TALLER SOBRE EL USO CREATIVO DE MAPAS CONCEPTUALES

Los que asistieron a la última sesión del III Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, recordarán la propuesta de Proyecto presentada en nuestra sopa de piedras por José Raúl Gallego con el título de “Caja de herramientas”.

No nos cansamos de recordar que el gran superobjetivo del Proyecto “El Callejón de los Milagros” se enfoca en fomentar el uso creativo de las tecnologías, en función de las necesidades del individuo y la comunidad. De allí que la propuesta de Gallego encaje a la perfección con la estrategia trazada.

Por eso el primer Taller de Verano que ofreceremos será el que nuestro joven y riguroso investigador ha preparado bajo el título de “Los mapas conceptuales como herramientas para la construcción y comunicación del conocimiento. Introducción al software CmapTools”.

Aquí les dejo con la descripción de lo que se verá en ese encuentro, y reitero el agradecimiento con todo ese conjunto de contribuciones académicas que Gallego ha estado haciendo.

Ojalá que en un futuro otros académicos se sumen, y consigamos construir una gran red de usuarios que estén dispuestos a compartir los conocimientos de modo desinteresado, siempre en función de ese gran objetivo que se ha propuesto el país: la informatización de la sociedad, que incluye, desde luego, la informatización de la gestión cultural y educativa.

Juan Antonio García Borrero

Taller: Los mapas conceptuales como herramientas para la construcción y comunicación del conocimiento. Introducción al software CmapTools.

Imparte: José Raúl Gallego

Resumen:

En un mundo cada vez más visual y con amplios volúmenes de información disponible, se hace necesario acudir a herramientas que faciliten tanto el procesamiento de dicha información como su comunicación de manera eficiente a otras personas. Este taller tiene como objetivo compartir las ventajas del empleo de mapas conceptuales en los procesos de construcción y comunicación del conocimiento. En un primer momento, fundamentalmente teórico, se definirá qué son los mapas conceptuales, sus principales usos, así como algunos de los principios básicos que estos deben cumplir. Luego, se realizará una clase práctica sobre la construcción de mapas conceptuales empleando el software CmapTools.

Fecha: 13 de junio

Hora: 3.00 pm

Lugar: Proyecto El Callejón de los Milagros

Anuncios

EL PARQUE, EL WIFI, Y EL HOMBRE NUEVO

En el próximo Sábado del Libro que se celebra cada semana en Camagüey, se estará presentando “El suicidio de la sabiduría”, texto cuya publicación acaba de regalarme la Editorial Ácana.

Ese es un libro que habla del consumo de la cultura audiovisual en los nuevos tiempos. A pesar de ello, y me disculpan el pesimismo, no creo que a la crítica de cine que se ejerce de modo tradicional en la isla le interese demasiado el tema.

La crítica cubana, en sentido general, vive demasiado centrada en la Historia que ha conseguido autofundar, por lo que salirse de ese perímetro significaría, de algún modo, salirse de su zona de confort. Lo cual no quiere decir que no existan críticos puntuales que advierten que vivimos una época post-PC (post cine, post computadora), y que los problemas engendrados en los nuevos escenarios culturales demandarían nuevas preguntas.

Habrá que seguir hablando, a veces a solas, o a veces aferrándonos desesperados (como el náufrago en medio de la más tupida noche), al madero que pasa por nuestro lado. Lo importante serán las preguntas que dejemos. Las respuestas las traerán los otros, y sobre todo el tiempo.

Juan Antonio García Borrero

PD: Como El suicidio de la sabiduría es un libro en permanente construcción, comparto esta viñeta que me hubiese encantado incluir allí.

EL PARQUE, EL WIFI, Y EL HOMBRE NUEVO

En una investigación realizada en el año 2011, donde los autores analizan las relaciones establecidas en Cuba entre el consumo cultural y la adolescencia, a partir de los resultados que arrojara una Encuesta Nacional, puede encontrarse un gráfico que cartografía la asistencia de los jóvenes a los espacios culturales. (1)

De acuerdo al sondeo, para las nuevas generaciones asistir a una biblioteca, librería, o cine, sería menos atractivo que visitar las tiendas, práctica que ocupa el primer lugar, seguida de las reuniones en los parques, las plazas o lugares al aire libre.

