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Los cubanos de Harvard (2017), de Danny González

El amigo Jorge Luis Lanza Caride me han enviado un texto crítico sobre el documental Los cubanos de Harvard (2017), del realizador Danny González Lucena. No he visto aún el material, aunque es un asunto que me atrae mucho, y que en lo personal descubrí con la lectura de esa joya de nuestra historiografía más reciente que es “Las metáforas del cambio en la vida cotidiana: Cuba 1898-1902” (Ediciones UNIÓN, 2010), de la historiadora Marial Iglesias Utset.   

Cubanos en Harvard: un puente histórico entre dos naciones en conflicto

Por: Jorge Luis Lanza Caride (Crítico de cine y especialista sobre cine cubano)

He tenido el extraordinario privilegio de participar en la premier del documental Cubanos en Harvard, dirigido por el periodista de la televisión cubana Danny González Lucena, producido por el Programa de Estudios sobre Cuba del Centro David Rockefeller para Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard, en el Multicine Infanta, espacio habitual para la exhibición de documentales en nuestra isla, en  el marco de las intensas jornadas de la XXXX edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano que anualmente se desarrolla en La Habana.

La idea de realizar el documental,  según su propio realizador, partió de su lectura de un artículo sobre el tema publicado por Yoel Cordoví en la popular revista Espacio Laical, sin dejar de reconocer el apoyo de su amigo Lenier González Mederos, antiguo miembro de dicha revista, quien le sugirió realizar un documental sobre la participación de más de 1200 maestros cubanos de casi todos los rincones del país en el programa de la Escuela de verano  organizado por Alexis Frye, quien había sido un oficial del Ejército de Ocupación, formado en Harvard y considerado por los historiadores como un ferviente impulsor de la Educación en la Isla. [i]

El propio presidente estadounidense Willian Mackinley tuvo la gentileza y gesto de buena voluntad de recibir a los estudiantes en la Casa Blanca luego de terminarse el curso. Incluso el documental hace referencia al hecho que el presidente había sido capaz de pronunciar cada uno de los nombres de los estudiantes en su idioma español. Lee el resto de esta entrada

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HARVARD

Son muchos los motivos que tengo para no olvidar jamás esa insólita experiencia que significó participar como invitado en un encuentro académico sobre cine iberoamericano, organizado por la Universidad de Harvard entre el 6 y el 9 de marzo. No me refiero solo a la posibilidad de conocer una de esas universidades de las que uno ha oído hablar toda una vida a través de las películas, los libros, las referencias de terceros, sino de cuestiones más tangibles y por ello mismo, más humanas. En mi caso, por ejemplo, esa visita ha resultado aún más significativa porque es la primera vez que coincido en el extranjero con mi maestro y amigo Luciano Castillo.

Llegar a Harvard no fue cómodo. Existen tantas trabas burocráticas para viajar desde Cuba a los Estados Unidos, que a veces termina pesando más el agobio que la voluntad. Sin embargo, Lezama mediante, uno sabe que sólo es estimulante lo difícil. En lo personal les debo la invitación, pero sobre todo el viaje (porque una cosa es la invitación, y otro los trámites a superar), a Brad Epps, Humberto Delgado y Lorena Barberia, quienes (sin conocerme de antes) demostraron una vehemencia francamente feroz en el empeño de que tanto Luciano Castillo como yo estuviésemos junto a ellos.

El tema central del simposio (“El cine como Historia, la Historia como cine”), más atractivo no podía ser para mí: ¿acaso no ha sido ese uno de los asuntos que hemos discutido con más fuerza en este blog, con abundantes reflexiones o polémicas en torno a las maneras en que se escriben los relatos que hablan de la memoria colectiva? Por otro lado, saber que en la cita me podría reencontrar con estudiosos como Paulo Antonio Paranaguá o Jorge Ruffinelli (para muchos, los investigadores con más dominio de todo lo que tenga que ver con el cine latinoamericano y su historia), o conocer en persona a otros que han resultado para mí lecturas insoslayables (Román Gubern o Néstor García Canclini, por mencionar apenas dos), no podía menos que estimular la ansiedad porque se hiciera realidad el sueño.

