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De García Borrero a Mario Crespo sobre el anticine cubano

Querido Mario:

Siempre será un placer recibir tus comentarios en el blog. O más bien tus colaboraciones, porque no estamos hablando de simples opiniones personales, sino de razonamientos bien argumentados, que enriquecen el punto de vista original, o sencillamente, matizan o corrigen lo que se dijo en un inicio.

Eso es lo que he tratado de defender en “Cine cubano, la pupila insomne” a lo largo de estos años. ¿Recuerdas que alguna vez lo llamé “nuestro tren de cercanías”? Aquí lo que nos ha unido no es el deseo de demostrar que se sabe más, sino en todo caso, el deseo de querer saber más. Porque al final, todos estaremos siempre aprendiendo, por mucha información que tengamos en las manos, y mientras exista respeto a las personas que exponen las ideas, serán bienvenidas esas diferencias entre los puntos de vista.

Ahora, pasando de la teoría a la práctica. En realidad, hace mucho tiempo que ya sabemos que por cine cubano hablamos de un fenómeno mucho más complejo de lo que en cierta época nombramos “icaicentrismo”. Esto ha sido asumido por el propio ICAIC, y un grupo de investigadores, encabezados por Luciano Castillo en la Cinemateca, se esfuerzan por reconstruir de modo exhaustivo todos estos mapas.

El problema, a mi juicio, es que todavía no contamos con una herramienta que nos permita pensar el fenómeno audiovisual, “como un todo”. Inconscientemente seguimos asumiendo esa Historia del audiovisual cubano como la sumatoria de muchos espacios: el espacio del ICAIC, el espacio de la Muestra Joven, el espacio de los estudios de la FAR, el espacio de los Estudios de la Televisión, el espacio del cine aficionado, y así hasta el infinito…

Por supuesto, un solo individuo, por buena voluntad que tenga, jamás podrá reconstruir por sí solo ese mapa en su totalidad. Siempre faltarán películas, autores, poéticas, hechos. Pensar lo contrario sería concederle a ese individuo dones providenciales o divinos, que le permiten, como Dios, verlo todo. Y, por otro lado, el cine no es solamente el conjunto de películas que vemos y las personas que las hacen.

Cine es tecnología que se usa, fantasías que se viven dentro de una sala oscura, memorias que se comparten y que no siempre reproducen con exactitud lo vivido, críticas que se leen, negocios que prosperan o se frustran. El cine es esencialmente un hecho social, no artístico, y algo transnacional, no nacional. El nuestro empezó con un francés (Gabriel Veyre) que trajo desde Francia, pasando por México, entre otros países, una tecnología francesa, y filmó su simulacro de incendio para complacer a una española (Mario Tobau).

Cuando se cuenta la Historia a secas, eso es apenas un relato, pero en la Historia-Problema que desde hace tiempo se impulsa y que es la que me interesa, allí hay un montón de cuestiones que todavía esperan por un cabal desciframiento. Para colmo, ninguno de nosotros estuvo “allí”, por lo que a la hora de reconstruir los hechos tenemos que partir de lo que ya otros han afirmado, y pasarlo por nuestro propio filtro interpretativo. Dicho de otro modo: aunque recuperemos los hechos, la Historia la estaremos construyendo a partir de ese momento, sin poder evitar un montón de sesgos que, como humanos, cargamos en la vida. Ángel Ganivet lo resumía de un modo genial: “El horizonte está en los ojos y no en la realidad”.

Regreso a la práctica, como te mencionaba más arriba: ¿será posible articular en algún momento todos esos innumerables espacios en los que se ha hecho y se hace cine cubano? ¿O sobre cubanos? ¿O desde lo que imaginan los cubanos, vivan donde vivan? Como seguramente sabes, desde hace unos tres o cuatro años trato de impulsar lo que he llamado la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano. Es un sueño que ha ido creciendo, y que he presentado en varios escenarios. Todavía no está ni a un veinte por ciento de como sueño sea, pero ya existe como herramienta. Lamentablemente aún no consigo que se generen a su alrededor complicidades prácticas y colaborativas, que es lo que más importaría. Aún se sigue pensando el audiovisual cubano desde las insularidades, y cuando se toma en cuenta la diversidad, entonces todo aparece desarticulado, informe.

Yo creo que es preciso construir una plataforma que nos permita apreciar la complejidad de lo que se estudia (el audiovisual cubano en sus más insospechadas modalidades), sin conceptos preconcebidos, pero que a su vez estimule el intercambio civilizado de ideas a través de las cuales podamos hacer justicia con lo que se ha hecho, pero también estimule la investigación de campos cuyas relaciones entre sí no imaginábamos.