La encuesta fue realizada en el 2011, por lo que sería interesante estudiar de qué manera está impactando en los cubanos la estrategia de informatización que se viene implementando a lo largo y ancho del país: ¿no parece ser hoy en día “el parque con wifi” uno de los escenarios culturales más concurridos en el país? Y de ser cierto, ¿qué sabemos de lo que ocurre en esos contextos?, ¿dónde están los estudios culturales que nos permitirían obtener un diagnóstico y sobre esa base, desplegar Políticas Públicas que ayuden a tender puentes entre el sistema institucional y lo que informalmente ocurre en estos nuevos escenarios?

Para la crítica tradicional de cine pensar en estos asuntos sería una digresión imperdonable. O suerte de perreo intelectual que se asocia más a la frivolidad que el pensamiento crítico. No importa que la realidad nos recuerde todo el tiempo que en el imaginario de estos jóvenes, un cine (como espacio cultural) es interpretado como algo museable, y las intervenciones de los críticos el blanco preferido de quienes le rinden culto al zapping.

El Hombre Nuevo (que incluye a la mujer joven que va a estos sitios), ya sabe cómo armar sus propias programaciones de películas, y accede a Facebook para enterarse por sus amistades de cuáles podrían ser las opciones que les conviene ver esa noche o el fin de semana. Para él la Crítica no pasa de ese Like que sus amigos prodigan en sus respectivos muros. Lee el resto de esta entrada

CIBERTERTULIA DEL PRÓXIMO JUEVES: TRES REINAS (2017), de Ivexy Arencibia

En la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” que haremos el próximo jueves en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, estaremos presentando Tres reinas (2017), de la realizadora camagüeyana Ivexy Arencibia.

Se trata de un documental que registra el testimonio de tres mujeres que fueron en épocas diferentes Reinas del San Juan Camagüeyano. La proyección del material será un pretexto para hablar de esta tradición hoy olvidada, por lo que, además de la realizadora, contaremos con la presencia de Reinaldo Echemendia Estrada, director del Ballet Folklórico de Camagüey, y gran conocedor de las tradiciones del San Juan camagüeyano.

Esa tarde también será presentada por la escritora Evelyn Queipo “La Gaceta de Cuba” Nro. 2 del 2018, donde entre otros textos relacionados con el audiovisual, aparecen un conjunto de entrevistas realizadas por María Eulalia Douglas a varios diseñadores de vestuario que trabajan para el cine cubano, así como un valioso artículo de Lisandra Leyva Ramírez sobre la Televisión Serrana.

JAGB

1968 EN CUBA: UN AÑO PARTIDO EN DOS

La segunda sesión teórica del recién finalizado 24 Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, tuvo al año 1968 como eje temático de los dos paneles celebrados. En el primero, moderado por Antonio Mazón Robau, los panelistas María Antonia Borroto Trujillo y Reynaldo González nos hablaron de la presencia de la Guerra de los Diez Años en el cine cubano de esos momentos, mientras que el realizador Alejandro Gil expuso sobre su experiencia vinculada al rodaje de Inocencias, un filme todavía en post-producción que aborda el fusilamiento de los ocho estudiantes de medicina. En el otro panel, que condujo Mario Naito, se examinaron de modo puntual algunos filmes: Dolores Calviño reflexionó sobre Aventuras de Juan Quinquín, de Julio García-Espinosa, Daniel Céspedes sobre Lucía, de Humberto Solás, y Mario Espinosa sobre Coffea Arábiga.

