Ignacio Ramonet: los milagros de la cinefilia en el siglo XXI

Vivimos una época donde el consumo audiovisual pudiera hacernos pensar que la cinefilia experimenta su máximo esplendor. Paradójicamente, a mí en lo personal me resulta cada vez más difícil encontrar individuos que compartan una mística que, definitivamente, asocio al pasado, y que no solo tenía que ver con la película que corríamos a apreciar en la pantalla grande de una sala oscura, sino también con los modos en que después de concluida la proyección, nos buscábamos para comentar la historia recién vista o la forma en que se contó esa historia.

Es decir, hoy hay a nuestro alrededor un gran número de consumidores de imágenes en movimiento que devoran con un frenesí adictivo cada una de las series que se van estrenando, o viven pendientes de los últimos estrenos que predeciblemente la Academia reconocerá por sus grandes valores visuales, pero sin establecer una perspectiva de conjunto que nos permita hablar de eso que se ha visto como parte de un todo que iría desde lo que hay que apreciar en una Cinemateca hasta la última entrega de Marvel.

Acá en Camagüey la cinefilia ha tenido sus particularidades, y es lo que todavía permite que hablemos de una calle de los cines que ha sobrevivido a todo tipo de uso y desuso tecnológico, para permanecer en nuestro imaginario colectivo como el espacio simbólico donde diversas generaciones van tejiendo diálogos que, a la manera de un cadáver exquisito, hablan de nuestras más diversas y contradictorias realidades. Y por eso es que también existe el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, El Almacén de la Imagen, el Festival de Videoarte, los Encuentros sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, las Jornadas de Artecómic, las sesiones del Cine Club Ernesto Caparrós, los libros sobre cine publicados por la Editorial Ácana…

Ignacio Ramonet es uno de esos cinéfilos incurables que todavía queda por esta época. Su nombre se asocia a la politología y al estudio sistemático de lo que estaría provocando la emergencia de todo ese conjunto de tecnologías que hoy amenazan con borrar la práctica de ir al cine como lo hacíamos antes.

Pero a pesar de eso (o quién sabe si por eso) Ramonet es sobre todo un gran cinéfilo, un consumidor compulsivo de esas historias (magnas o mínimas) que todavía es imprescindible vivirlas en una sala oscura, ajenos al vértigo de los imperativos que impone el zapping y las invasiones bárbaras de segundas y terceras pantallas.

Y es de eso, de la cinefilia en el siglo XXI, que estaremos hablando hoy con Ignacio Ramonet, a las cinco de la tarde, en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo. Un sueño planteado por primera vez hace unos cinco años, y que al fin está a punto de ser una realidad.

Juan Antonio García Borrero

Publicado el marzo 5, 2020 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: