Archivo de la categoría: LIBROS SOBRE CINE CUBANO

Rodar en Cuba (2015), de Ann Marie Stock

Me agrada mucho compartir este texto enviado al blog por Carlos G. Lloga Sanz, joven investigador donde uno puede advertir un gran rigor teórico.  La reseña sobre el libro de Ann Marie Stock nos invita a pensar en ese terreno todavía inexplorado de textos académicos escritos por autores extranjeros, que se han producido en las más impensadas universidades, y donde el cine cubano ha sido el objeto de estudio.

Son muchos los nombres, y mucha también la dispersión. A las contribuciones que menciona Carlos Lloga, y donde efectivamente, Michael Chanan tendría un papel fundamental, tendríamos que sumar las de Ana López (pionera en el enfoque transnacional), Emmanuel Vincenot (uno de los pocos que ha logrado desplazarse con gran soltura desde las fechas más tempranas del cinematógrafo traído por Veyre a La Habana hasta lo producido por cubanos más allá de la isla), Nancy Berthier, Cristina Venegas, Jorge Ruffinelli, Paulo Antonio Paranaguá, Silvia Oroz, y muchos, pero muchos más.

Gracias a Carlos Lloga por compartir sus ideas, y desde luego a Ann Marie Stock por el libro.

JAGB

El cine cubano como objeto de los estudios cinematográficos anglosajones.

Palabras de presentación de Rodar en Cuba. Una nueva generación de realizadores de Ann Marie Stock.

Dr. Carlos G. Lloga Sanz

Profesor del departamento de Historia del Arte, Universidad de Oriente

carloslloga@uo.edu.cu

El panorama de los estudios sobre cine en Cuba muestra un rostro sumamente interesante. Para empezar, se trata de una de las cinematografías más estudiadas de América Latina. Junto con México, Brasil y Argentina, el caso cubano es tema central de una gran cantidad de investigaciones relacionadas con el cine. Eso ya es una suerte… y también una paradoja. Suerte, porque la profusión de estos estudios han permitido confeccionar un paisaje poliédrico. Paradoja, porque los volúmenes de producción experimentados por la Cuba revolucionaria, en especial en épocas posteriores a la última década del siglo XX, son pequeños en comparación con esos otros países mencionados. Tal contexto obliga al planteo de la pregunta ¿por qué, entonces, el cine cubano es un objeto de investigación tan atractivo para la indagación cultural?

Creo que hay varias respuestas para una pregunta así. Entre nosotros los cubanos, el cine ha funcionado como un medio de diseminación del sistema de valores del proyecto de sociedad en que vivimos; ha sido el espejo distorsionado que refleja, pero sobre todo, construye, la imagen de la Revolución. Stock lo expresa de la siguiente manera: “Las circunstancias históricas hicieron del cine la quintaesencia del modo de imaginar la nación cubana.” (2015, pág. 23) Ello explica la voluntad de alfabetización manifestada por el ICAIC en sus primeras décadas, lo mismo en la construcción de una audiencia capaz de consumir, analizar y disfrutar, un espectro variadísimo de la cinematografía mundial (Vega & Naito, 2018) (Fornet, 2007), que en la publicación en Cuba de muchos estetas del cine del llamado período clásico –según Katherine Thompson-Jones (2008)–, como Rudolph Arnheim, Bela Balaz o Lukács. Esta educación muestra una inclinación hacia una práctica epistemológica de gran influencia francesa, en especial a partir de la circulación de la obra de autores como Jacques Aumont o George Sadoul. Lee el resto de esta entrada

EL CINE LATINOAMERICANO DEL DESENCANTO (2018), de Justo Planas

Comparto el prólogo que escribí para el libro “El cine latinoamericano del desencanto” (Ediciones ICAIC, 2018), de Justo Planas, que fuera presentado en el pasado Festival de Nuevo Cine Latinoamericano.

