LA BIBLIA DEL CINÉFILO (2015), de Luciano Castillo

Fue un verdadero placer y privilegio compartir mesa de presentaciones de libros en el Festival, con mi maestro y amigo Luciano Castillo. El hecho de que su libro se titule La Biblia del cinéfilo y el mío Intrusos en el paraíso se presta para que algunos piensen que organizamos algo desde el más allá o desde el más arriba. Pero es puro azar concurrente. Comparto ahora las palabras leídas por el joven crítico Daniel Céspedes en el evento, a propósito del libro de Luciano.

JAGB

LA BIBLIA DE LUCIANO CASTILLO

Por Daniel Céspedes

Hace días me comentaba un importante intelectual cubano que en materia de producción cultural, específicamente de libros, la crítica de cine cubana es un poco vaga. Quienes la ejercen no quieren trabajar o tienen poco que decir, pues solo les da para escribir artículos, me decía. Yo le respondí que si se indaga no solo en Cuba, sino a nivel mundial, uno encuentra que existen críticos de renombre para artículos en diferentes soportes impresos y digitales. Lo cual supone una posibilidad de publicación y un derecho autoral, no un límite intelectual.

Pasado un periodo de cinco años, diez o veinte, estos críticos por lo general, agrupan cuanto van publicando y entonces alguna editorial los favorece con un libro. Eso es razonable, pues la compilación de textos de un solo autor nos entrega un costado directo e indirecto de sus preferencias y desavenencias con respecto a temas generales o a una manifestación específica como el séptimo arte. Una compilación es también un estado de opinión personal que ayuda a pulsar el espíritu de recepción de una época, eso sí, cuando lo confrontas con otros autores, no cuando contribuyes, como lector ingenuo y adulador, a incrementarle el ego a determinado entendido que se cree tener la última palabra o la única verdad sobre un tema o asunto.

Un crítico de cine puede valer mucho por sus compilaciones. En esos textos, testículos razonados, ha volcado buena parte de su vida intelectual. Ellos son corolarios de años de investigación, de haber visto mucho cine, de aprendizaje o educación del gusto. Claro, le dije al amigo, un crítico compilador o colector puede edificar una obra inmensa. Pero no solo de compilaciones vive, no la crítica de cine y de arte en general, sino el lector, el cual pide con frecuencia libros más centrados en un superobjetivo y no precisamente unilaterales y monotemáticos.

El investigador, historiador, crítico y promotor cinematográfico Luciano Castillo sabe de cuanto he aludido en estos inicios. Él, compilador por cantidad y calidad de su obra, pero más dado a adentrarse en la Historia y nombrarla. De lo general a lo particular ha andado habitualmente Castillo. Ahora (y no es la primera vez), para superarse a sí mismo, ha mostrado interés por un tema tan general y en apariencia insignificante como el de los listados privilegiados sobre el cine y nos entrega La Biblia del cinéfilo, de la Editorial Arte y Literatura y con prólogo anecdotario y confesional pero analítico de Mario Naito López.

Con su acierto de especialista, el también director de la Cinemateca de Cuba ha cifrado cuanto uno como espectador necesita conocer si de nombramientos más importantes se trata. Mas, Luciano sabe que muchos inventarios no son determinantes para cualificar una obra cinematográfica, ¿para qué entonces arriesgarse con una modalidad casi enciclopédica y cercana al diccionario?

Luciano tiene presente que vivimos una época muy fragmentaria y despiadada en cuanto al bombardeo de la información. Pero lo preocupante no es cuanta información existe, sino cómo aprender a valorarla, discerniendo lo bueno de lo malo, lo regular de la porquería. Uno tiene que saber cuáles son los criterios evaluadores o de calificación que benefician o no un género o determinada película. Porque si bien son definitivos e influyentes quienes confieren sus estimaciones sobre el cine, no pocas veces pueden pecar de parciales y condicionados por no sé cuántas razones extracinematográficas “de peso”. Luciano tiene a bien recordar:

De una fecha a otra en una encuesta son advertidos cambios incoherentes, hecho demostrativo de que las mutaciones de parecer de la crítica, no necesariamente evolutivas, y en ocasiones, un mismo crítico desconfía de sí mismo y de los votos que atribuyó varios años atrás. Estas selecciones evidencian la falibilidad de la crítica cinematográfica y reiteran que solo algunos filmes, como algunas obras musicales, plásticas o literarias son capaces de resistir el juicio implacable del tiempo.[1]

