Sobre el 3D en Nuevo Mundo

Como era de sospechar, el anuncio de que el próximo 29 de mayo quedará inaugurado en el Complejo Audiovisual Nuevo Mundo el servicio de proyección en 3D, ha levantado no pocas expectativas.

Nos gustaría aclarar que eso no significa que Nuevo Mundo proyectará exclusivamente este tipo de películas. En primer lugar, porque gracias a Cedinm, ya en Camagüey existe desde hace rato una sala especializada que trabaja muy bien esa zona del ocio, pero en segundo lugar (y tal vez sea lo más importante), porque proyectar solo películas en 3D entraría en flagrante contradicción con el superobjetivo del Proyecto El Callejón de los Milagros, que es fomentar el consumo integral del audiovisual de calidad, ya sea a través de los ciclos programados en la Cinemateca, o los programas de Arte y Ensayo.

En una época como la nuestra, tan atada a lo sensorial y el espectáculo de grandes dimensiones, una experiencia como la que brinda una proyección tridimensional en una sala oscura siempre se agradece, pero no podemos perder de vista que la grandeza del cine como arte está en otra parte, y que el desafío institucional estaría en trazar estrategias que pongan al alcance de la comunidad lo más destacado de esa práctica.

No obstante, lo sucedido con el 3D en Cuba merecería ser estudiado por las autoridades culturales. Como algunos recordarán, el 3 de noviembre de 2013 apareció en el periódico Granma una nota donde se informaba de la prohibición de aquellas salas privadas que ofrecían ese servicio: una vez más el sistema institucional optó por lo más fácil, que es prohibir sin garantizar una estrategia coherente que permitiría satisfacer las necesidades de los espectadores de esta época, porque al final se trata de eso: de pensar en las necesidades del público contemporáneo.

Prueba de esa incoherencia institucional es que poco después se anunció en Camagüey la apertura de una sala 3D…en el Cabaret Caribe, administrada en este caso por Artex. Y mientras tanto Nuevo Mundo, primera sala de su tipo creada en el país, ubicada en el centro de La Calle de los Cines, y que, dicho sea de paso, fue la primera institución camagüeyana que ofreció al público varias tandas en 3D en el marco del Taller de Crítica Cinematográfica celebrado en marzo del 2013, siguió sin tomarse en cuenta.

Resumiendo: cuando hoy hablamos de implementar en el país un Programa de Fomento de la Cultura Audiovisual que impacte en la Política Pública, hablamos de desafiar esa tendencia que tiende a pensar el consumo audiovisual de los cubanos como si todavía estuviéramos viviendo en el siglo XX.

El cine 3D y sus derivados no puede ser el fin, en tanto estaríamos perdiendo de vista lo conseguido a lo largo de tantos años en que el ICAIC puso al alcance de nuestras manos tanto audiovisual valioso. Se trata de proponernos un plan, entonces, donde volver a educar la mirada sea lo primero.

Juan Antonio García Borrero

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Publicado el junio 9, 2019 en PROYECTO "EL CALLEJÓN DE LOS MILAGROS" y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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