ALBERTO ROLDÁN

Acaba de fallecer en Miami el cineasta cubano Alberto Roldán, a la edad de 81 años. Fue uno de los fundadores del ICAIC, con una obra documental que sigue siendo una de las más interesantes de esa década. No en balde en fechas tan tempranas como 1962, Julio García-Espinosa hace un recuento de lo conseguido hasta entonces por el ICAIC, y escribe:

“Posiblemente de los documentales de esta primera etapa, sea Colina Lenin el más complejo de todos. Si documentales como Gente de Moscú y Hemingway dieron muestras de un alto nivel cinematográfico, el mérito de Alberto Roldán en Colina Lenin es el de haber mantenido ese nivel pero a partir de una concepción más compleja de la realidad. (…) Colina Lenin reúne en sí algunos de los elementos que habían sido logrados aisladamente en uno u otro documental. Cine-espectáculo, cine-ensayo, realidad espontánea, estructura como suma de elementos (imagen, narración, música, efectos) de la vida propia. Pero la raíz, la complejidad del documental está en el análisis a que es sometida esa pequeña ciudad situada más allá de la bahía que es Regla”.

Esa voluntad de conservar la complejidad de la representación más allá de los imperativos ideológicos y las circunstancias estaría presente de modo obstinado en casi todos los materiales que rodó en los sesenta: Médicos de la Sierra (1961), Colina Lenin (1962), Primer carnaval socialista (1962) y Una vez en el puerto (1963), así como en La ausencia (1968), su único largometraje de ficción. Y la explicaría alguna vez del siguiente modo:

Para mí el cine no es un fin, sino un medio. Tengo la necesidad de expresar mis ideas, mi manera de ver la vida, mi posición ante el mundo que me rodea y el cine es el medio por el cual me es posible establecer esa comunicación.

El trabajar en cine no comporta para mí solamente practicar un oficio; mi propósito no es solamente el llegar a dominar ese oficio… a fin de cuentas, la técnica se aprende tarde o temprano y un buen técnico demora cierto tiempo en formarse, pero en definitiva se forma. Lo que no es posible fabricar es una necesidad imperiosa de expresar ideas y sentimientos: eso se lleva dentro.

Cuando realizo un film, no puedo hacerlo con el solo objeto de practicar mi oficio; para mí cada film es una parte de mí mismo que estoy entregando; cada film es como si fuera el último que voy a hacer, como si fuera el único. Amo cada película que hago como si se tratara de un único y definitivo propósito, aunque debo admitir también que al terminarla dejo de amarla automáticamente para comenzar, pronto después, a amar una nueva.

Es por esto que para mí es muy difícil concebir o aceptar eso que algunos llaman “obra de circunstancias”. Se me hace difícil comprender cómo un verdadero artista que respete el arte y se respete a sí mismo puede lanzarse a realizar una “obra de circunstancias”, meramente por el hecho de practicar u oficio o justificar un sueldo. Si tuviera que hacer ese tipo de obra, preferiría no trabajar en el cine”.

Nunca lo conocí personalmente, aunque conservo con mucha gratitud un largo correo que alguna vez me envió por lo privado. Su obra, a estas alturas, es injustamente una de las menos estudiadas del cine cubano, y es obvio que en ello ha influido su ruptura con el ICAIC en 1969, su salida de la isla en 1981, y la militancia anticastrista que mantuvo hasta el final de su vida.

Confío en que en algún momento se regresará, ya sin prejuicios, a ese conjunto de imágenes que Alberto Roldán supo rodar con gran pasión.

Juan Antonio García Borrero

WALTER RUTTMANN SOBRE EL CINE COMO ARTE

Creo que este texto del cineasta alemán W. Ruttman (1887- 1941), a pesar de haber sido escrito en la segunda década del siglo pasado, mantiene una gran vigencia. Por eso lo comparto con los amigos del blog.

CINE Y ARTE

Por Walter Ruttmann

Palabra de honor, señores, ¡esto no puede seguir así! No soy uno de aquellos que están resentidos con el cine por el hecho de que seduce a aficionados al teatro y a menores, al contrario, estoy enamorado de la musa centelleante y comparto la suerte de muchos enamorados – la amo, no tal como es, sino como quisiera que fuera. Creo en el arte, en el cine, pero considero que hasta este momento no se ha creado una obra de arte cinematográfica.

