Archivos diarios: mayo 28, 2016

EL 68 EN EL CINE DE AMÉRICA LATINA

Las rupturas del 68 en el cine de América Latina picHoy estaré en el Salón Holland del Hotel Hilton a las 12 y 45, participando junto a Paula Halperin (Purchase College, SUNY), Álvaro Vázquez Mantecón (UAM/Azcapotzalco), Javier C Sanjinés (University of Michigan), y Mariano Mestman, en el panel “EL 68 EN EL CINE DE AMÉRICA LATINA: RUPTURAS VANGUARDISTAS ENTRE LO POPULAR Y LO MASIVO”.

Nunca podré terminar de agradecer como debiera a Mariano Mestman, la deferencia que tuvo al encargarme el capítulo vinculado a Cuba, en esta investigación colectiva que ha propiciado la publicación del libro “Las rupturas del 68 en el cine de América Latina” con el sello editorial Akal.

Aquí comparto un fragmento del ensayo entregado.

JAGB

CUBA: REVOLUCIÓN, INTELECTUAL Y CINE (Fragmento)

Notas para el estudio de una intrahistoria del 68 audiovisual en Cuba

Juan Antonio García Borrero

En un conocido ensayo, el historiador norteamericano Rick Altman nos propone contar la historia del cine de un modo alternativo al que hasta ahora ha predominado. “El primer objetivo del historiador”, nos dice al inicio de su texto, “es el de constituir, nombrándolo, el objeto de sus investigaciones. Rechazando los blancos móviles, el historiador tradicional busca a toda costa definir un objeto de estudio estable, un fenómeno coherente.[1]

Para Altman, más revelador que atender a la supuesta estabilidad de esos procesos que hoy han devenido históricos en función de una nítida identidad cinematográfica construida por los expertos, sería prestarle atención a esos persistentes y sutiles momentos de crisis que, en verdad, no son las excepciones, sino en todo caso la regla inveterada que permite hablar de un devenir constante, de algo que, como en la vida misma, escapa de cualquier pretensión de domesticación epistemológica. Altman en su artículo propone lo que llama “el modelo de las crisis”.

Inspirado en ese enfoque quisiera ensayar ahora otra manera de leer lo ocurrido en el cine cubano alrededor de aquel año emblemático que fue 1968. Por lo general, la historia de nuestro cine se ha narrado a partir de lo que sus películas nos dicen desde la pantalla. En este tipo de relato, casi siempre organizado en un orden rigurosamente cronológico, lo que más interesa es hablar de “lo que ha quedado a la vista”, es decir, la evidencia física de un quehacer colectivo que ha perseguido que se haga realidad eso que una Historia del cine cubano al uso registrará como “un filme dirigido por…”. Lee el resto de esta entrada