Premios y nombres legitiman y “abonan” la calidad del producto. Aunque se sabe, pocas veces crítica especializada y recepción general, terminan coincidiendo en las virtudes y defectos de una película. Bien recuerda el crítico colombiano Luis Alberto Álvarez, a quien por cierto conocí en obra gracias a Luciano Castillo: «Es absurdo pretender que la mediocridad deje de existir por el hecho de ser consumida masivamente. Es como pensar que comer excrementos es bueno porque así lo recomiendan millones de moscas en todo el mundo». Recuerdo, los registros tasadores personifican asimilaciones representativas, no tanto de cánones como de gustos de expertos. Al fin y al cabo gustos, pero gustos que valen. Y eso no puede soslayarse. Por eso Luciano ha pensado La Biblia del cinéfilo y la ha escrito para él mismo y para los lectores como herramienta axiológica y epistémica. No por gusto reconoce en Apostilla del autor:

Estos listados por muy controvertidos, sorprendentes —o indignantes en ciertos casos— que nos resulten, amén de las limitaciones y desaciertos, revisten un carácter orientador. Devienen punto de forzosa referencia para quien desee preciarse de un bagaje en materia de cine, tan necesario como disponer de una amplia cultura musical, literaria, o en artes dramáticas.[2]

No estamos ante un libro académico, sino más bien ante una rareza cultural, al menos en Cuba, que solicita una lectura espontánea y hasta caprichosa. Puede optarse por el recorrido habitual: el lineal y secuencial. Sin embargo, yo prefiero el selectivo por su dosis de libertad. ¿En qué consiste? Abra esta Biblia en cualquier página y busque allí donde empieza el listado y lea a qué encuesta, festival, revista o cineasta pertenece la selección o clasificación relevantes.

La Biblia de Luciano Castillo funciona en primer lugar como testimonio de lo que personalidades han valorado. Por tanto hay una cosecha revelada de la cual uno puede servirse a fin de rescatar y degustar una obra cinematográfica hoy olvidada o poco vista. Esto último sugiere el tono incitador de un contenido, a todas luces, valedero a la hora de determinar qué ver en materia cinematográfica. De mucho apreciar el hermoso y sugerente diseño de cubierta de Lisvette Monnar con un fotograma de Casablanca, ese clásico preferido por Luciano. Hacia el final del libro resalta el índice profuso de directores, un acomodo estupendo, reconstruido por el autor. Y todo el texto, de la página 1 a la 592 representó un arduo trabajo de composición incluso para la soltura de Ofelia Gavilán Pedroso. ¿Qué decir de la hazaña en cuanto a observación, cotejo y corrección para las editoras Dania Pérez Rubio y Adriana Marcelo Costa? Solo ellas saben, así estén conscientes de que trabajar con la prosa elegante y amena de Luciano Castillo es un encanto amén de un aprendizaje.

¿Qué es La Biblia del cinéfilo en pocas palabras? Es la obra de un especialista muy productivo ante quien hay que reconocer: ¡cómo trabaja Luciano Castillo! Las temáticas generales de este libro son las selecciones y clasificaciones de los filmes. Pero el quid es el cine mundial, no sin soslayar el tono cuidadoso y conversacional de Luciano, quien no logra ser grandilocuente ni en las imágenes que ha sugerido para su Biblia. Eso es un síntoma de su prudencia, que es como decir un gesto intelectual.

Con una obra de referencia como La Biblia del cinéfilo ganamos siempre, pero algo le falta y se debe tal vez a la modestia de su autor. Me dirá él que no es el momento para hablar de sus favoritismos. Sin embargo, un día de estos tiene que mostrar, al menos, cuál es su listado de las que considera las mejores cien películas de todos los tiempos. ¡Menudo compromiso! ¿Verdad, Luciano?

Daniel Céspedes, diciembre de 2015

[1] Castillo, Luciano. La Biblia del cinéfilo. Editorial Arte y Literatura, La Habana, 2015, p 19.

[2] Ibídem, p.18.

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Publicado el diciembre 12, 2015 en FESTIVAL DE NUEVO CINE LATINOAMERICANO, LIBROS SOBRE CINE CUBANO. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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