CONVERSANDO CON JOAQUÍN BORGES-TRIANA (II)

Acá comparto la segunda parte del conversatorio (porque lo experimento como un conversatorio) con Borges-Triana. La entrevista íntegra la pueden encontrar aquí.

JB: Al revisar su bibliografía, me llama la atención que la mayoría de sus obras publicadas han aparecido fuera de Cuba o en las editoriales Ácana y Oriente, y apenas un par de títulos han salido a través de sellos editoriales habaneros. ¿Ello es por falta de gestión de su parte o por desinterés de las editoriales capitalinas en su trabajo?

JAGB: En esto de las publicaciones siempre hay algo de misterio. Lo mismo cuando te publican que cuando no. Yo he sido tremendamente afortunado porque ya son más de quince los libros publicados, y algunos reconocidos con premios como los de la crítica literaria, algo que no me esperaba, porque por lo general estos premios no se conceden a temáticas tan específicas como el cine. Con la editorial Oriente de Santiago de Cuba (y sobre todo con la editora Consuelo Muñiz) me he sentido muy cómodo. Siempre he dicho que yo solo escribo los libros, porque son los editores los que realmente los hacen. Y la relación con los editores puede ser la mayoría de las veces bastante tensa.

En el caso de la Editorial Oriente hay realmente una elección afectiva sobre la base de una complicidad de trabajo de larga duración. Ellos me han visto formarme como autor, e incluso, contradecirme hasta cierto punto en mis obras, y han asumido ese juego de una manera que me compromete. Con otras editoriales no ha sucedido así, pero no creo que sea algo personal: se trata de estilos de trabajo diferentes, perfiles editoriales que condicionan que en algún momento se prioricen determinados textos, de acuerdo con lo que está de moda o de lo que las circunstancias demanda. Pero, repito, en lo personal no puedo quejarme. Las editoriales han sido conmigo más que generosas.

JB: En su blog, Cine cubano, la pupila insomne, yo percibo que el tema de la cinematografía hecha por nuestros compatriotas es un telón de fondo para ofrecer una cosmovisión más abarcadora del debate y la crítica culturales en un sentido amplio. ¿Cuáles considera usted que sean los retos que hoy debe enfrentar su bitácora?

JAGB: Su percepción es correctísima. En todo lo que he escrito, el cine cubano es un pretexto que me permite adentrarme en asuntos más generales, asuntos que me importan como individuo y ciudadano, y cuya discusión en lo público es lo que me definiría en tanto intelectual. La verdad es que cuando abrí el sitiono tenía la menor idea del impacto que podía alcanzar. Lo abrí pensando más bien en ese espacio semiprivado que me iba permitir expresarme de un modoindividual y anotar esas “pequeñas verdades” que las Historias oficiales nunca registran.

Siete años después de creado ya puedo hablar del blog como algo colectivo, un espacio de debate, efectivamente, al cual han contribuido muchísimaspersonas, muchísimos cineastas, intelectuales, que con sus agudísimas y encontradas perspectivas han ayudado a iluminar mejor este fenómeno tan complejo que sería el audiovisual realizado por cubanos, pero no solamente la producción, porque también me interesa fomentar los debates en torno a la crítica de ese audiovisual, y a las audiencias que lo consumen, una asignatura realmente pendiente entre nosotros.

Los desafíos estarían entonces en esa zona donde se tendrían que construir entre todos los interesados un espacio para el debate desprejuiciado. Algobien difícil entre nosotros, dada la consolidada tradición de pensamiento binario que compartimos.

JB: Para mí, la intolerancia entre cubanos que piensan distinto a la hora de discutir un problema, va más allá de las diferencias políticas e ideológicas, para formar parte de nuestra (in)cultura cotidiana. En su blog se han sostenido diversas polémicas. Lo que me llama la atención es que por encima de las diferencias, siempre en las discusiones ha prevalecido el respeto. ¿Cómo se ha logrado ese diálogo civilizado, inusual entre nuestros compatriotas?

