Archivo de la categoría: LIBROS SOBRE CINE CUBANO

EL SUICIDIO DE LA SABIDURÍA

Esta es una de las propuestas de cubierta para el libro que publicará próximamente la Editorial Ácana (Camagüey). La idea es presentarlo en el mes de abril, en el marco del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales.

el-suicidio-de-la-sabiduria

Anuncios

TITÓN EN CASA DE LAS AMÉRICAS

En un rato salgo hacia La Habana con el fin de presentar “El primer Titón” (Editorial Oriente, 2016) en la Casa de las Américas. El hecho de estar acompañado en la mel-primer-titon-en-casaesa por Mirtha Ibarra, Roberto Fernández Retamar, y Luciano Castillo, mitiga un poco la intranquilidad que siempre implica someter al juicio público nuestras ideas.

Este es un libro sobre la formación intelectual del Titón que más tarde llegaría a ser cineasta. Pero es sobre todo un libro sobre la amistad fundadora, la que aglutina e irradia al mismo tiempo. La que aprovecha la diversidad para fomentar lo creativo.

Siento gran admiración por ese grupo de jóvenes que se atrevieron a imaginar una nación que estuviese a la altura soñada en su momento por Martí. Una nación que dejara a un lado el simple existir, para proponerse, a lo Mañach, “la querencia colectiva”.

Por eso este es un libro también sobre Germán Puig, Ricardo Vigón, Néstor Almendros, Julio García-Espinosa, Alfredo Guevara, Guillermo Cabrera Infante, Roberto Fernández Retamar, entre otros con los cuales Gutiérrez Alea se fue relacionando en los años anteriores a 1959. Y más que una biografía, es un conjunto de preguntas vinculadas a la responsabilidad pública del intelectual.

Comparto con los amigos del blog un fragmento del prólogo de “El primer Titón”.

Juan Antonio García Borrero

EL PRIMER TITÓN (Fragmento)

“Porque, no se dude, toda vida es secreto y jeroglífico.

De aquí que la biografía sea siempre un albur de la intuición.

No hay método seguro para acertar con la clave arcana

de una existencia ajena”.

José Ortega y Gasset

Si nos guiáramos por la cantidad de libros y artículos que se han escrito a propósito de la obra del cineasta Tomás Gutiérrez-Alea, tendríamos que llegar a la conclusión que se trata del cineasta más relevante de la cinematografía cubana.

Ningún otro realizador nacido en la isla ha recibido tanta atención por parte de críticos, ensayistas, académicos de las más diversas latitudes. Sus películas han sido examinadas desde los más insospechados ángulos, y pareciera que a estas alturas ya nada nuevo queda por apreciar en ellas. Y, sin embargo, llama la atención la carencia de estudios que indaguen en su formación pre-revolucionaria, dado que apenas se toma en cuenta lo sucedido a partir de 1959, ubicando el kilómetro cero de toda su carrera en el filme Historias de la Revolución (1960).

En tal sentido, el texto más extenso sobre esta primera parte de su vida se la deberíamos al propio Gutiérrez-Alea, quien en algún segmento del mismo comenta:

“Claro que no siempre fui cineasta. Mucho antes, desde niño, había mostrado vocación por la pintura, por la música y por la poesía, sucesivamente. En ninguno de los tres campos resulté ser muy brillante. Sin embargo, no podía renunciar a ninguno de ellos. Por otra parte, también me atraían los problemas de la técnica y los trucos de magia. Ya era demasiado. Un buen día (no recuerdo cuándo sucedió) se me hizo evidente que el cine resumía todas mis inclinaciones. A partir de entonces se convirtió en algo muy grande para mí. Asistía regularmente a las distintas tandas (entonces había lo que llamaban matinée, los domingos y solían exhibir diariamente dos películas, un noticiero, un documental, un episodio y los “avances” de los próximos estrenos), no sólo para quedar fascinado por tal despliegue de imaginación y fantasía, sino también para tratar de entender por qué todo aquello me resultaba tan fascinante”.[1] Lee el resto de esta entrada

GUÍA CRÍTICA DEL AUDIOVISUAL CUBANO DEL SIGLO XXI

Ya puedo compartir con los amigos la buena noticia: el próximo año la Editorial Oriente publicará el libro Guía crítica del audiovisual cubano del siglo XXI.

Al principio pensé proponer la Guía crítica del cine cubano de ficción actualizada. Como algunos sabrán, en aquel libro se recoge la producción de ficción comprendida en los períodos silente, sonoro pre-revolucionario, y revolucionario (hasta 1999). Creí que si le incorporaba los últimos 16 años, lograría actualizarlo con facilidad.

