Magda González Grau sobre el Decreto Ley del cine cubano independiente

Como anotamos en el post anterior, la primera sesión teórica del IV Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales que comienza en Camagüey el próximo 24 de abril, tendrá como eje temático el nuevo Decreto Ley que regula las actividades del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente, contando con la presencia de Ramón Samada, presidente del ICAIC, y Tania Delgado, vicepresidenta.

El texto que a continuación compartimos con los lectores del blog fue escrito por la realizadora Magda González Grau (Añejo cinco siglos; Por qué lloran mis amigas), quien ha tenido una muy activa participación en todas esas discusiones previas que, ya sea a través de las Asambleas de los Cineastas o Comisiones previas a los Congresos de la UNEAC, han preparado el camino para llegar a este presente legal que comienza a conformarse.

Como dijimos con anterioridad, con el Encuentro estamos proponiendo un espacio de reflexión académica, que nos permita además trazar una cartografía parcial donde pueda apreciarse ese terreno del cine independiente cubano que ya existe, con su cuerpo de películas y dinámicas creativas cada vez más voluminoso. Ese día, a segunda hora, estarán disertando Eduardo del Llano, Gustavo Arcos, y Antonio Enrique González Rojas.  

JAGB

Historia de un documento

Por Magda González Grau (Realizadora)

A raíz de la información sobre la aprobación del Decreto Ley que reconoce al Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente y el anuncio de que pronto saldrá toda la legislación que este Decreto implica, ha habido reacciones en las redes sociales que arrojan sobre esta decisión criterios que quizás por falta de información no responden a la realidad de cómo se llegó hasta este importante momento.

Hagamos un poco de historia. En el año 2007, cuando se conformó la Comisión que iba a preparar el 7mo. Congreso de la UNEAC,  existían dos Decretos Ley semejantes al que ahora se aprueba: el que abarcaba a los artistas independientes de las Artes Plásticas, que contaban ya con su registro, su seguridad social resuelta y estaban organizados para hacer su trabajo y poder comercializarlo y el de los Creadores Musicales que aún no tenían registro.

La Comisión de Cultura y Economía comenzó un trabajo de diagnóstico de los problemas  del cine y el audiovisual cubanos, que se basaba en planteamientos anteriores reiterados de los cineastas en diversos espacios.

Este trabajo culminó en el 2008 en el Congreso, con la publicación de un texto anexo al Informe de la Comisión de Cultura y Economía donde se hablaba de la necesidad de crear un marco legal para todos aquellos realizadores y pequeñas productoras que hacían sus obras al margen de las grandes instituciones convencionales e históricas.

Desde ese momento se empezó a redactar este Decreto Ley que ahora se aprueba. Esa redacción y sus contenidos, se discutieron con todos los realizadores que se interesaron por el Proyecto de Decreto y que asistieron a los espacios de la UNEAC, convocados por la Comisión de Cultura y Economía y el Decreto fue enriquecido por discusiones y encuentros polémicos.

Desde entonces se trataba de hacer un documento flexible que resistiera los futuros cambios en el panorama económico del país, incluyendo la posibilidad, ahora aprobada en la nueva Constitución, de la existencia de pequeñas empresas privadas, que es el formato de las productoras independientes.

Este trabajo se hizo en conjunto con la Dirección Jurídica y la Dirección de Recursos Humanos del MINCULT, en ese momento encabezada por Bárbara Betancourt.

En ese tiempo también se escribía la norma jurídica que planteaba un Régimen Especial de Seguridad Social para los Creadores Independientes, Artistas y Personal de Apoyo, y esa norma ya contemplaba en uno de sus artículos, que en el momento en que este Decreto Ley sobre el Creador Audiovisual y Cinematográfico tomara vigencia, todos los realizadores estarían beneficiados también por esta legislación de Seguridad Social.

La aprobación de este Decreto y todo la legislación que traería aparejada se detuvo pues coincidió en el tiempo con el boom de la asunción de los cuentapropistas y, por ignorancia, había algunas tendencias en algunos representantes del Estado de tratar de homologar el trabajo de los artistas independientes con el de los cuentapropistas. Entonces existía el peligro de la derogación de los Decretos Leyes ya conseguidos en las Artes Plásticas y la Música en vez de aprobar uno nuevo para los creadores audiovisuales y cinematográficos.

Es decir, cuando los cineastas se reunieron en Fresa y Chocolate para reclamar su participación en el proceso de Reestructuración del Cine cubano, mandatado por el Estado y el Partido y se creó, el llamado g20, ya este Decreto había sido redactado con la participación de los creadores a través de la Comisión de Cultura y Economía de la UNEAC.

Todos conocen cómo ese g20, trabajó arduamente durante tres años, en comisiones por temas y después de muchas incomprensiones, demonizaciones, forcejeos y defenestraciones de funcionarios, se logró el trabajo conjunto  con los Directivos del ICAIC y con compañeras de la Comisión de Implementación de los Lineamientos del PCC.

Cada documento al que se llegaba luego de discusiones y aprendizajes por ambas partes fue sometido a los creadores en la Sala Fresa y Chocolate en lo que se llamó Asamblea de Cineastas. Allí se convocó a todo el que quisiera enterarse de lo que estábamos haciendo y allí el que quiso, aportó su criterio al diseño de la futura legislación.

