Archivos diarios: septiembre 6, 2020

Alicia en el País de las coyunturas (Fragmento)

Comparto otro fragmento de la biografía intelectual de Titón. Este proyecto de libro, aunque terminado en una primera versión, lo aparqué hace un par de años. Ahora me voy asomando a lo escrito como si fuese un extraño, como alguien que descubre un manuscrito ajeno.

Y también me entra la sensación de un déjà vu que me hace creer que lo explicado por Carlos Aldana en su momento a Alfredo Guevara, en este caso para referirse al rodaje de El elefante y la bicicleta, de Juan Carlos Tabío, es algo que lo acabo de escuchar ahora mismo. La coyuntura, aunque suena raro, no cambia.

JAGB

Alicia en el Pueblo de Maravillas (1991), de Daniel Díaz Torres

Alicia en el País de las coyunturas (Fragmento)

La crisis desatada por Alicia en el pueblo de Maravillas se combinó con el acuerdo del Consejo de Ministros, decretando la fusión del ICAIC en un nuevo instituto. Titón estuvo entre los 18 cineastas que decidieron firmar un documento, protestando abiertamente contra la medida.[1] Ambrosio Fornet ha recordado que “(e)stábamos de acuerdo con los motivos de la posible fusión de los organismos (un país en Período Especial no se podía dar el lujo de mantener tres instituciones productoras de cine), pero no estábamos de acuerdo con que no fuera el ICAIC quien dirigiera el nuevo organismo fusionado”.[2]

Esta crisis habría tenido un desenlace imprevisible, si el gobierno revolucionario no hubiese permitido que Alfredo Guevara retornara a Cuba, y actuase como intermediario del conflicto. Según Manuel Pérez,

Alfredo planteó que aquel proceso no se podía llevar a feliz término si él y Titón, que estaba presente, no resolvía sus discrepancias. Y, de una manera ejemplar, tanto Alfredo como Titón dejaron a un lado los asuntos y enfoques que los distanciaban y sellaron una unidad, como compañeros, ante la situación que se enfrentaba. Fue un momento de grandeza por parte de ambos”.[3]

En aquellos momentos de intensa crisis, el ICAIC volvía a apelar a esa impresionante reserva de corporativismo, para igual que había sucedido en los debates con Blas Roca en los sesenta, o en los ochenta con los ataques a Cecilia, apelar a una unidad que dejaba a un lado las diferencias internas y se proponía la superación de la adversidad externa. La presencia de Alfredo Guevara parecía reintegrar al organismo esa cuota de confianza política que, aun cuando no se había mencionado de manera oficial, se sospechaba estaba en el centro de todo.

Por eso el propio Titón se muestra estimulado con la cercanía de Guevara, y las labores que habrá de realizar una Comisión designada para investigar lo sucedido, y que en teoría debía ir más allá de lo circunstancial, para retomar asuntos que tuviese que ver con toda la política cultural. De allí que piense Gutiérrez Alea que: 

“(…) el hecho de que Alfredo haya sido llamado para formar parte de esa Comisión ya le da ese carácter, por lo menos apunta hacia eso, porque a Alfredo no lo van a llamar para investigar las irregularidades que hubo, eso es propio de la Policía Económica, de ese tipo. Alfredo no es para eso, no está para eso, es decir, ya eso le da un carácter y nos da la confianza de que esa Comisión que fue concebida con ese fin lo va a desbordar, no sólo por Alfredo, sino también porque nosotros tenemos esa voluntad y porque nosotros somos los interlocutores de esa Comisión”. [4]

En principio la crisis fue solucionada con un saldo favorable al ICAIC, que siguió gozando de su autonomía, con Alfredo Guevara de nuevo al frente. Sin embargo, los ecos de los incidentes relacionados con Alicia en el pueblo de Maravillas siguieron flotando durante un tiempo en el ambiente de las altas esferas políticas. Incluso un poco antes de ser destituido de su cargo de Secretario Ideológico del Partido Comunista de Cuba en el mes de octubre, Carlos Aldana le había escrito una misiva a Alfredo Guevara, donde le hablaba preocupado del proyectado rodaje de El elefante y la bicicleta, de Juan Carlos Tabío. En aquellos momentos, para Aldana,

La coyuntura por la que atraviesa nuestra sociedad y la situación, como bien conoces aún no del todo superada, en las relaciones partido-intelectualidad, tras la fallida experiencia de Alicia… no dejan espacio a la tendencia que se intenta expresar en ese guión, al menos con ese lenguaje.

(…)

No podemos exponer lo que venimos haciendo a una polémica que amenaza a desatarse desde la filmación. Este proyecto hay que postergarlo. Estoy pensando ante todo en ti, en lo que tu nombre y tu prestigio representan ante Fidel. Me temo que las discusiones en la comisión presidida por Carlos y el justo tratamiento a Daniel, en lugar de conducir a una suerte de tregua, a un compás de espera, a una reflexión consecuente, todo este proceso se haya traducido en un estímulo a este estilo que con mi mentalidad castrense identifico como un movimiento envolvente hacia los flancos de una agrupación que no se puede atacar de modo frontal.

Trato de ponerme en tu piel y me pregunto cómo proceder. A reserva de que conversemos, te adelanto la idea de subirles la parada y retarlos a tratar estos temas en serio”.[5]

En esa misma carta, el entonces encargado de asuntos ideológicos del PCC, de paso comenta que no “tendría reservas a priori con una tentativa de abordar el asunto del autoritarismo que bien conozco obsesiona a Titón, cuya sombra (la de Titón) asoma constantemente su genio humorístico en el texto”[6]. Sin embargo, la reserva política hacia ese tendencia cinematográfica presente en la institución está planteada, y esto es algo que el propio Guevara sospecha, de acuerdo a la expresión con que se despide ese mismo año en una carta que le dirige a Fidel: “Con la esperanza de que vuelvas a confiar en este ICAIC que es tan tuyo”.[7]

Juan Antonio García Borrero

Notas


[1] Las 18 personas que integraron la Comisión y firmaron los documentos de discrepancia con la decisión oficial fueron: Santiago Álvarez, Rebeca Chávez, Guillermo Centeno, Enrique Colina, Rolando Díaz, Daniel Díaz Torres, Ambrosio Fornet, Tomás Gutiérrez Alea, Juan Padrón, Senel Paz, Fernando Pérez, Manuel Pérez, Mario Rivas, Orlando Rojas, Jorge Luis Sánchez, Humberto Solás, Juan Carlos Tabío y Pastor Vega.

[2] Ambrosio Fornet. Contextos históricos y polémicas culturales. Entrevista a Manuel Pérez Paredes (segunda y última parte). Revista Cine Cubano Nro. 177-178, p 24.

[3] Ambrosio Fornet. Contextos históricos y polémicas culturales. Entrevista a Manuel Pérez Paredes (segunda y última parte). Revista Cine Cubano Nro. 177-178, p 26.

[4] Alfredo Guevara. Tiempo de fundación, p 476.

[5] Alfredo Guevara. ¿Y si fuera una huella?, pp 495-496.

[6] Alfredo Guevara. ¿Y si fuera una huella?, pp 495-496.

[7] Alfredo Guevara. ¿Y si fuera una huella?, p 503.