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En memoria de Ramón F. Suárez

Orestes Matacena acaba de darme la mala noticia. Ha muerto uno de los más grandes directores de fotografía del cine cubano, y al mismo tiempo, tengo la impresión que uno de los que menos le gustaba hablar en público de su trabajo. Lo conocí en París y jamás pude olvidar esa característica. Y allí sigue Memorias, más viva que nunca, entre otras cosas, gracias a su cámara. Llegarán estudios sobre su obra. Por lo pronto, recupero esto que en su momento escribí. Descanse en paz, maestro.

RAMÓN F. SUÁREZ

Hace un par de días colgué un post refiriéndome al festival de cine que se realiza en la localidad malagueña de Benalmádena. Entre otras cosas, mencioné el antecedente que esta cita fílmica tuvo en los festivales que por los años setenta se celebraban en el lugar. No sé por qué me quedé con deseos de seguir indagando, y encontré en la “Guía del Video-Cine”, de Carlos Aguilar, una información que pudiera tener interés para este blog.

Se trata de la película “El desastre de Annual” (1970), de Ricardo Franco. En la ficha correspondiente al filme podemos encontrar lo siguiente: “El primer largometraje de su realizador, que conoció una absoluta prohibición oficial tras su presentación en el Festival de Benalmádena, donde tras todo tipo de incidente el propio Ricardo Franco hasta llegaría a ser detenido… No tiene demasiado que ver, en planteamientos y resolución, con el film más famoso de su director, “Pascual Duarte”.

Lo interesante, en nuestro caso, es que el director de fotografía de aquel filme fue el cubano Ramón F. Suárez, quien había abandonado la isla en 1968, justo después de realizar el trabajo fotográfico de la más memorable de las películas del patio: “Memorias del subdesarrollo”, de Tomás Gutiérrez Alea. Su participación en el filme del Franco cineasta lo puso en aprietos con la censura del Franco gobernante, obligándolo a abandonar España.

Ramón F. Suárez fue de aquellos a los que la Revolución de 1959 sorprendió fuera de Cuba (se había marchado en 1954), y que regresaron a la isla entusiasmados con la idea de hacer por primera vez cine “en serio”. Hay por allí un par de cartas de Titón, su gran amigo de los cincuenta, invitándole a sumarse al proyecto ICAIC. La colaboración de ambos más fructífera no pudo ser, según puede apreciarse en “Asamblea General” (1960), “Las doce sillas” (1962), “Cumbite” (1964), “La muerte de un burócrata” (1966), y la mencionada “Memorias del subdesarrollo”. Por otro lado, el propio Suárez se probaría como director de documentales del ICAIC en “Grabados revolucionarios” (1963) y “Romeo y Julieta” (1964).

Después de su salida de Cuba, Suárez se ha mantenido vinculado al cine, con una actividad más que intensa. Antes de filmar “El desastre de Annual”, había fotografiado en España para Alfonso Ungría “El hombre oculto” (1970) y “Tirarse al monte” (1971). Colaboró con cineastas cubanos exiliados en películas como “Bla Bla Bla” (1978) de Guillermo Álvarez Guedes, “Guaguasí” (1978) de Jorge Ulla, y “Juego de poder” (1982), de Fausto Canel. Retrató la primera película guatemalteca rodada en 35 mm (“El silencio de Neto”/ 1992, de Luis Argueta), y trabajó para el realizador chileno Raúl Ruiz en “L’Oeil qui Ment” (1992) y el mexicano Francisco Athie en “Vera”, por mencionar solo parte de su carrera. Recientemente estrenó como director un documental que evoca el cine cubano de la década de los sesenta, considerada por muchos la década prodigiosa del ICAIC.

Juan Antonio García Borrero

REINALDO GUZMÁN IN MEMÓRIAM

Acabo de conocer con mucha tristeza de la muerte de Reinaldo Guzmán en Miami. Para los que siguen la historia del cine cubano a partir únicamente de las películas y sus directores, su nombre no dirá mucho. Para los que sabemos que los cines nacionales deben su existencia al complejo ciclo de producción, distribución y exhibición, ese nombre, sin embargo, resultará esencial. Lo dice alguien que desde una ciudad de provincias (en este caso Camagüey) tiene que agradecer que este vicepresidente del ICAIC, durante su mandato, se esforzara para que la gestión cultural de esa institución se hiciera sentir con toda su fuerza aquí.

