Archivos Mensuales: agosto 2019

Convocatoria al 28 Festival Cine Plaza 2019

Convocado por la Dirección Municipal de Cultura de Plaza de la Revolución, en la Habana, Cuba, y organizado por el Cine Club Doble Impacto Superior, del 8 al 15 de Septiembre del 2019 se desarrollará el Festival Cine Plaza en su edición # 28, con su sede principal en la Casa de la Cultura de Plaza, ubicada en Calzada y 8, en el Vedado capitalino.

Tiene por objetivo promover la Creación Audiovisual del movimiento cineclubístico de todo nuestro país, así como propiciar el intercambio de experiencias entre sus miembros, y mostrar lo último de las creaciones audiovisuales de los cineclubistas de todo el país, y de los nuevos Realizadores del ICAIC, los realizadores vinculados a la AHS, los estudiantes de la EICTV de San Antonio de los Baños, los estudiantes de la FAMCA, participantes independientes o no, cubanos o extranjeros, residentes o no en el país.

BASES:

Podrán concursar cineclubistas de todo el país, y realizadores no profesionales independientes o en grupos de creación, así como cineclubistas de otros países con sus obras, entre otros.

Podrán concursar en la categoría Profesional los estudiantes de la FAMCA, EICTV de San Antonio de los Baños, ICRT, Nuevos Realizadores del ICAIC, de la AHS, de los telecentros del País, así como los realizadores profesionales extranjeros residentes o no en el país optando por los Premios Especiales.

INSCRIPCIONES:

La convocatoria abrió el jueves 15 de agosto y cierra el sábado 31 de Agosto del 2019. Para la entrega de las obras contactar con el presidente del Festival con los datos expuestos al final.

Las inscripciones en este evento y por vez única no tendrán costo de inscripción por obra ni por participantes.

La transportación de ida y regreso en este año, así como la alimentación y hospedaje va por cada delegado o concursante. Lee el resto de esta entrada

Exposición “Pequeño formato”, de Elpidio Alberto Huerta

Mañana, a las cinco de la tarde, dejaremos inaugurada en la Galería QR del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo la Exposición “Pequeño formato”, del artista Elpidio Alberto Huerta.

Pero queremos que, además de brindar la oportunidad de apreciar el arte pictórico de Huerta, un reconocido maestro de la pintura abstracta, el evento se convierta en algo interactivo, donde el público no solo pueda acceder a “lo visible” (los cuadros), sino también a ese mundo interior que nutre la creación de todo artista.

Para ello tendremos en un primer momento nuestra tradicional Cibertertulia El Callejón de los Milagros, la cual se iniciará con la proyección en pantalla grande del programa Galería Ciudad (Televisión Camagüey) dedicado a Elpidio Alberto Huerta.

Tendremos la suerte de que el mismo será presentado por su director Jorge Campanería, y que más adelante podremos intercambiar con los curadores Pavel Barrios (también guionista del Galería Ciudad) y Juan Carlos Mejías, a quienes les debemos la curaduría de algunas de las exposiciones que ya hemos apreciado de Huerta en Camagüey en los últimos años. En un tercer momento, María Antonia Borroto nos presentará el número 23 de la Revista Artístico-Literaria “La Liga”, que cuenta con las contribuciones visuales del artista invitado.

Ya una vez en el salón, el público podrá apreciar las obras, pero también tendrá la posibilidad de usar creativamente los dispositivos móviles (teléfonos, tablets, etc) que tengan a mano, y escaneando el Código QR que se ha generado en nuestra red local, descargar contenidos asociados a la exposición, así como apreciar en las pantallas electrónicas diversos materiales audiovisuales.

La Exposición estará montada hasta finales del próximo mes, pero gracias a la infraestructura creada en Nuevo Mundo, una vez desmontada físicamente quedarán en el Portal El Callejón de los Milagros las Memorias de la misma, a la cual se les irá incorporando de forma permanente nuevos elementos, toda vez que estamos proponiendo un espacio colaborativo donde el público abandona el papel tradicional que tiene en las galerías (casi siempre de observador pasivo), para convertirse en un protagonista más, en tanto no solo puede descargar los contenidos de la red local, sino también comentar, subir archivos, e interactuar en cualquier momento con el artista.

Juan Antonio García Borrero

Viaje al centro de Nuevo Mundo

Hoy en la mañana tuvimos  visita en el Callejón de los Milagros. En esta ocasión fueron jóvenes de los municipios de Sibanicú, Florida, y Guáimaro, que llegaron hasta aquí a través del Palacio de Pioneros.

