ODET NOA SOBRE EL AUDIOVISUAL PARA LA PRIMERA INFANCIA

En el “Segundo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías digitales”, que dedicamos a la infancia y su vínculo con estos elementos, tuvimos la suerte de contar con la presencia de Odet Noa, líder de un proyecto que trabaja con audiovisuales dirigidos a la primera infancia (es decir, a niños y niñas que aún no han llegado a la edad escolar).

Cada vez que leo lo que Odet escribe en la página que tiene el proyecto en Facebook, se me hace todavía más evidente la necesidad de tomar en cuenta esta edad si queremos que mañana la enseñanza audiovisual tenga un impacto real en la Política Pública de este país.

Por eso agradezco tanto la posibilidad de compartir estas reflexiones de Odet. Entre las prioridades que tiene el Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual está poner al alcance de la familia un grupo de materiales y documentos que pueden ser útil para desarrollar estrategias de formación.

Por lo pronto, comparto esta reflexión de Odet Noa, y a los camagüeyanos les recuerdo que pueden descargar varios materiales accediendo al Portal El Callejón de los Milagros.

JAGB

ELEPHANT FEVER. REFLEXIONES SOBRE SU VALOR EDUCATIVO.

Por: Odet Noa Cománs

Publicado: https://www.facebook.com/proyectocelep/

Elefant fever es sin dudas un audiovisual pensado para niños de la primera infancia. Lo primero que lo revela es la imagen, sencilla, solo con los elementos precisos para captar la atención de un niño pequeño desde el primer momento. Ya no se necesitan de los conocidos colores primarios para llamar la atención en estas edades, lo que destacan son diferentes tonos de verde y azul, además del carmelita. No me atrevo a hablar mucho en términos técnicos porque no soy realizadora, eso se lo dejo a nuestros colegas realizadores y fotógrafos a los que hemos compartido el audiovisual. Me referiré más de las características de la historia y el valor educativo para los niños.

Quiero destacar la calidad del audiovisual, que desde su concepción encaja con las características de la edad. Tiempo de duración perfecto (4 minutos aproximadamente). Esto se suma a la excelente utilización de sonidos y música que acompañan la historia, sin diálogos, ni texto, se puede decir que son los sonidos los que refuerzan los comportamientos y los sentimientos de los protagonistas. Al analizar el diálogo del caracol al que no se le entiende la jerigonza que habla, pero que si permite a un niño percibir de inmediato las emociones que trasmite, en este caso negativas, porque lo han molestado y por tanto el caracol se ha puesto bravo. Los elementos antes mencionados, características de la imagen y del sonido empleados en el audiovisual influyen en el desarrollo de los niños. ¿De qué manera?

ü Captan la atención y la memoria del niño, por tanto hace que fijen aquello que pasa en la historia en ese momento y esto a su vez repercute en sus posteriores comportamientos puesto que de identificarse el niño con algún personaje probablemente imite sus comportamientos y con ello sus emociones, sentimientos y la manera de expresarlos a los demás.

Así un elefante que estornuda, un perro solidario y un caracol encerrado y protestón son los protagonistas de este audiovisual. El uso de elementos inverosímil que sorprende y contribuye al desarrollo de la imaginación de los pequeños es también de destacar en esta historia, la búsqueda de alternativas por desaparecer el estornudo es en ocasiones simpática y casi absurda, pero que funciona extraordinariamente bien para divertir si tenemos en cuenta la imaginación en estas edades.

Me atrevo a asegurar que a la mayoría de los niños y niñas de la primera infancia les gustará, pedirán verlo nuevamente, entristecerán con el elefante sin saber, al igual que él, lo que le sucede. Y sentirán satisfacción cuando en el final vean que el caracol los ayuda y los tres terminan siendo amigos.

El valor fundamental está justo en los mensajes que transmite la historia, el final es una enseñanza rotunda: todos podemos buscar alternativas a los problemas y darle soluciones con adecuada comunicación y afectividad. Necesitamos ayudar a los otros, fijarnos en lo que pasa a nuestro alrededor. Ser solidarios y no egoístas. El caracol sabía la respuesta desde el inicio pero por no fijarse en los que estaban a su alrededor no hizo que el elefante se sintiera mejor antes, así hubiese obtenido un beneficio también para él: dormir más y mejor después de haber ayudado.

