EL NUEVO CINE MÓVIL EN CUBA

Hablar de “cine móvil” en Cuba es hablar de una de una de las grandes sagas culturales de la Revolución. En lo personal le concedo la misma importancia que a la Campaña de Alfabetización que regaló a todos los cubanos la posibilidad de aprender a leer y escribir, toda vez que con esa acción fuimos pioneros a la hora de interpretar lo que Benjamin había notado a principios del siglo anterior: “no es aquel que ignora la escritura, sino el que ignora la fotografía el que será el analfabeto del futuro”.

Todavía nos emociona ese documental realizado por Octavio Cortázar en 1967 con el título de Por primera vez, donde un grupo de campesinos de la zona oriental descubren el cine gracias a las Unidades de Cine-Móvil del ICAIC. Imaginemos, a través de esos rostros infantiles que miran fascinados a las pantallas, el universo expandido que de repente se abría en la mente de esos individuos; porque eso puede ser el cine: un viaje emancipador al otro lado de las posibilidades creativas que habitan en nosotros, pero que no hemos sospechado también laten en uno.

Comencé a tomar las primeras notas para este post mientras viajaba hacia La Habana en uno de los ómnibus de Vía Azul. No hizo más que empezar el viaje, y las pantallas de los televisores que hay en su interior se encendieron para permitir que por allí desfilara todo tipo de reguetonero ensayando las más diversas variaciones de lo que en el fondo es un único reggaetón.

Advierto que yo no tengo ningún tipo de problema con eso. Me he armado de mis propios audífonos, y en cada viaje construyo mi propia programación de contenidos y películas en mi laptop, que como es nueva, le dura bastante la batería. Pero me llamaba la atención eso: saberme parte de un nuevo público que hace del nomadismo tecnológico su condición fundamental, y donde lo móvil ya no sería privilegio del mensajero que aporta el contenido, sino que estos son aprovechados a la carta por los usuarios que ya disponen de herramientas para armar sus propias parrillas de consumo.

Lo complejo está en que, desde el punto de vista institucional, todavía no nos damos cuenta de lo que representa eso para el espacio público. Otras veces he criticado el anacronismo de una retórica oficial que censura sobre la base del autoritarismo, pero no estudia el fenómeno y mucho menos propone alternativas que permitan, desde lo institucional, seguir actuando a favor de los grandes valores culturales.

Porque como individuos tenemos derecho a ver en nuestros espacios privados lo que estimemos pertinente. Pero ¿se imaginan al cine móvil del ICAIC fundacional convertido en vehículo del mal gusto que la institución intentaba combatir?

Para no hablar de lo inefectivo que a estas alturas resulta seguir pensando en “controlar” los contenidos que circulan en la sociedad del mismo modo que se hacía veinte años atrás. Apoyo esto con una anécdota sacada de ese viaje en Vía Azul. Cuando llegó la hora de las películas (porque los choferes se han acostumbrado a poner primero los musicales, luego algo de “humor”, y después, como plato fuerte, las películas) siento como se abren los créditos de la cinta de turno, pero es mi compañera de asiento (una señora como de mi edad) la que me pregunta qué película cubana era esa. Presto un poco más de atención, y le digo: “Se llama Paraíso, y el director es León Ichaso”.

Juan Antonio García Borrero

¿LAS MEJORES PELÍCULAS CUBANAS DEL SIGLO XXI?

A partir de este mes la cibertertulia “El Callejón de los Milagros” tendrá al Complejo Audiovisual Nuevo Mundo como su principal sede para las actividades. Por eso ya estamos anunciando que la próxima será el 25 de mayo, a las cinco de la tarde, con el siguiente tema central: “¿Las mejores películas cubanas del siglo XXI?”.

Con las cibertertulias mensuales pretendemos contribuir al fomento de la cultura audiovisual a través del uso creativo de las nuevas tecnologías. Actualmente Nuevo Mundo se ha convertido en una suerte de “aula inteligente”, al contar con la posibilidad de conectarse de modo gratuito (vía wifi) al Portal El Callejón de los Milagros, lo que posibilita el acceso a un número cada vez más creciente de recursos vinculados a la cultura audiovisual (libros, catálogos, películas, aplicaciones, etc). Sin embargo, hasta que no consigamos crear una comunidad de usuarios que estén conscientes de las ventajas que ofrecen tales recursos, el uso no será realmente eficiente.