Pero es que el audiovisual cubano del siglo XXI no tiene nada que ver con lo realizado en el siglo XX. Han sido 16 años bien intensos, donde lo digital ha puesto en crisis no solo el concepto que compartíamos de cine cubano, sino también la manera de estudiarlo, definirlo de acuerdo a la tecnología utilizada.

La verdad es que yo mismo me sorprendí con todo eso que se ha filmado (ficción, documental, animado), porque no estamos hablando solo de la producción del ICAIC, sino también de los materiales rodados de un modo informal, independiente, etc.

Falta mucho para darle el punto final, pero al menos quería compartir la noticia. Ojalá pueda resultar útil a sus futuros lectores.

Juan Antonio García Borrero

LAS RUPTURAS DEL 68 EN EL CINE DE AMÉRICA LATINA

Las rupturas del 68 en el cine de América Latina picUna de las buenas noticias que he recibido este año (y han sido varias) tiene que ver con este libro que, gracias a la perseverancia del investigador Mariano Mestman, ya está viendo la luz en Argentina.

Como bien se explica en la contracubierta, el año 1968 ha sido visitado por historiadores y estudiosos, en sentido general, infinidad de veces: es, en lo cultural y político, una suerte de año fetiche. Y, sin embargo, desde la perspectiva del cine latinoamericano apenas se ha revisado.

Mariano Mestman no sabe lo que le agradezco la oportunidad que me brindara de ocuparme del capítulo referido a Cuba. De hecho, lo que allí aparece escrito es la base de un ensayo mucho más extenso que actualmente desarrollo, en la que intento revisar la conexión existente entre el cine, el intelectual y la revolución en un año tan puntual como la Cuba de 1968.

La posibilidad de que podamos presentarlo en el mes de mayo en Nueva York, en el contexto de LASA,es indudablemente otro estímulo de primer orden. Ojalá similar experiencia pudiera repetirse en Cuba, acompañado de un buen ciclo que ilustre audiovisualmente lo que en esas páginas se discute.

Juan Antonio García Borrero

POST FERIA

Para ser domingo, me parece estar viviendo hoy un día de gloria. Pero pensándolo mejor, lo de la gloria tiene que ver más con el regreso a casa, que con el domingo en sí, que es un día que por lo general me aburre.

No alcancé a ver demasiado de la Feria del Libro, pero lo que viví he de agradecerlo. La jornada dedicada a presentar los tres nuevos libros de la Editorial Oriente dedicados al cine (Retrato de grupo con cámara, de Luciano Castillo, El regreso de Ricardo Vigón, de Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco, e Intrusos en el paraíso, del que suscribe), tuvo para mí un valor colateral.

Y es que los tres libros fueron presentados por David Leyva González, Antonio Enrique González Rojas, y Reynaldo Lastre, tres de los ensayistas más destacados de esa generación de jóvenes pensadores nacidos en los ochenta, y que el último tuviera la buena idea de compilar recientemente en un volumen ya imprescindible que tituló “Anatomía de una isla (Jóvenes ensayistas cubanos)” (Ediciones La Luz, Holguín, 2015).

JAGB

 

LA BIBLIA DEL CINÉFILO (2015), de Luciano Castillo

Fue un verdadero placer y privilegio compartir mesa de presentaciones de libros en el Festival, con mi maestro y amigo Luciano Castillo. El hecho de que su libro se titule La Biblia del cinéfilo y el mío Intrusos en el paraíso se presta para que algunos piensen que organizamos algo desde el más allá o desde el más arriba. Pero es puro azar concurrente. Comparto ahora las palabras leídas por el joven crítico Daniel Céspedes en el evento, a propósito del libro de Luciano.

JAGB

LA BIBLIA DE LUCIANO CASTILLO

Por Daniel Céspedes

Hace días me comentaba un importante intelectual cubano que en materia de producción cultural, específicamente de libros, la crítica de cine cubana es un poco vaga. Quienes la ejercen no quieren trabajar o tienen poco que decir, pues solo les da para escribir artículos, me decía. Yo le respondí que si se indaga no solo en Cuba, sino a nivel mundial, uno encuentra que existen críticos de renombre para artículos en diferentes soportes impresos y digitales. Lo cual supone una posibilidad de publicación y un derecho autoral, no un límite intelectual.

Pasado un periodo de cinco años, diez o veinte, estos críticos por lo general, agrupan cuanto van publicando y entonces alguna editorial los favorece con un libro. Eso es razonable, pues la compilación de textos de un solo autor nos entrega un costado directo e indirecto de sus preferencias y desavenencias con respecto a temas generales o a una manifestación específica como el séptimo arte. Una compilación es también un estado de opinión personal que ayuda a pulsar el espíritu de recepción de una época, eso sí, cuando lo confrontas con otros autores, no cuando contribuyes, como lector ingenuo y adulador, a incrementarle el ego a determinado entendido que se cree tener la última palabra o la única verdad sobre un tema o asunto. Lee el resto de esta entrada

INTRUSOS EN EL FESTIVAL DE LA HABANA

Dentro de unas horas salgo hacia La Habana, con el fin de participar en el 37 Festival de Nuevo Cine Latinoamericano. A la siempre estimulante posibilidad de ver buenas películas, participar en seminarios bien serios, o reencontrar amigos entrañables, sumo ahora la excelente noticia de que es posible que se haga una presentación especial de Intrusos en el paraíso (Cineastas extranjeros en el cine cubano de los sesenta).