Lo otro que nos puede enseñar es que es necesario buscar la causa del problema. El perro intentó ayudar al elefante pero pensó que con tapar la trompa era suficiente, por tanto no basta tapar el sol con un dedo se trata de buscar lo que provoca el daño, en este caso lo que provocaba el estornudo era la fiebre y el catarro.

Una tercera enseñanza que encuentro es que debemos saber pedir ayuda a los demás, en ocasiones los otros están encerrados en sus propios asuntos y debemos hacerles ver que si entre todos nos ayudamos la vida es más armoniosa. El caracol estaba encerrado y queriendo dormir pero si el elefante y el perro hubiesen pedido su opinión desde el principio con amabilidad y respecto probablemente hubieran resuelto más rápido su problema.

Sin embargo debo señalar que estas enseñanzas encontradas por mí y otras muchas que podrían encontrar otros adultos, no son necesariamente las que se llevarán los niños. Lo que quiero decir es que si compartimos la historia con ellos, si la vemos, si no nos detenemos a pensar en lo positivo que tiene para la educación de un niño, si lo acompañamos y luego destacamos aquello que vimos que le llamó la atención, buscamos respuestas entre todos y le transmitimos estas enseñanzas, el audiovisual será más provechoso.

Necesitamos que los miembros de la familia, se detengan a disfrutar la belleza del audiovisual, a interpretarlo, a transmitir sus enseñanzas a los más pequeños. Las maneras son muchas y las decidirá cada cual.

LA INFORMATIZACIÓN EXPLICADA A LOS NIÑOS

Acá les comparto esta nueva contribución para Cuba posible. Ojalá despertara el ánimo de discutir, rebatir, matizar, lo que allí se plantea, que al final es lo que más importa.

LA INFORMATIZACIÓN EXPLICADA A LOS NIÑOS

En Cuba, el proceso de Informatización de la sociedad desde hace mucho tiempo es algo prioritario. Y en la actualidad, no solo ha sido contemplado como uno de los elementos claves de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución a través del Lineamiento 131, sino que se promueve todo un programa integral de desarrollo, donde importa la infraestructura tecnológica, pero también la formación eficiente de una comunidad de usuarios que hagan un uso creativo de lo informatizado.

Si en cuanto a lo primero se ha adelantado bastante (no todo lo que quisiéramos, pero sí que hay avances), en lo segundo el camino apenas se ha empezado a recorrer, pues en el seno de la ciudadanía no existe aún un concepto claro de lo que significa la informatización. Por lo general, las personas la asocian a problemas que competen solo a los informáticos o trabajadores vinculados al sector, y, por otro lado, la vinculan únicamente al uso de Internet, cuando en realidad estaríamos hablando de procesos más complejos donde no es la conectividad por sí sola a la gran red de redes lo que más importa, sino el uso innovador de la cultura de redes, ya sea vía Internet o Intranet. Por tanto, tan importante como establecer estrategias que nos lleven a informatizar de un modo eficaz el país, lo es socializar la información que pondría a los ciudadanos en contacto no solo con las tecnologías, sino con sus potencialidades.

En este sentido, diríamos que estamos en la necesidad de impulsar lo que en otros lares ya se nombra alfabetización informacional, y que se distingue de la alfabetización tecnológica (dominio de los dispositivos), alfabetización digital (comprensión de los entornos hipertextuales), alfabetización audiovisual (conocimiento del sentido último de lo que proponen las imágenes y sonidos), en que abraza a todas las modalidades de alfabetización antes citadas.

Con la alfabetización informacional se pretende que, a diferencia de los antiguos usuarios que iban a las bibliotecas, y asumían de modo pasivo las reglas impuestas por la institución en cuanto al uso de catálogos, libros, o materiales de estudios, sea el individuo el que construya sus propios caminos en el afán de obtener y compartir conocimientos. Pero esto solo se consigue si logramos poner ante los ojos del ciudadano común las ventajas que propicia para su autonomía el aprendizaje de estas nuevas maneras de gestionar los saberes.

