Archivos Mensuales: enero 2021

Para presentar a Ricardo Vigón en la ENDAC

Imagen tomada de Lunes de Revolución

Hace unos días presentamos la página que tiene Germán Puig en la ENDAC. Pero esa página estaría incompleta si no se da a conocer la de Ricardo Vigón. Porque probablemente haya sido la relación de amistad establecida entre Germán Puig y Ricardo Vigón, el paradigma inmejorable el más hermoso, de eso que, en nuestro contexto, se ha dado en llamar “bromance” (amistad intensa entre dos hombres).

Puig y Vigón defendieron con las uñas, en medio de una precariedad económica que a veces rozaba los límites, una vocación cinéfila que para quien nunca la ha experimentado, puede parecer irracional.

Para Puig, según puede leerse en carta enviada al historiador Luciano Castillo, y publicada en la Cronología del cine cubano III,

Ricardo era un iluminado; no llegó a hacer cine, pero por su enorme carisma fue amigo de Henri Langlois, Luis Buñuel y Man Ray y de Julio Cortázar. En la UNESCO, donde Ricardo trabajó varios años, conoció a Julio Cortázar, que en su libro La vuelta al día en 80 mundos deja constancia de su amistad y del hecho de conocer a Lezama Lima gracias a él. Fue gran amigo del autor de Paradiso, quien, a su muerte, escribió muy bellas palabras junto a su otro amigo, Roberto Fernández Retamar. Por Ricardo conocí en París a la entonces bellísima modelo Nico, musa de Andy Warhol y del Velvet Underground, que estaba enamorada de él”.

Su prematura muerte, ocurrida el 30 de marzo de 1960, efectivamente, fue lamentada por varios de esos creadores extraordinarios que ha tenido el país. Desde París, por ejemplo, Roberto Fernández Retamar escribe un obituario estremecedor al enterarse de la noticia, donde entre otras cosas, apunta:

Por 1948 tenían Ricardo y Germán una cinemateca en Consulado y Trocadero, creo que la primera que existiera en Cuba, y luchaban por ella con una abnegación que no excluía el hambre. Allí vimos Eisenstein y la vanguardia, en sillas apretujadas, con la emoción de lo nuevo y lo necesario. Allí se iba reuniendo, junto a algún pintor o poeta mayor, mucho de lo que después sería la nueva hornada de artistas cubanos. Ricardo iba de unos a otros, queriendo limar las asperezas que suelen acompañar al irritable gremio, dando a éste una sonrisa y a aquel un comentario”.

Mientras que José Lezama Lima, en el momento de iniciar una disertación sobre Julio Cortázar, decide comenzarla así:

Desde hace bastantes años, he tenido una relación de amistad con Julio Cortázar. Voy a aprovechar esta oportunidad para recordar a aquel cubano que realmente hizo conocer a Cortázar y que lo puso en relación con Cuba. Fue un espíritu muy verídico y es un nombre que ustedes no deberían olvidar: Ricardo Vigón, desgraciadamente rendido ya a las sombras.

Vigón vivía en la Rue du Dragon, cerca de Julio Cortázar, y recibía las revistas que nosotros le enviábamos. De ese modo, Cortázar se ponía en contacto con todo ese material. En realidad, yo creo que Vigón despertó en Cortázar muchas simpatías por las cosas de Cuba. Vivían en el mismo barrio y se reunían con frecuencia, y cuando yo leo los diálogos que se verifican en casa de Oliveira, por ejemplo, siempre pienso que allí tenía que estar Vigón.

He querido que mis primeras palabras sean un recuerdo para Ricardo Vigón, que creó un tipo de perspectiva, un modo de estar en Europa muy a lo cubano de sus años. Vigón es un cubano que, en un convento, en una ocasión, le hace la cama a Heiddeger, y Vigón es un cubano que está acostumbrado a colocarse frente a las grandes ciudades, como Florencia, sin un céntimo en el bolsillo, y a vencerlas”.

Por si fuera poco, Guillermo Cabrera Infante dedica su libro “Un oficio del siglo veinte” “al recuerdo de Ricardo Vigón, que tanto amó el cine”, y en el segmento de la introducción titulado “Recuerdo a Ricardo” escribe: “Todo lo que sé de cine se lo debo a tres personas: Ricardo Vigón, Germán Puig y Néstor Almendros. Pongo a Vigón en primer lugar, porque es a él a quien debo más”.

En el año 2015 la Editorial Oriente publicó la compilación de Carlos Velazco y Elizabeth Mirabal titulada “Regreso de Ricardo Vigón”. Una hermosísima manera de devolvernos, no ya un nombre, sino esa manera excepcional de asumir la vida, y que me parece fue Roberto Fernández Retamar quien mejor describió en su obituario:

Pensaban los griegos que la adolescencia terminaba a los treinta años. Hasta esa edad arrastró Ricardo su adolescencia, y no quiso o no pudo traspasarla. Queda para nosotros como una especie de Término, advirtiendo el cumplimiento de una época, pues fue hasta el final el muchachón que fuimos, sólo que en su caso lleno de ternura y bondad. Es el suyo un recuerdo magnífico de lealtad a la vocación y de pureza personal, que este París que recorrí tanto con él me trae de nuevo, como a otros se lo traerán los vericuetos de la Habana Vieja, el Malecón, las calles más pobres de La Víbora”.

“Paradójicamente, Cuba era en aquel momento un lugar privilegiado para ver cine. En primer lugar, no se conocía el doblaje, como en España; todas las películas se exhibían en versión original con subtítulos. En segundo lugar, como había mercado abierto, sin apenas controles estatales, las distribuidoras compraban toda clase de películas. Allí podía ver todas las producciones americanas, hasta las de serie B, que no llegaban a otros países fácilmente. También podía ver todo el cine mexicano y mucho cine español, argentino, francés e italiano. Se importaban alrededor de seiscientas o más películas al año, incluyendo títulos de la URSS, Suecia, etcétera” (Néstor Almendros, Días de una cámara, 1972, hablando de “el paraíso del cinéfilo”)

Página de Ricardo Vigón en la ENDAC: https://endac.org/encyclopedia/ricardo-vigon/

En memoria de Germán Puig

Presento la página de Germán Puig en la ENDAC, sin poder evitar que una fortísima sensación de fracaso personal me convierta en su presa.

Ocurrió lo que tanto temía. Germán Puig murió en Barcelona sin poder regresar a Cuba. No hablo de un regreso físico, sino a través de su arte, que es lo que en casos como el suyo define mejor su existencia.