Pongo tu propio ejemplo. En la entrada que ya tienes en la ENDAC aparece lo que realizaste en Cuba, pero también información sobre tu filme Lo que lleva el río, realizado en Venezuela. Si me guío por la Historia canónica, esa producción tuya realizada fuera de la isla no hay que tomarla en cuenta. Lo mismo pasaría con El bosque de Andrei Tarkovski o Dies Irae, ambas de Tomás Piard, o con los filmes realizados por Rolando Díaz.

Menciono apenas tres ejemplos, pero el número de películas filmadas por cubanos fuera de la isla es sencillamente inabarcable. Y eso, a mi juicio, formaría parte también del patrimonio audiovisual de la nación, entendida esta como algo imaginado que siempre llevas en el pecho, aunque te alejes de la isla, aunque no estés de acuerdo con su gobierno, o aunque no regreses nunca más.

Como ves, el tema es más complejo de lo que podamos imaginar. Hoy estamos hablando tú y yo de toda esa producción del Taller de Cine de la AHS, de los Estudios de Televisión Cubana o de la FAR, pero mañana vendrán las quejas por esa producción que ahora mismo se realiza más allá del ICAIC y que sigue siendo invisible, porque existen hábitos perceptivos que no se destierran de nuestra mente por decreto.

Mientras tanto, pues lo que no hay es que esperar a que los otros nos den un espacio y nos hagan visibles. La responsabilidad siempre es nuestra, y únicamente nuestra. O al menos empieza por el individuo. Como decía Sócrates en su tiempo: “Háblame, para que yo te vea”.

Te abrazo fuerte, y otra vez te agradezco el comentario.

Juan Antonio García Borrero

Alicia vs… (2019), de Dianelis Viamontes Rodríguez

Acabo de ver el documental Alicia vs… (2019), de Dianelis Viamontes Rodríguez. Es un material de apenas 12 minutos de duración, que a través de las entrevistas que realiza a Eduardo del Llano (guionista del filme), Raúl Pérez Ureta (director de fotografía), Mario Piedra (profesor universitario) y Mario Naito (crítico de cine), se aproxima a lo sucedido con el filme Alicia en el Pueblo de Maravillas (1991), de Daniel Díaz Torres.

En términos cinematográficos no hay aquí mayores complejidades, en tanto lo que importa es poner en pantalla los testimonios de los entrevistados. Y eso no es poco, si tomamos en cuenta que pese al tiempo transcurrido (dentro de un par de años tendrá su aniversario cerrado, y seguro se hablará de ella), la película aún no consigue exhibirse de un modo natural, y mucho menos se le estudia como parte de una mirada de conjunto que explique lo puntual, pero también lo que sigue sucediendo en términos de recepción oficial de filmes críticos con la realidad cubana. Lee el resto de esta entrada

De García Borrero a Alfredo Fuentes

Alfredo:

Estoy tratando de organizar las ideas que han generado en mí tu decisión de debatir en lo público lo que, seguramente, hubiésemos solucionado de una manera mejor, tal vez más elegante, en lo privado. Ni siquiera me interesa polemizar: quiero entender.

Voy a pasar por alto el tono despectivo que a veces atraviesa tu escrito (como cuando llamas “engendro” a lo que estamos proponiendo), para concentrarme en lo estrictamente cultural. Es decir, concentrarme en lo que podría resultar interesante para la ciudad, más allá de lo que dos simples sujetos defienden de modo individual.

También haré caso omiso a esa afirmación que haces de que la convocatoria implica un “brutal e intencionado desconocimiento de nuestro trabajo con las Jornadas ArteCómic”. Esa afirmación es poco seria, pues sabes bien que desde el Proyecto El Callejón de los Milagros hemos insistido en articular una plataforma que permita concederle visibilidad a esa tremenda gestión que has estado protagonizando en todos estos años (porque lo merece el evento, y porque lo mereces tú en lo personal).