Vida y muerte de la blogosfera cubana

La semana pasada conversé con María Antonieta Colunga Olivera (Tunie), que es una de las periodistas camagüeyanas que más admiro. Tunie quiso entrevistarme con el fin de que habláramos sobre el Proyecto El Callejón de los Milagros, pero en algún momento del encuentro me sorprendió con una pregunta que no esperaba: ¿por qué en estos tiempos que pertenecen a redes sociales como Facebook o Twitter, me empeño en mantener activo el blog?

La pregunta me tomó desprevenido, y me ha mantenido pensando en una posible respuesta todos estos días. Otras veces he confesado sentirme una especie de sobreviviente de esa época en que la blogosfera cubana prometía intervenir en la esfera pública, y contribuir al mejoramiento de la sociedad.

Aquello fue un gran espejismo que todavía nos sigue pasando factura a muchos: la inocencia se paga caro, sobre todo cuando la inversión que has realizado en la construcción del blog no es de índole económica, sino espiritual o cívica.

Yo creo que a estas alturas la blogosfera cubana ya no existe. Pero eso a mí me ha afectado poco porque cuando decidí abrir el blog, no lo hice con el fin de insertarme en una moda o algo parecido, sino porque me sigue pareciendo una formidable herramienta de expresión personal, que ayuda a cambiar, no la realidad objetiva, sino a transformar los modos en que percibimos esa realidad y decidimos actuar, como individuos, frente a ella.

Al principio no tenía claro nada de esto. Abrí el blog en medio de la llamada guerrita de los emails, por lo que buena parte de lo que estuve posteando aquel primer año estaba impregnado de esa voluntad bélica que dominaba en el grueso de las bitácoras que leíamos. Hoy no sabría precisar dónde estuvo el punto de giro, y cuándo fue que comencé a pensar en el blog, no como un espacio para fomentar posiciones que se anulan entre sí, sino, todo lo contrario, estimular el debate a partir del reconocimiento de la diversidad de ideas.

Supongo que este giro estuvo asociado a la lectura de aquel pasaje escrito por Mañach que tantas veces he citado:

Yo creo que uno de los males de Cuba es que tendemos demasiado a ver las cosas públicas en función de la política. Se reducen los problemas a simples conflictos de partidos o de gobiernos y oposiciones… Nuestros problemas vienen de más abajo y de más hondo. Nacen en la raíz misma de la ciudadanía”.

Mañach escribió esa reflexión antes de 1959, y el tiempo no ha hecho más que multiplicar ese equívoco que él fustiga. Una nación, que es mucho más que un Estado o un Partido, no se puede pensar solo desde lo político. Es preciso asumirla como lo que en realidad es: un espacio donde confluyen los más diversos imaginarios, siempre marcados por el misterioso hecho que ha propiciado la cercanía geográfica, la herencia de una lengua común, y el conjunto de prácticas culturales compartidas.

En términos políticos es fácil excluir del concepto “nación” a aquellos que no comparten los mismos criterios, pero la cosa es más complicada cuando descubrimos que dos personas con credos ideológicos totalmente opuestos pueden amar a Cuba con similar fuerza. En casos así, y siempre que no se pierda el respeto al individuo que somos, yo prefiero apelar a la conversación civilizada (que es lo que he tratado de cultivar en el blog), y el intercambio de argumentos que me ayuden a crecer como individuo.

A mi juicio, en las redes sociales ahora mismo eso es imposible de cultivar. Facebook o Twitter (que son las dos en las que muevo los contenidos del blog) están diseñadas para que las personas muestren sus emociones de forma rápida, contundente, y sigan su camino: mucha algarabía, pero poca reflexión creativa. No estoy criticando su uso dominante: solo trato de no perder de vista un diagnóstico, una evidencia.

Sin ánimo de caer en la nostalgia obscena, lo que más extraño de aquella época en que la blogosfera cubana aún estaba viva, es la posibilidad de descubrir a una Cuba diversa pensada y discutida desde los ángulos más insospechados. Ahora hay más fotos, más videos, más grabaciones en vivo que hablan de Cuba y los cubanos, pero, paradójicamente, casi todo lo que uno escucha se parece demasiado a los noticieros estelares que se emiten en una orilla u otra de nuestro drama. Sí, ya sé: no se le puede pedir peras a Facebook.

Por eso prefiero seguir ensayando reflexiones personales de este tipo en mi blog. Reflexiones que de antemano sé que no contarán con demasiados Likes porque la lectura de una cuartilla y media para muchos hoy en día es un exceso. O reflexiones que tropiezan con las ideas preconcebidas que cada lector ya tiene de esa realidad de la cual habla según le va en la feria.