Cubierta INTRUSOS EN EL PARAISOComo el libro es una suerte de homenaje a ese cine que la historia canónica apenas ha tomado en cuenta, le he propuesto a Enrique Pineda Barnet, uno de los protagonistas de esa película hoy mítica que fue Soy Cuba, que haga la presentación. Pero más que presentación, me gustaría que el encuentro se convirtiera en una especie de puente que permita profundizar en lo que ahora mismo, de modo modesto, el libro se propone divulgar de modo preliminar.

Nos vemos entonces en La Habana, en nuestro Festival de Nuevo Cine Latinoamericano.

Juan Antonio García Borrero

INTRUSOS EN EL PARAÍSO EN LA EDITORIAL ORIENTE

Acabo de recibir la cubierta y contracubierta de la edición cubana de Intrusos en el paraíso, la cual he querido dedicar a la memoria de mi maestro Alberto Elena.

Cubierta INTRUSOS EN EL PARAISO

RAÚL POMARES EN LA MEMORIA DE CARLOS PADRÓN

Recién regreso de Santiago de Cuba, y llego muy entusiasmado por la experiencia vivida. Debo decir que hacía rato no participaba en un evento donde las sesiones teóricas mostraran tan alto nivel desde el punto de vista científico. Sobre esto estaré reflexionando dentro de unos días, pero ahora quisiera compartir con los amigos del blog el prólogo escrito por el actor Carlos Padrón para el libro de memorias (titulado ¡Solavaya!) de ese otro gran intérprete que fue Raúl Pomares.

No sé si Pomares fue el actor más prolífico del cine cubano (habría que revisar la filmografía de Adolfo Llauradó, y aquí, desde luego, tomo en cuenta no solo las intervenciones en las películas del ICAIC, sino en esos cortos y producciones que muchas veces eran ejercicios de los estudiantes de la EICTV, o las películas realizadas para televisión), pero lo que sí sé que ha sido uno de los rostros que más ha calado en el imaginario colectivo del público.

Estoy seguro que cuando salga este libro publicado por la Editorial Tablas-Alarcos, será perseguido con fervor. Mientras, disfruten del emotivo prólogo escrito por Carlos Padrón, a quien no tengo cómo agradecerle la gentileza que ha tenido, entregándonos esta primicia.

JAGB

Pomares Padrón

A MANERA DE PRÓLOGO

Por Carlos Padrón

Llamó una tarde de agosto de 2014: “acabo de mandarte las memorias.” Me pidió que las revisara; le prometí escribir un prólogo y encontrar una editorial. Pocos días después ingresó al hospital en el que fallecería tras intensos meses de sañudo combate… Precisamente, la noche del lunes 19 de enero de 2015, escribí:

Amigos: Su última pelea con la Muerte duró muchos rounds. Quizás, al final, cuando Ella lo tenía en la lona, ya sin aliento, él le sonrió: “Te jodiste, socia, porque más nunca te vas a librar de mí”

   Hablo de mi hermano, y de mi maestro, el que sin poses de profesor ni de esteta, me abrió los caminos de la verdadera cultura popular.

   Los noticieros y los diarios dirán o no dirán, pero si hay un actor que expresó con acierto una síntesis de esa entelequia a la que muchos llamamos “lo cubano”, en el teatro, el cine y la TV, ese es Raúl Pomares.

   Y que los puristas no se equivoquen: tenía una cultura casi enciclopédica y una mente brillante.

Confieso que hoy estoy llorando y no puedo inventar nada más. Les remito algo que escribí –y leí delante de él, ante mucha gente- en ocasión de un homenaje, hace unos años:

Pomares collageSi me preguntaran qué me ha unido a ese ser de apariencia desaliñada que es Raúl Pomares, respondería sin pensarlo que me complace ser amigo de una de las personas mejor aliñadas de este mundo: su picante burla de la solemnidad, el frescor de sus ideas y la aguda salsa de su palabra, son elementos constitutivos de una personalidad criollísima, olorosa a finas especies y -como el ajiaco- presentada en lujosa cazuela de las que se reservan para caldos de suculento espesor.

