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La ENDAC, según Manuel Herrera

Este texto escrito por el cineasta Manuel Herrera es el primero que se escribe sobre la ENDAC con esa extensión. Pero más allá de los elogios que se pueden encontrar en el mismo, y que en lo personal agradezco, desde luego, lo que en realidad aprecio es la mirada crítica que introduce sobre este fenómeno de la informatización de la gestión cultural en el país. Porque en verdad estamos hablando de una revolución que nos impacta de modo transversal, aunque todavía no estemos conscientes de ello: una revolución que ya lo impregna todo.   

Yo solo veo un peligro aquí: la excesiva personificación del proyecto. Créanme que no hablo así para hacerme el más modesto. El problema es que cuando se piensa lo que está pasando con la ENDAC a partir de una sola persona, corremos el riesgo de no apreciar todas las potencialidades que nos brindan estas herramientas.

La ENDAC es solo la plataforma, pero los contenidos los gestionarán cada vez con más eficacia los propios usuarios, contribuyendo a escribir la Historia pública (conformada por los fondos de saberes que aportan los usuarios conectados) del audiovisual cubano, que es cada vez más transnacional, más nómada.  

Cierto que se necesita fuerza de voluntad para defender una idea que en un principio parecía cosa de locos (fueron cuatro años sin conseguir atención alguna). O que sufrirás golpes imprevistos provocados por la misma tecnología (todavía no me he podido recuperar de la ocasión en que perdí todo lo que tenía en el disco duro de mi laptop, algo así como 6000 entradas).

Pero al final, ha valido la pena. Ha sido un largo aprendizaje iniciado con la administración del blog “Cine cubano, la pupila insomne”, y que no cesa, porque esa sería la gran ventaja que le veo a esta herramienta: lo colaborativo como el mejor modo de adquirir conocimientos.

Así que otra vez, gracias a Manuel Herrera por el tiempo que se ha tomado para regalarnos estas reflexiones, y a la revista Cine Cubano, por acogerlas.

http://www.revistacinecubano.icaic.cu/la-endac-viaje-al-futuro/

ENDAC: ¿construcción o reconstrucción?

Más que construir, la ENDAC se propone reconstruir el cuerpo audiovisual de la nación. Pues en realidad el corpus inmenso, pero único,de películas, biografías, innovaciones técnicas, espacios de socialización, publicaciones, comunidades de espectadores y usuarios, es decir, todo eso que nutre a diario el incesante ejercicio de la cultura audiovisual, ya existe como algo Real y objetivo, aunque nuestros pobres sentidos solo puedan apreciarlo de modo fragmentario.

No digo que va a resultar fácil impulsar esa reconstrucción integral. Aquí, allá y acullá, seguirá defendiéndose la visión excluyente de quienes asumen sus respectivos puntos de vistas como los legítimos, y, por ende, como lo que determina que los otros sobran.

Por suerte, nos queda el legado de los grandes maestros de la historiografía, esos que supieron poner a salvo la responsabilidad del historiador, más allá de las coyunturas en las que él mismo, como individuo, tiene que vivir. En lo personal, hago mío al Marc Bloch que en Apología de la Historia apunta:

Una palabra domina e ilumina nuestros estudios: comprender. No digamos que el buen historiador está por encima de las pasiones; cuando menos tiene ésa. No ocultemos que es una palabra cargada de dificultades, pero también de esperanzas. Palabra, sobre todo, llena de amistad.

Hasta en la acción juzgamos demasiado. ¡Es tan fácil gritar: “Al paredón”! No comprendemos nunca bastante. Quien difiere de nosotros, sea extranjero o adversario político, pasa casi necesariamente, por un ser de malos antecedentes. Aun para conducir las luchas inevitables, sería necesario un poco más de inteligencia en las almas; con más razón para evitarlas, si se está a tiempo.

A condición de renunciar a sus falsos aires de arcángel, la historia debe ayudarnos a salir de este mal paso. Es una vasta experiencia de las variedades humanas, un largo encuentro entre los hombres. Tanto la vida como la ciencia tienen el mayor interés en que este encuentro sea fraternal”.

Y eso es la ENDAC: un encuentro largo y fraternal con todos los individuos que han hecho, están haciendo, y harán que exista la cultura audiovisual vinculada a Cuba. Y siempre con el ánimo, no de juzgar, sino de comprender.

Juan Antonio García Borrero

Los mundos invisibles de la ENDAC

No recuerdo cuando fue que me hice adicto a coleccionar “frases célebres” y compartirlas. Supongo que, como toda afición, fue impulsada por eso misterioso que llamamos “mero placer”.

