Archivos Mensuales: enero 2020

Respuestas al crítico Daniel Céspedes

No había tenido tiempo de agradecer al crítico Daniel Céspedes, el envío de este cuestionario que respondí el año pasado. Encontré aquí preguntas muy serias, provocadoras, que me obligaron a poner en orden un montón de ideas que desde un tiempo a la fecha trato de articular en ese proyecto colaborativo de Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano (ENDAC) que pronto, por fin, verá la luz.

La entrevista fue publicada en tres partes en el sitio digital Cubacine. La reproduzco ahora íntegra, y releyéndola con atención, diría que la esencia de toda esta propuesta historiográfica de la ENDAC que, como es lógico, conocerá de resistencias, oposiciones, indiferencia, y adhesiones, estaría en este fragmento:

 Construir una mirada que lo conecte todo (sin que se pierdan los perfiles puntuales) probablemente transforme bastante el concepto de cine cubano que hasta ahora estamos manejando, y que está asociado fundamentalmente a la institución ICAIC y a lo realizado dentro de la isla. Hasta la noción del cine independiente, que tan de moda está en estos días, se vería impactada, porque a mi juicio el verdadero cine independiente cubano comenzó en el exilio, en los años setenta, con todas esas películas realizadas por cubanos que se insertaban en una cultura ajena, sin recursos de ningún tipo, y seguían defendiendo audiovisualmente la representación de su nacionalidad.

 No estoy hablando ahora de calidades cinematográficas, sino de un fenómeno cultural bien complejo que necesita actualizar las cartografías, y sobre esa base, proponer metodologías investigativas novedosas. Si me preguntaras sobre el referente más cercano a encontrar en estos nuevos mapas del cine cubano, te diría que va un poco en la línea propuesta por Aby Warburg y su Atlas donde el collage desarticula la idea clásica y unidireccional manejada en la Historia del Arte más tradicional, para trabajar con las conexiones de las imágenes y las diversas memorias”.

Gracias, Daniel, por ponerme a pensar una vez más.

JAGB

Respuestas al crítico Daniel Céspedes

En su texto «Para qué sirve un diálogo», presente en su más reciente volumen El suicidio de la sabiduría (Notas sobre cultura audiovisual, tecnologías digitales y creatividad), Juan Antonio García Borrero, Juani (Camagüey, 1964), nos recuerda: «Lo que Diego y David nos ofrecieron desde hace años en Fresa y chocolate fue una clase de buena conversación, de diálogo inteligente y productivo. Y la prueba más contundente que tengo es que, minutos después de haberla visto, ya nunca más fui el mismo». Así sucede cuando leemos un texto corto o volúmenes como La edad de la herejía (2004) y Otras maneras de pensar el cine cubano (2009).

Juani es uno de los escritores sobre cine y uno de los pensadores culturales más productivos de toda Cuba. Escribe claro y bonito. Este segundo mote tan menospreciado pero, a las claras, más pretendido que alcanzado por los críticos de cine. Amén de sus títulos más reconocibles, es un gran promotor dentro y fuera del país. De ahí que haya sido seleccionado en varias ocasiones para figurar como jurado en distintos festivales del mundo (España, Perú, La Habana, Chile).

De los reconocimientos que ostenta, merece recordarse que ha sido el primer colega de profesión en obtener en tres ocasiones el Premio Nacional de la Crítica Literaria por libros acerca del cine.

García Borrero posee además uno de los blog más notables del país, donde no teme ni reproducir por escrito controversias surgidas a partir de sus propios textos, como promocionar nuevas voces de la crítica de cine o el pensamiento en Cuba.

Se une al diálogo quien, acertadamente, también ha escrito: «Insisto en que una película no cambia la realidad, pero sí puede contribuir a que uno cambie frente a ella, y ya de paso ayudarnos a ser mejores personas».

