Archivos diarios: marzo 6, 2019

Feria del Libro en el Callejón: otros modos de leer

Dentro de un rato comienza en Camagüey la Feria del Libro, y desde el Callejón de los Milagros propondremos un acercamiento alternativo a la lectura, cuando mañana dejemos inaugurada la Exposición “Diez libros que estremecieron al cine”.

Acorde a la misión del Proyecto, que quiere contribuir a la informatización de la gestión cultural vinculada al consumo audiovisual, propiciando que el público obtenga mayores beneficios en el uso de las tecnologías mediante el aprendizaje creativo, hemos concebido una suerte de juego transmedial donde los lectores/espectadores/usuarios tengan la oportunidad de encontrar en formato digital algunos de sus libros favoritos, además de las versiones cinematográficas, bandas sonoras, ensayos, entrevistas con los autores, etc.

Con la Exposición queremos llamar la atención sobre la emergencia de prácticas culturales asociadas a la lectura y el consumo audiovisual que ya están firmemente enraizadas en el comportamiento sobre todo de los más jóvenes.

La cultura de ahora mismo ya no se caracteriza solo por lo tangible (los libros físicos), sino que cada vez gana más hegemonía el uso de dispositivos que nos colocan muchas veces de un modo inconsciente en espacios virtuales.

No importa que nuestra conexión a Internet sea todavía muy precaria. Las personas se las arreglan para tener en sus diversos dispositivos personales las películas que quieren ver, los libros que desean leer, la música que prefieren escuchar. Y adquieren cada vez más habilidad a la hora de compartir esos contenidos, ya sea usando Zapya o a través del Paquete.

Para el sistema institucional eso parecería una amenaza. Yo prefiero verlo como una oportunidad de promover los fondos de lo que dispone la institución, y sobre todo, un desafío.

¿Cuántas personas que han leído la imponente “2001, una odisea espacial”, de Arthur C. Clarke, no agradecerán tener a mano la versión cinematográfica de Stanley Kubrick? Y si a ello le sumamos una Enciclopedia dedicada exclusivamente a la obra del cineasta, que puede ser descargada en el mismo Portal El Callejón de los Milagros de modo gratuito, ¿no estaremos contribuyendo también a la lectura mediante el uso creativo de esa tecnología que ya se tiene en la mano? Lo mismo pasaría con la página dedicada a “El siglo de las Luces” (Alejo Carpentier/ Humberto Solás), o ese clásico de clásicos que es “El Padrino” (Mario Puzo/ Coppola).

Sé que todavía es muy poco lo que hemos logrado en Cuba, a pesar de todas las transformaciones tecnológicas. Pero los cambios en las prácticas culturales siempre operan de ese modo. No son los conocimientos individuales los que definen la transformación de la realidad, sino la interactividad social a partir de lo que las personas, de modo informal y cotidiano, inventan y reinventan.

De allí la importancia de una Política Pública que más que decretar los parámetros y los perímetros, facilite con entera libertad la innovación y el uso creativo (libertad que no tiene por qué renunciar a la responsabilidad).

En el caso concreto de nuestra Feria del Libro en el Callejón, lo importante no será lo que puntualmente va a ocurrir mañana a las cinco de la tarde, sino el efecto permanente que pudiera causar en quienes, a partir de ese momento, más allá de los cuatro días que dura la Feria, se interesen en usar las herramientas propuestas.

Juan Antonio García Borrero  

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Soltura Cuba Travel

Hace algo más de un año llegó a la sede del Proyecto El Callejón de los Milagros un norteamericano con ganas de saber de lo que hacíamos allí. Se presentó como Ian Sergeant, director y guía de “Soltura Cuba Travel”.

Nuestra conversación fue muy amena, y noté que en la misma medida en que hablábamos y conocía de los objetivos del Proyecto (fomento del uso creativo de la tecnología en función de la gestión cultural), su entusiasmo crecía.

Recuerdo que al despedirnos dijo que le gustaría colaborar de algún modo. Yo le agradecí, impresionado por el énfasis que puso en aquella confesión, pero admito que con el tiempo todo quedó sumergido en las brumas del pasado.

Hasta que hace unos días una de sus colaboradoras me llamó para decirme que Ian había decidido donarle al Proyecto cinco teléfonos de uso, aunque en perfecto estado técnico, con los cuales podríamos impartir clases a aquellos interesados en los diversos cursos que queremos promover.

Lamenté no haberlo visto durante su estancia en Camagüey para agradecerle de modo personal, pero lo hago ahora y por esta vía: ¡Gracias, Ian!

Juan Antonio García Borrero