Lamentablemente, esto nunca sucede por decreto. Como apuntaba nuestro Enrique José Varona: “Es muy fácil poner en el papel programas de enseñanza; lo difícil es ponerlos en el cerebro”. Conozco escritores encumbrados para los cuales la computadora no es otra cosa que una versión sofisticada de la antigua máquina de escribir. Tal vez ese sea el mejor ejemplo que tenemos a mano para percatarnos de lo ineficiente que viene resultando nuestro sistema de socialización de las informaciones. Lee el resto de esta entrada

EL ROBO (1965), de Jorge Fraga

Ficha técnica:

ROBO, EL (1965)/ 35 mm/ B y N/ 99’/ Director: Jorge Fraga/ Argumento basado en la obra teatral El robo del cochino, de Abelardo Estorino/ Guión: Jorge Fraga, Abelardo Estorino/ Fotografía: José Tabío/ Edición: Carlos Menéndez/ Sonido: Eugenio Vesa, Ricardo Istueta, Carlos Fernández/ Actúan: Consuelo Vidal, José Manuel Castiñeiras, Magali Boix, Carlos Bermúdez, Isaura Mendoza, José Antonio Rodríguez, Miguel Benavides, José Gallardo, Alejandrina Acosta, Jorge Álamo, Eduardo Alonso, Rogelio Leyva, Guillermo Sánchez, Alberto Ramírez.

Sinopsis:

En una familia pequeño-burguesa de provincia, durante los días de la dictadura de Fulgencio Batista, la supuesta toma de conciencia del hijo, que sostiene relaciones amorosas con una combatiente clandestina, lo hace enfrentarse al padre, hombre temeroso de perder su posición económica y social. La asistente de dirección fue Sara Gómez.

Su director Jorge Fraga sobre el filme

Cuando se hace un trabajo de colaboración tan estrecha es difícil separar los errores que uno ha cometido durante el guión de los errores que uno comete haciendo la película. En la práctica el guión no es más que un plan, la primera etapa de la realización. Puedo ahora señalar como defecto la insuficiencia de riqueza sicológica en algunos personajes. Por ejemplo, el de Consuelito Vidal, que no aparece en la obra de teatro, donde simplemente se le menciona. Su elaboración es posterior. (…) En la película hay dos aspectos; uno irónico-crítico que tú llamas cáustico, y otro la utilización de elementos llamados melodramáticos, que yo prefiero calificarlo de falso patetismo. Estos dos aspectos están contrastados en la película, de tal manera que la intención irónica está dirigida específicamente contra este falso patetismo de la sensibilidad pequeño-burguesa. (…) El robo es una crítica al falso patetismo de cierto tipo de relaciones familiares de nuestra pequeña burguesía. Esta forma de sensibilidad también puede ser “melodrama”. Claro que intenté utilizar estos elementos como un medio, no como un fin, sin olvidar que estaba corriendo un gran riesgo. Desde el principio lo sabía. A veces los elementos que uno quiere utilizar lo utilizan a uno. (…) Con la escena de la pelea familiar pretendía llevar al público emociones contradictorias a fin de provocar algo así como una catarsis, es decir, una liberación de los elementos más superficiales y externos, convencionales de su propia sensibilidad. Lo que hace que la madre de cierto modo sea un “despojo”, digamos pequeñoburgués, “culto”. La criada hace otro tanto en términos populares, “vulgares”. Se contrastan dos sensibilidades que tienen un fondo común pero que se oponen de tal modo que el espectador se ve obligado a reaccionar. Cuando el público ríe de la criada está reaccionando contra sí mismo, contra una emoción con la cual previamente se había identificado. Es la técnica del choque de las emociones, cuya historia en el cine es muy larga. (…) El filme tiene muchos errores e imperfecciones, pero en conjunto no es un fracaso. Con relación a En días como estos significa en ciertos aspectos un paso de avance. (…) Ando buscando un cine que puede definirse en tres palabras: nacional, popular y socialista.”

DÍAS DE DICIEMBRE (2016), de Carla Valdés León

El crítico Pedro R. Noa ha dejado un comentario en el blog, que creo que vale la pena resaltar en la zona principal del sitio, pues, hasta donde conozco, es lo único que se ha escrito sobre el documental Días de diciembre, que acaba de ganar el premio principal en el recién finalizado Festival Imago, y fue exhibido en el pasado Festival de La Habana.

