Archivos diarios: enero 7, 2019

De Fernando Rojas a García Borrero

Juan Antonio:

Coincido plenamente en la necesidad de que la política cultural tenga en cuenta las transformaciones en el consumo. Por eso mismo se legalizan las productoras independientes, se habilita el registro del creador audiovisual y se estudian las galerías privadas y los estudios de grabación particulares.

También coincido en que nadie puede por su cuenta decidir sobre calidades. Todo lo que he dicho y escrito sobre este último pasaje puedo resumirlo en dos líneas: deben decidir el público y la crítica, lo que nos traería a nuevas polémicas y reflexiones.

Te recuerdo que expliqué en Camagüey y en nueve provincias más que todas las decisiones sobre medidas asociadas al 349 se tomarán colectivamente, con la participación de los mismos escritores y artistas. Al mismo tiempo, no tengo más remedio que repetir que el decreto no cambia nada de lo establecido para la circulación del arte y que las críticas a esas regulaciones no son críticas al 349 y llevan otro tratamiento.

El 349 introduce solo tres novedades: más capacidad para actuar contra la contaminación sonora, capacidad para enfrentar agresiones muy claras al bien común estrictamente en actividades públicas (sobre lo que se decidirá, subrayo otra vez, colectivamente) y, en consecuencia con las dos anteriores, mayor rigor en las contravenciones.

Probablemente este comentario desespere a los que creen que hay que actuar cuanto antes sobre estos asuntos, pero prefiero hacer lo imposible por aclarar hasta el final. Si lo que ha sucedido es que este debate ha motivado posturas más críticas hacia la labor de la institución, bienvenidas sean.

Pero creo firmemente que eso no es contradictorio con poner orden en el espacio público, que la ciudadanía reclama y necesita. El argumento de que se ha hecho tarde, puedo respetarlo, pero no me convence de que no hay que actuar, sino de lo contrario.

Un abrazo,

Fernando Rojas

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De García Borrero a Fernando Rojas, sobre el Decreto 349

Estimado Fernando:

Ante todo me gustaría aclarar por qué en esta reflexión que ahora comparto públicamente eludo el uso del pronombre “Usted”, que para algunos denotaría el máximo respeto a la responsabilidad y jerarquía de tu cargo.

Sé que más allá del informal tuteo de todos modos advertirás el respeto hacia tu persona; solo que con este escrito no aspiro a dialogar con el Viceministro de Cultura que a veces uno ve en la televisión inalcanzable, lejano, sino con el polemista que en El Caimán Barbudo de los noventa, por ejemplo, me hizo pensar y repensar con sus textos varias zonas de nuestro acontecer cultural.

Porque extraño aquella época de fértiles desencuentros intelectuales, desencuentros que hicieron creer a nuestra generación que a partir de entonces íbamos a vivir un esplendor similar al de las polémicas que se protagonizaron en los sesenta, es que ahora ensayo estas breves líneas.

Y también porque creo que el esfuerzo que has hecho al desplazarte a lo largo del país para explicar a los artistas y creadores de qué va el Decreto 349 merece mucho más que eso que por lo general ha sucedido: reuniones donde el Viceministro expone, los artistas escuchan y algunos dicen lo que tengan que decir, y otra vez a la rutina, como si nada hubiese sucedido. Lee el resto de esta entrada