El cine independiente cubano y sus espacios

Acaba de salir el segundo texto del dossier que sobre el cine independiente cubano nos entrega IPS. Este ha sido firmado por el destacado ensayista, y también realizador, Raydel Araoz. Me gusta mucho el punto de vista esgrimido por el autor.

No obstante, con el ánimo de ir conectando lo que aquí se plantea con los incontables debates que han tenido lugar vinculados a este asunto, me gustaría preguntar: ¿no será mejor que en vez de hablar del cine independiente en singular nos refiramos a los “cines independientes”?

El problema es que al colocar “un origen” (en este caso directamente vinculado “a lo social”, como propone Raydel), estaríamos simplificando de una manera brutal las posibilidades de comprender la complejidad de un fenómeno donde muchas veces es dominante el carácter “antisocial” de los independientes.

Tómese esto que apunto como una provocación nacida de la lectura de un texto que justo estimula este tipo de pregunta.

JAGB


El cine independiente cubano y sus espacios

El autor propone que el espacio imaginario o distópico se reinventa en el cine independiente cubano perdiendo su obligatoria referencialidad histórica.

Por Raydel Araoz, realizador, investigador y ensayista

El surgimiento del cine independiente cubano es un evento social. Su nacimiento está directamente ligado a dos procesos: la restructuración que sufre la sociedad cubana con la crisis del Período Especial (nombre oficial dado a los primeros años de la crisis económica que persiste desde 1991) y el cambio tecnológico que vive el mundo.

Si el primero se manifiesta de forma voraz y vertiginosa, el segundo, en cambio, ocurre de manera parsimoniosa. Por tal motivo no será hasta los albores del siglo XXI cuando el cine emergente se convierta en un fenómeno social: la expresión audiovisual de una sociedad que ha sufrido un trauma económico, político y humano.

Es por eso que este cine independiente se actualiza no solo como cine de arte sino también como cine comunitario, y su filmografía abarca desde títulos como Video de familia (Humberto Padrón, 2001, ficc.) y Chamaco (Juan Carlos Cremata, 2010) hasta otros como El milagroso de Santa Elena (Grupo de Aficionados al Cine de Melena del Sur, 2002, ficc.), o La pira (Hugo Navarro, 2013), del cine Club de Nuevitas.

Recientemente, estas producciones comunitarias que nacen de un sector de aficionados al cine y que expresan el imaginario popular de una región o un barrio, ha sido objeto de atención de alguna crítica, como la reunida en la mesa “Kitsch, Camp, Trash, o de como el audiovisual amateur cubano encontró su audiencia”, que organizó la 16ta. Muestra Joven ICAIC en 2018.

Para seguir leyendo, pinchar aquí.


Serie de IPS sobre el Cine Independiente Cubano

Historia del cine independiente en Cuba: memorias de una ausencia, por Juan Antonio García Borrero

El cine independiente cubano y sus espacios, por Raydel Araoz

Publicado el octubre 1, 2020 en Cine independiente en Cuba. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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