Sobre Días de diciembre, de Carla Valdés León

Por Pedro R. Noa Romero

Esto lo publiqué en mi página en FB cuando Días de diciembre se iba a exhibir en el Festival de La Habana:

Días de diciembre: Ellas buscan otra memoria sobre la guerra en Angola
La introducción de Días de diciembre, documental de Carla Valdés León (Estado Civil: Unidas), parece seguir la línea oficial de otros tantos que se han acercado a la gesta de Angola. Sin embargo, inmediatamente de reproducir la ceremonia oficial en el Cacahual de la Operación Tributo, mediante un material audiovisual de archivo, la imágenes pasan a narrarnos la preparación de una ceremonia similar, alejada de aquella en el tiempo, esta vez en el Cementerio de Colón, y allí, mientras unos ancianos se acomodan en unas sillas al sol y la orquesta de ceremonias de las FAR, ensaya y afina, entra en over una voz joven, femenina, con este texto:

Mi abuela guarda una foto de cuando fue a Angola en 1984. Ella está al centro, vestida de verde con un ramo de flores blancas en la mano. Al preguntarle, me cuenta que antes de salir una amiga le había pedido que al llegar a Angola le pusiera flores en la tumba de su hijo en el cementerio de Luanda. Yo tengo esos recuerdos en mi memoria como escenas de una película; pero esos recuerdos no son míos”.

A partir de aquí comienza un viaje por la memoria y la geografía de toda Cuba, guiada por la voz joven de esta narradora- entrevistadora, la propia directora, que reconstruye la historia desde esos recuerdos otros de los protagonistas de aquella conflagración, pero no desde los oficiales, sino de los soldados, los hombres que fueron allí y conocieron la guerra. ¿Quiénes son ahora y cómo recuerdan aquellos días?

Elemento destacable en la concepción del discurso de Días de diciembre es su equipo de realización conformado en su mayoría por muchachas, todas compañeras de Carla en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación audiovisual (FAMCA). Ellas: Claudia Ruiz, Daniela Muñoz, Natalis Herrera, aportan mucho al diseño visual, sonoro y, por supuesto, a la producción.

No se pierdan el final de esta obra. Pocos documentales cubanos han logrado un desenlace tan poético y desgarrador a la vez, mediante la conjunción entre fotografía, diseño sonoro y la última intervención de su directora narradora.

Días de diciembre se va a exhibir en el 38 Festival de cine dentro de la sección Latinoamérica en perspectiva, como parte de la selección hecha dentro del apartado Memoria… Pobre destino para tan buen documental.

FICHA TÉCNICA:

Días de diciembre/ 2016/ Cuba/ Documental/ 45’/ Color/ D y G: Carla Valdés León/ F: Claudia Ruiz/ E: Frank L. Velázquez/ M: Wilma Alba/ Sonido: Natalis Herrera/ Productor: Daniela Muñoz Barroso/ Compañía productora: Estudio ST.

Sinopsis:

La Operación Tributo tuvo lugar en Cuba el 7 de diciembre de 1989. En ella se veló y dio sepultura a los 2289 cubanos caídos en el cumplimiento de su misión internacionalista en África. Oscar, Juana y sus hijas estaban allí, así como también Delfín y sus padres. Ahora, vuelven a estar presentes aquí, en los recuerdos…

Premios del 17 Festival IMAGO

Gran Premio: Días de diciembre. Documental dirigido por Carla Valdés.

Ficción: Patria blanca. Dirigido por Leandro de la Rosa.

Documental: Días de diciembre dirigido por Carla Valdés.

Animación: Ahmed Bueno por Jameson magic

Mejor dirección: Leandro de la Rosa por Patria blanca

Mejor producción: Lila Falcón por Patria blanca

Mejor fotografía: Jessica Franca por Oculta

Mejor sonido: Bryan González por Las cigarras deben cantar

Mejor edición: Frank Luis Velázquez por Días de diciembre

Guion inédito: Fernando Fraguela por 17 minutos.

YUNAISY (2013), de Juan Pablo Daranas Molina

Ignoro si Juan Pablo Daranas Molina tenía en mente al Gutiérrez Alea de Hasta cierto punto (1983), cuando filmaba su intenso corto Yunaisy (2013). Puede ser, pues no existen muchos filmes cubanos que aborden ya no el asunto de la censura en su forma más explícita, sino el de la autocensura (que, a mi juicio, hace más daño), y como recordarán los espectadores, en aquella cinta un guionista debía enfrentar las objeciones de un director que no se sentía a gusto con el nuevo rumbo de las investigaciones hechas por el escritor.

