INTERNET EN CUBA Y LA METÁFORA DEL PAVO REAL

Hace un par de días escribí una nota intencionalmente provocadora, a raíz de lo que pude ver y escuchar en dos encuentros diferentes celebrados el mismo día en Nueva York. La idea es contribuir a ese debate que necesita Cuba vinculado a la construcción de una política pública que estimule en el país el uso creativo de Internet y las nuevas tecnologías. Hoy me leo esta excelente reflexión de Arnoldo Fernández Verdecia, publicada en su blog Caracol de agua, y que va por ese camino.

Ojalá se incorporen otras voces que ayuden a construir una estrategia que en el pasado Congreso de la UNEAC fue planteada en el informe final, pero que desconozco si la Comisión encargada de los asuntos vinculadas a los medios, a la educación y a la cultura, ya tiene adelantada alguna propuesta concreta.

Hay que insistir en la necesidad de asomarse a ese universo, y frenar el creciente divorcio que se nota entre la vanguardia intelectual y el conjunto de prácticas más bien informales, donde se pone de manifiesto un mundo ciudadano que apenas incluimos en nuestros análisis.

La Cuba que hoy opera en las zonas wifi de la isla, por ejemplo, es una Cuba donde se movilizan intereses afectivos, comunicativos, y por ende cívicos. Resulta lamentable entonces que artistas, periodistas, etc, sigan ajenos a las dinámicas que ya se configuran en esos espacios, sin pensar en esa política pública que nos ayudaría a crecer como nación.

Juan Antonio García Borrero

INTERNET EN CUBA Y LA METÁFORA DEL PAVO REAL

No hay mejor metáfora para hablar de Internet en Cuba, que la del pavo real.

Por Arnoldo Fernández Verdecia.

pavorealHe leído con atención un texto de Yamile Haber publicado en la sección Libre ejercicio de la revista Sic[1], Editorial Oriente, no. 57, pp. 21-22; reconozco el valor de teorías y conceptos que pone ante el lector insular; el nivel de actualización de las mismas, sin embargo aprecio una visión genérica del asunto, sin la necesaria mirada a lo nuestro. También leí con atención un interesante post de Juan Antonio García publicado en su blog Cine Cubano la pupila insomne, a propósito de la intervención de Milena Recio en el último panel del evento Cuba posible, sobre (“La legitimidad de nuevos modelos: horizontalidad, jerarquías y cultura”), y en especial, cuando habló de la blogosfera cubana y la penetración de Internet en Cuba. García afirma algo interesante: “… yo creo que hay que seguir insistiendo en que el acceso a Internet, a estas alturas, es un derecho de los individuos, no un favor que el Estado nos concede. En tal sentido, necesitamos un Estado que controle su uso (como se hace en todos los países, incluyendo los Estados Unidos), pero que al mismo tiempo (y sobre todo) facilite su acceso (…) Mi criterio es que, en sentido general, estamos conscientes de nuestros problemas, pero carecemos de la voluntad de pensar una posible política pública que estimule el uso creativo, ya no solamente de Internet, sino de todas las herramientas que nos brinda la revolución electrónica”.

Las valoraciones de Haber y Juan Antonio me llevan a una interrogante: ¿Qué necesita el periodismo on line cubano del siglo XXI para que realmente impacte en la esfera pública? Prefiero responder como si se tratara de un asunto literario, por eso he titulado mis respuestas:

  1. Conversaciones en Cuba on line

En una conversación bizantina entre colegas de la prensa uno dijo que los problemas investigados no debían ser publicados en Internet, porque las soluciones no estaban en ese espacio. Otro, tan conservador como su colega, dijo que las cuestiones domésticas eran para la casa, nada de trapitos al sol, porque las consecuencias no serían buenas. Nicanor, uno de esos buenos reporteros que todavía prestigian la profesión, replicó que el buen periodismo no puede tener esas fronteras, pues pareceríamos un jardín florido en el ciberespacio donde no ocurre nada negativo.