JAGB: Tiene usted mucha razón: la intolerancia entre cubanos va más allá de lo político, aún cuando la política ha tenido un papel bastante significativo en la naturalización de esa intolerancia en nuestra cultura cotidiana. Yo tengo a mano siempre una observación de Mañach que aborda este fenómeno, y que me ayudó a entender que la intolerancia entre nosotros no fue creada por la Revolución de 1959, sino que heredamos un mal que ya bastante daño estaba haciendo al tejido social. Y, todo hay que decirlo, lo hemos multiplicado. Lamentablemente, va a pasar mucho tiempo antes de que en Cuba se logre un clima de tolerancia efectivo, lo cual no significa ausencia de conflictos, sino construcción de un espacio donde sea posible argumentar las diferencias (no solo políticas) sin que ello implique inseguridad física o sicológica para quien defienda sus convicciones, por atípicas o heréticas que puedan resultar.

En este sentido, lo que hemos logrado en Cine cubano, la pupila insomne (y resalto el “hemos logrado”) me llena de orgullo. Por estos días preparo lo que pudiera ser la cuarta temporada del blog en soporte papel. Se trata de una compilación de algunas de las polémicas sostenidas en el sitio. Será una selección mínima, porque si se asoma al blog verá que en la categoría de “Polémicas” se registran más de 150.

En algunos casos han sido intercambios bastante duros, en los que se han atacado con rudeza instituciones, políticas culturales, películas, poéticas autorales, pero donde por lo general han quedado a salvo las personas que exponen las ideas. Como rector del sitio, una y otra vez he aclarado que me importa la cultura del debate, pero que la única condición que pongo para intervenir es el respeto a la persona que expone las ideas.

JB: A pesar de la importancia que su blog posee, no solo para nuestro cine sinoyo diría que para toda nuestra cultura, el mismo no está alojado en un sitio cubano. ¿Por qué?

JAGB: Esa respuesta sí que la debo, pues me haría caer en meras especulaciones.Cuando el sitio fue creado lo hospedé en una plataforma gratuita llamada Nireblog, cuyos dueños decidieron cerrarla después de cuatro años deactividad, al tiempo que permitían exportar los contenidos de los blogs ya creados a WordPress. Recuerdo que en su momento alerté públicamente sobreeste problema. Me dolía que se perdiera el blog no tanto por lo que yo hubiese escrito, como por las abundantes contribuciones de los otros. Hoy estamos hablando de un sitio con casi dos mil entradas: una pequeña enciclopediaonline sobre el cine cubano.

Me habría encantado obtener algún tipo de apoyo proveniente de Cubacine, Cubarte, o incluso, el Portal Príncipe de Camagüey, que es donde vivo, pero lamentablemente, ese apoyo nunca llegó. En cambio, desde España el cineastay también bloguero Manuel Zayas, pese a nuestras notables diferencias ideológicas, me ayudó a exportar todo el contenido, que entonces superabanlas mil entradas (desde aquí, con las precariedades de nuestras conexiones jamás se hubiese podido realizar ese proceso), y desde la universidad de Tulane (Nueva Orleáns) la investigadora Ana López, una de las personas que más ha influido en mi formación intelectual, me propuso el auspicioacadémico, cosa que acepté de inmediato con muchísimo orgullo, porque no creo que existan muchos blogs con ese tipo de respaldo científico. Gracias aellos, “Cine cubano, la pupila insomne” no solo sigue existiendo, sino que hay una garantía de conservación virtual.

JB: Dada la fragmentación que ha vivido últimamente nuestra sociedad, hay compatriotas que están haciendo audiovisuales en diversos puntos del planeta. Teniendo en cuenta tal situación: ¿Qué significa en la actualidadla expresión “audiovisual cubano”? ¿Quién hace la determinación de lo que entraría o no en dicha categoría?

JAGB: Es un tema complejo para el cual todavía no tenemos respuestas medianamente satisfactorias. El problema es que el grueso de los críticos einvestigadores seguimos trabajando con categorías que pertenecen a un pasado ya definitivamente superado, sin detectar que las relaciones que seestablecen hoy en día en el mundo son otras, relaciones mucho más complejas dada la incesante revolución que se viene operando en el universo tecnológico, y que han rediseñado de modo radical, como dije antes, los vínculos existentes entre lo local, lo nacional, y lo transnacional.