Camagüey, en lo que a cines se refiere, le debe mucho a tres vicepresidentes del ICAIC hoy fallecidos: José Manuel Pardo, Pablo Pacheco y Reinaldo Guzmán. En el caso de Guzmán, a él se debe la idea del Multicine Casablanca. Y como la gratitud es la memoria del corazón, no puedo olvidar aquel viaje por carretera que tanto Pacheco y Guzmán hicieron desde La Habana, tan solo para acompañarnos ante las autoridades de Camagüey, en aquel despacho que alguna vez solicitamos con el fin de rescatar las salas cinematográficas del hoy Paseo Temático “La calle de los cines”. Muertos los tres, no quiero imaginar qué pueda pasar en un futuro no muy lejano con esta ciudad fílmica que tanto les debe. Lee el resto de esta entrada

ADIÓS A SERGIO VITIER, CREADOR AUTÉNTICO Y RAIGAL

ADIÓS A SERGIO VITIER, CREADOR AUTÉNTICO Y RAIGAL

Por Amelia Duarte (Tomado de Cubadebate http://www.cubadebate.cu/noticias/2016/05/01/adios-a-sergio-vitier-creador-autentico-y-raigal/#.Vyai4fnDPw0)

Sergio VitierSergio Vitier fue uno de los músicos más completos, auténticos y raigales de la cultura cubana en el último medio siglo. Este domingo, primer día de mayo, en horas de la mañana falleció en La Habana, a los 68 años, víctima de un accidente cerebrovascular.

Reconocido por su indiscutible magisterio en la composición y la interpretación de la guitarra, que le hizo merecer el Premio Nacional de la Música 2014, transitó por los más diversos ámbitos de la creación sonora con criterio propio.

Primogénito de una pareja que ha dejado una honda huella en la cultura cubana, los escritores Fina García Marruz y Cintio Vitier —no olvidar que este último fue también violinista— y hermano de José María Vitier, otro nombre imprescindible en la vida musical insular, Sergio tuvo un temprano paradigma en la familia, su tío el pianista Felipe Dulzaides, jazzista y formador de intérpretes en sus agrupaciones.

Estudió guitarra con Elías Barreiro e Isaac Nicola, y completó su educación musical con Leo Brouwer, Federico Smtih, José Loyola y Roberto Valera, al tiempo que bebió de la sabiduría de hombres y mujeres portadores de seculares tradiciones de origen africano.

Ello se reveló en su obra, caracterizada por la síntesis de las culturas fundacionales de la identidad cubana, y en la portentosa labor que desarrolló junto al folclorista Rogelio Martínez Furé en el grupo Oru.

Decisivo resultó su aporte como autor e intérprete al Grupo de Experimentación Sonora del Icaic y al cine cubano, para el cual escribió diversas partituras entre las que resaltan las que hizo para los filmes La tierra y el cielo (Manuel Octavio Gómez), De cierta manera (Sara Gómez), Capablanca (Manuel Herrera), El brigadista (Octavio Cortázar), Caravana (Rogelio París), Che (Miguel Torres), Quiéreme y verás (Daniel Díaz Torres) y Roble de olor (Rigoberto López).

En el imaginario popular, con ribetes legendarios, figura la banda sonora, compartida con su hermano José María, para la serie de televisión En silencio ha tenido que ser.

La discografía suya registra álbumes que alcanzaron lauros significativos: Homenajes (Premio Egrem 1997), Travesía (Premio Cubadisco 2000), Nuestra canción (Gran Premio Cubadisco 2001), Del Renacimiento a la Rumba y Aniversario (nominados en Cubadisco 2005). También tributó obras meritorias para la danza y el teatro y cubrió una amplia gama de formatos, desde piezas para la guitarra hasta formatos sinfónicos.

Sobre su concepción del arte sonoro dijo en una entrevista con Amelia Duarte: “La música tiene un componente académico, indispensable para componer y ejecutar un instrumento, pero ese aprendizaje no basta. Si quieres ser músico de verdad, tienen que abrir tus poros y el corazón a la experiencia y la intuición humanas, quiero decir a la cultura y a la sensibilidad”.

PD: Aquí está el link del documental IDENTIDAD: SERGIO VITIER, realizado por Lourdes de los Santos en 1979.

 

ROBERTO FERNÁNDEZ (LUMINITO) IN MEMÓRIAM

Acaba de fallecer uno de los buenos directores de fotografía del cine cubano, una leyenda entre quienes trabajaron con él en el ICAIC. Comparto a modo de recordatorio los datos de su filmografía, tal como aparecen en el blog de Lacosta.

ROBERTO FERNÁNDEZ (Luminito)

ROBERTO+FERNÁNDEZ+(Luminito)Nació el 7 de junio de 1936 en La Habana. Es graduado de la enseñanza preuniversitaria. Comenzó a trabajar en el ICAIC en 1961. De 1964 a 1979 trabajó como camarógrafo del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Paralelamente y hasta 1991, filmó 135 documentales. En su filmografía encontramos los siguientes trabajos. Como operador de cámara: Guardafronteras (1980), Los pájaros tirándole a la escopeta (1984), En tres y dos (1985), Fortuna lo que has querido (1991), El elefante y la bicicleta (1992), Me alquilo para soñar (1992). Como director de fotografía: La entrevista (1987), La vida en rosa (1989), Melodrama (1995). En la actualidad reside en el exterior y ha realizado los siguientes trabajos: CTW Sesame Street (1995), Dicho y hecho (serie en video) (1996), Visión y voz (serie en video) (1997), The ICA Docent Teens Program (1998), La última alarma (1999), Voces de África (1999). De 1999 a 2003 fue el director de fotografía de Creative Video Corporation (Cos Cob, Connecticut) y desde 2005 se desempeña como director de fotografía de Producciones Aquiles Domínguez, en Mérida, Yucatán.