Voy a dejar a un lado el relato de las vicisitudes burocráticas, porque lo que me interesa evocar es la parte más edificante de la experiencia, ya sea en el plano académico como humano. A la ciudad de Boston llegamos de noche, y tal como me habían advertido, había un frío que para nosotros los cubanos provenientes de la isla iba más allá de lo tolerable. Por suerte, en Miami Fausto Canel me había prestado una chaqueta de cuero, un suéter, y una bufanda.

En el aeropuerto de Boston nos esperaba nuestro coterráneo (en todos los sentidos, pues es camagüeyano) César Pérez, quien termina su doctorado justo en Harvard. Llegamos como a las diez y media de la noche, a tiempo para cenar algo en un restaurante muy cercano al hotel donde nos íbamos a hospedar. En mis viajes me gusta que los amigos sugieran platos novedosos que me ayuden a ampliar el universo sensitivo, y con ello descubrir el placer de lo inédito, algo que para un cubano de mi generación, al menos en cuanto a comidas, no es nada complejo de conseguir. El salmón recomendado por César hacía mucha justicia al entusiasmo de su propuesta. Esa noche descubrí además la cerveza Samuel Adams, maravilla en su especie. Después nos fuimos al acogedor hotel “Inn at Harvard”. Desde mi habitación podía ver el célebre “Atrium Dining Room”, que Luciano y yo (por razones involuntarias) vamos a asociar siempre al corto de Gerardo Chijona “El desayuno más caro del mundo”.

Las sesiones teóricas se iniciaron al día siguiente en el Harvard Film Archive, el cual se encuentra ubicado en el “Carpenter Center of the Visual Arts”. Escuchamos las palabras de bienvenida de Brad Epps, Haden Guest y Humberto Delgado, y casi de inmediato comenzaron los paneles, el primero de ellos conformado por Néstor García Canclini (Universidad Autónoma Metropolitana de México), Juana Suárez (University of Kentucky), y Gonzalo Aguilar (Universidad de Buenos Aires).

Fui tomando nota de cada una de las intervenciones. No hubo una en la cual no apuntara algo. Todas me aportaron ideas, incluso alguna que otra objeción que al final tal vez sirva para construir una argumentación que quizás otros mañana sabrán refutar con enérgica disparidad. Según se circuló en algún momento, las ponencias presentadas formarán parte de una suerte de memorias del evento. En lo personal preferiría dialogar críticamente con esas ideas plasmadas en un libro, porque no es lo mismo escuchar que leer. Al menos en mi caso.

Aún así, escribí notas que, no obstante la pluralidad de nacionalidades y temáticas, me ayudan a percibir un interés común a la hora de aproximarnos a esa Historia, también común, de la que participan las cinematografías de Iberoamérica. Paranaguá aportó una de las ideas que más me puso a pensar: “El cine es un asunto demasiado serio como para dejarlo sólo en las manos de los cinéfilos”. Y tiene toda la razón del mundo. Por eso se agradece tanto que estudiosos como García Canclini nos propongan lecturas que van más allá de lo estrictamente cinematográfico para desafiarnos con interrogantes como ésta: “¿Cuándo hay cine iberoamericano?: cinéfilos, videófilos e internautas”.

Después de escuchar a Laura Baigorri (Universitat de Barcelona), Ricardo Bedoya (Universidad de Lima), Leonardo García Tsao (Cineteca Nacional de México), Ignacio Oliva Mompeán (Universidad de Castilla-La Mancha, Cuenca), Ángel Quintana (Universitat de Girona), Francisco A. Zurian (Universidad Carlos III), Ana Amado (Universidad de Buenos Aires), Denilson Lopes (Universidade Federal de Rio de Janeiro), Josetxo Cerdán (Universitat Rovira i Virgili), y Eva Woods Peiró (Vassar College), es imposible no comenzar a repensar todos esos criterios que tenemos sobre las utopías fílmicas, los modos en que tales discursos han contribuido a crear determinadas identidades, o las maneras en que esas representaciones han concluido por afirmar o estropear nuestras formas de comunicarnos, de percibirnos. Por otro lado, la intervención de la creadora Cecilia Barriga resultó una de las más amenas e instructivas de las que pudimos escuchar.