A mí me encargaron hablar de Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea, pero preferí disertar sobre el año 1968 y lo que esa fecha todavía significa para nuestro imaginario nacional. Desde luego, comencé haciendo promoción de ese gran libro colectivo que coordinara Mariano Mestman con el título de “Las rupturas del 68 en el cine de América Latina” (Editorial Akal, 2016), y que en breve tiempo se ha convertido en un referente insoslayable para todos aquellos que desean obtener una visión de conjunto de lo sucedido ese año en el área.

Mi contribución para ese volumen se titula “Revolución, Intelectual y Cine. Notas para una intrahistoria del 68 audiovisual”, y en la misma parto de una idea manejada por el estudioso Rick Altman en su ensayo Otra forma de pensar la historia del cine, al proponernos “el modelo de las crisis” como herramienta de aproximación historiográfica. Para Altman, no es la estabilidad de los fenómenos que el historiador tradicional insiste en llamar “identidad” lo que explicaría el desarrollo de esa realidad que luego se simplifica teleológicamente en la Historia-relato, sino en todo caso la problematización de lo móvil, de lo que escapa constantemente a la domesticación epistemológica. Lee el resto de esta entrada

JORGE SANTOS CABALLERO SOBRE EL TALLER NACIONAL DE CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA

Los Talleres Nacionales de Crítica Cinematográfica: una mirada desde la distancia.

Por Jorge Santos Caballero

Acaba de concluir el XXIV Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, que organiza Camagüey desde hace 25 años. Fue por 1993, cuando Luciano Castillo y Juan Antonio García Borrero, con Armando Pérez Padrón, a la sazón director de Centro Provincial del Cine, se sumergieron en la aventura creadora de un evento que ha dado una nueva consideración a la crítica.

El pensamiento desarrollado en esa dirección generó no solo el reconocimiento de un evento como este, sino que despertó el interés de los críticos, cineastas, y de otros intelectuales con vistas a mirar desde la larga distancia -por cierto Camagüey está casi 600 Km de la capital del país- los ejercicios creativos del cine en las más diversas vertientes.

Las conclusiones iniciales llegaron al extremo de demostrar cuán necesaria es la valoración crítica del cine en su amplio espectro, y admitió asimismo que era vital pensar no clásicamente en cuanto al quehacer del séptimo arte y todo lo vinculado a él, mostrando en diferentes ocasiones las dicotomías existentes, o las divergentes formas en el tratamiento de su expresividad para colocar cada parte en el lugar que debe estar.

Pero fue más allá este evento, pues en vez de estimar una suerte de verdadera naturaleza en el cine, hurgó en las posibilidades de prevenir cómo este arte y lo que le ronda, podrá ser visto en años posteriores al dejar una certidumbre de su eficacia imposible de obviar.

Por supuesto, todo esto se ha ido enriqueciendo con el tiempo, luego de haberse efectuado con este veinticuatro Talleres. Una historia ya reconocida. Quizás por esa razón valga aquello de que el evento surgió contradictoriamente en el momento oportuno -1993-, y no rehusó llevarse a cabo pese a todas las contingencias -incluyendo ciclones-. En vez de tomarse un mero descanso, confirmó que la voluntad fue el lado amable de todo lo complicado.

Eso me pasaba por la mente mientras escuchaba la sesión final del Taller en la Sala de Video Nuevo Mundo. Nada enturbió el clima intelectual que prevaleció e, indudablemente, los críticos que expusieron sus textos en ese momento -y en otros- denotaban una madurez intelectual de primer orden. Lamenté algunas ausencias, algún amigo que no pudo asistir y manifestar su opinión, pero lo trascendente es que el Taller dejó muchas cosas buenas en relación con la reflexión. Lee el resto de esta entrada

LOS ECOS DE LA CIUDAD SIMBÓLICA, TODAVÍA

Ayer me sentí raro en la primera sesión del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Como si de repente el que ahora escribe esto se encarara con el que participó, hace 25 años, en aquella primera edición del evento.

De pronto llegaron a mi mente los amigos que, en pleno “período especial”, decidieron acudir al llamado del Centro del Cine de Camagüey: Carlos Galiano, Rafael Acosta de Arriba, Guillermo Bernal, Wilfredo Cancio Isla, Humberto González Carro, Antonio Mazón Robau, Mario Naito, Walfredo Piñera, Frank Padrón Nodarse, Raúl Rodríguez, José Rojas Bez, y Jorge Yglesias.

