Archivos diarios: junio 5, 2019

…y otra vez el cine joven

En la tercera sesión teórica del recientemente celebrado 25 Taller Nacional de Crítica Cinematográfica, tuvo lugar un panel titulado “Mirada joven al audiovisual cubano”. En lo que va de año, esta es la tercera ocasión que participo en un debate vinculado a ese tema: primero fue en la Muestra de Nuevos Realizadores, luego en el IV Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales, y ahora en el Taller Nacional de Crítica Cinematográfica. ¿Cómo explicar entonces que, pese a la existencia de una suerte de denominador común (el audiovisual cubano realizado por jóvenes), lo discutido en cada uno de estos foros parezcan existir en mundos permanentemente paralelos?

La mesa fue conducida por Astrid Santana Fernández de Castro, autora de ese libro fundamental que es “Literatura y cine. Lecturas cruzadas sobre las Memorias del subdesarrollo”, y tuvimos oportunidad de escuchar las intervenciones de tres estudiantes de la FAMCA y tres estudiantes de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana (una sugerencia a los organizadores: para la próxima, debe anotarse en el Programa los nombres de todos los que participan, así sean jóvenes que por primera vez exponen en público, pues eso forma parte de la memoria histórica del evento).

Como era de sospechar, el tema generó un amplio debate, porque otra vez salieron a relucir asuntos que vinculan a este grupo de nuevos creadores con lo polémico. Sin embargo, y retomando la inquietud del primer párrafo, me pareció que en términos académicos (y el Taller es un espacio académico) faltó precisar un poco mejor qué es lo que epistemológicamente perseguimos.

Por suerte, el hecho de haber tenido a Astrid en el rol de moderadora, impidió que el debate se convirtiera en otro de esos intercambios impresionistas que se puede tener a la salida de un cine o en la sala de nuestra casa.

Como la gran académica que es, Astrid exigió un uso preciso del lenguaje que, lejos de multiplicar equívocos, nos ayude a construir consensos que dejen a un lado los prejuicios. Necesitamos aproximarnos a esas verdades que permanecen ocultas detrás de discursos que, en su afán de anularse mutuamente, apenas pueden apreciar los incontables matices que acompañan al fenómeno del audiovisual realizado por los más jóvenes.

Para mí el gran problema que tiene este nuevo audiovisual es que, a pesar de todos los debates que se le dedica, se ve muy poco. La mayoría de los detractores que tendría este cuerpo de películas no ha visto el grueso de los materiales que hasta el momento se han rodado, por lo que se suele arribar a las conclusiones a partir de generalizaciones que casi siempre toman en cuenta hechos puntuales, y no el estudio del conjunto.

Para empezar, a mí me parece que hasta el momento no existe un texto más maduro que aquellas Palabras del Cardumen que en su momento circularan en forma de declaración pública los jóvenes cineastas.

Vapuleado en aquel instante en los medios y redes sociales, pareciera que ya ha transcurrido el tiempo prudencial para insertarlo con naturalidad en nuestros debates más serios. Y con ello, seguir pensando con voluntad académica este cine que a pesar de todos los obstáculos e incomprensiones, crece todos los días.

Juan Antonio García Borrero

 

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