En el caso de Luciano Castillo y quien esto suscribe, intentamos proponer un concepto de cine cubano que fuera más allá de la estereotipada identificación con lo producido exclusivamente por el ICAIC. Luciano habló de la productora Cuba Sono Films, uno de los episodios de nuestra historia fílmica pre-59 en la que apenas se ha reparado, no obstante los vínculos que sostuvieran con ésta personalidades como Juan Marinello, Nicolás Guillén, Mirta Aguirre, José Antonio Portuondo, Ángel Augier, Luis Felipe Rodríguez, o Alejo Carpentier, entre otros.

Por mi parte, quise someter a debate una idea ya bastante familiar a los lectores del blog: la necesidad de superar un enfoque “icaicentrista” de la historia del cine cubano, que en su afán de legitimar lo producido en nuestro principal centro productor de audiovisuales, deja a un lado todo lo que no haya surgido allí, con la consiguiente subestimación ya no del período fílmico pre-revolucionario, sino también de aquello que después de 1959 ha sido realizado en espacios como los Estudios Fílmicos de la FAR, de la Televisión Cubana, de los Cine Clubes de creación, o por cubanos que residen más allá de la isla.

También quise aprovechar algunas ideas extraídas justamente del blog, como fue esa espléndida secuencia de “Memorias del subdesarrollo” cuyo nacimiento Jorge Pucheux nos describió en su momento con lujo de detalles, y que sin embargo, por esos persistentes “sesgos icaicentristas” tan cercanos a la célebre teoría de Autor, en nuestro imaginario solía concederle el máximo de responsabilidad a Gutiérrez Alea. Asimismo utilicé una anécdota aportada por Francisco Puñal en esta bitácora, aquella donde nos cuenta de “Now”, y el desasosiego de Santiago Álvarez cuando cree que le han estropeado unas fotos que le habían prestado para la ocasión, y descubre que lo que ha visto en pantalla se debe al talento desplegado por Pepín Rodríguez en el área de Trucaje. Quise argumentar que el “icaicentrismo” no sólo mutila la visión que podamos tener del devenir cinematográfico de la nación, sino que incluso empobrece la idea de lo que ha sido la creatividad más fecunda (y profunda) en la propia producción del ICAIC.

Ocurrió también algo curioso: en mi charla exhibí “Now” a modo de ejemplo, pero sin tener en mente que la proyección de ese documental en un contexto de recepción absolutamente distinto al que le dio origen, podía adquirir significados absolutamente insospechados. “Now” se realizó en un período en que los negros norteamericanos luchaban por hacer valer esos derechos civiles que se les negaban de las maneras más violentas. Pero verlo en los Estados Unidos de ahora mismo, donde ocupa la presidencia máxima precisamente un ciudadano negro, puede suscitarnos no pocas preguntas incómodas. La primera de ellas: ¿sigue siendo “Now” un documental precursor en lo artístico, o respondió sólo a una circunstancia puntualmente política, y es ahora mismo algo apenas museable? (Nota al pie: para mí el racismo sigue existiendo en todas partes, si bien a través de formas más sutiles: “menos “bárbaras”). Casualmente por esos días moría la cantante Lena Horne, cuya magistral interpretación vocal es la que sostiene la dramaturgia del filme.

Al margen de lo académico, a César Pérez le debemos Luciano y yo tener alguna idea de Boston y Cambridge (y sobre todo fotos). En los días del evento fue imposible pasear, porque además de las sesiones teóricas estaban las proyecciones de las películas de Víctor Gaviria, al cual ya conocía personalmente (de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia) por otro gran amigo, ya fallecido: Pepe Escriche.