En mi caso el blog ha sido importante para descubrir no el país geográfico, sino la Nación, con mayúscula, es decir, esa Cuba mayor que mi querida amiga Ana López describiera en un formidable texto. Y también ha sido la plataforma ideal para entender un poco mejor que egoísmo y altruismo, como propone la filosofía moral del agatonismo con aquello de “disfruta la vida y ayuda a vivir una vida agradable” pueden convivir sin remordimiento en la agenda cívica del bloguero.

Juan Antonio García Borrero

Memorias de un Programa de Verano (7)

Sábado 17 de agosto

Hoy en la mañana hicimos la clausura del Programa de Verano “Conoce tu ciudad” auspiciado por el Proyecto El Callejón de los Milagros. Fue gratificante ver las reacciones de los niños y niñas cuyas fotografías fueron seleccionadas para armar el material audiovisual que proyectamos en la pantalla grande.

Como anfitrión del Programa, me gustaría agradecer a todo ese montón de personas que nos abrieron sus puertas. Todavía los niños y niñas que participaron en las diferentes actividades no tienen una idea clara de lo que podría reportarle en un futuro, el encuentro que ahora sostuvieron con algunos de los artistas más renombrados de la ciudad.

No obstante, me quedan varias insatisfacciones. La principal es que me hubiese gustado un mayor acompañamiento de las diversas autoridades en el terreno, que es donde se aprende a fomentar el uso creativo de las tecnologías, en función de la producción de conocimientos.

En lo personal, puedo sentirme gratificado con los criterios que sobre todo las madres de los niños han ofrecido del Programa de Verano, pero no es cuestión de tranquilizar el ego, sino de contribuir a que la gestión cultural de este país también se adentre de un modo natural en los terrenos de la informatización.

Juan Antonio García Borrero

Exposición “Pequeño formato”, de Elpidio Huerta

El próximo jueves 22 de agosto, dejaremos inaugurada en la Galería QR del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo la Exposición “Pequeño formato” del pintor y maestro del arte abstracto Elpidio Huerta.

Como en otras ocasiones hemos comentado, en la Galería QR nos interesa sobre todo construir un espacio donde, además de apreciar el arte, el público pueda dialogar con el artista, e interactuar de manera creativa apelando al uso innovador de esas tecnologías que ya tiene en sus manos.

Es por eso que el día de la Exposición tendrá lugar primero con conversatorio sobre la obra del autor dentro del salón de proyecciones, donde conocedores de la obra de Huerta disertarán sobre su poética, y se mostrarán en pantalla grande cada una de las obras que estarán expuestas, así como un material audiovisual dedicado a su quehacer.

Redescubriendo el Nuevo Mundo

Ayer quedó montada en la fachada del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, el nuevo cartel y la nueva lona que identifican a la institución (diseños de Yander Águila Fernández). Es otra de las acciones con las que pretendemos concederle al espacio (primera sala de su tipo creada en el país) una imagen que esté a la altura de su importancia histórica.

En los dos últimos meses, Nuevo Mundo ha tenido un crecimiento espectacular de espectadores. Por supuesto que en esto han influido las proyecciones del 3D, pero a mí en lo personal me gratifica mucho más observar cómo la asistencia a películas en 2D (incluyendo la programación de Cinemateca) también se incrementa.

Todavía falta mucho por hacer. El público en general desconoce que ahora mismo no existe en la ciudad otra sala que garantice el nivel de calidad de la proyección cinematográfica que allí puede encontrarse. O que en su Mediateca hay más de cinco mil películas que se pueden alquilar a un precio bastante módico.

Pienso que si un sector podría beneficiarse con toda la infraestructura que allí existe (wifi local, portal digital, galería expositiva, librería especializada, mediateca, sala de proyecciones) es el académico; alumnos y profesores de cualquier nivel podrían encontrar aquí el sitio ideal para prolongar de otro modo el proceso de aprendizaje que impulsan en las diferentes aulas.

Juan Antonio García Borrero

Memorias de un Programa de Verano (6)

Sábado 10 de agosto

Hoy los miembros del Cine Club Elpidio Valdés del Proyecto El Callejón de los Milagros, como parte del Programa de Verano “Conoce tu ciudad”, interactuaron con los miembros del Cine Club “Introducción al cine”, que lidera en la UNEAC su vicepresidente Armando Pérez Padrón.

Fue una buena oportunidad para que los niños y niñas de ambos cine-clubes se divirtieran mientras cantaban canciones infantiles, apreciaban las dotes del payaso invitado, y al final disfrutaban de la proyección de una película 3D en la pantalla grande del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo.

Nuestra primera temporada del Programa de Verano “Conoce tu ciudad” concluye la próxima semana, con la proyección de un audiovisual que se ha conformado a partir de las fotos y videos que estos niños han grabado en sus diversas visitas.