El cortometraje comienza con la cámara internándose a través de un estrecho pasillo, en cuyas paredes pueden verse enmarcadas las fotos de los que han sido hasta el momento nuestros principales cineastas: Titón, Santiago Álvarez, Nicolás Guillén Landrián, Sara Gómez, por citar algunos…

Hay aquí un homenaje que no sorprende. También los nuevos cineastas cubanos están sometidos a esa ley psicológica casi natural donde los que ya no están, a pesar de su ausencia física, siguen diseñando nuestros horizontes de expectativas cotidianas. Un poeta cubano como Luis Marimón tenía una percepción desgarradora del asunto: “Tengo en mi vida dos desgracias: haber nacido y haber vivido tanto como para enterrar mis muertos y soñar sobre ellos”.

Pero no es una cuestión de poesía y sentimiento, sino de imperativo que germina en lo más profundo de nuestro subconsciente, y se convierte en norma invisible. “La Humanidad está compuesta por muchos más muertos que vivos”, apuntaba Comte, para añadir sin sentimentalismo alguno: “Los muertos gobiernan a los vivos”, criterio compartido por Ortega y Gasset en “Meditaciones del Quijote”: “Los que antes pasaron siguen gobernándonos y forman una oligarquía de la muerte que nos oprime”.

Para un pensador tan hereje y todavía tan vigente en sus disecciones como Carlos Marx, “la tradición de todas las generaciones muertas oprime, con peso muy pesado, el cerebro de los vivos”. Marx supo ver la falta de independencia real que hay en los individuos cuando intentan cambiar de modo consciente las reglas heredadas. Incluso en esos momentos de crisis revolucionarias, nos dice, es cuando más ayuda le piden a los hombres ilustres del pasado. Lee el resto de esta entrada

EL INTELECTUAL, EL BURÓCRATA, Y EL SERVIDOR PÚBLICO

Mientras leía el excelente artículo de Juan Nicolás Padrón sobre burócratas y servidores públicos, pensaba en el papel que debía jugar el intelectual en este escenario. Intelectual es un concepto que también debería ser mejor definido, porque al aislarlo a partir de los roles que ha jugado tradicionalmente, se perderían de vista los cambios sustanciales que está viviendo la humanidad en los modos de organizar la existencia.

Hoy pareciera que la palabra intelectual apenas sirve para nombrar e identificar a un grupo de personas que se dedican a teorizar, o, como diría Martí, tallar en las nubes, lo que convierte a esos individuos en paradigmas perfectos del trasnochado pensamiento utópico. Que la voz del intelectual ha perdido influencia dentro de ese conjunto de discusiones públicas que conforman a cualquier nación, es fácil de apreciar: los goles menos brillantes de Cristiano o Messi tienen más eco que el más trascendental de los debates intelectuales que aborden la vida ciudadana. No es una queja, sino un diagnóstico.

Coincido con Padrón cuando apunta,

No hay por qué satanizar a todos los funcionarios ni confundirlos a todos con burócratas ―recuerdo que una vez, con su habitual genialidad, Leo Brouwer admitió la existencia del funcionario sensible, “escalón superior de la burocracia”―, pero hay que identificar a los “servidores públicos” que elogiaba Mill, de los que analizó Weber para cumplir un encargo capitalista y que han perfeccionado sus mecanismos de enmascaramiento”.

Para mí un buen servidor público es aquel que propicia la creatividad en función del bienestar de la comunidad a la que él mismo pertenece. Es, en todo caso, un gran facilitador. Un burócrata, en cambio, no piensa en la comunidad ni facilita experimentos: piensa en cuidar su puesto. De allí su escasa y casi nula vocación a correr riesgos y experimentar. El reglamento establecido y el cumplimiento escrupuloso de las leyes heredadas es lo único que interesa. Cuando alguien invita a repensar públicamente las esencias de lo que podría ser su gestión, se lo toma como una crítica personal que pone en peligro su autoridad, no que busca enriquecer con nuevas miradas lo que en definitiva la realidad, en su constante dinámica, nos va exigiendo que modifiquemos.

El burócrata a secas es un experto en interpretar los puntos de vistas diferentes como algo definitivamente antagónico. Pero esa interpretación agónica no está orientada en el sentido que le daría Chantal Mouffe, por ejemplo. No hay aquí una conciencia de que los conflictos son, a la larga, el motor del desarrollo social, sino que asumen los mismos como gérmenes patógenos que dañan un tejido social que ya imaginaron todo el tiempo armónico, gracias a las miradas superficiales que obtienen de la sociedad desde su cómodo puesto. Siempre que me encuentro con este tipo de individuo que se da el lujo de prescindir del debate porque cree que su punto de vista es el único que vale, pienso en Quills, ese filme de Philip Kaufman que pone en boca de Sade el siguiente bocadillo: “¿Tan frágiles son vuestros credos que no resisten la oposición?”.