Utopía, desencanto, y otra vez Utopía en el Nuevo Cine Latinoamericano

Del 12 al 16 de marzo del año 2013 se celebró en Camagüey el 19 Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Uno de los ejes temáticos del evento invitó a evaluar el estado de salud de la crítica cinematográfica que se ejercía en la isla, pero desde la perspectiva de los más jóvenes, por lo que en ese encuentro pudimos escuchar las voces de Claudia González Machado, Antonio Enrique González Rojas, Rolando Leyva Caballero, Hamlet Fernández, Reynaldo Lastre, y Justo Planas.

Los seis jóvenes que hablaron en la mesa, pertenecen a lo que pudiéramos llamar la generación de los nativos digitales que escriben sobre cine en Cuba. Nacieron en los ochenta, cuando comenzaban a ponerse de moda dentro de la isla el uso de las video-caseteras, y los cines, como espacios de socialización cultural, empezaban a ver afectada su hegemonía dado el paulatino repliegue de los espectadores a lo doméstico. Dicho de otra manera: ellos son hijos de prácticas culturales disruptivas, prácticas que aunque siguen apelando al placer que propicia el consumo audiovisual, se desenvuelven en entornos totalmente diferentes.

Recuerdo la ponencia leída por Planas, titulada “Escenarios para una nueva crítica”, y donde, entre otros asuntos, afirmaba:

  “(…) la crítica cubana necesita pensarse el modo en que se acerca al público cubano, que no es el mismo de los años 80, ni incluso de los 90; no solo por las discutidas diferencias socioeconómicas sino también por notables diferencias tecnológicas que deberían corresponderse con un giro en la forma de comunicación”. Lee el resto de esta entrada

EL SUICIDIO DE LA SABIDURÍA

Esta es una de las propuestas de cubierta para el libro que publicará próximamente la Editorial Ácana (Camagüey). La idea es presentarlo en el mes de abril, en el marco del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales.

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TITÓN EN CASA DE LAS AMÉRICAS

En un rato salgo hacia La Habana con el fin de presentar “El primer Titón” (Editorial Oriente, 2016) en la Casa de las Américas. El hecho de estar acompañado en la mel-primer-titon-en-casaesa por Mirtha Ibarra, Roberto Fernández Retamar, y Luciano Castillo, mitiga un poco la intranquilidad que siempre implica someter al juicio público nuestras ideas.

Este es un libro sobre la formación intelectual del Titón que más tarde llegaría a ser cineasta. Pero es sobre todo un libro sobre la amistad fundadora, la que aglutina e irradia al mismo tiempo. La que aprovecha la diversidad para fomentar lo creativo.

Siento gran admiración por ese grupo de jóvenes que se atrevieron a imaginar una nación que estuviese a la altura soñada en su momento por Martí. Una nación que dejara a un lado el simple existir, para proponerse, a lo Mañach, “la querencia colectiva”.

Por eso este es un libro también sobre Germán Puig, Ricardo Vigón, Néstor Almendros, Julio García-Espinosa, Alfredo Guevara, Guillermo Cabrera Infante, Roberto Fernández Retamar, entre otros con los cuales Gutiérrez Alea se fue relacionando en los años anteriores a 1959. Y más que una biografía, es un conjunto de preguntas vinculadas a la responsabilidad pública del intelectual.

Comparto con los amigos del blog un fragmento del prólogo de “El primer Titón”.

Juan Antonio García Borrero

EL PRIMER TITÓN (Fragmento)

“Porque, no se dude, toda vida es secreto y jeroglífico.

De aquí que la biografía sea siempre un albur de la intuición.

No hay método seguro para acertar con la clave arcana

de una existencia ajena”.

José Ortega y Gasset

Si nos guiáramos por la cantidad de libros y artículos que se han escrito a propósito de la obra del cineasta Tomás Gutiérrez-Alea, tendríamos que llegar a la conclusión que se trata del cineasta más relevante de la cinematografía cubana.

Ningún otro realizador nacido en la isla ha recibido tanta atención por parte de críticos, ensayistas, académicos de las más diversas latitudes. Sus películas han sido examinadas desde los más insospechados ángulos, y pareciera que a estas alturas ya nada nuevo queda por apreciar en ellas. Y, sin embargo, llama la atención la carencia de estudios que indaguen en su formación pre-revolucionaria, dado que apenas se toma en cuenta lo sucedido a partir de 1959, ubicando el kilómetro cero de toda su carrera en el filme Historias de la Revolución (1960).