Como acabamos de comprobar en el recién finalizado Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, las listas de mejores películas elaboradas de modo periódico por los expertos no tienen más valor que lo cartográfico. Un listado que nos asegure que esa selección es “objetiva” (como pediría cualquier ciencia) sencillamente nos está vendiendo la mejor fórmula para el autoengaño. En las listas de las mejores películas más bien lo que uno encuentra sublimada es la violencia simbólica ejercida por la dictadura de los críticos.

Y, sin embargo, esas listas hacen falta. O como dice el polémico Harold Bloom: “Poseemos el canon porque somos mortales y nuestro tiempo es limitado”. Es lo que me ha pasado cuando he querido entender por dónde van las principales tendencias del audiovisual del siglo XXI, y descubro que obtener una idea rigurosa de lo que ha sucedido en los últimos 17 años ofrece más dificultades que estudiar todo lo que sucedió en el siglo XX.

El estudioso del cine cubano hecho en el siglo XX tenía la ventaja de saber que quienes hacían cine debían depender de una tecnología y una infraestructura de distribución, promoción y exhibición que, de alguna forma, lo centralizaba todo. Con bastante paciencia, el crítico podía organizar el reporte en base a lo que aquí y allá iba a encontrar asentado en diversos documentos. No es que todo saliera siempre a la luz, porque en nuestro caso el “icaicentrismo” dejaba en las sombras lo producido por los Estudios de la Televisión, por ejemplo. Pero con paciencia, repito, podía localizar los centros productores, incluso los sumergidos.

Hoy todo se ha complicado. La existencia de un sinnúmero de productoras que trabajan con el soporte electrónico, obtienen financiación por vías ajenas a la oficial, y distribuyen en canales informales, convertiría esa selección en una gran pesadilla. Volviendo a Bloom, no tendríamos todo el tiempo del mundo para ver todo lo que se ha producido audiovisualmente por los cubanos en los últimos 17 años.

Por eso es que hemos querido poner entre interrogantes lo de “las mejores películas cubanas del siglo XXI”. Y por anticipado quiero dejarles claro a todos los amigos que llevaré mi lista personal, esa donde será más fácil hablar después de qué filias y fobias cojeo, que de las películas en sí. Más, insisto, se trata de una invitación a pensar el posible canon que, inevitablemente, dominará las selecciones que se hagan en un futuro. Pensarlo críticamente, que es como más útiles van a resultar siempre esos listados.

Juan Antonio García Borrero

POST TALLER

Terminaron las sesiones teóricas del XXIII Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, y como siempre pasa, cuando las cosas han salido bien, se queda uno conectado con las ideas que allí se han discutido, con los filmes que se han visto, con los libros que se han presentado. Así que lo primero que hay que decir es eso: el Taller fue modélico en cuanto a organización, y la convocatoria del público, ejemplar.

La sala del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo estuvo colmada en las tres sesiones teóricas. Eso es digno de reconocer en una época donde se hace cada vez más difícil convocar a un público dispuesto a ejercer de modo colectivo el pensamiento crítico. Y algo que me hizo sentir muy complacido: en el auditorio abundaban los rostros jóvenes.

Creo que si no es por este Taller, ninguno de esos jóvenes se hubiese enterado de la existencia de un cine que nada tiene que ver con el que circula hegemónicamente. Supongo que los nombres de autores como Abbas Kiarostami, Jia Zhangke, Xavier Dolan, o Mia Hansen-Love eran escuchados por primera vez por ellos. Lo cual nos llevaría a la otra cara de la moneda que tendría este asunto: no basta con mencionarle a estos jóvenes que existe “otro cine”; es preciso mostrarle a través del análisis de las imágenes producidas por esos cineastas la singularidad de este nuevo audiovisual.