La conversación subió de tono, pero todos llegaron a una conclusión: construir un país virtual, sin parecerse al hombre real era poco creíble, por eso nuestros vacíos informativos lo ocupan medios que no tienen relación con los oficiales. ¿Cómo se las agencian las personas no conectadas para leerlos?, la pregunta fue unánime, pero sólo Nicanor se atrevió a decir lo que pensaba. En los paquetes que semanalmente se venden en los cibercafé caseros vienen todo de tipo de textos, nadie escapa al placer de leerlos y eso no puede controlarse. Puso ejemplos de periodistas que escriben críticas sabiamente elaboradas en sus páginas personales, que influyen sobre elementos decisores del país, y gracias a ellos, se originan cambios de mucha intensidad para la solución de problemas. Pero nuevamente alguien se encargó de recordar que Internet no era para publicar críticas. Hacerlo era darle armas al enemigo. El silencio reinó. Cambiar ese modo de escribir llevaría tiempo y mártires, pero: ¿quién se encargaría de poner el cascabel al gato?

Con aquellas dudas en la cabeza, los reporteros concluyeron que mejor sería cumplir lo establecido y esperar que alguien de arriba decidiera por ellos, la vida se vivía una sola vez y no era recomendable saber por dónde entraba el agua al coco.

  1. Cuba necesita una Blogosfera real, según Nicanor

Narrar la vida cotidiana de Cuba no puede reducirse al comodín: “hacerle el juego al enemigo”. Blog no es sinónimo de portal o sitio oficial, no puede entenderse así, pues reduce su alcance; es sobre todas las cosas, una forma de neutralidad necesaria para el periodismo ciudadano que reclaman los tiempos.

Yo asumo mi blog como un espacio de libertad, por eso no puedo tolerar que esté regulado por nadie. Me permite decir lo que los medios masivos niegan a mis contemporáneos, y eso tiene un valor tremendo en las complejidades del mundo actual; pero también existe otra dimensión esencial: el otro también participa y lo hace en condición de igual, al extremo de democratizar la posibilidad de interactuar sin estar supeditado a la vigilancia que un censor impone. Colegas, la Blogosfera es una necesidad para Cuba si queremos construir una democracia deliberativa en la que crea nuestra gente.

Escribir sobre Cuba, en el ciberespacio, me recuerda al español Alfonso Sartre y los dilemas del escritor contemporáneo: ¿Implicarse con qué? ¿O con quiénes? Desde afuera se sugieren fórmulas y diagnósticos a veces acertados, otras no. La pregunta es medular: ¿implicarse con qué? Hacer buen periodismo en la red es estratégico, por eso estamos necesitados de la participación de los intelectuales para direccionar cambios y visualizar estados de opinión presentes en la complejidad social. Los blogueros, junto a esa vanguardia del pensamiento, tienen una responsabilidad tremenda en la definición del nuevo paradigma emancipador que se debe construir en el siglo XXI.

  1. ¿Periodistas blogueros en Cuba es lo mismo que Intelectuales blogueros?, pregunta Nicanor

Queridos colegas, tener un blog en Cuba es una pasión si sabe llevarse con responsabilidad y alcance ético. Los criterios se dividen a la hora de valorarlos. Unos lo ven como algo maldito, otros como una extensión de la prensa tradicional. Ni una ni otra clasificación describe la realidad acertadamente. Para mí, son una forma de participación en la esfera pública que las instituciones de poder no pueden desconocer o invisibilizar. Existen y reflejan la voz del otro, de los otros.

Lo de maldito quizás tiene que ver porque no pasa por ningún filtro y depende de los reales intereses de su editor. No es un reino sólo para periodistas; a decir verdad, otros se aventuran por esos caminos y se puede hablar con mayúsculas de ESCRITORES BLOGUEROS, CIENTÍFICOS BLOGUEROS, ARTISTAS BLOGUEROS, INTELECTUALES BLOGUEROS, en fin, una heterogeneidad valiosa en el tejido actual de la sociedad. Demonizarlos no resuelve nada, invisibilizarlos, tampoco. Navegan y cada vez atraen a un mayor número de lectores y generan respuestas ciudadanas en lo cívico y hasta en lo institucional. Esa es la realidad, ignorarla no conduce a ningún camino.

Verlo como una extensión de la prensa tradicional es un sesgo. El periodista no puede desdoblarse y hacer de ciudadano en la aldea global y participar, sin que alguien desde el poder lo cuestione. Regulaciones de todo tipo y el vía crucis de plaza sitiada enmarañan la pasión de bloguear. Entonces nosotros, humildes reporteros, nos sentimos censurados por todos lados, caemos en el suicidio de volcar lo mismo que hacemos para el medio donde laboramos y perdemos credibilidad en la res pública;     o sencillamente alguien se encarga de dictarnos al oído algunas frases: “Internet no va a resolver nuestros problemas”, “Internet no es para publicar críticas”; con esa carga a cuestas no nos queda otro remedio que sumarnos a un activismo cuantitativo porque alguien lo manda así y olvidamos lo cualitativo, tan necesario en tiempos donde el país necesita construir espacios de diálogo y participación que sean en verdad creíbles.