El cine de siempre ha tenido un carácter transnacional, pero nosotros nosacostumbramos a mirarlo apenas en cuanto a cinematografía nacional, es decir, atendiendo a las expectativas que podía generar el apoyo que, sobretodo en los sesenta, les prestaban los llamados Estados asistenciales a sus respectivas cinematografías. El cine cubano no fue la excepción, gracias ala creación del ICAIC. Pero hoy en día el análisis de esa producción apenas tomando en cuenta ese perfil sencillamente es insuficiente, no solo porque los seres humanos nos hemos hecho más nómadas, sino porque las nuevas tecnologías propician que se puedan representar con cierta facilidadhistorias de cubanos, ambientadas más allá de la isla, en los lugares más impensados del planeta.

A mí en lo personal no me interesa tanto ofrecer un término definitivo que caracterice al “audiovisual cubano” como poner sobre la mesa temas con elfin de discutir la pertinencia del antiguo concepto, y ya de paso, enriquecerlo, incluyendo actores y zonas que han sido preteridas por las másdiversas razones: ideológicas, pero también estéticas, raciales, de género. Por eso en mis libros y en el blog, he defendido la idea de hablar del cine del ICAIC, del audiovisual que llamo “cine cubano sumergido” que es el que se hace más allá del ICAIC, y el realizado por cubanos que están fuera de laisla como un problema que habría que plantearse desde una perspectiva de conjunto.

JB: En relación con la expresión “cine cubano sumergido”, me gustaría que hablase un poco más acerca de dicho concepto.

JAGB: La imagen de lo sumergido la encontré en Lezama mientras preparaba el libro Guía crítica del cine cubano de ficción. Recuerdo que se acercaban los festejos por el centenario del cine cubano, y queríamos dedicar el Taller de aquel año al asunto, y de pronto, cuando llego a la Cinemateca de Cuba buscando documentación sobre las producciones de los Estudios Fílmicos de la Televisión, o de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, por mencionar dos centros productores de audiovisual dentro del país con un corpus de películas importantes, me encuentro que no había nada registrado: ni papelería ni filmes para ver. Y desde luego, ni hablar de las producciones de cubanos residentes en el exterior. Y es cuando se me revela la imagen de esa producción como algo que nunca alcanza visibilidad, y que convierte a sus creadores en perennes rehenes de las sombras historiográficas: en algo que permanece sumergido dentro de ese gran relato que sería la Historia oficial del cine cubano.

JB: En Cuba, como en casi todas las naciones fundadas por los nacionalismos románticos del siglo XIX, ha predominado el criterio de que la mejor producción artística es aquella que dota de sentido la identidad nacional. Ese nacionalismo ha generado una centralización del canon audiovisual en determinadas figuras. A tono con la actual condición globalizadora y el proceso de transterritorialización o multilocalización de nuestra producción audiovisual: ¿cómo refundar las políticas y el pensamiento crítico sobre el arte cinematográfico o audiovisual entre nosotros?

JAGB: Las relaciones entre el arte y los nacionalismos siempre han sido algo problemático. Lo estimulante está en pensar esas relaciones desde esa perspectiva problematizadora, toda vez que al ignorarse el carácter siempre dinámico de la cultura artística correríamos el riesgo de convertirla en una sierva de los intereses de quienes eventualmente mandan, ya sea utilizando la ideología o el mercado como herramienta de legitimación. Mi criterio es que hay que defender ese arte cinematográfico o audiovisual que, encabezado por la obra de Gutiérrez Alea, Humberto Solás, y Julio García-Espinosa, proponían una lectura de la nación cubana y su identidad desde la sospecha.

