Archivos diarios: noviembre 19, 2020

Broselianda Hernández, filmografía de una actriz

El hecho de que Broselianda Hernández quede en el imaginario de este país, como una de las más colosales intérpretes del teatro, puede fomentar el riesgo de poner en un segundo plano su labor para el cine.

Yo creo que deberíamos hablar de Broselianda como Actriz (así, con mayúsculas), sin establecer falsas fronteras, sin distinguir lo que hizo para las tablas, para la pequeña pantalla, o para verse en una sala oscura (en esta última vertiente, debutó con un documental dramatizado de Rebeca Chávez titulado Castillos en el aire, donde aparece en los créditos como Broselianda Boudet).

Al final, hablamos de una mujer que se adueñaba de los escenarios, y los convertía en su escenario. Eso fue lo que sentí cuando la vi en Barrio Cuba, una película coral de Humberto Solás donde tiene apenas minutos de presencia, y, sin embargo, al menos fue mi caso, es su imagen desgarrada la que más perdura en la memoria.

Tal vez encontremos en esa escena la mejor metáfora de lo que ha sido su vida breve en lo humano, esa que, paradójicamente, nos va a trascender a muchos, porque está hecha de intensidades más que de largas duraciones.

Cuando sucede algo así (desaparición física de alguien en plena juventud y madurez), me da la impresión de que somos nosotros (los sobrevivientes) los que nos vamos alejando de ese punto luminoso en que tales personas están destinadas a brillar para siempre, pues como advertía Santayana:

Al fin y al cabo la longevidad es un don vulgar, y además vano, si se le compara con la eternidad, es un privilegio del polvo y de los más bajos y primitivos organismos. Los dioses aman y guardan en su memoria la belleza de los que murieron jóvenes”.  

Juan Antonio García Borrero

Broselianda Hernández

(n. La Habana, 3/ agosto/ 1964; m. Miami, 18/ noviembre/ 2020). Actriz de teatro, cine y televisión. Graduada de actuación en 1987 por el Instituto Superior de Arte, siendo Diploma de Oro de su graduación. De inmediato inició sus actividades teatrales en el Grupo Buscón, dirigido por José Antonio Rodríguez. A partir de 1994, y hasta 1999 trabajaría bajo la dirección de Carlos Díaz en la compañía El Público. Su debut en el cine se produjo con el corto Castillos en el aire (1986), de Rebeca Chávez.


Filmografía

1986: Castillos en el aire, de Rebeca Chávez (Ficción, Cortometraje)

1989: Bajo presión, de Víctor Casaus (Ficción)

1990: Isla Margarita, de Vincozencio Badolizani (Ficción, Italia)

1994: Tiburón en La Habana, de Alain Naltum (Ficción, Francia)

1996: Sabor latino, de Pedro Carvajal (Ficción, España)

1997: Cosas que dejé en La Habana, de Manuel Gutiérrez Aragón (Ficción, España)

1999: Las profecías de Amanda, de Pastor Vega

1999: Tiempo muerto, de Andrés Curbelo

2000: Nada, de Juan Carlos Cremata

2001: Dos mujeres, de Max Álvarez (Mediometraje)

2002: Niño con lluvia, de José Ángel Alayón

2004: Habanera (2004), de Joana Oliveira

2005: Barrio Cuba, de Humberto Solás

2005: Siempre Habana, de Ángel Peláez

2005: Una rosa de Francia, de Manuel Gutiérrez Aragón (Ficción, España)

2005: Mata que Dios perdona, de Ismael Perdomo (Ficción)

2008: Así está bien, de Alejandro Soto (Cortometraje)

2009: La Anunciación, de Enrique Pineda Barnet (Ficción)

2009: Habanaver. T.A. 31 KB/seg, de Javier Labrador, Juan Carlos Sánchez (Documental)

2010: José Martí: el ojo del canario, de Fernando Pérez (Ficción)

2010: Túnel, de Daniel Chile

2011: Camionero, de Sebastián Miló (Ficción)

2011: El rito del alacrán, de Antonio Alfredo Quiñones (Ficción)

2012: Amor crónico, de Jorge Perugorría

2013: Nani & Tati, de Adolfo Mena Cejas

2014: Fátima o El Parque de la Fraternidad, de Jorge Perugorría (Ficción)

2014: La nube, de Marcel Beltrán

2015: El acompañante, de Pavel Giroud

En memoria de Broselianda Hernández

Llevo un buen rato paralizado, leyendo por inercia los comentarios de dolor y asombro que las personas van dejando en Facebook. Todavía estoy dudando en escribir esta nota. Tengo la esperanza de que Broselianda Hernández aparezca en alguna parte mandando a parar tanto Fake.

Nunca hablé personalmente con ella, pero la admiraba tanto como actriz, y sobre todo como la mujer inteligente que escribía en su blog Viajera inmóvil, que una vez solté en el mío un post que estuve a punto de borrar, porque pasado ese estado de trance en que podemos anular ciertas funciones mentales y mostrar lo que sentimos sin máscaras, me sentía sin argumento alguno para justificar lo que salió: casi una declaración pública.

Lo vuelvo a republicar ahora que dicen que ya no está, aunque ya la seguiré viendo en cada una de esas escenas inolvidables que nos regaló.

JAGB


PENSANDO EN BROSELIANDA

Queridos amigos: Aquí estoy, olvidada de mí. No de ustedes”. Esto lo ha escrito la actriz Broselianda Hernández en su blog “Viajera inmóvil”. Y me ha matado. De vez en cuando me gusta pasar por su sitio. Quedarme lelo ante sus fotos. Leer sus reflexiones.

Ella no me conoce. Y tampoco sabe que la espío desde hace un montón de años. Que me quedé de cabeza (o sin cabeza) por ella en “Barrio Cuba” (y eso que salía apenas minutos). Que soy fanático de su desempeño en “La anunciación”. Quizás a partir de ahora adquiera todos los recelos del mundo contra mí (¿recuerdan aquella película donde Robert de Niro se convierte en un incómodo fan de Wesley Snipes?). 

Las actrices, cuando se desnudan de verdad (no de la ropa, sino del espíritu) pueden ser las personas más temibles del mundo. He tenido la suerte de que algunas de los que más admiro en este país me hayan concedido el privilegio de conversar con ellas lejos de todo lo que huela a alfombra roja. No de “entrevistarlas”, sino de hablar como habla cualquier ser humano en circunstancias comunes: Mirtha Ibarra, Isabel Santos, Adelá Legrá, Daisy Granados, Eslinda Núñez, Verónica Lynn, Ketty de la Iglesia.

Ahora acabo de leerme una entrevista de Luisa María Jiménez (otra de mis actrices fetiches) concedida a Carlos Barba, que me ha dejado pensando tanto como las cosas que leo en los blogs de Broselianda Hernández e Ivonne López Arenal.

Pienso en las aprensiones de Freud cuando se refería a la psicología femenina, y trato de imaginar una posible recaída si hubiese llegado a entrar en algunos de esos blogs escritos por actrices. En mi caso, reconozco mis límites: sé que soy más vulnerable ante una mujer inteligente que ante una mujer desnuda.   

Juan Antonio García Borrero