores no nos toca juzgar, sino construir cartografías que nos permitan entender el porqué de las cosas, más allá de los sesgos de grupos que suelen manifestarse de modo inevitable en el accionar de la vida pública.

Recuerdo que con ese fin organizamos en Camagüey un Taller de Crítica Cinematográfica, y en esa ocasión estuvimos a punto de montar lo que pudo ser la primera exposición de fotos de Germán Puig (su nombre artístico fue Herman Puig, pero yo no logro dejar de decirle Germán) en Cuba. Mas ocurrió algo que volvió a sumirlo en el desencanto, y a última hora decidió no enviar las obras, lo cual entendí y me hizo admirarlo más, porque no puso su ego de artista por encima de la dignidad.

De todos modos el Taller fue excelente, porque hablamos de la Cinemateca de Cuba (que en aquel momento dirigía Manuel Herrera, invitado al evento), pero iniciamos las sesiones teóricas con la lectura que hizo Carlos Velazco de su ponencia dedicada a Puig y su primera Cinemateca, y fue un debate espléndido, donde todavía evoco la sugerencia hecha por Desiderio Navarro, también invitado, de que hablásemos con naturalidad de las dos Cinematecas, evitando las jerarquizaciones que lejos de ayudarnos a entender los fenómenos como parte de algo que está más allá de la voluntad de los individuos, solo sirve para describir el mundo estrecho de las subjetividades.

Lo cierto es que se hizo el evento donde se le rindió homenaje a Puig y Vigón. Y se han escrito todas esas cuartillas que ayudarán a preservar la memoria de lo realizado. Pero institucionalmente aún no hay un reconocimiento público. Están los escritos, pero entre nosotros Puig sigue siendo un gran fantasma, pese a que, como fotógrafo del desnudo masculino, su nombre es un referente insoslayable a nivel mundial (en este punto Rafael Acosta de Arriba es el que mejores argumentos pudiera ofrecer).

Por eso que es, como dije al principio del texto, asocio su muerte al fracaso personal, en tanto fueron inútiles los esfuerzos dirigidos a reintegrar su legado a nuestro contexto. Sin embargo, al menos en la ENDAC ya se pasea como era él: aglutinante.

Ahora pienso en uno de los comentarios que dejó en el blog Cine cubano, la pupila insomne. Sí, siempre me llenó de orgullo que un artista de su calibre se asomase a un simple blog, y dejase sus puntos de vista. En este caso fue a raíz de un post que publiqué con el título de “Cercanías” donde hablé del blog como si se tratase de un tren de cercanías; y este fue el comentario que escribió:   

“Amigo:

Quiero que sepas que soy el pasajero que nunca se baja del tren de la amistad. Siempre en espera de una estación propicia a ambos, propicia al tren para detenerse al mismo tiempo que para el pasajero bajarse. “Siempre al lado del tren”!!!

Te incluye en su viaje,

tu amigo

Germán”.

Germán Puig


Página en la ENDAC: https://endac.org/encyclopedia/german-puig/

Germán Puig

(n. Sagua la Grande, Las Villas, 25 de febrero de 1928; m. Barcelona, 25 de enero de 2021). Cineasta, guionista, director de fotografía, fotógrafo, gestor cultural, con nombre artístico Herman Puig.

Fundador, junto a Ricardo Vigón, del Cine Club de La Habana (1948) y de la primera Cinemateca de Cuba (1951), espacio donde coincidirán jóvenes que con el tiempo se convertirían en grandes personalidades de la cultura cubana: Néstor Almendros, Tomás Gutiérrez Alea, Guillermo Cabrera Infante, Ramón F. Suárez, entre otros.

En 1950, interesado en estudiar en el Institute de Hautes Etudes Cinématographiques (IDHEC) viaja a París. Como ese año no se reciben matrículas, decide esperar al año próximo para ingresar en el Institute de Filmologie de l’Université de Paris. Es en ese período que contacta con Henri Langlois, entonces director de la Cinemateca Francesa, con el fin de que se le prestaran copias de películas al Cine Club de La Habana. Langlois pone como condición que el espacio a partir de ese momento se nombre Cinemateca de Cuba.

En 1952 regresa a Cuba y sigue su labor al frente de la Cinemateca, al tiempo que dirige varios cortos no comerciales, escribe críticas de cine para la revista Don, y crea el programa de radio “Leyendas universales”. Su regreso a París se produce en 1957. Trabaja en la Cinemateca Francesa y obtiene una beca con el fin de culminar sus estudios en la École Normale Superiore, de Saint Cloud.

Luego del triunfo de la revolución de 1959 encabezada por Fidel Castro no regresaría a la isla, obteniendo una gran reputación artística sobre todo como fotógrafo del desnudo masculino.