Supongo que César anda todavía un poco desconcertado conmigo. Con mis preguntas mundanas. Ese domingo que decidió enseñarnos la hermosa ciudad (pese a que era nada más y nada menos que domingo, y encima “Día de las Madres”) el frío fue tremendo. Y por el camino a mí me dio por preguntarle por cosas que de académicas no tienen nada. Por ejemplo: ¿qué se hizo de aquella banda nombrada Boston que entre los setenta y los ochenta cantaban “Amanda”, “More Than a Feeling” y “Higher Power”? ¿Qué se sabe de Larry Bird, que sigue siendo uno de mis cinco jugadores de baloncesto más admirados? (de paso le comenté que Boston había acabado de ganarle al Miami Heat, mi equipo favorito, si bien cuando afirmo eso lo que de manera incosciente proyecto es mi admiración por “Flash” Wade). ¿Le ganarían esta vez los Celtics al Cleveland de LeBron?, pregunté, y él se sintió sorprendido de que yo estuviese al tanto de cómo marchaba la Liga (de hecho los Celtics ganaron, y ahora discuten de tú a tú el campeonato con los Lakers).

El encuentro de Harvard me aportó muchísimas ideas. Sobre las nuevas maneras de sociabilizar. Sobre el vínculo entre la imagen y la acción. Sobre las responsabilidades del videoarte en esta época donde se ha fetichizado el zapping. Sobre los modos en que se construye generalmente eso tan complejo que llamamos “memoria histórica”. Lo anterior, para un investigador del cine cubano, es una invitación a no dejar de pensar nuestro propio fenómeno fílmico desde nuevos ángulos críticos.

Juan Antonio García Borrero

HOY, CIBERTERTULIA Y EXPOSICIÓN EN NUEVO MUNDO

Como ya hemos anunciado antes, hoy a las cinco de la tarde tendremos en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo la Cibertertulia “El Callejón de los Milagros” correspondiente al mes de octubre. Allí estaremos hablando del Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual concebido por el ICAIC hace cuatro años, y tendremos como invitado especial a Roberto Smith, que es actualmente su Coordinador nacional.

En este encuentro, sin embargo, no nos interesa tanto presentar en abstracto el Programa (del cual se ha hablado varias veces en Camagüey), como proponer acciones concretas que ayuden a implementarlo dentro de un entorno único como es el Paseo Temático del Cine.

Para ello, desde luego, es imprescindible que el área de Educación en sus diversos niveles, acabe de hacer suyo el espíritu integrador que las Humanidades Digitales proponen en estos tiempos, y que el sistema de medios de comunicación de la ciudad sea capaz de promover de una manera eficaz lo que se está proponiendo como estrategia comunitaria.

Para dar inicio a la Cibertertulia dejaremos inaugurada en el lobby del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo la Galería QR “El Callejón de los Milagros”, un espacio expositivo donde pretendemos aprovechar lo transmedial en función de la comunidad interesada en el cine y, en sentido general, la cultura audiovisual.

Para esta primera ocasión podrán apreciarse los posters de las diez películas más votadas en la encuesta convocada por la BBC en el año 2016, con el fin de seleccionar las películas más valiosas del siglo XXI. En cada uno de los casos, las imágenes irán acompañadas de un Código QR que permitirá descargar de modo gratuito desde los dispositivos móviles información de interés (artículos, libros, bandas sonoras, etc) alojada en el servidor de Nuevo Mundo.

A continuación compartimos las fichas y notas de las diez películas más votadas en la encuesta, las cuales fueron elaboradas por el crítico Antonio Mazón Robau para el ciclo programado en su momento por la Cinemateca de Cuba. Los interesados en apreciar las cintas pueden dirigirse a la Mediateca del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Juan Antonio García Borrero

LAS DIEZ PELÍCULAS MÁS VOTADAS

MULLHOLLAND DRIVE / David Lynch (147’) EE.UU., 2001 / s.t. españoles / Naomi Watts, Laura Harring, Ann Miller, Dan Hedaya. Colores. En Hollywood, durante una noche, una atractiva mujer se vuelve amnésica tras sufrir un accidente de auto en la carretera de Mullholland Drive. Tras el accidente, conoce a una actriz que acaba de llegar a Los Ángeles. Con su ayuda, intentará recuperar la memoria y la identidad… Un filme muy estimado por la crítica del iconoclasta Lynch que le valiera una candidatura al Oscar de dirección y un premio (compartido) en el Festival de Cannes. Primer Lugar de la encuesta.