Lamentablemente nuestras prácticas críticas siguen contaminadas por la poderosa influencia del escritor que en el siglo pasado escribía sobre las películas. Esta era una idea defendida sobre todo por Cabrera Infante (“no existen críticos de cine, sino escritores que escriben sobre cine”, decía). En realidad, en los tiempos que Cain, André Bazin, o Borges ejercían su oficio, no podía ser de otro modo: ellos iban al cine, tomaban notas en la oscuridad, y después en casa, llevaban a un papel las impresiones de lo que recordaban.

Pero hoy es imperdonable que un crítico de cine no aproveche las herramientas que brindan las nuevas tecnologías para trabajar directamente con la imagen, y convertir la crítica tradicional, tan atada a lo literario, en verdaderos análisis cinematográficos. Bastaría hacer uso de programas domésticos de edición para seleccionar las secuencias que nos interesen explorar, aislar las pistas de sonidos, ejemplificar con fotogramas capturados, o recomendar bibliografías digitales que complementen la exposición.

En este sentido, creo que el próximo Taller Nacional de Crítica Cinematográfica podría aportar un verdadero punto de giro. Camagüey cuenta con una infraestructura única. Y no solo estamos hablando del Paseo Temático en cuanto a instalaciones, sino también el Portal “El Callejón de los Milagros” donde ya pueden encontrarse en forma de módulos un gran número de libros, catálogos, bandas sonoras vinculadas al audiovisual, e incluso a lo que se estaba discutiendo.

Por lo pronto, hay que felicitar a su Comité Organizador por seguir defendiendo este espacio de resistencia cultural, y regalarnos esta fiesta del pensamiento crítico y las imágenes en movimiento.

Juan Antonio García Borrero

DE GARCÍA BORRERO A JAVIER GÓMEZ SÁNCHEZ

Estimado Javier:

Llevo días intentando escribir estas breves líneas. Quería agradecerle doblemente: primero, por el envío de su texto a Cine cubano, la pupila insomne; segundo, por su comprensión al aceptar las razones que le expuse en privado, cuando le pedí demorar un poco la publicación en tanto me encontraba en medio de la organización del Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales.

En otros tiempos su texto habría originado aquí una buena polémica. Con seguridad conoce de los abundantes debates que han tenido lugar en el sitio. Más de ciento cincuenta polémicas, con intervenciones y comentarios donde, por lo general, se han fiscalizado cada una de las ideas expuestas, pero cuidando dejar a salvo al individuo que las expone.

Cuando recibí su texto pensé que podríamos estar en presencia de otro de esos artículos que convierten en viral los intercambios apasionados. Su reclamo a no perder de vista el peligro en que hoy se encuentra ese tesoro cultural (utilizo su terminología) que es el cine nacional, merecía y aún merece un debate intenso. Sin embargo, la recepción ha sido más bien fría. Y este silencio, paradójicamente, nos está hablando alto y fuerte de algo: los que hacen y aman el cine cubano sienten cada vez menos confianza en los debates públicos. Lo que nos lleva a una conclusión personal que asocio a la esencia de su escrito: el cine cubano hoy en día no es prioridad para quienes deciden en las altas instancias del país.

Escribo esto con dolor, porque, citando sus palabras, yo también pienso que: “El cine cubano vive momentos muy difíciles. Tan difíciles que ponen en peligro la existencia y consideración del arte cinematográfico como parte esencial de los logros culturales de la Revolución Cubana”.

Como todo fenómeno admite siempre más de una interpretación, puede ser que mi desasosiego tenga su origen en razones diferentes a las suyas, aunque nos una la misma devoción por el cine cubano. En mí resulta inevitable, por ejemplo, el enfoque del historiador que apela a la Historia, no como un panteón donde permanecen intocados los logros y héroes del pasado, sino como un dispositivo crítico que me ayuda a entender el origen humano de cada una de las situaciones que hoy veneramos, o pensamos que es imprescindible retener dentro de la memoria histórica del país. Lee el resto de esta entrada

LIBROS ELECTRÓNICOS EN EL TALLER DE LA CRÍTICA

Uno de los grandes placeres que me reportará el Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica que comienza hoy en Camagüey, es compartir con el crítico Antonio González Rojas una mesa para presentar nuestros libros electrónicos Voces en la Niebla: un lustro de cine joven cubano (2010-2015), y El suicidio de la sabiduría.