  1. ¿Colgar el sable o adaptarse a navegar en aguas tranquilas es el dilema?, dice Nicanor

Amigos, ojalá y las esferas decisoras aprecien el panorama desde esta lectura del asunto que estoy proponiendo y el periodista bloguero pueda sentirse libre al bloguear, tal y como lo hacen los intelectuales blogueros, aunque estos últimos están sujetos también a la presión de la autocensura, tan dañina como la más burda de las censuras. Entonces, muchas verdades necesarias en las actuales condiciones tendrían en ellos a valiosos aliados en el ejercicio del periodismo cívico, pero: ¿pueden hacerlo honestamente en pos del ideal emancipador que pretendemos construir entre todos?

Mientras llegan las respuestas, el rol comunicador en la Blogosfera lo asumen otros con más carisma y agallas para construir la vida cotidiana, sin los tintes y afeites que muchas veces le damos los periodistas y hasta los mismos intelectuales orgánicos, para que la verdad no suene dura ante los que toman las decisiones.

Lo real es que con la llegada de las nuevas tecnologías, la sociedad ha cambiado radicalmente sus hábitos y preferencias de consumo, como sus formas de comunicarse, conocerse y relacionarse. Internet ha estremecido los cimientos económicos y culturales de los medios tradicionales, pero además, ha abierto nuevas posibilidades y formas de narrar historias. Los medios tradicionales de comunicación masiva no están ajenos a ese fenómeno y entienden cada vez más el poder de Internet en la percepción de la realidad social, aunque se resisten a insertarse en ese complejo mundo, porque siguen atrapados en el pensamiento analógico y en las lecturas ideológicas del asunto.

Primero la web 1.0 nos ofreció un universo de informaciones, fotos, noticias, videos, fortaleciendo la frase de Picasso: “yo no busco, encuentro”. El internauta sin notarlo, estaba sumergido en un océano cada vez más concurrido de conocimientos y entretenimientos, pero no tenía posibilidad de intercambios.

Luego la aparición de la web 2.0 dio paso al periodismo ciudadano, a la interacción del usuario con el medio, rompiendo el paradigma: “nosotros hablamos, ustedes escuchan”, basado en comunidades de usuarios y una gama especial de servicios como las redes sociales, blogs y wikis que fomentan la colaboración y el intercambio ágil y eficaz de información.

Es el entorno tecnológico -y no los medios de comunicación- el que redefine el perfil y las habilidades de las personas que desean generar contenidos en la Web, pues con la 2.0 cualquiera puede escribir en Internet. Los antes usuarios (lectores, audiencia) debían conformarse con ser testigos o consumidores de la información emitida. Con la 2.0 y el creciente auge de los weblog, cualquier persona puede participar activamente de los contenidos noticiosos. A decir de Shayne Bowman y Chris Willis, el periodismo ciudadano o participativo es el “acto de un ciudadano o grupo de ciudadanos que juegan un papel activo en el proceso de colectar, reportar, analizar y diseminar información. La intención de esta participación es suministrar la información independiente, confiable, exacta, de amplio rango y relevante que una democracia requiere”.

En la concepción tradicional del periodismo cubano, el esquema de distribución de informaciones es lineal y unidireccional, pues, a través de los medios de comunicación masivos nos dirigimos a una audiencia heterogénea y por el contrario, desde la visión del periodismo participativo, la comunidad es a la vez, emisora y receptora de los mensajes. En la actualidad, el público tiene nuevas necesidades, no basta con acceder a la información actualizada, ahora es preciso comentarla, valorarla, remitirla a filtros sociales como YouTube o Facebook; guardar el enlace en los favoritos en línea, enviarla por correo electrónico a un amigo, compartir el enlace en su propia red social o republicar y comentar la noticia en su blog; este último se actualiza frecuentemente y permite a los visitantes responder a las entradas, funcionando como herramienta social para contactar con personas interesadas en los mismos temas y con los que llega a formar verdaderas comunidades en línea, siendo los valores más destacados: la participación y la independencia; una característica muy importante es su interactividad, sobre todo si se compara con las páginas web tradicionales, todavía atrapadas en el limbo de lo analógico.

