VÍCTOR FOWLER SOBRE INTERNET, POLÍTICAS PÚBLICAS Y USO CREATIVO EN CUBA

Estimado Juany:

Leo tu reciente intercambio con Gustavo Arcos, esta vez a propósito de la inexistencia en nuestro país de políticas públicas vinculadas "ya no al simple acceso a Internet, sino a la estimulación de su uso creativo". Estoy de acuerdo contigo, aunque la manera en la cual comparto tu valoración imagino que va a confundir a muchos, pues creo que -para entender lo que nos falta- tenemos que hablar de este nuevo mundo (nuevo en Cuba) de expansión de las tecnologías informáticas y de las comunicaciones… como si no existiera Internet.

Dicho de otro modo, y creo que por aquí van tus preocupaciones, lo que me interesa saber, descubrir y, sobre todo, aplicar a la vida cotidiana de los cubanos es todo aquello que podemos hacer en las redes SIN INTERNET.

No quiere esto decir que yo sea un idiota ni un loquito deseoso de vivir aisladito, en un cascaroncito, como Hansel y Gretel en aquella hermosa casita de caramelo.

¿Ya se entiende que no soy estúpido, ni retrógrado, ni suicida virtual?

Entonces, lo que quiero es saber para cuántas cosas pueden servir los más 3, 000 000 millones de teléfonos celulares y el más de 1, 000 000 de computadoras que hay en Cuba.

Claro que sé que buena parte del "tiempo de conexión" es empleado en comunicaciones con familiares -dado el precio, como para llorar, de la comunicación telefónica y su dificultad- y es exactamente por eso que lo que me interesa es imaginar un escenario en el cual toda posibillidad de comunicación con el exterior desaparece: est finnié, se acabó, good bye, se terminó, koniec, kaputt.

¿Qué hacemos? ¿Para qué nos van a servir los aparatos? ¿Qué ofertas nos tienen esos estamentos de dirección que orientan y manejan las instituciones del Estado, y donde son diseñadas y controladas las políticas públicas para que demos uso pleno a los más de cuatro millones de aparaticos que entonces tendríamos en las manos? ¿Qué relación hay entre esa masa de tecnología disponible ya para un grupo considerable de la población, y la posibilidad de vivir y tener una vida mejor y más cómoda, más informada, menos tortuosa, donde sea posible tomar mejores decisiones y alcanzar metas y cumplir sueños?

No quiero ser absoluto, pero la respuesta es muy posible que se acerque a la palabra: ninguna.

Y esa es la horrible debilidad de las redes nacionales: su casi total insignificancia para nuestras vidas.

Tan terrible como lo anterior es la escasez de opinión pública acerca de ello en espacios como la UNEAC (en su caso por ser quizás la tribuna principal de los científicos sociales cubanos), el silencio inducido alrededor del tema en el sistema universitario y en los diversos medios de prensa.

En fin, el mar… (otra y otra vez)

Víctor Fowler

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Publicado el enero 15, 2016 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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