No es posible curar a un enfermo aplicándole rubor en las mejillas – y no es posible convertir el cine en obra de arte, intensificando y elevando su calidad. Reúnan los mejores mimos del mundo, háganlos actuar en un paisaje paradisíaco, decoren los programas de los dramas cinematográficos con los nombres de los poetas más laureados – nunca lograrán hacer arte de esta manera. Una obra de arte sólo puede surgir cuando nace de las posibilidades y demandas de su material.

Esto no es nada nuevo, pero ¿quién ha sacado la consecuencia correspondiente para el arte cinematográfico? Se ha buscado la justificación artística del cine haciendo referencia a la pantomima – y este es un grave error, porque la reproducción de una obra de arte no es por ello un arte en sí. Lee el resto de esta entrada

SOBRE “GÉNERO Y CINE CUBANO: LECTURAS POSIBLES”, UN LIBRO DE DANAE DIÉGUEZ

El otro día colgué en el blog la hermosa introducción que Danae Diéguez escribió para un libro colectivo que ha preparado. Para quienes me han preguntado, el libro todavía no está publicado. Más bien estamos haciendo todos los esfuerzos para que ello se haga realidad pronto. Mientras, desde el blog hago todo lo posible por darle visibilidad al mismo. Este breve texto que he escrito tiene esa intención.

JAGB

SOBRE “GÉNERO Y CINE CUBANO: LECTURAS POSIBLES”, UN LIBRO DE DANAE DIÉGUEZ

Pierre Sorlin anotó en algún momento: “La pantalla revela al mundo no cómo es, evidentemente, sino cómo se le comprende en una época determinada”. Y comprensión o interpretación histórica, al fin, y además de ello humana, el análisis de lo que alcanzamos a ver en esas pantallas demandaría mucho más que el simple inventario de las obras que conforman aquel canon que hemos asumido como “la definitiva herencia cinematográfica”.

Me dio por pensar esto mientras leía la introducción que Danae Diéguez ha escrito para esa propuesta de libro colectivo cuya selección de textos ha estado bajo su cuidado (“Género y cine cubano: lecturas posibles”, es su título), y al mismo tiempo, no he podido dejar de evocar aquel debate que alguna vez sostuvimos varias personas en el blog, relacionado con los temas que plantea el volumen.

Que yo recuerde, aquel debate fue un momento único, porque de modo espontáneo se sumaron a la esfera pública (un blog forma parte de esa esfera, aún cuando en Cuba la Internet sea privilegio de pocos) un montón de voces femeninas, con el fin de denunciar los problemas que han tenido las mujeres en la isla para acceder a la producción audiovisual en roles que no sean los que tradicionalmente les asigna la industria (dígase maquillistas, vestuaristas, y sucedáneos).

Fue un debate intenso, que me hizo repensar buena parte de mi responsabilidad como investigador del cine cubano, toda vez que en no pocas ocasiones las críticas iban dirigidas a esos libros, artículos, ensayos, que hablan del cine nacional sin que los autores nos enteremos del reciclaje involuntario de una perspectiva falocéntrica que lo único que hace es afianzar “la razón patriarcal”, con sus maneras (a veces sutiles, y otras no tantas) de legitimar las relaciones de género impuestas hasta ahora. La propia Danae Diéguez en medio de aquellos intercambios hacía una pregunta que todavía me parece ejemplar, por desafiante: ¿quiénes construyen el canon cinematográfico? Otros como Marina Ochoa , Víctor Fowler, y Oneyda González, entre otros, aportaron puntos de vista enriquecedores.

En aquel momento hice lo mínimo que podía hacer: una suerte de autocrítica pública. Y como modo de compensar un poco las iniquidades que en tanto crítico he propiciado a las mujeres cubanas dedicadas al audiovisual (la mayoría de las veces sin advertirlo), propuse que en el Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica que se celebra en Camagüey anualmente, dedicáramos una de las sesiones de ese año al análisis de estos asuntos.

Lo hicimos, y sé que sonará áspero el término que ahora utilizo para describir el saldo personal de aquellos debates que entonces sostuvimos tanto en el blog como en el Taller de aquel año: decepcionante. Correspondería ahora, desde luego, explicar el por qué de lo decepcionante, y argumentar la denuncia de las sistemáticas carencias teóricas que, desde mi punto de vista, han tenido esas discusiones, lo cual de paso justificaría la necesidad inmediata de un libro como el que ahora nos propone Danae Diéguez. Lee el resto de esta entrada

OMEGA 3 (2014), de Eduardo del Llano

OMEGA 3: LAS GUERRAS ¿CUBANAS? DEL HAMBRE

Por Antonio Enrique González Rojas

Omega 3, de Eduardo del Llano, es pionera en tanto resultado de una concepción intelectual.