En Cuba muy pocos periodistas tienen páginas personales con el fin de que el internauta se enfrente a algo diferente de lo que escucha en la radio, ve en la televisión y lee en la prensa plana. La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) ha creado un directorio nacional donde se encuentran registrados los blogs de los reporteros del país. El mismo facilita la búsqueda para el usuario que esté interesado en un blog específico. Sin embargo, no está actualizado completamente.

El oriente cubano tiene una propuesta de integración de los bloguer-periodistas: Blogueros del Sol, creado por Reynaldo Cedeño el 5 de marzo de 2010 con el propósito de tocar de una sola vez el panorama múltiple y creativo, desde la crónica cotidiana y lecturas personales de la realidad. También sobresale la creación de Blogosfera Santiago, el 24 de junio de 2013, por Arnoldo Fernández, editor de Caracol de agua, con un alcance más abierto, pues integra a conocidos intelectuales santiagueros. No obstante a estas nobles intenciones, sólo 12 periodistas están registrados en el primero, y en el segundo, solo 34; de ellos, unos pocos actualizan diariamente. ¿Las razones?, muy diversas: en algunos medios de difusión no existe una diferenciación entre los sitios web concebidos como órganos de prensa y los blogs de los periodistas. Muchos directores aplican la misma política editorial del sitio a los blogs y así aparecen las hirientes palabras: “eso no puede publicarse”, “estás haciéndole el juego al enemigo”, “utilizas un doble discurso”, “eres un periodista de un medio oficial, no puedes desdoblarte” o “estás proponiendo lecturas entre líneas”. Por esos motivos, numerosos profesionales de la comunicación se autocensuran y sólo visibilizan lo políticamente correcto.

Mientras llega la Revolución digital a las mentalidades de los directivos, todavía aferrados a los esquemas analógicos o a las cuestiones ideológicas, a los blogueros no nos queda otro camino que sobrevivir y esperar un código de ética que defina lo permisible y lo no permisible: ¿colgar el sable o adaptarse a navegar en aguas turbulentas es el dilema?

  1. Interrogantes de Nicanor a sus colegas

En la práctica el discurso periodístico de Cuba en Internet es cautivo de la propaganda ideológica. Desde el condicionamiento aludido, colegas: ¿Es posible un nuevo paradigma, cuando normativas, indicaciones, censura, falsos triunfalismos y elementos extra-laborales, no permiten ir más allá de lo posible imaginado? ¿Es viable un nuevo paradigma, cuando el periodismo on line no se concibe como forma de deliberación en la esfera pública? ¿Es permitido imaginar una élite de poder informada y una sociedad civil pronta a responder, sirviéndose del periodismo on line como mediador? ¿Por qué los mensajes difundidos a través de blogs, e-mail, sms y redes sociales no tienen impacto en la esfera pública? ¿Es imposible hacer un periodismo condimentado por la Web 2.0 y la 3.0,   cuando las publicaciones críticas en la Blogosfera y las redes sociales, por citar dos ejemplos necesarios, tienen que ser revisadas y aprobadas por nuestro director? ¿Influyen los medios digitales en el discurso público? Queridos colegas, mi conclusión es apocalíptica: Hace falta una alfabetización en Cuba, en términos de cultura pública, para ayudar a nuestra población a seleccionar contenidos, interactuar a partir de ellos y generar información, aprovechando las inmensas ventajas que ofrece Internet. Mientras eso llega, no hay mejor metáfora que la del pavo real.

 

Bibliografía

CASTEL, MANUEL (2011) El nacimiento de los medios de masa individuales, en Revista Criterios, no. 9, junio, 2011.

GIRAR, CHARLES (2012) De la prensa en democracia: La revolución mediática y el debate público, en Revista Criterios, no. 27, mayo, 2012.

RASMUSSEN, TERJE (2012) Internet y la diferenciación en la esfera pública, en Revista Criterios, no. 21, febrero, La Habana.

MANCIC (2013) La democracia deliberativa e Internet: ¿puede la democracia deliberativa en línea sustituir la democracia clásica?, en Revista Criterios, no. 46, septiembre, La Habana.

Publicado el mayo 31, 2016 en BLOGOSFERA. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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