DESEANDO AMAR / In the Mood For Love / Wong Kar Wai (94’) China-Japón, 2000 / s.t. españoles / Maggie Cheung, Tony Leung, Rebecca Pan, Lai Chen. Colores. Hong Kong, 1962. Chow es redactor jefe de un diario local; él y su esposa se mudan a un edificio donde conocen a Li-Chum y a su esposo. Se hacen buenos amigos y pasan mucho tiempo juntos, hasta que un día descubren que sus respectivos cónyuges mantienen una relación que ellos desconocían… Una película magistral; uno de los mejores filmes rodados en el planeta durante el año 2000. Descomunal fotografía y exquisita banda sonora donde se escuchan canciones de Nat King Cole en español. Una joya de cine y sentimientos. Segundo lugar de la encuesta. Lee el resto de esta entrada

CINE DE PIE EN CUBA

Hace algunos meses que intento ponerle el punto final a una investigación que centra su atención en el año 1968 en Cuba. Pero los periódicos Granma del período que consulté en los noventa del siglo pasado con el fin de conformar la “Guía crítica del cine cubano de ficción”, ya no existen en la Biblioteca Provincial de Camagüey. Fueron descartados, y solo se conservan los publicados a partir de 1990; de modo que como investigador estoy obligado a viajar a La Habana si quiero consultar la colección anterior a ese año.

Esto confirma aquello de que vivir en una provincia tiene su encanto, pero también su precio. Sin embargo, me aburre apelar al ya manido pretexto del “fatalismo geográfico” para justificarel culto a la queja y la parálisis. Creo que son precisamente estas carencias y precariedades las que más deberían impulsarnos a encontrar y compartir soluciones. Porque a la larga se trata de eso: construir soluciones en vez de lamentos paralizantes.

Así que me he preguntado: ¿por qué no utilizar al blog también como una suerte de facilitador de estas informaciones que los estudiosos del cine cubano demandamos para trabajar sobre una base más sólida que la simple opinión? Que ello es posible, ya me lo había demostrado antes la investigadora Ana López desde la Universidad de Tulane (Nueva Orleans), y ahora Victor Fowler, quien me ha remitido desde Harvard la imagen de un artículo aparecido en el periódico Granma de aquel año que investigo.

¿Cuántas informaciones no podríamos obtener vía correo electrónico y compartir públicamente por esta otra del blog, poniéndola a disposición de una comunidad de estudiosos que incorporaría a su vez el debate y la memoria individual a ese relato colectivo que más tarde, digamos que dentro de cincuenta años, nuestros descendientes leerán como “Historia”?

Y lo mejor de esto es que no estaríamos condenados al tradicional manejo de información unidireccional, pues si bien nadie pondrá en duda el impresionante valor de los fondos bibliográficos de Harvard, es posible que acá en Camagüey conservemos algún ticket de entrada al cine Casablanca que utilizaban los norteamericanos de Glory City en su momento, y que algún estudiante de allá necesita para alguna investigación vinculada a ese fenómeno transnacional.Hablamos, entonces, de explotar creativamente esas posibilidades de cooperación horizontal que nos brinda el ciberespacio a la hora de gestionar el conocimiento científico.

Cine de pie 1968Comparto con los amigos la imagen delartículo enviada por Víctor Fowler. La breve nota escrita por el periodista Omar Vázquez deja saber del “Cine de pie”, una iniciativa del Instituto Cubano de Radiodifusión. Esto, leído sin segundas intenciones, no pasaría de ser “una curiosidad”.

Sin embargo, si lo leemos desde la sospecha y seguimos al pie de la letra aquella observación de Sapir (“No podemos comprender totalmente la dinámica de la cultura, de la sociedad, de la historia, sin tener en cuenta antes o después, las relaciones reales entre los seres humanos”), tendríamos que preguntarnos qué significaba esa iniciativa en un contexto donde los cineastas del ICAIC, con Alfredo Guevara a la cabeza, habían tenido que lidiar en público debido a su autónoma política de programación y exhibición.

Es decir, qué significó una iniciativa de este tipo en un escenario que de modo progresivoiba afectando el liderazgo absoluto que,en un principio,llegó a detentar el ICAIC. Una iniciativa que, de modo abierto o involuntario, competía con las funciones que hasta entonces eran controladas en su totalidad por el Instituto de cine en el país.

