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La ciberalfabetización de Elpidio Valdés

Ayer el Cine Club “Elpidio Valdés” (integrado por niños y niñas de la escuela Enrique Casals Villareal del reparto Albaisa), se desplazaron hasta el Centro de Interpretación de la Ciudad (lo que popularmente las personas conocen como “La Maqueta”).

Las instantáneas tomadas podrán darnos una pálida idea de lo que allí sucedió, pero en realidad ninguna foto describe con exactitud lo que, más allá de lo formal, podría estar pasando con este grupo de niños que, gracias al uso creativo de la tecnología y el asesoramiento de sus maestros, convierten en conocimiento lo que tradicionalmente no es más que simple información.

En esta ocasión el Cine Club Elpidio Valdés trabajó de conjunto con el Proyecto SIGEPA (Sistema de Gestión Patrimonial), que auspicia la Universidad de Camagüey, con el respaldo de Cosude, la Agencia de Cooperación suiza para el desarrollo. Lee el resto de esta entrada

El regreso de Elpidio Valdés

El pasado jueves reiniciamos en la sede del Proyecto “El Callejón de los Milagros”, las actividades del Cine Club Infantil “Elpidio Valdés”, integrado por estudiantes de cuarto, quinto y sexto grado, de la Escuela Primaria Enrique Casals Villareal (Albaisa).

En esta ocasión, contamos como profesora con Liany Hernández. Como se explicó en su momento, con este Cine Club queremos contribuir a esa campaña de alfabetización audiovisual y tecnológica, que pareciera el gran imperativo de los humanos que vivimos en esta época.

JAGB

Memorias de un Programa de Verano (7)

Sábado 17 de agosto

Hoy en la mañana hicimos la clausura del Programa de Verano “Conoce tu ciudad” auspiciado por el Proyecto El Callejón de los Milagros. Fue gratificante ver las reacciones de los niños y niñas cuyas fotografías fueron seleccionadas para armar el material audiovisual que proyectamos en la pantalla grande.

Como anfitrión del Programa, me gustaría agradecer a todo ese montón de personas que nos abrieron sus puertas. Todavía los niños y niñas que participaron en las diferentes actividades no tienen una idea clara de lo que podría reportarle en un futuro, el encuentro que ahora sostuvieron con algunos de los artistas más renombrados de la ciudad.

No obstante, me quedan varias insatisfacciones. La principal es que me hubiese gustado un mayor acompañamiento de las diversas autoridades en el terreno, que es donde se aprende a fomentar el uso creativo de las tecnologías, en función de la producción de conocimientos.

En lo personal, puedo sentirme gratificado con los criterios que sobre todo las madres de los niños han ofrecido del Programa de Verano, pero no es cuestión de tranquilizar el ego, sino de contribuir a que la gestión cultural de este país también se adentre de un modo natural en los terrenos de la informatización.

Juan Antonio García Borrero

Memorias de un Programa de Verano (6)

Sábado 10 de agosto

Hoy los miembros del Cine Club Elpidio Valdés del Proyecto El Callejón de los Milagros, como parte del Programa de Verano “Conoce tu ciudad”, interactuaron con los miembros del Cine Club “Introducción al cine”, que lidera en la UNEAC su vicepresidente Armando Pérez Padrón.

Fue una buena oportunidad para que los niños y niñas de ambos cine-clubes se divirtieran mientras cantaban canciones infantiles, apreciaban las dotes del payaso invitado, y al final disfrutaban de la proyección de una película 3D en la pantalla grande del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Nuestra primera temporada del Programa de Verano “Conoce tu ciudad” concluye la próxima semana, con la proyección de un audiovisual que se ha conformado a partir de las fotos y videos que estos niños han grabado en sus diversas visitas.

Juan Antonio García Borrero

Memorias de un Programa de Verano (5)

Sábado 3 de agosto

Galería “El Gato azul”, de Ileana Sánchez Hing

Hoy, como parte del Programa de Verano “Conoce tu ciudad”, nos tocó recorrer la Plaza de San Juan de Dios y sus alrededores. Como dijimos antes, los niños de Albaisa no han podido seguir participando debido a la lejanía del lugar donde viven, pero se mantienen asistiendo Jorge Ernesto Herrera Benítez (4to grado) y Rosalía del Carmen González Magaña (6to grado), con sus respectivas madres, y eso me gratifica enormemente, porque uno de los objetivos del Programa es que los adultos se integren a este momento de aprendizaje de los más pequeños. No importa que sean dos niños y dos adultos: lo que importa es sembrar la curiosidad sistemática por la ciudad, y ellos han estado en todos los encuentros.

El recorrido de hoy más espectacular no pudo ser, porque además de pasear la imponente Plaza de San Juan de Dios, tuvimos la oportunidad de visitar varias de las galerías artísticas que hay en el entorno, y que los niños interactuaran con algunos de los artistas allí presentes.

Supongo que cuando lleguen a la edad en la que puedan ser considerados adultos, aprecien el tremendo privilegio que ha significado documentar a través de fotos o videos el encuentro con algunas de nuestras más relevantes personalidades artísticas.

