Carta abierta de Enrique Álvarez a los cineastas cubanos

Reproduzco la carta abierta que el cineasta Kiki Álvarez ha puesto en circulación, aunque aclaro que no pude ver el programa televisivo por razones muy ajenas a mi voluntad, y que lamento muchísimo, dada mi gran amistad con Lola Calviño, la invitada de esta ocasión.

Creo que, en el fondo, todos estos desencuentros públicos están ayudando a concederle visibilidad al tema de los cines independientes (porque yo sigo insistiendo en que aquí también hay diversidad temática y de estrategias productivas).

En lo personal, todavía suscribo lo que hace unos días afirmé en el post Elogio del cine independiente: que aunque la Historia de este movimiento cinematográfico aún no está escrita, las películas existen, y tarde o temprano serán asumidas como parte de algo mayor que se llama “cine cubano”.

JAGB

Carta abierta a los cineastas cubanos

Cineastas cubanos, anoche Amaury Pérez reiteró, profundizó y amplificó su ataque al sistema de relaciones productivas y creativas que, desde el ICAIC y bajo las disposiciones de sendos decretos leyes publicados en la Gaceta Oficial de la República de Cuba que reconocen la condición laboral del creador audiovisual como artista independiente y el derecho de esos creadores a constituir Colectivos de Creación Audiovisual, se está implementando en este momento.

En esta ocasión Amaury Pérez, no solo cuestionó al cine cubano que ejerce una mirada crítica sobre la sociedad, sino que también cuestionó al sistema de enseñanza y a las instituciones docentes (la FAMCA y la EICTV) que forman a las nuevas generaciones de creadores cinematográficos.

¿A qué responde esta cruzada del “espectador” Amaury Pérez contra el cine cubano? ¿Qué fuerzas oscuras se ocultan detrás de la línea editorial de un programa que reitera los prejuicios de su conductor hacia las películas cubanas de los últimos años? ¿Cuándo y por qué se introdujo esta línea temática (la del cine cubano independiente o joven) en las entrevistas a Rafael Solís y a Lola Calviño? ¿A qué casualidad o causalidad responde que estos programas sean emitidos en el mismo momento en que el ICAIC y el ICRT realizan encuentros con los cineastas para naturalizar todo este proceso?

Es evidente que estas entrevistas, realizadas hace unos meses, están condicionadas por la impronta del momento en que fueron registradas, pero ¿por qué se les publica tal cual, cuando hoy se trabaja para recuperar la confianza entre las instituciones y los creadores a los que estás instituciones deben y tienen que representar?

Es perverso que un líder de opinión como Amaury Pérez, emita valoraciones sobre el cine cubano desde su condición de “espectador”, y que se atreva a poner en entredicho la opinión de su entrevistada Lola Calviño, cuando esta no responde como Amaury “espera” a los enunciados prejuiciosos que él induce como conductor del programa. Lola fue coherente y responsable con sus opiniones, y con la praxis cultural que aprendió en el ICAIC, junto a Julio y Alfredo, y en sus años de trabajo en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, pero sería ingenuo no pensar que para los espectadores habituales los criterios que prevalecen son los de Amaury Pérez.

Es paradójico que “Con dos que se quieran basta” un programa concebido, realizado, producido y emitido bajo el amparo de ICAIC y el ICRT termine atacando el sistema de relaciones que estas instituciones vienen instrumentando para legitimar y fomentar el desarrollo presente y futuro del cine y el audiovisual cubano. En otras palabras, si estas relaciones implican un acercamiento entre los creadores y las instituciones responsables de fomentar y garantizar la creación audiovisual, hay que decir claramente que el ataque sistemático de este programa de televisión a los cineastas independientes es también un ataque a las instituciones que actualmente tienden puentes de diálogo con ellos.

No se puede invocar a José Martí, a Alfredo Guevara, a Julio García Espinosa, y a Fernando Birri para generalizar prejuicios y demonizar a los jóvenes que hoy quieren vivir y hacer cine en Cuba.

La complejidad de la sociedad cubana no puede ser zanjada con artimañas de salón, artilugios conspirativos y actitudes de trinchera.

No se lo merece una nación empeñada en renovar su voluntad de emancipación y su independencia social, cultural y política.

Una verdad dijo Amaury Pérez: los cineastas cubanos tenemos que aprender a levantar la vista de las circunstancias inmediata en que vivimos y aprender a mirar hacia esa otra realidad que se cuece del lado de allá del rio Almendares.

Enrique Álvarez

Centro Habana, 31 de julio de 2019.

Publicado el agosto 1, 2019 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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