A mí me parece increíble y absurdo que el grueso de los cubanos siga ignorando de quién estamos hablando. En realidad, su redescubrimiento público se lo debemos al estudioso francés Emmanuel Vincenot, quien fue el primero en devolver a la luz la historia de la primera Cinemateca de Cuba, fundada por Puig y Ricardo Vigón en el año 1952.

Gracias a esa investigación primigenia se ha podido reconstruir ese momento decisivo de nuestra cultura nacional, que involucró nombres tan imprescindibles como los de Tomás Gutiérrez Alea, Néstor Almendros, Guillermo Cabrera Infante, por citar algunos.

A partir de esa investigación han crecido las aproximaciones. Léase el capítulo que le dedican Luciano Castillo y Arturo Agramonte en el tercer tomo de su imponente “Cronología del cine cubano”. También lo concebido por Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco en la biografía habanera de Guillermo Cabrera Infante. O disfruten de la entrevista que le realizara Manuel Zayas a propósito de un homenaje que le hicieran a Puig en Madrid.   

En el blog “Cine cubano, la pupila insomne” pueden localizarse varias entradas. Yo mismo me adentré en este asunto con un tono que no fue el mejor, y que he tratado de curar en la práctica, porque he entendido que como historiadores no nos toca juzgar, sino construir cartografías que nos permitan entender el porqué de las cosas, más allá de los sesgos de grupos que suelen manifestarse de modo inevitable en el accionar de la vida pública.

Recuerdo que con ese fin organizamos en Camagüey un Taller de Crítica Cinematográfica, y en esa ocasión estuvimos a punto de montar lo que pudo ser la primera exposición de fotos de Germán Puig (su nombre artístico fue Herman Puig, pero yo no logro dejar de decirle Germán) en Cuba. Mas ocurrió algo que volvió a sumirlo en el desencanto, y a última hora decidió no enviar las obras, lo cual entendí y me hizo admirarlo más, porque no puso su ego de artista por encima de la dignidad.

De todos modos el Taller fue excelente, porque hablamos de la Cinemateca de Cuba (que en aquel momento dirigía Manuel Herrera, invitado al evento), pero iniciamos las sesiones teóricas con la lectura que hizo Carlos Velazco de su ponencia dedicada a Puig y su primera Cinemateca, y fue un debate espléndido, donde todavía evoco la sugerencia hecha por Desiderio Navarro, también invitado, de que hablásemos con naturalidad de las dos Cinematecas, evitando las jerarquizaciones que lejos de ayudarnos a entender los fenómenos como parte de algo que está más allá de la voluntad de los individuos, solo sirve para describir el mundo estrecho de las subjetividades.

Lo cierto es que se hizo el evento donde se le rindió homenaje a Puig y Vigón. Y se han escrito todas esas cuartillas que ayudarán a preservar la memoria de lo realizado. Pero institucionalmente aún no hay un reconocimiento público. Están los escritos, pero entre nosotros Puig sigue siendo un gran fantasma, pese a que, como fotógrafo del desnudo masculino, su nombre es un referente insoslayable a nivel mundial (en este punto Rafael Acosta de Arriba es el que mejores argumentos pudiera ofrecer).

Por eso que es, como dije al principio del texto, asocio su muerte al fracaso personal, en tanto fueron inútiles los esfuerzos dirigidos a reintegrar su legado a nuestro contexto. Sin embargo, al menos en la ENDAC ya se pasea como era él: aglutinante.

Ahora pienso en uno de los comentarios que dejó en el blog Cine cubano, la pupila insomne. Sí, siempre me llenó de orgullo que un artista de su calibre se asomase a un simple blog, y dejase sus puntos de vista. En este caso fue a raíz de un post que publiqué con el título de “Cercanías” donde hablé del blog como si se tratase de un tren de cercanías; y este fue el comentario que escribió:   

“Amigo:

Quiero que sepas que soy el pasajero que nunca se baja del tren de la amistad. Siempre en espera de una estación propicia a ambos, propicia al tren para detenerse al mismo tiempo que para el pasajero bajarse. “Siempre al lado del tren”!!!

Te incluye en su viaje,

tu amigo

Germán”.

Germán Puig


Página en la ENDAC: https://endac.org/encyclopedia/german-puig/

Germán Puig

(n. Sagua la Grande, Las Villas, 25 de febrero de 1928; m. Barcelona, 25 de enero de 2021). Cineasta, guionista, director de fotografía, fotógrafo, gestor cultural, con nombre artístico Herman Puig.

Fundador, junto a Ricardo Vigón, del Cine Club de La Habana (1948) y de la primera Cinemateca de Cuba (1951), espacio donde coincidirán jóvenes que con el tiempo se convertirían en grandes personalidades de la cultura cubana: Néstor Almendros, Tomás Gutiérrez Alea, Guillermo Cabrera Infante, Ramón F. Suárez, entre otros.

En 1950, interesado en estudiar en el Institute de Hautes Etudes Cinématographiques (IDHEC) viaja a París. Como ese año no se reciben matrículas, decide esperar al año próximo para ingresar en el Institute de Filmologie de l’Université de Paris. Es en ese período que contacta con Henri Langlois, entonces director de la Cinemateca Francesa, con el fin de que se le prestaran copias de películas al Cine Club de La Habana. Langlois pone como condición que el espacio a partir de ese momento se nombre Cinemateca de Cuba.

En 1952 regresa a Cuba y sigue su labor al frente de la Cinemateca, al tiempo que dirige varios cortos no comerciales, escribe críticas de cine para la revista Don, y crea el programa de radio “Leyendas universales”. Su regreso a París se produce en 1957. Trabaja en la Cinemateca Francesa y obtiene una beca con el fin de culminar sus estudios en la École Normale Superiore, de Saint Cloud.

Luego del triunfo de la revolución de 1959 encabezada por Fidel Castro no regresaría a la isla, obteniendo una gran reputación artística sobre todo como fotógrafo del desnudo masculino.