Juan Antonio García Borrero

DE GARCÍA BORRERO A VÍCTOR FOWLER (II)

Víctor:

Para hacer honor a la verdad, la UNEAC tiene una comisión de trabajo que, al menos en teoría, examina el problema. Precisamente para el Congreso más reciente se hicieron diagnósticos, y se tomaron acuerdos. Donde yo veo que se ha trabado la historia es en la ausencia de una plataforma común de trabajo, que involucre a cultura, educación y nuevas tecnologías, y estimule la alfabetización comunitaria.

Una cosa es la informatización, y otra la ciberalfabetización. Tú y yo hemos tenido el privilegio de vivir fuera de Cuba un tiempo, en ambientes donde la tecnología de punta es algo natural, y hemos podido notar cómo muchos de los usuarios de esas tecnologías intentan domesticar los dispositivos, llevándolos a una tradición que dentro de la enseñanza, por ejemplo, ha sido superada. Eso en el mejor de los casos, porque lo normal es que se entreguen al uso pasivo de los aparatos, enfatizando esa brecha participativa que es la que al final decide quién es el que manda en estos lares.

Para mí es importantísimo eso que señalas de lo comunitario. Que se siga implementando a lo largo y ancho de Cuba la informatización, está muy bien, pero necesitamos que la gente aprenda a usar las tecnologías en virtud de sus necesidades más puntuales, y sobre esa base, contribuyan a crear novedades que después repercutirán en el bien público. Por eso con lo de El Callejón de los Milagros hablamos de un proyecto de ciberalfabetización comunitaria, donde es imprescindible que estén presentes los de Cultura, los de Educación, pero también Etecsa y el Joven Club. Sin esa alianza va a ser difícil que podamos avanzar.

Es verdad que no podremos igualarnos a lo que ahora mismo hacen en Manhattan por falta de recursos, pero igual es cierto que si mañana nos dieran tres millones de dólares para lo del Callejón de los Milagros, tampoco adelantaríamos mucho, pues no estamos alfabetizados, no tenemos una filosofía de la época digital, y creemos que controlando verticalmente las actividades de los usuarios, se garantizará un mejor resultado. Lee el resto de esta entrada

DE GARCÍA BORRERO A GUSTAVO ARCOS

Gustavo:

Gracias por el comentario, y ojalá otros se sumaran al debate de este asunto que, a mi juicio, reviste importancia nacional. Solo quería puntualizar que precisamente lo que estoy pidiendo es la intervención desde las instituciones en estos escenarios.

Por supuesto que el ciudadano común (y me incluyo en esa categoría) no pagará el Nauta para auto-alfabetizarse. Eso sería como intentar pagarse una carrera en Harvard desde Camagüey. De lo que hablo es intervenir desde el sistema institucional creando programas públicos en esos sitios que ayuden a cobrar conciencia del uso creativo que se les puede dar a esas tecnologías.

Aclaro algo más, porque puede surgir el malentendido de que estoy proponiendo establecerle reglas a la gente para que usen sus teléfonos o dispositivos móviles de acuerdo a lo que el gobierno indique, y estoy bien lejos de eso. Porque además, sería inútil. La gente hará con sus teléfonos lo que deseen, ya que a diferencia de las salas cinematográficas, lo que consumen (prosumen) pertenece a lo privado aunque se conecten en un parque o una plaza. Lee el resto de esta entrada

EL CRÍTICO DE PROVINCIA

Comparto con los amigos del blog este texto publicado en IPS. Ser o no ser de provincia, lo hubiese podido titular también.

EL CRÍTICO DE PROVINCIA

En estos días he estado revisando algunos cuestionarios que nunca respondí, o cuyas respuestas dejé a medias por falta de tiempo. Uno de ellos es el que me hizo llegar en su etapa de estudiante mi querida amiga Leybis Leydis Rosales, hoy flamante Licenciada de Historia del Arte. Hay allí preguntas todavía provocadoras, como esta que trataré de responder brevemente: “¿Cuánto limita o aporta ser un crítico de cine que ejerce el oficio fuera de la capital?”.