Cuando era estudiante de Historia del Arte escuché que cuando un crítico de cine concursaba en el Premio Caracol en el apartado de Ensayo e Investigación y sabía que tú participabas, surgía la duda de si mantenerse en el concurso o retirarse. De hecho, Juani, los has alcanzado en ocho ocasiones. Pudiera decirse que es el Oscar de los críticos de cine en Cuba. Sin embargo, soy de los que piensa que un premio así debería ser del nivel del Guy Pérez-Cisneros, pues sigue siendo algo dependiente de un premio plural que, siento, lo eclipsa bastante. ¿Qué piensas?

No conocía esa anécdota que cuentas, y me parece un poco exagerada. De todos modos, a estas alturas de mi vida tengo mis propias impresiones de los premios. No es que no me interesen ya. Sirven para concederle visibilidad al trabajo que uno ha realizado, y económicamente te ayudan, pero obtenerlo depende de muchos factores, y no siempre es la calidad del texto lo que termina imponiéndose. Digamos que he tenido bastante suerte con los premios a pesar de que la mayoría de esos ensayos se han planteado poner bajo sospecha lo que tradicionalmente se defiende. Y creo que sí, que ya es hora de que se convoque en Cuba un premio que tome en cuenta las posibles excelencias del ojo crítico en el terreno audiovisual. Por supuesto que es importante resaltar el conjunto de producciones audiovisuales, como lo hace el Caracol, pero si no logramos construir un cuerpo de ideas que contribuyan a dinamizar toda esa producción a través de los debates sistemáticos, y que estimule la reflexión de largo alcance (no solo las crónicas de ocasión), pues entonces estaríamos corriendo el peligro de seguir consolidando esa tendencia autista que tiende a separar de modo drástico a creadores y críticos, cada uno de ellos enfocados en su propio mundo interior, divorciados por completo de una realidad que a la larga nos hospeda a todos, sin distinciones profesionales. Lee el resto de esta entrada

Segundo llamado: V Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales

Diseño: David González

V ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES (Camagüey, Cuba, del 21 al 24 de abril del 2019)

Convocatoria

El Proyecto de Fomento de la Cultura Audiovisual “El Callejón de los Milagros”, con el auspicio del Sectorial Provincial de Cultura, el Centro Provincial del Cine, la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Informáticos de Cuba en Camagüey convocan al V ENCUENTRO SOBRE CULTURA AUDIOVISUAL Y TECNOLOGÍAS DIGITALES, el cual se celebrará en Camagüey los días 21, 22, 23 y 24 de abril del 2020, con los siguientes ejes temáticos:

  • Homenaje a los Estudios de Animación del ICAIC
  • La animación audiovisual contemporánea
  • Universo audiovisual del niño en la era digital
  • La señalización digital dinámica y la gestión cultural

Objetivo principal:

El encuentro pretende propiciar un espacio para el intercambio de experiencias vinculadas al trabajo comunitario, dirigido a fomentar entre niños, adolescentes, educadores y promotores culturales, un uso creativo de la tecnología que ya se tiene en las manos, así como el consumo crítico del audiovisual.

Para ello se organizarán sesiones de trabajo que permitan la actualización y discusión de los presupuestos teóricos y conceptuales pertinentes, vinculándolos a una agenda práctica que a su vez estimularía la inter-actividad e inter-creatividad de los participantes. Lee el resto de esta entrada

Nosotros y el jazz (2004), de Gloria Rolando

Las formas de la música. Artilugios estéticos de Nosotros y el Jazz (2004) de Gloria Rolando

por Carlos G. Lloga Sanz

Dpto. Historia del Arte / Universidad de Oriente

carloslloga88@gmail.com

A propósito de la celebración del Jazz Plaza en Santiago de Cuba (sub-sede del evento), tuvo lugar además el II Coloquio Internacional de Jazz “Leonardo Acosta in memoriam”. En esta ocasión, el programa académico incluyó la presentación del documental Nosotros y el Jazz dirigido por Gloria Rolando en el año 2004. La iniciativa de los organizadores sirve de motivación para examinar los valores del filme, realizado en el contexto del renacer del documental cubano en el nuevo milenio (Reyes, 2017), luego del descalabro del género provocado por el Período Especial en la última década del siglo anterior. El artículo se organiza en tres secciones. En un primer momento, se analiza cómo la película posiciona la identidad racial como clave asociada a la cultura del jazz. A continuación, se examinan las relaciones de género entre los personajes y, finalmente, se exploran los artilugios estéticos desarrollados por el filme. Con este trabajo, se aspira a fundamentar el vínculo entre el cine y la música como dispositivos centrales conformadores de gustos en la cultura del siglo veinte.