Ya en el siglo XVIII, Jonathan Swift ironizaba con las andanzas de su Gulliver, sobre los turbios y banales motivos de las guerras, con la imaginaria contienda entre las naciones "enanas" de Lilliput y Blefuscu, por una discordancia tan baladí como la manera de quebrar los huevos, si por el extremo grueso o por el extremo estrecho. Tras estas y otras causas (como rescatar a la esposa del caudillo o creer en un dios diferente) se oculta la congénita predisposición de los seres humanos a la práctica del poder personal o tribal, mediante la dominación de los semejantes, suprimidos así como potenciales competidores. Tal abstracto objetivo le explica el personaje de O´Brien a Winston en las climáticas postrimerías de la novela “1984”, de George Orwell: más allá de cualquier pretexto social, ideológico, religioso, se persigue el sojuzgamiento de los semejantes.

1.

Tales concepciones de insoslayable sesgo distópico, harto tratadas en varias zonas del cine, la historieta y la literatura de ciencia ficción, adscritas a las zonas de la anticipación científica y la ficción especulativa, resultan el andamiaje discursivo básico de la cinta cubana Omega 3 (2014), segunda propuesta de largo metraje del también narrador, guionista y actor ocasional Eduardo del Llano. Efectúa el autor de la novela “El obstáculo” un salto epocal desde el Renacimiento Italiano, recreado en su ópera prima Vinci (2011), hasta un futuro más cercano que lejano, donde la intolerancia al prójimo se escuda en las divergencias nutricionales, y se guerrea por imponer las respectivas dietas defendidas por cada facción. De ahí el propio título de la película, que remite a determinados ácidos grasos.

No traiciona el director el tono sentado en su primera cinta, que sí resultó un timonazo significativo y hasta sorprendente para muchos, a su obra previa de trasfondo humorístico (como casi toda su literatura), protagonizada mayormente por su alter ego Nicanor O´Donell (como casi toda su literatura).

Cualquier sensación de veleidad e inconsecuencia que pudo suscitar esta propuesta inicial, queda bastante diluida con Omega 3, donde se reiteran las intenciones reflexivas, filosóficas, los aires existencialistas, eso sí con más carga irónica; el minimalismo narrativo y escenográfico; la puesta en escena no exenta de teatralidad, asentada en largos diálogos entre seres contrastantes y contradictorios, reunidos involuntariamente por el encierro en una locación carcelaria, con pocas esperanzas o ninguna, excepto el entendimiento mutuo, la solidaridad, en este caso el amor entre el soldado de la facción VEG (vegetarianos) –interpretado por Carlos Gonzalvo– y la policía de los OOLI (de Oología, rama de la Zoología especializada en los huevos), asumida por Dailenys Fuentes; y sobre todo victimizados y manipulados por un contexto hostil que los trasciende absoluta y kafkianamente, sin posibilidades de escapatoria, ni siquiera de comprensión de las circunstancias que los envuelven, gestadas por un tercer enemigo, los MAC (macrobióticos), liderados por un malvado oficial, a cargo de Héctor Noas. Lee el resto de esta entrada

RICARDO RIVERÓN ROJAS SOBRE “EL PERFECTO NEOANALFABETO Y OTRAS BLOGUERÍAS”

Supongo que como autor uno tiene que agradecer todo lo que se escriba sobre sus libros, incluso las críticas más negativas. Con El perfecto neoanalfabeto y otras bloguerías (Editorial Oriente) he tenido muchísima suerte, porque ya se han publicado varias reseñas, y de las que más me gustan. Es decir, reseñas donde sus autores se ponen a dialogar críticamente con las ideas que encontraron allí, y son capaces de matizarlas, corregirlas.

Cuando eso sucede, uno siente que los libros de veras están vivos, y que tenía mucha razón Jean Paul al afirmar que los libros, en verdad, son voluminosas cartas que se envían a los amigos, incluso cuando ya no existimos. Esta reseña de Ricardo Riverón, publicada en Cubaliteraria, me hace sentir parte de esa modalidad de la fraternidad que sería compartir las ideas que nos provoca la lectura de un libro.