Juan Antonio García Borrero

Cinemateca en Camagüey: una muestra de cine 3D

Hoy dejaremos inaugurado en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, como parte de la programación que todos los miércoles, a las cinco de la tarde, ofrece la Cinemateca de Cuba en Camagüey, una pequeña muestra de cine 3D.

Aquí se da una combinación hasta cierto punto divertida: hay mucha gente que no ha visto jamás una película tridimensional, pero creo que el número de personas que nunca han asistido a una proyección de Cinemateca es mucho mayor.

Antes no era así: en Camagüey, desde aquel 20 de enero de 1969 que tuvo lugar en el cine Casablanca la primera exhibición de la Cinemateca de Cuba en la ciudad, con la cinta Los 400 golpes (1959), de François Truffaut, la Cinemateca se convirtió, bajo la guía de Luciano Castillo, en un punto de encuentro casi obligado para la vanguardia artística de la ciudad. No solo por la calidad de las películas que allí se proyectaban, sino por los debates e intercambios que se podían originar luego. La Cinemateca se convertía de ese modo en una suerte de puente cultural a través del cual transitaban los pintores, los músicos, los poetas, y todo aquel que estuviese interesado en enriquecer su acervo cultural.

Hoy lo del 3D sería en cuanto al cine más o menos lo que es el reguetón en cuanto a la música: una experiencia que puede resultar estimulante en algún momento, pero que, consumido una vez, difícilmente podrá reportarte algo novedoso. Gombrich lo apuntaba de modo magistral: “Cuando el cine introdujo la «tercera dimensión», la distancia entre lo esperado y lo percibido fue tan grande que muchos sintieron la excitación de una ilusión perfecta.  Pero la ilusión se gasta una vez que la expectativa sube un peldaño; la damos por sentada y queremos más”.

De allí que el espectador pasivo del 3D en el fondo sea el público más unidimensional que podamos imaginar en estos tiempos: a la sensación de profundidad que el mismo podría apreciar en pantalla, tendríamos que sumar la superficialidad de sus exigencias cuando se enfrenta a un cine que depende apenas de lo sensorial y los efectos especiales que, por un rato, deslumbran al público.

De cualquier manera, hay experiencias cinematográficas en 3D que vale la pena apreciarlas en una sala como la de Nuevo Mundo, y para esta ocasión hemos conformado una pequeña muestra con los siguientes títulos: Los crímenes del Museo de Cera (1953), de André de Toth, La vida de Pi (2012), de Ang Lee, y Circo del sol: Mundos lejanos (2012), de  Andrew Adamson.

Juan Antonio García Borrero

Las nuevas superficies del cine cubano

“Santa y Andrés” (2016), de Carlos Lechuga

Me ha encantado lo que acaba de revelar Carlos Lechuga en su conversatorio con Michel Hernández, a propósito de la que será su tercera película: “Vicenta B. es la historia de una mujer que está aprendiendo a conocerse”.

No, no abundan en nuestro cine personajes que se impongan el imperativo socrático del auto-reconocimiento. Por lo general encuentro personajes muy seguros de sí mismos, que en su relación con el medio dejan a un lado la oportunidad de compartir incertidumbres, para en todo caso imponer verdades propias, y responsabilizar siempre a “los otros” de su suerte.

Desde luego, esto es un reflejo de lo que sería el modo hegemónico de comportarnos en lo público, donde la construcción de un adversario carente de nombres propios o matices, funciona a la perfección en las batallas colectivas, esas donde es más fácil satanizar a un enemigo difuso que pormenorizar en el análisis del orden de las cosas que nos atañe.

Otro de los buenos momentos que tiene la entrevista es esa donde Lechuga habla sobre su censurado filme Santa y Andrés, y dice: “Creo que el paso del tiempo le dará al filme el lugar y la importancia que se merece. A lo mejor de aquí a diez años ya nadie se va a acordar de ella, o la propia obra dejará de emocionar. No sé. Lo que me llevó a filmar un guion como ese, fue que mi olfato de guionista me dijo que tenía una buena historia entre manos”.

Cuando en su momento escribí sobre el filme traté de resaltar lo que de algún modo me sigue pareciendo más estimulante: su capacidad para demostrarnos que el abrazo que se regalan Santa y Andrés al final (tan parecido a aquel en el que se funden Diego y David en Fresa y chocolate) siempre tendrá más fijador que el odio de quienes se empeñan en anular a su contrario. No sé si los censores habrán captado ya que esa no era una película sobre los represores de la historia, sino sobre dos personajes que al inicio no conciben ver nada común en sus respectivos horizontes, y terminan abrazados por razones cívicas: de algún modo, Santa también es otra mujer que estaba aprendiendo a conocerse. Lee el resto de esta entrada