Filmografía

1952: Sarna, de Germán Puig y Edmundo Desnoes

1955: Carta de una madre, de Germán Puig, Carlos Franqui

1955: El visitante, de Germán Puig (Inconcluso)

2020: El gran impaciente, de Carlos Arenal (Documental, Entrevista)


Fuentes bibliográficas

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Del Cine Club de La Habana a la Cinemateca de Cuba. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 356-375

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. El Cine Club de La Habana: una institución seminal. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 159-161

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Estatutos de la Cinemateca de Cuba. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 417-425

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Proyecto de Trabajo de la Cinemateca de Cuba. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 426-429

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Reporte de la Cinemateca de Cuba al XIII de la FIAF. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 430-431

Diccionario del cine iberoamericano. España, Portugal, América. Sociedad General de Autores y Editores, España, 2009 (Entrada de Alicia García García)

Elizabeth Mirabal, Carlos Velazco. Memorias de la primera Cinemateca de Cuba. En Sobre los pasos del cronista (El quehacer intelectual de Guillermo Cabrera Infante en Cuba hasta 1965). Ediciones UNIÓN, 2010, La Habana, pp 110-135.

Vincenot Emmanuel, Germán Puig, Ricardo Vigón et Henri Langlois, pionniers de la Cinemateca de Cuba, en Caravelle, n° 83, Toulouse, 2004, p. 11-42.

Vincenot Emmanuel. Histoire du cinéma à Cuba, des origines à l’avènement de la Révolution. Thèse de doctorat d’espagnol à l’université de Bourgogne, sous la direction de M. Emmanuel Larraz (thèse soutenue le 26 novembre 2005)


Enlaces en la red

Sitio de Germán Puig

Herman Puig, otro grande que se nos va, por Rafael Acosta de Arriba

«Debido a la política, me quedé sin amigos», por Manuel Zayas (Entrevista con Germán Puig)

Germán Puig según Elena Garro

Germán Puig y Manuel Zayas conversan

German Puig y Ricardo Vigón

Homenaje a Germán Puig en el Ateneo de Madrid

Lezama Lima sobre Ricardo Vigón

Memorias de un Taller de Crítica Cinematográfica

Ricardo Vigón en la memoria de Fernández Retamar

Un poema de Pío Serrano a Germán Puig

Una aclaración a propósito de Germán Puig y la Cinemateca de Cuba

Fotograma del documental “El gran impaciente”, de Carlos Arenal

En memoria de Juan Carlos Tabío

Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea dirigen Guantanamera

El hombre que codirigió con Tomás Gutiérrez Alea una película como Guantanamera, es muy probable que nunca tomara en serio los obituarios. Lo que sí se tomó muy a pecho fue la vida, como nos dejan ver cada una de esas películas impregnadas de choteo ilustrado. Hizo de la irreverencia su mejor manera de afirmar la vitalidad, y con ello, la conciencia de que es necesaria la crítica si queremos soñar de veras con un mundo mejor, una sociedad menos imperfecta que esta que conocemos. Solo eso me atrevo a escribir de momento, mientras les dejo con la página que Juan Carlos Tabío ya tiene en la ENDAC.


Página en la ENDAC: https://endac.org/encyclopedia/juan-carlos-tabio/

Juan Carlos Tabío

(n. La Habana, 3 de septiembre de 1943; m. La Habana, 18 de enero de 2021). Director y guionista. Ingresa al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) en 1961 como asistente de producción, y un año después se estrena como asistente de dirección del tercer cuento (Año Nuevo) del largometraje Cuba’ 58, de Jorge Fraga.

En 1963 debuta como documentalista con Peligro, filme que muestra las secuelas que pueden provocar las infracciones del tránsito, y a partir de entonces, realiza un gran número de documentales, donde sobresalen sus aproximaciones a diversas personalidades del arte, tal como se pone de manifiesto en Miriam Makeba (1973), Soledad Bravo  (1974), Chicho Ibáñez (1974), Amelia Peláez (1975), Sonia Silvestre (1975), Joan Manuel Serrat (1976), Un reportaje sobre el grupo Moncada (1979) o Martha Jean Claude en Haití (1987).

Es uno de los pocos realizadores cubanos que trabaja con cierta sistematicidad el corto de ficción. En 1976 realiza El radio, cinta de apenas diez minutos donde el protagonista recorre la ciudad con un radio portátil a cuestas; sin embargo, no es el único, y eso permite que el director examine con desenfado un verdadero fenómeno sociológico. Dos años después realiza La cadena (1978), corto que aprovecha un guión escrito por Tomás Gutiérrez Alea, Raúl García y él mismo, y donde dirige su  mirada crítica hacia la burocracia y la indolencia en los servicios públicos.

En 1982 dirige la obra de teatro La permuta con un gran éxito de público, y un año más tarde la adapta al cine con el título Se permuta, en lo que será su debut como director de largometrajes. La película obtiene un rotundo respaldo de los espectadores, convirtiéndose en una de las cintas cubanas más populares de todos los tiempos.

En 1986 realiza el cortometraje Dolly Back, divertido ejercicio a través del cual se intenta reflejar el juego engañoso de apariencias que conforman la realidad. La película obtiene el premio (compartido) al corto de ficción en el VIII Festival de La Habana (1986), así como el Colón de Oro en el XIII Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (1987).

Un año más tarde dirige La entrevista (1987), cinta que apelando a un encuadre único desnuda el comportamiento de dos oportunistas (un director de documentales y un funcionario) que intentan producir un documental crítico sobre la realidad cubana.