En tal sentido, el texto más extenso sobre esta primera parte de su vida se la deberíamos al propio Gutiérrez-Alea, quien en algún segmento del mismo comenta:

“Claro que no siempre fui cineasta. Mucho antes, desde niño, había mostrado vocación por la pintura, por la música y por la poesía, sucesivamente. En ninguno de los tres campos resulté ser muy brillante. Sin embargo, no podía renunciar a ninguno de ellos. Por otra parte, también me atraían los problemas de la técnica y los trucos de magia. Ya era demasiado. Un buen día (no recuerdo cuándo sucedió) se me hizo evidente que el cine resumía todas mis inclinaciones. A partir de entonces se convirtió en algo muy grande para mí. Asistía regularmente a las distintas tandas (entonces había lo que llamaban matinée, los domingos y solían exhibir diariamente dos películas, un noticiero, un documental, un episodio y los “avances” de los próximos estrenos), no sólo para quedar fascinado por tal despliegue de imaginación y fantasía, sino también para tratar de entender por qué todo aquello me resultaba tan fascinante”.[1] Lee el resto de esta entrada

GUÍA CRÍTICA DEL AUDIOVISUAL CUBANO DEL SIGLO XXI

Ya puedo compartir con los amigos la buena noticia: el próximo año la Editorial Oriente publicará el libro Guía crítica del audiovisual cubano del siglo XXI.

Al principio pensé proponer la Guía crítica del cine cubano de ficción actualizada. Como algunos sabrán, en aquel libro se recoge la producción de ficción comprendida en los períodos silente, sonoro pre-revolucionario, y revolucionario (hasta 1999). Creí que si le incorporaba los últimos 16 años, lograría actualizarlo con facilidad.

Pero es que el audiovisual cubano del siglo XXI no tiene nada que ver con lo realizado en el siglo XX. Han sido 16 años bien intensos, donde lo digital ha puesto en crisis no solo el concepto que compartíamos de cine cubano, sino también la manera de estudiarlo, definirlo de acuerdo a la tecnología utilizada.

La verdad es que yo mismo me sorprendí con todo eso que se ha filmado (ficción, documental, animado), porque no estamos hablando solo de la producción del ICAIC, sino también de los materiales rodados de un modo informal, independiente, etc.

Falta mucho para darle el punto final, pero al menos quería compartir la noticia. Ojalá pueda resultar útil a sus futuros lectores.

Juan Antonio García Borrero

LAS RUPTURAS DEL 68 EN EL CINE DE AMÉRICA LATINA

Las rupturas del 68 en el cine de América Latina picUna de las buenas noticias que he recibido este año (y han sido varias) tiene que ver con este libro que, gracias a la perseverancia del investigador Mariano Mestman, ya está viendo la luz en Argentina.

Como bien se explica en la contracubierta, el año 1968 ha sido visitado por historiadores y estudiosos, en sentido general, infinidad de veces: es, en lo cultural y político, una suerte de año fetiche. Y, sin embargo, desde la perspectiva del cine latinoamericano apenas se ha revisado.

Mariano Mestman no sabe lo que le agradezco la oportunidad que me brindara de ocuparme del capítulo referido a Cuba. De hecho, lo que allí aparece escrito es la base de un ensayo mucho más extenso que actualmente desarrollo, en la que intento revisar la conexión existente entre el cine, el intelectual y la revolución en un año tan puntual como la Cuba de 1968.

La posibilidad de que podamos presentarlo en el mes de mayo en Nueva York, en el contexto de LASA,es indudablemente otro estímulo de primer orden. Ojalá similar experiencia pudiera repetirse en Cuba, acompañado de un buen ciclo que ilustre audiovisualmente lo que en esas páginas se discute.

Juan Antonio García Borrero

POST FERIA

Para ser domingo, me parece estar viviendo hoy un día de gloria. Pero pensándolo mejor, lo de la gloria tiene que ver más con el regreso a casa, que con el domingo en sí, que es un día que por lo general me aburre.