JAGB

AS TIME GOES BYE, CAMAGÜEY

Ricardo Riverón Rojas, 21 de agosto de 2014

Si bien algunas manifestaciones culturales han despertado pasiones y obsesiones en el devenir cultural cubano del período revolucionario, ninguna de ellas ha alcanzado el impacto logrado por el cine. Todos los procesos, creativos, industrial y distributivos asociados a esa manifestación –nacientes una buena parte de ellos tras el triunfo revolucionario– generaron a su vez el surgimiento de un cuerpo de estudiosos que incorporaron al imaginario simbólico nacional un método de interpretación de la realidad revolucionaria a través del audiovisual. Junto con la Nueva Trova y la poesía coloquial –aunque en menor medida esta última–, el cine sirvió, como ningún otro proceso de cualquier tipo, para dibujar el mapa espiritual y el mapa posible de la Cuba que se vislumbraba en los sesentas.

Un detalle que siempre me ha llamado la atención en la dinámica cultural del interior de Cuba es la fuerza y rigor con que se ha expresado la intelectualidad camagüeyana a través de las plataformas de promoción, creación e investigación estructuradas, bien dentro de las instituciones, bien al margen de estas. Aunque en el caso de esta provincia se debe consignar que, pese a las facilidades que el estado desplegó, el alto nivel de estos procesos responde a la continuidad de una tradición que viene desde los tiempos de la colonia. Cuando analizamos la última etapa y nos percatamos de la existencia de escritores de la talla de Luis Álvarez Álvarez, Roberto Méndez, Rafael Almanza, Luciano Castillo y Juan Antonio García Borrero, entre muchos otros, unidos a artistas de otras manifestaciones, nos percatamos de que los representantes de la inteligencia camagüeyana han sabido orquestar un discurso que se inserta, y a la vez compite en buena lid, con el canon nacional desde una autonomía regional sumamente fértil en figuras y estrategias. Gracias a la fuerza y constancia de esa tradición se han superado con creces las desventajas derivadas del fatalismo geográfico.

La reciente lectura del libro El perfecto neoanalfabeto y otras bloguerías (Editorial Oriente, 2013), de Juan Antonio García Borrero, me reafirma aún más en las apreciaciones antes expresadas. No por gusto, en varias ocasiones el importante crítico de cine confiesa que “vivir en Camagüey tiene su encanto, pero también su costo”, aunque en su caso haya logrado paliar y resanar las consecuencias de ese costo gracias a una loable agudeza crítica y su visión periscópica, de hondo calado, en el material que es objeto de su estudio: el cine cubano. Lee el resto de esta entrada

REGRESO A ITACA (2014), DE LAURENT CANTET, PREMIADA EN VENECIA

Película de Cantet y Padura premiada en Festival de Venecia

Agencias – Sept- 5 – 2014

Regreso a Itaca, película del realizador francés Laurent Cantet inspirada en un relato del escritor Leonardo Padura, se alzó con el premio de la sección informativa para autores en el 71 Festival Internacional de Cine de Venecia.

El jurado oficial para la sección Venice Days, que incluyó 14 obras documentales y de ficción, anunció este viernes la decisión tras concluir las deliberaciones.

“En condiciones muy limitadas de tiempo y espacio, el cineasta consigue entregar un trabajo complejo y emocional sobre los secretos del pasado”, señaló la argumentación del jurado, que estuvo presidido por el director argentino Diego Lerman.

El galardón está dotado de 20,000 euros (unos $26,000 dólares) que deberán repartirse entre Cantet y la compañía distribuidora internacional Funny Balloons. La distribuidora tendrá que usar su parte del premio para promover la película premiada.

El premio constituye un significativo espaldarazo para el filme, que se estrenó e inició en Venecia su recorrido por importantes festivales internacionales.

A Toronto y San Sebastián

Regreso a Itaca tendrá una presentación especial en el Festival Internacional de Toronto (TIFF), que arrancó ayer y se extenderá hasta el 14 de septiembre, y luego estará en la sección Las Perlas del 62 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, programado del 19 al 27 de septiembre,

Basada en un episodio de La novela de mi vida (2001), con guión de Padura y Cantet, la película aborda el tema del exilio forzoso y el regreso definitivo de un cubano a su patria tras 16 años de ausencia.

“Es una historia muy fuerte sobre el amor, la fidelidad, la traición, el exilio, todo con personajes de mi generación”, según la definición de Padura.

