Archivos diarios: enero 7, 2021

Once películas para entender a Cuba

Hace unos días me pidieron desde el sitio Rialta, una selección de mis diez películas cubanas favoritas. Acepté, no sin antes dejar claro que cada vez me convencen menos esas listas: intentaría, a pesar de todo, trazar otro tipo de mapa.

Ahora finalmente ha salido publicada la selección, y debo confesar que lo mejor de todo esto para mí, está en acompañar a este trío espectacular de personas que admiro tanto: Fernando Pérez, Claudia Calviño, y Zaira Zarza. Leer cada uno de los argumentos que ellos han ofrecido y que pueden leer aquí, es una verdadera gozada.

Por lo pronto, comparto mi contribución, y agradezco otra vez a Rialta la invitación.

Juan Antonio García Borrero


Cine cubano en cajita

Durante mucho tiempo nos acostumbramos a establecer una suerte de viaje mental que recicla el periplo del tren filmado por los Lumière, donde a través de una ventanilla, asistimos de modo sucesivo al encadenamiento vertiginoso de películas que, a su vez, terminamos asumiendo como si fuera el típico relato hollywoodense, con su presentación, desarrollo, y desenlace (todo muy transparente, para que no lo deje de entender nadie). Pero cada vez resulta más difícil pensar el cine cubano en términos de listas donde se distribuyen de ese modo las jerarquías.

Las listas serían esa suerte de memorias del viajero, a partir de lo que han sido sus impresiones más íntimas. Y, por ello mismo, listas muchas veces delirantes donde se toma la parte por el todo, la ventanilla por el mundo, el cine que hemos visto (“cine nacional”, le llaman) por lo que me gusta nombrar “cuerpo audiovisual de la nación”, que es algo que se hace y rehace a diario.

Por suerte ya la hegemonía de ese relato unidireccional, donde en nombre de la identidad se sacrifican las diferencias que antes dieron lugar a la construcción del consenso, va dejando paso a otro modo de contarse las historias que hablan de nuestros cines, de las biografías de quienes, enamorados de la imagen en movimiento, dialogan con la nación desde las más impensables latitudes.

Por eso otras veces he hablado de la posibilidad de armar la gran película coral del cine cubano (un poco inspirado en las propuestas de Aby Warburg), con secuencias de diversos filmes que se van conectando a lo largo del tiempo, sin importar los nombres propios o la geografía.

Estas películas que menciono ahora, serían apenas diez que selecciono para armar una de las tantas tramas que podrían servirnos para entender un poco mejor lo que va siendo nuestra nación:

Escena 1: Sergio despide a los suyos en Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea

Escena 2:  Los que se fueron hablan, desde Nueva York, de lo que dejaron atrás en El súper (1979), de León Ichaso y Orlando Jiménez Leal

Escena 3: Algunos de ellos regresan a la isla en Lejanía (1983), de Jesús Díaz

Escena 4: Pero otros llegan vía Mariel a Estados Unidos en Amigos (1985), de Iván Acosta

Escena 5: Una de las que se fue cuando el Mariel retorna a Cuba en Laura, el episodio de Mujer transparente dirigido por Ana Rodríguez

Escena 6: Hay por primera vez un intento serio, real, de establecer un diálogo fecundo entre dos personas que piensan diferente en Fresa y chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío

Escena 7: Pero por la misma fecha otras dos personas advierten, en Madagascar (1993), de Fernando Pérez, que sus sueños no necesariamente tienen que coincidir, y todo se ve en cámara lenta, y hay un túnel interminable…

Escena 8: Parte de esa familia decide ponerse frente a un espejo, y sacar a la luz las consecuencias del mal manejo de sus diferencias en Video de familia (2001), de Humberto Padrón.

Escena 9: Sergio logró irse, hastiado del subdesarrollo, solo para descubrir que tampoco es feliz en Memorias del desarrollo (2010), de Miguel Coyula…

Escena 10: Ese mismo discurso del desarraigo podría advertirse en A media voz (2019), de Heidi Hassán y Patricia Pérez, con la diferencia de que allí la fraternidad lo salva todo, porque a pesar de los pesares, los obstáculos geográficos, políticos, humanos, el deseo de no renunciar a la comunicación se impone…

Escena 11: Para los finales de esa película múltiple que me he inventado, hay un muchacho problemático que en Conducta (2014), de Ernesto Daranas, recién acaba de llegar al mundo, y hay también una mujer en la tercera edad que, maestra al fin, sabe que la vida es permanente aprendizaje, y lucha para que otra vez la herejía cobre sentido.