Archivos diarios: agosto 1, 2019

Carta abierta de Enrique Álvarez a los cineastas cubanos

Reproduzco la carta abierta que el cineasta Kiki Álvarez ha puesto en circulación, aunque aclaro que no pude ver el programa televisivo por razones muy ajenas a mi voluntad, y que lamento muchísimo, dada mi gran amistad con Lola Calviño, la invitada de esta ocasión.

Creo que, en el fondo, todos estos desencuentros públicos están ayudando a concederle visibilidad al tema de los cines independientes (porque yo sigo insistiendo en que aquí también hay diversidad temática y de estrategias productivas).

En lo personal, todavía suscribo lo que hace unos días afirmé en el post Elogio del cine independiente: que aunque la Historia de este movimiento cinematográfico aún no está escrita, las películas existen, y tarde o temprano serán asumidas como parte de algo mayor que se llama “cine cubano”.

JAGB

Carta abierta a los cineastas cubanos

Cineastas cubanos, anoche Amaury Pérez reiteró, profundizó y amplificó su ataque al sistema de relaciones productivas y creativas que, desde el ICAIC y bajo las disposiciones de sendos decretos leyes publicados en la Gaceta Oficial de la República de Cuba que reconocen la condición laboral del creador audiovisual como artista independiente y el derecho de esos creadores a constituir Colectivos de Creación Audiovisual, se está implementando en este momento.

En esta ocasión Amaury Pérez, no solo cuestionó al cine cubano que ejerce una mirada crítica sobre la sociedad, sino que también cuestionó al sistema de enseñanza y a las instituciones docentes (la FAMCA y la EICTV) que forman a las nuevas generaciones de creadores cinematográficos.

¿A qué responde esta cruzada del “espectador” Amaury Pérez contra el cine cubano? ¿Qué fuerzas oscuras se ocultan detrás de la línea editorial de un programa que reitera los prejuicios de su conductor hacia las películas cubanas de los últimos años? ¿Cuándo y por qué se introdujo esta línea temática (la del cine cubano independiente o joven) en las entrevistas a Rafael Solís y a Lola Calviño? ¿A qué casualidad o causalidad responde que estos programas sean emitidos en el mismo momento en que el ICAIC y el ICRT realizan encuentros con los cineastas para naturalizar todo este proceso? Lee el resto de esta entrada

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Exposición “Los colores del espíritu”, de Gustavo Linares

Ya sabemos que el origen de todas las cosas siempre es confuso. Ahora mismo yo no podría precisar cuándo fue que Gustavo Linares me habló por primera vez de sus fotografías.

De hecho, yo no conocía de su trabajo fotográfico. Sí lo había visto desempeñarse como director de fotografía de la televisión camagüeyana, y fue por esos días en que coincidimos en varias grabaciones del programa Café Cinema, que sostuvimos nuestros primeros intercambios más o menos largos.

Pero no había visto estas fotos que ahora exponemos en la Galería QR del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, donde se pone de manifiesto una de sus más enfáticas filias: el amor hacia la Naturaleza, y también la pericia técnica que nos permite apreciar con nitidez impresionante parte de esos detalles maravillosos que nos ofrece nuestro medio ambiente, y que por lo general el ojo humano (más educado para apreciar lo que construye vanidosamente su prójimo, que lo que encuentra al nacer bajo sus pies) siempre está pasando por alto.

Vale la pena recordar que Gustavo Linares estaría formando parte de ese sorprendente grupo de fotógrafos camagüeyanos que, desde hace algunos años, han convertido a la ciudad (gracias al evento “Bioencuadre”) en una plaza de referencia obligada para todos aquellos que quieran descubrir sensibilidades fotográficas atentas al complejo problema del medio ambiente. Nombres como los de Leonardo Mejías Proenza o Leandro Pérez Pérez, por mencionar apenas dos, resultan harto reconocidos en certámenes especializados que se han celebrado dentro y fuera de la ciudad.

En lo personal descubrí el conjunto de fotos que ahora nos ofrece Gustavo Linares en el momento en que releía los Pensamientos, de Pascal, uno de mis libros favoritos. Y recuerdo que por lo menos en par de ocasiones, mientras él me mostraba las imágenes, yo le interrumpí para leerle algunas de las reflexiones del sabio francés, como esa donde apunta: “Una ciudad, un campo, de lejos es una ciudad y un campo; pero a medida que nos acercamos son casas, árboles, tejas, hojas, hierbas, hormigas, patas de hormiga, hasta el infinito. Todo eso estaba dentro del nombre de campo”.

Y es que yo diría que uno de los grandes méritos que tiene este tipo de fotografía de corte medioambiental es que consigue reponer al ser humano al lugar que Heidegger aconsejaba, cuando anotaba aquello de que el hombre no es dueño del Ser, sino tan solo vecino, una idea que desde los tiempos remotos de Francis Bacon se venía apuntando con aquella observación que nos recuerda que “sólo podemos dominar la naturaleza si la obedecemos”.

Como fotógrafo, Gustavo Linares no vive ajeno a esas prevenciones de corte mayormente pesimistas que coinciden con las demandas más enérgicas de los movimientos ecologistas. Pero en esta ocasión, quisimos reunir un conjunto de instantáneas que de algún modo reflejan esa idea maravillosa escrita por Emerson en su momento: “La naturaleza siempre lleva los colores del espíritu”.

Son fotos hermosas, donde se respira ese aire rousseuniano que permite identificar a la Naturaleza como un libro siempre abierto a los ojos de quien quiere aprender de modo permanente, usando de forma creativa su espíritu.

Juan Antonio García Borrero