   Metáforas culinarias aparte, 43 años al lado de Raúl me han permitido conocer la fijeza de sus proyectos más íntimos, saborear sus prístinas ocurrencias y gozar como nadie de su magisterio actoral, avalado por ser uno de los intérpretes cubanos de más fecunda filmografía. Pero, alerta, amigos: no reduzcan a Pomares sólo a su carismática proyección y a su excelencia como artista escénico. Nuestro hombre ha sido siempre un espíritu fundacional, realizador de originalísimas propuestas culturales y un versátil interlocutor del que nadie quisiera despegarse nunca.

   Nacido en Omaja, paraje perdido en las sabanas tuneras y devenido santiaguero reyoyo por su amor al lomerío serpenteante, los sones matamorinos y el más caliente ron del universo, el lustre que Pomares ha dado a la cultura nacional se advierte en los delitos de haber pertenecido a la Sociedad Nuestro Tiempo, ser fundador de los Conjuntos Folclórico y Dramático de Oriente, los Cabildos de Santiago y Guantánamo, la Casa del Caribe y la Casa de las Tradiciones, confesarse escriba de ese clásico que es De cómo Santiago Apóstol puso los pies en la tierra, y ser señor del humor donde mayorea en ese género, reinventado por él, de “la conversada”. Inventor, más valedera que creador, es la palabra que lo define.

   Palabras y enumeraciones me faltan, pero no quiero aburrir a los lectores y mucho menos granjearme la afilada ojeriza del amigo más remiso a los homenajes. Sólo quiero desearle al muy bien aliñado Papi, ese cubanazo, que continúe de andarín e inventor por esos mundos que le envidio. Lee el resto de esta entrada

JULIO GARCÍA-ESPINOSA SOBRE “LA EDAD DE LA HEREJÍA”

Hoy me puse a releer el prólogo que en su momento escribiera para mi libro “La edad de la herejía” (Editorial Oriente, 2001) mi querido maestro, amigo, y cineasta, Julio García-Espinosa.

La verdad es que no recuerdo muy bien cómo fue que me atreví y conseguí poner en sus manos el original. Se me pierden en el muelle de los recuerdos ese instante en el cual hablamos por primera vez. ¿Qué habrá dicho ese “otro” que fui yo mismo, todavía un autor de provincias, al cineasta que gozaba de amplio reconocimiento internacional?, ¿cómo lo habré convencido para que  leyera esas cuartillas todavía inéditas?; digamos para más exactitud: provincianamente inéditas.

Este prólogo me gusta mucho, no porque hable bien del libro o su autor, sino, porque como es habitual en García-Espinosa, uno descubre ideas que están anticipando debates. Julio fue de los primeros que nos puso a pensar en la necesidad de prestarle atención académica al fenómeno audiovisual que iba sobreviniendo con la entronización de la revolución electrónica.

El cine” (nos dice en una parte de su prólogo), “más que  ninguna otra manifestación artística, reclama la conciliación entre lo dionisíaco y lo apolíneo. Algo parecido ocurre  con la música popular  y con la gráfica. Para no hablar de la televisión a la cual la alta cultura apenas toma en serio. Sin embargo debemos esperar que, en nuestras escuelas, se les abra un día, a la Historia de estas manifestaciones, un espacio similar al que disfrutan  hoy la Literatura y las Bellas Artes”.

Tengo entendido que “La edad de la herejía” (al igual que la “Guía crítica del cine cubano de ficción”) es un libro que ahora mismo está agotado. Me han sugerido las respectivas reimpresiones, pero a  mí me interesaría en todo caso una reedición que incluya nuevas ideas, y quién sabe si nuevos ensayos. Sin embargo, de concretarse esa reedición, este prólogo de García-Espinosa permanecería tal como ahora lo comparto con los amigos del blog.

Juan Antonio García Borrero

PALABRAS EN TRANSITO

Por Julio García-Espinosa

Palabras en trance, palabras que quieren, que son, otras palabras. Palabras en tensión, que te perturban, que ponen a prueba tu identidad. Prosa ingeniosa, prosa de altura, prosa provocadora. Bienvenidas todas. Juan Antonio nos hace guiños, pide permiso para entrar en nuestra intimidad. Sabe que los críticos no son sólo ellos. También lo son los artistas. Poseedores estos del diálogo angustioso, de aquella contradicción que los obliga a moverse entre las razones de sus propias teorías y las sinrazones de su intuición.  Aunque tienen la ventaja de que los críticos requieren de la coherencia, mientras que los artistas pueden, deben, prescindir de ella. Juan Antonio se adentra en este universo como elefante en una cristalería. Pero este elefante  no rompe cristales, más bien busca incrementarlos. Sabe que la diversidad  puede ser cortante y que en esa diversidad es donde puede encontrarse la verdadera unidad. Él mismo es un cristal. Lee el resto de esta entrada