En este mismo blog escribí sobre lo que significaba para la crítica de cine realizada en Cuba la aparición de un libro como Voces en la Niebla, primer libro preparado por un crítico de cine cubano expresamente para ese formato. Comparto esta entrevista publicada en On Cuba, donde Tony expresa algunas ideas que seguramente retomaremos el día de la presentación.

JAGB

UN CRÍTICO EN LA ÓRBITA DEL NUEVO CINE CUBANO

3 Mayo, 2017 2 comentarios

Por: Marianela Alfonso

En tiempos donde la socialización del arte y la industria cinematográfica son mucho más “digitales”, los modos de hacer crítica de cine en Cuba se piensan también en pdf, mobi o ebup. El destino de cualquier libro no es solo ya la imprenta gráfica sino los lectores electrónicos.

La XVI Muestra de Cine Joven del ICAIC presentó recientemente como parte de su programación el e-book Voces en la Niebla: un lustro de cine joven cubano (2010-2015). El libro del narrador, periodista y crítico Antonio Enrique González Rojas (Tony) –guionista y crítico del programa Lente Joven de la televisión cubana– reúne indagaciones sobre diferentes largometrajes, documentales, animados y teleplays del cine alternativo cubano.

¿Cómo concebiste Voces en la Niebla?

Fue una iniciativa de Yunier Riquenes, uno de los coordinadores de Ediciones Claustrofobias. Él me solicitó una serie de textos para hacer un libro, y para no ser caótico o incoherente escogiendo un grupo de textos al azar, intenté sistematizarlos de alguna manera. Los escribí como reseña crítica de las películas y así aparecían publicados.

En la selección para el libro quedaron artículos sobre once obras, todas de muy diversa naturaleza y que representan un arco temático, discursivo y conceptual bastante amplio. Hablo de largometrajes y cortos, algunos de ficción, documentales, de animación, costumbrismo, obras fronteras que rompen los límites canónicos como Entropía de Eliecer Jiménez, que atraviesa el terreno del ensayo audiovisual, el cual trabaja con material de archivo pero estructura una tesis muy personal. Lee el resto de esta entrada

UN BOLETÍN PARA EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS

En términos comunicativos, los boletines cumplen la función de informar de una manera ágil, desenfadada, y concisa sobre determinados temas y actividades. Con el Boletín El Callejón de los Milagros, queremos promover sobre todo los contenidos que pueden encontrarse en el Portal del mismo nombre (www.callejon.cmg.cu), y con ello contribuir a la necesaria formación de una comunidad de usuarios que haga un uso creativo de los recursos disponibles.

La salida de este primer Boletín coincide con la celebración en Camagüey del XXIII Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, el cual sesionará en la ciudad entre los días 9 y 12 de mayo. A propósito de este encuentro, las personas que asistan al evento, o estén en el Paseo Temático pueden acceder a través de sus dispositivos inteligentes al Portal conectándose de forma gratuita a la Red Wifi El Callejón de los Milagros. Una vez establecida la conexión, irían al navegador que usen (Chrome o Mozilla, por ejemplo) para escribir la dirección del sitio, aunque también existe la posibilidad de escanear la imagen del Código QR que aparece impresa en varias partes del Paseo e ingresar directamente.

El Portal acaba de nacer, pero ya es posible encontrar en el mismo, valiosos documentos y archivos audiovisuales. Gracias al recién finalizado “Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales”, los interesados pueden descargar las presentaciones en Power Point de la Red del Universo Audiovisual del Niño Latinoamericano, o el Proyecto de la Educación Audiovisual para la Primera Infancia (Celep), así como materiales de Cinesoft.

En el caso del evento de crítica que comenzará la próxima semana, dentro del Portal hay un espacio dedicado a las descargas donde ya puede encontrarse un módulo de artículos y libros que aluden a este evento desde diversas perspectivas (historicistas, culturológicas, etc). Esos archivos pueden ser descargados directamente a los dispositivos inteligentes que posean los usuarios, o consultados en las máquinas que dentro del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo estarán conectadas a la red.