Sin embargo, sabes que año tras año hablamos de lo mismo sobre todo en las Cibertertulias que entre los dos organizamos en el marco de las Jornadas, ante la presencia de todos esos invitados que logras convocar desde las más diversas partes del país, y siempre quedamos en lo mismo: se acaba el evento y todo vuelve a la gris normalidad… hasta el año próximo. Lee el resto de esta entrada

De Alfredo Fuentes a García Borrero

Estimados amigos, colegas, conocidos y seguidores. En días recientes, el colega Juan Antonio García Borrero, destacado crítico de cine de nuestro territorio, hizo público en su blog personal “Cine Cubano, la pupila insomne” y en su muro de la red social Facebook, la convocatoria a la nueva edición del Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, así como de un Primer Festival de Animación que tendrían lugar en el próximo 2020. Fue precisamente esa segunda convocatoria referida a la animación la que hizo saltar nuestras alarmas y sinceramente nos molestó.

Hicimos una réplica en la publicación del muro de Facebook del autor, que es la que reproducimos a continuación con la esperanza que ustedes puedan pronunciarse al respecto


Juan Antonio, creo que hace un par de semanas atrás te hice saber mi inconformidad con la idea de realizar un “primer festival de animación” en Camagüey. Las razones que te ofrecí de forma privada en aquel momento tendré que hacerlas públicas aquí dado que esta decisión implica un brutal e intencionado desconocimiento de nuestro trabajo con las Jornadas ArteCómic que, durante 10 años (en el 2020 arriban a su X edición) han venido abriendo y defendiendo un espacio para un sector cultural que involucra fundamentalmente a tres de los medios o formas artísticas más dinámicos de la contemporaneidad: los cómics, la ANIMACIÓN y los videojuegos.

Lo ha hecho desde todos los ámbitos que le ha sido posible distender estos objetivos: desde lo teórico, desde la praxis creativa y desde lo participativo, entendiendo estos ámbitos también en varias modalidades de ejecución (convocatorias del concurso, artistas y especialistas participantes, talleres y cursos, así como públicos e instituciones y espacios diversos).

Por demás este diseño de evento que hemos realizado a lo largo de una década está prescripto en su propio tronco fundacional, en sus objetivos y fundamentos teóricos y de ejecutoria. Lee el resto de esta entrada

Carta abierta de Enrique Álvarez a los cineastas cubanos

Reproduzco la carta abierta que el cineasta Kiki Álvarez ha puesto en circulación, aunque aclaro que no pude ver el programa televisivo por razones muy ajenas a mi voluntad, y que lamento muchísimo, dada mi gran amistad con Lola Calviño, la invitada de esta ocasión.

Creo que, en el fondo, todos estos desencuentros públicos están ayudando a concederle visibilidad al tema de los cines independientes (porque yo sigo insistiendo en que aquí también hay diversidad temática y de estrategias productivas).

En lo personal, todavía suscribo lo que hace unos días afirmé en el post Elogio del cine independiente: que aunque la Historia de este movimiento cinematográfico aún no está escrita, las películas existen, y tarde o temprano serán asumidas como parte de algo mayor que se llama “cine cubano”.

JAGB

Carta abierta a los cineastas cubanos

Cineastas cubanos, anoche Amaury Pérez reiteró, profundizó y amplificó su ataque al sistema de relaciones productivas y creativas que, desde el ICAIC y bajo las disposiciones de sendos decretos leyes publicados en la Gaceta Oficial de la República de Cuba que reconocen la condición laboral del creador audiovisual como artista independiente y el derecho de esos creadores a constituir Colectivos de Creación Audiovisual, se está implementando en este momento.

En esta ocasión Amaury Pérez, no solo cuestionó al cine cubano que ejerce una mirada crítica sobre la sociedad, sino que también cuestionó al sistema de enseñanza y a las instituciones docentes (la FAMCA y la EICTV) que forman a las nuevas generaciones de creadores cinematográficos.

¿A qué responde esta cruzada del “espectador” Amaury Pérez contra el cine cubano? ¿Qué fuerzas oscuras se ocultan detrás de la línea editorial de un programa que reitera los prejuicios de su conductor hacia las películas cubanas de los últimos años? ¿Cuándo y por qué se introdujo esta línea temática (la del cine cubano independiente o joven) en las entrevistas a Rafael Solís y a Lola Calviño? ¿A qué casualidad o causalidad responde que estos programas sean emitidos en el mismo momento en que el ICAIC y el ICRT realizan encuentros con los cineastas para naturalizar todo este proceso? Lee el resto de esta entrada

A propósito de un comentario de Miguel Coyula y el cine independiente

Otro ejemplo de cine independiente realizado por cubanos: “La pared de las palabras”, de Fernando Pérez

El cineasta Miguel Coyula dejó en mi muro de Facebook el link de este texto publicado en el sitio Havana Times, y que polemiza con el que publiqué en Progreso Semanal con el título de Los aretes del inconforme.

