Gustavo Arcos, un sospechoso habitual

Por paradójico que parezca, para los seres humanos no hay nada más difícil de ver que lo evidente. Nos cuesta trabajo asumir que la realidad es complejísima, y que, por eso mismo, necesitamos del punto de vista de aquellos que no piensan como nosotros.

Bauman lo tenía muy claro cuando afirmaba que “el diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú”. Sin embargo, entre nosotros todo aquel que piensa diferente se convierte de inmediato en un emblema de una sospecha que, conjeturas mediante, ayudan a construir conclusiones donde lo único que sobresalen son los prejuicios.

Gustavo Arcos es uno de esos sospechosos habituales que más ayuda a que la crítica cinematográfica cubana no se muera de aburrimiento y sobredosis de azúcar. A cada rato lo vemos irrumpir en escena con un arco que le hace honor a su apellido, y una flecha que vuela raudo hacia lugares que por lo general se prefiere bordear.

Yo no podría precisar ahora mismo cuando fue que leí por primera vez a Gustavo Arcos. Pero supongo que esté relacionado con aquella anotación que Canetti compartió alguna vez: “Mi pesquisa se ha dirigido siempre de un modo especial a aquellos que mantenían despierta en mí la capacidad de réplica”.

Por suerte, aunque no recuerde cuando lo conocí, en este mismo blog se pueden encontrar un montón de textos donde Gustavo Arcos polemiza, habla claro y alto, se le contesta de las más diversas maneras (pero siempre con respeto),.

Ahora leo esta entrevista, y veo que hay un montón de cosas que no conocía de mi amigo Gustavo Arcos. Y se hace más fuerte en mí el deseo de seguir siendo, junto a él, un sospechoso habitual en el contexto de la crítica cubana.

Juan Antonio García Borrero

Gustavo Arcos: “Dijeron que ejercía nefasta influencia sobre los jóvenes”

Por Daniel Céspedes

Es acaso el crítico de audiovisual más polémico de todos los que ejercemos el criterio en Cuba. El profesor Gustavo Arcos Fernández-Britto (La Habana, 1965), a quien han descrito como “privilegiado y reciclador”, no termina de salir de una disputa para entrar en otra.

Algunos supondrán que quiere llamar la atención; otros admitirán que le gusta implicarse y complicarse. Pero quienes lo conocemos un poco más de cerca sabemos que Arcos solo interviene en asuntos que valen la pena, para defender una obra y su autor. Mas ello no supone que, en la defensa, renuncie al examen. Todo lo contrario. Juzga porque está constantemente a la mira.

Como esas películas que, por prohibidas, uno las busca más, no hay mayor tentación para seguidores y detractores que averiguar qué dijo o escribió Gustavo Arcos.

Gustavo, ¿aún sigues prohibido en la televisión?

Sí, en la televisión y en todos los medios oficiales, desde hace 5 años.

Existe una quincena de programas, apariciones o entrevistas, ya grabadas, que no se han transmitido. Varios proyectos audiovisuales, presentados por los que alguna vez fueron mis alumnos, han debido buscar a otros colegas o presentadores porque la dirección de la televisión no desea mi presencia en ellos. (Para seguir leyendo, pinchar aquí)

Publicado el noviembre 25, 2019 en ENTREVISTAS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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