Lo otro es el manejo del Tiempo (con mayúsculas), que administrado por estos señores hubiese multiplicado las dudas de San Agustín cuando confesaba no saber qué era si le preguntaban por su concepto. El poder de los burócratas para decidir si se puede resolver “ahora”, “después” o “nunca” determinadas situaciones, convierte a los ciudadanos comunes en víctimas de una procrastinación colectiva que termina dañando a la comunidad. La coyuntura (inefable y por ello mismo siempre a la mano) se transforma en la gran coartada que legitima el interminable ralenti en que de pronto entra la posible solución de determinados problemas. La observación de Padrón en su artículo mejor no puede ser:

Resulta común escuchar que “estamos trabajando en esa dirección”. Es la respuesta de quien no desea profundizar en el problema planteado, y como el tiempo es un recurso que los burócratas saben manejar a la perfección para su beneficio, el gerundio puede prolongarse hasta el advenimiento de una nueva era geológica; oculta, además, la causa de la deficiencia, no precisa en magnitud medible el tiempo de ejecución de las tareas que la resolverían, ni los posibles obstáculos o las personas e instituciones implicadas”.

¿Qué hacer entonces en medio de un escenario donde la burocracia a secas parece multiplicarse por gemación? Por allá arriba mencioné que, más que quejarnos, deberíamos atender a los diagnósticos, y a la realidad en toda su complejidad. Eso significa que, incluso en escenarios como los descritos, siempre será posible encontrar servidores públicos sensibles, creativos.

Y es hacía allí donde el intelectual (él también es un servidor público, aunque no ocupe puestos en la Administración) debe dirigir todas sus energías, con el fin de establecer alianzas fecundas. Si nos quedáramos en el inventario de los males que propicia el ejercicio de una burocracia rutinaria y omnipresente, perderemos de vista las muchas posibilidades que siempre quedan abiertas. Porque además un buen servidor público es, en definitiva, también un intelectual.

Juan Antonio García Borrero

EL BURÓCRATA Y EL SERVIDOR PÚBLICO

Con este texto publicado en el sitio digital Cubarte, Juan Nicolás Padrón nos regala uno de los análisis más lúcidos del fenómeno de la burocracia cultural en Cuba. Su lectura y debate deberían ser obligatorios para todos aquellos a los que les interese defender el bien público, entendido como algo que va más allá de los individuos y los grupos, y nos afecta como comunidad en su sentido más complejo e integrador.

Hay aquí conceptos y matizaciones que uno no está acostumbrado a tomar en cuenta. Porque es real que muchas veces metemos en un mismo saco a todos los individuos y funciones, y eso, lejos de ayudarnos a entender el fenómeno, legitima un orden de cosas donde la impunidad del burócrata insensible termina anulando cualquier posibilidad de diálogo fecundante.

En Cuba no tenemos una conciencia ciudadana de lo que es realmente un servidor público. Muchas veces, y de modo inconsciente, fetichizamos el puesto, la jerarquía. No voy a generalizar. Existen realmente funcionarios que dejan a un lado la obsesión por cumplir lo que dice el reglamento (aunque ese reglamento probablemente solo funcione bien si regresáramos a la Edad Media) y se concentran en estimular la creatividad. Yo he tenido la suerte de conocer varios.

Pero lo importante de un análisis como el que propone Juan Nicolás Padrón es que debemos pasar de lo anecdótico al examen de lo sistémico. La realidad siempre será más compleja que lo que cualquier conjunto de mentes lúcidas pueda establecer. De allí que la necesidad del debate permanente sea tan urgente.

Juan Antonio García Borrero

EL BURÓCRATA Y EL SERVIDOR PÚBLICO

Por: Juan Nicolás Padrón (Tomado de Cubarte)

Después de la Revolución Industrial inglesa y en medio de la creación de la Compañía Británica de las Indias Orientales, se revalorizó el concepto de funcionario; John Stuart Mill, quien trabajó para la Compañía más de dos siglos después de fundada y era miembro del Parlamento, los nombró civil servant ―servidores públicos―, aunque fueran empleados por el gobierno o por privados. Esta buena voluntad de Mill le sirvió al economista y sociólogo alemán Max Weber para analizar las relaciones del capitalismo con sus funcionarios y su capacidad de readecuarlos para eternizar el sistema en los tiempos del imperialismo; Weber teorizó sobre los funcionarios y la necesidad de estos para cualquier Estado moderno.