En 1988 realiza !Plaff! o demasiado miedo a la vida, excelente comedia donde Tabío complejiza el discurso narrativo, así como la puesta en escena. En la historia, una mujer nombrada Concha, angustiada como está con la vida y sus conflictos, es víctima de los ataques de una mano misteriosa que lanza constantemente huevos contra su puerta. La cinta obtiene numerosos premios, entre otros, Mención Especial del Jurado en el XIV Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (1988), Tercer Premio Coral y premio FIPRESCI en X Festival de La Habana (1988), premio al largometraje en Festival Latino de Nueva York (1989).

En 1993 comienza a filmar El elefante y la bicicleta, fábula ubicada en una imaginaria isla a la que nunca había llegado el cine. Un joven que pretende hacer fortuna con el fin de casarse lleva por primera vez el cinematógrafo al lugar, transformando en solo seis días todas las costumbres. Aunque la película obtiene el premio de actuación femenina en el XVI Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, esta no recibe todo el respaldo de la crítica, y ello quizás se deba a que, por la misma fecha, Tomás Gutiérrez Alea lo invita a compartir la dirección de Fresa y chocolate, una película que obtiene un éxito impactante en buena parte del mundo.

Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea en el rodaje de Guantanamera

Esta experiencia compartida con Alea la repite en Guantanamera, película donde el humor negro y el absurdo sirven para contar la historia de un cadáver que, en medio de una gran crisis económica, debe ser trasladado desde la parte más oriental del país a la capital. La película obtiene el Segundo Premio Coral en el XVII Festival de La Habana (1995) así como el premio de fotografía en el Festival de Cartagena (1996).

En el 2000 aprovecha el premiado cuento de Arturo Arango Lista de espera y lo adapta para su filme homónimo.  En esta, un numeroso grupo de pasajeros aguardan el ómnibus que los pueda llevar a sus respectivos destinos, pero la espera se dilata más allá de lo previsible. La película obtuvo el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Málaga (2000).

En Aunque estés lejos (2002),  Tabío insiste en realizar un cine que haga evidente la “irrealidad” de la puesta en escena y las rupturas con las convenciones narrativas, así como el uso del tiempo fílmico. La utilización del cine dentro del cine permite encontrar una historia donde una vez más se ponen en evidencia el juego de apariencias que conforman la realidad.

En el año 2014 recibió el Premio Nacional de Cine.

(Juan Antonio García Borrero)


Filmografía

1961: Cada fábrica una escuela, de Idelfonso Ramos (Producción)

1963: Peligro (doc)

1963: Combo universitario (doc)

1968: Higiene en el ordeño (doc)

1969: El habano (doc)

1969: Proceso industrial de la leche (doc)

1970: Bagazo (doc)

1970: Clarificación (doc)

1970: Desarrollo industrial (doc)

1972: Desde Habana, 1969, co-dirección de Nicolás Guillén Landrián, Harry Tanner, Luis Felipe Bernaza, Santiago Villafuerte, Pedro Ortega

1972: Nos veremos ayer noche, Margarita (doc)

1972: Los factores de la vocación (doc)

1972: Ingeniería mecánica (doc)

1973: Miriam Makeba (doc)

1973: Primera escuela del proletariado (doc)

1974: Soledad Bravo (doc)

1974: Chicho Ibáñez (doc)

1975: Amelia Peláez (1897-1968) (doc)

1976: Sonia Silvestre (doc)

1976: Joan Manuel Serrat (doc)

1976: Isla sin nombre (doc)

1977: En nombre de… (doc)

1976: El radio (cm)

1977: La sexta parte del mundo (Doc; Co-dirección)

1978: La cadena (cm)

1978: Un breve reportaje sobre Siberia (doc)

1978: Reportaje sobre una brigada de construcción (doc)

1979: Un reportaje con el grupo Moncada (doc)

1983: Se permuta

1986: Dolly Back (cm)

1987: Marta Jean Claude en Haití (doc)

1987: La entrevista (cm)

1988: Plaff o Demasiado miedo a la vida

1993: Fresa y chocolate (Codirección con Tomás Gutiérrez Alea)

1994: El elefante y la bicicleta

1995: Guantanamera (Codirección con Tomás Gutiérrez Alea)

1997: Enredando sombras (Doc)

1998: Los viajes de Lorca: Lorca y La Habana (Doc)

2000: Lista de espera

2002: Aunque estés lejos

2008: El cuerno de la abundancia

2011: 7 días en La Habana (co-dirigida con Benicio del Toro, Pablo Trapero, Elia Suleiman, Julio Medem, Gaspar Noé, Laurent Cantet

2012: Amor crónico, de Jorge Perugorría

Fuentes

Juan Carlos Tabío y el estafilococo dorado del costumbrismo, por Claudia González

En memoria de Juan Ramón Ferrera Vaillant

Otra noticia luctuosa que nos impacta: acaba de fallecer el crítico, investigador, ensayista y profesor Juan Ramón Ferrera Vaillant. Y a uno le impacta más por su juventud, porque sabíamos que se encontraba en esa etapa de madurez en el cual el pensamiento comienza a volar alto, con absoluta libertad.

