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Sobre las inscripciones del Registro del Creador Independiente

A partir de mañana, 24 de septiembre, y hasta el próximo 14 de octubre, comenzarán en todo el país los trámites vinculados al Registro del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente. Es importante que, sobre todo en las provincias, se tengan en cuenta las fechas, pues el Comité de Admisión estará trabajando en La Habana entre el 21 y el 25 de octubre, por lo que resulta necesario hacer llegar esa información antes.

Los aspirantes deberán llenar la planilla que adjuntamos en formato PDF, además de aportar 2 fotos, un CurriculumVitae y hasta tres obras (a entregar en DVD) según las categorías a las que vaya aplicar.

En Camagüey, los interesados pueden solicitar la planilla e información adicional en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Teléfono: 32258189

Correo electrónico: nuevomundo@pprincipe.cult.cu

Para descargar la planilla, pinchar aquí:

Solicitud de inscripcion Registro Creador Audiovisual

PD: Más información aquí.

Las nuevas superficies del cine cubano

“Santa y Andrés” (2016), de Carlos Lechuga

Me ha encantado lo que acaba de revelar Carlos Lechuga en su conversatorio con Michel Hernández, a propósito de la que será su tercera película: “Vicenta B. es la historia de una mujer que está aprendiendo a conocerse”.

No, no abundan en nuestro cine personajes que se impongan el imperativo socrático del auto-reconocimiento. Por lo general encuentro personajes muy seguros de sí mismos, que en su relación con el medio dejan a un lado la oportunidad de compartir incertidumbres, para en todo caso imponer verdades propias, y responsabilizar siempre a “los otros” de su suerte.

Desde luego, esto es un reflejo de lo que sería el modo hegemónico de comportarnos en lo público, donde la construcción de un adversario carente de nombres propios o matices, funciona a la perfección en las batallas colectivas, esas donde es más fácil satanizar a un enemigo difuso que pormenorizar en el análisis del orden de las cosas que nos atañe.

Otro de los buenos momentos que tiene la entrevista es esa donde Lechuga habla sobre su censurado filme Santa y Andrés, y dice: “Creo que el paso del tiempo le dará al filme el lugar y la importancia que se merece. A lo mejor de aquí a diez años ya nadie se va a acordar de ella, o la propia obra dejará de emocionar. No sé. Lo que me llevó a filmar un guion como ese, fue que mi olfato de guionista me dijo que tenía una buena historia entre manos”.

Cuando en su momento escribí sobre el filme traté de resaltar lo que de algún modo me sigue pareciendo más estimulante: su capacidad para demostrarnos que el abrazo que se regalan Santa y Andrés al final (tan parecido a aquel en el que se funden Diego y David en Fresa y chocolate) siempre tendrá más fijador que el odio de quienes se empeñan en anular a su contrario. No sé si los censores habrán captado ya que esa no era una película sobre los represores de la historia, sino sobre dos personajes que al inicio no conciben ver nada común en sus respectivos horizontes, y terminan abrazados por razones cívicas: de algún modo, Santa también es otra mujer que estaba aprendiendo a conocerse. Lee el resto de esta entrada

A propósito de un comentario de Miguel Coyula y el cine independiente

Otro ejemplo de cine independiente realizado por cubanos: “La pared de las palabras”, de Fernando Pérez

El cineasta Miguel Coyula dejó en mi muro de Facebook el link de este texto publicado en el sitio Havana Times, y que polemiza con el que publiqué en Progreso Semanal con el título de Los aretes del inconforme.

Para mí más importante que ser cineasta independiente, es tener autonomía ciudadana. Si como ciudadano no estás dispuesto a defender ciertas maneras de ver la vida, resistiendo las presiones de aquellos que por lo general se van expresando de acuerdo al sentir de los grupos o de modo egoísta (sin tener en cuenta lo que puede ser la nación de un modo integral y altruista), entonces lo que hagas en el arte difícilmente va a ser independiente.

Como ciudadano mi independencia trato de mantenerla a salvo desde hace mucho con este blog. Aquí publico lo que me dicta la conciencia (que no siempre acierta), y por supuesto, eso me ha traído no pocos momentos amargos, pero no me interesa transformar esas caídas personales en el centro de lo que se discute.