Los funcionarios se convirtieron en imprescindibles en cualquier sitio del mundo, y lo demuestran sus características: en primer lugar, la permanencia en el cargo y su progreso dependen de la incondicionalidad al jefe; son vigilados mediante calificaciones, evaluaciones, chequeos y controles periódicos, y pueden ser castigados de diferentes maneras, desde las más sutiles hasta penosas sanciones, materializadas en una salida del entorno, el traslado a puestos de menor categoría, demociones o expulsiones deshonrosas; siempre deben sacrificar la opinión individual, y a veces, anular su personalidad; además, sus tareas o funciones no cambian con regularidad y generalmente permanecen constantes sus modos de operar y establecer relaciones, independientemente de quién es el jefe supremo; sus ocupaciones resultan necesarias pero exigen claridad, exactitud, velocidad, eficiencia, eficacia y regularidad; a cada uno se le otorga una cuota de autoridad para realizar su labor, y medios de coerción limitados para usarlos como parte de su jerarquía, con deberes y derechos para supervisar. Lee el resto de esta entrada

PRESENTACIÓN DE “ULTIMOS DÍAS EN LA HABANA”

VÍCTOR FOWLER SOBRE LA CULTURA DIGITAL EN CUBA

¡Cuánta falta nos hacen artículos como estos! Solo cuando consigamos involucrar a los intelectuales en el debate cada vez más imprescindible alrededor del uso creativo de las tecnologías, asociado a la informatización que vive el país, estaremos contribuyendo a colocar las humanidades digitales en el centro de nuestros quehaceres.

Cultura digital y literatura: informe de un sueño y proyecto

Víctor Fowler • Cuba (Tomado de La Jiribilla)

A finales del pasado mes de abril, como parte del programa de trabajo habitual en la Asociación de Escritores de la UNEAC, tuvo lugar una reunión con los presidentes provinciales de dicha Asociación; en esta oportunidad, además de intercambiar a propósito de problemas organizativos y de funcionamiento interno, el asunto que los convocó fue la intersección entre la literatura y la cultura digital. A lo largo del encuentro, que tuvo lugar en la sede de la UNEAC, fueron abordados temas como la promoción de literatura en la red, las características de una biblioteca digital, la edición electrónica y las humanidades digitales, entre otros. La reunión concluyó con un homenaje al ensayista, traductor y promotor cultural Desiderio Navarro; no solo por los 45 años del proyecto “Criterios”, que dirige desde su creación, sino por su liderazgo en el uso de las nuevas tecnologías para crear espacios de debate y socializar conocimiento.

Entre nosotros, exponer y dialogar acerca de los impactos y posibilidades que, para el escritor, derivan del acelerado desarrollo de las “nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones” es —ya desde la misma situación ambiental en la que se produce la invitación o pregunta implícita— una suerte de enigma multiplicado. ¿Cómo hablar de eso, mucho, enorme, que sabemos que existe, leemos en revistas, vemos en películas, escuchamos hablar, pero que no poseemos y que —si miramos lo que nos rodea con el tipo de calma que impone el realismo— aún demorará en ser parte “normal” de nuestras vidas: equipamiento, conectividad, procesos, etc.?

A propósito de esto, y durante la reunión, partimos de la voluntad de no quedar empantanados en las carencias del presente, sino —por el contrario— transformar la limitación en punto de partida para revisar cuanto se deja de hacer o alcanzar con nuestro actual nivel tecnológico, al mismo tiempo que para intentar proyectos que posibiliten superar metas nuevas. Ello significa tener presente que, pese a las más diversas insatisfacciones, en el país de hoy existen casi cuatro millones de líneas de teléfono móvil y más de un millón y medio de computadoras; junto a ello, significa también que ha sido instalada una planta para ensamblar laptops y tablets con capacidad anual para ciento cincuenta mil de estos equipos. Si a ello sumamos las cantidades que puedan provenir de otras vías, no hay duda alguna de que están siendo sentadas las bases de una transformación que —a un plazo relativamente corto y por simple acumulación— va a estremecer la totalidad de la vida en el país. Lee el resto de esta entrada