Lo del “fatalismo geográfico” en Cuba (es decir, vivir en provincias que están más allá de La Habana) siempre me ha parecido una excusa para justificar la pereza intelectual, o la carencia de metas que aspiren a llegar más allá de lo asumido como la norma. Es cierto que las brechas que se imponen entre los países desarrollados y los subdesarrollados, entre las metrópolis y sus alrededores, condicionan las maneras de producir y acceder a los saberes. Pero en el caso de los críticos de cine, la posibilidad que nos brindan en la actualidad las nuevas tecnologías para borrar algo (no todo, desde luego) de la desventaja de no tener en tus cercanías una biblioteca con los libros y profesores que pueden consultarse en Harvard, en la Universidad Autónoma de Madrid, o en la José Martí, son reales. Lo que sucede es que el cambio de mentalidad en cuanto al uso de estas herramientas puede ser más lento allí donde pareciera que se necesita orientación desde las capitales para impulsar ese giro copernicano.

Hasta los años noventa obtener bibliografía actualizada era realmente una utopía para los críticos de cine del patio. Los que vivíamos en provincia íbamos a la sala de arte de la localidad, y corríamos el riesgo de quedarnos con la sensación de que la Historia del cine había llegado a su fin en los sesenta. Y de los debates en torno al ejercicio de la crítica misma, ni la más mínima idea. Mucho menos nos podíamos poner al día con los presupuestos del feminismo, por mencionar tan solo uno de los ejemplos que hablaría de nuestra indigencia teórica. De allí que entre los modos de apropiarse del objeto fílmico de Cabrera Infante y Valdés Rodríguez y los que llegaron después, apenas se notaran diferencias de fondo: a la larga, ha seguido siendo el mismo oficio del siglo XX del que hablara Cabrera Infante, pero sin la elegancia literaria de Cain. Lee el resto de esta entrada

BIENVENIDO, MICKEY VALDÉS

Como anoté en el anterior post, estas viñetas conformarían una suerte de cuaderno que examina las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba, pero desde la perspectiva del cine. Sin embargo, cuando hablo de cine aludo a algo más que lo referido estrictamente a los textos fílmicos. Hablo de producción, pero también de los espectadores que somos en la vida, y que construyen las nociones de la realidad compartida muchas veces a partir de los estereotipos que se intercambian culturalmente.

Quizás las nuevas generaciones no alcancen a entender del todo qué significaba ir al cine, pero sobre todo, qué significaba salir del mismo, es decir, regresar a una realidad en la que era inevitable tomar como la medida de las cosas lo que parecía natural en las películas que vimos. Por eso el cine, aun cuando ya no tengamos más salas cinematográficas como las que existieron en su época de esplendor, siguen revelando tanto de lo que hemos sido, como de lo que nos hubiera gustado ser.

La viñeta que copio debajo también habla de esa relación Cuba-Estados Unidos, a partir de lo sucedido el pasado 20 de julio. Si algunos de mis descendientes la lee, sabrá que no hay aquí nada de esas pretensiones académicas que seguramente trascenderán en los libros que se escriban para examinar críticamente estos eventos históricos.
Y, sin embargo, mis descendientes sabrán que muchas veces quienes íbamos al cine en su momento (y que fue la abrumadora mayoría de las personas nacidas antes de los noventa) construíamos nuestras realidades desde esas salas oscuras. De modo que lo que aquí está escrito, es una extensión de ese estado de ánimo.
JAGB

Bienvenido Mickey Valdes

BIENVENIDO, MICKEY VALDÉS

No hubo sorpresa alguna: el 20 de julio del 2015 ocurrió lo que se suponía debía suceder, de acuerdo a un guión que ya había establecido por anticipado hasta nuestras maneras de comportarnos en ausencia. Así que no importó que no estuviésemos en Washington: los televisores se encargaron de repetirnos, una y otra vez, ese momento en que la bandera cubana era izada de nuevo en la capital de los Estados Unidos. Y los discursos oficiales elaborados para la ocasión. Y las manos de los antiguos adversarios estrechándose como símbolo de la anhelada reconciliación. Y, desde luego, a partir de ese momento tan significativo se multiplicaron en los medios y redes los análisis que, bien mirados, tienen más de profecía y ejercicios cartománticos que de observación profunda. Lee el resto de esta entrada