No alcancé a ver demasiado de la Feria del Libro, pero lo que viví he de agradecerlo. La jornada dedicada a presentar los tres nuevos libros de la Editorial Oriente dedicados al cine (Retrato de grupo con cámara, de Luciano Castillo, El regreso de Ricardo Vigón, de Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco, e Intrusos en el paraíso, del que suscribe), tuvo para mí un valor colateral.

Y es que los tres libros fueron presentados por David Leyva González, Antonio Enrique González Rojas, y Reynaldo Lastre, tres de los ensayistas más destacados de esa generación de jóvenes pensadores nacidos en los ochenta, y que el último tuviera la buena idea de compilar recientemente en un volumen ya imprescindible que tituló “Anatomía de una isla (Jóvenes ensayistas cubanos)” (Ediciones La Luz, Holguín, 2015).

JAGB

 

LA BIBLIA DEL CINÉFILO (2015), de Luciano Castillo

Fue un verdadero placer y privilegio compartir mesa de presentaciones de libros en el Festival, con mi maestro y amigo Luciano Castillo. El hecho de que su libro se titule La Biblia del cinéfilo y el mío Intrusos en el paraíso se presta para que algunos piensen que organizamos algo desde el más allá o desde el más arriba. Pero es puro azar concurrente. Comparto ahora las palabras leídas por el joven crítico Daniel Céspedes en el evento, a propósito del libro de Luciano.

JAGB

LA BIBLIA DE LUCIANO CASTILLO

Por Daniel Céspedes

Hace días me comentaba un importante intelectual cubano que en materia de producción cultural, específicamente de libros, la crítica de cine cubana es un poco vaga. Quienes la ejercen no quieren trabajar o tienen poco que decir, pues solo les da para escribir artículos, me decía. Yo le respondí que si se indaga no solo en Cuba, sino a nivel mundial, uno encuentra que existen críticos de renombre para artículos en diferentes soportes impresos y digitales. Lo cual supone una posibilidad de publicación y un derecho autoral, no un límite intelectual.

Pasado un periodo de cinco años, diez o veinte, estos críticos por lo general, agrupan cuanto van publicando y entonces alguna editorial los favorece con un libro. Eso es razonable, pues la compilación de textos de un solo autor nos entrega un costado directo e indirecto de sus preferencias y desavenencias con respecto a temas generales o a una manifestación específica como el séptimo arte. Una compilación es también un estado de opinión personal que ayuda a pulsar el espíritu de recepción de una época, eso sí, cuando lo confrontas con otros autores, no cuando contribuyes, como lector ingenuo y adulador, a incrementarle el ego a determinado entendido que se cree tener la última palabra o la única verdad sobre un tema o asunto. Lee el resto de esta entrada

INTRUSOS EN EL FESTIVAL DE LA HABANA

Dentro de unas horas salgo hacia La Habana, con el fin de participar en el 37 Festival de Nuevo Cine Latinoamericano. A la siempre estimulante posibilidad de ver buenas películas, participar en seminarios bien serios, o reencontrar amigos entrañables, sumo ahora la excelente noticia de que es posible que se haga una presentación especial de Intrusos en el paraíso (Cineastas extranjeros en el cine cubano de los sesenta).

Cubierta INTRUSOS EN EL PARAISOComo el libro es una suerte de homenaje a ese cine que la historia canónica apenas ha tomado en cuenta, le he propuesto a Enrique Pineda Barnet, uno de los protagonistas de esa película hoy mítica que fue Soy Cuba, que haga la presentación. Pero más que presentación, me gustaría que el encuentro se convirtiera en una especie de puente que permita profundizar en lo que ahora mismo, de modo modesto, el libro se propone divulgar de modo preliminar.

Nos vemos entonces en La Habana, en nuestro Festival de Nuevo Cine Latinoamericano.

Juan Antonio García Borrero

INTRUSOS EN EL PARAÍSO EN LA EDITORIAL ORIENTE

Acabo de recibir la cubierta y contracubierta de la edición cubana de Intrusos en el paraíso, la cual he querido dedicar a la memoria de mi maestro Alberto Elena.

Cubierta INTRUSOS EN EL PARAISO