Sobre la transformación digital en el sector cultural cubano

Como ya se viene anunciando, del 21 al 24 de abril estaremos celebrando en Camagüey el V Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales. Este evento tiene entre sus objetivos contribuir a la necesaria informatización de la gestión cultural de nuestras instituciones, algo que si bien en el papel suena fácil de lograr, en la práctica conoce todo tipo de resistencia analógica.

Uno de los asuntos que se estará abordando en el evento es el relacionado con el Laboratorio de innovación para la transformación digital en el sector de la Cultura, que, teniendo como financista principal a la Unión Europea y ejecutor inmediato a la Unión de Informáticos de Cuba (UIC), tiene a Camagüey entre las cinco ciudades cubanas beneficiadas con ese proyecto transnacional.

Según puede leerse en la documentación oficial, “el Laboratorio en Camagüey trabajará por incentivar los ecosistemas de innovación tecnológica que tributan a la transformación digital en el sector de la Cultura, con un enfoque de desarrollo local, promoviendo la co-creación entre las instituciones culturales y el ciudadano en el marco de los ecosistemas locales”.

Pienso que el principal desafío que tiene ahora mismo el sistema institucional de la cultura en Cuba es asumirse como parte de un proceso que es transversal, que lo atraviesa todo, y que está generando escenarios para los que ya resulta inútil apelar a las antiguas maneras de gestionar las culturas.

Pero para ello se tendría que asumir una verdadera alianza estratégica con la Unión de Informáticos de Cuba, algo que lamentablemente ahora mismo no existe. O por lo menos hablo desde mi experiencia personal: he participado en innumerables eventos, congresos, asambleas de balance, etc, donde el sector cultural rinde cuenta de su comportamiento, y jamás he visto como invitado a alguien de la UIC, organización que podría ser a la larga el puente que nos permita llegar a eso que en otros lugares llaman Humanidades Digitales, y que entre nosotros es todavía un término exótico.

De manera que sobre estos temas estaremos hablando en el próximo Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, y también proponiendo un nuevo modelo de negocio en los servicios de alquiler de películas que brinda la Mediateca “Tomás Gutiérrez Alea”, la cual quedará reinaugurada el próximo 24 de marzo como parte del homenaje que realizaremos al ICAIC el día de su fundación.

Si una idea estamos defendiendo en el Proyecto El Callejón de los Milagros es que la informatización de la gestión cultural tiene que medirse a partir del impacto creativo que tengan en los usuarios el uso de las nuevas tecnologías, incluyendo ese Internet que, como apuntaba en su momento Desiderio Navarro, “llega a Cuba en un contexto de extendido ciberanalfabetismo, por no haberla vivido como cosa cotidiana de la vida práctica”.

Un teléfono tiene que servir para algo más que llamar o mantener localizable a los otros, colgar fotos en Facebook o Instagram, o reciclar en Twitter las noticias que podemos leer en un periódico: y es allí donde las soluciones que nos brinden espacios como el Laboratorio de innovación para la transformación digital en el sector de la Cultura se van a apreciar mucho mejor en un plazo no tan largo.

Juan Antonio García Borrero

Publicado el febrero 20, 2020 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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