Destacan, por mencionar algunos de los archivos, el artículo de Armando Pérez Padrón sobre la Historia de los Talleres Nacionales de la Crítica Cinematográfica, así como la tesis universitaria de Maylin Pérez sobre este evento. Asimismo, habría que mencionar el panorama ofrecido por Mario Naito sobre lo sucedido con la crítica de cine en Cuba desde el año 1993 hasta la actualidad. Esa visión es enriquecida con una selección de artículos que en su momento se publicaron en el blog Cine cubano, la pupila insomne, donde especialistas como Dean Luis Reyes, Joel del Río, Gustavo Arcos, Antonio Enrique González Rojas, entre otros, polemizan sobre la nueva y la vieja crítica de cine practicada en la isla.

La existencia del Portal El Callejón de los Milagros habría que verlo como parte de un proceso mucho más complejo dirigido a estimular el uso creativo de la tecnología, y el fomento de lo mejor de la cultura audiovisual.

Juan Antonio García Borrero

¿PARA QUÉ SIRVE UN TALLER DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA?

Ahora que llega de nuevo el Taller Nacional de la Crítica, me he releído este post que en algún momento escribí para el blog de Joaquín Estrada Montalván… Allí está mi explicación muy personal de por qué un espacio como este es importante…

¿PARA QUÉ SIRVE UN TALLER DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA?

Siempre asocio el origen de los Talleres de la Crítica Cinematográfica que se celebran anualmente en Camagüey, con una interrogante que todavía no he conseguido responderme de una manera satisfactoria, y que fue el detonante de todo: ¿cómo debe hacerse una crítica de cine?

Entonces era mucho más joven (más ingenuo), y no tenía conciencia de que, detrás de esa pregunta que aparentaba avidez de conocimiento, lo que se disimulaba era un afán de dominar los posibles secretos de un “oficio” (utilizo el término de Guillermo Cabrera Infante) practicado por determinados “elegidos”. Más que interesarme por la crítica en sí (que será útil en la misma medida que nos haga más cómplices de las preguntas que hace, no de las respuestas y soluciones que vende), me sentía atraído por las mañas de aquellos que ya habían alcanzado cierta consagración (¿o mejor decir “reputación”?).

Aquella primera cita (celebrada en marzo de 1993, en medio de eso que se conoce con el eufemismo de “Período especial”), puso en evidencia que la crítica de cine en Cuba estaba muy lejos de gozar de buena salud. Todavía no existía la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, y los críticos no tenían una plataforma para plantear sus propios problemas. En ese primer encuentro se dijeron cosas duras, y lo que había nacido para celebrarse solo una vez, fomentó el consenso de que era imperioso mantener ese debate sistemático.

Dieciséis años después de aquel Primer Taller de la Crítica Cinematográfica, me repito una y otra vez que fue una verdadera suerte que estuviese al frente del Centro Provincial del Cine Armando Pérez Padrón, y que Luciano Castillo aun trabajase en el Departamento de Promoción. Si ellos no hubiesen coincidido en tiempo y espacio, la posibilidad de organizar el evento nunca habría pasado de los límites de una propuesta. El horno no estaba para galleticas: a la gente solo parecía importarle cómo sobrevivir en medio de aquella pesadilla cotidiana, y los dirigentes de entonces estaban al tanto de ello. ¿Cómo pudo justificarse entonces el nacimiento de un evento que no hablaba de comida, sino de otro tipo de alimento, en este caso, intelectual?

No debo ser yo el que evalúe el posible impacto de esos Talleres en el desarrollo de la crítica nacional post-1993. Sonaría demasiado pretencioso. En todo caso hablaría de lo que esos encuentros han significado para mí. Ante todo, con esos Talleres he aprendido que una cosa es la crítica de cine entendida como “oficio” (es decir, como un conjunto de habilidades retóricas que nos recuerda más a la artesanía intelectual que a la aventura del espíritu), y otra la crítica percibida como “búsqueda entre dos de un punto de vista superior”.

No digo que ahora mismo todo esté bien, pues ningún evento cambia la suerte de una práctica colectiva que se nutre de aquello que ha heredado de tiempos ancestrales. En el caso de la crítica de cine en Cuba, ésta todavía sigue demasiada apegada a los dispositivos literarios. Todavía es una coartada que insiste en seducirnos con las habilidades comunicativas de alguien que escribe más o menos bien, o sabe hablar en público. Todavía es un artificio que nos inclina a distinguir a los espectadores ilustrados de aquellos que ya han sido contaminados por el mal gusto de la cultura de masas. Todavía es un gesto que parece exclusivo de un gremio o una tribu. Todavía es algo que con demasiada frecuencia se aleja de la vida para figurar en recintos desmedidamente académicos. Pero todavía no es lo que, a mi juicio, debería ser: un soporte para interactuar con aquellos que, quizás sin palabras técnicas, nos pueden ayudar a entender por qué las películas funcionan de diversas maneras, según las circunstancias.

Dicho de otro modo: con el tiempo he descubierto que lo importante no es preguntarnos cómo se hace una crítica de cine, sino para qué se hace esa crítica. En este sentido, los Talleres de Camagüey me han ayudado a tomar más en cuenta a ese espectador que no se ha detenido en el tiempo, que vive de acuerdo a los cambios que de modo incesante nos propone el audiovisual contemporáneo. Supongo que a muchos colegas les suceda lo mismo, pero desde luego, no me gustaría en modo alguno, hablar por ellos.

Juan Antonio García Borrero

ESPERANDO EL TALLER DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA

El próximo martes comienza el XXIII Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, y quiero agradecer públicamente a Armando Pérez Padrón y Luis Álvarez Álvarez, sus principales organizadores, la deferencia que han tenido con el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, al concebir el inicio de las sesiones teóricas con una intervención donde expliquemos las características y objetivos del Proyecto.

Este año el Taller tiene dos grandes ejes temáticos: tendencias del cine contemporáneo y resultados de la encuesta de la BBC sobre los mejores filmes del nuevo milenio. Asimismo se le rendirá homenaje a Juan Padrón, el creador de ese gran personaje que es Elpidio Valdés.

Comparto con los amigos del blog la nota de prensa que se ha circulado.

JAGB

XXIII TALLER NACIONAL DE CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA.

Coauspiciado por la Cátedra de Estudios Audiovisuales “Tomás Gutiérrez Alea”, de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Camagüey y el Centro Provincial de Cine.

Fecha: Programa teórico del 9 al 12 de mayo de 2017.

Muestra cinematográfica del 9 al 31 de mayo de 2017.

TEMA CENTRAL DEL TALLER:

TENDENCIAS DEL CINE CONTEMPORÁNEO Y RESULTADOS DE LA ENCUESTA DE LA BBC SOBRE LOS MEJORES FILMES DEL NUEVO MILENIO.

PROGRAMA DE ACTIVIDADES

9 DE MAYO.

5.00 pm: Recibimiento a los delegados al Taller.

Multicine Casablanca

8.30 pm.

APERTURA DEL TALLER:

Ø Palabras de bienvenida: Seidel Toledo Pimentel.

Ø Pincelada artística con la compañía Endedans.

Ø Estreno del film: Locas de alegría (La pazza gioia), Italia-Francia, 2016, 111’. Dir. Paolo Virzì. Presentador: Luciano Castillo.

10 DE MAYO

Complejo Audiovisual Nuevo Mundo

· 9.00AM. Inauguración de la exposición SOS a la vida, del artista Raidel Griñán Legra. Curador: Rodrix Dixon

· 9.15AM. Intervención de Juan Antonio García Borrero sobre cine y nuevas posibilidades tecnológicas en el Paseo Temático del Cine en Camagüey.

· 10.15AM. Homenaje a Abbas Kiarostami.

· Conferencia sobre Abbas Kiarostami: Luciano Castillo.

· Panel: La nueva ola iraní. Participan: Frank Padrón Nodarse Antonio Enrique González Rojas, José Miguel Visoso y Luis Álvarez Álvarez. Moderador: Mario Naito López. Lee el resto de esta entrada

EL PERDÓN EN EL AUDIOVISUAL CUBANO

El cine debería ayudarnos a entender que no hay utilidad en el perdón si antes no entendemos que la vida todo el tiempo nos exige actuar, y en esa demanda de acción nadie se librará del error. Castiguemos lo que de verdad sabemos es imperdonable, pero aprendamos de una vez y para siempre que, vivamos en la cima o en el sótano, todos necesitamos que alguna que otra vez nos perdonen. (Tomado de Cuba Posible y reproducido en Rebelión)

EL PERDÓN EN EL AUDIOVISUAL CUBANO

Sería interesante estudiar de qué manera se ha representado el acto de perdonar dentro del audiovisual cubano. El perdón se asocia al universo religioso, tal vez por aquello que Alexander Pope anotaba: “errar es humano, perdonar es divino”. Pero la religión no es el único vehículo capaz de llevar a los ofendidos un mensaje de reconciliación, porque en realidad, el perdón tiene un alto componente cultural.

Perdonar o no, tiene que ver con nuestras prácticas más humanas, asociadas a los incontrolables afectos. En los inicios de la historia de los hombres y mujeres, la falta de piedad o de empatía con aquellos que no cumplían con las expectativas de quienes triunfaban y mandaban, llegó a convertirse en todo un canto de alabanzas. Pero con el cristianismo el perdón adquiere una nueva connotación, de la cual quedará impregnada buena parte de nuestra cultura occidental.

El cine heredó en sus representaciones los dilemas éticos asociados al perdón. Era lógico. En el momento en que comienza a consolidarse el nuevo lenguaje artístico, ya los “maestros de la sospecha” (Marx, Nietzsche, Freud) habían conseguido sembrar alrededor de la conciencia (otrora reino de la claridad cartesiana), todo ese conjunto de dudas en torno a la supuesta capacidad de lo racional para resolver problemas. Gracias a ellos, uno sabe que detrás del perdón, o mejor dicho, detrás del acto de perdonar, pueden esconderse las más oscuras motivaciones: el perdón, por sí solo, no significa nada. En todo caso tendríamos que tener en cuenta la utilidad que tendría ese perdón, para qué sirve.

Si Pope asociaba el acto de perdonar a lo divino, otros, como Séneca (aunque hablaba más de la clemencia que del perdón), lo vincularon con la sabiduría. “El sabio”, decía Séneca, “remitirá gran número de castigos; conservará considerable número de hombres de mente enferma, pero que pueden sanar. Imitará al diestro agricultor, que no cultiva solamente los árboles rectos y elevados, sino que aplica puntales para enderezar aquellos que una causa cualquiera ha torcido. Poda los unos para que las ramas no detengan su crecimiento; abona a los débiles que languidecen en suelo empobrecido, y a aquellos que están cubiertos por extraña sombra, les abre el cielo. Siguiendo estos ejemplos, el sabio perfecto examinará de qué manera debe tratarse cada espíritu para atraer al bien a los que se han pervertido".

Cuando en 1959 triunfa la Revolución encabezada por Fidel, la idea de formar un Hombre Nuevo se convirtió en una suerte de meta colectiva dentro de la isla. La Revolución se hizo en nombre de los muchos ofendidos que vivían excluidos de las ventajas del pacto social. Negar esa evidencia sería dejar sin explicación el tremendo apoyo popular que posibilitó que los cambios más radicales fueran posibles. Y como toda revolución hecha por hombres y mujeres, no por dioses, propició errores, injusticias, nuevas ofensas que aún no se han dirimido.

Si se revisa parte de la filmografía producida por el ICAIC hacia finales de la década del sesenta, podría advertirse cómo una cineasta como Sara Gómez, sobre todo en los documentales Una isla para Miguel (1968)y La otra isla (1968), ya proponía una visión muy cercana al espíritu que Séneca aconsejaba antes, mientras que entre las respuestas que le hizo llegar al cuestionario de Margarite Duras destacaba lo siguiente: “Yo lo que sí puedo asegurarle es que este no es un país de conformistas: confío más que nada en alguno de esos jóvenes “conflictivos” que hay en cada aula, en cada granja, en cada fábrica, ese que hace la pregunta que nadie se había hecho, exige una respuesta y pone a pensar a los demás.

A decir verdad, ese tipo de mirada nunca alcanzó a naturalizarse entre nosotros. De allí la excepcionalidad todavía poco reconocida de una cineasta que apeló al cine como herramienta capaz de ayudarnos a comprender mejor la complejidad del ser humano. Desde la cultura, en este caso, desde el cine, se intentaba develar los matices que la política a secas no puede ver o entender.

El llamado “quinquenio gris” tuvo su base más sólida en esa manera tan sectaria de entender la vida. Precisamente los individuos conflictivos, los que hacían de las preguntas incómodas la manera más eficaz de medir el progreso de lo que nació como compensación para los humillados (la Revolución), terminaron castigados, o en el mejor de los casos, otra vez excluidos.

Varias de las películas más recientes del audiovisual cubano intentan entender ese proceso experimentado en la nación. Probablemente sean los hijos de aquellos jóvenes conflictivos a los que Sara Gómez retrató y dio voz en sus documentales. Hoy traen sus propias preguntas, y se rebelan ante el interés que algunos de sus mayores muestran por contar de modo selectivo lo que pasó.

Borges, en aquel hermoso poema titulado “Fragmentos de un evangelio apócrifo” apunta: “Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón”. No deberíamos permitir que la belleza literaria de la imagen nos intimide al extremo de terminar confundiendo el perdón con el olvido.

Cuando perdonamos o nos perdonan, lo que importa es la conciencia que se ha adquirido de que error y perdón, si de verdad se establece una relación creativa, siempre dará lugar a un individuo que termina haciendo de la memoria la principal herramienta para no incurrir de nuevo en la ofensa.

A mí en lo personal no me interesaría un cine donde el lamento interminable por lo que pasó concluya paralizando cualquier posibilidad de crecer. Alguien que llora solo en un rincón, sufre por su suerte porque “los otros”, aún sin estar presentes, permanecen en su mente como adversarios o como héroes. Pero tarde o temprano tendrá que regresar a la sociedad, tendrá que actuar.

El cine debería ayudarnos a entender que no hay utilidad en el perdón si antes no entendemos que la vida todo el tiempo nos exige actuar, y en esa demanda de acción nadie se librará del error. Castiguemos lo que de verdad sabemos es imperdonable, pero aprendamos de una vez y para siempre que, vivamos en la cima o en el sótano, todos necesitamos que alguna que otra vez nos perdonen.

Juan Antonio García Borrero

UN PASEO POR LAS REDES

Pensando en los futuros historiadores, comparto algunos fotogramas de Los buenos modales (2017), primer corto grabado en El Callejón de los Milagros por un pequeño grupo de estudiantes de aproximadamente 12 años, con la asesoría del Proyecto Picacho (Sierra Maestra) y Rodando fantasías (Villa Clara).

El mismo estará disponible en el canal de Youtube que ya tiene el Paseo Temático del Cine de Camagüey, así como en el portal El Callejón de los Milagros. En ambos casos, la idea es subir videos que ayuden a promover las actividades que hagamos en este espacio comunitario.

Asimismo compartimos con los amigos algunos de los textos que se escribieron en las redes sociales a propósito del “Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales”.

Ojalá sea esta la semilla que pronto nos permitirá hablar de proyectos más ambiciosos.

JAGB

Segunda parte promete ser mejor (Periódico Adelante)

Por Yanesty León González/Adelante (20 Abril 2017)

CAMAGÜEY.- El Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales ofrecerá del 26 al 28 de abril en esta ciudad, acciones prácticas para realizarse con naturaleza interactiva.

Los ejes temáticos son “Infancia, cultura audiovisual y tecnologías digitales” y “Cultura audiovisual e Informatización del trabajo cultural en La Calle de los Cines”.

Como parte de la apertura, el miércoles a las 9:00 a.m., en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, quedará inaugurada una exposición del fotógrafo José Gabriel Martínez Figueredo que ofrece una perspectiva de conjunto del Paseo Temático del Cine.

Cada imagen tendrá asociado un Código QR para a través de teléfono, Tablet, laptop y otros dispositivos electrónicos de los llamados “inteligentes”, acceder a una página del Portal El Callejón de los Milagros con información de todo tipo, archivos de imagen y/o sonido, relacionados con la foto original. Lee el resto de esta entrada