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Para presentar a Sara Gómez en la ENDAC

Sara Gómez, como asistente de Dirección de Tomás Gutiérrez Alea en “Cumbite”

Esta es una de las páginas de la ENDAC que más placer me reporta presentar. Creo que todo lo que hasta ahora hemos hecho por concederle visibilidad al legado de Sara Gómez, es poco. Su muerte prematura tronchó una carrera que ya era reconocida por su transgresora intensidad, pero allí están los filmes que hizo: provocadores, honestos, incómodos.

Estoy pensando en Sara, además, como uno de los intelectuales más valientes que ha conocido este país. Cuando Sara filmó su llamada “trilogía insular” (Una isla para Miguel; La otra isla; Isla del Tesoro) en Cuba se comenzaba a vivir lo que con el tiempo Ambrosio Fornet acuñaría con la etiqueta del “quinquenio gris”.

Gracias a sus películas han llegado hasta nosotros las voces y los rostros de los que, en ese instante, por no encajar en la visión triunfalista que por entonces hablaba de la llegada del Hombre Nuevo, fueron recluidos en campos de reeducación, tildados de contrarrevolucionarios, marginales, diversionistas ideológicos, enemigos del pueblo.

Aquella era la época en que alguien sin rostro, pero con el nombre de Leopoldo Ávila, preparaba semanalmente, desde la revista Verde Olivo, una serie de invectivas que lo mismo atacaban a Heberto Padilla, René Ariza, Virgilio Piñera, o Antón Arrufat.

Sara pudo ser una de las tantas personas que se desentendieron de la suerte de los satanizados de turno. Y, sin embargo, decidió irse a la Isla de la Juventud a buscar, de primera mano, el testimonio de los castigados. Y allí nos los mostró en pantalla, con toda su complejidad. Para Sara, atenta lectora de Fanon, el proyecto revolucionario debía asumir el desafío de entender las dinámicas de inclusión y exclusión que operan en todos los pactos sociales, y en vez de sumarse de modo acrítico al discurso celebratorio, desnudó el origen de los conflictos, y denunció la retórica clasista que muchas veces se esconde detrás de una ideología que dice defender a los desposeídos, pero asume a los condenados de la Tierra como un peligro para el orden de las cosas que se ha establecido.

Hay una respuesta que Sarita le ofrece a un cuestionario que le pasara la escritora francesa Marguerite Duras, que más elocuente no puede ser:

¿Quiere decir esto que no existen oportunistas, mediocres y acomodados? No, están ahí, entre nosotros mismos, dentro de mí es posible que habite una oportunista, una mediocre, una que aspira a acomodarse, pero eso no es grave por cuanto estamos dispuestos a luchar contra estos elementos fuera y dentro de nosotros. Yo lo que sí puedo asegurarle es que este no es un país de conformistas: confío más que nada en alguno de esos jóvenes “conflictivos” que hay en cada aula, en cada granja, en cada fábrica, ese que hace la pregunta que nadie se había hecho, exige una respuesta y pone a pensar a los demás”.

En esta página que presentamos ahora, hemos reunido información sobre su biofilmografía, sobre algunos de los documentales que se han hecho sobre ella, y también libros y artículos que se han escrito. Pero como siempre decimos, esto no es un punto de llegada, sino en todo caso, el punto de partida que nos permitirá seguir enriqueciendo, entre todos, el legado que nos dejara Sara Gómez.

Juan Antonio García Borrero

SARA GÓMEZ

(n. La Habana, Cuba, 1943; m. La Habana, Cuba, 2 de junio de 1974). Directora, guionista. Ejerce el periodismo en el periódico estudiantil “Mella” y el semanario “Hoy, domingo”, luego de realizar estudios de música durante seis años en el Conservatorio de La Habana. En 1961 se incorpora al ICAIC y colabora con Agnes Varda en el documental Saludos, cubanos. Trabaja como asistente de dirección de Tomás Gutiérrez Alea en Cumbite (1964) y Jorge Fraga en El robo (1965).Realiza para la serie “Enciclopedia Popular” diversas notas didácticas, entre estas Plaza vieja (1962), Solar habanero (1962) o Historia de la piratería (1963). Su debut en el documental ocurre en 1964 con Iré a Santiago (1964), un trabajo lleno de frescura y espontaneidad donde tomando como coartada el conocido poema de García Lorca, se las arregla para captar vivencias insospechadas de los habitantes de Santiago de Cuba.