Y me puse a revisar un texto que escribí en el año 2005, donde en alguna parte anoto algo que todavía suscribo:

El Primer Taller Nacional de Crítica Cinematográfica se propuso revisar el estado de salud de nuestro pensamiento en torno al cine, pero también (y tal vez lo más importante) ofrecer estrategias, tácticas, planes, maniobras que nos permitieran no sólo recuperar el terreno que habíamos perdido, sino igual nos iluminara el que en lo adelante tendríamos que atravesar, tan distinto al de épocas precedentes. Los resultados de aquel primer encuentro no pudieron ser más edificantes: se habló de la falta de espacios, pero se fustigó con mucha más fuerza la ausencia de rigor que en no pocas ocasiones había deformado la función del crítico, para convertirlo ora en un ente manipulado por fuerzas extra artísticas, ora en un sujeto parlanchín, egocéntrico y usurpador de las funciones de Dios. Se dinamitó el mito de que el crítico es un ser superior, dotado de fuerzas sobrenaturales y designios mesiánicos, algo así como el único que puede salvar a la humanidad de ese Apocalipsis que todos conocemos como mal gusto. Se puso en práctica, por primera vez, la saludable crítica de la crítica”.

25 años después de celebrado aquel Primer Taller de Crítica Cinematográfica, ya no soy tan optimista: considero que la crítica de cine que se ejerce hoy en Cuba atraviesa uno de sus peores momentos, al correr el peligro de ser devorada por la adicción al zapping de las nuevas audiencias. Hoy la autoridad del crítico tradicional debe competir con las “bondades” de las nuevas plataformas interactivas, esas donde son los usuarios los que construyen, a la medida de lo que necesitan, sus propios canales de producción y circulación de ideas.

¿Sobrevivirá el crítico de cine en medio de las nuevas prácticas culturales? No lo sabemos, toda vez que tampoco tenemos la certidumbre de que el cine, tal como lo conocemos hasta hoy, permanecerá. Sabemos, eso sí, que la aventura de la imagen en movimiento, acompañada o no de sonido, y proyectada sobre una superficie, no se extinguirá, porque la tendencia indica que el consumo audiovisual crecerá, aunque en soportes totalmente diferentes a los de antaño.

¿Qué puede hacer un crítico de cine en un contexto así? Esa es la gran pregunta que en forma de desafío todavía nos estimula a seguir pensando el viejo oficio del siglo XX.

Juan Antonio García Borrero

PD: Comparto el artículo al que hice referencia antes.

LOS ECOS DE LA CIUDAD SIMBÓLICA

Por Juan Antonio García Borrero

En marzo de 1993, catorce críticos de cine y periodistas relacionados con la promoción fílmica se reunieron en la ciudad de Camagüey. Que se recuerde, precedentes de este tipo de tertulia no existían en el país. Tampoco en el continente, pues tal parece que los especialistas del medio prefieren prolongar ad infinitud la atractiva sensación de soledad que reporta una sala oscura (¿o será que, después de todo, los críticos de cine son criaturas creadas para vivir de las sombras y en las sombras?).

Lo cierto es que de manera imprevista, aquella reunión contribuyó a crear la ciudad simbólica en la que hoy se refugia el grueso de quienes ejercen el pensamiento en torno a la imagen en movimiento. Es decir, que desde entonces Camagüey logró algo así como una réplica de esa república de las Letras que, en otros contextos, agrupa a narradores y poetas. Antes de Camagüey y su Taller, nuestros críticos existían aislados; después de Camagüey, la crítica de cine en Cuba adquirió una mayor cohesión y, en especial, el trabajo de promoción cinematográfica cobró, a escala nacional, un nuevo auge y vigor. Lee el resto de esta entrada

¿PARA QUE SIRVE UN TALLER DE CRITICA CINEMATOGRAFICA?

