Por un selfie inteligente

Ha pasado ya bastante tiempo desde que organizamos en La Habana aquel Primer Foro sobre Consumo Cultural (2014). Gracias a aquel encuentro hoy contamos en Camagüey con el Proyecto El Callejón de los Milagros, pues varias de las acciones desarrolladas aquí en estos últimos cuatro años, responden a las diversas ideas que allí se discutieron.

Una de las cuestiones que con más énfasis se discutió en aquel momento fue la referida al consumo cultural y la formación de espectadores críticos.  Entonces defendí dos tesis que casi un lustro después mantengo inalterables:

  • Necesitamos construir una plataforma de trabajo en la que los individuos se desenvuelvan no como meros consumidores, sino como productores de contenidos que pueden impulsar la creatividad desde dentro, desde la comunidad de la cual forman parte.
  • Hasta que no consigamos elaborar agendas prácticas que acompañen al estudiante en la construcción formal de conocimientos, el consumo cultural seguirá siendo rehén de lo que dicte el mercado, y no las Políticas Públicas.

Al margen de lo que viene sucediendo con el Proyecto El Callejón de los Milagros, y el apoyo recibido por diversos organismos (Sectorial Provincial de Cultura, Centro Provincial del Cine, Unión de Informáticos de Cuba, Asociación Hermanos Saíz), no creo que en estos cinco años se haya logrado adelantar demasiado.

Falta todavía una Política Pública que logre impulsar de modo horizontal ese Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual que en su momento propuso el ICAIC, y, en sentido general, siguen las insularidades que mantienen a las áreas de Educación, Cultura, y Nuevas Tecnologías en suerte de feudos desconectados entre sí.

Es por eso que en el Cine Club Elpidio Valdés (conformado por estudiantes de cuarto, quinto, y sexto grado de la Escuela Enrique Casals), nos proponemos acompañar el aprendizaje de esos alumnos, pero a partir de lo que el currículo escolar le plantea a cada uno de ellos en sus escuelas.

Es decir, con las actividades programadas a lo largo del curso escolar no estaríamos planteando una opción de entretenimiento ajena a lo que está pasando en las aulas, sino que cada maestro podría encontrar en el Paseo Temático del Cine un conjunto de herramientas que pueden apoyar precisamente el proceso de aprendizaje que dirige en las aulas.

Por otro lado, intentaremos familiarizar a alumnos y profesores con el uso creativo de todas esas tecnologías que ya tenemos a la mano. Pongamos el ejemplo del selfie, esa modalidad del autorretrato que se ha convertido en algo dominante dentro de las prácticas compartidas en las redes.

El selfie pocas veces es pensado con el fin de trascender, y, sin embargo, planteado como una manera de documentar las diversas visitas que harán los miembros del Cine Club Elpidio Valdés a lugares emblemáticos de Camagüey, podría convertirse en un recurso que ayuda a que estos niños y niñas hagan suya la cultura participativa, y descubran de un modo consciente las ventajas que tendría apelar a la inteligencia colectiva en la construcción de conocimientos derivados del trabajo en equipo.

Juan Antonio García Borrero

Publicado el junio 22, 2019 en Uncategorized y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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