Pero sí puedo evocar esa toma de conciencia donde descubres que, más allá de tu ombligo, han existido un montón de personas geniales que, como tú, como yo, se sintieron angustiados por la existencia y decidieron darle pelea con altura, con fineza.

A partir de ese instante, decidí convertirme en una suerte de curador de las habladurías ajenas y propias que nos acosan: prestaría oídos y atención solo a lo que fecunda, y dejaría en manos del viento lo que el “psitacismo” (término acuñado por Leibniz para referirse a las ansias incontroladas de hablar por hablar, asociándolas a los loros), seguirá generando en la comunidad parlante.

Mas igual entiendo que coleccionar frases por coleccionarlas, o citarlas a diestra y siniestra, puede ser también grave “habladuría”, si no se hace un uso creativo de ellas, si no la ponemos en función de lo heurístico, de la acción. Es decir, en función de crear mundos alternativos que nos liberen de la dictadura del “más de lo mismo”.

Por eso cuando cito lo que dijo alguien (no tiene que ser famoso) es como darle la palabra a un amigo que llega hasta mí en ese instante con un candil en sus manos. Es el inicio de una conversación que quiere permanecer ajena a lo que está de moda, o a ese culto a la tautología que sería repetir lo que “todo el mundo” dice porque lo dice “todo el mundo”. Y que me invita a escapar de lo conocido e imaginar lo nuevo, lo invisible.  

En el caso de la ENDAC, confieso que su origen no lo localizo en lo que pudo haber dicho alguien vinculado al cine. Creo, y esta idea tampoco es mía, que el cine es algo tan importante que no podemos darnos el lujo de dejarlos en manos exclusivas de los cinéfilos.

Así que ha sido Blaise Pascal quien, en lontananza, mejor ha argumentado lo que sería la ENDAC y por qué surge, cuando se describe “abismado en la infinidad inmensa de los espacios que ignoro y que me ignoran”. Por muchos contenidos que seamos capaces de publicar en la enciclopedia, jamás lograremos agotarlo todo. Y otra vez Pascal nos lo explica con pasmosa lucidez:

Todo el mundo visible no es más que un átomo imperceptible en el grandioso seno de la naturaleza. No hay idea que se le aproxime. Podemos ampliar nuestra concepción más allá de todo el espacio imaginable; sólo producimos átomos en comparación con la realidad de las cosas. Es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”.  

Paradójicamente, tomar conciencia de esos tremendos límites que como individuos tenemos, puede ayudarnos a tener más claridad de lo que nos proponemos en nuestros proyectos.

Juan Antonio García Borrero

¿Qué es la ENDAC?

La Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC: http://www.endac.org) sigue creciendo, gracias a la complicidad de aquellos que, de modo desinteresado, comparten sus memorias y archivos.

La ENDAC está pensada, precisamente, como un espacio para compartir. Más que como una enciclopedia al uso, yo la visualizo como una suerte de cine-club sin paredes y sin techo, donde en vez de proyectarse las historias contra una pared frontal, todo funcionaría a nivel de nube (sí, como esas nubes que van desplazándose en el cielo, ajenas a las fronteras y perímetros que los humanos construimos en la Tierra).

De allí que en la ENDAC trabajemos con el concepto “cuerpo audiovisual de la nación”, mucho más ambicioso que el de “cine nacional”. Esto nos está permitiendo construir un relato múltiple donde son importantes las películas y biografías, pero también las publicaciones, los espacios de socialización (salas cinematográficas, cine clubes, festivales, eventos), las tecnologías usadas, o las producciones rodadas más allá de la isla, ya sea por cubanos que viven fuera, o extranjeros que se aproximan a “lo cubano”.

Es obvio que un proyecto así no puede concebirse desde un único punto de vista. Como en “Rashomon”, en la ENDAC nos interesa retener las miradas pluridimensionales que permitan diseñar, ya no un mapa, sino un Atlas: es decir, colecciones de mapas (de películas, de cineastas, de tecnologías, etc), que al cruzarse de modo impredecible, estimularán el descubrimiento de nuevos territorios (o territorios hasta ahora ocultos) de lo que al final llamaríamos “cultura audiovisual”.

La ENDAC no es una Base de Datos, sino en todo caso, una Base de Conocimientos, donde los usuarios interactúan y contribuyen a escribir una Historia Pública del audiovisual cubano. Se le llama Historia Pública porque, a diferencia de la tradicional, no se escribe consultando la documentación que ya está almacenada en los archivos institucionales, sino con la que comparte en las redes sociales por los usuarios conectados a Internet.

En consonancia con esto último, hemos creado en Telegram un grupo al cual los interesados en contribuir con la ENDAC pueden sumarse accediendo al siguiente enlace: https://t.me/joinchat/ynNQyJXnh381YjYx