Archivo del sitio

Entre dos (1989), de Santiago Prado

Desde hace más o menos cinco años, cuando planteamos por primera vez la posibilidad de construir la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC), estamos insistiendo en la necesidad de estimular el trabajo colaborativo.

En principio, parece fácil, pero la mayoría de las personas que nos hemos vinculado al estudio y promoción de todo lo que se relaciona con el cine hecho por cubanos, nos formamos de acuerdo a los parámetros dictados por una época donde el individuo, sobre la base de sus esfuerzos, entregaba libros, artículos, etc.

Hoy el mundo se mueve en otras direcciones. Sin importar si vives en Camagüey o Nueva York, somos testigos de un fenómeno que, de modo exponencial, responde a las características de todos esos dispositivos de comunicación que usamos a diario: la producción colaborativa de contenidos digitales.

Para hablar concretamente del audiovisual cubano, si hoy nos asomamos a Internet será fácil comprobar que la información que ya existe sobre el mismo excede las posibilidades de lecturas individuales. Estamos infoxicados con tantas páginas, portales, blogs, etc, que a la larga reproducen el mismo escollo analógico que supondría sentarnos en una biblioteca a revisar, uno por uno, cada libro en soporte papel de los que se encuentra en esa institución. Dicho de otra manera, tanta información dispersa no necesariamente se convierte en conocimiento útil. Al contrario: por lo general termina siendo un simple dato aislado de un contexto mayor.

Por suerte, ya la ENDAC comienza a contar con colaboradores que, de forma altruista, contribuyen con fotos, artículos, comentarios. Hace unos días fue Carlos Barba, con su hermoso tributo a Rosita Fornés, y ahora es Ángel Segundo González González, quien nos hace llegar par de fotos de rodaje del filme hecho para la televisión, Entre dos (1989), de Santiago Prado.

Otra de las características que distinguiría a una plataforma digital de una Enciclopedia publicada en papel, es la posibilidad de todo el tiempo ser enriquecida, corregida, etc. Mientras esté online, y los usuarios accedan a la misma, hay posibilidades de que ellos contribuyan con fotos, videos, o audios privados que jamás habían llegado a la esfera pública, y por ende, tampoco a una institución.

Súmenle a ello que plataformas como Youtube suelen alojar esos materiales de los que normalmente el crítico escribía, condenando a su lector a pensar el cine… desde la literatura. Hoy WordPress nos permite incrustar videos y audios, por lo que esta podría ser una Enciclopedia donde, además de leer sobre las películas, podamos interactuar con los críticos, que a su vez hablarán directamente del audiovisual desde el audiovisual, y no desde la literatura.

Evidentemente, estamos viviendo un cambio de paradigma en las maneras de construir conocimientos en torno al audiovisual cubano, si bien todavía nos falta algo elemental: la formación de usuarios dueños de esas competencias digitales que permitirían convertir en conocimiento útil toda la información alojada en la red de redes.

Juan Antonio García Borrero


Entre dos

Año: 1989

País: Cuba

Género: Ficción

Formato:

Tiempo: 57’

Color: Color

Productora: Estudios Cinematográficos del Instituto Cubano de Radio y Televisión

Dirección: Santiago Prado

Guión: Santiago Prado, inspirado en el cuento homónimo de Miguel Mejides

Fotografía: José Manuel Martínez Carmona

Camarógrafo: Iván Díaz

Asistente de cámara y Foquero: Ángel Segundo González González

Escenografía: Santiago Sánchez

Edición: Caridad Pascual

Iluminador, Dollyman: “El Bolo”

Reparto: Raúl Eguren, Josefina Enríquez, Margot de Armas, Daniel Jorge Jordán


Fotos del rodaje

De izquierda a derecha: Ángel Segundo González González (asistente de cámara y foquero), José Manuel Martínez Carmona (director de fotografía), Padilla (Asistente de Dirección), Santiago Prado (Director), Raúl Eguren (actor), y Chocolate (chofer). Foto cedida a la ENDAC por Ángel Segundo González González
De izquierda a derecha: Ángel Segundo González González, Iván Díaz (Camarógrafo) y «El Bolo» (Iluminador, Dollyman). Foto cedida a la ENDAC por Ángel Segundo González González

Cine cubano en la Televisión: una vez a la semana no alcanza.

Quiero agradecer a Javier Gómez Sánchez su interés por compartir estas ideas con los lectores del blog “Cine cubano, la pupila insomne”. Es un asunto cuya discusión y solución se viene reclamando desde hace mucho, y que no acaba de encontrar un debate fértil.

Y mientras tanto el cine cubano (que ya sabemos que es mucho más que lo producido por el ICAIC, lo cual no le resta un ápice a la importancia de esa institución) sigue sufriendo los embates de una estrategia de promoción sesgada, y por ello mismo, mutiladora.

Nunca tendremos a mano lo suficiente para agradecer a Luciano Castillo esa pasión con la que el maestro defiende el cine nacional. Aquella vez en que De cierta manera estuvo a punto de desaparecer, un conjunto de voces muy lúcidas ayudaron a detener el disparate. Pero coincido con Gómez Sánchez en que una vez a la semana no alcanza. Como tampoco alcanza que una vez cada cuatro años hablemos de eso en un Congreso: necesitamos defender el cine cubano todos los días.

Juan Antonio García Borrero

Cine cubano en la Televisión: Una vez a la semana no alcanza.

Por Javier Gómez Sánchez (javiergosanchez09@gmail.com )

Recientemente en una asamblea de la UNEAC señalé la necesidad de lograr una cuota de transmisión de cine cubano en la televisión nacional. Como mismo se ha hecho con la música cubana frente a la transmisión de música extranjera, algo bastante logrado por la exigencia comprensible de los músicos.

Recuerdo haber escuchado a personalidades como Juan Formell y Adalberto Álvarez, defender ese derecho de nuestra música y de nuestro público. Gracias ellos y a otros impulsores, el ICRT comenzó a partir de algún momento a manejar porcentajes de emisión de música cubana respecto a la música extranjera, como una forma de protección a la identidad del público cubano y sus creadores musicales.  No ocurrió por obra del Espíritu Santo, ni porque alguien con poder de decisión se levantó ese día con más sensibilidad hacia la cultura nacional. Ocurrió porque un grupo de artistas luchó por eso, pidió la palabra, la volvió a pedir, argumentó, exigió y encontró apoyo. De otra manera no se hubiese logrado.

Con esa idea planteé que este debía ser un tema incluido como tal en el próximo Congreso de la UNEAC y acabar de consolidar en este año 2019, sin posponerlo más, una sanación de las relaciones entre la televisión cubana y el cine cubano. Creo que existe ya la madurez suficiente para hacerlo, pues como dije si alguna película cubana en los últimos 30 años ha planteado algo que le haya parecido a algunos, incómodo, esta sociedad lo ha superado ya con creces. Lee el resto de esta entrada