Filmografía

1952: Sarna, de Germán Puig y Edmundo Desnoes

1955: Carta de una madre, de Germán Puig, Carlos Franqui

1955: El visitante, de Germán Puig (Inconcluso)

2020: El gran impaciente, de Carlos Arenal (Documental, Entrevista)


Fuentes bibliográficas

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Del Cine Club de La Habana a la Cinemateca de Cuba. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 356-375

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. El Cine Club de La Habana: una institución seminal. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 159-161

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Estatutos de la Cinemateca de Cuba. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 417-425

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Proyecto de Trabajo de la Cinemateca de Cuba. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 426-429

Arturo Agramonte, Luciano Castillo. Reporte de la Cinemateca de Cuba al XIII de la FIAF. En Cronología del cine cubano III. Ediciones ICAIC, 2013, pp 430-431

Diccionario del cine iberoamericano. España, Portugal, América. Sociedad General de Autores y Editores, España, 2009 (Entrada de Alicia García García)

Elizabeth Mirabal, Carlos Velazco. Memorias de la primera Cinemateca de Cuba. En Sobre los pasos del cronista (El quehacer intelectual de Guillermo Cabrera Infante en Cuba hasta 1965). Ediciones UNIÓN, 2010, La Habana, pp 110-135.

Vincenot Emmanuel, Germán Puig, Ricardo Vigón et Henri Langlois, pionniers de la Cinemateca de Cuba, en Caravelle, n° 83, Toulouse, 2004, p. 11-42.

Vincenot Emmanuel. Histoire du cinéma à Cuba, des origines à l’avènement de la Révolution. Thèse de doctorat d’espagnol à l’université de Bourgogne, sous la direction de M. Emmanuel Larraz (thèse soutenue le 26 novembre 2005)


Enlaces en la red

Sitio de Germán Puig

Herman Puig, otro grande que se nos va, por Rafael Acosta de Arriba

«Debido a la política, me quedé sin amigos», por Manuel Zayas (Entrevista con Germán Puig)

Germán Puig según Elena Garro

Germán Puig y Manuel Zayas conversan

German Puig y Ricardo Vigón

Homenaje a Germán Puig en el Ateneo de Madrid

Lezama Lima sobre Ricardo Vigón

Memorias de un Taller de Crítica Cinematográfica

Ricardo Vigón en la memoria de Fernández Retamar

Un poema de Pío Serrano a Germán Puig

Una aclaración a propósito de Germán Puig y la Cinemateca de Cuba

Fotograma del documental “El gran impaciente”, de Carlos Arenal

En memoria de Juan Carlos Tabío

Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea dirigen Guantanamera

El hombre que codirigió con Tomás Gutiérrez Alea una película como Guantanamera, es muy probable que nunca tomara en serio los obituarios. Lo que sí se tomó muy a pecho fue la vida, como nos dejan ver cada una de esas películas impregnadas de choteo ilustrado. Hizo de la irreverencia su mejor manera de afirmar la vitalidad, y con ello, la conciencia de que es necesaria la crítica si queremos soñar de veras con un mundo mejor, una sociedad menos imperfecta que esta que conocemos. Solo eso me atrevo a escribir de momento, mientras les dejo con la página que Juan Carlos Tabío ya tiene en la ENDAC.


Página en la ENDAC: https://endac.org/encyclopedia/juan-carlos-tabio/

Juan Carlos Tabío

(n. La Habana, 3 de septiembre de 1943; m. La Habana, 18 de enero de 2021). Director y guionista. Ingresa al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) en 1961 como asistente de producción, y un año después se estrena como asistente de dirección del tercer cuento (Año Nuevo) del largometraje Cuba’ 58, de Jorge Fraga.

En 1963 debuta como documentalista con Peligro, filme que muestra las secuelas que pueden provocar las infracciones del tránsito, y a partir de entonces, realiza un gran número de documentales, donde sobresalen sus aproximaciones a diversas personalidades del arte, tal como se pone de manifiesto en Miriam Makeba (1973), Soledad Bravo  (1974), Chicho Ibáñez (1974), Amelia Peláez (1975), Sonia Silvestre (1975), Joan Manuel Serrat (1976), Un reportaje sobre el grupo Moncada (1979) o Martha Jean Claude en Haití (1987).

Es uno de los pocos realizadores cubanos que trabaja con cierta sistematicidad el corto de ficción. En 1976 realiza El radio, cinta de apenas diez minutos donde el protagonista recorre la ciudad con un radio portátil a cuestas; sin embargo, no es el único, y eso permite que el director examine con desenfado un verdadero fenómeno sociológico. Dos años después realiza La cadena (1978), corto que aprovecha un guión escrito por Tomás Gutiérrez Alea, Raúl García y él mismo, y donde dirige su  mirada crítica hacia la burocracia y la indolencia en los servicios públicos.

En 1982 dirige la obra de teatro La permuta con un gran éxito de público, y un año más tarde la adapta al cine con el título Se permuta, en lo que será su debut como director de largometrajes. La película obtiene un rotundo respaldo de los espectadores, convirtiéndose en una de las cintas cubanas más populares de todos los tiempos.

En 1986 realiza el cortometraje Dolly Back, divertido ejercicio a través del cual se intenta reflejar el juego engañoso de apariencias que conforman la realidad. La película obtiene el premio (compartido) al corto de ficción en el VIII Festival de La Habana (1986), así como el Colón de Oro en el XIII Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (1987).

Un año más tarde dirige La entrevista (1987), cinta que apelando a un encuadre único desnuda el comportamiento de dos oportunistas (un director de documentales y un funcionario) que intentan producir un documental crítico sobre la realidad cubana.

En 1988 realiza !Plaff! o demasiado miedo a la vida, excelente comedia donde Tabío complejiza el discurso narrativo, así como la puesta en escena. En la historia, una mujer nombrada Concha, angustiada como está con la vida y sus conflictos, es víctima de los ataques de una mano misteriosa que lanza constantemente huevos contra su puerta. La cinta obtiene numerosos premios, entre otros, Mención Especial del Jurado en el XIV Festival de Cine Iberoamericano de Huelva (1988), Tercer Premio Coral y premio FIPRESCI en X Festival de La Habana (1988), premio al largometraje en Festival Latino de Nueva York (1989).

En 1993 comienza a filmar El elefante y la bicicleta, fábula ubicada en una imaginaria isla a la que nunca había llegado el cine. Un joven que pretende hacer fortuna con el fin de casarse lleva por primera vez el cinematógrafo al lugar, transformando en solo seis días todas las costumbres. Aunque la película obtiene el premio de actuación femenina en el XVI Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, esta no recibe todo el respaldo de la crítica, y ello quizás se deba a que, por la misma fecha, Tomás Gutiérrez Alea lo invita a compartir la dirección de Fresa y chocolate, una película que obtiene un éxito impactante en buena parte del mundo.