Cantet, reconocido como una de las celebridades del cine francés contemporáneo, acumula en su trayectoria películas como Recursos humanos (1999), El empleo del tiempo (2001) y La clase (2008), ganadora de la Palma de Oro en Cannes. En el 2012 incursionó en la realidad cubana con el filme colectivo Siete Días en La Habana, que contó también con la participación de Padura como guionista.

Regreso a Itaca -producido por la compañía francesa Full House- fue rodado en una azotea de Centro Habana, muy cerca del Malecón, a finales del pasado año. La acción transcurre en apenas horas, desde el atardecer hasta la alborada del siguiente día.

En el elenco figuran Isabel Santos, Jorge Perugorría, Fernando Hechevarría, Néstor Jiménez y Pedro Julio Díaz Ferrán.

La edición 71 de la Mostra de Venecia, el festival cinematográfico más antiguo del mundo, concluye este sábado con la entrega del León de Oro a la mejor película y otras distinciones del jurado.

UN PASEO TEMÁTICO TODAVÍA POR DESCUBRIR EN CAMAGÜEY

Nada hay más invisible para los seres humanos que su propia cotidianidad. La vida cotidiana convierte en intangible las cosas que a diario nos rodean, por extraordinarias que puedan resultar las mismas, y transforma en episodios absolutamente intemporales aquellos momentos que alguna vez resultaron hitos en nuestras vidas.

En Camagüey tenemos un espacio que la Oficina del Historiador de la Ciudad promovió como un paseo temático vinculado al cine. El estudio que hicieron fue formidable. Uno sospechaba que esa arteria vial era algo importante para los camagüeyanos, pero en este tipo de fenómeno que habla del impacto que pueden tener los sitios en el imaginario público no valen como definitivas las impresiones individuales. Es necesario hacer encuestas, apelar a la demoscopia, y a las diferentes herramientas cognitivas que los más sabios han modelado para una mejor gestión del conocimiento.

Hoy ya tenemos el paseo temático del cine en Camagüey, y la verdad es que nunca he tenido la posibilidad de agradecer públicamente la respuesta de la Oficina del Historiador a esos debates que se originaron en aquella Asamblea de la UNEAC, donde discutimos la precariedad de las instituciones que tenían que ver con la proyección audiovisual en la ciudad.

Nuestra mala memoria nos hace creer que las cosas caen del cielo, o nacen según el capricho cósmico de algo supra humano, y que los espacios que hoy no percibimos como son porque ya forman parte de nuestra cotidianeidad, han estado toda una vida esperando por nosotros. Es mentira que alguien pueda partir de cero: desconfiemos de quienes se venden como el kilómetro cero de algo.

Eso no solo es injusto por el hecho de borrar de la memoria de modo arbitrario el esfuerzo de quienes nos antecedieron, sino que termina distorsionando la verdad histórica en función de los intereses puntuales de individuos y grupos, lo cual termina atentando contra el impacto comunitario de los proyectos culturales. Y yo al menos siempre he pensado en este paseo temático como un proyecto colectivo, y no como una sumatoria de entes aislados, por valiosos que puedan ser estos entes.

Lamentablemente no hay todavía en Camagüey una conciencia de lo que este paseo temático, único de su tipo en el país, significaría en términos culturales. Para empezar, pocos de los involucrados en el proyecto saben a ciencia cierta por qué surgió este proyecto. O peor aún: viven ajenos al proyecto. Por eso puedes encontrarte situaciones tan absurdas como que, por ejemplo, en el Coffea Arábiga vendan excelentes hamburguesas, pero no café, que es a lo que alude el nombre del local. Lee el resto de esta entrada

EN EL LABERINTO DE LA MUERTE DE SARA GÓMEZ

El 2 de junio de 1974 fallece en La Habana de un ataque de asma, con tan solo 31 años de edad, la cineasta Sara Gómez. Como toda muerte prematura, ésta noticia estremece a buena parte de quienes consiguieron conocerla personalmente. Pero también a quienes llegaron a percibir en su cine documental una de las voces más singulares del audiovisual latinoamericano, tal vez porque en esa obra podía percibirse por primera vez, en medio de tanta cinematografía militante en cuanto a lo colectivo, las inquietudes de aquellas subjetividades que no figuraban de modo explícito en los programas de emancipación social: los marginales, las mujeres, los negros.