Nosotros y el Jazz se acerca a un grupo de ancianos aficionados a la música que se reúnen para bailar. Los protagonistas de esta historia son conocidos como “JG” Jazz Generation y Los Bailadores de Santa Amalia. El filme repasa sus motivaciones y los orígenes de su pasión. Esta no es una película sobre la impronta del jazz en Cuba, ni sobre los grandes instrumentistas y vocalistas nacidos en esta tierra. Es una obra sobre una banda de amigos que encuentran en la música una plataforma de comunión. Los 45 minutos del documental celebran una forma de asociación humana basada en el ocio, que se extiende poco más allá de las relaciones naturales de cada uno de sus integrantes. Es un filme sobre adolescentes de una era pre-digital, adolescentes septuagenarios. Lee el resto de esta entrada

Pruebas de ingreso en el ISA de Camagüey

La Universidad de las Artes, Filial ISA de Camagüey, convoca a todos los aspirantes de la carrera de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual a realizar la matrícula con la documentación requerida en la sede, Carmen No. 7A entre San Ramón y Martí.

El plazo de admisión será hasta el 15 de enero 2020.

Para mayor información llamar al 32285762.

Las pruebas de ingreso para esta carrera se realizarán del 21 al 23 de enero del 2020 en la sede.

Ideas para un Balance anual del trabajo cultural en Camagüey

Me hubiese gustado exponer estas ideas en la Asamblea de la Dirección Provincial de Cultura que acaba de evaluar el Programa de Desarrollo Cultural propuesto para el año 2019 en Camagüey.

Pero entiendo que, por razones de tiempo, en una asamblea no siempre pueden hablar todos los que quisieran. Y, además, a veces es mejor escuchar, y procesar en soledad lo que se expone. Eso hago ahora.

En sentido general me pareció un buen encuentro, con un Informe preciso e intervenciones valiosas. Ciertamente, con todo y las insatisfacciones que se puedan tener (que no son pocas), lo que se ha hecho en Camagüey desde el punto de vista cultural a lo largo del año que dejamos atrás es impresionante. No es autocomplacencia: allí están las estadísticas, que muchas veces suelen ser frías descripciones de lo que acontece en el día a día.

Ahora bien, en lo que me hubiese gustado insistir una vez más es que, ahora mismo, todavía seguimos careciendo de una estrategia institucional que por fin consiga poner al sistema de la cultura (que ya sabemos es mucho más que arte y literatura), a la altura de lo que ya se viene viviendo en el siglo XXI.

El Balance centró el análisis en tres de los asuntos priorizados por la Dirección de Cultura en el territorio: a) atención a la Enseñanza artística, b) programación cultural, c) creación artística-literaria.

A partir de lo expuesto se generaron un grupo de intervenciones. A mí me hubiese encantado dialogar con la de Freddys Núñez Estenoz (Teatro del Viento), que introdujo un asunto que hoy resulta vital para cualquiera que ahora mismo pretenda promover y defender las jerarquías culturales: el uso de las redes sociales.

Este es un tema que en lo personal me apasiona, pero que trato de asumir con espíritu crítico. Para mí las redes sociales son importantes, desde luego, pero el solo hecho de estar mencionando en nuestras cuentas de Facebook o Twitter lo que se está haciendo en algún momento determinado, no garantiza un impacto que de veras beneficie el trabajo cultural. Eso hay que aprender a hacerlo. Y esa voluntad de aprendizaje es la que ha faltado dentro del sistema institucional de la Cultura, a lo largo y ancho del país.