Y a pesar de que la muerte ha frustrado ese crecimiento, Juan Ramón nos deja un puñado de libros donde sus aproximaciones al vínculo planteado entre la literatura y el cine, alcanzan un rigor académico que no es frecuente entre nosotros.

Porque Ferrera Vaillant no necesitó de los medios ni las redes sociales para hacerse de un nombre asociado a lo más serio del ejercicio crítico que apunta a la cultura audiovisual en el país. Le bastó el talento, la disciplina que brinda la academia. En medio del estupor y el bajón emocional, léanse la conversación establecida con Daniel Céspedes en su momento, y publicada en dos partes en Cubacine. Escucharán a un sabio, grande en su modestia. Como son los sabios.

JAGB

https://endac.org/encyclopedia/juan-ramon-ferrera-vaillant/


Juan Ramón Ferrera Vaillant

(n. Santiago de Cuba, 1974; m. La Habana, 16 de enero del 2021). Investigador, ensayista, profesor. Licenciado en Filología por la Universidad de Oriente con la tesis El discreto encanto de las adaptaciones: Cecilia o el mito recobrado en el año 1997. Doctor en Ciencias Literarias (defendió la tesis el 15 de diciembre de 2006) y Profesor Titular del Departamento de Estudios Lingüísticos y Culturales de la Facultad de Español para No Hispanohablantes de la Universidad de la Habana. Vicepresidente de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica en el momento de su fallecimiento. Miembro de la UNEAC.


Libros

2007: El discreto encanto de las adaptaciones (Ediciones Santiago)

2008: Senel Paz: de las bellas letras al séptimo arte (Ediciones Luminaria)

2010: Ojos que te vieron ir… La literatura cubana regresada en cine (Ediciones Matanzas)

2010: Escritos sobre celuloide (Reina del Mar Editores)

2014: De la novela cubana al cine


Fuentes

“Crear la crítica más valiosa para cada película concreta” (Parte I), por Daniel Céspedes

“Crear la crítica más valiosa para cada película concreta” (Parte II), por Daniel Céspedes

En memoria de Enrique Pineda Barnet

Foto de José Gabriel Martínez Figueredo.

Un día de gran tristeza para la cultura nacional. Solo eso se me ocurre decir. Se nos ha muerto Enrique Pineda Barnet. Nos quedan, por suerte, sus películas. La Bella del Alhambra seguirá uniéndonos a través de la música y la tremenda actuación de Beatriz Valdés. O La anunciación nos seguirá poniendo frente a un espejo donde cabe un país.

Cuando muere un artista que, además de eso, uno reconoce como maestro, se sabe que la muerte es puro espejismo. Enrique Pineda Barnet seguirá regresando tantas veces como él entienda. Lo suyo fue construir puentes y evadir los muros, incluyendo el muro psicológico de la muerte.  

JAGB


Página en la ENDAC: https://endac.org/encyclopedia/enrique-pineda-barnet/

Enrique Pineda Barnet

(n. La Habana, 28 de octubre de 1933; m. La Habana, 12 de enero de 2020). Director, guionista, dramaturgo, escritor. Debutó con apenas cinco años en el Teatro Riviera, y diez años después en la radio. En 1953 obtuvo el Premio Nacional de Literatura “Hernández Catá” por su cuento “Y más allá de la brisa…”, y aparece como actor teatral en la obra “Lila la Mariposa”, de Rolando Ferrer, con la compañía “Las Máscaras”. Fundador de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Ingresa al ICAIC trabajando como guionista y director de la Enciclopedia Popular. Su cine se ha caracterizado por ser una constante experimentación, donde la transgresión formal y conceptual lo define como un artista al que le interesa más la búsqueda de nuevos caminos expresivos que el recorrido plácido de lo establecido. Sin embargo, con La Bella del Alhambra aportó a la cinematografía cubana uno de sus éxitos de público más descomunales. En los sesenta, fue asesor y coautor del guión de la coproducción soviético-cubana Soy Cuba (1964), de Mijaíl Kalatózov. Obtuvo el Premio Nacional de Cine que otorga el ICAIC en el año 2006.


Filmografía

1963: Fuenteovejuna

1964: Soy Cuba (1964), de Mijaíl Kalatózov (Guionista)

1964: Giselle

1964: Cosmorama

1965: Aire frío

1965: La Gran Piedra

1967: David

1970: Juventud, Rebeldía, Revolución

1970: Ñame

1972: Rodeo

1972: Versos sencillos

1975: Mella

1977: La sexta parte del mundo

1977: Rostros del Báltico

1979: Aquella larga noche

1983: Tiempo de amar

1985: Ensayo romántico

1989: La Bella del Alhambra

1997: First (Así como nosotros)

1998: Angelito mío

2000: Ecuación (Los tres Juanes)

2008: El Charentón del Buendía

2009: La anunciación

2011: Verde Verde

2014: Upstairs

2016: Aplausos

2017: 25 horas, de Carlos Barba (Actuación)


Documentales sobre su obra

2007: Canción para Rachel, de Carlos Barba

2011: En un paquete de spaguettis, de Eliecer Jiménez Almeida

2016: El espejo, de Boris Luis González


Libros sobre su obra

2012: Entre paradojas y resurrecciones, de Pedro R. Noa Romero

2020: LOS QUE NOS DIJERON ADIÓS

Todavía me queda algo de reserva de ese optimismo trágico con que trato de vivir la vida. Pero ahora mismo no tengo otras palabras: ¡qué horrible y tóxico ha sido el 2020!

Para mí lo espantoso no ha estado solo vinculado al tema de la pandemia que nos sigue azotando, y todo lo que en el plano económico y restricciones de libertades individuales se desprende de ello. Hablo de otras cosas: de las oscuras pasiones colectivas que de pronto ensombrecieron buena parte de mi horizonte de expectativas, haciéndome dudar del sentido mismo del humanismo cultural, para entender mucho mejor aquello que Martí expresó con la lucidez que le caracteriza: “El hombre, en verdad, no es más, cuando más es, que una fiera educada”.

Y luego está este tema eterno de la muerte, acompañándonos como una sombra. En estos doce meses la cultura cinematográfica ha perdido a no pocos valiosos representantes de la misma. Han sido golpes tremendos que, además del dolor real que provoca en seres queridos y admiradores, dejan marcados en la historia del audiovisual de la nación sus propios hitos.

He aquí una relación incompleta de los fallecimientos que nos vimos obligados a lamentar durante el año 2020. Aunque, como podemos comprobar, seguirán acompañándonos durante un buen tiempo gracias a sus respectivos legados.

JAGB


Fallecidos durante el año 2020

Carlos E. León (n. La Habana, 1952; m. La Habana, 6 de enero de 2020). Documentalista.

María Eulalia Douglas (n. San Juan de las Yeras, 1928; m. La Habana, 9 de febrero de 2020). Historiadora del cine cubano.

Nelson Rodríguez (n. Cienfuegos, 1938; m. Estados Unidos, 12 de febrero de 2020). Editor. Premio Nacional de Cine.

Senobio Faget (n. Jagüey Grande, Matanzas, 29 de octubre de 1943; m. La Habana, 14 de marzo de 2020). Director.

Juan Padrón (n. Matanzas, 29 de enero de 1947; m. La Habana, 24 de marzo de 2020). Animador.

Sigfredo Ariel (n. Santa Clara, 31 de octubre de 1962; m. La Habana, 26 de julio de 2020). Guionista.

Ileana Margarita Rodríguez Martínez (n. Santa Clara, 1962; m. Santa Clara, 23 de agosto de 2020). Crítica de cine.

Broselianda Hernández (n. La Habana, 3 de agosto de 1964; m. 18 de noviembre de 2020). Actriz.

Paco Prats (n. La Habana, 5 de enero de 1944; m. La Habana, 2 de septiembre de 2020). Productor.  

Diana Montero (n. 1986; m. Miami, 14 de octubre de 2020). Directora.

Martha del Río (n. La Habana, 23 de febrero de 1936; m. La Habana, 16 de octubre de 2020)

Enrique Colina (n. La Habana, 27 de abril de 1944; m. La Habana, 27 de octubre de 2020). Director, Crítico de cine.

Rodolfo Caravallo Quevedo (n. Camagüey, 24 de noviembre de 1982; m. Camagüey, 11 de noviembre de 2020)

Gerardo Fernández (n. Matanzas, 6 de abril de 1941; m. Ecuador, 20 de diciembre de 2020)

https://endac.org/encyclopedia/tag/fallecidos-en-2020/

Broselianda Hernández, filmografía de una actriz

El hecho de que Broselianda Hernández quede en el imaginario de este país, como una de las más colosales intérpretes del teatro, puede fomentar el riesgo de poner en un segundo plano su labor para el cine.

Yo creo que deberíamos hablar de Broselianda como Actriz (así, con mayúsculas), sin establecer falsas fronteras, sin distinguir lo que hizo para las tablas, para la pequeña pantalla, o para verse en una sala oscura (en esta última vertiente, debutó con un documental dramatizado de Rebeca Chávez titulado Castillos en el aire, donde aparece en los créditos como Broselianda Boudet).

Al final, hablamos de una mujer que se adueñaba de los escenarios, y los convertía en su escenario. Eso fue lo que sentí cuando la vi en Barrio Cuba, una película coral de Humberto Solás donde tiene apenas minutos de presencia, y, sin embargo, al menos fue mi caso, es su imagen desgarrada la que más perdura en la memoria.

Tal vez encontremos en esa escena la mejor metáfora de lo que ha sido su vida breve en lo humano, esa que, paradójicamente, nos va a trascender a muchos, porque está hecha de intensidades más que de largas duraciones.

Cuando sucede algo así (desaparición física de alguien en plena juventud y madurez), me da la impresión de que somos nosotros (los sobrevivientes) los que nos vamos alejando de ese punto luminoso en que tales personas están destinadas a brillar para siempre, pues como advertía Santayana:

Al fin y al cabo la longevidad es un don vulgar, y además vano, si se le compara con la eternidad, es un privilegio del polvo y de los más bajos y primitivos organismos. Los dioses aman y guardan en su memoria la belleza de los que murieron jóvenes”.  

Juan Antonio García Borrero

Broselianda Hernández

(n. La Habana, 3/ agosto/ 1964; m. Miami, 18/ noviembre/ 2020). Actriz de teatro, cine y televisión. Graduada de actuación en 1987 por el Instituto Superior de Arte, siendo Diploma de Oro de su graduación. De inmediato inició sus actividades teatrales en el Grupo Buscón, dirigido por José Antonio Rodríguez. A partir de 1994, y hasta 1999 trabajaría bajo la dirección de Carlos Díaz en la compañía El Público. Su debut en el cine se produjo con el corto Castillos en el aire (1986), de Rebeca Chávez.


Filmografía

1986: Castillos en el aire, de Rebeca Chávez (Ficción, Cortometraje)

1989: Bajo presión, de Víctor Casaus (Ficción)

1990: Isla Margarita, de Vincozencio Badolizani (Ficción, Italia)

1994: Tiburón en La Habana, de Alain Naltum (Ficción, Francia)

1996: Sabor latino, de Pedro Carvajal (Ficción, España)

1997: Cosas que dejé en La Habana, de Manuel Gutiérrez Aragón (Ficción, España)

1999: Las profecías de Amanda, de Pastor Vega

1999: Tiempo muerto, de Andrés Curbelo

2000: Nada, de Juan Carlos Cremata

2001: Dos mujeres, de Max Álvarez (Mediometraje)

2002: Niño con lluvia, de José Ángel Alayón

2004: Habanera (2004), de Joana Oliveira

2005: Barrio Cuba, de Humberto Solás

2005: Siempre Habana, de Ángel Peláez

2005: Una rosa de Francia, de Manuel Gutiérrez Aragón (Ficción, España)

2005: Mata que Dios perdona, de Ismael Perdomo (Ficción)

2008: Así está bien, de Alejandro Soto (Cortometraje)

2009: La Anunciación, de Enrique Pineda Barnet (Ficción)

2009: Habanaver. T.A. 31 KB/seg, de Javier Labrador, Juan Carlos Sánchez (Documental)

2010: José Martí: el ojo del canario, de Fernando Pérez (Ficción)

2010: Túnel, de Daniel Chile

2011: Camionero, de Sebastián Miló (Ficción)

2011: El rito del alacrán, de Antonio Alfredo Quiñones (Ficción)

2012: Amor crónico, de Jorge Perugorría

2013: Nani & Tati, de Adolfo Mena Cejas

2014: Fátima o El Parque de la Fraternidad, de Jorge Perugorría (Ficción)

2014: La nube, de Marcel Beltrán

2015: El acompañante, de Pavel Giroud

En memoria de Broselianda Hernández

Llevo un buen rato paralizado, leyendo por inercia los comentarios de dolor y asombro que las personas van dejando en Facebook. Todavía estoy dudando en escribir esta nota. Tengo la esperanza de que Broselianda Hernández aparezca en alguna parte mandando a parar tanto Fake.

Nunca hablé personalmente con ella, pero la admiraba tanto como actriz, y sobre todo como la mujer inteligente que escribía en su blog Viajera inmóvil, que una vez solté en el mío un post que estuve a punto de borrar, porque pasado ese estado de trance en que podemos anular ciertas funciones mentales y mostrar lo que sentimos sin máscaras, me sentía sin argumento alguno para justificar lo que salió: casi una declaración pública.

Lo vuelvo a republicar ahora que dicen que ya no está, aunque ya la seguiré viendo en cada una de esas escenas inolvidables que nos regaló.

JAGB


PENSANDO EN BROSELIANDA

Queridos amigos: Aquí estoy, olvidada de mí. No de ustedes”. Esto lo ha escrito la actriz Broselianda Hernández en su blog “Viajera inmóvil”. Y me ha matado. De vez en cuando me gusta pasar por su sitio. Quedarme lelo ante sus fotos. Leer sus reflexiones.

Ella no me conoce. Y tampoco sabe que la espío desde hace un montón de años. Que me quedé de cabeza (o sin cabeza) por ella en “Barrio Cuba” (y eso que salía apenas minutos). Que soy fanático de su desempeño en “La anunciación”. Quizás a partir de ahora adquiera todos los recelos del mundo contra mí (¿recuerdan aquella película donde Robert de Niro se convierte en un incómodo fan de Wesley Snipes?). 

Las actrices, cuando se desnudan de verdad (no de la ropa, sino del espíritu) pueden ser las personas más temibles del mundo. He tenido la suerte de que algunas de los que más admiro en este país me hayan concedido el privilegio de conversar con ellas lejos de todo lo que huela a alfombra roja. No de “entrevistarlas”, sino de hablar como habla cualquier ser humano en circunstancias comunes: Mirtha Ibarra, Isabel Santos, Adelá Legrá, Daisy Granados, Eslinda Núñez, Verónica Lynn, Ketty de la Iglesia.

Ahora acabo de leerme una entrevista de Luisa María Jiménez (otra de mis actrices fetiches) concedida a Carlos Barba, que me ha dejado pensando tanto como las cosas que leo en los blogs de Broselianda Hernández e Ivonne López Arenal.

Pienso en las aprensiones de Freud cuando se refería a la psicología femenina, y trato de imaginar una posible recaída si hubiese llegado a entrar en algunos de esos blogs escritos por actrices. En mi caso, reconozco mis límites: sé que soy más vulnerable ante una mujer inteligente que ante una mujer desnuda.   

Juan Antonio García Borrero 

En memoria de Rodolfo Caraballo Quevedo

Yo pensaba que, a estas alturas del año, el 2020 ya no podría aportar peores noticias de las que ya hemos tenido. Pero este año está demostrando que no se trata de lo que nosotros, simples vecinos del Ser (como diría Heidegger), pensemos y deseemos, sino de lo que la existencia va dictando del modo más absurdo.

Ahora se nos muere Rodolfo Caraballo Quevedo, uno de los estudiantes más brillantes que ha tenido la FAMCA de Camagüey, y no consigo escribir algo que tranquilice mi impotencia. Sencillamente es absurdo.

Lo único que atino a hacer ahora es presentar la página que ya tiene en la ENDAC, y a través de la cual podrá apreciarse que era un todo-terreno, pues lo mismo dirigía un animado como En el café (2017), ganador de varios premios, que editaba materiales de sus compañeros del ISA, o dirigía la fotografía o la dirección de arte.

Ahora mismo no se me ocurre escribir nada más. Todo ha sido tan de sorpresa, que resulta un verdadero desafío racionalizar este desenlace. Así que los dejo con su página, la cual, como las otras, estará en permanente construcción.

JAGB    

Rodolfo Caravallo Quevedo

(n. Camagüey, 24 de noviembre de 1982 // m. Camagüey, 11 de noviembre de 2020). Graduado de Dirección por la FAMCA de la Universidad de las Artes de Camagüey. Animador y músico. Integrante de la Orquesta de guitarras Santa María Excorde.


Filmografía

2015: ¿Suicidas? (Dirección)

2015: Lazos (Codirección con Rachel Gómez)

2015: Reciclar (Codirección con Jeal A. Torres)

2015: Robotic (Codirección con Orestes Oduver Navarro Perna)

2016: Al desnudo, de José Lezcano (Fotografía, Dirección de arte)

2016: Autopsia (Dirección)

2016: Devoción, de Rachel Gómez (Guión, Fotografía, Edición, Música)

2016: Flor (Codirección con Elaine Báez Aldana)

2016: Travesuras (Codirección con Sailín Carbonell)

2017: En el café (Dirección)

2017: Francisco y la suerte, de Julio A. Rodríguez Sánchez (Fotografía)

2017: Male Female, de Rachel Gómez (Fotografía)

2017: Mañana, de Elvira Larrinaga García (Edición)

2017: Tres reinas, de Ivexi Arencibia (Fotografía, Edición)

2020: Mi raza, de Henry de Armas (Edición)

En memoria de Enrique Colina

La casualidad ha querido que Enrique Colina (n. La Habana, 27 de abril de 1944; m. 27 de octubre de 2020) fallezca el mismo día en que a lo largo y ancho del planeta se celebra el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual. Son innumerables los mensajes que he leído donde se resalta la indiscutible importancia de este hombre que dedicó toda su vida justo a promover lo mejor del arte cinematográfico.

Sin embargo, debo confesar que, en mi caso, Enrique Colina es, sobre todo, otro paradigma de intelectual que (al igual que Titón), ponía por delante el imperativo cívico de pensar críticamente nuestras existencias. En tal sentido, esto que alguna vez dijo me sigue pareciendo ejemplar:  

“(…) he hecho varios documentales que reflejan problemas que ya estaban desde los años ochenta y que han empeorado a unos niveles terribles hoy día. Más allá de considerarme un crítico pienso que soy una persona que vive en este país y que ve esta realidad sin tapujos ni prejuicios al precio de vivir una amarga decepción que lejos de paralizarme me compulsa a protestar. Me parece que no es nada excepcional lo que hago. Tengo una opinión y es mi derecho expresarla. Es una lástima que esta actitud no esté un poco más extendida. Mi punto de vista es que nos hemos convertido en un tipo de ciudadano que no tiene desarrollado un sentido cívico elemental. Ser revolucionario ha sido históricamente en la práctica obedecer, seguir las orientaciones, cumplir las tareas asignadas y ha quedado para la retórica demagógica aquello de pensar con cabeza propia y decir y actuar en consecuencia. Pronto yo y los que dirigen nos vamos a morir. Entonces nos preguntamos ¿Qué pasará con el país? y ¿Qué responsabilidad tenemos? ¿Crees tú que puedo virarle la espalda a mi realidad teniendo un medio de expresión? Esto es una obligación más que un derecho”.