Hay que decir, en honor a la verdad que esas asambleas no eran bien vistas por una parte de la oficialidad y muchas veces se nos pidió que no las realizáramos, pero nosotros las mantuvimos como un principio fundamental de hacerlo todo de la manera más democrática posible, porque sabíamos que era la única forma de validar un proceso que desembocaría en una legislación que nos atañía a todos.

También es necesario decir que en esas Asambleas Abiertas, nos acompañó siempre algún directivo del ICAIC, y Roberto Smith, Ramón Samada y  Susana Molina participaron, dando su opinión sobre cada uno de los temas que llevamos allí.

Así se discutieron la conformación de los futuros Registro de Creadores y su reglamento, Registro de Productoras y su reglamento, el diseño del Fondo de Fomento y su reglamento, la Comisión Fílmica, los requisitos para el otorgamiento de la nacionalidad cubana a una obra audiovisual, las figuras laborales que debían aprobarse como cuentapropistas y que son personal de apoyo de cualquier obra audiovisual. En fin, allí se aprobó todo lo que planeábamos se implementara como marco legal para que los creadores y productoras independientes pudieran hacer su trabajo en las mejores condiciones posibles.

También es justo decir que mientras todo este trabajo avanzaba, había una resistencia de altos círculos a nuestro trabajo y a que se hablara de la Ley de Cine, la cual nosotros creíamos debía resumir todos los contenidos que estábamos produciendo y dejando escritos en los diversos documentos. Ese rechazo a la simple mención de la Ley y esos prejuicios produjeron sucesos lamentables en el 8vo. Congreso de la UNEAC que dejaron huellas que no se van a sanar fácilmente.

Es que paradójicamente, mientras nos reuníamos en Asambleas Abiertas y democráticas, en instalaciones públicas culturales como la Sala Fresa y Chocolate y trabajábamos en espacios del ICAIC, conjuntamente con la institución y funcionarios del PCC, tuvimos que crear sitios en las redes para hacer público lo que hacíamos, porque el MINCULT nunca nos aprobó la creación de un sitio web y sobre los integrantes del g20 cayó un manto de suspicacia política sobre los verdaderos objetivos que nos animaban.

Sin embargo, nuestro trabajo no se detuvo y solo terminó con la presentación al Estado y al Partido cubanos de una propuesta completa, construida en consenso con la institución y aprobada en Asamblea Abierta de Cineastas.

Todo este trabajo de tres años, para mí, quizás el más ejemplar ejercicio de democracia para la construcción de una legislación en el ámbito cultural de nuestro país, y que debería convertirse en un modus operandi o una metodología para cualquier decisión que vaya a tomarse en cualquier medio, se estancó durante dos años sin ninguna explicación.

Sólo los prejuicios de algunos funcionarios, patentes en el no acompañamiento en todo este proceso de organizaciones a las que les correspondía, como la UNEAC, pueden explicar que una documentación exhaustiva, detallada y trabajada con toda responsabilidad y democracia durmiera dos años en alguna gaveta.

Sin embargo, hace unos meses, se hizo público que se reanudaba este trabajo y aunque en un inicio, los integrantes del disuelto y estigmatizado g20, dudamos de si se nos llamaría para la implementación de todos nuestros planteamientos en normas jurídicas, sucedió así, y hemos estado desde junio del 2018 revisando lo que se había planteado y aprobado en Asamblea y con la ayuda de los juristas del ICAIC, convirtiéndolo en resoluciones.

Quizás no han estado todos los que participaron en un inicio, porque, y ese es el precio desmovilizador de las demoras injustificadas en los procesos, ha costado que la gente vuelva a invertir su tiempo en trabajos colectivos cuando lo necesitan para hacer su propia obra, pero han estado la mayoría y se les ha comunicado todo a los que no han podido asistir a los encuentros donde hemos discutido y hecho prevalecer lo que se aprobó en aquellas memorables asambleas en Fresa y Chocolate.

En resumen, la aprobación y firma del Decreto que reconoce la condición laboral del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente es el primer paso para que todas las demás legislaciones, discutidas y aprobadas en Asamblea, se implementen y se pongan en funcionamiento.

Así que creo debemos recibir este acontecimiento como algo quizás tardío, pero sin lugar a dudas, positivo.

De hecho, en nuestros últimos encuentros, se ha hablado por parte de la actual directiva del ICAIC de rescatar las vilipendiadas Asambleas de Cineastas y para cualquier ojo aguzado no puede pasar inadvertida la reiteración en este 60 Aniversario del ICAIC de la necesidad del diálogo constante con los creadores para las tareas que se nos vienen encima, porque toda esta legislación debe implementarse y luego, revisarse en un año o dos, y después de todo lo que se ha vivido, el ICAIC está consciente de la necesidad y la utilidad de la colaboración de los creadores en cada decisión que se tome de ahora en adelante.

Este es el principio de todo y se necesitarán ideas y sugerencias para construir en la realidad, algo que ahora mismo está solo en el papel y en la práctica fuera de un marco legal coherente. Preparémonos para eso, pero no tengamos prejuicios con la publicación de un Decreto que, para el pesar y la vergüenza de unos cuantos, significa una victoria para los que creen que todo puede ser posible si nos lo proponemos.

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Publicado el abril 14, 2019 en IV Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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