Para mí más importante que ser cineasta independiente, es tener autonomía ciudadana. Si como ciudadano no estás dispuesto a defender ciertas maneras de ver la vida, resistiendo las presiones de aquellos que por lo general se van expresando de acuerdo al sentir de los grupos o de modo egoísta (sin tener en cuenta lo que puede ser la nación de un modo integral y altruista), entonces lo que hagas en el arte difícilmente va a ser independiente.

Como ciudadano mi independencia trato de mantenerla a salvo desde hace mucho con este blog. Aquí publico lo que me dicta la conciencia (que no siempre acierta), y por supuesto, eso me ha traído no pocos momentos amargos, pero no me interesa transformar esas caídas personales en el centro de lo que se discute.

Soy, como le comenté alguna vez a una periodista independiente que me entrevistó a propósito de uno de esos tropiezos, un fundamentalista del optimismo trágico. Y sé que una parte del precio a pagar lleva todo eso: incomprensiones, soledad intelectual, rechazos de algunas personas con poder, y de otras castigados por ese poder, pero que aspiran al mismo para mañana tener la oportunidad de excluir (como antes sus antecesores) al que piensa diferente a ellos. Lee el resto de esta entrada

Los aretes del inconforme

“Memorias del desarrollo”, de Miguel Coyula, “Dominó”, de Eduardo del Llano, y “Ferozz”, de Jorge Molina

En el sitio Progreso Semanal me pidieron mi opinión sobre el recién publicado Decreto-Ley 373, y la comparto ahora con los lectores del blog. Se trata, obviamente, de mi opinión, y es de esperar que a algunos les parezca bien, y a otros no tanto.

Como no me creo dueño de la verdad absoluta, estoy seguro que los debates que aún están por llegar enriquecerán la visión que tengamos de este asunto, y eso será más importante que atrincherarnos con las ideas y prejuicios que ya tenemos incorporados alrededor de este tema.

Solo quisiera apuntar que junto a los nombres de Jorge Molina y Miguel Coyula aparece en la segunda versión del texto el de Eduardo del Llano, aunque obviamente, ellos no son los únicos representantes del audiovisual independiente que se hace en Cuba.

Juan Antonio García Borrero

Los aretes del inconforme

Acabo de recordar aquel refrán que nos avisa que, al inconforme, si le regalan aretes de oro dirá que les pesan; lo he recordado tras la lectura de algunos comentarios que circulan a propósito del recién publicado Decreto-Ley Nro. 373 “Del creador Audiovisual y Cinematográfico independiente”.

He sido bastante crítico con el Decreto 349 porque me parece que es una disposición legal que, al margen de su buena voluntad, contribuirá muy poco a construir ese escenario público que se idealiza desde el texto legal, en tanto la formación de espectadores activos (que es en definitiva lo que debería importarnos) se ha de conseguir, no con la represión sino con la construcción de alternativas que compitan limpiamente con lo que se pretende superar. Pero con el Decreto-Ley 373, si no interpreto mal, estamos hablando de otra cosa.

En primer lugar, no conozco ningún país civilizado e interesado en fomentar las libertades e independencia de sus ciudadanos, que estén dispuestos a prescindir de los marcos legales. Esa percepción personal comienza por los Estados Unidos, precisamente el país donde en teoría más libertad hay porque hay más leyes protegiendo esas libertades.

Luego estaría el concepto mismo de lo independiente, que al menos en lo que al audiovisual cubano se refiere, todavía no nos queda demasiado claro qué es lo que queremos nombrar con eso.

¿A quiénes, en la concreta, beneficia un Decreto-Ley como el que se acaba de firmar?, ¿y a quién perjudica? Para mí lo principal estaría en que estamos hablando de una legislación que beneficiará a la producción audiovisual de la nación de forma integral, y no a la producción de determinados grupos o individuos que ahora pueden promoverse como independientes porque no forman parte del circuito oficial, pero hacen películas asumiendo el mismo modelo de representación convencional que promueve la industria.

En Cuba existen muy pocos casos de cineastas que han sido todo el tiempo consecuentes con el credo de la independencia estética; pienso en Jorge Molina, Miguel Coyula y Eduardo del Llano como los paradigmas de esa actitud creativa. Para mí Memorias del desarrollo es una de las películas más importantes que se han realizado en los últimos tiempos, y merecería ser proyectada y discutida en nuestras pantallas como lo que es: una película cubana.

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