Hoy, en la primera sesión teórica del 24 Taller de Crítica Cinematográfica de Camagüey, se estará hablando de aquel primer año (1993) en que se concibió la idea de la cita.

Varias veces me he referido a ese instante fundacional, así que no creo que pueda aportar muchas ideas novedosas. Prefiero, por esta vez, releer y compartir el post que en su momento me pidió Joaquín Estrada Montalván para su blog “Gaspar, el Lugareño”, pues mis inquietudes siguen siendo idénticas.

JAGB

¿PARA QUE SIRVE UN TALLER DE CRITICA CINEMATOGRAFICA?

Siempre asocio el origen de los Talleres de la Crítica Cinematográfica que se celebran anualmente en Camagüey, con una interrogante que todavía no he conseguido responderme de una manera satisfactoria, y que fue el detonante de todo: ¿cómo debe hacerse una crítica de cine?

Entonces era mucho más joven (más ingenuo), y no tenía conciencia de que, detrás de esa pregunta que aparentaba avidez de conocimiento, lo que se disimulaba era un afán de dominar los posibles secretos de un “oficio” (utilizo el término de Guillermo Cabrera Infante) practicado por determinados “elegidos”. Más que interesarme por la crítica en sí (que será útil en la misma medida que nos haga más cómplices de las preguntas que hace, no de las respuestas y soluciones que vende), me sentía atraído por las mañas de aquellos que ya habían alcanzado cierta consagración (¿o mejor decir “reputación”?).

Aquella primera cita (celebrada en marzo de 1993, en medio de eso que se conoce con el eufemismo de “Período especial”), puso en evidencia que la crítica de cine en Cuba estaba muy lejos de gozar de buena salud. Todavía no existía la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, y los críticos no tenían una plataforma para plantear sus propios problemas. En ese primer encuentro se dijeron cosas duras, y lo que había nacido para celebrarse solo una vez, fomentó el consenso de que era imperioso mantener ese debate sistemático.

Dieciséis años después de aquel Primer Taller de la Crítica Cinematográfica, me repito una y otra vez que fue una verdadera suerte que estuviese al frente del Centro Provincial del Cine Armando Pérez Padrón, y que Luciano Castillo aun trabajase en el Departamento de Promoción. Si ellos no hubiesen coincidido en tiempo y espacio, la posibilidad de organizar el evento nunca habría pasado de los límites de una propuesta. El horno no estaba para galleticas: a la gente solo parecía importarle cómo sobrevivir en medio de aquella pesadilla cotidiana, y los dirigentes de entonces estaban al tanto de ello. ¿Cómo pudo justificarse entonces el nacimiento de un evento que no hablaba de comida, sino de otro tipo de alimento, en este caso, intelectual?

No debo ser yo el que evalúe el posible impacto de esos Talleres en el desarrollo de la crítica nacional post-1993. Sonaría demasiado pretencioso. En todo caso hablaría de lo que esos encuentros han significado para mí. Ante todo, con esos Talleres he aprendido que una cosa es la crítica de cine entendida como “oficio” (es decir, como un conjunto de habilidades retóricas que nos recuerda más a la artesanía intelectual que a la aventura del espíritu), y otra la crítica percibida como “búsqueda entre dos de un punto de vista superior”.

No digo que ahora mismo todo esté bien, pues ningún evento cambia la suerte de una práctica colectiva que se nutre de aquello que ha heredado de tiempos ancestrales. En el caso de la crítica de cine en Cuba, ésta todavía sigue demasiada apegada a los dispositivos literarios. Todavía es una coartada que insiste en seducirnos con las habilidades comunicativas de alguien que escribe más o menos bien, o sabe hablar en público. Todavía es un artificio que nos inclina a distinguir a los espectadores ilustrados de aquellos que ya han sido contaminados por el mal gusto de la cultura de masas. Todavía es un gesto que parece exclusivo de un gremio o una tribu. Todavía es algo que con demasiada frecuencia se aleja de la vida para figurar en recintos desmedidamente académicos. Pero todavía no es lo que, a mi juicio, debería ser: un soporte para interactuar con aquellos que, quizás sin palabras técnicas, nos pueden ayudar a entender por qué las películas funcionan de diversas maneras, según las circunstancias.