Juan Carlos Tabío y Tomás Gutiérrez Alea en el rodaje de Guantanamera

Esta experiencia compartida con Alea la repite en Guantanamera, película donde el humor negro y el absurdo sirven para contar la historia de un cadáver que, en medio de una gran crisis económica, debe ser trasladado desde la parte más oriental del país a la capital. La película obtiene el Segundo Premio Coral en el XVII Festival de La Habana (1995) así como el premio de fotografía en el Festival de Cartagena (1996).

En el 2000 aprovecha el premiado cuento de Arturo Arango Lista de espera y lo adapta para su filme homónimo.  En esta, un numeroso grupo de pasajeros aguardan el ómnibus que los pueda llevar a sus respectivos destinos, pero la espera se dilata más allá de lo previsible. La película obtuvo el premio a la mejor actriz en el Festival de Cine de Málaga (2000).

En Aunque estés lejos (2002),  Tabío insiste en realizar un cine que haga evidente la “irrealidad” de la puesta en escena y las rupturas con las convenciones narrativas, así como el uso del tiempo fílmico. La utilización del cine dentro del cine permite encontrar una historia donde una vez más se ponen en evidencia el juego de apariencias que conforman la realidad.

En el año 2014 recibió el Premio Nacional de Cine.

(Juan Antonio García Borrero)


Filmografía

1961: Cada fábrica una escuela, de Idelfonso Ramos (Producción)

1963: Peligro (doc)

1963: Combo universitario (doc)

1968: Higiene en el ordeño (doc)

1969: El habano (doc)

1969: Proceso industrial de la leche (doc)

1970: Bagazo (doc)

1970: Clarificación (doc)

1970: Desarrollo industrial (doc)

1972: Desde Habana, 1969, co-dirección de Nicolás Guillén Landrián, Harry Tanner, Luis Felipe Bernaza, Santiago Villafuerte, Pedro Ortega

1972: Nos veremos ayer noche, Margarita (doc)

1972: Los factores de la vocación (doc)

1972: Ingeniería mecánica (doc)

1973: Miriam Makeba (doc)

1973: Primera escuela del proletariado (doc)

1974: Soledad Bravo (doc)

1974: Chicho Ibáñez (doc)

1975: Amelia Peláez (1897-1968) (doc)

1976: Sonia Silvestre (doc)

1976: Joan Manuel Serrat (doc)

1976: Isla sin nombre (doc)

1977: En nombre de… (doc)

1976: El radio (cm)

1977: La sexta parte del mundo (Doc; Co-dirección)

1978: La cadena (cm)

1978: Un breve reportaje sobre Siberia (doc)

1978: Reportaje sobre una brigada de construcción (doc)

1979: Un reportaje con el grupo Moncada (doc)

1983: Se permuta

1986: Dolly Back (cm)

1987: Marta Jean Claude en Haití (doc)

1987: La entrevista (cm)

1988: Plaff o Demasiado miedo a la vida

1993: Fresa y chocolate (Codirección con Tomás Gutiérrez Alea)

1994: El elefante y la bicicleta

1995: Guantanamera (Codirección con Tomás Gutiérrez Alea)

1997: Enredando sombras (Doc)

1998: Los viajes de Lorca: Lorca y La Habana (Doc)

2000: Lista de espera

2002: Aunque estés lejos

2008: El cuerno de la abundancia

2011: 7 días en La Habana (co-dirigida con Benicio del Toro, Pablo Trapero, Elia Suleiman, Julio Medem, Gaspar Noé, Laurent Cantet

2012: Amor crónico, de Jorge Perugorría

Fuentes

Juan Carlos Tabío y el estafilococo dorado del costumbrismo, por Claudia González

En memoria de Juan Ramón Ferrera Vaillant

Otra noticia luctuosa que nos impacta: acaba de fallecer el crítico, investigador, ensayista y profesor Juan Ramón Ferrera Vaillant. Y a uno le impacta más por su juventud, porque sabíamos que se encontraba en esa etapa de madurez en el cual el pensamiento comienza a volar alto, con absoluta libertad.

Y a pesar de que la muerte ha frustrado ese crecimiento, Juan Ramón nos deja un puñado de libros donde sus aproximaciones al vínculo planteado entre la literatura y el cine, alcanzan un rigor académico que no es frecuente entre nosotros.

Porque Ferrera Vaillant no necesitó de los medios ni las redes sociales para hacerse de un nombre asociado a lo más serio del ejercicio crítico que apunta a la cultura audiovisual en el país. Le bastó el talento, la disciplina que brinda la academia. En medio del estupor y el bajón emocional, léanse la conversación establecida con Daniel Céspedes en su momento, y publicada en dos partes en Cubacine. Escucharán a un sabio, grande en su modestia. Como son los sabios.

JAGB

https://endac.org/encyclopedia/juan-ramon-ferrera-vaillant/


Juan Ramón Ferrera Vaillant

(n. Santiago de Cuba, 1974; m. La Habana, 16 de enero del 2021). Investigador, ensayista, profesor. Licenciado en Filología por la Universidad de Oriente con la tesis El discreto encanto de las adaptaciones: Cecilia o el mito recobrado en el año 1997. Doctor en Ciencias Literarias (defendió la tesis el 15 de diciembre de 2006) y Profesor Titular del Departamento de Estudios Lingüísticos y Culturales de la Facultad de Español para No Hispanohablantes de la Universidad de la Habana. Vicepresidente de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica en el momento de su fallecimiento. Miembro de la UNEAC.


Libros

2007: El discreto encanto de las adaptaciones (Ediciones Santiago)

2008: Senel Paz: de las bellas letras al séptimo arte (Ediciones Luminaria)

2010: Ojos que te vieron ir… La literatura cubana regresada en cine (Ediciones Matanzas)

2010: Escritos sobre celuloide (Reina del Mar Editores)

2014: De la novela cubana al cine


Fuentes

“Crear la crítica más valiosa para cada película concreta” (Parte I), por Daniel Céspedes

“Crear la crítica más valiosa para cada película concreta” (Parte II), por Daniel Céspedes

En memoria de Enrique Pineda Barnet

Foto de José Gabriel Martínez Figueredo.

Un día de gran tristeza para la cultura nacional. Solo eso se me ocurre decir. Se nos ha muerto Enrique Pineda Barnet. Nos quedan, por suerte, sus películas. La Bella del Alhambra seguirá uniéndonos a través de la música y la tremenda actuación de Beatriz Valdés. O La anunciación nos seguirá poniendo frente a un espejo donde cabe un país.