Al final hicimos nuestra mesa de trabajo en el Restaurante “1800”, el cual se suma de esa manera al conjunto cada vez más numeroso de aliados estratégicos que está haciendo realidad este sueño.

Juan Antonio García Borrero

Con el artista Eduardo Rosales

En la Galería “Pepe”, con su anfitrión José Gutiérrez

En la Galería Magdiel, con el artista como anfitrión

Junto a Joel Jover en su Galería-Taller

Plaza San Juan de Dios

Restaurante 1800

Memorias de un Programa de Verano (4)

Sábado 27 de julio

Hoy los miembros del Cine Club Elpidio Valdésfueron a la Plaza del Carmen, y tuvimos el privilegio de tener entre las anfitrionas a la artista Marta Jiménez, creadora de varias de las esculturas que se ven en el lugar. También visitamos la Oficina del Historiador de la Ciudad, admiramos la exposición “Miradas cruzadas” que está montada en la Galería de ese lugar, conversamos con Norberto Saborit, el hombre que sirvió como modelo a la escultura del lector de periódicos. Al final, hicimos un trabajo de mesa en el Restaurante El Paso, que de esta manera se sumó como aliado estratégico a este Programa de Verano que hemos nombrado “Conoce tu ciudad”.

Lamentablemente los niños del Reparto Albaisa no podrán incorporarse a nuestras actividades hasta que comience de nuevo el curso escolar, dada la lejanía del lugar de residencia de todos ellos, pero me gratifica muchísimo ver cómo los niños y padres que se mantienen en el Programa cada vez se sienten más comprometidos con algo que no sabría explicar bien qué es, pero que obviamente alude a la ciudad. Gracias una vez más a todos los que apoyan este sueño.

Juan Antonio García Borrero

Memorias de un Programa de Verano (3)

Sábado 20 de julio

Este sábado nos correspondió visitar el Museo Provincial Ignacio Agramonte. Vi a los niños del Cine Club Elpidio Valdés entusiasmados, tomando fotos, haciendo “paneos”.

No sé qué saldrá al final de todo esto, pero lo que más me ilusiona es ver cómo algunos de ellos ya se han convertido, junto a sus padres, en fieles seguidores de este Proyecto que les invita a conocer la ciudad que viven de una manera diferente: a través de los dispositivos móviles que ya poseen en sus manos.

El próximo sábado nos llegaremos a la Plaza del Carmen, y tendremos nuestro primer trabajo de mesa, para ir seleccionando las fotos y videos que serán incluidos en el documental realizado por ellos, y que proyectaremos en la pantalla grande del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo el sábado 17 de agosto.

Juan Antonio García Borrero

Memorias de un Programa de Verano (2)

Sábado 13 de julio

Hoy a los miembros del Cine Club Elpidio Valdés les correspondía recorrer la ciudad en el Trencito que brinda servicios de ese tipo bajo los auspicios de la Oficina del Historiador, pero por razones ajenas a la Oficina, el tren fue sustituido por un ómnibus climatizado.

Por supuesto, no se vive de igual manera la experiencia de “recorrer” la ciudad con ventanillas por medio, que montados en uno de esos trenes diminutos que estimulan todo tipo de fantasías en los pasajeros.

De todos modos, los niños agradecieron el recorrido, tomaron fotos y videos, se ayudaron entre sí, escucharon lo que la guía Ana Margarita Sánchez les explicaba de cada uno de los sitios en los que depositábamos nuestra atención, y terminaron la jornada en el recién reinaugurado Parque de Diversiones Camilo Cienfuegos.

El próximo sábado tocará ir al Museo Provincial, y luego tendremos una suerte de clase práctica en el Centro Cultural de Artex “Fotogramas”, antes de disfrutar la película de 3D que esté en programación en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Juan Antonio García Borrero

Memorias de un Programa de Verano (1)

Sábado 6 de julio

Debo confesar una vez más que estos niños y niñas de la Escuela Primaria “Enrique Casals”, ubicada en la alejada comunidad Albaisa, e integrantes del Cine Club Elpidio Valdés, vuelven a sorprenderme.

Pensé que, por haber terminado el curso regular, perderíamos parte de ese entusiasmo que los había mantenido cercanos a lo que el Proyecto El Callejón de los Milagros intenta impulsar: por un lado el uso creativo de las tecnologías que ya tienen en sus manos, y por el otro, el descubrimiento crítico de una cultura audiovisual que ya forma parte de su entorno cotidiano, así como los lugares más emblemáticos de esta hermosa ciudad que nos hospeda.

Pero allí estaban junto a sus maestras de siempre, convirtiendo a la ciudad en una extensión de esa aula donde aprenden lo básico para más tarde integrarse como profesionales a la sociedad.

En esta primera ocasión visitamos el Centro de Interpretación de la Ciudad (más conocida como “La Maqueta”), el Parque Agramonte, y la sede de Producciones Audiovisuales Príncipe, antes de terminar con la proyección en 3D de la película Mi villano favorito en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Lo que me llamó la atención es el modo en que en esta primera ocasión se tomaron bien en serio nuestra sugerencia de que debían documentar a través del teléfono o las tablets las experiencias que estaban viviendo.