Soy, como le comenté alguna vez a una periodista independiente que me entrevistó a propósito de uno de esos tropiezos, un fundamentalista del optimismo trágico. Y sé que una parte del precio a pagar lleva todo eso: incomprensiones, soledad intelectual, rechazos de algunas personas con poder, y de otras castigados por ese poder, pero que aspiran al mismo para mañana tener la oportunidad de excluir (como antes sus antecesores) al que piensa diferente a ellos. Lee el resto de esta entrada

Elogio del cine independiente

Existen (2005), de Esteban Insausti

Lo más provocador que le he escuchado decir a un cineasta sobre el cine independiente, es esto que alguna vez apuntó Werner Herzog:

Yo desarrollé ideas e hice carpetas y las llevé a presentarlas a cadenas de televisión y financistas y siempre me las rechazaron, fue algo muy humillante. Y entendí también que nunca iba a ser independiente porque el cine independiente es un mito, el único cine independiente son las películas que haces con tu familia en navidad. Pero sí hago una clara distinción: siempre trato ser autónomo, y entendí que es necesario ganar dinero para hacer películas y empecé a trabajar como soldador en una fábrica en los turnos nocturnos porque durante el día todavía iba a la escuela. Y también hice otros trabajos raros y me gané el dinero. Y mi consejo para ti, si tienes un cuerpo capaz y eres un hombre joven: sal, busca tu dinero y con menos de diez mil dólares yo creo que puedes hacer una película de ficción. Así que, por favor, no se me quejen, sin quejas”.

El problema es que en Cuba salir a buscar dinero para hacer esa película de ficción por tu cuenta, al margen de la aprobación del ICAIC, ha sido siempre un grandísimo problema. Como en nuestro país desde 1959 hasta acá hablar de cine cubano es hablar del cine del ICAIC, pues todo lo que se saliera de ese formato estaba condenado a la satanización. O al ninguneo. Es decir, a la no existencia.

Por eso es que me parece digno de elogio la reciente aprobación del Decreto-Ley 373 que reconoce a la figura del realizador independiente (es decir, de los que han estado más allá de lo institucionalizado). Y me parece más valioso aún porque a diferencia del Decreto-Ley 349, que primero apareció publicado y después comenzó a discutirse con la gente, este nuevo Decreto es el resultado de años de debates, reclamaciones, intervenciones críticas de cineastas tildados en su momento de “locos” (como en el excelente documental experimental de Esteban Insausti Existen /2005). Lee el resto de esta entrada

Los aretes del inconforme

“Memorias del desarrollo”, de Miguel Coyula, “Dominó”, de Eduardo del Llano, y “Ferozz”, de Jorge Molina

En el sitio Progreso Semanal me pidieron mi opinión sobre el recién publicado Decreto-Ley 373, y la comparto ahora con los lectores del blog. Se trata, obviamente, de mi opinión, y es de esperar que a algunos les parezca bien, y a otros no tanto.

Como no me creo dueño de la verdad absoluta, estoy seguro que los debates que aún están por llegar enriquecerán la visión que tengamos de este asunto, y eso será más importante que atrincherarnos con las ideas y prejuicios que ya tenemos incorporados alrededor de este tema.

Solo quisiera apuntar que junto a los nombres de Jorge Molina y Miguel Coyula aparece en la segunda versión del texto el de Eduardo del Llano, aunque obviamente, ellos no son los únicos representantes del audiovisual independiente que se hace en Cuba.

Juan Antonio García Borrero

Los aretes del inconforme

Acabo de recordar aquel refrán que nos avisa que, al inconforme, si le regalan aretes de oro dirá que les pesan; lo he recordado tras la lectura de algunos comentarios que circulan a propósito del recién publicado Decreto-Ley Nro. 373 “Del creador Audiovisual y Cinematográfico independiente”.

He sido bastante crítico con el Decreto 349 porque me parece que es una disposición legal que, al margen de su buena voluntad, contribuirá muy poco a construir ese escenario público que se idealiza desde el texto legal, en tanto la formación de espectadores activos (que es en definitiva lo que debería importarnos) se ha de conseguir, no con la represión sino con la construcción de alternativas que compitan limpiamente con lo que se pretende superar. Pero con el Decreto-Ley 373, si no interpreto mal, estamos hablando de otra cosa.

En primer lugar, no conozco ningún país civilizado e interesado en fomentar las libertades e independencia de sus ciudadanos, que estén dispuestos a prescindir de los marcos legales. Esa percepción personal comienza por los Estados Unidos, precisamente el país donde en teoría más libertad hay porque hay más leyes protegiendo esas libertades.

Luego estaría el concepto mismo de lo independiente, que al menos en lo que al audiovisual cubano se refiere, todavía no nos queda demasiado claro qué es lo que queremos nombrar con eso.

¿A quiénes, en la concreta, beneficia un Decreto-Ley como el que se acaba de firmar?, ¿y a quién perjudica? Para mí lo principal estaría en que estamos hablando de una legislación que beneficiará a la producción audiovisual de la nación de forma integral, y no a la producción de determinados grupos o individuos que ahora pueden promoverse como independientes porque no forman parte del circuito oficial, pero hacen películas asumiendo el mismo modelo de representación convencional que promueve la industria.

En Cuba existen muy pocos casos de cineastas que han sido todo el tiempo consecuentes con el credo de la independencia estética; pienso en Jorge Molina, Miguel Coyula y Eduardo del Llano como los paradigmas de esa actitud creativa. Para mí Memorias del desarrollo es una de las películas más importantes que se han realizado en los últimos tiempos, y merecería ser proyectada y discutida en nuestras pantallas como lo que es: una película cubana.

Para seguir leyendo, pinchar aquí

 

Sobre el Decreto-Ley Nro. 373 “Del creador Audiovisual y Cinematográfico independiente”

Ramón Samada, presidente del ICAIC// Foto: Julio Gerardo Hun Longchong, tomada de http://www.trabajadores.cu/20190627/decreto-ley-373-reconoce-a-creadores-independientes-pdf/

Si algo aprendí de aquella etapa en que me desenvolvía como abogado en los tribunales, es que a los textos legales es conveniente aproximarse desde la sospecha.

A diferencia de las películas de las que uno puede opinar acabado de verlas y hacer nuestras las interpretaciones explícitas, con las leyes uno no debe olvidar que se trata de construcciones temporales respondiendo a intereses coyunturales: lo recomendable en este caso es apelar a la lectura sintomática, y tomar en cuenta no solo lo que sustantivamente se sostiene, sino también lo que se excluye o se silencia. Mañana llegarán enmiendas, negaciones, porque la vida a diario se crea y recrea…

Pero ahora mismo quisiera dejar a un lado todo lo que tenga que ver con la sospecha interpretativa, para sumarme a la alegría de aquellos que ven en la legalización del creador audiovisual y cinematográfico e independiente una gran victoria para el gremio.

De todo lo que se ha dicho en estas pocas horas transcurridas, luego de darse a conocer el documento legal, me quedo con esas declaraciones de Ramón Samada, presidente del ICAIC, donde habla del protagonismo que han tenido los cineastas en todos estos años de reclamaciones, polémicas, malentendidos, soledades intelectuales, y falta de respaldo por parte de instituciones a las que le debería haber importado apoyar ese movimiento desde el principio (estoy hablando en primer lugar de la UNEAC, desde luego).

A uno le podrán gustar más o gustar menos las películas que se están haciendo, pero lo que en lo personal no deja de impresionarme es el sentido de pertenencia a su profesión de todos aquellos que aspiran a poner la creación audiovisual de los cubanos a la altura de lo que exige el siglo XXI.

Cuando surgió el ICAIC, los que hicieron posible esa primera Ley de Cine que todavía debe ser actualizada, promediaban los treinta años de edad. Tenían los mismos sueños y ganas de transformar el mundo que los que, sesenta años después, suscribieron el Cardumen.

Por el camino lograron resistir todas esas ínfulas de reduccionismos estéticos e imperativos pedagógicos que en no pocas ocasiones quisieron imponer los grupos políticos y sus voceros. E hicieron películas hermosas y complejas.

Es obvio que con el nuevo Decreto-Ley no se está anunciando la parusía de los tiempos gloriosos del cine cubano; al contrario: vendrán nuevas pugnas, suspicacias, surgirán hermeneutas que harán de Procusto el medidor de todas las cosas y tratarán de meter a la fuerza en su lecho la realidad que se representa, y se harán películas buenas, regulares, y malas, a las que la crítica deberá tratar como se merecen.

Pero lo que fomenta mi optimismo es la vitalidad de ese movimiento que, sin ser homogéneo, se plantea la creación audiovisual como lo que es: un ejercicio de responsabilidad cívica.

Juan Antonio García Borrero

PD: Los interesados pueden descargar la disposición legal pinchando aquí:

GOC-2019-O43 Ley de Cine

Los flujos de la imagen (2019), de Caridad Blanco

Para seguir en el entorno del audiovisual independiente en Cuba: el próximo jueves 9 de mayo se presenta el libro Los flujos de la imagen. Una década de animación independiente en Cuba (2003- 2013), de la estudiosa Caridad Blanco. Una excelente noticia, sin dudas.