Dicho de otro modo: con el tiempo he descubierto que lo importante no es preguntarnos cómo se hace una crítica de cine, sino para qué se hace esa crítica. En este sentido, los Talleres de Camagüey me han ayudado a tomar más en cuenta a ese espectador que no se ha detenido en el tiempo, que vive de acuerdo a los cambios que de modo incesante nos propone el audiovisual contemporáneo. Supongo que a muchos colegas les suceda lo mismo, pero desde luego, no me gustaría en modo alguno, hablar por ellos.

Juan Antonio García Borrero

XXIV TALLER NACIONAL DE CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA (En Camagüey, del 22 al 26 de mayo del 2018)

Dentro de un rato quedará inaugurado en el Multicine Casablanca de Camagüey el XXIV Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. Comparto con los lectores el Programa General del evento, el cual puede ser descargado del Portal “El Callejón de los Milagros”, junto a un grupo de libros especializados (como varios que revisan la obra de Ingmar Bergman) que servirán para enriquecer la biblioteca digital de los estudiosos.

PROGRAMA GENERAL

Temáticas centrales previstas:

· A 25 años del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica

· Homenaje a Sara Gómez en el 75mo. aniversario de su natalicio y a Nicolás Guillén Landrían en el 80 aniversario de su natalicio

· Homenaje a grandes clásicos del cine cubano (Memorias del subdesarrollo, Lucia, Coffea arábiga y Aventuras de Juan Quin Quin)

· La historia en el cine cubano. 150mo. aniversario del inicio de las guerras de independencia

· Centenario de Ingmar Berman

MARTES 22

5.00 pm.- Bienvenida a los invitados

8:00 pm.- Inauguración del XXIV Taller Nacional de Crítica Cinematográfica

MIÉRCOLES 23

i) 9.00 am a 10.15am: Lugar: Complejo Audiovisual Nuevo Mundo

PANEL: A 25 años del Taller Nacional de Crítica Cinematográfica

Moderador: Luis Álvarez

Panelistas:

a) Olga García Yero

b) Juan Antonio García Borrero

c) Luciano Castillo

d) Armando Pérez

ii) 10:30am-12:00am

PANEL: SARA GÓMEZ, UNA MUJER DE CINE

Moderadora: Miryorly García Prieto

Panelistas:

e) Olga García Yero.

f) Reinaldo González

g) Astrid Santana.

iii) 12.00am. Complejo Audiovisual Nuevo Mundo: Presentación especial del libro Sara Gómez, un cine diferente, de Olga García Yero. Presentador: M. Sc. Armando Pérez Padrón

iv) 4:30 pm. Biblioteca Provincial Julio Antonio Mella: Presentación especial de exposición de libros con Memorias de los Talleres de Crítica. Presentador: Ernesto Agüero

v) 5:30 pm. Galería Julián Morales de la UNEAC: Apertura de la exposición Salón Independiente. Artistas invitados: Joel Jover e Ileana Sánchez. Curadora. Olga García Yero

vi) 9.00pm. Multicine: Casablanca. Presentación especial del ciclo: FESTIVAL DE CINE FRANCÉS. Presentador: Antonio Mazón Robau

vii) 9.00pm. Multicine: Casablanca. Presentación especial del ciclo: PANORAMA DE CINE CONTEMPORÁNEO. Presentador: Daniel Céspedes

viii) 9.00 pm. Complejo Audiovisual Nuevo Mundo: Presentación especial del ciclo: CIEN AÑOS DE INGMAR BERGMAN. Presentador: Mario Espinosa Lee el resto de esta entrada

MÁS SOBRE EL CARDUMEN EN LA JIRIBILLA

He aquí la respuesta de Jorge Ángel Hernández al texto que envié a La Jiribilla. Es difícil polemizar con alguien que en su réplica sigue esquivando el abordaje de los principales problemas que plantea la Declaración del Cardumen; es decir, que habla de todo, menos de lo que pudiera ser mejor para el cine cubano.