Me inquieta que en estos tiempos que vivimos, en que parece triunfar lo meramente instrumental y se fomenta el espejismo de que terminaron las hegemonías y las asimetrías en las relaciones de poder, no seamos capaces de preservar determinados valores, y nos entreguemos a unas maneras de hacer y de expresarnos audiovisualmente que, no tengo otra palabra, mal disimulan los procesos de recolonización que se vienen viviendo en el mundo cultural de hoy en día.

JB: En más de un trabajo suyo he leído que la experiencia de lo vivido por elser humano le hace optar por lo que ha nombrado como optimismo trágico. ¿Qué se entendería por dicha definición?

JAGB: Esta es una idea puramente nietzscheana. Los seres humanos llegamos a lavida para luchar, aunque todo el tiempo aspiremos a una paz más soñada que real. En realidad, solo los muertos gozan de ese raro privilegio quellamamos paz. La vida es lucha, milicia, constante superación de obstáculos. Si uno asume esa verdad existencial que, por dolorosa, uno intenta poner a un lado con lo que llamo el optimismo inútil, pues podríamos contribuir a crear espacios de convivencia más auténticos, más humanos.

Yo creo mucho en las posibilidades de los individuos. No existen sociedades en abstracto. Antes o después tendremos que revisar la calidad de losindividuos que han impulsado determinadas culturas, y ese enfoque, tal como pedía Michel de Certeau, tendría que incluir lo polemológico, es decir, elanálisis de todas esas confrontaciones diarias y muchas veces imperceptibles que van conformando nuestra identidad.

El optimismo trágico sería entonces la conciencia de que un mundo mejorsiempre será posible a través del esfuerzo y la confrontación civilizada. Estodo lo contrario de eso que tanto abunda y que me empeño en calificar de optimismo inútil. Un optimismo más retórico que efectivo.

JB: Pensando en un ensayo suyo de hace ya 20 años, Por una crítica imperfecta, donde usted reflexiona acerca de tópicos como el de cine latinoamericano, latinoamericanidad e identidad cultural, cabría preguntarse si a estasalturas del siglo XXI, ¿puede seguirse hablando de Nuevo Cine Latinoamericano como concepto?

JAGB: Yo creo que sí. Las películas están allí, y por suerte, el Festival de LaHabana se encarga de ponernos al día todos los años. Lo que pasa es que ya no es aquel nuevo cine latinoamericano. Quizás el error de quienes promuevensu existencia (y no hablo tanto de los cineastas, como de quienes escribimos sobre el fenómeno) está en no definir conexactitud dónde estaría ahora esaidentidad en este nuevo siglo, y en qué consisten exactamente las novedades, que las tiene.

JB: En 1993 usted creó en Camagüey el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, que ya ha celebrado 21 ediciones bajo su coordinaciónteórica. En varios de esos encuentros se ha hecho una suerte de paneo cronológico en relación con lo realizado por nuestro cine en las décadas delos 60, 70, 80 y 90. ¿Qué aportes piensa se han hecho desde este certamen a la historia del audiovisual cubano?

JAGB: En realidad, la creación del Taller fue colectiva. Yo puse la idea dehacerlo sobre la mesa de Armando Pérez Padrón, que entonces dirigía el Centro Provincial del Cine en Camagüey, pero este tipo de evento, si nocuenta con un equipo capaz de echarlo a andar y hacer que permanezca, sencillamente se frustra. Por eso me parece muy justo que hablemos de variosfundadores, de los cuales, las caras más visibles serían las de Armando Pérez Padrón, de Luciano Castillo y la mía, pero en modo alguno las únicas.

A mí me resultaría muy difícil hablar con objetividad de los aportes del Taller de Crítica Cinematográfica. Está muy cercano a mí, y han sido variosaños luchando junto a ese equipo que mencioné para que no muera. O mejor dicho, para que crezca. Porque lo importante no es mantener por mantener unevento, sino que el mismo se convierta en un espacio de crecimiento para quienes participamos en él.