Cuando muere un artista que, además de eso, uno reconoce como maestro, se sabe que la muerte es puro espejismo. Enrique Pineda Barnet seguirá regresando tantas veces como él entienda. Lo suyo fue construir puentes y evadir los muros, incluyendo el muro psicológico de la muerte.  

JAGB


Página en la ENDAC: https://endac.org/encyclopedia/enrique-pineda-barnet/

Enrique Pineda Barnet

(n. La Habana, 28 de octubre de 1933; m. La Habana, 12 de enero de 2020). Director, guionista, dramaturgo, escritor. Debutó con apenas cinco años en el Teatro Riviera, y diez años después en la radio. En 1953 obtuvo el Premio Nacional de Literatura “Hernández Catá” por su cuento “Y más allá de la brisa…”, y aparece como actor teatral en la obra “Lila la Mariposa”, de Rolando Ferrer, con la compañía “Las Máscaras”. Fundador de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Ingresa al ICAIC trabajando como guionista y director de la Enciclopedia Popular. Su cine se ha caracterizado por ser una constante experimentación, donde la transgresión formal y conceptual lo define como un artista al que le interesa más la búsqueda de nuevos caminos expresivos que el recorrido plácido de lo establecido. Sin embargo, con La Bella del Alhambra aportó a la cinematografía cubana uno de sus éxitos de público más descomunales. En los sesenta, fue asesor y coautor del guión de la coproducción soviético-cubana Soy Cuba (1964), de Mijaíl Kalatózov. Obtuvo el Premio Nacional de Cine que otorga el ICAIC en el año 2006.


Filmografía

1963: Fuenteovejuna

1964: Soy Cuba (1964), de Mijaíl Kalatózov (Guionista)

1964: Giselle

1964: Cosmorama

1965: Aire frío

1965: La Gran Piedra

1967: David

1970: Juventud, Rebeldía, Revolución

1970: Ñame

1972: Rodeo

1972: Versos sencillos

1975: Mella

1977: La sexta parte del mundo

1977: Rostros del Báltico

1979: Aquella larga noche

1983: Tiempo de amar

1985: Ensayo romántico

1989: La Bella del Alhambra

1997: First (Así como nosotros)

1998: Angelito mío

2000: Ecuación (Los tres Juanes)

2008: El Charentón del Buendía

2009: La anunciación

2011: Verde Verde

2014: Upstairs

2016: Aplausos

2017: 25 horas, de Carlos Barba (Actuación)


Documentales sobre su obra

2007: Canción para Rachel, de Carlos Barba

2011: En un paquete de spaguettis, de Eliecer Jiménez Almeida

2016: El espejo, de Boris Luis González


Libros sobre su obra

2012: Entre paradojas y resurrecciones, de Pedro R. Noa Romero

El misterioso caso de los Corales desaparecidos

Jorge Ramón gana el Coral de mejor dirección por Madrigal del inocente

Al primero que le escuché hablar del asunto fue al cineasta Jorge Ramón. Yo le había escrito con el fin de completar para la ENDAC su extensa filmografía, desplegada íntegramente en los Estudios Cinematográficos de la Televisión Cubana, y donde sobresale un filme como Madrigal del inocente (1986).

Hace ya algún tiempo me referí a esa producción de cine hecho para televisión como parte del “cine sumergido”, del cual formarían parte también las películas del CINED, o de la Fílmica de las FAR, y en sentido general, todo aquello que no era tomado en cuenta por el canon dominante, ya sabemos demasiado apegado a lo producido por el ICAIC.  

Jorge Ramón me envió abundante información y fotos que hoy pueden ser consultadas en la ENDAC. Pero recuerdo mi sorpresa y desconcierto cuando me habló del Coral recibido en el marco del Festival de Nuevo Cine Latinoamericano que se celebra anualmente en La Habana.

Temí que Jorge Ramón estuviese confundido con el premio Caracol (otro galardón cuya historia aún se desvanece en un montón de memorias extraviadas), pues de inmediato consulté lo que sigo considerando el obligado material de consulta para todo aquel que quiera saber qué fue lo que sucedió en aquellas diez primeras citas fílmicas (me refiero al importantísimo libro de Teresa Toledo), y allí no aparecía nada.

Traté de no parecer descortés cuando le hice saber lo que pensaba. Pero Jorge Ramón no solo disculpó mi ignorancia, sino que envió fotos donde aparecía recogiendo el Coral por Madrigal del inocente. Él, y también el protagonista Alejandro Piar.

Alejandro Piar gana el Coral de actuación por Madrigal del inocente.

La segunda persona que me habló de esos Corales misteriosos fue Danilo Lejardi. Y más recientemente Onelio Larralde, a propósito de su página en la ENDAC. Y otra vez Lejardi hizo llegar una foto donde se ve a Larralde sonriente con su galardón en la mano.

¿Cómo ha podido ocurrir que algo tan importante como es el reconocimiento público de una obra, de una actuación, de un hecho artístico, se borre de la memoria pública en tan breve espacio de tiempo, estando vivos incluso buena parte de los protagonistas de los hechos?

La verdad es que desde hace rato me sentía incómodo con esta situación, porque tengo que confesar abiertamente que para mí el Festival de Cine de La Habana es uno de los hechos más relevantes promovidos por el sistema institucional de Cultura en el país, y uno de los espacios donde se trabaja con honestidad por preservar de modo íntegro la memoria de nuestro cine. Así que, ¿cómo explicar ese silenciamiento de lo que tendría que ser considerado parte de su devenir?

Así que, antes de escribir estas notas, decidí comunicarme con Iván Giroud, actual director del Festival, y agradezco ese intercambio porque pude conocer que, si bien es cierto que se entregaron esos premios, no fue el Festival ni el ICAIC quienes organizaban esa modalidad, sino el ICRT.

Y esto, definitivamente, vuelve aún más compleja la solución del problema, pues me consta que en el ICRT la preservación de su memoria fílmica ha sido más bien precaria. Lo sé porque cuando preparé la Guía crítica del cine cubano de ficción (2001), y estuve reuniendo la información que aparece allí, jamás salieron a relucir esos premios, ni la participación de sus películas en el Festival. Y eso que me metí a investigar en los archivos, revisando toda la papelería disponible.