LAURA BAIGORRI SOBRE LA HISTORIA DESDE EL VIDEOARTE

Entre el 6 y el 9 de mayo del 2010 tuve la suerte de coincidir con la académica Laura Baigorri en un simposio organizado en la Universidad de Harvard, con el título de El cine como historia, la historia como cine. Yo todavía no conocía sus agudos escritos, dado que la crítica tradicional de cine suele pensar en el videoarte como algo ajeno a ese universo de imágenes y sonidos que a diario comentamos, pero una simple búsqueda en Google me hizo saber entonces que estábamos en presencia de una de las principales estudiosas que tiene esta expresión artística.

En aquellas frías mañanas en Cambridge, café por medio, tuvimos tiempo de intercambiar sobre nuestros respectivos trabajos, y, por supuesto, le hablé del Festival Internacional de Video Arte de Camagüey, que entonces iba por su tercera edición. Al regreso a Cuba comenté del encuentro a Jorge Luis Santana y Diana Pérez, líderes del proyecto camagüeyano, pero después le perdí la pista, hasta hace un par de semanas, en que pude disfrutar de la disertación que ofreciera en la sede del FIVAC para dejar inaugurada las sesiones teóricas del Festival en su sexta edición.

Este reencuentro con Laura Baigorri no solo me permitió escucharla otra vez, sino, ya de paso, tener en mis manos un ejemplar de su codiciado libro “Vídeo: primera etapa (el vídeo en el contexto social y artístico de los años 60 y 70)”, así como una memoria flash con varios libros y artículos digitales (algunos de su autoría), que ya forman parte de la biblioteca electrónica que estamos conformando en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, para el uso de la comunidad académica e interesados en sentido general.

Libro de L Baigorri

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CONFERENCIAS Y CLASES MAGISTRALES DEL SECTOR INDUSTRIA EN EL 36 FESTIVAL DE NUEVO CINE LATINOAMERICANO

Quiero compartir con los amigos del blog el excelente programa teórico que ha coordinado el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano. De lujo, la verdad. Como otras veces he dicho, no basta con tener al alcance de nuestras manos las mejores películas del mundo. Es preciso “pensarlas”. Les dejo con el programa íntegro para que tengan una idea de lo que ha estado pasando en estos días y pasará.

DIA 5 DE DICIEMBRE

Cómo hacer más con menos: Producir y distribuir con bajo presupuesto

Mia Bays (Inglaterra)

Salón 1930

Viernes 5 diciembre, 10:00am

Mia Bays es productora ganadora de un Oscar y consultora de marketing. Con más de 22 años de experiencia en el mundo de la producción, la distribución, y el marketing y las ventas en la industria cinematográfica en el Reino Unido y Europa. Ha ayudado a lanzar las carreras de los aclamados realizadores Lucy Walker, Martin McDonagh, John Maringouin, Eran Creevy and Stephen Kijak.

Su labor ha sido clave en la distribución en el Reino Unido y posteriormente en las ventas internacionales de más de 40 filmes, entre los que por ejemplo se encuentran: VANYA ON 42ND STREET de Louis Malle, THE WEDDING BANQUET de Ang Lee, 24 HOUR PARTY PEOPLE de Michael Winterbottom y HIDEOUS KINKY con Kate Winslet. La primera pelicula de Mia como productora fue Six Shooter (2004) de Martin McDonagh, la cual ganó Oscars en 2005 por mejor corto de acción, fue nominada a los premios BAFTA por mejor corto del 2005 y recibió otros 8 premios internacionales. En 2005 Mia creó su propia compañía productora Missing in Action Films, y  desde  el 2007 ha sido Productora Creativa del aclamado Film London Microwave, el cual ha contribuido a revolucionar en Europa la concepción de la realización cinematográfica con un micro presupuesto (£120,000 o menos). Film London y BBC Films son los socios principales de este esquema, el cual cubre todo el proceso guión-pantalla. Hasta la fecha Film London Microwave ha sido responsable de la realización de 8 filmes, entre los que se cuentan SHIFTY (nominado BAFTA 2008 Best Debut), ILL MANORS, y LILTING de Hong Khaou. Lee el resto de esta entrada