Cinemateca en Camagüey: una muestra de cine 3D

Hoy dejaremos inaugurado en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, como parte de la programación que todos los miércoles, a las cinco de la tarde, ofrece la Cinemateca de Cuba en Camagüey, una pequeña muestra de cine 3D.

Aquí se da una combinación hasta cierto punto divertida: hay mucha gente que no ha visto jamás una película tridimensional, pero creo que el número de personas que nunca han asistido a una proyección de Cinemateca es mucho mayor.

Antes no era así: en Camagüey, desde aquel 20 de enero de 1969 que tuvo lugar en el cine Casablanca la primera exhibición de la Cinemateca de Cuba en la ciudad, con la cinta Los 400 golpes (1959), de François Truffaut, la Cinemateca se convirtió, bajo la guía de Luciano Castillo, en un punto de encuentro casi obligado para la vanguardia artística de la ciudad. No solo por la calidad de las películas que allí se proyectaban, sino por los debates e intercambios que se podían originar luego. La Cinemateca se convertía de ese modo en una suerte de puente cultural a través del cual transitaban los pintores, los músicos, los poetas, y todo aquel que estuviese interesado en enriquecer su acervo cultural.

Hoy lo del 3D sería en cuanto al cine más o menos lo que es el reguetón en cuanto a la música: una experiencia que puede resultar estimulante en algún momento, pero que, consumido una vez, difícilmente podrá reportarte algo novedoso. Gombrich lo apuntaba de modo magistral: “Cuando el cine introdujo la «tercera dimensión», la distancia entre lo esperado y lo percibido fue tan grande que muchos sintieron la excitación de una ilusión perfecta.  Pero la ilusión se gasta una vez que la expectativa sube un peldaño; la damos por sentada y queremos más”.

De allí que el espectador pasivo del 3D en el fondo sea el público más unidimensional que podamos imaginar en estos tiempos: a la sensación de profundidad que el mismo podría apreciar en pantalla, tendríamos que sumar la superficialidad de sus exigencias cuando se enfrenta a un cine que depende apenas de lo sensorial y los efectos especiales que, por un rato, deslumbran al público.

De cualquier manera, hay experiencias cinematográficas en 3D que vale la pena apreciarlas en una sala como la de Nuevo Mundo, y para esta ocasión hemos conformado una pequeña muestra con los siguientes títulos: Los crímenes del Museo de Cera (1953), de André de Toth, La vida de Pi (2012), de Ang Lee, y Circo del sol: Mundos lejanos (2012), de  Andrew Adamson.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el agosto 7, 2019 en CINEMATECA DE CUBA y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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