Archivos diarios: mayo 4, 2019

Cine independiente en Cuba: una selección de textos

Imágenes de los filmes independientes: “PM”, Severo secreto”, “Siervos”, “Molina Borealis”, “Video de familia”, “Talco para lo negro”, “El acompañante”.

Se ha debatido poco el fenómeno del cine independiente realizado por cubanos. Es decir, han existido abundantes confrontaciones públicas donde esa producción audiovisual gestada más allá de los predios del ICAIC, ha sido exaltada o descalificada de acuerdo a los intereses políticos de grupos que pugnan entre sí. Pero eso todavía no sería un debate rigurosamente académico.

No es que lo político no forme parte importante del asunto. En un país como el nuestro, donde hasta hace poco el ICAIC ostentaba el monopolio de la producción, distribución, y exhibición cinematográfica, es de esperar que todavía sea dominante ese tipo de interpretación reduccionista.

Llevará tiempo enriquecer dicha perspectiva hegemónica, sobre todo porque faltan espacios donde se puedan apreciar y discutir de un modo natural esos otros cines, pero sobre todo porque, de modo involuntario, formamos parte de esa comunidad interpretativa que asume el cine cubano como una identidad, y no como un conjunto de diversidades en permanente construcción interactiva.

De allí que no sea raro advertir cómo (ya sea a través de festivales, eventos académicos, etc), se recicla el canon icaicentrista, aislando (del mismo modo que se aísla la producción del ICAIC) esta otra producción donde lo independiente se asume como la identidad que se opone a la estatal.

La reciente aprobación del Decreto-Ley “Del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente” nos obliga a ir pensando de un modo sistemático y riguroso este asunto. Y necesitamos que las ideas que se expongan contribuyan a iluminar un universo que, en muchos sentidos, resulta inédito para todos.

No solo es la institución ICAIC la que se enfrenta a un entorno que pone en crisis el modelo tradicional de producción audiovisual en Cuba. También los cineastas independientes obtienen ese reconocimiento en una época que no se parece en nada a aquellas fechas en que la Ley de Cine vigente en Cuba anunciaba que “el cine es un arte”. Y los críticos e historiadores ya no contarán de un modo tan claro con el comodín cine nacional, en tanto con las nuevas tecnologías se incrementa el perfil transnacional de las producciones audiovisuales.

De allí que sea necesario repensar de un modo crítico todo lo que hasta el momento se ha argumentado, y que lamentablemente, aparece disperso en los más insospechados lugares. La presente selección de textos publicados en el blog es una modestísima contribución a ese estudio futuro. Estoy seguro que entre todos pudiéramos hacer una propuesta de bibliografía más exhaustiva.

En lo personal no me interesa convertir al cine independiente realizado por cubanos en una entelequia. Cada vez me seducen menos esos enfoques disyuntivos que hablan de las películas cubanas según la procedencia de sus fondos, la edad o ideología de sus realizadores, o el gusto cinematográfico que se aprecie en su construcción.

Dicho de otro modo: me interesa pensar el audiovisual cubano como algo complejo que formaría parte de esa Historia mayor de imágenes en movimiento que describen a la nación desde sus ángulos más insospechados. Creo que desde esa perspectiva holística tendríamos mayores posibilidades de concederle a nuestras prácticas audiovisuales valores que no solamente estarían asociado a lo estético.

La presenta selección de textos solo toma en cuenta parte de lo publicado en el blog a lo largo de estos años. Hay voces, como la de Gustavo Arcos, que se repiten. Y es que en realidad son pocos los estudiosos (Dean Luis Reyes es el otro gran conocedor de estos temas) que le han dedicado tiempo a apreciar esta producción que, al carecer del apoyo oficial, pareciera ser para siempre “rehén de las sombras”.

Y no en balde he incluido al final el primer texto que circularon los cineastas cubanos en aquella fecha ya lejana del 8 de mayo del 2013: creo que el Decreto-Ley recién aprobado le debe casi todo a los desvelos de ese grupo de realizadores que, pertenecieran al ICAIC o fueran independientes, decidieron defender públicamente al cine cubano como una de las expresiones más genuinas de la cultura nacional.

Juan Antonio García Borrero

Para descargar la selección de textos (Segunda actualización), pinchar debajo:

El cine independiente en Cuba