En 1964 dirige Guanabacoa: crónica de mi familia, inquietante indagación en su pasado familiar donde pueden reconocerse, sin embargo, no pocas de las contradicciones presentes en el debate sobre la cubanidad. Y tenemos sabor (1967) es una ingeniosa y exhaustiva aproximación al contexto musical cubano.

En 1968 inicia su gran trilogía conformada por En la otra isla (1968), Una isla para Miguel (1969) e Isla del tesoro (1969), tres filmes que prescinden del moralismo al uso a la hora de aproximarse a temas considerados problemáticos en aquellos instantes. En ellos, Sara no solo nos muestra las vidas, aspiraciones y desencantos de seres humanos que han sido separados del curso triunfal de La Historia, debido a sus actitudes antisociales o no congruentes con la demanda colectiva del instante, sino que además de ello se empeña en conseguir puestas en escenas que evadan el modo de representación tópico, gesto que hiciera exclamar alguna vez a Tomás Gutiérrez Alea que “a Sara le hubiera gustado hacer cine sin cámaras, sin micrófonos: directamente, y eso es lo que le da esa fuerza, y esa cosa única que lamentablemente, no creo que haya sido suficientemente valorada con los años”.

En 1969 realiza Mi aporte, para muchos su mejor trabajo, y en el cual insiste en la voluntad de asomarse críticamente al contexto, al tiempo que reafirma su desinterés por una práctica cinematográfica convencional.

En 1974 se convierte en la primera mujer que dirige un largometraje de ficción en el ICAIC. De cierta manera combina lo documental con lo ficticio, en una historia que si bien toma como telón de fondo los radicales cambios sociales que acontecían por la fecha, se inspira decididamente en la suerte de sus personajes y los trastornos que provocan en las relaciones más íntimas. La muerte de la cineasta cuando se encontraba en pleno proceso de edición impidió que lo concluyera, y el mismo fue terminado por los cineastas Tomás Gutiérrez Alea, Julio García Espinosa y Rigoberto López. (Juan Antonio García Borrero).


Filmografía

1962: Enciclopedia Popular No. 28 (Nota didáctica)

1962: Enciclopedia Popular No. 31 (Nota didáctica)

1963: Enciclopedia Popular No. 35- Número especial (Nota didáctica)

1964: Iré a Santiago (Documental, Dirección)

1965: Excursión a Vuelta Abajo (Documental, Dirección)

1966: Guanabacoa: crónica de mi familia (Documental, Dirección)

1967: … Y tenemos sabor (Documental, Dirección)

1968: En la otra isla (Documental, Dirección)

1968: Una isla para Miguel (Documental, Dirección)

1969: Isla del Tesoro (Documental, Dirección)

1970: Poder local, poder popular (Documental, Dirección)

1971: Un documental a propósito del tránsito (Documental, Dirección)

1972: Año uno (Documental, Dirección)

1972: Atención prenatal (Documental, Dirección)

1972: Mi aporte (Documental, Dirección)

1973: Sobre horas extras y trabajo voluntario (Documental, Dirección)

1974: De cierta manera (Ficción, Dirección)


Documentales sobre su obra

2004: ¿Dónde está Sara Gómez?, de Alexandra Müller

2005: Ibis, de Alessandra Müller


Libros

2018: De cierta manera. Guión de Sara Gómez y Tomás González

2017: Sara Gómez: un cine diferente, de Olga García Yero


Artículos sobre Sara Gómez

En el laberinto de la muerte de Sara Gómez, por Juan Antonio García Borrero

Fábrica de tabacos (1962), de Sara Gómez

Mayra Vilasís sobre “De cierta manera” (1975), de Sara Gómez

Otra Sara, por Juan Antonio García Borrero

Pensando en Sara Gómez, otra vez (Respuestas de García Borrero al cuestionario de Sandra Álvarez)

Sara Gómez (1), por Juan Antonio García Borrero

Sara Gómez (2), por Juan Antonio García Borrero

Una isla para Miguel (1968), de Sara Gómez, por Juan Antonio García Borrero

Marguerite Duras sobre el cine cubano y la Revolución, por Juan Antonio García Borrero


Fuentes

Diccionario del cine iberoamericano. España, Portugal, América. Sociedad General de Autores y Editores, España, 2009 (Nota escrita por Juan Antonio García Borrero)