Quizás a ninguno de ellos les había pasado por la cabeza que alguna vez podrían hacer ellos mismos algunos de los audiovisuales que a diario consumen. Es más, quizás a ninguno les interese en un futuro ser cineastas. Pero es que lo primero que debe importarnos, cuando hablamos de impulsar desde edades tempranas la apreciación audiovisual, no es formar realizadores que solo estén atentos a lo estético, sino ciudadanos que aprendan a mirar de modo crítico los productos que pasan ante sus ojos, convirtiéndose en propagandas mudas, pero muy efectivas, de modos de convivencias divorciadas del sistema de vida colectiva que nos interesaría promover como nación.

El próximo sábado 13 de julio tocará recorrer una parte de la ciudad en el popular Trencito de la Oficina del Historiador. El recorrido, que se inicia en el Parque Agramonte a las nueve de la mañana, tiene planteada la siguiente ruta: calle Martí, Parque José Martí, calle Avellaneda, Museo Ferroviario, Avenida de Los Mártires, San Ramón, López-Recio, Plaza de los Trabajadores, Cisneros, Casino Campestre, y Parque de diversiones Camilo Cienfuegos. El regreso al Parque Agramonte ocurrirá a las 2 de la tarde.

Juan Antonio García Borrero

Para formar espectadores críticos en el siglo XXI

Crear un cine-club es fácil; hacer que funcione de modo eficiente como vehículo de superación cultural para sus miembros no tanto, mucho más en una época como la nuestra donde el afán permanente de “novedades” relega a un segundo plano la actividad reflexiva, en tanto lo que importa es estar “informados” (o lo que es lo mismo, saber de lo último que salió en cartelera o fue reconocido con los Oscars).

El desafío se multiplica cuando el cine-club al que hemos nombrado Elpidio Valdés, está integrado por niños y niñas de la enseñanza primaria (cuarto, quinto, y sexto grado). Por lo general la membresía de un cine-club está conformada por adultos que ya han sido seducidos previamente por el cine como arte, y buscan refinar su gusto a partir de la apreciación y debates de filmes considerados “clásicos” o de gran calidad estética.

Pero en un cine-club con niños de tan corta edad (nativos digitales, al decir de Mark Prensky) es imposible pensar que estén buscando algo parecido. Con esos cortos años, estos niños que han nacido rodeados de artefactos electrónicos con los que han aprendido a jugar antes de aprender a leer y escribir, tienen todavía en su máximo esplendor esa capacidad de asombro que le permitiría tomarse muy en serio la conquista de cualquier cosa: no les intimida el fracaso en el aprendizaje porque gozan con la constante experimentación; pero eso sí, como todos los humanos necesitan que se les motive.

Nosotros, los adultos encargados de formarlos, tenemos como desventaja lo que Mark Prensky explicaba en su ya clásico Nativos e Inmigrantes digitales:

Los Inmigrantes Digitales que se dedican a la enseñanza están empleando una “lengua” obsoleta (la propia de la edad pre-digital) para instruir a una generación que controla perfectamente dicha “lengua”. Y esto es sobradamente conocido por los Nativos Digitales, quienes a menudo tienen la sensación de que a las aulas ha llegado, para instruirles, un nutrido contingente de extranjeros que hablan idiomas desconocidos, extranjeros con muy buena voluntad, sí, pero ininteligibles”.

De allí que en el Cine Club Elpidio Valdés aspiremos a construir un entorno donde se aprovechen al máximo el juego y la interactividad que propician el uso creativo de las tecnologías que ya se tienen en las manos.

En tal sentido, los niños y los padres documentarán mediante fotos y videos cada una de las experiencias que están viviendo, y sentirán curiosidad por ver cómo puede verse en pantalla grande todos esos momentos que se han vivido. Se trata de ofrecerle a la familia una oportunidad de desarrollar habilidades vinculadas a las nuevas alfabetizaciones mediáticas, vinculadas en este caso al consumo audiovisual.

Mi criterio es que cuando hablamos de formar espectadores críticos del siglo XXI debemos dejar a un lado buena parte de la retórica y las prácticas pedagógicas asumidas en el siglo XX. Hay que dejar a un lado esos sesgos cognitivos que nos impiden ver que nosotros, los adultos, también somos parte del problema cultural que intentamos resolver. Si creemos que por gozar de determinada ilustración cinematográfica ya estamos en condiciones de formar espectadores críticos, sencillamente estaríamos dejándonos llevar por el autoengaño.

Hay que pensar seriamente en crear entornos cineclubísticos que se conecten con lo real (en este caso, las comunidades mayores de las que son miembros estos cineclubistas), y a partir de allí, desplegar estrategias donde lo interesante no sea imponerle a los más jóvenes el culto de filmes clásicos, sino el descubrimiento de que estas películas, sino importar si son mudas o sonoras, en blanco y negro o a color, en 2D o 3D, nos ayudan a ser mejores personas.

Juan Antonio García Borrero