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De García Borrero a Fernando Rojas, sobre el Decreto 349

Estimado Fernando:

Ante todo me gustaría aclarar por qué en esta reflexión que ahora comparto públicamente eludo el uso del pronombre “Usted”, que para algunos denotaría el máximo respeto a la responsabilidad y jerarquía de tu cargo.

Sé que más allá del informal tuteo de todos modos advertirás el respeto hacia tu persona; solo que con este escrito no aspiro a dialogar con el Viceministro de Cultura que a veces uno ve en la televisión inalcanzable, lejano, sino con el polemista que en El Caimán Barbudo de los noventa, por ejemplo, me hizo pensar y repensar con sus textos varias zonas de nuestro acontecer cultural.

Porque extraño aquella época de fértiles desencuentros intelectuales, desencuentros que hicieron creer a nuestra generación que a partir de entonces íbamos a vivir un esplendor similar al de las polémicas que se protagonizaron en los sesenta, es que ahora ensayo estas breves líneas.

Y también porque creo que el esfuerzo que has hecho al desplazarte a lo largo del país para explicar a los artistas y creadores de qué va el Decreto 349 merece mucho más que eso que por lo general ha sucedido: reuniones donde el Viceministro expone, los artistas escuchan y algunos dicen lo que tengan que decir, y otra vez a la rutina, como si nada hubiese sucedido. Lee el resto de esta entrada

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Pavel Alejandro Barrios Sosa sobre el Decreto 349

Amigo Juani,

En mi criterio, comprendo el contexto que se vive, o que se sostiene desde hace mucho con agravantes que nos han llevado hasta este momento. Hablar del Decreto 349 es complejo, porque implica una serie de lecturas y contenidos, y nada más y nada menos que enunciados por intelectuales y artistas, las supuestas partes afectadas, pero también hay que tener en cuenta al público.

No se trata solo de “normar”, “limitar” o “poner orden” en la circulación, exhibición o legitimación de tal o mas cual creación. Personalmente estoy en contra de la chabacanería, del populacheo, del mal gusto, de los escándalos públicos durante décadas asociados a la expresión del pueblo, pero al mismo tiempo estoy a favor de toda diferencia que nos enriquece y nos matiza como nación, lo que con orden, claro, cada cosa en su lugar. Tenemos que entender que al público general (también puede leerse “pueblo”) debemos dejar de verlo como un “`infante” que nada sabe, y al que todo puede afectarle. Coincido con Silvio Rodríguez cuando en un reciente documental de escasa difusión, vuelve a tocar el tema de la confianza en el pueblo. El pueblo no es un “pupilo obediente”, la gente consume y seguirá consumiendo lo que le gusta y lo que “está de moda”, sea bueno o no, sea “políticamente correcto” o no, y en consecuencia, los artistas e intelectuales continuarán creando o discursando desde disímiles posiciones y para cualquier tipo de público. Lee el resto de esta entrada

Comentarios a propósito del post “Sobre el decreto 349”

Como era de esperar, el post Sobre el Decreto 349, ha generado diversas lecturas y comentarios no solo en el blog, sino en otros como Segunda Cita, de Silvio Rodríguez, o redes sociales como Facebook o Twitter. Agrupar algunas de esas intervenciones que han sido expresadas en diversos momentos y espacios, nos da una idea de que ese debate civilizado y necesario sobre la Política Cultural del país, es posible impulsarlo en la red de redes.

Quisiera agradecer el gesto del Viceministro de Cultura Fernando Rojas al interactuar críticamente con los lectores del blog. Su acción resulta rara en una época donde el presidente Miguel Díaz-Canel llama a su Consejo de Ministros y directivos en sentido general a ocupar estas plazas virtuales, pero sigue siendo dominante la reiteración de consignas que no escuchan las inquietudes del otro, sino tan solo reafirman lo que ya el cuadro pensaba con anterioridad, y que en exceso provocan el efecto contrario del que se persigue.

Soñar con una Cuba donde mañana sea posible fomentar la cultura del debate y el respeto a las diferencias ciudadanas, es en lo personal una de mis obsesiones. Por supuesto que esto es apenas un blog, y no es aquí donde realmente se decidirá lo importante para la nación, pero es bueno comenzar a construir lo que uno quisiera para todos por casa.

Al menos aquí, el respeto a la persona que expone las ideas es inviolable, sin importar los cargos o el modo de apreciar la vida: que yo no esté de acuerdo con alguien no lo convierte automáticamente en mi enemigo.

A continuación comparto algunas de las ideas expresadas en lo público.

