Archivos diarios: septiembre 20, 2019

Las coyunturas

El cubano nacido después de 1959 tiende a interpretar “la coyuntura” no como la excepción de lo que pasa en su vida, sino prácticamente como la regla, al extremo de que si mañana anunciasen la creación de un Ministerio Público de la Coyuntura, la gente lo asumiría como algo más bien natural.

A mí las coyunturas no me asustan, porque han sido tantas las que he logrado sobrevivir, que me parece que si algún día me faltaran ya no estaría viviendo, sino que descansaría en ese lugar donde solo los muertos consiguen experimentar el raro privilegio de la paz: el cementerio.

Supongo que cada uno de nosotros tenga su propio inventario de coyunturas trascendentales: en lo personal, la primera que me marcó fue “la coyuntura del Mariel”. Pero después llegaron y fueron igual de impactantes “la coyuntura de la rectificación de errores”, o la de “la caída del campo socialista”, o la del “período especial”, o la de “Alicia en el pueblo de Maravillas”, o la de “la doble moneda”, o la de “los balseros”, o más acá, “la coyuntura Obama y el 17D”, y ahora, la más reciente, “la coyuntura Trump”, con todo lo que está implicando de carencias extremas a los más pobres de la sociedad cubana (porque son esos los que al final pagan las facturas del banquete mesiánico diseñado por los que dicen salvar al mundo).

Repito que no le temo a las coyunturas. A lo que le temo son a las interpretaciones coyunturales que las personas (sobre todo si tienen poder) van haciendo de “la Gran Coyuntura”. En lo personal sé que no hay vida sin coyuntura: siempre estamos formando parte de alguna combinación inédita de factores y circunstancias que, para bien o para mal, nos obligan a tomar una posición frente a los otros y frente a uno mismo. Por eso es que es tan necesario el debate que nos obligue a mirarnos más allá del interés estrecho del grupo al cual pertenecemos, y nos haga pensar en el bien de la Nación (así, con mayúscula).

Pero es difícil construir un consenso democrático en medio de tantas “coyunturas”, con personas que, en nombre de esas conjuras puntuales de circunstancias adversas, comienzan a medirte no por lo que, con toda honestidad, aspiras ser a la hora de pensar a tu país, sino de acuerdo a lo que esperan que tú seas, según lo que ellos ya tienen diseñado en su mente.

Ahora mismo nuestro Ministro de Educación Superior acaba de calificar de “mercenarios” a aquellos que firmaron una carta que habla de la autonomía universitaria. Yo no firmé esa carta, pero me he sentido igual de agredido. No la firmé porque hace ya varios años prefiero exponer lo que pienso sobre nuestra sociedad en este blog y asumir todas las responsabilidades a título personal, pero es obvio que coincido con el espíritu de lo que se dice en esa misiva, porque el día que convirtamos a las Universidades cubanas en escuelas de marxismo en vez de espacios de formación humanista, estaremos confiscándole a este país las posibilidades de pensarlo desde los más insospechados ángulos. Lee el resto de esta entrada