Nunca le agradecí como debía que la primera entrada publicada en este blog, luego de la presentación del mismo, fuera la carta que dirigió a Desiderio Navarro en el 2007, en el marco de la llamada “Guerrita de los emails”. Y agradecerle de paso la motivación para, a raíz de la misma, dirigirme a él públicamente, en un intento de naturalizar esa cultura de la polémica por la que tanto abogó.

Fue un documentalista que hizo del humor irreverente un arma que atacaba sin piedad aquello que consideraba negativo. Era enemigo de la censura y así lo hizo saber en varias ocasiones. Paradójicamente, hacia el final de su vida, luchó por dejar a un lado la etiqueta de “crítico” con la que lo siguen asociando, como cuando escribe, a propósito del filme Conducta(2014), de Ernesto Daranas: “Hace muchos años que dejé de ejercer la crítica de cine, aunque en esencia, más que discurrir sobre la cinematografía en sí misma y la valoración purista de su discurso artístico, mi intención siempre fue la de acercarme al análisis de la realidad a través del cine. Aclaro entonces que esta no es una crítica de cine”.

Entiendo esa posición con la cual me siento absolutamente identificado. A mí tampoco me interesa mucho la crítica de cine en sí misma, sino el ejercicio permanente del pensamiento crítico, que es enemigo de las etiquetas. Colina, insisto en eso, fue uno de nuestros grandes maestros, con un don que le daba muchísima ventaja: ha sido uno de los cubanos que mejor comunica en pantalla.

Esta que presentamos a continuación es la página de Enrique Colina en la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC). Aquí podrán encontrar información sobre su filmografía, declaraciones del cineasta, reseñas, imágenes. Por supuesto que es algo mínimo comparado con lo que se puede lograr, tomando en cuenta la dimensión de su legado. Pero lo importante es mantener al alcance de la mano su pensamiento, ese que nos animará en todo momento a poner bajo sospecha las chapucerías, la indolencia, el burocratismo. Y seguir soñando el cine y el audiovisual con la misma pasión con que Enrique Colina enseñaba.

Juan Antonio García Borrero


Enrique Colina

(n. La Habana, 27 de abril de 1944; m. 27 de octubre de 2020). Cineasta, crítico y profesor de cine. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica y Francesa por la Universidad de La Habana. Durante más de treinta años dirigió para la televisión cubana el espacio didáctico 24 por segundo, tal vez el más influyente de los programas de su tipo creados en la isla. Debutó como realizador de documentales en 1984 con Estética, inaugurando una línea de trabajo donde el humor, el sarcasmo, la mirada incisiva al entorno cotidiano acompañaría a casi todas sus películas. En la ficción debuta con el cortometraje El unicornio (1988), si bien ha de esperar catorce años para dirigir su primer y único largometraje en ese género: Entre ciclones (2002). Ejerció la docencia en el Instituto Superior de Arte, la EICTV, la Femis de París, entre otras instituciones académicas.


Filmografía

1984: Estética (Doc)

1984: Yo también te haré llorar (Doc)

1986: Vecinos (Doc)

1986: Jau (Doc)

1987: Chapucerías (Doc)

1987: Más vale tarde… que nunca (Doc)

1988: El Unicornio (cm)

1991: El rey de la selva (cm)

2002: Entre ciclones (Largometraje)

2008: Los bolos en Cuba y una eterna amistad (Doc)

2013: La vaca de mármol (Doc)

2016: Cuba: oferta especial, todo incluido (Doc)

En memoria de Juan Padrón

El aviso de su muerte me ha sorprendido encerrado en casa, mientras afuera pareciera que todo se ha reducido a comentar la terrible pandemia que azota al mundo.

Y en medio del vocerío llega la noticia (la que nos empeñábamos en no imaginar que se hiciera realidad, pese a los funestos pronósticos que enrarecían los mensajes intercambiados entre amigos), y todo parece ponerse en pausa para evocar en silencio a Juan Padrón, el mítico creador del no menos mítico Elpidio Valdés, el de los Vampiros en La Habana.

El año pasado, gracias a Ramón Samada (actual presidente del ICAIC), pude contactar con él, pues queríamos crear en Camagüey el Cine Club infantil “Elpidio Valdés”, y rendirle homenaje público a su personaje en nuestro “Callejón de los Milagros”, montando una imagen del mismo a tamaño real.

Por una cuestión de respeto al creador, le enviamos el boceto de lo que aspirábamos a imprimir. No demoramos mucho en recibir respuesta: Juan Padrón no solo se entusiasmó con la idea y autorizó a que utilizáramos el personaje, sino que nos envió un dibujo hecho por él que es el que hoy puede verse en el Callejón, y donde tantos niños se suelen retratar junto a sus padres.

Pocas veces los artistas consiguen apoderarse del imaginario público de un modo tan contundente. Juan Padrón lo consiguió con creces, y es por eso que ahora su muerte física está muy lejos de ser una verdadera despedida.

Juan Antonio García Borrero


Filmografía

1974: Una aventura de Elpidio Valdés

1974: Elpidio Valdés contra el tren militar

1974: Horologium, que quiere decir reloj

1974: La silla

1974: Velocipedia

1974: Mi pañoleta

1975: Aerodinámica

1975: El enanito sucio Lee el resto de esta entrada