Sin embargo, creo que no es hora de quejarse, ni buscar culpables. Al contrario, creo que hay que pasar directamente de la queja al testimonio que se comparte con buena química, y a las contribuciones de materiales que se irán articulando de un modo natural en un relato donde las fronteras artificiales establecidas entre el ICAIC y el ICRT, finalmente se borren, para bien del cine cubano. Porque eso es lo que importa: la ganancia para la cultura cubana.

Juan Antonio García Borrero

Onelio Larralde obtiene el Coral por la Dirección de Arte de La Botija, de Danilo Lejardi

Madagascar por Onelio Larralde

Hoy en la ENDAC hemos recibido nuevas contribuciones del diseñador de arte Onelio Larralde, las cuales ya están enriqueciendo su página personal.

Estas que ha enviado ahora tienen que ver con Madagascar (1994), de Fernando Pérez, uno de mis diez filmes cubanos favoritos.

Onelio nos hace llegar los bocetos que realizara antes de la filmación, cuando comenzaba a soñar lo que sería la película. Y en su mensaje me dice: “Madagascar se realizó en una etapa muy difícil. Los bocetos fueron realizados en papel de un block que tenía. Todos los primeros bocetos son a lápiz”.

Sí, recuerdo aquella etapa de nuestra vida, con la oscuridad del túnel interminable rondando por todas partes. Desde entonces yo también he tenido entre mis fantasías más perseguidas mudarme para Madagascar, ese lugar donde existe todo lo que no conozco.

Aunque ya sabemos que cada individuo lleva su propio Madagascar por dentro, y el viaje al interior suele ser el más peligroso, por la soledad que implica acabar de asumir lo que uno es, y no lo que los demás esperan que uno sea.

Juan Antonio García Borrero

Página en la ENDAC: https://endac.org/encyclopedia/onelio-larralde/

Para presentar a César Évora en la ENDAC

César Évora en el documental Humberto (2013), de Carlos Barba

Hoy en la ENDAC presentamos la página del actor César Évora. El que es considerado uno de los galanes más exitosos de la telenovela latinoamericana, contó con una importante carrera en el cine cubano, sobre todo guiado por la mano del gran cineasta Humberto Solás. En esta página se podrá encontrar su filmografía cubana íntegra, que incluye los cortos rodados con Tomás Piard, además de los ejercicios realizados en la EICTV durante los dos años que estudió allí. César Évora sería otro de los ejemplos donde se pone de manifiesto la necesidad de un enfoque transnacional a la hora de narrar la Historia del cine cubano.


César Évora

(n. La Habana, Cuba, 4 de noviembre de 1959). Actor de cine, televisión y teatro, graduado del Instituto Superior de Arte en la especialidad de Actuación, y que a partir de 1990 ha desarrollado su carrera en México, gozando de una gran popularidad gracias a sus numerosos papeles en diversas telenovelas.

En Cuba estudió Geofísica, pero su vocación actoral lo llevó al casting del filme Cecilia (1981), dirigido por Humberto Solás, lo cual representó su primera experiencia cinematográfica. De la mano del propio Solás y Nelson Rodríguez obtendría su primer protagónico en el melodrama Amada (1983), y más tarde vuelve a ser dirigido por Solás en Un hombre de éxito (1986), experiencias de las que ha hablado ampliamente en el documental Humberto (2013), de Carlos Barba.

En la década de los ochenta, además de intervenir en varios filmes del ICAIC, protagoniza tres películas del Movimiento de Cine Clubes de la época: Las plazas del amor (1984), de Tomás Solana, La ruptura (1984) y Ecos (1984), de Tomás Piard.

En 1987 ingresa a la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, si bien no se gradúa. De esa etapa quedaría su rol de productor en Afición por el humo (1987), de A. Wiedemann, editor en Marco (1987), de Juan Basanta, y director de fotografía en Aché (1988), de Juan Carlos García.

Antes de partir a México, ya había ganado el reconocimiento del público cubano, gracias a sus protagónicos en series televisivas como Día y noche, Pasión y prejuicio, y Sin perder la ternura, entre otras. Sin embargo, su desempeño sobre todo en Un hombre de éxito y Capablanca (1986), de Manuel Herrera, lo acredita como uno de los grandes intérpretes que ha tenido el cine de este país.

Juan Antonio García Borrero


Filmografía

1981: Cecilia, de Humberto Solás (Ficción, Actuación)

1983: Amada, de Humberto Solás (Ficción, Actuación)

1983: La espera, de Orlando Rojas (Ficción, Actuación)

1984: Caturla, de Senobio Faget (Docudrama, Actuación)

1984: Habanera, de Pastor Vega (Ficción, Actuación)

1984: La ruptura, de Tomás Piard (Ficción, Actuación)

1984: Las plazas del amor, de Tomás Solana (Ficción, Actuación)

1985: Una novia para David, de Orlando Rojas (Ficción, Actuación)

1986: Capablanca, de Manuel Herrera (Ficción, Actuación)

1986: Un hombre de éxito, de Humberto Solás (Ficción, Actuación)

1987: Afición por el humo, de A. Wiedemann (Ficción, EICTV, Producción)

1987: Ecos, de Tomás Piard (Ficción, Actuación)

1987: Marco, de Juan Basanta (Documental, EICTV, Edición)

1988: Aché, de Juan Carlos García, Jaime Gómez (Documental, EICTV, Fotografía)

1989: La Bella del Alhambra, de Enrique Pineda Barnet (Ficción, Actuación)

1989: Barrio negro, de Pierre Koralnik (Ficción, Actuación)

1990: Adorable fantasma, de Tomás Piard (Ficción, Actuación)

1990: Adriana (Mujer transparente), de Mayra Segura (Ficción, Voz)

1990: Laura (Mujer transparente), de Ana Rodríguez (Ficción, Actuación)

1991: Gertrudis, de L. Medina (Ficción, Actuación)

2009: Trópico de sangre, de Juan Delancer (Ficción, Actuación)

2013: Biodegradable, de Juan Basanta (Ficción, Actuación)

2014: Humberto (2013), de Carlos Barba (Documental, Entrevista)

2017: ¿Cómo matar a un esposo muerto?, de Conrado Martínez, Joel Núñez (Ficción, Actuación)

Humberto Solás dirige a César Évora en Un hombre de éxito

Once películas para entender a Cuba

Hace unos días me pidieron desde el sitio Rialta, una selección de mis diez películas cubanas favoritas. Acepté, no sin antes dejar claro que cada vez me convencen menos esas listas: intentaría, a pesar de todo, trazar otro tipo de mapa.