JAGB


Silvio Rodríguez (Blog Segunda cita):

Lo único que me hace saltar de este formidable razonamiento de Juan Antonio García Borrero es el final. Debe ser porque el Estado por el que estuve dispuesto a jugármelo todo fue uno incipiente e imperfecto, pero dirigido por revolucionarios. Era una fuerza que halaba a todo un pueblo. Aunque me he confesado amante de los imposibles, también comprendo la alquimia de los tiempos. Aunque no se pueda regresar a entonces, es de esperar que un Estado revolucionario impulse hacia adelante, hacia un escalón siempre superior a sus representados. El resto del texto lo suscribo”.

Gloria Alicia León Martínez (Facebook)

Ya tuvimos un decenio gris, cuidado. Comparto y felicidades

Rafael Grillo (Facebook)

“Verán que ahora mismo no estoy pensando en el Decreto 349 como el artista al que se le protege, sino como el ciudadano que desea libertad no solo para crear, sino también para consumir y pensar por cabeza propia eso que consumo. ” (Al fin alguien dijo lo que más importaba, que esto no se trata solo de un asunto de los artistas sino una cuestión de importancia para todos los ciudadanos!!!)

Rafael Grillo (Facebook)

Y por supuesto, enuncia la gran cuestión: “Who watch the Watchmen?”, como en el famoso cómic de Alan Moore Lee el resto de esta entrada

Jorge Santos Caballero sobre el Decreto 349

Juan Antonio:

Creo que lo escrito por ti me lleva a expresar mi consenso, mi disenso y las utilidades que hay que sacar de la lectura de lo que escribiste. En ese sentido, voy a expresarme con respecto al Decreto 349 y al proyecto de Resolución que nos mostró el viceministro de Cultura el pasado mes de diciembre.

En primer lugar, voy a dejar en claro que estoy en contra del intrusismo, la chabacanería, el mal gusto, la exaltación a lo pornográfico, a lo cursi y a todo lo que se parezca a irresponsabilidad en el orden social. Pero también considero que, por parte de las autoridades  –todas–, se cometió  un error esencial: se dejó que tomara auge toda esa armazón de ordinariez, y hasta se fomentaba  –porque se permitía– que la mala música y grosera,  por demás  –para citar algo de lo que está en el fondo del asunto—se escuchara en los medios masivos, y hasta en fiestas en las escuelas primarias y se consintieran bailes con gestos obscenos ejecutados por niñas y niños. En otros países hay más regulaciones que prohíben todo eso, y cuidado quien las viole.

Pero ahora aflora –aunque publicado hace meses– el Decreto 349 y la Resolución supletoria –sin número, fecha y firma todavía- que se nos mostró por el compañero viceministro en la reunión del sábado 22 de diciembre, en horas de la mañana. Casi pudiera expresarse que todo marcha lento, porque se tiene timidez de actuar. Es decir, lo que está estipulado tardíamente –y doble, porque se está demorando su aplicación con disímiles pretextos– es una suerte de paliativo para frenar lo que viene convirtiéndose en algo cotidiano: el mal gusto. Quizás se debió establecer un orden de prioridad para la ejecución del decreto y el procedimiento de aplicación, en que nuestras autoridades fijaran mediante sus fuerzas de orden público lo que establece el Código Penal, y entonces nos hubiéramos ahorrado estos humos que tenemos hoy. Había necesidad de poner fin al fuego apenas comenzó, y no se hizo –y se sigue demorando el apagarlo–. Esa es la pura verdad. Lee el resto de esta entrada

Sobre el Decreto 349

El pasado sábado 22 de diciembre, Fernando Rojas (viceministro del Ministerio de Cultura), sostuvo con algunos de los miembros de la UNEAC de Camagüey un encuentro para hablar del Decreto 349.

Agradecí la posibilidad del intercambio. El Decreto ha despertado opiniones tan encontradas que es bueno que se promueva ese tipo de debate, si bien creo que limitarlo a un foro físico (multicine Casablanca) donde por razones de espacio siempre estarán restringidas las capacidades, responde a una época que ya no es la que estaría promoviendo la Cuba del 3G y su propuesta de gobierno electrónico.

La exposición del viceministro fue prolija, e iluminó varias zonas de ese texto legal que, al menos a mí, todavía me provoca escozor. Insistió mucho en aclarar que el Decreto va contra “lo que pasa por arte sin ser arte”, y que únicamente establece regulaciones en materia de Política Cultural y prestación de servicios artísticos en la esfera pública. O dicho de otro modo: que no afecta la libertad de creación de los artistas, en tanto lo que busca es la protección de los mismos y de las jerarquías culturales.

Fui de los que intervine en la reunión y traté de exponer con sinceridad mis prevenciones. El intercambio con el viceministro y la posterior relectura del texto legal que el Ministerio propone implementar me tranquilizaron en algunos aspectos, y en otros, debo confesarlo, incrementó mis temores. Lee el resto de esta entrada