Archivos diarios: octubre 8, 2018

PLURALIDADES Y EL DEBATE CULTURAL EN CUBA

Pluralidades, el espacio que todos los meses conduce en la UNEAC de Camagüey el intelectual Jorge Santos Caballero, arriba a su aniversario 12. Y tengo que agradecer públicamente la deferencia que ha tenido su anfitrión, al invitarme como interlocutor en fecha tan significativa. La única razón que encuentro para su invitación, la asocio al hecho de que a ambos nos devela la cultura del debate, que será el tema del cual estaremos conversando mañana.

Pluralidades es un espacio raro, ya no en Camagüey, sino en Cuba. Por allí han pasado prestigiosos intelectuales, y se ha discutido de los temas más insospechados. En un país como el nuestro, donde lamentablemente muchas veces el ejercicio público del debate ha sido reemplazado con la sospechosa prudencia y el silencio entendido como corrección política, un espacio como Pluralidades es sencillamente algo muy raro. Y, sin embargo, no debería ser así, si recordamos que precisamente en los Estatutos de la UNEAC se plantea de modo explícito que esa debería ser la regla, al apuntarse en el Artículo 5:

“La UNEAC se adhiere a los principios de la democracia socialista y en consecuencia defiende el derecho a la información, a la palabra, al ejercicio del criterio, a la libertad de creación, a la investigación, a la experimentación, a la crítica, al debate y a la polémica”.

Yo tengo mis criterios sobre el por qué hoy en día vivimos justo un momento donde se pone de manifiesto todo lo contrario. Pero, obviamente, si lo digo ahora no tendría sentido el intercambio de mañana. Por lo pronto, comparto un post que escribí hace algún tiempo, donde opino sobre la necesidad del debate cultural asociado al universo cinematográfico.

Juan Antonio García Borrero

EL CINE, LAS PELÍCULAS Y LOS DEBATES CULTURALES

Estoy intentando recordar cuándo fue que asistí por primera vez a un cine-debate. En mi caso es fácil descubrir que ese momento va asociado a la figura de Luciano Castillo, el hombre que en los ochenta convirtió a Camagüey en la capital cubana de ese tipo de actividad.

No recuerdo cuál fue ese primer filme, ni en dónde de los muchos lugares donde Luciano profesaba su culto de cinéfilo empedernido, perdí mi virginidad de espectador inocente. Sé que esa primera vez fue decisiva en mi formación de crítico: sin aquellos debates yo jamás hubiese entendido que el verdadero disfrute del cine necesita del intercambio con los otros.

Hoy el cine debate tal como lo entendíamos antes parece cosa definitiva del pasado. La gente ve más películas que antes, pero las discute menos. O no las discute. Hay una satisfacción tremenda en consumir los filmes, los seriales, sin entrar a debatir qué es lo que pasa con esos materiales y con quienes los consumimos. Lee el resto de esta entrada

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