En este sentido, hubiese sido interesante indagar con el viceministro Fernando Rojas sobre las Políticas Públicas concretas del Ministerio de Cultura, dirigidas no solo a la compra de equipos o dispositivos tecnológicos, sino al fomento del uso creativo de los mismos. En definitiva, la informatización de la gestión cultural estaba entre las proyecciones de trabajo propuestas por el sector para el año 2019, y en lo personal no logro apreciar avances relevantes.

Pudiera decirse que en áreas como estas la agresiva política implementada por el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, dejaría escasas posibilidades de avanzar. Y es cierto que, sin la conformación de una infraestructura tecnológica, sin máquinas, etc, no se puede hacer mucho. Ahora, ¿qué pasa con los equipos que ya tenemos y que no usamos de modo creativo?

Estoy pensando en ese justo reclamo que se hacía en la Asamblea de preservar las Historias de las localidades. Y me pregunto: ¿y qué es exactamente lo que impide que se conforme de modo colaborativo una Enciclopedia estilo Wikipedia o EcuRed, que articule todos esos contenidos?

Lo que impide que se logre eso es la resistencia analógica que todavía no consigue ver a las nuevas tecnologías, no como aliados, sino como parte del mismísimo proceso cultural.

Juan Antonio García Borrero

En memoria de Carlos E. León

La muerte de alguien que hemos conocido siempre nos afecta. Sobre todo si la noticia de esa muerte llega de forma inesperada.

Yo todavía no me creo lo del fallecimiento de Carlos E. León (La Habana, 1952- La Habana, 2020). O mejor digo Carlitos León, como le solían llamar sus amigos.

En las redes sociales muchos ya se están encargando de resaltar ese carisma que le permitió ganar tantas complicidades.

Carlitos fue fundador del Movimiento de la Nueva Trova Cubana. Pero nunca lo vi asumir esas poses de aires de precursor que a veces acompaña el comportamiento público de quienes en algún momento consiguen destacar en el origen de algo.

Al contrario, y es tal vez uno de los rasgos que más me impresionó de su carácter, siempre estuvo abierto al estudio de la memoria colectiva, la memoria de los otros. O lo que es lo mismo: al develamiento de los múltiples factores que de modo invisible van construyendo esos grandes acontecimientos que después la Historia oficial simplifica, y convierte en algo donde han desaparecido la diversidad, las contradicciones más profundas, los intereses humanos, los azares, las luces y las sombras, para hablar apenas de lo que se dice grandioso.

Ya tendremos tiempo de revisar con calma todos esos documentales donde Carlitos buscaba en la memoria sumergida de sus entrevistados. Por la cercanía afectiva de los hechos a los que se aproximó, a mí me pareció extraordinario El último bohemio (2016), dedicado al trovador camagüeyano Miguel Escalona. Pero hay otros como Así como soy (2002), Donde habita el corazón (2007), o Nos queda su canción (2008), que seguro se convertirán en fuentes de consulta imprescindibles para futuros investigadores.

Estoy escribiendo esta brevísima nota con una calma que me parece rara, y para nada luctuosa. Creo que la culpa la tiene Carlitos, a quien nunca vi con mala química, ni siquiera en los momentos en que hablamos de los peoresperíodos de nuestra historia cultural.

Y con este tipo de persona uno tiene la sensación de que han llegado a tu vida para acompañarte en los momentos oscuros, para elogiarte si fuera necesario, y para criticarte de modo constructivo cuando haya que hacerlo: personas así uno no deja que se escapen tan fácil.

Ahora mismo ya me enganché a ese conjunto de entrevistas realizadas por Carlitos, y que Ediciones ICAIC publicó con el título de “Trovar el cine”. Se los recomiendo a todos. Verán que la noticia de su muerte es engañosa.

Carlos E. León se nos ha ido físicamente, pero él sigue allí, aquí: lo leo, luego existe.

Juan Antonio García Borrero