Cuando uno compara las primeras ediciones con las más recientes, uno detecta que han operado cambios para bien. Del impresionismo crítico dominante enlas primeras ediciones se ha pasado a un trabajo analítico donde pesan más las herramientas teóricas. De todos modos, y es mi criterio personal, creo que aún estamos lejos de vivir el Taller como un verdadero laboratorio de ideas. Quienes participan siguen todavía demasiado atados a la oralidad y a los modelos importados de la crítica literaria, y el uso de las nuevas tecnologías, que permitiría llevar el análisis de la imagen y el sonido a terrenos hasta ahora nunca imaginados entre nosotros, espera por una verdadera explosión.

De cualquier manera, estos Talleres se han convertido en espacios de confluencias intelectuales donde muchas veces hemos borrado esas fronterasficticias que se establecen entre la creación y el pensamiento. Por eso ha sido muy estimulante encontrar junto a los críticos más destacados delpatio, a creadores como Julio
García-Espinosa, Fernando Pérez, Humberto Solás, por mencionar algunos de los más reconocidos. Y además de ello, alTaller le acompaña un verdadero festival de películas de todas las nacionalidades, el cual es aprovechado por la comunidad.

JB: A propósito del Taller: ¿qué rol tendría que representar en el presente la crítica cinematográfica cubana?

JAGB: Como dije antes, más que de la crítica cinematográfica como institución me gusta hablar del pensamiento crítico, que no es exclusivo del gremio. La crítica puede envejecer, como envejece también cierta manera de hacerse elcine, porque las rutinas terminan siendo superadas por el constante e impredecible devenir de la vida.

Cuando el crítico se atrinchera detrás de ese conjunto de prejuicios que ha logrado convertir en “verdades” intocables, termina olvidando que ese arte que comenta se nutre precisamente de lo que todos los días pasa antenuestros ojos. Mi criterio es que, hoy más que nunca necesitamos del pensamiento crítico, toda vez que con las nuevas tecnologías se ha disparadoel consumo informal de la cultura, es decir, el consumo alejado de todas las reglas que las instituciones habían diseñado, dejando sin orientación alguna a los que ahora mismo acceden a ese maravilloso mundo que es la creación humana más diversa.

La crítica necesita estudiar a fondo estos fenómenos que estamos viviendo, ysobre esa base intentar comprender lo que viene pasando, con el fin de sugerir (nunca imponer) estrategias que ayuden a jerarquizar los productos aconsumir sobre la base de las calidades. Con las nuevas tecnologías, el individuo de estos tiempos ha conquistado muchísimo en cuanto a eso que podríamos llamar “la democracia del placer”, pero para que el proceso sea realmente democrático (es decir, que se garanticen diversidades, y no sololo que dicta de modo autoritario el mercado) se necesita el trabajo crítico, o insisto, el pensamiento crítico.

Es un desafío tremendo: algo así como comenzar de cero, y matar el oficiodel siglo XX, tal como concebía esa práctica Guillermo Cabrera Infante en su momento.

JB: Nuestra esfera pública es en extremo precaria. Sin embargo, al igual que usted, soy de los que todavía piensa que es posible fomentar una cultura verdaderamente crítica desde las instituciones. En esencia, ¿cuáles serían los principales pasos que habría que dar para lograr ese sueño que usted y yo compartimos?

JAGB: Le confieso que ese sueño a veces alcanza ribetes de pesadilla, porque la realidad es demasiado obstinada, y porque suele ser más difícil lidiar con las mentalidades anacrónicas y cerradas, que con los escollos materiales. Pienso que los principales pasos tendrían que salir de los individuos que somos. Las instituciones han de estar en función de esa comunidad de individuos que conforman la nación, y no a la inversa. Por eso las instituciones, si de veras aspiran a servir en lo público, tienen que estar abiertas a la crítica. De lo contrario estarían respondiendo a intereses de grupos demasiado estrechos, demasiado humanos.

En este sentido, tenemos que educarnos mucho más como ciudadanos, y acabar de entender que para la nación que queremos, esa que usted y yo soñamos (yque en mi caso la veo más atenta a los sueños de justicia social que al feroz sálvese quien pueda capitalista), será importante concederle valor alos seres humanos concretos. De nada vale la más hermosa de las ideas que podamos tener de esa nación ansiada, inspirada en Martí y en tantos próceres que dieron la vida por ella, si en la práctica pasamos por alto a los individuos en su diversidad, y nos preocupamos apenas por lo colectivo.

JB: Si bien en Cuba apenas estamos comenzando a discutirlo, el tema de larelación entre las nuevas tecnologías y el uso ilegal de archivos es algo que internacionalmente hace rato se está debatiendo. Como Abogado,consumidor de cultura, crítico e investigador, ¿cuál es su posición ante la llamada cultura del remix y el share, así como la proliferación de fenómenoscomo las redes P2P, el copyleft, procomún, licencias creative commons, software libre…?

JAGB: Ante todo creo que hay que estudiar el fenómeno, en vez de juzgar de un mododefinitivo de acuerdo con los prejuicios y convicciones que arrastramos de siglos pasados. Estamos en medio de una espectacular revolución, donde nosolo están cambiando los escenarios de producción cultural sino también las maneras de acceder a esa producción, y distribuir los productos.

Reconozco que el abogado que soy y alguna vez ejerció, muchas veces entra en contradicción ética con ese compulsivo consumidor de la cultura que estoysiendo todo el tiempo. Recuerdo que alguna vez colgué en el blog un post que mostraba mi indignación porque la película Vestido de novia, de MarilynSolaya, había sido colgada en Youtube sin haberse estrenado en nuestras salas cinematográficas, algo que ha pasado con casi todas las películascubanas. Pero casi en ese mismo instante llegó a mi mente la imagen de miles de vendedores de discos que hay en este país, autorizados por la ley, y comprendí que estaba actuando con un doble rasero. Porque, por otra parte, yo mismo he tratado de estimular el uso académico de una inmensa bibliotecadigital que hemos logrado conformar en Camagüey, en este caso relacionada con el audiovisual, y no me he puesto a pensar en las cuestiones legales.

Mi posición definitiva es que los saberes hay que compartirlos, la culturahay que compartirla. Tenemos que buscar la manera de proteger a los creadores, desde luego, pero en lo personal sería hipócrita si digo que noha existido en mí una alegría enorme al poder contar con esa inmensa biblioteca de la que antes solo tenía noticias por terceros, debido a loprohibitivo de los precios que fomentan las transnacionales en búsqueda de grandes dividendos.

JB: Aunque es imposible adivinar el futuro, a corto, mediano y largo plazo:¿hacia dónde considera que va el audiovisual cubano?

JAGB: En efecto, eso es impredecible. Pero al menos se viene observando unatendencia donde un grupo de jóvenes realizadores están logrando colocar sus películas en circuitos internacionales. Esto hacía mucho tiempo que no seconseguía. En los últimos años, el cine cubano, como conjunto, parecía destinado a ser consumido apenas por el público nacional. Y los grandesfestivales apenas lo tomaban en cuenta.

Claro, hacer películas para que sean aceptadas en festivales internacionales también implica algunos peligros, porque muchas veces la realización obedece al horizonte de expectativas de quienes viven más allá de nuestras fronteras. Y ya sabemos cómo los festivales también pueden impulsar determinadas modas. Pero creo que necesitábamos este tipo de confrontación internacional, sobre todo tomando en cuenta que el arte, si de veras le interesa hablar con profundidad, no puede perder de vista el fenómeno de lo universal.

Hay muchos asuntos que quedan pendientes por resolver. Debemos actualizar todos nuestros mecanismos de producción, distribución, exhibición y promoción. Necesitamos que se apruebe finalmente una Ley de Cine que proteja y estimule la producción de acuerdo con los nuevos escenarios. Y también es importante fomentar espacios donde se naturalice un pensamiento crítico que sea capaz de acompañar a esa nueva producción.

El trecho por recorrer es larguísimo, pero estar consciente de ello puede ser un síntoma de la vitalidad de ese incipiente movimiento. Talento en los nuevos realizadores hay, pero será el tiempo el que dirá la última palabra.

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Publicado el abril 18, 2015 en ENTREVISTAS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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