Ahora finalmente ha salido publicada la selección, y debo confesar que lo mejor de todo esto para mí, está en acompañar a este trío espectacular de personas que admiro tanto: Fernando Pérez, Claudia Calviño, y Zaira Zarza. Leer cada uno de los argumentos que ellos han ofrecido y que pueden leer aquí, es una verdadera gozada.

Por lo pronto, comparto mi contribución, y agradezco otra vez a Rialta la invitación.

Juan Antonio García Borrero


Cine cubano en cajita

Durante mucho tiempo nos acostumbramos a establecer una suerte de viaje mental que recicla el periplo del tren filmado por los Lumière, donde a través de una ventanilla, asistimos de modo sucesivo al encadenamiento vertiginoso de películas que, a su vez, terminamos asumiendo como si fuera el típico relato hollywoodense, con su presentación, desarrollo, y desenlace (todo muy transparente, para que no lo deje de entender nadie). Pero cada vez resulta más difícil pensar el cine cubano en términos de listas donde se distribuyen de ese modo las jerarquías.

Las listas serían esa suerte de memorias del viajero, a partir de lo que han sido sus impresiones más íntimas. Y, por ello mismo, listas muchas veces delirantes donde se toma la parte por el todo, la ventanilla por el mundo, el cine que hemos visto (“cine nacional”, le llaman) por lo que me gusta nombrar “cuerpo audiovisual de la nación”, que es algo que se hace y rehace a diario.

Por suerte ya la hegemonía de ese relato unidireccional, donde en nombre de la identidad se sacrifican las diferencias que antes dieron lugar a la construcción del consenso, va dejando paso a otro modo de contarse las historias que hablan de nuestros cines, de las biografías de quienes, enamorados de la imagen en movimiento, dialogan con la nación desde las más impensables latitudes.

Por eso otras veces he hablado de la posibilidad de armar la gran película coral del cine cubano (un poco inspirado en las propuestas de Aby Warburg), con secuencias de diversos filmes que se van conectando a lo largo del tiempo, sin importar los nombres propios o la geografía.

Estas películas que menciono ahora, serían apenas diez que selecciono para armar una de las tantas tramas que podrían servirnos para entender un poco mejor lo que va siendo nuestra nación:

Escena 1: Sergio despide a los suyos en Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea

Escena 2:  Los que se fueron hablan, desde Nueva York, de lo que dejaron atrás en El súper (1979), de León Ichaso y Orlando Jiménez Leal

Escena 3: Algunos de ellos regresan a la isla en Lejanía (1983), de Jesús Díaz

Escena 4: Pero otros llegan vía Mariel a Estados Unidos en Amigos (1985), de Iván Acosta

Escena 5: Una de las que se fue cuando el Mariel retorna a Cuba en Laura, el episodio de Mujer transparente dirigido por Ana Rodríguez

Escena 6: Hay por primera vez un intento serio, real, de establecer un diálogo fecundo entre dos personas que piensan diferente en Fresa y chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío

Escena 7: Pero por la misma fecha otras dos personas advierten, en Madagascar (1993), de Fernando Pérez, que sus sueños no necesariamente tienen que coincidir, y todo se ve en cámara lenta, y hay un túnel interminable…

Escena 8: Parte de esa familia decide ponerse frente a un espejo, y sacar a la luz las consecuencias del mal manejo de sus diferencias en Video de familia (2001), de Humberto Padrón.

Escena 9: Sergio logró irse, hastiado del subdesarrollo, solo para descubrir que tampoco es feliz en Memorias del desarrollo (2010), de Miguel Coyula…

Escena 10: Ese mismo discurso del desarraigo podría advertirse en A media voz (2019), de Heidi Hassán y Patricia Pérez, con la diferencia de que allí la fraternidad lo salva todo, porque a pesar de los pesares, los obstáculos geográficos, políticos, humanos, el deseo de no renunciar a la comunicación se impone…

Escena 11: Para los finales de esa película múltiple que me he inventado, hay un muchacho problemático que en Conducta (2014), de Ernesto Daranas, recién acaba de llegar al mundo, y hay también una mujer en la tercera edad que, maestra al fin, sabe que la vida es permanente aprendizaje, y lucha para que otra vez la herejía cobre sentido.

Para presentar a Onelio Larralde en la ENDAC

© Foto de Pablo Larralde

Hoy toca presentar en la ENDAC a un artista extraordinario: Onelio Larralde.

Me ha dado mucho gusto preparar la página, porque de esta forma seguimos construyendo esa suerte de “contrahistoria” del cine cubano, a lo Benjamin. Es decir, una historia que se asoma a lo que permanece oculto más allá del hecho estético que apreciamos en una pantalla.

El director de arte de una película es, a mi juicio, una de las piezas claves dentro de la concepción de un filme. Lamentablemente esto no se reconoce del mismo modo que se le atribuye méritos al director de fotografía. No digo que uno sea más importante que otro. En realidad, los mejores resultados cinematográficos se miden a partir de la sinergia que se establece entre todos los involucrados. Pero el director de arte tiene una responsabilidad extraordinaria: este artista sueña el filme que el director de fotografía registrará con su cámara, de acuerdo a las indicaciones del director.

En el caso de Onelio Larralde, como se podrá apreciar en su extensa biofilmografía, hay una gran cantidad de bellísimos filmes soñados. Yo todavía retengo en mi mente mi primer encuentro con su manera de soñar el cine. Fue allá por los años noventa, cuando vi por primera vez Madagascar, de Fernando Pérez, y me sentí seducido para siempre por la fotografía de Pérez Ureta. Y es cierto que la fotografía sigue siendo una maravilla, pero, ¿qué hubiese podido hacer el maestro Raúl sin ese universo escenográfico creado previamente?

Ahora Larralde ha tenido con la ENDAC una gentileza de esas que no se pudiera retribuir jamás de un modo justo, al entregarnos una selección de esos diseños que creara previamente antes de comenzar a construir las escenografías. Y se me antoja que pudiera ser maravilloso que un día contáramos la historia del cine cubano a partir de los “storyboards” concebidos por los numerosos artistas presentes en las producciones.

