Archivos diarios: enero 8, 2019

Carta de un padre ante el 349

Estimado Juani:

Como padre de un niño de 7 años, y ante la exhibición indiscriminada y gimnástica de senos, culos y remeneos penetratorios que emiten las pantallas planas de las cafeterías (como en La Caribeña, en Obispo) ante los ojos de los niños y niñas, o el perreo de éstas en las actividades escolares, no es una coartada válida agitar el fantasma de la libertad del arte. No en este caso, cuando los contenidos audiovisuales son proyectados en el espacio público, no en el entorno de una galería de arte, un cine de ensayo o la intimidad de tu casa. (https://es.wikipedia.org/wiki/Desnuda )

Cuando esto sucede, entran a “jugar” las más sencillas reglas de convivencia social, vigentes en todo el mundo, y que también regulan el trato hacia las diferentes religiones (como nuestra Constitución, que define laico al estado, y enarbola el respeto a todas las creencias), o la dignidad de todas las personas, sean gordas o flacas, calvas o de “sexo diverso” (¡o todo a la misma vez!)

Nuestra vocación liberal no puede llegar a extralimitar o confundir el uso “del arte” en los espacios sociales ante lo que es ya un atentado masivo contra la niñez. Y que está provocando- unido a factores escolares y familiares- la hiperesexualización de los niños, y la consiguiente deformación de los fundamentos ético-sexuales de sus personalidades.

¿Es que – en base a las veleidades de la dichosa “libertad” permitiremos también que en horarios de afluencia libre de públicos diversos estas pantallas emitan la pornografía que –legítimamente tengamos reservada para las alcobas de las diversas familias o parejas cubanas?

Lo que es íntimo, es íntimo. Lo que es público, así será. Y está regulado por ley.

No por la ley del ICAIC -firmada en marzo del 59- sino por el Código Penal, que considera punible la exhibición pública de órganos sexuales, o la comisión de actos sexuales en público, junto a otros como la pederastia o la incitación a la violencia. Como ejemplifica el código británico, SEXUAL OFFENSES ACT (https://www.legislation.gov.uk/ukpga/2003/42/contents ) y nuestro propio código penal.

El Estado tiene la potestad y la obligación de proteger el sano desarrollo de la infancia y la juventud, como indica el Código de la Niñez y la Juventud aún vigente. Del mismo modo que debe protegernos de las prácticas monopólicas de los “tarimeros” del agromercado, del robo en las tiendas TRD, o la escasez crónica de medio siglo, o la garantía de una salud universal, gratuita y de calidad.

Sin embargo, el problema (uno de ellos) del 349 es la desmesura carpenteriana de su concepción, que convierte en complejo lo que es simple. Lee el resto de esta entrada

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