MARGUERITE DURAS SOBRE EL CINE CUBANO Y LA REVOLUCIÓN

Mi querida amiga Sandra AbdAllah-Álvarez Ramírez, rectora del blog Negra cubana tenía que ser, dejó en mi muro de Facebook la siguiente consulta:

Una pregunta: ¿alguien sabe en qué año estuvo Margarite Duras en Cuba? Tengo la entrevista que le hizo a Sarita pero no consta el año, le he preguntado a las 11 mil vírgenes pero no he logrado respuesta aún. Agradecida de antemano.

Yo también conocía el cuestionario que la Duras (alrededor de 1967) le entregara a Sara Gómez, porque alguna vez lo consulté en el expediente de la cineasta que está en la Cinemateca de Cuba. Pero allí no hay más datos. Sin embargo, en el subconsciente a ratos me llegaba el recuerdo involuntario de otra lectura que había hecho sobre el mismo tema, pero que no lograba precisar dónde. Y hoy descubro que lo que había leído estaba tan escondido como la famosa carta robada de Poe.

Basta revisar la revista Cine Cubano Nro. 45-46 (Año 7), entre las páginas 65 y 69, para esclarecer un poco el enigma, al leer la entrevista que titularon Conversando con los realizadores y artistas del ICAIC Marguerite Duras dijo. Concretamente, la Duras viajó a Cuba como parte del famoso Salón de Mayo que, gracias a la iniciativa de Lam, se desplazó de París a La Habana en el mes de julio de 1967. En dicha entrevista, la Duras habla de la puesta en escena de sus libros, del cine francés de entonces, del guión cinematográfico, y por supuesto, del cine cubano y la revolución.

Según asegura en la entrevista, aprovechó para viajar a la entonces llamada Islas de Pinos, la misma donde Sarita filmaría su nada complaciente trilogía Una isla para Miguel (1968), En la otra isla (1968), y Isla del Tesoro (1969). ¿Coincidieron allí? Puede ser, aunque el hecho más puntual carece de importancia, toda vez que de las respuestas de Sara al cuestionario, y lo que M. Duras expone en su entrevista, se desprende que ambas intercambiaron impresiones sobre el proceso que se estaba viviendo en aquella fecha, y el peso trágico que la Historia colectiva podía depositar en los hombros del individuo común.

Recuérdese que Sarita había escrito en su respuesta:

Es necesario considerar que todas las preguntas de su cuestionario parten de premisas que yo estoy obligada a aceptar antes de responder, lo cual me intranquiliza de cierta forma Usted me dice, ¿qué pasó aquí con? Yo diría que aquí, en el terreno del individuo no pasó nada, sino que todo está pasando, y está pasando por medio de una larga y dolorosa disolvencia, para hablarle en términos cinematográficos. Yo pienso que si bien en lo que se refiere a los cambios revolucionarios en la base económica, estos se producen por corte, no ocurre así en la escala de los valores éticos individuales. El arribismo, el espíritu de competencia están ahí, aquí, presente, y eso no me preocupa demasiado. Lo que sí creo es que el cambio básico de estructura tiende a canalizar este sentimiento individualista en función de la sociedad y de hecho a transformarlo.

Y en otro fragmento:

¿Quiere decir esto que no existen oportunistas, mediocres y acomodados? No, están ahí, entre nosotros mismos, dentro de mí es posible que habite una oportunista, una mediocre, una que aspira a acomodarse, pero eso no es grave por cuanto estamos dispuestos a luchar contra estos elementos fuera y dentro de nosotros. Yo lo que sí puedo asegurarle es que este no es un país de conformistas: confío más que nada en alguno de esos jóvenes conflictivos que hay en cada aula, en cada granja, en cada fábrica, ese que hace la pregunta que nadie se había hecho, exige una respuesta y pone a pensar a los demás.

En el encuentro de M. Duras con los realizadores y artistas del ICAIC, la escritora francesa habló de la revolución como una especie de juego. Experimento, en todos los sitios que he visitado en Cuba, decía, en particular en Isla de Pinos, el sentimiento de algo así como un juego que nunca antes fuera jugado; es un juego deslumbrante.

Habrá que leer estas palabras en su contexto más puntual, es decir, como parte inseparable del entusiasmo de una izquierda que en esa fecha concreta aún se mostraba casi monolítica respecto a Cuba. Apenas en enero del año siguiente tendría lugar en La Habana el Primer Congreso Cultural, otra gran reunión de intelectuales de izquierda que, increíblemente, hoy apenas es recordado por los historiadores. En ese evento una parte de los asistentes criticó con fuerza el modelo estalinista de la cultura, y la otra defendió la necesidad de subordinar el tradicional papel crítico de los intelectuales a las orientaciones de la vanguardia política. Y no en balde, a la imagen de juego deslumbrante que propuso la Duras llegaría ese mismo año la de Fuera del juego suscrita por Heberto Padilla.