JAGB

Onelio Larralde

(n. La Habana, 21 de junio de 1963). Director de arte, diseñador escénico, artista plástico, y profesor del Instituto Superior del Arte. Graduado de Arte Teatral en la especialidad de Dirección, ha desplegado una amplísima labor en el cine, la televisión, así como decorador del célebre cabaret Tropicana, lugar en el cual trabajó en el período que va de 1994 al 2004. También ha incursionado como director de arte en el terreno de la publicidad y el video clip, en este último con desempeños especialmente notables en piezas como “Dicen por la calle” (Director: Alejandro Pérez; Intérpretes Juan Magan, Belinda), “La vida me cambió” (Director: Alejandro Pérez; Intérpretes: Diana Fuentes, Gente de Zona), “Si no vuelves” (Director: Daniel Durán; Intérpretes: Gente de zona), “Súbeme la radio” (Dirección: Alejandro Pérez; Intérpretes: Enrique Iglesias, Descemer Bueno), “No juegues con mi soledad” (Director: Alejandro Pérez; Intérpretes: Los 4), entre otros. Ha ganado numerosos premios en su especialidad, entre ellos el premio Coral del XII Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano.


Filmografía

1985: De mutuo acuerdo, de Rini Cruz (Ficción, Diseño de escenografía)

1988: Cabinda, de Jorge Fuentes (Ficción, Diseño de ambientación)

1988: Como nosotros, de Roberto Díaz (Ficción, Diseño de ambientación)

1989: La botija, de Danilo Lejardi (Serie, Dirección de arte)

1989: La última batalla del Almirante Cervera, de Jorge Soliño (Serial, Dirección de arte)

1990: La soledad de la jefa de despacho, de Rigoberto López (Ficción, Dirección de arte)

1990: Hello, Hemingway, de Fernando Pérez (Ficción, Dirección de arte)

1991: El encanto del regreso, de Emilio Oscar Alcalde (Ficción, Dirección de arte)

1991: Adorables mentiras, de Gerardo Chijona (Ficción, Dirección de arte)

1991: Sin tiempo para la tristeza, de Arturo Arias Polo (Ficción, Dirección de arte)

1991: Juventud que te vas, de Arturo Arias Polo (Ficción, Dirección de arte)

1991: Caso cuarto espacio, de Jorge Soliño (Ficción, Dirección de arte)

1991: Vidas paralelas, de Pastor Vega (Ficción, Dirección de arte)

1992: El elefante y la bicicleta, de Juan Carlos Tabío (Ficción, Dirección de arte)

1992: Sueños tangos, de Guillermo Centeno (Documental, Dirección de arte)

1992: Mujeres al amanecer, de R. Leiva (Ficción, Dirección de arte)

1993: Madagascar, de Fernando Pérez (Ficción, Dirección de arte)

1993: Quiéreme y verás, de Daniel Díaz Torres

1993: Del sueño a la poesía, de Belkis Vega (Video arte, Dirección de arte)

1993: La música del Caribe, de Ion Incháustegui, Jorge Soliño (Serie, Dirección de arte del capítulo cubano)

1994: Melodrama, de Rolando Díaz (Ficción, Dirección de arte)

1995: Guantanamera, de Tomás Gutiérrez Alea, Juan Carlos Tabío (Ficción, Dirección de arte)

1997: Hasta la victoria siempre, de Juan Carlos Desanzo (Ficción, Dirección de arte)

1998: Policlínico miserable, de Ramiro García Bogliano (Ficción, Dirección de arte)

1998: Donde está mi hijo, de Luciano Balbucí (Dirección de arte)

1999: Tiempo muerto, de Andrés Curbelo (Ficción, Dirección de arte)

2000: Lista de espera, de Juan Carlos Tabío (Ficción, Dirección de arte)

2000: Hacerse el sueco, de Daniel Díaz Torres (Ficción, Dirección de arte)

2000: El último vagón, de Osvaldo Daicich (Ficción, Dirección de arte)

2001: Molina’s Test, de Jorge Molina (Ficción, Dirección de arte)

2002: Lara, de Ramón Hernández (Ficción, Dirección de arte)

2004: Hormigas en la boca, de Mariano Barroso (Ficción, Dirección de arte)

2005: Molina’s Mofo, de Jorge Molina (Ficción, Dirección de arte)

2005: Una rosa de Francia, de Manuel Gutiérrez Aragón (Ficción, Dirección de arte)

2006: Camino al Edén, de Daniel Díaz Torres (Ficción, Dirección de arte)

2007: Omertá, de Pavel Giroud (Ficción, Dirección de arte)

2008: Lisanka, de Daniel Díaz Torres (Ficción, Dirección de arte)

2009: Ángulo muerto, de Dominic James (Ficción, Dirección de arte)

2010: Molina’s Ferozz, de Jorge Molina (Ficción, Dirección de arte)

2010: Case Depart, de Fabrice Eboune (Ficción, Dirección de arte)

2011: The Amazing Race Australia (Serie de televisión)

2012: Bolívar, el hombre de las dificultades, de Luis Alberto Lamata (Ficción, Dirección de arte)

2012: 7 días en La Habana, de Benicio del Toro, Juan Carlos Tabío, Pablo Trapero, Elia Suleiman, Laurent Cantet (Ficción, Dirección de arte)

2013: Regreso a Ítaca, de Laurent Cantet (Ficción, Dirección de arte)

2013: El cocodrilo de Bostwanga, de Fabrice Eboune (Ficción, Dirección de arte)

2014: Bailando con Margot, de Arturo Santana (Ficción, Dirección de arte)

2014: The Elephant Song, de Charles Biname (Ficción, Dirección de arte)

2014: El acompañante, de Pavel Giroud (Ficción, Jefe de grupo de escenografía)

2015: Memorias de Kerstin Thorvall, (Ficción, Dirección de arte)

2015: Papa, Hemingway en Cuba, de Bob Yari (Ficción, Coordinaciones de arte y localizaciones)

2018: Club de Jazz, de Esteban Insausti (Ficción, Dirección de arte)

2018: ¿Eres tú, papá?, de Rudy Riverón Sánchez (Ficción, Dirección de arte)

2018: All You Can Eat Buddha, de Ian Lagarde (Ficción, Dirección de arte)

2018: Amazing Race-Cuba

2018: Miyubi, de Félix Lajeunesse y Paul Raphel (Secuencia en realidad virtual)

2019: La Red Avispa, de Olivier Assayas (Ficción, Dirección de arte)

2018: The OA, de Zal Batmanglij (Serie de Netflix, Capítulo 5, Dirección de arte)


Fuentes

Una película, del sueño a la realidad (Onelio Larralde sobre tu trabajo en Bailando con Margot)