Los lectores que nada saben de lo que en estos últimos cinco años han estado reclamando los cineastas, asumirán o rechazarán el texto de Hernández a partir de filias o fobias ajenas al asunto principal. Pero ello es lógico, toda vez que el autor del artículo, como dije antes, no muestra demasiado interés en conocer, por fin, qué quieren los cineastas cubanos.

Por suerte, La Jiribilla ha entendido que un debate que aspire a encontrar soluciones a lo que está en litigio (y para bien de la comunidad a la que pertenecemos), necesita de la multiplicidad de voces (incluyendo la de Hernández, desde luego), y ha publicado el texto que Ernesto Daranas envió en su momento al blog.

Ojalá que los detractores del Cardumen lean ese escrito donde se brindan antecedentes del actual debate, y a partir del conocimiento de lo básico, ofrezcan todas las objeciones que entiendan pertinentes. Y ojalá que La Jiribilla también le ofrezca espacio a esos jóvenes cineastas que hoy exponen sus inquietudes en Facebook, y también a los nuevos críticos que escriben en El Bisiesto. Se sorprenderán con la profundidad de algunas de las ideas que ellos manejan, y gracias al diálogo, el sistema institucional saldría fortalecido.

Por lo pronto, los interesados en la lectura de los textos publicados en La Jiribilla, pueden pinchar aquí:

¿Diálogo o algarabía?

De la naturaleza de las emociones y la falacia del cardumen

Del cardumen y otros debates

De las carambolas (irónicas) a la algarabía (coral)

Buceando perlas bajo el cardumen

Ernesto Daranas sobre las palabras del Cardumen

LA DANZA ETERNA (Cuento de Eduardo del Llano)

El conocido narrador, guionista y director de cine Eduardo del Llano, regala a los lectores del blog este cuento inédito.

La danza eterna

El amigo de un amigo había llamado a Rodríguez para explicarle que unos tipos ahí deseaban entrevistarlo. Rodríguez no entendió gran cosa, pero dijo que sí. Sonaba halagador y tenía tiempo.

Estaba pelando papas cuando tocaron a la puerta. Los huéspedes no traían cámaras o grabadoras visibles; se presentaron como Nicanor y Bolaños y reiteraron que, en efecto, deseaban hacerle algunas preguntas. Rodríguez les alcanzó unos cuchillos y les dijo que entretanto podían ayudarle a desnudar tubérculos.

-Vaya, ¿qué va a hacer? –preguntó Nicanor, un tipo cincuentón, de gafas- ¿Un puré, mashed potatoes? ¿Cocidas con sal y laurel? ¿Sancochadas? ¿Rellenas? Mi ex esposa preparaba unos ñoquis a la argentina que eran una maravilla.

-Fritas, casi seguro –dijo Rodríguez, sin el menor asomo de la jovialidad del otro- no me gusta complicarme la vida. ¿Y de qué va la entrevista?

Los hombres se miraron.

-No es exactamente algo que luego verá en televisión o publicado en la prensa –admitió el de las gafas- queremos conocerle, entenderle, saber de usted. Tenemos entendido que es un funcionario del Ministerio de Cultura, y que ejerce esporádicamente el periodismo.

Rodríguez se distrajo mirando las manos de Nicanor. Pelaba las papas mientras hablaba, con una destreza inesperada. Había despachado cinco en lo que le tomó al tal Bolaños la mitad de la primera.

-Sí, bueno, he publicado algunos artículos sobre temas de actualidad cultural, debates ideológicos y esas cosas –admitió el funcionario- y, si bien estoy orgulloso de un par de textos, la verdad es que no creo que mi trabajo merezca su visita. Les agradecería que fueran directo al grano. Lee el resto de esta entrada