Comparto con los amigos los dos últimos segmentos de la entrevista. De paso recomiendo visitar el blog El archivo de Connie, donde hay excelente memoria gráfica de aquel Salón de Mayo, así como varios artículos de La Jiribilla. También existe un documental de Bernabé Hernández titulado precisamente Salón de Mayo (1968)

JAGB

MARGUERITE DURAS SOBRE EL CINE CUBANO Y LA REVOLUCIÓN

Del cine cubano he visto Now, Manuela, Hanoi, martes 13, Posición 1 y Ciclón.

La literatura cubana la conozco muy mal. He leído a Fidel Castro y a Che Guevara. Todos los días los he leído.

Hay una película que pudo haber sido muy bella me refiero a Manuela­– pero existe la introducción de un elemento muy puro, el elemento dado por la historia de amor, que echa a perder la película

Quedé un poco decepcionada por la película sobre Viet Nam. En la película nunca se siente que el realizador haya sido desbordado por la realidad de la guerra de Viet Nam, por esa realidad que se filma. Siempre la mantuvo en respeto y a mí me gusta que los cineastas sean arrancados y sobrepasados por la realidad; en esta película existe una especie de dominio sobre la materia cinematográfica. Hay que saber adaptarse cuando se tiene un material tan salvaje, tan violento como ése; es necesario saber cómo hacer que la cámara se adapte. En lugar de, por ejemplo, mostrar una presa, haber mostrado cincuenta, y cada vez más rápido, más rápido, incluso demasiado rápido.

De todo lo que he visto del cine cubano prefiero Now.

En Now hay un movimiento fantástico, verdadero, una verdad, un ritmo natural. Con la película sobre Viet Nam experimenté la sensación de un hecho lejano, incluso ya pasado; con Now se trata de algo inmediato. La crítica que hago es a partir de considerar el film como una película de calidad, una película buena el film está ahí y existe. Cuando vimos Now todo el mundo aplaudió Es una película que en Francia tendría un éxito absoluto, un éxito total.

A los escritores y artistas del Salón de Mayo que están aquí, que vinieron esta mañana a ver películas, les apasiona lo que han visto y quisieron ver más cosas.

la revolución es algo así como un juego que nunca antes fuera jugado

Si yo quisiera hacer una película de una aventura vivida en Gran Tierra, un amor en Gran Tierra, no pondría en ella ninguna de las construcciones que están realizando allí. Sin embargo, a pesar de que no existirían esas cosas la revolución estaría dentro de esa película.

Ustedes están en una dimensión de devenir constante. De ninguna manera se debería detener la técnica, la técnica debería seguir progresando para rendir cuenta de esta realidad. Sería una lástima perder eso. La materia fílmica en Cuba es formidable y quizás ustedes no se dan cuenta de ello. En este movimiento, no sería conveniente plantearse las cosas por etapas. Si ustedes tienen por ejemplo un punto A y un punto B, lo importante es la línea que une el punto A al punto B, el movimiento que va del punto A al punto B.

Voy a entrevistar jóvenes sobre esa mutación que es la más grande de la historia. Cuando hablo del testimonio de alguien, me refiero a testimonios estrictamente personales. Yo creo que a nivel personal esas mutaciones son sumamente importantes, es decir, que ese es un testimonio estrictamente personal e individual; la vida interior del individuo; es justamente, el cambio, la mutación de la sociedad capitalista en la que nosotros vivimos, la sociedad capitalista competitiva, a esta sociedad. Ese cambio se produce a nivel del individuo, en el interior del individuo mismo. Pienso que ese cambio total debe ser extraordinario. Acabo de llegar de Isla de Pinos. Es decir, que si tengo deseos de hacer algo aquí es más bien cine que literatura; ver las cosas aquí, y nada más, es tan poderosamente sorprendente y nuevo para mí.

Experimento, en todos los sitios que he visitado en Cuba, en particular en Isla de Pinos, el sentimiento de algo así como un juego que nunca antes fuera jugado; es un juego deslumbrante.

Jamás hemos visto un espectáculo parecido; un pueblo en el que cada individuo es creador. El juego existe a escala del individuo; el juego engendra el juego y el juego engendra el juego y así sucesivamente; es un pueblo completo que se encuentra en la escala de la creación.

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Publicado el septiembre 6, 2013 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Gracias Juani! Me animas a dialogar con tu post. Llevo 2 dias pensando si publicaba esa enrevista. Pues ahora que tenemos (casi) el contexto, pues me atrevo. Besossss

  1. Pingback: Margarite Duras/Sara Goméz | Negra cubana tenía que ser

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