Para Titón el golpe debió ser demoledor. En lo profesional la sentía cercana de sus mismas obsesiones con el lenguaje cinematográfico, pues, como observaría quince años después de su muerte:

A Sara le hubiera gustado hacer cine sin cámaras, sin micrófonos: directamente, y eso es lo que le da esa fuerza, y esa cosa única que lamentablemente, no creo que haya sido suficientemente valorada con los años, y yo creo que al paso de éstos, su obra crece, cuando miramos hacia atrás todo lo hecho. No sólo en el largometraje De cierta manera (culminación de todo un período), sino en los documentales que le preceden, tiene siempre una originalidad, una fuerza, una pasión…[i]

Justo en el momento de su muerte Sarita estaba a punto de iniciar la edición de De cierta manera, operación que debieron concluir más tarde a cuatro manos García-Espinosa y Titón. Sin embargo, Sara Gómez significaba para Gutiérrez Alea mucho más que lo profesional, a pesar de que la amistad había nacido justamente después de haber tenido ella la responsabilidad de asistente de dirección en Cumbite. El propio Titón recordaría que,

(…) realmente Sara como asistente de dirección era un desastre; lo cual me parece muy bien, porque no siempre un buen asistente de dirección llega a ser un buen director de cine (un caso semejante es el de Tabío). El trabajo con ella fue muy bueno durante toda la preparación de la película; lo referente a la investigación, a definir una óptica, una actitud, un punto de vista, pero cuando llegamos a filmar era tan dispersa, tenía tantas cosas en la cabeza que hicimos crisis una vez: entonces la mandé para La Habana, pero ella no se resignó y regresó; recuerdo que filmábamos en Guantánamo, por supuesto, era una de esas crisis que tenían un resultado positivo. No quiero decir que haya mejorado como asistente, pero sí ya precisamos bases sobre las que debíamos trabajar, hicimos concesiones de ambas partes, y en esos tiempos fue que se cimentó una amistad que duró y se profundizó cada vez más”.[ii]

Retengamos esa alusión a la amistad con Sara Gómez, porque es otro de los indicios que nos permite ir dejando atrás al hombre abstracto (“el cineasta”) para reencontrar al ser concreto que dialoga con sus cercanos, incluso cuando ya no están físicamente.

Por eso en modo alguno resulta gratuito que, cuando ocho años después le aprueben el rodaje de Laberinto (una idea que venía manejando desde principios de los setenta) decida cambiarle el título por Hasta cierto punto, y llegue a admitir que se trata de “un homenaje a De cierta manerade Sara Gómez, que es un antecedente importante de este filme”.[iii]

Juan Antonio García Borrero

LA ISLA Y LOS SIGNOS (2014), de Raydel Araoz.

La Isla y los Signos: El eterno resplandor de la mente (inmaculada) de Samuel Feijóo

Por: Antonio Enrique González Rojas

Oprobio grave a Samuel Feijóo (1914-1992) sería filmar sobre su vida un documental de manual, pletórico de testimoniales “cabezas parlantes”, combinadas con fotos, montadas más o menos coherentemente en una linealidad historicista y cronológica…nada más lejos del iconoclasta intelectual villareño que todo lo que emane rancio academicismo, tan deplorado por él, en su búsqueda de la cultura y la sabiduría en el «eterno resplandor de la mente inmaculada»[1]; en el impoluto cosmos rural cubano donde yace la esencia mitopoética de la Cuba Profunda.

Por fortuna, para el centenario de Samuel apareció en la palestra fílmica, La Isla y los Signos (Raydel Araoz, 2014). Este documental, premiado en la cuarta edición del Concurso para Proyectos Documentales del Programa de Fomento a la Producción y Teledifusión del Documental Latinoamericano–DOCTV LATINOAMÉRICA, busca armonizar forma y discurso con las propias esencias heterodoxas de la obra escrita (literaria e investigativa), pictórica, editorial, y hasta los propios procederes de la tan singular figura tratada. Echa mano de los infinitos recursos que ofrece el lenguaje de la animación, en manos del realizador Ermitis Blanco y su equipo, para construir universos tan ilusorios como el imaginario visual plasmado en la revista Signos, suerte de suma, mapa y sistematización de todo el ideario feijóoseano; por ende, su definitivo legado intelectual. Lee el resto de esta entrada

PRESENTACIÓN DE LA REVISTA CINE CUBANO Nro. 192

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